Acto 1
Capítulo 7: El misterio continúa
Han pasado una hora desde que la Cruz Negra, tomó el pueblo. La policía había logrado entrar y arrestar ha muchos de ellos, pero muchos más lograron escapar.
Ahora mismo el oficial Andrés estaba interrogando una de las víctimas que estaban atrapado en su casa junto su familia. Ella también mencionaron que esos mismos hombres entraron a su casa y tomaron todo de valor.
"¿Les hicieron un daño?" Preguntó Andrés.
"N-no, pero nos amenazaron que si intentáramos hacer, que nos iban a quebrar." Dijo ella, entre lágrimas.
"¿Pero lograron saber lo que pasaba haya afuera?"
"Estábamos muy aterrados que no nos movimos a ninguna parte."
"Ya veo. Pero no se preocupe y el peligro ya paso." Dijo él, tratando de tranquilizarla. "Hemos atrapado algunos de ellos y los demás se fueron del pueblo. Haremos lo posible de localizarlos, atraparlos y devolver lo que tomaron."
"Muchas gracías."
Pronto los dos se despidieron. La mujer se fue hacía su casa, mientras que el policía se fue hacía la derecha. Pronto un policía joven se le acercaba a él. Se dio cuenta de él, pero siguió caminando.
"Señor. Tengo noticias." Dijo él.
"¿Cuáles son, Mariano?" Preguntó Andrés.
"Que hemos confirmado que no solo estaba Julian Rojas y Melinda Olivares, estaban aquí. Gente ha asegurado haber visto al mismísimo Ricardo Salazar."
"Lo sé." Dijo Andrés, mirándolo brevemente. "Ya me había dicho un testigo."
Lo que habían logrado averiguar al respecto, es que al parecer ellos perseguían a alguien y lo atraparon. Aunque desconocían quién era y él porque. También supieron que perseguían a cuatros individuos, pero también se habían escapado del pueblo.
"¿Qué está pasando exactamente?" Preguntó Mariano, frustrado.
"Ni idea. Lo que sospecho es que al que perseguían a un soplón." Dijo él.
"¿Un soplón?" Preguntó él, curioso.
"Sí, uno que conociera los oscuros secretos más importantes del cartel. Pero eso es solo una sospecha. Tendremos que seguir investigando para saber con certeza."
"Entendido." Dijo él. "Otra cosa. Ya terminamos de interrogar a las personas de aquí."
"Perfecto." Dijo Andrés, alegre con la noticia. "Que unas patrullas estén aquí para vigilar la zona. Dudo mucho que vuelvan y mucho menos hacer estragos. Pero por lo menos su presencia hará que la gente este más tranquila."
"Lo dudo mucho. Mucha gente no nos tiene mucha confianza que digamos."
"Muy cierto. Pero es lo mejor que podemos hacer."
"Entendido." Dijo Mariano. "Voy a informarles a los demás."
"Perfecto. Voy a la casa de un amigo y luego me reúno con ustedes."
Mariano, asentó con la cabeza y se retiro. Andrés siguió con su camino hasta llegar a una casa roja. Toco la puerta tranquilamente hasta que alguien le abro y él entro. Cuando ingreso a la casa, noto que alguien le apuntaba con una pistola en su casa.
Cualquier persona se hubiera asustado, gritado o paralizado por el miedo. Pero la verdad que no, aun tenía su sonrisa.
"¿Así recibes a tus invitados?" Preguntó él.
La persona bajo su arma. "¿A este punto no sobra ser precavido, no es así?" Dijo él. "Te esperan en aquella habitación."
"Entonces lo mejor no hacerles esperarles más." Dijo Andrés y se dirigió a la habitación.
Se encontraba en una habitación muy elegante. Un piso de madera reluciente, las paredes con un tapiz verdoso y ningún retrato colgada. En centro de la habitación había una mesa de cristal en el centro, rectangular. Y cuatro sillas de aspecto cómodo y elegante.
Aunque lo que no importaba como era la habitación, era quienes estaban. Y los que estaban era Salazar, Melinda y Rojas. El líder estaba sentado en la mesa. La Mujer se recargaba sobre la pared y el otro hombre también estaba sentado, pero estaba tomaba un licor con apariencia de caro y que estaba enojado. Se notaba que tenía heridas y moretones recientes. Si no se equivocaba, pero pensaba que él hombre tuvo un accidente.
Salazar se levantó de la mesa y fue hacia el oficial. "¡Amigo! ¡Que bueno verte!"
Efectivamente Andrés, era un Policía corrupto y aliado de la Cruz Negra por mucho tiempo. "¡Yo también!" Dijo Andrés. "Lo siento por la tardanza, pero tuve que ocuparme de unos asuntos."
"Es entendible. La vida de un policía es un fastidio, pero teniendo amigos como nosotros es oportuno." Dijo Salazar, mientras que con su mano le invitara a sentarse en la mesa.
