Acto 1

Capítulo 6: Hora de correr


"Chicos... estamos en problemas." Dijo Mario.

Mario, no pudo evitar comentar sobre la mala situación que estaban. Tras averiguar que Scorbunny, fue trasladaron y que los cuatro son ex miembros de los Ingobernables, fueron rodeados por la Cruz Negra.

Resulta que habían caído una trampa. Aunque los cuatro no entendían como esto era una trampa, pero con el cartel afuera, no había duda.

"Tenemos que irnos." Dijo Maria.

"No hay forma, nos dispararán antes que lleguemos a la puerta." Dijo Santiago.

Tenía razón, ellos les dispararían con el mínimo movimiento. Santiago, registraba la habitación y miraba por las ventanas en busca de una solución, pero la expresión mostraba que no le iba bien.

Riolu, también una forma de salir de aquí, pero no se le ocurría ninguna. ¿Además qué podía hacer? No podía luchar, ni tampoco huir. Se sentía inútil en este momento.

"Alguien se aproxima." Dijo Mario.

Riolu, y los demás prestaron atención. Efectivamente alguien estaba dirigiendo hacia la casa, pero paro.

La persona utilizaba lentes de sol, utilizaba una chaqueta que tenía aspecto elegante, igual que pantalones de color café. Era rubio, su cabello estaba peinado hacia atrás, un poco de barba, edad como de treinta y cuarenta años. Tenía una expresión de confiado de rostro.

Riolu, no conocía la persona, pero al parecer era una persona en la Cruz Negra. Cuando volteó a ver a los humanos, pudo ver que ellos lo reconocían a la persona. Maria, mostraba enojo, Mario, mostraba preocupación y Santiago, lo miraba fijamente. Como si su mirada lo pudiera matar.

Finalmente habló. "¿Quién es esa persona?"

"Ricardo Salazar. Líder de la Cruz Negra en persona." Dijo Maria.

Finalmente la persona que había leído y escuchado, estaba enfrente de él. La persona causante de mucho dolor.

Salazar, levantó los brazos. "¡Qué sorpresa tenemos aquí!" Dijo él, confiado. "¡Nos volvemos a ver!"

Riolu, quedó mirando a los hermano Gómez. La forma que habló el líder de la Cruz Negra, mostraba que los conocían, por lo cual aumentaba su curiosidad.

"Maria. ¿Cómo está tu hombro?"

En ese momento, ella toco su hombro derecho. Causando que el Pokémon, lo mire."Esta bien, pero no gracias a ti."

"Muy cierto." Dijo él. "Pero vamos directo al grano. Sé que aparte de ustedes tres, hay un Pokémon azul en esa misma. Así que les propongo un trato. Nos lo entregan y les dejamos en paz. Así de simple. Ustedes se van a donde quieran y nosotros también. ¿Qué les parece? No es un mal trato."

Los humanos se miraron entre sí, mientras que escuchaban el trato. Riolu, temía que ellos quisieran aceptarlo y lo traicionaran para salvar sus vidas. No sabía que pensar. Ya que no quería que ninguno de ellos sufran daño.

Pero entonces hablo Maria, con enojo en su tono. "¿Crees que somos de sobornar? ¿Aquellos que se quedan callados a cambio de dinero por nuestra vida? Ademas yo no me fio de un tipo de maldad pura, cuyas palabras no valen nada."

Salazar, al escuchar aquellas palabras, movió la cabeza de una manera que mostraba decepción. "Vaya, vaya. Sigues siendo igual de valiente. ¿Lo sabes?" Dijo él, con una sonrisa. Pero su sonrisa se fue. "Pero la realidad es otra. No se hace lo que uno quiera, sino lo que se puede. Y lo que puedo hacer yo es mandar a mis hombres adentro para que los quiebren a ustedes y traerme a pequeño ese. Pero ustedes no pueden hacer nada que pueda librarse en la situación en la que se encuentran. Aquí hay dos opciones. Se mueren o viven y por mi esta bien cualquiera. ¡Así que escojan, pero rápido!"

Tras aquella explicación, cualquiera se sentiría intimado y tomarían la opción de vivir.. Pero lo que Riolu, le sorprendía que los tres humanos no estaban intimidados. Mario, se preocupo un poco, pero volvió estar tranquilo al ver la mirada de su hermana mayor, como si le dijera que van a salir de esta. Tienen un plan. ¿Cuál era?

