Papá

Con el corazón en la garganta se acerca a su padre, y se coloca a su lado. En silencio, se queda mirando el mar embravecido por el viento.

—Cuando el mar está así en la superficie —dice Poseidón después de un rato, como si pensara en voz alta—, es cuando más tranquilo está en las profundidades.

Percy lo voltea a ver. Siente que hay un significado detrás de esas palabras pero no alcanza a comprenderlo.

—¿A qué te refieres?

—Que a veces pareciera que todo está tranquilo pero siempre hay algo moviéndose, algo que se agita con fuerza y que, por lo general, provoca desastres.

Percy alza la ceja y asiente.

—¿Hay algo que pueda hacer para evitar el desastre? —pregunta. Una parte de él aún se revela a aquella certeza de que él será la ola que hundirá al barco, la tormenta que destruirá a los dioses. ¿Cómo? No lo sabe, pero los dioses sí, o esa impresión le da. Quizás, piensa, se equivoca. Quizás su padre está ahí para darle alguna pista.

En los ojos de mar de su padre se refleja una tristeza infinita cuando niega con la cabeza.

—Ni siquiera los dioses podemos detener la corriente del destino, redirigirla, quizás, pero no detenerla.

Una vez más, Percy era únicamente una marioneta del destino. Herramienta de los dioses. Nada más. Está harto.

—Y tú, ¿no vas a intentar desviarlo? —preguntó desviando la mirada al piso.

—Eres mi hijo favorito —dice Poseidón—, sólo vine a despedirme.

Percy siente que lo salpica la brisa del mar y cuando levanta la cara su papá ya no está ahí. Se queda unos minutos más, hasta que gruesas gotas de agua comienzan a caer del cielo.

Se da la media vuelta y camina hacia la tienda. Compra las papas para Leo. Mientras el señor cuenta las monedas que le entrega Percy mira el teléfono sobre el mostrador.

—¿Podría usar su teléfono?

—Claro, chico, úsalo.

Le contesta la grabación. La voz de su mamá pide que deje un mensaje después del tono. Percy cuelga.

—¿No contestan? —pregunta lo obvio el señor de la tienda.

—No.

—Puedes intentar de nuevo.

—No es necesario, gracias.

Percy toma lo que compró y sale de la tienda. Afuera llueve ya con fuerza, pero a Percy no le importa.


Notas:

Siento muchísimo no haber logrado terminar esto a tiempo, y luego no acabarlo ni siquiera el año pasado. Pero no lo he abandonado. Voy a acabarlo seguro :) Así que gracias a los que lo siguen. Me acerco a mis capítulos favoritos, se va a poner bueno el drama (creo).