Sellarme ... Espera, ¿sellarme?
-¿A qué te refieres con sellarme? ¿Vas a restringirme el usar chakra?
-Exacto. Es demasiado peligroso dejarte andar por ahí con esa cantidad de chakra sin ningún control. Normalmente ponemos un sello de cinco partes para cada persona del clan, pero como tú tienes una cantidad que supera los estándares de nuestro clan, te pondremos un sello de diez partes, y sólo te dejaremos utilizar una parte de esas diez. Cuando vea que has mejorado en el manejo de chakra, te dejaré quitar otra parte, y así sucesivamente hasta que llegues a cinco. No podrás quitarte ningún sello más a partir del cinco porque sería demasiado peligroso, ¿Entiendes?
Sí esto se lo llegara a explicar a un niño de cuatro años normal y corriente no lo habría entendido. Ni siquiera yo, una persona de veintiocho años lo he entendido del todo.
-Si.
Empezamos a practicar el manejo del chakra desde ese día. Cada día me despierto a las cinco de la mañana, desayuno junto a mi madre y me voy al campo de entrenamiento supervisado por mi tío. Voy a ser sincero, es extremadamente difícil manejar esta cantidad de chakra. Intento poner un poco en mis manos pero cada vez que lo hago siento un ardor increíble. Empecé a utilizar vendas en las manos por eso.
Llevaba el mismo kimono para entrenar, lo raro es que no se me dificultaba el hacerlo con esa prenda.
Fuí mejorando poco a poco, a un ritmo lento pero constante. El que tuviera más chakra de lo normal hacía que varias personas del clan se estuvieran vigilando constantemente. Se me hacía molesto, pero lo dejé pasar porque entendía el por qué.
Llegué a la edad de seis años. No tenía ningún contacto con Konoha además de Sasuke y algún otro cocinero de algún restaurante que había visitado con mi madre y mi tío. Mi manejo de chakra mejoró considerablemente. Pude hacer que me quitarán la segunda parte del sello, me sentí mucho más libre de lo que esperaba.
El que me la quitarán hizo que el chakra se moviera más libremente por mi cuerpo. Antes sentía como un nudo apretado por todas las partes de mi sistema, y ahora ese nudo se había aflojado bastante.
Mi madre hizo un trato con Konoha. El hokage necesita a algunos de los ninjas de nuestro clan para que les enseñaran ha hacer sellos de contención de chakra de gran nivel. Ella al principio se negó, pero después aceptó a cambio de que yo fuera un aliado de Konoha. Yo no entendía nada, ¿Por qué quería que fuera un aliado de Konoha si el clan ha estado durante décadas negando cualquier trato con la aldea? Luego me di cuenta; lo que quería mi madre es que sirviese como chivo expiatorio en la academia. El ambiente en la aldea estaba tenso últimamente. No hace muchos años que pasó el ataque del Kyuubi, además del roce que están teniendo el clan Uchiha contra las personas del consejo de Konoha.
Ella se quiere ganar el favor de Konoha para que no armen una guerra contra el clan.
Es entendible.
Lo bueno que saco yo de todo esto es que voy a ir a la academia y voy a poder aprender otra cosa que no sea el control del chakra descomunalmente grande de mi clan. Lo malo, niños.
A ver, si soy sincero, puedo aguantarlos, pero si me tocan mucho las narices probablemente me meta en líos por andar rompiendoles la nariz a los de mi clase.
Bueno, cambiemos de tema a uno más importante que partirles narices a niños: Naruto Uzumaki.
En el anime lo mostró como un niño al cual la gente desprecia por tener al Kyuubi sellado en él. No lo he podido ver en ningún momento en los seis años que llevo vivo en este mundo. Anduve durante horas repetidas veces para poder encontrar al maldito crío para que no tuviera una infancia tan desoladora, por que seré un cabrón, pero un cabrón con sentimientos. Me empecé a preocupar pensando que al haber reencarnado en Naruto, pasé a ser el protagonista del anime, y por ende, el verdadero protagonista -Naruto- no existía en este planeta. Poco después caí en que el niño debería estar aún en aquel tan horrible orfanato del que fue expulsado.
Lo malo es que no puedo ir a un orfanato de repente y preguntar por el portador del Kyuubi. Konoha pensaría peor de nuestro clan de lo que piensan en este momento.
Lo bueno es que ya no me estoy emparanollando con la idea de que sin querer maté a Naruto.
Ahora me encuentro en el campo de entrenamiento de mi madre intentando conseguir que unos shurikens den en el centro de una diana.
Acerté todos después de haber estado practicando por un año, eso que dicen de que el esfuerzo da sus frutos es correcto. Hice un bailecito feliz por mi victoria después de haber mirado a los lados buscando que no haya ninguna persona a la vista porque, seré estúpido, pero un estúpido encubierto.
-Que bien bailas cariño.
-Callate Hanako. ¿Qué haces aquí? -Pregunté cansado.
-Oh querido, ¿Dónde quedó aquel pequeño niño bueno que nunca decía nada malo y siempre respetaba a sus mayores?
-Murió. No has contestado mi pregunta.