Entonces Maria, volvió hablar. "Tienes razón, pero hay contradicción en tus palabras."

Aquello, dejo confuso a Salazar, quien no pudo evitar preguntarlo lo siguiente. "¿A qué te refieres?"

"No se hace lo que uno quiera, sino lo que se puede. Pero tú eres un mafioso porque tu lo escogiste. ¿No es así?" Preguntó ella, pero no hubo respuesta. "Tu quisiste tomar este camino, por ser el mas fácil y con más ganancia. Así que contradices lo que dices. Cualquiera puede hacer lo que sea, pero solamente si es el deseo del individuo que toma aquella acción."

Lo que dijo Maria, dejo pensativo a Riolu. Al parecer la vida de aquí no era nada fácil, no había visto nada que pruebe eso, pero todo indicaba que sí. Ademas tiene sentido lo que se dice. Se puede hacer lo que sea, pero de ellos decidir si lo hacen o no. Él había pensado que podía rescatar a Scorbunny, y lo hizo… pero no lo logro. ¿Acaso lograran salir de aquí?

Ademas Maria, no había acabado. " Y ahora lo que queremos es salir de aquí y podemos hacerlo."

"Son unos tontos." Dijo él.

"Yo hubiera pensando lo mismo en el pasado, pero nuestras acciones recientes muestran lo contrario."

Salazar, ya parecía hartado y cansado de escuchar las estupideces de la periodista. "Entren a la casa. Quiero al Pokémon, intacto. Los demás que se mueran."

Con la orden de Salazar, los hombres armados De la Cruz Negra, se dirigieron a la casa, con las armas aun apuntadas al dicho lugar, en caso que cualquiera de ellos quisieran salir de aquí. Las armas tenían dardos tranquilizantes, así que no temían disparar por error. Desde el punto de vista de líder, esto era tarea resuelto.

De repente hubo destellos dentro de la casa. Como un flash.

Eso dejo confundidos a todos los que vieron aquel acontecimiento. Salazar ordeno que entraran a la casa inmediatamente. Cuando cinco entraron a la casa, no hubo ningún ruido de disparo o ver resistencia. Algo no andaba bien.

Salazar, recibió una llamada de radio por parte de uno de sus hombres que decían que no estaban. Habían desaparecidos.

En alguna parte del pueblo, hubo varios destellos, los mismos que aparecieron en la casa. Cuando ya no hubo, se podía ver que los cuatro.

Riolu, estaba sorprendido. ¿Qué es lo que pasó? Estaba alegre que ya no estaban en la casa y rodeado, pero no podia evitar preguntarse lo que paso. Todo fue rápido.

"¿Qué fue eso?" Preguntó Riolu, a los tres.

"Esto es lo que paso." Dijo Maria, señalando la medalla que tenía.

"No entiendo."

"Déjame que te lo explique." Dijo Mario. "Estas cosas tiene un mecanismo que al activarlo, nos transporta a otra parte."

"¿¡En serio?!"

Riolu, le costaba mucho creer que una cosa pequeña pueda hacer todo eso. La tecnología de este mundo no dejaba de sorprenderlo.

"Tenemos que correr." Dijo Santiago. "No estaremos seguro hasta que salgamos de este pueblo."

"Cierto." Dijo Maria.

"¿Pero cómo?" Preguntó Mario. "Nos verán si salimos de aquí."

"Entonces tomamos unos de los coches de la Cruz Negra y corremos."

Pues ya tenían un plan de escape, pero entonces unos miembros del cartel los encontró. Pero antes que ellos dos hicieran algo, Santiago les disparo con su arma. Él no tuvo ningún problemas en darles. Riolu, se impresiono con reacción y rapidez de aquel hombre. Como la arma de Maria, esta no disparaba balas normales, sino eléctricas que noquean al momento de impacto que libera una descarga.

Aunque lo malo que al hacerlo, el sonido resonó el area en donde se encuentran. Cualquiera lo pudo haber escuchado.

"¡A correr!" Dijo él y ellos corrieron por los pasillos.

Riolu, era mas rápido que los humanos, así que iba delante. Mario, estaba detrás de él, su hermana le seguía por detrás y Santiago, estaba detrás. Él se ocupaba de atacar a quienes que estuvieran atrás que quisiera atrapar o dispararlos.