Una vez que los dos se sentaron en la mesa, el policía tomó la palabra. "Tengo entendido que lograron atrapar a Scorbunny."
Poco después de hablar, él recibió un mensaje de Melinda, diciendo que encontraron a Scorbunny y que no deje ningún policía no entre al pueblo para que no descubran lo que pasara. Algo que no era problema, ya que no podían dejar que rehenes sufran.
"Exacto." Dijo Él. "No fue un problema atraparlo tras acorralarlo. Pero Riolu… el desgraciado logro escapar."
"¿Escapo?" Preguntó Andrés, curioso.
"Sí, el pequeño perro tuvo ayuda." Dijo Melinda, dejando de recagandose en la mesa y uniendose a los tres.
Antes de que pudiera preguntar, Rojas golpeo la mesa al poner el vaso en la mesa, haciendo que ellos pusieran atención al hombre. "¿¡Se puede saber por qué tu no lo atrapaste cuando tenías la oportunidad y evitar este problema!?"
Notaba claramente la expresión de enojo, pero no se dejo intimidar por él. "No podía. Estábamos rodeados por mucha gente. Si lo hacía, causaría la atracción de ellos, arriesgando que el Pokémon sea descubierto." Aquella razón era lo suficiente para hacer que lo comprenda, pero paro ahí. "Ademas parecería que yo estuviera secuestrando a un niño y perdería la confianza a la gente que tanto años me costo ganarlo. Y tu sabes perfectamente que no les conviene perder alguien como yo."
Rojas no dijo nada al respecto, pero aun seguía enojado. Lo único que dijo era que este Riolu, se estaba dirigiendo al pueblo y que estuvieran atento a su llegada. Pero nunca menciono en donde y cuando llegaría, sobretodo que estaba acompañado.
"Ademas te recuerdo que tu subestimaste a esos cuatro y te dejaron así como estas." Dijo Melinda.
"Y te recuerdo que yo fui al que atrapó al estupido conejo-"
"Déjense de estupideces los dos." Dijo Salazar, parando la discusión entre Rojas y Melinda. "Ustedes no pudieron atrapar una bola de mocosos y se han escapado lejos de aquí. Así que ambos tienen la culpa en esto."
Ninguno de ellos volvió hablar. Rojas volvió a tomar de su trago.
Andrés se preguntaba de quien era las personas que ayudaron a Riolu. Recordaba a ver visto una camioneta saliendo de la barricada que había puesto sus hombres y que Rojas estaba persiguiendo a esa misma vehículo. Sus hombres habían encontrado la camioneta de Rojas, fuera de la carretera. Golpeado y volteado, pero ninguna señal de él, obviamente. Se preguntaba como logro llegar aquí sin que los atraparan.
Regresando con su curiosidad, hablo a Salazar. "Bueno, ¿quienes eran las personas que lo ayudaron?"
"No lo vas a creer. Pero lo que le ayudaron eran los hermanos Gomez."
El policía estaba un poco sorprendido. "¿En serio? ¿Ellos estaban aquí?"
"Sí." Dijo Salazar. "Debo admitir que también me sorprendio de verlos de nuevo."
Conocía a los dos, ya que él les había interrogado a los dos y a un joven llamado Ricky. Conocía la verdad que la Cruz Negra ocultaba algo, no la existencia de los Pokémon, eso se enteró mucho más tarde. Aprovecho la excusa que pusieron los jóvenes y "confirmo" lo que pasó.
"¿Saben por qué ellos estaban aquí?"
"Ni idea." Dijo Melinda.
"¡Debimos haberlo matado en cuando tuvimos la oportunidad!"
Después del incidente, hubo una discusión de lo que deberían hacer con los chicos que sobrevivieron. La idea ideal fue acabar con sus vidas y silenciarlos de una vez por todas. Andrés, estaba presente en la discusión, ya conociendo todo los detalles de los Ingobernables y el incidente, propuso que los dejaran en paz.
Él dijo que ellos no eran una amenaza, ya que ellos lo único que eran era sobrevivir. Ademas que no tenían ninguna intención de revelar la existencia de los Pokémon, ya que si lo tuvieran, ya lo hubieran hecho. Algunos les parecía una mala idea, pero él dijo que hay me mantenerles el ojo durante un tiempo. Lo vigilaron por cuatro meses hasta que decidieron dejarlos en paz, tras ver que solo hacían notas y reportajes sobre ellos.
"¿Quien era el otro?" Preguntó Andrés.
"No lo sé." Dijo ella. "Debe ser un rostro nuevo, pero sabe usar muy bien la pistola." Melinda, pudo haber parado ahí, pero continuó. "Pero hay algo más. Las armas que usaban el chico y Maria, no matan."
Andrés, se puso muy curioso al escuchar aquello. Una arma que no mata, eso era algo que se necesitaba verlo para creerlo.
"Con mucho respecto, me cuesta creer que exista un arma así."