Ella sonrió descaradamente mientras se acercaba a mi posición.
Oh no, ya se lo que viene ahora y no me gusta nada.
-Quita, para, ni se te ocurr-
Antes de que pudiera acabar la oración se tiro a por mí, me levanté del suelo y me abrazó carbonatado.
-¿Cómo diablos puedes ser tan lindo? ¡Tu madre es guapa, pero tu superas los límites de la belleza!
Siempre es lo mismo. Cada vez que viene al complejo del clan acaba por darme mil abrazos y besarme por toda la cara.
-Dios, mujer, ¡Déjame! -Ordené enfadado.
De repente apareció Tokei y me sacó de los brazos de la bruja.
-Sabes perfectamente que tú no tienes permitido tocar a Edward bajo ningún asomo-dijo el hombre resaltando el tú.
-No puedo no abrazarlo, es tan precioso-contestó ella mientras dirigía sus ojos hacia mí y juntaba sus manos.
-Da igual lo hermoso que sea, tienes prohibido el tocarlo. ¿Qué haces aquí siquiera?
-Oh cierto, había estado con Shereale. Hasta luego-se despidó con una sonrisa coqueta.
Esto me olía mal. El que mi madre y Hanako queden para hablar es bastante extraño, es decir, se llevan bien, se llevan tan bien que Hanako estuvo en mi nacimiento, pero en estos momentos se supone que Shereale está intentado romper las relaciones y tratos que tenía con los Uchiha.
-Ven Edward, te estaba buscando-dijo Tokei mientras me daba la mano y me conducía hacia algún sitio.
Mientras caminabamos yo seguía perdido en mis pensamientos pensando en las relaciones entre clanes.
Llegamos a una casa del complejo que no había visto todavía. Por fuera estaba decorada con todos negros y azules, al igual que todas las demás casas, pero esta tenía muchas flores al rededor de ella. Ninguna casa del clan tenía flores por lo que normalmente estaban demasiado ocupados con temas ninja para preocuparse por flores.
La mano de Tokei se apretó alrededor de la mía que era diminuta en comparación suya.
-En esta casa nos criamos tu padre y yo. Actualmente no reside nadie. Nuestros padres murieron jóvenes en el campo de batalla-dijo serio, pero se podía notar un atisbo de tristeza en su voz, aunque estaba bien ocultado.
Nos adentramos a la casa.
-Tu padre era un hombre muy alegre, todo lo contrario a tu madre, que el noventa por ciento del tiempo mantiene una actitud sería y borde. Futago siempre fue muy optimista, supongo que eso es lo que atrajo a Shereale. Nunca podía quedarse quieto, necesitaba moverse constantemente, todos pensaban que tenía hiperactividad, pero lo único que tenía era el culo inquieto. -soltó una risa- Nunca trató mal a nadie ni hizo daño a quien no se lo merecía, era muy buen chico -me miró a los ojos- te voy a decir el porqué yy como murió. Esto se considera un secreto de rango S, por lo que si dices que yo te lo he contado, probablemente acabe muerto, ¿Entiendes?
Asentí con seriedad. El ambiente había cambiado radicalmente en poco tiempo.
-Como he dicho antes, Futago era una persona muy alegre y optimista, siempre pensando en los demás y haciendo que todo el mundo se sintiera feliz con solo su presencia, pero la luz genera sombra Edward, y Futago era un ser que brillaba más que nadie. Pronto, los altos mandos de Konoha se dieron cuenta; el no solo era buena persona, también era poderoso, y como ellos no podían tenerlo como arma, pasó a ser un "peligro" para la aldea. - hizo una pausa- Los seres humanos sienten miedo, y eso conlleva a hacer actos irracionales, como matar a una persona por su poder. Lo llamaron a la torre Hokage diciendo que querían hablar con el sobre unos asuntos relacionados con nuestra vivienda, él, being una persona de tan buen corazón, no se imaginó que al ir hacía aquel lugar, estaba caminando hacia su muerte. Lo asesinaron Edward, para que luego dijeran que había tenido un ataque al corazón aprovechando que en su última misión sufrió una herida grave cerca de él. Yo estuve presente, me obligaron a callar, pero, después de tantos años ya no puedo ocultar más este secreto. Te lo digo a tí porque eres su hijo, y sé que si saben que eres como tu padre, acabarás igual. No quiero que mueras, no podría soportar ver cómo se va la única familia que me queda.
No sabía que responder ante eso. Pensaba quién podría haber acabado con la vida de mi padre, por qué tengo en claro que Minato no habría sido, he sido presente de su vida y sus acciones en la serie. El no sería capaz de hacerlo, pero Danzo sí, el mismo que ideó el plan de la masacre del clan Uchiha. Posiblemente también esté planeando masacrar a nuestro clan también simplemente por el hecho de ser poderosos y tener una buena relación con los Uchiha.
Ahora entendía el porqué mi madre estaba tan necesitada en intentar mantener una buena relación con Konoha y sobre información de sobre ella.
Si mi madre quería que le consiguiera información de la aldea desde dentro por supuesto que la tendría.
Me encargaría personalmente de que la obtuviera.
