Acto 2
Capítulo 1: la habilidad de Riolu
La mañana siguiente, los cuatros jóvenes se encontraban en el mismo restaurante que Riolu, había comido el otro día.
Tras despertarse, Riolu, sintió con ganas de continuar durmiendo en la cama. Ayer recordaron que él había mencionado que se durmió en una caja y Maria, no se imagina cómo se podría dormir en una cama.
Ella le menciono que los Pokémon, dormían en nidos. Riolu, no se lo creía. Ni tampoco se imagina durmiendo en uno de ellos. Ellos necesitan crear camas, son los mas cómodos para dormir.
Después de ellos tres se bañarán, discutieron a donde deberían a desayunar y el Pokémon, propuso el mismo lugar que estaban ahora.
Los cuatros estaban sentados en una mesa cuadrada que se encontraba al esquina. Riolu, estaba sentados en la mera esquina. Santiago y Mario, se encontraban a sus lados y Maria, estaba al frente de él.
Cada uno ya había pedido y lo estaban comiendo. Riolu, estaba comiendo chilaquiles verdes. Consistían de topotos bañados en salsa verde, con crema, y un poco de queso derretido. Maria, estaba comiendo lo mismo, pero con salsa roja. Mario, comía huevos a la mexicana y Santiago, unos tamales verdes con pollo.
Todos estaban disfrutando la comida. "¡Que buen lugar, Riolu!" Comentó Mario, muy feliz.
"Me alegra mucho que lo digas." Dijo él, feliz.
"Aunque no siento que sea buena idea que estes aquí." Dijo Santiago, seriamente. "Creo que aun deberías quedarte en la habitación."
Habían discutido que si Riolu, debía permanecer en la habitación todo el día para evitar que alguien lo descubriera. Algo que Maria, había hecho que reflexionara. El Pokémon, comento que podía disfrazarse con la ropa que tenía y que funciona. Ademas no le gustaba la idea de permanecer todo día sentado, sabiendo que hay gente le persiga y que tenía que recuperar la memoria. Discutieron hasta que Riolu, ganó, con el apoyo de Mario.
"Ya lo discutimos." Dijo Maria. "Y no pienso hablarlo de nuevo."
"¿Por cierto? ¿La mujer ya te habló?" Preguntó Riolu a Maria.
"Sí. Me mando un mensaje hace una media hora." Informó ella, causando que los tres dejaran de comer y le prestarán mucha atención.
Santiago, dio un pequeño vistazo hacia atrás. Riolu, no dudaba que se estaba asegurando que nadie les escuchara.
"Me contó que había otro lugar que debemos ir."
"¿A dónde está?" Preguntó Santiago,
"Me mando una dirección. Lo revisé por mi celular y se encuentra cerca de la Marquesa."
"¿¡La Marquesa!?" Preguntó Mario, sorprendido.
Riolu, no reconocía ese nombre. ¿Está cerca? ¿Está lejos? "¿Qué es la Marquesa?' Preguntó él.
"Es un lugar turístico." Respondió Santiago.
"Exacto." Afirmó Maria. "La Marquesa es un parque en donde la gente viene a descansar y divertirse."
"Además que se ubica en zonas montañosas." Dijo Mario. "Ese lugar lo tiene todo. Gotcha, escalada, tirolesa, go karts, montar en moto, montar a caballo y muchas cosas más."
Riolu, se sintió aún más inquietante y con muchas ganas de ir ahí. Sonaba muy divertido.
"Esto es no importante." Dijo su hermana. "Lo importante es ir aquel lugar de la dirección."
Tenía razón Maria. Lo que importaba ir ahí. Tal vez encuentre algo de su pasado o la ubicación de donde esté Scorbunny.
"¿Cómo vamos a llegar ahí?" Preguntó Riolu.
"Muy simple." Dijo Maria. "Vamos a pagar por un bus turístico para que llegar ahí para mañana temprano, ya que tardaría cinco horas o más. Una vez que lleguemos, vamos a comer ahí en la Marquesa y para luego ir al lugar."
