Deber

Percy espera a que Rachel despierte. La cargó a la cama para no ponerla en el piso. No sabe cuánto tiempo suele tomarle regresar a ser ella después de las profecías, pero comienza a preocuparse. Y no sólo por el estado de Rachel. Sino por lo que dijo.

Como suelen ser había sido confusa, pero no había duda de algo, tenía que ver con él. Ahora tiene una decisión que tomar. Así que sopesa sus opciones con cuidado mientras espera. Las llamas de las antorchas que iluminan la caverna dibujan sombras sobre la pared que se le antojan tétricas.

Debería bajar a la cabaña principal y hablar con Quirón, debería explicarle lo de sus sueños, la profecía y entonces tendría que realizar una búsqueda. Está acostumbrado a tener que obedecer a un destino dictado por otros, eso no es el problema.

El problema es la profecía en sí. Sobre todo, la última parte:

«El enemigo de los dioses deberá ser derrotado por aquellos que ama,
o los ríos dorados cubrirán el mármol destruido por el mar».

Percy conoce a los dioses, y sus absurdas peleas. Si llega noticia de tales palabras, entonces se precipitarán a acusar a su padre, Poseidón, pues él es el rey del mar. ¿Qué otra cosa podría significar?

Rachel finalmente abre los ojos, se levanta y mira a Percy.

—Parece que sí había una profecía.

—Sí.

—Hay que decirle a Quirón.

Debió suponer que Rachel diría eso.

—No, la profecía era sólo para mí —miente—, y parte de ella es que no debo revelarla.

Rachel arruga el entrecejo y observa con atención a Percy finalmente asiente.

—Tendrás que hacer la búsqueda con alguien.

—No, la haré solo.

—Es peligroso, Percy.

—Es lo que dice.

Se despide de Rachel, consciente que ella no le cree. Se escabulle por detrás de la cueva, por el bosque, no quiere encontrarse a nadie, ahora menos que antes, incluso.

Pero no tiene mucha suerte, pues casi se tropieza con una persona que estaba acostado en el piso.

—¡Fíjate por dónde camin…! ¿Percy?

Es Nico De Angelo, que lo mira con enojo mientras se levanta y se sacude el polvo.

—¿Qué haces tirado en medio del bosque?

—¿Qué haces caminando a esta hora por el bosque? —contraataca.

—Vine a ver a Rachel, había algo que le quería preguntar. ¿Y tú?

Nico suspira con frustración y se talla la cara manchando de tierra su mejilla.

—Huyendo de Will.

Percy alza la ceja.

—¿Y a qué venías con Rachel? —cambia el tema Nico.

Por alguna razón, Percy decide contarle.