Acto 1
Capítulo 1: ¿Dónde estoy?
Abría un poco sus ojos por unos segundos y se cerraron.
Se volvieron abrir y luego se cerraron.
Una vez más se abrieron y esta vez no se cerraron.
La primera sensación que sintió, era un terrible dolor de cabeza. Se tocaba la cabeza y podía sentir el moretón. Debió haberse golpeado la cabeza con algo bastante duro. No solo eso, sus piernas, los sentía muy adoloridas. Como si hubiera caminado mucho sin descansar.
Entonces miró a su alrededor, confundido. Estaba en una habitación completamente vacía y oscura. Semi tirado en el suelo. Apenas podía ver con la luz de la noche desde hoyo de arriba. También escuchaba la lluvia desde dentro. De lo que sea este sitio.
No entendía que estaba haciendo aquí, tirado en el suelo. Lo último que recuerda era que... Espera. No recuerda nada. Ni siquiera su nombre. Él trato de esforzarse para recordar su pasado… el como que termino aquí.
Debe ser el golpe de su cabeza. Está sufriendo una especie de amnesia. Pero debe intentar de recordar algo. No importaba que fuera pequeño o grande, le bastaba que fuera algo con la que explicaría el como terminó aquí... o algo de su pasado.
Tras su esfuerzos, solo tenía una palabra en mente. Riolu. Tal vez sea su nombre... Definitivamente lo es. Era extraño, pero lo sabía.
Su nombre es Riolu y eso es lo que sabe hasta ahora.
Trato de recordar algo más de su pasado. Nada. Era extraño que apenas sabía su propio nombre.
¿Qué iba hacer?
... Parece que estar sentado no le va ayudar en nada. Tal vez si exploraba a su alrededor, podría recordar como terminó aquí. Así que se levantó del suelo y miró a su alrededor para buscar un camino. El problema es que todo está oscuro. No puede ver nada.
Pero se dio cuenta que tenía un tipo de atuendo. Miró que tenia un chaleco negro, una playera verde y un pañuelo azul atado en la garganta
Otra cosa que se dio cuenta, es que tenía un mochila en su espalda. Se la quito y la reviso para ver su contenido. Había muchas cosas, como bayas, linterna, brújula, una cantimplora, semillas y otros objetos más. Y lo que más resaltó, era un cuaderno. No había nada escrito. Otra desgracia para su lista.
Entonces saco la linterna de la mochila y puso la mochila en la espalda. Encendió el objeto y camino por el pasillo oscuro.
Había charcos de agua por algunas partes de del pasillo. Había varias goteras y con cada gota, soñaba un pequeño eco. El lugar en la que estaba, debe ser uno viejo o abandonado. O ambas.
Se preguntaba que en el momento se salga de aquí, encontrará ayuda. Para que le ayuden a recuperar la memoria o que diga a dónde puede dormir. Se sentía cansado. ¿Qué hora sería de la noche? De cualquier forma, no quería dormir con el cuerpo frío y empapado. Y este lugar, obviamente no era el indicado.
Al final del pasillo, se encontraba con una extenso espacio vacío. No había nada más que columnas. Debía de estar en un sub piso. ¿Para qué serviría este espacio? ¿Un almacén tal vez? Pero veía en el suelo, rayas blancas en cada extremo de su lado derecho y izquierdo. Organizadas y separadas. Como si estuvieran indicado que hay un espacio.
Otra pregunta sin respuesta. Su prioridad es salir de aquí. Camino hacia adelante, mientras que miraba por un camino para salir del sub piso. Entonces encontró una puerta metálica a su derecha. Se dirigió tranquilamente. Al llegar ahí, tuve la complicación que la puerta estaba atascada. Trato lo posible, pero lo único que pudo abrir era un poquito. Nada más. La única forma posible, era derribándola, pero no creía que fuera posible. Ya que la puerta era grande y sentía que se necesitaría alguien fuerte para eso.
Así que dejó la puerta y siguió buscando otro camino. Cada paso que daba, cada vez se sentía muy incómodo al estar aquí. Sentía que no estuviera solo. Si hubiera alguien más aquí, ya lo hubiera visto. Pero este lugar le daba un cierto miedo. Cuanto más rápido posible que encuentre la salida, mejor se sentirá. Ademas podía sentir una corriente fría de aire por adelante de él. Probablemente que sea otra salida. Una muy grande para que pudiera sentir la corriente.
Entonces Riolu, se encontró algo en el suelo. Un objeto muy pequeño y circular en el suelo. Al tomarlo, vio que era una moneda. Un lado, tenía un extraña cara y sacando la lengua. También tenía unos símbolos extraños, tres de un lado y otros tres por el otro, y que debajo decía: Diez pesos. Por el otro lado, se mostraba a una criatura con alas en un planta con espinas. Lo más que resaltaba, es que en su pico, tenía una criatura sin brazos, sin piernas y colmillos. ¿Qué es lo que presenta? En la parte de arriba, decía: Estados Unidos Mexicanos. ¿Qué es eso? ¿Un lugar?
