Hace mucho no entraba a mi cuenta de Fanfiction, la verdad fueron unos buenos años de muchos problemas y... aqui estamos, sin saber si nos quedamos aquí o no. Por el momento mientras escribo fragmentos de mis otras historias, escribí esto para desahogarme un poquito.

De todas formas, vuelvo con una historia de Promised Neverland porque este manga me pego demasiado fuerte, y bueno, me encantan mis niños y me gustaría mas felicidad para ellos... ¿Y que mejor que en una academia donde puedan ser niños normales? con situaciones ...poco normales, pero divertidas

Por cierto, me base en un bello fanart de nuestro trio para hacer este fanfic. Lo pondre mas adelante.

Ademas pondre mis Ships favoritas de la serie (NorEmma ; RayAnna)

Sin más, disfruten por favor.

ADVERTENCIA: Es un AU. Las personalidades de todos tienen mucha influencia de Oyakusoku no Neverland (el spinoff de la serie) por lo que crearé una mezcla de sus personalidades originales y las que son una parodia. Por cierto, como no se ha mostrado un carácter definido de Anna en el manga, aquí la estoy manejando a mi manera.

Disclaimer: Promised Neverland pertenece a Kaiu Shirai.


-Nosotros estaremos… ¡¿en diferentes clases?!—

-No puede ser…- Norman se aferró a su brazo izquierdo.

-Tsk…- Mientras que Ray se aferró a su brazo derecho.

Era el primer día en el que el mayor sueño de sus vidas se cumpliría; Entrar a una prestigiosa academia en la que pudieran estar juntos.

Y, aunque habían logrado entrar al mismo establecimiento, el destino no siempre era tan bondadoso. Sus diferentes capacidades los hicieron tener que dividirse en tres clases diferentes de primer grado en secundaria; La clase Científica , la clase Humanista y la clase Deportiva.

Dado que los cupos en aquella academia eran extremadamente limitados, la misma organización era muy estricta. Aún si hablaban para poder permanecer juntos, nada sucedería. Estaban separados, y no había nada que pudieran hacer al respecto…

-¡Prométanme, que siempre nos reuniremos para almorzar, y en cada receso!—La dulce Emma puso una mano al centro, para sellar una promesa de amistad entre los tres. Ambos chicos, pese a la amargura de aquel suceso, sonrieron con decisión.

-Lo prometo. —Dijo Norman para poner su mano sobre la de ella.

-Y yo. —Ray los observó con mayor decisión. Así es...

La cosa es que haría falta algo más que una simple separación de aulas para imposibilitar dicha amistad. Después de todo, de preescolar, de primaria y ahora a secundaria; Toda su vida estuvieron juntos, y aquellos recuerdos nada ni nadie los iba a cambiar.


-¡Buenos días, a todos!-

Una vez más, la enérgica niña llegaba puntualmente a clases. Los ojos color naturaleza y el cabello anaranjado verano atrapaban la atención de sus compañeros, quienes inevitablemente esbozaban una sonrisa ante la presencia de tan alegre rayo de sol convertido en persona.

A pesar de haber comenzado sola, ella rápidamente fue querida por chicos y chicas.

-¡Buenos días, Emma!-

-¡Emma!-

-¡Buenos días!-

Las características de Emma hacían que fuese muy bien querida entre quienes la presenciasen, incluso dentro de la prestigiosa y solemne Neverland Gakuen, la academia para niños superdotados más importante de toda la región, e incluso de todo el país.

Dentro de cada salón, el numero de estudiantes era muy limitado; cada nuevo ingreso debía de atender rigurosos exámenes que requerían de un elevado puntaje para siquiera considerar la posibilidad de ocupar una vacante allí. Ella lo había logrado, agradeciendo cada dia que pudiese estar allí junto a niños tan listos y simpáticos como ella.

"Todavía pienso que fue suerte."