"¿A dónde vamos?" Preguntó Riolu.

"Vayamos como si quisiéramos salir de aquí, por ahí encontraremos uno." Dijo Maria.

Entonces Santiago, que la forma más rápida de ir es por lo tejados de las casas. Riolu, no obtuvo ningún problema de llegar ahí. Los hermanos, necesitaron ayuda del Pokémon y de Santiago. Él los impulsó y Riolu, los agarraba de la mano para que subieran. Finalmente Santiago, corrió hacia la pared y dio un salto en ella para impulsarse lo suficiente para que Maria, le agarrará de la mano y lo ayudará.

Una vez ahí, corriendo por los tejados. Estaban en una parte del pueblo que las casas estaban construidas en una colina arriba, así que ellos estaban descendiéndoselo con saltos, pero teniendo cuidado. La Cruz Negra, estaban detrás de ellos, que se estaban subiendo a los tejados. Maria y Santiago, disparaban aquellos que estaban cerca y aquellos que les disparaban. Pero Santiago, era quien tenía el mayor numero de caídas.

De repente uno salió de afrente de él y le agarró. Pero Riolu, logró liberarse y le dio una patada en la mandíbula. El golpe lo aturdió y cayó en la calle. Riolu, se sorprendió por la manera que le dio la patada. Se sintió como si ya hubiera hecho eso. Pero dejó esos pensamientos y siguió avanzando hacia la derecha junto a los demás.

Luego Riolu y Mario, se cayeron.

Lo que paso era que habían saltado a una casa con un tejado muy delgado de metal. No soporto el impacto del salto y del peso de los dos, causando el colapsó.

Los dos se intentaron de levantarse, pero notaron que un miembro de la Cruz Negra, les iba a atacarlos. Para su fortuna, Maria salto sobre él. Cuando estaba encima de él, ella utilizó su taser y lo dejó inconsciente.

"¿Están bien?" Preguntó Maria y los dos afirmaron que sí.

Santiago desde arriba, vio como ellos se encontraban. "Tenemos que seguir." Dijo él. "Estamos cerca."

"Bien, pero adelántate. Consigue un coche, nosotros los distraemos para darte tiempo."

Santiago, entendía lo que decía Maria. Si van directos a los coches, la Cruz Negra, sabrán lo que planean y les estarán esperando ahí para atraparlos. Así que tenían que hacerles una distracción para que alguien pueda conseguir el transporte lo más rápido y seguro posible. El Pokémon y los hermanos, eran los blancos más importantes, así que tenía sentido.

"De acuerdo. Les mandaré un mensaje en cuando lo consigan y iré hacia ustedes los más rápido posible. No dejen que les atrapen."

Entonces Santiago, se fue, confiando en los tres.

Rápidamente ellos tres se fueron hacia la derecha y pasaron por varios callejones. No veían que nadie les perseguían, así que debieron perderlos de vista. O al menos eso creyeron hace cinco segundos antes de que Riolu, recibiera una patada en la cara.

Riolu, cayó al suelo. "¡Riolu!" Gritó Mario.

Antes de cualquier acción, el mismo atacante apunto el arma hacia ellos. Los hermanos se quedaron quietos. El hombre tenía cabello largo, un machete en la espalda, un bigote, ojos café, edad de veinte y treinta.

Esos datos no eran importantes, ya que ambos reconocían a sujeto muy bien. Era Julián Rojas.

"Tu." Dijo Maria.

"¡Toda una reunión! ¿¡No es así?!" Dijo él, confiado.

"Preferiría que aún estuvieras en la cárcel."

"¿Así? ¿Continuar mi condena de noventa años en la cárcel? Nunca."

"Vamos. Te falta noventa ocho y medio." Dijo Mario.

Rojas ignoró el comentario y siguió hablando a los dos hermanos. "No saben lo mucho que quise volver a verlos. Por su culpa termine en aquel lugar por seis miserables meses. No hubo un día que no desee hacerles pagar."

Maria, no se dejó intimidar por los deseos de venganzas de aquel hombre. Mario, estaba preocupado, pero hacía lo posible para mantener la calma como su hermana.

"Basta de juegos, Rojas."

Mario, miro hacia y su hermana hizo lo mismo, pero brevemente. Ambos reconocían la persona que había aparecido y estaba apuntando hacia ambos.

"Melinda Olivares." Dijo Maria, nada sorprendida de su aparición.

