Crueldad

El monstruo nota su presencia cuando están prácticamente sobre él. Es mucho más grande de lo que se apreciaba desde arriba. Cuando se acercan levanta su maso y lo agita para batear al pegaso y sus jinetes, pero Blackjack es más hábil y lo esquiva. Eso le da la oportunidad a Percy de atacar.

Comienza la batalla, pero es evidente quién tiene las de ganar. El primer corte es al ojo derecho, limitando la visibilidad del hombre-león. Los siguientes son sólo un juego extraño que por alguna razón Percy disfruta.

¿Se puede alguien hacer adicto a matar? Percy se da cuenta de que durante ese tiempo de tranquilidad había extrañado enfrentar monstruos. «Es irónico», piensa. Después de salvar el Olimpo dos veces lo único que había anhelado era descansar, tener una vida normal. Pero esos planes habían sido con Annabeth.

Da otro corte al pecho sangrante del monstruo, que aúlla de dolor y trata de blandir su mazo nuevamente. Sus movimientos son torpes, pues no puede ver bien. Percy carga de nuevo y le corta la mano. El mazo cae con un sonoro repiqueteo.

Finalmente, Percy clava la espada en el pecho cubierto de heridas. El monstruo explota.

Blackjack aterriza en la carretera. Jason y Leo se acercan a ellos. En el rostro del primero hay una expresión de desagrado y estupefacción, pero los ojos de Leo brillan con emoción.

—¡Percy! ¡Nico! Gusto en verlos chicos.

Jason mira hacia el mazo, que es lo único que queda del monstruo y frunce el ceño.

—¿Qué hacen aquí?

—Salvarles el pellejo, al parecer.

—Estábamos bien.

Leo resopla, parece el inicio de una risa.

—Podríamos haberlo matado nosotros —dice, rascándose la cabeza—, pero sí que nos vino bien la ayuda.

Percy no sabe qué decir. Le molesta la actitud de Jason, tan parecida a cuando apenas se habían conocido.

Nico no dice nada. Está demasiado ocupado tratando de ordenar lo que siente en ese momento. Había asumido que su enamoramiento infantil por Percy había terminado hacía mucho. Pero ver la manera en la que peleaba contra el monstruo, le había removido cosas en su interior. Había sentido, al estar prácticamente pegado a él, el latir emocionado de Percy al acabar tan cruelmente con el monstruo. Porque podría haberlo matado y ya, pero había jugado antes con él.

Había oscuridad en Percy. Y eso, por alguna razón, le atraía mucho a Nico, que con un sobresalto se da cuenta que no lo ha superado.


Notas:

Odio escribir escenas de acción, lamentablemente habrá otra, pero afortunadamente la otra la tengo mucho mejor pensada. Es que si me pudiera saltar directamente al final, lo haría, pero hay que usar todas las palabras. Ni modo.