"Suena bastante bien." Dijo Santiago. "También propongo que paguemos el viaje en cuando terminemos de desayunar."
"Estoy de acuerdo."
Sin que ellos se dieran cuenta, la señora se había cercado a la mesa que se encuentran sentados. "¿Están todos bien?"
"Sí, muchas gracias." Dijo Mario.
"Que bien." Respondía ella, pero poco después se puso muy seria a los tres. "¡Y por el amor de Dios que no vuelvan a perderlo de nuevo!" Dijo la señora, como si fuera una madre para ellos tres y que miró a los hermanos Gómez. "Especialmente ustedes dos que son sus hermanos."
Cuando habían llegado el hotel y la señora que les habían preguntado quién era el chiquito. Maria, sin pensarlo, había dicho que él era su hermano menor. Riolu y Mario, se les quedo viendo muy sorprendidos y confusos.
Después le pregunto el motivo de todo esto y respondió que era lo mejor para no haya sospechas y tenía más sentido que que de un grupo de hermanos están en un viaje. Riolu, preguntó lo de Santiago y dijo que si alguien preguntaba, era un buen amigo de la familia. Aunque hubo personas que le preguntó si él y Maria, eran novios. Él parecía no importarle, pero a Maria, le parecía molestarle.
Se preguntaba si tenía novia en el mundo Pokémon. Admitía que le encontraba bastante bonita a Kirlia, pero no sentía gran cosa. ¿Cómo se sentía estar enamorado?
"¡Los prometemos! No lo volverá a pasar." Dijo Mario. "Es más, lo cuidaré como si fuera mi hermano menor."
"¿Acaso siendo de tu familia, no les tratabas así?"
Mario, había un cometido un error y se sintió muy preocupado. Aun no se acostumbraba llamar a Riolu, como un hermano. "¡Dijo! ¡Dijo! ¡Sí lo trato como uno. Es que- yo- eh. Ando un poco tarugito."
"Sí se nota." Dijo Pablo, que pasaba por casualidad, algo que ofendió a Mario.
"¡Pablito!"
"¡Con permisito!" Dijo él, tras ser regañado por su madre.
Pero antes de irse, él nota a Maria. Cambio su expresión y se dirigió hacia muy confiado. "Muy buenos días."
"Buenos días." Dijo ella, no interesada en él.
"Me podías pasar tu teléfono telefónico. Ya sabes…" Dijo él, haciendo señas como si tuviera un celular en su mano.
"Esta bien." Dijo ella.
Maria, Saco un cuaderno y una pluma de su mochila. Y con un trozo escribió el dicho número. Aunque Riolu, sospechaba que algo iba ir mal.
Cuando termino de escribir, se la entrego a Pablo, quien lo tomó con rapidez y emoción. Cuando la vio, su sonrisa se desvaneció muy rápido.
Entonces miro a la periodista con enojo. "Mala." Dijo él y tiro el papel a la mesa.
Santiago, tomó el pedazo el papel y vio lo escrito. "Piérdete." Dijo él, mostrándola lo que había escrito.
"Yo no salgo con nadie, ni siquiera con el primer idiota que me echa una flor." Dijo ella, con mucha sinceridad y frialdad.
"¡Mala!" Grito Pablo.
Mario, no pareció nada sorprendido. Se preguntaba qué cuántos tipos a rechazado María.
"Además no tengo tiempo salir con chicos, tenemos un trabajo que hacer."
"¿Qué tipo de trabajo?" Preguntó la señora.
"Somos periodistas." Dijo Santiago. "Estamos viajando por este estado en busca de una noticia."
Riolu, estaba impresionado con la facilidad que le contó. Claro que tenía parte de la verdad, pero no le contó todo.
"Bueno, pues el otro día la Cruz Negra, ocupó un pueblo que estaba aqui cerca. ¿Supieron?"
"Sí." Dijo Maria. "Pero no planeamos ir allí. Puede haber peligro y después de haber perdido a Riolu. Simplemente no podemos que algo malo le pase."