"Pues piensa a creerlo. Aunque no me gusta admitirlo," Entonces ella le mostró la marca del disparo del periodista en su ropa, que se veía una quemadura. "Pero fui víctima de esta."
El policía prestó atención a la marca, donde ya parecía estar convencido. "¿Parece que duele mucho?"
"Me dejo inconsciente, ¿así que tú crees?"
Salazar, tomo la palabra. Poniéndose muy serio. "No importa mucho ahora. Las heridas sanan, pero aquí la cuestión: ¿dónde lo consiguieron?"
Ninguno de los tres le respondieron la pregunta, cómo era de esperarse. Ellos podían conseguir las armas que quisieran, pero esta era imposible de encontrarse.
"Hay armas con dardos, pero una arma que lanza balas que noquean con electricidad. Nah, ni lo gringos crean algo así." Dijo Rojas.
"Cierto y si lo fuera, no sería nada accesible y barato. Sospecho que ellos están trabajando con alguien." Dijo Salazar. "Creo que con ellos."
Aquello atrajo la atención de ellos. "No descartó la posibilidad, ¿pero por qué no les dieron una arma que mata?" Preguntó Melinda.
"Tiene razón." Dijo Rojas. "Es más fácil quitar una vida que cuidarla, especialmente qué hay gente que te está disparando. Eso es de estupidos."
"Para ti lo es." Dijo Andrés. "Quien sea que le dieron esto, saben perfectamente que ellos no matan y dándole esas armas es para ganar un poco respecto por sus ideales."
Las palabras del policía tenían cierto fundamento y sentido. Salazar, ha visto los trabajos de los dos hermanos y sabía la forma en la actuaba. No tenían agallas de matar a alguien, eso incluyendo en defensa propia. Pero dándoles esas armas no letales, les daba más confiarlas en usarlas.
"En cualquier caso, tenemos que atrapar a los cuatro con vida y les sacamos la verdad." Dijo Salazar.
"Me parece una decisión muy sabia." Dijo él.
"Por supuesto que sí. Por alguna razón llegue a ser líder de la Cruz Negra. ¿Pero solo queda cuestión del cómo los atrapamos?"
Después del día de hoy, no podían causar más problemas. Ya que si lo hacen, atraerán mucha gente. Incluso al ejército mexicano. Para evitar que todo el asunto de los Pokémon, salga a la luz, necesitarán actuar con cautela y pensar muy bien sus movimientos.
"Tengo una idea de cómo podemos atraparlos." Dijo Policía, sirviendo una bebida alcohólica en su vaso. "¿Oyeron que dos de tus subordinados terminaron encerrados?"
"¿Los dos idotas: el gordo y el flaco?" Dijo Melinda. "Sí, ¿por qué?"
"Bueno, les interesara saber que mañana les pondré en libertad y que ellos les persigan."
Eso causó enojo e inquietud a Rojas y a Melinda. Todos conocen a los dos ineptos en la Cruz Negra y no estaba muy claro el motivo que les dejaron entrar en primer lugar. ¿Pero dejarles libertad y hacer el trabajo más importante en el momento? Eso era una estupida idea.
"No seas idiota." Dijo Rojas. "No hay forma que pongamos a esos dos a que les persigan."
"¡Cállate Rojas!" Ordenó el líder y él se calló. Luego se dirigió al policía "Por favor. Continué por favor.
"Gracias." Dijo él. "Entiendo su preocupación, pero los policías también conocen mucho la fama de esos dos individuos y no se sorprenderían que se metieran en problemas."
"¿A qué quiere llegar con todo esto?" Perdiendo la paciencia.
"Que si los atrapan, no pasara nada y ademas si pasa algo, yo sere enviado para investigar su propósito. Y así estar mas cerca de los hermanos y que si veo la oportunidad, podré saber lo que está tramando o que pueda encontrar el momento para que tus hombres los atrapen."
El plan del policía le parecía bien el plan, especialmente viniendo de él.
"Esta decidido." Dijo Rojas con una sonrisa. Después de levantó de la mesa, con el vaso servido de alcohol en la mano. "Señores, señorita. Esto es lo que estábamos esperando. Hagamos esto bien y todo lo que hemos soñado y anhelado, será nuestro."
Los demas se unieron a él. Los cuatro estaban unidos por la ambición. Era muy importante atrapar a esos mocosos, con esta situación, fallar no es una opción.
"¡Salud!" Dijo él y los demás hicieron el brindis.
Solo espero que ella no suelte su perro otra vez. Ya estamos en problemas para que él haga algo así de nuevo.
"Esto es vida." Dijo Riolu, relajado.
El Pokémon, se estaba tomando una ducha caliente en la bañera.
Desde que lograron perder a Rojas y llegar casi al pueblo. Abandonaron el vehículo y se dirigieron a Tangamandapio, caminando. Se debe esto, ya que los policías que estaban afuera del pueblo, reconocieron en la camioneta en la que salieron y si entraron con ella, la policía de Tangamandapio los detendría y descubrirían a Riolu.