De repente, escucho un fuerte golpe de lejos. Riolu, muy sorprendido, volteó hacia atrás y vio otras luces, como la de su linterna. Provenían de la puerta que estaba cerrada. Eran como cinco en total.
"¡Debe estar por aquí! ¡Encuéntrelo!" Dijo una voz masculina.
Riolu, estaba confundido. ¿A quién estaba buscando? Espera un minuto... ¡Lo estaban buscando a él! Él era el único que estaba aquí, tenía sentido. Explicando el dolor en sus piernas y que lo más probable que vino aquí para ocultarse de ellos. Y que algún momento, el suelo se cayó por lo podrido que estaba y que se había golpeado la cabeza. Aunque desearía recordar al menos del porque de la persecución.
Pero antes de seguir adelante, vio otra luces que provenían de la otra salida. Haciendo que se complique su huida.
Él rápidamente apagó la luz de su linterna para evitar ser encontrado tan pronto. Ahora lo malo, es que al hacerlo, ya no puede ver nada. Con excepción de linternas de los sujetos. Pero podía aprovechar esas luces y los sonidos de los pasos para saber que tan cercan estaban de él. Podía usar las columnas para ocultarse y cuando ninguno este mirando, escabullirse a otra columna y salir por la puerta ya abierta. Tenía que arriesgarse, no podía permitir ser capturado. Entonces con cuidado y sin hacer lo menor ruido posible.
"¿¡Dónde estas, chaparro!?" Decía la voz. "Sabemos que estas aquí. No hay salida. Ríndete ahora, es lo mejor para tí."
Las palabras de aquella persona, no convencían a Riolu. En primera: no lo conoce y tampoco estaba dispuesto a confiarle. Sus instintos decían que ese hombre era peligroso. Cuando estaba cerca de uno de ellos, no podían ver completamente a él, pero era más alto y grande. Todos lo eran. Ahora entendía del porque le llamaron chaparro.
Eventualmente logró llegar a la puerta sin ser descubierto. No lo cerró, para evitar hacer un ruido que echará a perder todo su esfuerzo. Subió por las escaleras, con la linterna encendida. Pero con cuidado, no sabía si había alguien más arriba que estuviera con ellos.
Ahora se encontraba en la planta baja de la construcción. Todo era extenso y abierto. Un patio. También notaba que el lugar tenía tres pisos de altura y con varios habitaciones. Aunque aún sigue sin tener una idea de que sea este lugar.
Pero al llegar, vio que había otro grupo. Pero este grupo estaba reunido. Escuchando hablar a un sujeto, que parecía tener cierta autoridad.
Riolu, apagó su linterna y escuchó la charla. Tal vez pueda conseguir un poco de información valiosa. "Ya buscamos por la recepción del hotel abandonado y no está." Dijo una voz.
"También revisamos por la cocina y no está." Dijo una segunda voz.
"¿Alguna novedad en el estacionamiento?" Preguntó una tercera voz.
Hotel, estacionamiento... eran palabras que desconocía Riolu. Pero no le importo mucho eso y siguió escuchando.
"Ninguna." Dijo la cuarta persona. "Pero nos avisarán si lo encuentran por el radio. Mientras tanto, Paco, Gonzalo y yo, seguiremos buscándolo en la planta baja. Ustedes búsquenlo en los pisos superiores."
Al escuchar eso, Riolu, se preocupó. En las escaleras que estaba, también conducían a los pisos de arriba. Alguno de ellos tendrían que venir para acá y él tenía que moverse. No podía bajar y tampoco ir a la izquierda o la derecha. Sería descubierto rápidamente.
Así que optó por subir por las escaleras, pero aún escuchaba la charla de aquello sujetos. "Nos vamos a tardar un montón buscarlo en cada habitación." Dijo la segunda voz.
"Eso no importa. Tenemos que atraparlo como de lugar." Dijo la cuarta voz. "Salazar, no tolerará este fracaso."
Riolu, dejó de escucharlos. Subió hasta el segundo y fue hacia la derecha. Había muchas habitaciones para esconder. Fue hacia el final, abrió la puerta y entró. Él cerró la puerta con la misma gentileza que lo abrió.
¿Qué iba hacer ahora? Él escuchó claramente que ellos iban a registrar cada habitación hasta encontrarlo. Solo era un cuestión de poco tiempo hasta que uno de ellos viniera aquí y lo atrapé. No creía que podían solo con uno de ellos. Y si pudiera, seguro que escándalo atraerá a los demás y ahí estaría perdido.
Trato de pensar en una buena idea, pero nada se le ocurría. Estaba atrapado. Entonces empezó a revisar la habitación y vio que había otra puerta. No dudo y lo abrió, solo para ver que era otra parte de la habitación, pero con un espacio reducido, pero con extrañas cosas aquí. Pero lo que más que resaltaba era un espejo.