"Entiendo." Dijo ella. "¿Les trago la cuenta?"
"Por favor, ¿si no es mucha molestia?" Dijo Mario.
La señora se retiro, dejando a los cuatro solos "¿Ahora qué?"" Preguntó Mario
"¿Cómo que: ahora qué?" Dijo ella. "Que paguemos la cuenta y nos vamos a pagar el viaje para mañana."
"Cierto. ¿Pero podría dar una vuelta por el pueblo?" Preguntó él. "Ya sabes: es Tangamandapio, soy fan del Chavo y quiero tomar unas fotos."
"Esta bien."
"¿Puedo acompañarlo?" Preguntó Riolu.
Maria y Santiago, no aprobaba la idea, obviamente. No quería estar en la habitación. Además tenía la ilusión de volver a encontrarse con Alberto o con Andrés.
"¿Por qué?" Preguntó Maria, seriamente. "Sin molestarte, pero estuviste más tiempo aquí que nosotros."
"Cierto. Pero no he podido explorar mucho el todo pueblo y si nos queda un día de estar aquí, es mejor aprovecharlo."
"No lo sé." Dijo Maria. "Puede que haya Cruz Negra en el pueblo y si nos ven, les informarán a sus líderes o nos capturarán."
"Prometemos que seremos cuidadosos."
"Déjelos que vayan una vuelta." Dijo Santiago.
Aquello sorprendió mucho a Riolu, incluso Maria, se le quedó viendo. Como lo serio que era, pensaba que iba a estar de acuerdo con ella.
Nadie de los tres habló. Estaban esperando alguna respuesta de él. Aunque Maria, no pudo resistir mucha más. "¿Por qué cambias de opinión?"
"Creo que lo mejor manténgannos a Riolu, en movimiento todo el tiempo." Dijo Santiago. "Es cierto que la Cruz Negra tiene muchos ojos y que esperarán atraparnos en el momento indicado. Pero no lo harán si estamos en un lugar público, no después de lo qué pasó. Así que lo mejor estar en lugares donde haya mucha gente, aunque claro es más riesgoso que alguien inteligente lo descubra, pero eso mejor que la Cruz Negra lo atrapé."
"O mejor es que no dejar que nadie nos atrape y descubran a Riolu."
"Tienes razón." Dijo su hermana mayor.
Lo siguiente que paso, era que la señora vino y les entregaron la cuenta. Maria y Santiago, lo pagaron entre los dos. Pablo, que regresó y dijo su típica frase: "Me dan propina. Solo causando que su madre se enojara y él se fue corriendo.
Poco después de agradecer de la comida y despedirse, salieron del lugar. Entonces ellos se separaron, como ellos habían acordado.
Riolu y Mario, exploraron los lugares del Tangamandapio. Lo primera que hicieron fue a la estatua de Jaimito el Cartero. Él se puso muy contento de verlo en persona. Incluso le pidió de favor de que le tomara una fotografía de él posando junto a la estatua.
El Pokémon se quedó muy fascinado con la cámara y la función de capturar la imagen que está viendo. Era algo totalmente diferente a la cámara de video.
Mario, propuso que también le posara la estatua y que le tomara una foto. Con la cara descubierta y sin la capucha puesta. Riolu, no sentía que fuera buena idea. Él dijo que lo iban hacerlo rápido y sin que nadie estuviera viéndolo. No sabía porque dijo que sí, pero funcionó. Mario, tomó la foto del Pokémon sonriendo junto a la estatua.
Después fueron a la plaza que el Pokémon, estuvo anteriormente. Mario, estuvo tomando fotografías con su cámara fotográfica la iglesia, las construcciones, la escultura del troncó y la plaza. Admitía que es muy bueno y le encantaba hacer eso.
Luego caminaron por las calles, sin ningún destino en particular. Solo viendo.
Llegaron a una parte del pueblo que había escaleras que conducían a un terreno alto. Al llegar ahí notaron que había tres cruces y un retrato de la Virgen de Guadalupe.