Melinda Olivares, era una mujer de treinta y cuarenta años y pelirroja. Es famosa como parte De la Cruz Negra y siendo de las mejores. Su lista de crímenes fue el secuestro y el 'silencio' de soplones. Es una mujer sin igual.

Ella también formo parte de la caza de los Pokémon desertores, como era de esperar. Al contrario de Rojas, ella se estaba concentrando en su trabajo. "Sabes que nos han ordenado atraparlos con vida." Dijo ella, seriamente.

"Vamos, Meli. Quiero tener un poco de diversión."

"Nada de eso. Las órdenes han sido claras." Dijo ella, pero pronto se dio cuenta que faltaba Santiago. "¿Dónde está el otro?"

"¿Quién?" Dijo Mario, pretendiendo confusión.

"No me veas con cara de estupida. Claramente había un cuarto. ¿Dónde está?"

Los dos no respondieron, causando se molestará Melinda. Maria, había pensado en una forma de noquear a Rojas, pero con la llegada de aquella mujer, la idea fue descartada. Ahora mismo, ella no podía pensar en un plan que pudiera funcionar. Ellos dos son los mejores de la Cruz Negra, contra dos periodistas jóvenes. No se veía nada bueno para ellos.

Pero aun así, Maria no se dejo intimidar. "No tengo obligación de contestar."

La respuesta no le dio ninguna gracia y no era su propósito. "Eres testaruda. Lo reconozco." Dijo ella. "Si no me dices lo próximos cinco segundos, voy a dejar que Rojas tenga su diversión."

"Eso me gusta." Dijo él, con una malvada sonrisa.

"1, 2-."

De repente, una piedra bien lanzada se estrello en la mano de rojas, causando que él tirara el arma al suelo. No hace falta decir que el principal responsable de aquella acción era Riolu.

En el momento que recibió la patada, no fue noqueado, pero quedo aturdido. Para su suerte, los demás creyeron justo lo contrario. Durante ese tiempo, Riolu se estaba recuperando y había agarrado una piedra. Cuando ya estaba bien, ahí fue el momento que lo lanzó.

También en aquel momento, Melinda se sorprendió por aquella acción y Mario, tackleo a ella, tirándola en el suelo. Maria, aprovechó el momento y le quitó el arma a la mujer, para luego arrojándola hacia alguna parte. Pero ella dio un rodillazo a Mario y golpe a Maria, así logrando quitárselos de encima.

Riolu, iba ayudarlos, pero fue atacado por Rojas. El Pokémon logró evadir el golpe y retrocedió un poco. Ahora estaba envuelto en una batalla con él. Para ayudar a los hermanos, tenía que derrotar a Rojas. No tenía ni idea del cómo lo iba hacer. Pero por alguna razón estaba muy confiado, como en su interior sabía que podía vencerlo.

Rojas, volvió atacarlo, pero el esquivo el puñetazo y el Pokémon, le golpeó al estómago. El cartel volvió atacarlo, pero lo evadió y contraataco con una patada en la rodilla y dos puñetazos. Con mas confianza él ataco con una combinación de tres puñetazos y una patada.

No sabía como podía pelear de esa manera, con un estilo. Pero sentía muy natural, como algo muy dentro de él, le gustaba aquel sentimiento de pelear. Tal vez esto no era tan complicado como pensaba. De cualquier forma, tan pronto que se ocupe de él, más rápido podrá ayudar a lo hermanos.

Hablando de ellos, Maria trato de acertar un golpe a la mujer, pero ella lo bloqueó el golpe y le pateo al suelo, causando que cayera al suelo. Mario trato de atacarle por detrás, pero Melinda le dio un codazo, agarró su brazo y la doblo hacia su espalda, donde parecía que ella lo estaba usando como escudo.

Melinda, era muy buena en el combate, un atributo que ambos hermanos carecían. La hermana mayor se levantó del suelo y vio como ella estaba lastimado en el suelo. Ella sacó el arma que tenía y le apuntó al miembro del cartel. Melinda, no se preocupo, ya que tenía a su hermano enfrente de ella. Sabía que no le iba disparar, por el bien de su hermano.

"Suéltalo." Demandó Maria.

"No." Simplemente dijo la mujer y le torció el brazo un poco más, causando Mario suelte un gemido de dolor.