Llegaron al pueblo, exploraron el lugar hasta encontrarse con un hotel. Pagaron por dos habitaciones: una para Santiago y otra los hermanos, aun no se iba decidir cual Riolu, se iba a dormir. Maria y Santiago se fueron algo a comprar la cena y que regresarían pronto. Ella dijo que mientras tanto que el Pokémon se fuera tomar una ducha, ya que le hacía falta. Mario, le explico todo sobre como funciona la bañera como se ponía el agua caliente.
No se falta mencionar como Riolu, estaba disfrutando todo esto. Después de que ayer haya tenido que venir a Tangamandapio caminando y que estaba lloviendo y congelándose. Esto era un buen cambio para variar.
Entonces Riolu, agarro el shampoo. Pero antes de usarlo, un pensamiento se le vino a la cabeza. "¡Oye, Mario!"
"¿Qué pasa?" Preguntó Mario.
"Es el shampoo. ¿Solo lo uso en la cabeza o lo uso por todo el cuerpo?"
"Buena pregunta…" Respondió él, pensativo. "Bueno, úsalo por todo el cuerpo."
"Pero solo es un bote pequeño. ¿Qué pasara con ustedes?"
"No te preocupes, nosotros conseguiremos uno. ¿Vale?"
"Vale."
Lo siguiente que hizo fue cubrirse con todo el shampoo su peludo cuerpo. Notaba como la suciedad se iba yendo. ¿Cuando tiempo no se habrá bañando? Ya veía que si le urgía tomarse un baño. Tras asegurarse que estaba limpio, cerró al grifo y salió de la bañera. Tomó la toalla y se secó.
Se puso su playera verde y salió del baño para llegar al cuarto. La habitación del hotel no tenía aspecto lujoso, pero era bonita y tradicional. Contaba con un televisor y dos camas, una para cada hermano.
Mario, estaba viendo la televisión hasta que Riolu, salió. "Te ves muy bien." Dijo él, haciendo un cumplido.
"Gracias Mario." Dijo Riolu. "Se siente muy bien tomarse una ducha."
"Te entiendo. ¿Oye cuánto tiempo no te has bañado?"
"No lo sé, pero creo por mucho. Días o semanas..."
Aquella respuesta era difícil de responder, por obvias razones.
Riolu, vio que Mario, volvió a mirar a la televisión. Estaban pasando la lucha libre mexicana y veía a dos luchadores, uno enmascarado y otro sin nada, pero ambos utilizando atuendos.
El Pokémon, no pudo evitar sentir mucha atracción al ver el combate. Ambos mostraban gran habilidad y agilidad. Un estilo muy diferente al suyo. Por alguna razón, quería estar ahí y luchar con ellos. Le era difícil de explicar, pero tenía muchas ganas de combatir.
"¿¡Qué es esto!?" Preguntó Riolu, muy clavado y emocionado.
"Eso es la lucha libre." Respondió Mario, también mirando muy feliz. "Aquí en México, la lucha libre es uno de los deportes más queridos. Especialmente el asunto de la máscara y las geniales maniobras. Personalmente me gusta mucho y mis ídolos son: el Santo, Blue Demon, Eddie Guerrero y Rey Mysterio."
Tan solo escuchar los nombres, ya quería verlos como luchaban. Como veía ahora mismo. Los dos tenían estilos muy diferentes. Aunque se preguntaba dos cosas: ¿cuál era su estilo de pelea y si podía aprender algunas de aquellas maniobras?
El luchador se había subido al tercera esquina e hizo moonsault. Cuando él había hecho el movimiento, Riolu sintió algo raro de la cabeza.
Mario, notó que el Pokémon se puso cara como si tuviera una migraña o que se había mareado. "¿Estás bien?" Preguntó él, preocupado.
"Sí, solo que... era raro. Solo sentí algo."
El chico se pregunta si tenía que ver algo con la televisión, pero Riolu, dijo que no pasaba nada y continuaron viendo.
Al final el luchador enmascarado gana la lucha, causando que muchos se alegren en el estadio, incluyendo los dos.
"Tengo un amigo que es un luchador." Dijo Mario.
"¿Ah si? ¿Quién?" Preguntó Riolu, curioso.
"Su nombre es Snivy y es un Pokémon."
Al escuchar eso, él le puso mucha atención al humano. No ha podido conseguir una respuesta sobre los Pokémon o que tipo de enemistad tiene con la Cruz Negra y los Ingobernables. Pero ahora era el momento más indicado.
"¿En serio?" Preguntó Riolu.
"Sí, él me contó que luchaba como luchador antes de pertenecer al equipo de rescate. Créeme que ese sujeto pelea como ningún otro."
"¿Perdona, pero quiero saber sobre los Pokémon? ¿Por qué casi nadie los conoce y por qué ustedes lo saben?"