Mientras subían, Riolu, preguntó por el retrato. Mario, le contó que no sabe mucho sobre esto, pero que todo se remoto en el año de 1525. Después de la conquista de México. Dice que se habían juntado las dos creencias. Las de los Indígenas y la cristiana. Hasta el día de hoy, la Virgen de Guadalupe es una creencias mas respetadas y reconocidas de todo México.
Ahora se encontraban de lo más alto. Ambos miraron hacia atrás para ver la vista del pueblo entero. La muchísimas casas, las platas y arboles que se encuentra dentro y alrededor del lugar y las montañas que se encuentra justo adelante.
"¡Vaya!" Exclamo Mario. "¡Qué buena vista!"
"Jaimito describió el pueblo bastante bien." Dijo Riolu, encantado con la vista.
"Cierto." Dijo Mario, pero luego suspiro y cambiando su expresión. "Lastima que no pueda conocer a la persona que dio vida al personaje."
"¿Por qué no?"
"Falleció." Respondió él, causando suelte un 'oh'. "Como la mayoría de integrantes, incluyendo a Chespirito. Que no solo actuó, sino escribió los guiones de cada episodio. Pero estoy agradecido que ellos hubieran existido. Ellos hicieron reír a muchas personas en el pasado e incluso ahora."
Riolu, le gustaba que Mario, encontraba el lado positivo. También estaba feliz que fuera excelente compañía y que pudieran hablar de muchas cosas.
Entonces el Pokémon, regreso al tema anterior. "Mira este pueblo. Me hace sentir pequeño."
"Y espera que lleguemos a la Ciudad de México. Ahí sí te vas a sentir pequeño."
El Pokémon, no podía evitar imaginarse como sería la Ciudad. Claramente debe ser el doble o el triple de grande que Tangamandapio.
"Te creo." Dijo Riolu.
Mario, estaba tomando fotos al paisaje hasta que le propuso que se tomaran una foto de los dos sonriendo y detrás la vista de Tangamandapio. Tras hacerlo, bajaron por las escaleras y siguieron explorando.
Tras una caminata, ellos se sentaron en una banca para descansar un poco.
Él informó a Riolu que acababa de recibir un mensaje de su hermana diciendo que ya habían pagado el viaje y que le digan dónde están, que ahí iban a dirigirse. Algo bueno, ya que estaban un poco cansados.
Riolu, notó que afrente de ellos había un terreno que se sirve para jugar futbol. Incluso había dos porterías. Y ahora mismo habían niños jugando.
Podía notar que ellos se estaban divirtiendo un montón. Mario, le explicó de que se trata aquel juego, ya que Riolu, le había preguntado. Le dijo que se trata un juego de dos equipos, donde tratan de meter un balón en la portería para marcar un gol. No solo importa hacer gol, sino también en trabajar en equipo y la estrategia. Cuando se acabe el tiempo y quien tenga más puntos, aquel equipo es el ganador.
También mencionó que el fútbol también es uno de los deportes favoritos de México. Y que su equipo favorito era los Pumas. Y que por nada del mundo le vaya al America, ya que sería como cavar su propia tumba.
Él Pokémon volvió a mirar a los chicos jugando al fútbol. Sentía una necesidad de levantarse y pedir a unírselos al juego. Se veía que todos estaban divirtiendo. Pero sentía muy inseguro que fuese una buena idea.
Además se preguntó si había un juego parecido en el mundo Pokémon. Si ha participado en muchos juegos y que se haya divertido con ellos. Si fue el mejor o el peor.
Luego su mirada se concentró en como ellos hacían las pases y como unos miembros del equipo contrario intentaban quitárselos. Podía notar que entre esos dos, el que tiene el balón y no, había un duelo. Él que lo tenía estaba haciendo movimientos con sus pies para mantener el balón en movimiento, mientras buscaba como burlarse de él o pasarlo a un compañero. El jugador contrario estaba atento a los movimientos, intentando predecir lo que va a hacer y quitárselo.
