El duelo

2/10

Mi gran amigo se encuentra extraviado. Escribo aquí, en esta hoja de papel, con la esperanza de que cuando vuelva a encontrarlo pueda transcribir estas notas. ¿Quién hubiera pensado que perder un simple diario pudiera afectarme tanto?

Ya pasó una semana. Lo he buscado por todos lados y no he podido encontrarlo. ¿Dónde estás?

3/10

Aún puedo recordarlo como si hubiera ocurrido ayer. No debí haberlo sacado de mi escondite en la biblioteca. Ese molesto chico de la escuela. En un inicio me pareció tierno cómo me declaró los sentimientos que tenía por mi. Hasta me dio un poco de lástima. Pero luego… ¿por qué no pudo aceptar un no y seguir adelante?

8/10

Creí que ya estaba superando la pérdida de mi diario, pero hoy Luz, en un breve descanso que tuvimos cuando el profesor salió un instante, dijo algo tan divertido en clase. Estaba yo bebiendo un poco de agua cuando aquello sucedió y, como te imaginarás, mi amigo (donde quiera que estés), la escupí toda frente a la clase entera. Pasé por mucha vergüenza, pero no pude evitar seguir riéndome de lo que Luz había dicho. Esa tarde no tienes idea lo mucho que deseé que estuvieras conmigo para escribir esa anécdota.

9/10

Hoy pasé el día junto a Ed y Em. No me sentía muy bien. En momentos puedo estar tranquila, pero luego te recuerdo y me pongo un tanto nostálgica. Este fue uno de esos días. Por suerte mis hermanos lo notaron. Podrán ser demasiado molestos, pero cuando en verdad los necesito están ahí. Hoy estuvieron una vez más para mí, al igual que cuando ese chico corría por los pasillos de la escuela con mi diario. Ed y Em, tan pronto se dieron cuenta de lo que estaba ocurriendo, le persiguieron y lograron acorralarle. Creo que no hay nadie en Hexside que conozca mejor cada pasillo, atajo o escondrijo que esos dos.

21/10

No sé qué me pasó como para haberme desesperado tanto. Me encontraba bien, o al menos eso creía. Pero de pronto me surgió una intensa necesidad de encontrarte. Te volví a buscar en cada rincón de Hexside. Nada. Ya te he buscado en la biblioteca. En el mercado, incluso revisé libro por libro en ese pequeño puesto que los vende. En la catedral. En el centro de convenciones. Pero no estabas en ningún lugar.

Harta y ofuscada, me metí al depósito de basura de la escuela. Sabía que era muy seguro que no te encontraría allí, pero aún así lo hice, sin importarme que alguien me pudiera ver. ¿Qué hubiera dicho la gente si me hubieran hallado ahí, sucia y despeinada, hurgando entre la basura?

Luz me vio. Su rostro denotaba que estaba preocupada por mí. Me preguntó qué me ocurría. Ya no pude más. Lloré frente a ella. Le conté todo. Cómo ese tonto chico, al estar arrinconado por mis hermanos y yo, arrojó mi diario por la ventana. Cómo lo busqué exhaustivamente mas no dio resultado. Cómo perdí a quién por tanto tiempo escuchó lo que pasaba por mi cabeza y corazón. Luz no hizo más que abrazarme y consolarme. Yo sólo seguí llorando, preguntándome por ti. ¿Dónde estás, mi querido amigo?