"Bueno, era una tema que planeamos discutirlos todos juntos, pero creo que puedo decir un poco y que ya no deben tardar mucho." Dijo Mario. "Esto puede sorprenderte, pero la razón que casi nadie sabe sobre los Pokémon, es que ellos son de otro mundo."
Riolu, no sabía que pensar sobre eso. Son de otro mundo, suena muy loco. Aunque admitía que tiene sentido.
"¿Cómo es que nosotros vivimos en otro mundo?"
"Como te lo dije. Son de un mundo muy diferente, como si vivieran en la era medieval, que no tienen ciudades y la tecnología como nosotros."
Mario, le explicó que ellos vivían en pueblos y villas. Nada grande como la ciudades o al menos eso sabe por lo que le han contado. Le era difícil de imaginar cómo eran los pueblos que vivían.
Pero Riolu, no podía preguntarse por eso. Mario, sabía eso, pero no por lo que ha visto, sino que lo contaron. Aunque sabía faltaba mucho por decir.
"¿Pero cómo sabes todo eso? ¿Estuviste en ese mundo?"
Él había cambiado su rostro. Aquel mención le pareció que le recordó un mal recuerdo.
"Sí." Afirmó él.
Mencionó que días antes del incidente, él había escuchado rumores de que cosas extrañas sucedían en una casa abandonada. También dijo que estaba decidido ir ahí descubrirlo, incluso estaba planeando cómo iba a salir a escondidas de su casa sin que nadie lo supiera.
Cuando llegó al lugar, fue raptado por los Ingobernables y lo convirtieron en Pokémon-.
"¡Espera!" Interrumpió Riolu. "¿Te convirtieron en un Pokémon?"
"Sí, por unos días." Dijo Mario.
"¿Cómo se siente? Dijo, me refiero estar en un cuerpo diferente."
El Pokémon, pensaba que no era para nada fácil. Si se hubiera despertado en otro cuerpo, hubiera sido una situación más complicada.
"No se como explicarlo... pero se sentía extraño y normal a la vez. Aunque te dijo que eso le pasó lo mismo a mi hermana."
"¿También a tu hermana?"
"Sí, aunque los Ingobernables no fueron no la transformaron... más bien fue un error mío..."
Riolu, miro a Mario con confusión y curiosidad. "Lo qué pasó es que yo accidentalmente le tiro una cosa rara y transformó en una largatija roja y con una cola de fuego por varios días. Ella tuvo que quedarse en casa por varios días, ella no no tuvo problemas, aunque no era fácil hacer que ella no queme la casa por accidente."
Mario siguió contando la historia. Después que lo convirtieran en Pokémon, lo dejaron en un calabozo por tres días. Él mencionó que durante ese tiempo, se sentía muy deprimido y que pensaba que nunca iba a volver a su familia y se quedaría ahí hasta el final de sus días.
Para su fortuna, fue rescatado. Antes de seguir, María y Santiago, habían entrado por la puerta de la habitación.
"¡Hermana! ¡Santiago!" Dijo Mario.
"Llegamos hermanito, junto con la cena."
"¡Que bien!"
Los dos dejaron las bolsas en la cama. Maria, saco de ella dos un par de quesadillas que estaban enrolladas de papel aluminio y se las entregó a su hermano y Riolu. Mientras Santiago le dio otro par a ella y tomo el suyo.
Tras que se sentaran, Riolu, como de la quesadilla, que lo encontró rico.
Mario, menciono que él estaba explicando la historia del incidente. Su hermana también les contó. Era impresionante que ellos salieran con vida de ahí. Lo que mas le llamo la atención eran tres. La primera eran los Pokémon que les ayudo. Todos ellos sonaban como grandes personas por conocer.
Lo segundo eran los Ingobernables. Como había pensado, ellos eran bastante parecidos con la Cruz Negra. Pero por lo que le han contado, ellos se concentran al robo y saqueó. Pero que eran muy peligrosos. También dijeron que ellos estaban liderados por una mujer llamado Mienshao, que es inteligente y sería. Acuerdo por ellos, querían estudiar la tecnología y varios objetos humanos para usarlos.
Lo tercero era la hostilidad entre los hermanos y el cartel. Ellos mencionaron que tuvieron un encuentro con Salazar y le disparó a Maria y les capturó a todos ellos. Ella le mostró la cicatriz a Riolu para que lo comprobara. Admitió que debió haberle dolido mucho.
Pero no solo acabo ahí, ellos se encontraron con Rojas, convertido en Pokémon. Tuvieron que batallar con él para poder escapar por completo y especialmente antes que la dinamita explote. Con mucho esfuerzo, lograron lo imposible.
Eso fue la ultima vez que vieron a la Cruz Negra, bueno... hasta hoy.
Después de eso, Maria, habló a Riolu. Por la mirada de ella, parecía que estuviera enojada con él. "¡Cambiando de tema! Tu dijiste que no sabes pelear. Pero cuando peleaste con Rojas, era todo lo contrario. ¿Qué pasó?"