Mientras que los iba viendo, le paso lo mismo que ayer, sintió algo en la cabeza. Como si hubiera capturado el momento de la jugada en su cabeza. Como si fuera una cámara.
Se preguntaba porque le pasaba eso. Siguió prestando atención a otros jugadas y le pasaba lo mismo. ¿Será una habilidad de su especie? ¿Acaso podía hacerlos?
De repente Mario, recibió un balonazo en la cara. Cayó al suelo y Riolu, fue hacia él. "¡Mario!"
Mario, se levantaba pero estaba un poco aturdido. "Eso yo lo llamo un buen tiro." Dijo él.
Podía escuchar como los niños hablaban entre si de lo que acaba de pasar. Decían como: "¡Chanfle!" O "¡te pasaste!" O "¡le dio en la cabezota!" Y así.
Entonces uno de los niños se acercó hacia ellos. Este niño tenía una camiseta blanca, pantalones cortos, pelo con corte corto. Puede que venga a pedir disculpas o recuperar el balón o ambas.
"Perdona por lo sucedido. ¿Nos puede devolver el balón?" Preguntó el.
"Por supuesto." Respondió Mario, sin ningún remordimiento. Toma el balón y se le entrega. "Aquí está."
"¡Muchas gracias!"
Antes de retirarse, Riolu habló al chico. "Espera un momento. ¿Puedo jugar con ustedes? ¿Si no hay ningún problema?"
El chico miro a sus brevemente, no seguro si él debería formar parte del juego. Aunque claro, Mario estaba confuso y sorprendido.
"Eh, déjales que les pregunte y luego te respondo. ¿Está bien?" Dijo él."
"Sí." Dijo el Pokémon, mientras que asentó con la cabeza.
Él se fue con sus amigos para platicarle sobre la propuesta del Pokémon, mientras que Mario, se levantaba del suelo por completo.
"No creo que sea buena idea jugar. Te pueden descubrir."
Entendía el porque. Este juego es muy de movimiento y se arriesgaría mucho a que le descubrieran. Pero necesitaba saber si podía hacer los movimientos que se grabó en su cabeza.
"Lo sé. Pero quiero averiguar algo."
"¿Qué cosa?" Preguntó Mario.
"No se como explicarlo-. Bueno, sí puedo, pero... Solo te pido que grabes esto. Por favor."
El chico regresó con ambos. "Dicen que puedes unirte y que jugaras en el equipo de Pancho."
"Muchas gracias." Dijo Riolu.
"Riolu, no creo que-."
"Sé lo que hago." Dijo él, seriamente. "Confía en mí."
Mario, aún parecía que no estaba de acuerdo con Riolu. Pero tras pensarlo por unos segundos, él cedió a la idea. "Esta bien." Dijo él, mientras empezaba a sacar su cámara de su mochila.
"Gracias Mario." Dijo Riolu, y se fue hacia los chicos.
Tras reunirse con ellos, pudo notar que había cierto incomodidad al nuevo integrante. "¿Sabes cómo jugar?" Preguntó un chico, uno basta ten algo que el resto. Pancho si no se equivocaba.
"Sí." Mintió Riolu.
"Bien. Jugaras en la defensa con David y Manuel." Dijo Pancho.
Todo el mundo se pusieron en las diferentes posiciones de la cancha. Estaba en lado izquierdo y podía ver que tenía a lado a Manuel, que estaba delante del portero llamado Gabriel. Riolu, volvió a mirar a Mario, que ya tenía su cámara de video encendida y apuntando en él.
En serio esperaba que supiera lo que hiciera.
Entonces comenzó el juego de nuevo. El balón lo tenía el equipo contrario. Los delanteros trataban de quitárselos, pero hacían buenos pases. Los jugadores avanzan con seguridad hacia la portería.
Riolu, tenía a la persona que poseía el balón justo adelante. No podía dejar que ese sujeto avance o que la pase a un compañero. Tenía que quitársela.