Eso le hizo enojar a Maria, pero no dejó que el enojo tomara las acciones de la chica. La periodista sabía que no le conviene hacer ninguna estupidez. Tenía que esperar por una buena, aunque su enemiga estaba esperando lo mismo y por lo que se veía, ella era mujer lista.

"No estás en situación de demandar."

"Ni tú tampoco." Dijo Maria.

Regresando a la batalla, Riolu le iba muy bien. Se debe mucho que Rojas, ataca con ningún estilo o estrategia, a eso último se debe por la frustración y subestimación a su oponente. Hubo una ocasión que quiso ir a por su arma, pero el Pokémon lo pateo muy lejos antes que pudiera alcanzarla. Rojas trató de darle un golpe, pero él lo bloqueo y con un giró, le dio dos codazos su brazo izquierda en las costillas y para el final un puñetazo en la cara.

Él retrocedió. Aquel golpe le había dolido muchísimo, pero a la vez hizo que se enojara. "¡Ahora sí!" Lo siguiente que hizo fue sacar su machete. "Te voy a cortar tus pies."

Riolu no pudo evitar sentir preocupación al ver que aquella arma. Podía ver que aquel machete era filosa, pero también tenía cierto uso.

De cualquier forma tenía que tener mucho cuidado, no podía dejar que Rojas, le acierte un golpe. Ya que si pasara, sería muy fatal.

Rojas atacó hacía él, con un ataque veloz. El primer acto instinto del Pokémon, era bloquearlo, pero sabía que lo salió, lo más probable perdería un brazo. Entonces lo evadió. El cartel no paro y lo atacó varias veces. Riolu, se esforzó mucho para evadir lo más rápido posible, pero su adversario era muy rápido con su machete. Riolu no se dio cuenta y por un descuido se tropezó, cayendo al suelo.

El cartel aprovechó el momento y atacó al Pokémon. Para su suerte, Riolu notó un tubo de metal. Lo agarró y lo usó como un escudo. Había funcionado y lo había protegido. Rojas trato de atacarlo dos veces más, pero Riolu, bloqueó los ataques. El Pokémon, logró golpearle a Rojas en las piernas, logrando que cayera al suelo.

El Pokémon, logró levantarse y fue atacar a Rojas, con el tubo de metal. Pero el se defendió con el machete por lo que Riolu, retrocedió y Rojas se levantó.

Antes el combate era puño limpio, ahora se había vuelto un duelo de armas, aunque la de Riolu, no era arma. Rojas atacaba y él lo bloqueaba. El último bloqueo, notó que si no lo hubiera hecho, terminaría sin cabeza.

"No se nota que no me quieres atrapar con vida." Dijo él, molesto.

De un movimiento apartó el machete y golpeó con el tuvo al hombro y rodilla de Rojas. Iba a golpear en la cara, pero él agarró el tuvo de Riolu y lo jalo junto al Pokémon, para así darle un tremendo cabezazo.

Riolu, se quedo aturdido con el cabezazo. No esperaba que le doliera tanto aquel golpe, realmente parecía como si tuviera una cabeza dura. Rojas por otra parte, arrojó el tubo lejos de aquí y aprovechó el momento para atacarlo. El Pokémon volvió en si y de alguna manera lo había evadido al mover su cabeza hacia atrás.

El machete se había atorado en un contenedor de basura y Rojas, usaba sus fuerzas para liberarlo, pero no podía. Riolu, aprovechó el momento y corrió hacia la pared, salto sobre ella para impulsarse y dar una tremenda patada en la cara.

Rojas, terminó cayendo al suelo. Derrotado.

El Pokémon estaba recuperando el aliento, la batalla lo había agotado. Aunque reflexionó sobre la manera en la que peleó. ¿Acaso Maria se refería de eso? ¿Esos eran su movimientos?

Sus pensamientos fueron interrumpidos al ver que Mario estaba en problemas. Sin pensarlo, se dirigió para haya.

"¡Para ahí!" Dijo Melinda y le torció un poco más el brazo de Mario.

Al ver eso, se detuvo para evitar que lastimen a al hermano hermano menor de Maria. Que por cierto que él miro a ella, viendo si ya tenía un plan para ayudarlo. Por lo que parecía, aún no tenía nada.

Melinda, se veía frustrada al ver que el Pokémon, pudo vencer a su compañero, significando que estaba sola con los tres. "Ríndanse y todo acabará bien." Dijo ella, aún determinada en capturarlos.

