Niebla

Es la última noche antes de la batalla. Una niebla espesa y cargada de magia cubre todo Manhattan. Las memorias de una situación similar vienen a Percy y no puede evitar hacer un mohín, alejando ese pensamiento que, sin poder evitarlo, lo hace sentir ligeramente culpable. Aquella vez él estaba del otro lado.

Percy, Nico y Leo entran a la tienda agotados después de horas de discutir estrategias y de pelear con algunos monstruos que se revelaron. Leo se deja caer encima de Nico en el sillón, sacándole el aire, pero no se molesta, sino que se acomoda para poder rodearlo con los brazos.

Percy siente una punzada en el pecho y voltea a otro lado.

—¿A dónde vas? —pregunta Leo alzando la cabeza cuando Percy se acerca a la puerta—, no tienes que irte.

—Eh, um… ¿no quieren que los deje un rato solos?

Nico y Leo se miran sonrojándose. Nico retira los brazos para que Leo pueda levantarse y acercarse a Percy que los mira confundido. Leo juega con sus dedos un poco nervioso.

—Quédate —pide—, quédate con nosotros.

Percy mira a uno y a otro con la boca abierta y el ceño fruncido tratando de leer y traducir las caras de sus compañeros. Nico asiente como tratando de confirmarle que sí, lo que está pensando es cierto.

Se sonroja, quedando a la par de los otros dos chicos, camina hacia ellos con paso inseguro y Leo lo jala hacia el sillón y lo envuelven en sus brazos.


Nota:

¡Por fin avance en la relación! JAJAJA. Sorry por la cortinilla, pero ya se imaginarán ustedes lo que pasa, si quieren pensar eso.