Su adversario no se movía y tenía su pie encima en el balón. Estaba esperando que el Pokémon, intente quitárselo para burlarse y seguir avanzando. Pero Riolu, no podía exactamente esperar. Si lo hace, seguramente aparecerá un compañero suyo y se lo pasara. Riolu, avanzó un poco y él retrocedió, sin dejar de mantener el balón. El Pokémon, trato de quitárselo, pero él hizo un movimiento con su pie y lo pateo hacia izquierda para hacer un pase.
Pero la velocidad de Riolu, interrumpió el pase y tenía el balón. Siguió corriendo hacia adelante. Un jugador intentó interceptarlo y quitarle el balón. Pero Riolu, tenía en la cabeza el momento donde presenció una intercepción. Podía hacer el mismo movimiento a la perfección y logró evadirlo y siguió adelante.
Logró evadir a sus adversarios para anotar un gol. Se sintió muy bien haber hecho eso.
Los de su alrededor y Mario, estaban sorprendidos de la habilidad de Riolu. Algunos de sus compañeros de equipo se le vinieron encima para festejar y alargarlo. Incluso Mario, le aplaudió desde donde estaba.
Se equipo tenía el balón en su poder. Estaba muy atento como ellos jugaban. Otra cosa que notó, que su habilidad necesitaba mucha atención en un momento en específico para poder capturarlo en la cabeza.
Solo pudo capturar uno hasta que volvió a tenerlo. Un tal Carlitos decía que se la pase. Podía hacer la misma jugada otra vez, sentía que podía hacerlo. Pero este es un juego de equipo. Le quitaría la magia si actuaba por su propia cuenta. Así que se la pasó a al Carlitos.
Aunque esa jugada no termino bien, ya que una chica llamada Ale, interceptó el pase y anotó un gol.
El resto del juego se la pasó divirtiéndose. No le importaba mucho saber más de su habilidad, sólo quería disfrutar el juego. ¿Podrá volver a jugarlo de nuevo?
Riolu avanzó y su compañero le pateo el balón hacia él. El Pokémon quería patearla en dónde está y ver si anotaba un gol en donde estaba al patearlo con mucha fuerza.
"¡Riolu!" Oyó a Maria gritar.
Al escuchar a ella, Riolu, se distrae. A pesar que sí pateo el balón, desvió el tiro. En vez de anotar un gol, le dio el balonazo en la cara de Maria.
Ella cayó al suelo de espaldas. Todos los chicos pararon al ver eso. Mientras que Riolu y Mario, estaban con expresión de terror y preocupación. "¿Quién es ella?"
"Es mi hermana." Dijo Riolu.
Al escuchar eso, ellos se fueron corriendo lejos de aquí. Como si sus vidas dependieran de ello. Riolu, miro a muy rápido como se iban hasta que ser el único en la cancha.
"Nos van a matar a los dos." Dijo Mario.
Cuatro minutos han pasado desde que Maria, había recibido el balonazo en la cara por parte de Riolu. Los cuatro se encontraban en la banca en donde se habían sentado antes Riolu y Mario.
Maria, estaba sentado ahí. Para su suerte, el balón no le lastimó tanto, ni siquiera le sacó sangre. Pero ambos estaban pidiendo disculpas, pero todo un caos.
Solo hasta que Maria les interrumpió. "¡Ya basta!" Con eso se callaron. "Antes que nada, no estoy enojada por el balonazo." Esa declaración dejó un poco tranquilo a Riolu. "¿Pero que estabas pensando jugar al fútbol?" Entonces mira a su hermano. "¿Y por qué le dejaste jugarlos? Saben que no pueden hacer algo así."
Ambos lo sabían muy bien y se sentían culpables al respecto. "Lo siento mucho. Pero quise averiguar algo." Dijo Riolu.
"¿Qué cosa?"
"Bueno... sonará un poco loco. Aunque claro por lo está pasando es muy creíble."
"¿Y qué es?" Preguntó Santiago.
