Honor

No encuentran las respuestas en el libro, ni en los otros tantos archivos que revisan esa noche. Aunque Percy lo presentía. Salen de la Biblioteca de la misma forma en la que entraron. Cuando salen del Capitolio Nico hace la pregunta que todos se hacían.

—¿Ahora qué?

Percy suspira.

—No sé.

Están trabados, sin un camino claro. El conflicto y la confusión en el corazón de Percy es demasiado grande.

—Regresar al Campamento, supongo. Yo debo volver a la Universidad.

Nico se muerde el labio. Leo lo mira con el ceño arrugado.

—¿Seguro?

—No, pero no sé qué hacer ahora y no me parece justo que anden de aquí para allá conmigo sin motivo.

—Dijimos que te acompañaríamos, debemos honrar nuestra palabra —dice Leo solemne.

«No puedo pedir que me acompañen a convertirme en el villano», piensa Percy.

—Ya me acompañaron hasta aquí, no hay nada que los obligue a estar conmigo.

—Si no quieres puedes decírnoslo —dice Nico—, pero no es como que tenga algo mejor que hacer.

—Si insisten.

—Insistimos —Leo da el punto final. Nico le sonríe a Leo, dejándolos sorprendidos a ambos. Percy suelta una carcajada por la expresión de desconcierto de Leo. Es poco común ver a Nico sonreír, de hecho Percy no recuerda haberlo visto hacerlo desde antes de que Bianca muriera.

En el fondo Percy se alegra de que estén con él. No le parece soportable la idea de enfrentar todo eso solo. Aunque sabe que en el momento en el que les cuente la verdad ambos se pondrán en su contra y eso le entristece más de lo que le gustaría reconocer.