"Nada bueno viene de ustedes y eso no va a cambiar." Dijo Maria.

"Sí eres una testaruda, pero eso no te va ayudar aquí."

Entonces Maria, notó algo. Vio que su hermano sacaba un taser de su bolsillo sin que Melinda se de cuenta. Ella sabía lo que estaba planeando, sólo tenía que hacer que ocupa su atención en Riolu y ella.

"No lo vuelvo a repetirlo. Ridanse ahora y- ¡Ahhhh!"

Gritó ella, tras que Mario usara el objeto en la pierna del miembro de la Cruz Negra. El finalmente pudo liberarse de ella y su hermana le disparó en el pecho.

Melinda cayó en el suelo, inconsciente. Los tres habían logrado vencer a los dos personas más peligrosas de la Cruz Negra.

Los dos miraron al ver a Riolu, desconcertados. Él había dicho que no recuerda nada, pero se nota lo golpeado que estaba Rojas. Algo que causó desconfianza hacia la periodista.

De repente, llega una camioneta al final de callejón. Los tres se dieron cuenta la llegada del transporte y Santiago, en el lugar del conductor. "¡Entren rápido que me pisan los talones!" Dijo él.

"Sal de ahí." Dijo Maria.

"¿Qué?" Preguntó Santiago, confundido.

"Que salgas. Mario conduce."

"¿¡En serio!?" Preguntó Mario, emocionado.

Ni Riolu, ni Santiago entendían los motivos de la decisión de la periodista. "¿Por qué?" Preguntó Santiago. "Soy un buen conductor."

"Pero mi hermano es mejor y no pienso discutirlo. ¡Vamos!"

Santiago, no quería cambiar de asiento, ya que pensaba que era una pérdida de tiempo y era algo no podía permitirse. Pero conocía a Maria. Sabía estaba segura y de su hermano, así que tuvo que ceder.

Mario, estaba en el asiento de conductor. Maria estaba de copiloto y, y Riolu y Santiago, estaban atrás. El Pokémon se sentía extraño, pero a la vez curioso al estar en un vehículo. Pero esa curiosidad no duro mucho. "De acuerdo Mario. Hagas lo que hagas, no vayas a-"

Maria fue interrumpida al repentino acelero del coche. Mario, estaba conduciendo a toda velocidad por las calles del pueblo y haciendo muchísimas maniobras. Riolu no se esperaba nada de esto y se agarró en donde podía para no terminar volando por ahí dentro.

El hermano menor se notaba que disfrutaba todo, mientras que Maria y Santiago, también se agarraba. "¡Te dije que mi hermano era bueno!" Dijo Maria a él.

"¡Sí, conduciendo como un loco!"

Pronto ellos notaron que había coches de la Cruz Negra que llegaban por detrás como él había dicho. Así que Mario aceleró. Gracias a sus grandes habilidades de conducción y la velocidad, llegaron a salir del pueblo. Ahí vieron los vehículos de los policías, tapando las salidas. Para evitar que nadie de la Cruz Negra, saliera del lugar.

"¡Atraviésalos!" Dijo Maria.

"¡Entendido! ¡Ágarrense fuerte!"

Mario, logro atravesarlos al chocarlos y siguió adelante. La policía no pudo detenerlos, pero pudo interceptar a los demás vehículos de la Cruz Negra.

Tras dos kilómetros de distancia y que parecía que no había nadie siguiéndoles, Mario paró la camioneta, ya que Santiago le dijo eso.

"¿Qué pasa?" Pregunta Maria.

"Tenemos que decidir a donde ir y buscar un hotel para pasar la noche."

Los hermanos estaban de acuerdo. Ya que no tenía ningún sentido conducir sin ningún destino.

Ninguno de los tres propuso una idea hasta que Riolu habló. "¿Qué tal Tangamandapio?

Aquella respuesta atrajo la atención de los humanos. "¿Tangamandapio? ¿El mismo lugar que mencionaba Jaimito?" Preguntó Mario, emocionado.

"Sí, puede haber un hotel ahí y está cerca de aquí."

"¡Voto la idea de Riolu!" Dijo Mario. "¿Qué piensas ustedes?"

Maria y Santiago, se miraron entre si, no estando seguros que fuera la mejor idea. Pero antes de responder, escucharon que un vehículo por detrás.