Riolu, no sabía que decir al respecto. Admitía que le había dicho a Maria que no sabía luchar y entendía su enojo. Pero no quería hacerla enojar. Más de lo que ya está.
"No lo sé." Respondió él, siendo muy sincero. "Creo que era un reflejo..."
"¿Reflejo?" Preguntó Mario.
"¿A qué se refieren?" Preguntó Santiago, después de haber guardado mucho silencio.
"¿Recuerdas que te habíamos mencionado que nos enfrentamos a Rojas y Melinda? Pues Riolu, había dicho que no sabía luchar, pero poco después usó artes marciales para vencer a Rojas.
"¡Espera!" Intervino Mario. "¿Usó artes marciales?"
"Sí." Afirmó Riolu. "¡Pero se los prometo que fue un reflejo! Aunque ahora sé a lo que se refería Maria con movimientos."
"No es así." Dijo él, haciendo que Riolu, que ponga confuso.
"¿No es así?"
"No." Dijo María. "La manera de luchar, creo que era karate y es un estilo de lucha humano. Los Pokémon no pelean así."
Eso dejó al Pokémon, muy confundido. "¿Entonces cómo pelean?"
"Usan poderes." Dijo Mario. "Sé que sueña loco, pero lo es. Es como un anime o películas de superhéroes, aunque claro no tienes idea de lo que habló, pero es nada de lo común."
Riolu, reflexionó sobre esto. Podía correr y saltar más alto que los humanos, así lo encontraba creíble. Aunque no se le imagina aquellos movimientos.
"¿Qué clase de movimientos puedo hacer yo?"
"Ni idea." Dijo Maria. "No sabemos mucho de ese detalle, pero depende mucho el tipo que seas."
Ya ara otra cosa que no entendía. Efectivamente los Pokémon, era una especie complicada.
"¿Tipo?" Preguntó Riolu, confuso.
"Sí, los Pokémon son muy diversos, por lo que depende que Pokémon seas, tendrás un tipo en específico o dos. Buneary era de tipo normal, Snivy tipo planta y Deino es tipo dragón y siniestro." Explicó Maria.
"¿Entonces qué tipo soy?"
"No estamos seguros. Pero ellos nos contó que los tipos son: agua, fuego, planta, tierra, roca, acero, eléctrico, bicho, dragón, viento, hielo, lucha, psíquico, siniestro, fantasma, hada y normal."
El Pokémon estaba sorprendido. Había una gran cantidad de tipos. Pero se preguntaba que tipo era o que al menos que tuviera dos. No sentía que fuera fuego, planta, eléctrico o siniestro. Tal vez era normal, agua o lucha. No estaba seguro, le preguntó lo mismo y dijeron lo mismo.
"¿Pero si fue todo un reflejo? ¿No tendría más sentido que usaras los movimientos?" Preguntó Mario.
"Creo que se debe ser que es lo mas has practicado reciéntenme. Antes de la perdida de la memoria." Explicó Santiago.
Tiene sentido la teoría de Santiago. Pero también insinúa que la Cruz Negra debió enseñar combate humano a los Ingobernables "Perfecto." Dijo ella, sarcásticamente. "Ingobernables karateka. Lo que nos faltaba."
Aunque había otra duda por responder. La misma que estuvo preguntando desde que se encontro los hermanos.
"¿Qué hacen este lugar?"
Los tres humano se miraron entre si, como lo que sabían era un gran secreto. Riolu, no pudo evitar sentirse muy curioso. Mario, insistió que le mostrará y su hermana estuvo de acuerdo.
Maria, saco de su bolsillo su teléfono y busco algo. No tardó nada y se la entregó. "Mira esto."
Ella había puesto un video y estaba reproduciendo. El quien grababa el video, se encontraba en una casa. Veía que había un grupo de personas, todas ellas usaban armaduras y estaban bien armados, entrando a un lugar que tenía apariencia de que fuera un almacén que se encontraba justo adelante.
No se podía ver lo que pasaba ahí, se preguntaba lo que era tan importante. Entonces se escucho tremendos ruidos fuertes, como disparos y poco después hubo una explosión. La Eso causó que la persona que lo grabara, suelte un gritó. Pero ella siguió grabando. Llegó un camión y veía que las personas que habían entrado a la casa se dirigían al vehículo. Notaba que muchos de ellos estaban lastimados, unos más que otros y sus compañeros estaban cargándolos.
Después de que todos entraran, la camioneta se retiro lo más rápido posible. Tras perderle la vista, se acabó el video.
Riolu, no sabía que decir o que pensar. Pasaron muchas cosas y no pudo ver lo que había pasado.
Entonces les miro a los humanos. "¿Qué es lo que acaba de pasar?"
Esperaba que alguno de los dos hermanos hablara, pero Santiago fue al que habló. "Un equipo de fuerzas especiales no identificada entroDespués de eso, la policía llegó al lugar tras recibir llamadas de los vecinos que avisaron de los disparos y la explosión. Encontraron hombres de la Cruz Negra, todos abatidos."