Emma sonreía segura. Luego de los primeros tres meses de clase, ya había hecho amigos bastante cercanos, sin embargo...

"No es cierto. Fue gracias a esos dos..."

Salió del salón cuando la campana del receso fue anunciada, un poco perdida en sus pensamientos.

-Como desearía que estuviésemos en la misma clase…-

-¿En la misma clase…?—

La dulce voz la distrajo de sus pensamientos, pero al mismo tiempo la asustó.

-¡Norman!—Clamó dando un pequeño saltito hacia atrás. Suspiró de alivio, aunque él siempre solía asomarse cuando ella ni siquiera se daba cuenta. Era una habilidad nata, suponía. (Ni siquiera sospechaba el hecho de que él estaba mucho más atento a ella de lo que pensaba)

Le sonrió ampliamente.

-¡Buenos días!—Alegre, se le acercó con su clásico entusiasmo.

-Buenos días, Emma.- Contestó el albino con genuina dulzura. –Lamento si te he asustado. Es sólo que lo que has dicho… me trajo curiosidad.- añadió tranquilo, queriendo indagar en la mirada de su amiga.

"Acaso… ¡¿se refiere a otro chico?! Emma, no puede ser posible…''

Por muy tranquilo que el chico pareciera, por dentro era un manojo de rabia y nervios ante la posible respuesta de Emma.

Claro, para nadie (ni siquiera para la gente a su alrededor) era un secreto que el niño más listo de esa academia llena de niños listos, estaba profundamente encandilado (enamorado) de esos ojitos color vida y esa personalidad tan refrescante; así es… Norman estaba profundamente enamorado de Emma y parecía que sólo ella no se daba cuenta de la situación; bueno, es una ironía que ocurría muchas veces en la vida. De todos modos, intentó estar muy atento a la respuesta de la niña, quien en cambio, miró hacia abajo con nostalgia.

-Ah… ¿Me escuchaste? Lo siento… pero, ya lo sabes bien, Norman…-. Ella entonces le tomó las manos, cosa que lo hizo ruborizar levemente. –No importa cuanto- amigos haya hecho aquí. Tú y Ray son mis mejores amigos desde que tengo memoria. Siempre hemos estado juntos y, aun me duele que no podamos compartir la misma aula.-

"…Bien, no es un chico"

-Emma…- Quiso suspirar, y calmar su alocado corazón al pensar que ella se había enamorado de alguien más (no sería extraño. Emma era una niña muy querida dentro de la academia) Pero en vez, le dedicó una de sus muy tiernas sonrisas.

–Está bien, lo hemos hecho bien hasta ahora. Siempre podemos vernos en los pequeños recesos, en la salida o en las mañanas como ahora…- contestó feliz.

-Lo sé, y siempre lo hacemos. Pero aún así… Los extraño mucho.—señaló con ojitos inocentes hacia él. –Además, nuestro profesor habla muchas veces sobre ti, Norman. Después de todo… ¡eres el chico más listo de toda la academia!- nombró. Todavía no soltaba sus manos. Los ojos de la chica irradiaban luz y una profunda admiración hacia su amigo.

-Claro que no. Todos aquí son sumamente listos. Incluso tu eres muy lista, Emma.-

-¡Eres demasiado modesto! Los resultados lo indican diferente. Eres el más listo de todas las áreas lógico-matemáticas. ¡Incluso en Preparatoria nadie puede vencerte!- Clamó la chica, sonriendo con gran pureza. Al verla de esa manera, Norman no podía evitar estar tan atento a esa ternura que lo hacía suspirar de amor.

-¡Eres realmente increíble, Norman! ¡Nunca pienses lo contrario! –

-E-Emma…- el chico se vio apenado. Quiso callar para controlar un poco las mariposas que rondaban en su estómago.