Los cuatros miraron atrás y vieron otra camioneta igual que esta, conduciendo hacía ellos. Ellos también vieron que el que está conduciendo, era Rojas y que no estaba para nada contento y que tenía una pistola. El Pokémon y los hermanos habían pensando que él se había quedado inconsciente tras batallar a Riolu. Pero no, se recuperó y subió por unos de los vehículos de la Cruz Negra y volvió a darles caza.

"Ese tipo si es molesto." Dijo Maria.

"¿Ese es Rojas?" Preguntó Santiago, reconociendo a la persona.

"Sí." Dijo Mario.

"La persona tiene su arma a la manó. ¿Nos dispara?" Preguntó Riolu.

"No creo." Dijo Santiago. "Incluso si lo hiciera, aún estamos lejos. No hay forma que nos-."

De repente Rojas, disparó y destrozó la ventana trasera de la camioneta por completo. En el momento qué pasó eso, los cuatros se sorprendieron y se asustaron.

"¡Chanfle!" Exclamó Mario.

"¡Acelera, acelera!" Grito Riolu, totalmente asustado y preocupado.

Maria, también le gritó a su hermano que acelera y Santiago, se puso a cubierto. La persecución empezaba nuevamente en la carretera.

Rojas, se le acercaba cada vez más, mientras que le disparaba. Mario, fue obligado a salir de carretera para perderlo, ya que era peligroso y era de noche, pero le fue inútil. Luego intento hacer varias maniobras, pero tampoco funciono. Rojas, también era un buen conductor.

"¿¡No puedes ir más rápido!?" Preguntó Riolu, notando que casi les alcanza.

"¡Esta camioneta es una porquería! ¡No puede ir más rápido!" Dijo Maria.

"¡Esta camioneta no es una porquería!" Dijo Mario, como si estuviese defendiendo su propio coche.

"¡Sí, sí es una porquería!"

"¡No lo es!"

"¡Ya cállense los dos!" Dijo Santiago, parando las discusión entre los dos hermanos y volviendo agacharse, ya que Rojas volvió a disparar.

Pronto Rojas, logró chocar la parte de atrás, haciendo que pierda un poco de velocidad. Él cartel, se fue hacia el lado derecha de vehículo que estaban los jóvenes. Ahí le disparó a Mario, pero no le dio, pero destrozó la ventana de la puerta. Mario, se movió hacia la derecha, chocando contra él.

Rojas, tuvo que dejar de disparar y agarro con las dos manos el volante para tener un mejor control y choco contra ellos. Los dos trataban hacer que el otro pierda el control y se estrelle. Pero ninguna de los dos cedía. Hubo un momento que el cartel, daba choques sin parar y hacer que ellos terminen chocando. Entonces Santiago saca su arma y le disparo al hombro de Rojas, causando que pierda el control.

Mario, paro la camioneta y los cuatro vieron como la camioneta de Rojas, se estaba fuera de control, mientras que se diriguia hacia colina abajo. Entonces el vehículo estaba rodeando sin control y haciéndose muchísimo daño hasta que cayo al suelo, totalmente volteado.

Se habían logrado deshacerse de él. El único que les estaba persiguiendo. Ahora ellos podían irse de aquí sin problemas, aunque ellos estaban mirando el vehículo.

"¿Oigan? ¿No creen que se murió?" Preguntó Mario, preocupado.

Riolu, esperaba que no. Esa persona trato de matarle y estaba enojado por eso, pero quererlo muerto... no se lo puede imaginar, ni mucho menos quitando la vida de alguien.

"Lo más probable que tenga varios huesos fracturados, pero no creo que este muerto." Dijo Maria.

"Si lo estuviera, no es nuestro problema." Dijo Santiago, con un tono frío.

"¿Como no es nuestro problema?" Preguntó Mario. "¿Acaso voy a vivir con una muerto en la conciencia?"

"Y te recuerdo que solamente nos defendimos. Además ese sujeto es Julián Rojas. ese sujeto es mejor muerto que vivo."

"Pero aún así-."

De repente hubo un disparo que destrozó el espejo izquierdo de la camioneta. A causa de eso, Mario aceleró y se fueron lejos de aquí.

Rojas, salió del vehículo destruido a través de la ventana. Cuando se pudo de pie, presenció cómo se iban. De la frustración de poder atraparlos, pateo al suelo.