Riolu, les contó todo. En el momento que había visto los luchadores y las jugadas de los chicos, el captado el momento. Sabía cómo hacer el movimiento a la perfección. Pero necesitaba saber con certeza y por eso entró al juego.
"Lo vimos." Dijo Santiago, haciendo que se sorprenda mucho ambos.
"Espera, ¿lo vieron?" Preguntó Mario, confuso. "¿Desde cuando llegaron?
"Desde que esa chica metió un gol." Dijo Santiago. "Decidimos dejarte jugar un poco y ver como jugaste."
Creo que ya entendía Riolu. Cuando ellos llegaron, debió llamarles la atención ese detalle. Ya que jugarlo ese deporte, debe llevar mucha práctica y entrenamiento.
"¡Es asombroso!" Dijo Mario, impresionado con la habilidad del Pokémon. "¡Puede aprender muchas cosas."
"No es así." Dijo Santiago. Haciendo que ambos lo miran confundidos.
"¿A qué te refieres con eso?" Preguntó él. "Sí tu lo viste."
"Sí, lo vi. Pero no es lo que ustedes creen."
"¿A qué te refieres?" Preguntó Riolu.
"Será mejor que te lo demuestre." Dijo Santiago.
Él sacó de su mochila dos candados y se los mostró a Riolu. Podía ver que cada candado era diferente que el otro.
Uno se lo entrego a Maria. "Abre este." Y luego miro al Pokémon. "Pon atención."
Riolu, asentó. Maria, saco de su bolsillo derecho, su querida ganzúa. Él miraba con atención como ella habría sin ningún problema el candado.
Santiago, le pidió a Maria que le entregara la ganzúa y el candado a Riolu y que intentará forzarla.
El Pokémon, no le costó ningún problema hacerlo, ya que había usado su habilidad.
"Bien. Ahora intenta hacerlo lo mismo con este."
Se preguntaba cuál es la razón de todo esto. Lo va a hacer lo mismo con este. Pero para su sorpresa. No fue así.
Intento otra vez y pasó el mismo resultado. No entendía. Lo había visto a Maria hacerlo y no podía hacerlo.
"Ya entiendo." Dijo Maria.
"¿Qué entiendes? ¿Qué sucede?" Preguntó Mario, también igual que confuso que Riolu.
"Es muy simple." Dijo Santiago. "No lo aprendió. Lo copió."
Aún Riolu, no entendía. "¿Copiar? ¿A qué te refieres?"
"Verás Riolu. Tu puedes captar los movimientos del blanco, de una forma que puedes copiar los movimientos y hacerlo. Como lo hiciste en el partido. Algo muy útil, pero el problema es que no aprendiste hacerlo. Eso es lo que me refiero."
No tenía lógica. Bueno, admitía que tiene cierta razón. Pero los tiene la cabeza, él los...
No lo sabe. Recordaba los momentos, pero ya no sentía que podía hacerlos. Al parecer ese efecto era temporal.
"Tienes una buena habilidad, pero sí quieres aprender todo esos movimientos, tendrás que seguir practicando hasta que sea natural."
Riolu suspiró. "Tienes razón."
"Pero una vez que me recuerda." Decía Santiago, dejando su mochila al suelo.
Empezaba a buscar algo para sacarla. Solo causando que Riolu, se sintiera muy curioso.
Entonces él sacó una par de rodilleras, coderas, pantorrillas y brazaletes. Después se los entrego al Pokémon. "Tómalas."
Riolu, que estaba sorprendido, agarró los objetos. "¿Todo esto? ¿Es para mi?"
"Sí," Afirmó Santiago. "Estas cosas te dará un poco más de protección. Por lo que tengo entendido, tu especialmente es el combate cercano. Así que todo esto te ayudará aguantar y resistir un poco más las peleas."
Ese detalle le encantó mucho a Riolu. Usar protecciones en sus futuras peleas le sería muy útil. "¡Chanfle! ¡Gracias!"
Antes de probárselos, los cuatros se fueron una sola aislada y sin gente para ponérselo com calma y seguridad.
