Idiotas
—¿Soy yo o cada año se pasa más rápido? —preguntó Peter mirando el calendario a un lado de la cama de Sirius.
Sexto año se les estaba escurriendo entre los dedos. A diferencia del año previo, cuando la proximidad de los TIMOS los amenazaba, este parecía una brisa en comparación. Aunque los maestros habían empezado a prepararlos para los EXTASIS el año siguiente, parecían tan lejanos que no le daban mucha importancia.
—Deberíamos hacer algo interesante, hace mucho que no hacemos ninguna broma espectacular —se quejó Peter—, con lo ocupados que están siempre con sus «cosas».
—¿Celoso? —bromeó Sirius rodeando a Remus por la cintura y apretándolo contra de sí. Remus lo miró de reojo con una sonrisilla y siguió leyendo.
Peter rodó los ojos.
—Sólo digo, que este año no hemos hecho gran cosa como Merodeadores. Más que las noches de luna llena, pero esas no cuentan.
—Entiendo lo que dices —dijo James alzando la cabeza del pergamino que tenía que terminar para el día siguiente para Estudios Muggles—. Pero sabes que no quiero hacer algo que moleste a Lily. Apenas me está empezando a hablar bien.
Peter resopló y se cruzó de brazos farfullando.
—Creo que Peter tiene razón —intercedió Sirius—, pero también tu James —se apresuró a aclarar—. Quizás no debemos hacer una broma, pero sí deberíamos hacer algo juntos, al viejo estilo Merodeador. Una excursión a Hogsmeade en la noche, volar en mi moto a Londres, hacer una búsqueda del tesoro con los calzoncillos de los Slytherin, algo divertido.
Remus cerró el libro de golpe al tiempo que James arrojaba el pergamino a un lado. Al día siguiente tuvo que acabalo a toda prisa sobre la mesa del desayuno intentando no mancharlo de la grasa del tocino. Pero por ese momento valió la pena.
Mientras planeaban lo que harían, los cuatro encorvados sobre un pedazo de pergamino limpio y el mapa del merodeador. Sirius sonrió sintiendo cómo lo embargaba el cariño por esos tres chicos que lo habían aceptado, con todo y sus estupideces y le habían mostrado el verdadero significado de la amistad y la familia.
Pensó que no había nada en el mundo que no haría por aquellos tres idiotas.