"¡Chanfle!" Exclamó Riolu.
"Pero hay algo más. Cuando registraron el lugar, no había nada. Nada de armas, dinero o sustancias. Nada."
No tiene sentido. Si no había nada, ¿por qué estaban hombres De la Cruz Negra protegiendo? Pero al parecer, ellos ni siquiera saben la respuesta.
"¿Entonces quienes eran esos hombres que entraron al almacén?"
"Ni idea. Pero por su apariencia y armamento son fuerzas especiales."
"¿Fuerzas especiales?"
Santiago, le contó sobre ellos. Aquellas personas forman parte del ejército, pero ellos eran de lo mejor de lo mejor. Maria, dijo que si hubiera un puñado de ellos en el castillo, los Ingobernables serían historia. Riolu, no se imagina lo que pasaría si se encontrara alguno de ellos.
"Pero aquí está lo interesante." Dijo Santiago. "Acuerdo con los trajes, no pertenecen al gobierno mexicano o cualquier de un país ajeno."
Riolu, volvió a mirar a los hombres del video. No sabía mucho sobre el ejército y tampoco los ha visto o cualquiera. Así que no tiene nada que opinar.
Hasta ahora ha recibido más dudas que respuestas. Lo que ha visto y sabido no era lo suficiente y necesita saber algo sólido.
"¿Pero por qué me enseñas todo eso?"
Maria, tomó el teléfono. Ella adelantó el video y se la entrego. "Mira bien." Dijo ella. "Ahí, ¿lo ves?"
Riolu, hizo lo indicado, pero no vio lo que debería ver. Él veía el humo saliendo del almacén, solo eso. De repente notó inusual. En el humo, veía una figura. Flotando y no era humano. Tenía cierto aire, pero no lo era.
¿Acaso era un Pokémon? ¿Era el responsable de haber vencido a un equipo de fuerzas especiales? Todo parecía indicar que si.
"¿Quien es?" Preguntó Riolu.
"Ni idea." Dijo Maria. "Este video se había publicado hace como 24 días y este video hizo mucho escándalo por redes sociales. Nadie sabe lo que pasaba. Una televisora utilizó la técnica de la caja china para hacer que este video pase a segundo plano y que pronto se olviden de todo esto."
Mario, explicó que la caja china es una estrategia simple. Tapar un escándalo, usando otro escándalo. Ellos no mencionaron el escándalo que usaron y siguieron continuando con el tema actual.
"¿Dices que él gobierno sabe sobre este asunto?" Preguntó Riolu.
"No lo creo, pero este video da mala imagen al ejército mexicano, así que tuvieron hacer lo que sea para que sea olvidado. Aunque es obvio hay alguien más detrás de este asunto."
"¿Quién?" Preguntó Riolu, aún más curioso.
"La verdad, cuando nos enfrentamos a Rojas, él le dispararon un dardo tranquilizante en la pierna. Una mujer."
"¿Una... mujer?"
"Sí. Teníamos sospechas de que había alguien que aparte de mi hermano y yo, estaba en el castillo aquel día. Pero no podíamos saberlo con certeza. Solamente un día después que se subiera el video, estaba regresando a mi departamento y encontré un paquete en la puerta. Cuando iba revisarlo adentro, recibí una llamada de teléfono."
"Ella me habló y me confirmó que estaba ahí en el castillo. No me contó lo que hacía ahí, ni sus objetivos o quien era, pero me dijo que mi hermano y yo, buscamos la verdad y que nos podía decir en dónde encontrarlos."
Ahora entendía. Él no era el único que buscaba respuestas. Tras aquel incidente, los hermanos conocían de un misterio, pero fue olvidado.
"¿Entonces están aquí para descubrir un misterio?"
"Sí. La mujer nos dijo que vayamos por Michoacan, pero no nos dijo que es lo que íbamos a encontrar, pero lo sabríamos en cuando lo viéramos en persona." Dijo Mario.
"¡Espera!" Dijo Riolu, con una expresión de sorpresa. "¿Acaso… les envió a ustedes… a buscarnos a Scorbunny y a mí?"
¿Acaso la mujer y quién sea que estuviera aliada, saben quién era y por qué los persiguen? "Ni idea." Dijo Maria, poco después parecía enojada. "Me siento manipulada. Pero no tenemos opción que seguir jugando este juego. Solo hasta que tengamos una mejor idea de lo que esta pasando."
Riolu, no podía evitar compartir ese sentimiento con ellos. A pesar de que saben el problema que se están metiendo, pero es similar a la suya. Desearía ser la persona que le contase todo esta situación, pero con la pérdida de la memoria, eso es imposible.
Aunque sabían quienes más podían ayudarles a los cuatros. "Oí que Kirlia y Zangoose, están en la Ciudad de México." Dijo Riolu. "Los encontramos, nos contarán todo lo que esta pasando y también vamos a rescatar a Scorbnny."