Una vez ahí, Riolu, quito su sudadera y pantalones. Luego puso sus dos coderas negras. Los brazaletes eran de cuero. Tenía aspecto de resistente y de color café oscuro, y que se notaba que se había hecho un hueco para que sus protectores de forma ovalada pudieran caber y no molestarle. Las rodilleras estaba en sus lugares. Y finalmente las pantorrillas de color cafe oscuro.
Tras ya ponerse todo el equipo, Riolu, se sintió un poco raro de utilizar todo esto. Pero a la vez se sentía bastante seguro.
"¿Entonces cómo me veo?" Preguntó Riolu, presumiendo.
"Totalmente asombroso." Dijo Mario, haciendo que él se sintiera confiado.
"Gracias." Dijo él. "Me preguntó cómo se visten los Pokémon en mi mundo."
"Sí, sobre eso. Ellos no usan ropa."
Aquello hizo que Riolu, mirada a Maria, confuso. "¿No lo usan?"
"No."
"Espera, pero nuestros amigos Pokémon, utilizaban bandanas." Dijo Mario.
"Por favor, Mario. Eso es más un accesorio que vestimenta para ellos."
"¿Así van... desnudos?" Preguntó Riolu, incomodo.
"Para aclarar, ellos tienen pelaje y escamas. No tienen la misma necesidad de utilizar ropa como nosotros."
Maria, tiene razón. Ellos no tienen ni pelaje, ni escamas. Pero la idea que los Pokémon, anduvieran por ahí sin ropa, le daba cosa. ¿Además por qué él se sentía de esa manera? Él era un Pokémon, no humano. El asunto de la ropa no le debería importarle, a no ser para mezclarse.
La verdad, no se podía imaginar así. Pensaba que debe estar muy acostumbrado a utilizarlos que ya no podía pasar un día sin usarlos. Algo característico de los humanos.
"Suficiente." Dijo Santiago. "Creo que deberíamos de ocuparnos del siguiente asunto."
"¿Qué asunto?" Preguntó Riolu, curioso.
Desde lejos, habían dos personas escondidas detrás de un árbol, que expiaban a los jóvenes con binoculares.
Aquellas personas era el Gordo y el Flaco. Las mismas que habían perseguido a Riolu y que habían sido arrestados. Claramente fueron liberados, como Andrés, había dicho.
Entonces el Flaco, le habló a su amigo. "Oye, Gordo. Recuérdeme lo que debemos hacer."
El Gordo suspiró y le dio un zape en la cabeza. "¡Qué bruto eres!" Dijo él. "Nos habían ordenado que localizamos a los chicos y los expiemos."
"Ahhhh..." Dijo el Flaco. "¿Para qué?"
"Para atraparlos."
"Ahhhh... ¿No los atrapamos ahora mismo? Dijo, que ya están solos."
"No podemos. ¿No recuerdas que nos habían dicho que los cuatros serán difícil de atrapar?" Dijo el Gordo. "Que si lo intentáramos, se haría un escándalo y nos matarían si pasa eso."
"Ah cierto." Dijo él.
"Pero que sí íbamos hacer algo, que deberíamos atrapar al Pokémon y solo a él."
"¿Vamos hacerlo? Dijo, ¿Atrapar al Pokémon?" Preguntó flaco, ya recordando todo.
"Sí. Tenemos que esperar el momento adecuado. Recuerda que la Cruz Negra están confiando en nosotros y no les podemos fallar."
Ellos estaban conmovidos que sus jefes los liberaran, aunque había que resaltar, que desconocían que solo les utilizaban y no tenían confianzas a ambas personas.
"Muy cierto." Dijo él. Pero entonces ve que los cuatro chicos se van del lugar, sin saber que les están vigilando. "¡Mira! ¡Se están yendo!"
"¡Chanfle! Síguelos, pero que no nos vean."
Los dos siguieron a ellos. Lo mas sigilosos posibles. Esperando por la oportunidad perfecta para atrapar a Riolu.
