Persecución

—Alguien nos está siguiendo —dice Nico con voz baja.

Percy se había dado cuenta, pero la sensación de ser observado era algo recurrente desde que salió del Tartaro, así que no había estado seguro.

—¿Un monstruo? —pregunta, tratando de sacudirse el escalofrío que la voz de ultratumba de Nico a veces le provoca.

—Probablemente.

—Deberíamos viajar en las sombras, será mucho más rápido —insiste Nico de nuevo. Pero Percy no quiere usarlas. Si Nico se debilita y los atacan será un problema, además, no le gusta viajar de esa forma, lo marea.

Aquellos que los perseguían aparecen. Los grifos no van en grupos, por regla general, pero son tres los que los atacan. Blackjack se encabrita.

—Esto no está bien, jefe —dice asustado—, son demasiados.

Uno de ellos se lanza con sus afiladas garras a atacarlos y sin preguntar Nico toma una desición.

Reaparecen a 3 kilómetros de Baltimore. Percy se arrepiente de haber desayunado.

Blackjack relincha con fuerza sobresaltando a ambos chicos.

—No me gusta eso —se queja—, se siente feo.

Percy está muy de acuerdo, pero hasta él sabe que era mala idea pelear en el aire, contra tres grifos. Abre la boca para decir algo y en eso se escucha un grito de una voz conocida.

Miran abajo y reconocen a Leo corriendo agitando los brazos, mientras que Jason a su lado lanzaba ráfagas de viento hacia atrás tratando de empujar a un monstruo humanoide con cabeza de león.

—Hay que ayudarlos.

Percy saca su espada y ordena a Blackjack que cargue contra el monstruo.


Notas:

Estos primeros capítulos van lentos, pero es que necesito que se reúnan. Pero ya pronto empieza más la acción bien, y el angst.