Tras no lograr encontrar a Scorbunny, aún sentía que tenía ayudarlo. Lo bueno es que los demás estaban de acuerdo.
"Me gusta el plan." Dijo Mario.
"La Ciudad está muy grande." Dijo Maria. "Encontrarlos es como buscar una aguja en un pajar."
"Además desconocemos la localización de Scorbunny y si lo supiéramos, estará bien vigilado." Dijo Santiago.
"No lo vamos a abandonar." Dijo el Pokémon, seriamente.
"Estoy de acuerdo con Riolu." Dijo Mario. "Llegamos hasta aquí, ¿no? y no pararemos hasta encontrarlos y rescatar al conejo."
Nadie dijo nada, pero era claro que todo estaba decidido. En cuando consigan información del paradero del Pokémon conejo, no pesaran el como rescatarlos.
"Sería mejor ir a dormir." Dijo Santiago. "Tuvimos una difícil noche y descansar nos hará recuperar nuestras energías."
El Pokémon, estaba de acuerdo. Se le pesaba sus párpados y la cama estaba muy cómoda. Mucho mejor que la caja de aquel lugar abandonado.
"Buena idea." Dijo Mario.
"¿Has recibido algo de ella?" Preguntó él a Maria.
"Todavía no. Hace mucho que le mande un mensaje con todo lo qué pasó. Tal vez nos responda mañana y ya nos tenga un nuevo destinatario."
Riolu, se preguntaba como será la mujer de la que tanto hablan y si es de fiar. Además que si tuviera un lugar que decir, ojalá fuera el lugar que estuviera Scorbunny.
"Recibido. Buenas noches."
Los demás también le dijeron los mismo y segundos después se fue de la habitación para ir a la suya.
Ahora solo estaban los tres. Los hermanas se estaban empezando muriendo del sueño.
Antes que nada, Maria se dirigió hacia el Pokémon. "Oye, Riolu."
"¿Qué pasa?" Preguntó él, curioso.
"Solo quería decir... que pido disculpas." Dijo ella. "Lo siento haberte juzgado y apuntarte con el arma. No debía hacerlo."
Él pudo notar que se sentía apenada y que le costaba decir todo eso. Pero también veía que estaba siendo muy honesta.
"Pues no pasa nada." Dijo Riolu, con una sonrisa.
Pero esa sonrisa se fue. Ahora que estaban trabajando juntos, aún temía miedo que no lograran sus objetivos. Sentía miedo que él fuera que lo arruine. Vio como actúan los tres y se vieron mejores que él.
"¿Me pueden prometer algo?"
"Lo que sea." Dijo Mario, notando el rostro del Pokémon y causando que se preocupe por él. "¿Pero qué pasa?"
"Si me sucediera algo... prométanme que harán lo que sean para ayudarlos."
"De acuerdo, ¿pero por qué esa promesa?"
"Es que..." Riolu, respiro hondo. "Temo haga una estupidez y que no siento que sea de utilidad."
"¡No digas eso!" Dijo Mario, seriamente. "¡No hay manera que pase algo malo!"
"¿¡Por qué están seguro de eso!?" Preguntó Riolu, levantándose sobre la cama. "¡Yo no peleó como los demás Pokémon y me siento incompleto sin mi memoria. ¿Qué harán si llegara a pasar algo malo?"
Entonces Riolu, sintió la mano de Maria, en su hombro. Él lo miro con confusión. "Entonces nos apoyaremos entre los cuatro." Dijo Maria. "Te prometemos eso. Pero también hacemos una promesa: que te ayudaremos a recuperar la memoria y te apoyaremos hasta el final."
Eso no le esperaba. Ver a Maria, con mucha seriedad y con una sonrisa que daba confianza.
"Sí, lo prometemos." Dijo Mario. Agarrando la pata derecha con las dos manos.
Riolu, estaba totalmente sorprendido y conmovido. Los dos hermanos le hicieron una gran promesa. Una que para nada era fácil de cumplir, pero lo harían. Por él. Se aguantó las ganas de llorar. Ahora estaba más determinado en ayudarlos y descubrir este misterio.
"Muchas gracias... se les agradezco mucho."
"¡No hay de que!" Dijo Mario. "Somos amigos y los amigos nos apoyamos mutuamente."
Esto confirmaba que ya hizo amigos con los hermanos. Y que estaba totalmente feliz por eso.
"Bueno, vayamos a dormir." Dijo Mario.
Ambos chicos afirmaron. Apagaron las luces. Maria se acostó en la cama izquierda y los dos comparten cama del lado derecho.
"¡Buenas noches!" Dijo Mario.
"¡Buenas noches!" Dijo Riolu y Maria.
Los tres cerraron los ojos, pero Riolu estaba sonriendo. Se alegraba al ya no tener que resolver este asunto solo y tenía amigos que podía confiar.
Este viaje no será nada fácil, pero ya tenía más valor para recorrerla en este mundo moderno.
Fin del acto 1
