Superman
—No eres Superman, Jackson —le recrimina Jason—, si el enemigo al que nos enfrentamos esta vez es tan poderoso como para amenazar al Olimpo, sin que sepamos quién es, no podrás tú solo con él.
Percy acabó contándoles la razón por la que se encontraban ahí. Se calla lo de la profecía, también lo de sus sueños, se inventa que fue su padre el que le contó de este enemigo, y que le pidió que investigara, sin involucrar a muchos, pues teme que sea una conspiración. Se siente orgulloso de su mentira, aunque no deja de incomodarle sentir que debe ocultarles cosas a sus amigos.
—No pienso enfrentarlo solo, sólo necesito saber quién es, necesito tener respuestas. Además, viene Nico conmigo.
—También iré yo—dice Leo—, las misiones casi siempre se hacen de a tres.
Percy siente que es lo correcto. La mirada reprobatoria de Jason le cala, le incomoda, pero que Leo los acompañe le tranquiliza. Le cae muy bien el chico. Además, considerando lo amargado que se ha sentido últimamente y que Nico no es precisamente muy alegre, les vendrá bien alguien con tanta chispa como él.
—Gracias, Leo.
—Yo tengo que volver al Campamento, si no los acompañaba —dice Jason después de un silencio largo. Tengo que reportar que hay nuevos monstruos, como ese que venciste, ni siquiera sabría decir quién era. ¿Estará relacionado con este enemigo?
Percy se encoje de hombros.
—Puede ser. — Señala al pegaso que pasta a unos metros de donde hicieron el campamento—. Llévate a Blackjack. No nos puede cargar a los tres y así llegarás más rápido.