Su reflejo mostraba a una criatura con pelaje azul y negro. Orejas, ojos de color naranja y extrañas extensiones que se encontraba en cada extremo de su cabeza. Pero su expresión mostraba confusión y preocupación. Minutos de haberse despertado, se encontraba en graves problemas. Pero sobretodo, tenía otra pregunta que tenía la mente. Veía a si mismo, a una persona que no tenía identidad. Un cuerpo sin alma.
¿Quién era?
Entonces escucho que a alguien entrar a la habitación. No tardaría mucho en revisar en la pequeña habitación que se encontraba. En la desesperación, encontró una pequeña ventana que podía escabullirse. Lo más rápido posible, llego en la ventana y la abrió. La altura era demasiado alto, se iba a lastimar mucho si decidiera saltar. Pero luego vio que la puerta estaba a punto de abrir. Sin más opción, salto.
El momento de la caída, se lastimo al caer sobre su brazo derecha. Él evito gritar de dolor y aguantando lo más posible. Riolu, miro arriba, para ver si aquella persona vio a él, saltando por la ventana. Paso unos segundos y no vio asomarse, por lo que asumió que no lo vió. No quiso arriesgarse y corrió lejos del lugar, mientras que agarraba su brazo lastimado y atravesando la lluvia.
Podía escuchar como chapoteaba el agua con sus pasos y el agua de la lluvia, impactando el suelo del pasto. Cuando volvió a mirar atrás, asegurando que nadie lo estuviera siguiendo. Ellos deberían seguirlo buscando en vano en el hotel, los había perdido. Así que encendió la linterna y siguió corriendo por el pasto.
Pronto llegaría a un sendero. Él vio que este sendero era de puro concreto y que fue al centro para examinarlo. Era bastante duro y parecía que conducía hacia un lugar. ¿Pero a dónde? Entonces empezaba a escuchar a algo moviendo demasiado rápido. Desde su espalda. Algo que se confirmo que empezaba ver una luz que se volvía más grande e intensa Riolu, volteó a ver y vio un una cosa gigante de metal. Dirigiéndose directo hacia él y que estaba muy cerca.
Sorprendido, Riolu, salto hacia su izquierda, antes que la cosa lo impactara y que de alguna manera, hizo un sonido fuerte. Él miro como se iba, impactado y confundido. Casi muere ahí. Se levantó en suelo, preguntándose si habra más de esas cosas gigantes. Era como un transporte. ¿Cómo funcionarían?
Entonces noto que había un letrero. Riolu, uso su linterna para iluminar el letrero y leyó lo que decía. Santiago Tangamandapio. 5 kilometros.
Se preguntaba si era un pueblo que podía ir. Sonaba bastante 'prometedor'. Pero de nuevo, necesita un lugar para descansar y sanar sus heridas. No tenía opción. Además, ahí podía ocultarse de las personas que le perseguían. Entonces camino por el sendero.
Pasaron una hora y ahora se encontraba en el pueblo de Tangamandapio. Caminaba por las oscuras calles, sin saber a donde ir. Había muchas casas y que había luces que iluminaba el camino de Riolu.
A pesar que estaba aquí, no sabía que hacer ahora. Lo más inteligente que debió hacer es pedir ayuda en la primera casa que vio, pero por una extraña razón o por sus instintos, decidió no hacerlo. Se sentía muy inseguro en este lugar. No la misma inseguridad que sintió en el hotel abandona, pero mucho más.
Se estaba congelando y estaba totalmente empapado. Necesitaba desesperadamente un lugar con techo y que por lo menos estuviera un poco calientito. Se va a enfermar si no lo hacía. Entonces encontró una vieja casa abandonada. Para nada era bonita, pero esto era lo mejor que tenía para tomar la noche.
Entro a la casa por la vieja puerta de madera que rechino fuertemente. A primera vista, no había nada. Solo polvo. Igual que el hotel abandonado, pero estaría seguro aquí. El reviso la casa, dejando huellas húmedas de sus patas por cada pasó que daba. Subió por las escaleras y reviso que cada habitación para ver en donde podía dormir. Quería buscar algo para dormir, pero vio que las habitaciones estaban vacías, con excepción de una caja la pared. Suponía que era lo más cómodo que tenía para dormir y no tenía intención en dormir en el helado piso.
Así que subió a la caja y se recargo en la pared, usando su mochila como algo cómodo para recostarse. Cruzando sus brazos y piernas, para tener un poco de calor, aunque iba ser muy difícil con ese cuerpo mojado y la fría brisa entrando por diferentes partes de la casa. Solo deseaba que terminara durmiéndose lo más rápido posible. Su cansancio lo ayudaría en eso.
Vaya nochecita que le toco. Despertando sin memoria, siendo perseguido por gente desconocida y estar un pueblo que tampoco conoce. Mañana tendría que conocer un poco el area y tratar de recordar un poco de su pasado. Una vez que recupere sus fuerzas.
Cerro sus ojos. Mañana lo hará.