"¡No, no puedo callar ante una situación así. Emma me está halagando y aún así yo…''

-Pero, tú eres muy buena en Deportes ¿recuerdas? Yo no podría ser rival para ti en ese ámbito. Ray es experto en Artes y Literatura. Ustedes dos saben muchas cosas en las que yo todavía estoy muy atrás…- Insistía con aquel humilde temple de sí.

-Bueno, las matemáticas importan mucho… Pero creo que los tres nos complementamos muy bien, ¿verdad?- le dijo feliz. –Y si se trata de tu y yo… ¿No crees que es algo así como que yo soy la fuerza y tu la mente, Norman? Si tu y yo fuéramos una sola persona… ¡Seria una persona increíble!-

-Ah… ¿Qué?—Norman no se dio cuenta. En el momento en el que Emma dejó volar su imaginación, parecía que su rostro se acercaba cada vez mas y más a él.

-Una sola…¿Persona?-

-¡Así es! ¿Te lo imaginas, Norman? Una persona que fuese muy fuerte y muy inteligente… ¡Seria estupendo! Tener cerebro y músculos!- sus ojos brillaron y ella intentó apretar su brazo, pero ningún músculo salió de su pequeño bracito.

-Eso…- El chico apenas podía hablar. Resulta que estaba temblando. ¿A dónde quería llegar Emma con todo lo que estaba diciendo?

-Emma ¿Qué quieres decir?—añadió con su dulce sonrisa mucho más nerviosa que antes.

-¿Te lo imaginas? Por ejemplo, si tuviéramos un hijo ¡Seria muy fuerte e inteligente!-

…Aquello fue el colmo de los colmos. -¿Un hijo….?-

Un niño como él, bendecido de tanto conocimiento y madurez para su edad, y el cual ya tenía mas que claro sus sentimientos por una chica, no podía evitar imaginar cada tipo de situaciones que venían a su mente. Situaciones MUY poco convencionales, así que por cada segundo que pasaba se volvía mas, y mas, y mas rojo… y eso en su nívea piel, era, bueno, demasiado notorio.

-¿N-Norman?-

-Yyyyyyyy…..Quédense ahí, ya está. – Habló una tercera voz desde más allá, luego de que sonase el típico click a continuación de la toma de una fotografía.

-¡Ray!- Habló Emma con una sonrisa. El joven pelinegro venía hacia ellos con una sonrisa… y su cámara de celular listos para tomar fotografías cuando quisiese.

-Norman me deberá mucho por esta toma…¿Huh?- Sin embargo, el chico observó a su albino amigo prácticamente muriéndose de pie, con los ojos como espiral, babeando e imaginando cosas que quien sabe como eran posibles para un niño de su edad.

-¡AHH! ¡Ray, ayuda! ¡Norman se descompuso!- reclamó la niña anaranjada, lloriqueando mientras sostenía de los hombros al ojiazul con ojos de espiral y cuerpo tieso como una estatua.

-¡Que no es una máquina! De todos modos, esto ha de ser tu culpa ¿Qué le has hecho para que se descompusiera así?- añadió apuntando a la chica. Su instinto maternal le decía por supuesto, que la culpable era su impulsiva amiga. Por cierto ¿Qué hay con lo de que Norman no es una máquina?

-¡Y yo que sé! ¡Solo le dije que si tuviéramos un hijo, seria muy fuerte e inteligente!-

-…Todavía no entiendo por qué entraste a esta academia…-

-¡¿EHHHHH?!- volvió a pronunciar, indignada. -¡Que cruel!-

-¡No puedes decirle eso a un chico, diablos!—Protestó enfadado, mientras extendía sus brazos. -¡Y menos a Norman!-

-¿Por qué no puedo decirlo? ¿Por qué menos a Norman? ¡No entiendo nada!-

-¿Sabes siquiera como se hacen los bebés, cierto?-

-Teniendo sexo…- dijo apenada.—Ya me dieron esa charla ¿de acuerdo?- De un momento a otro, el pobre Norman ya estaba en el suelo… liberando una extraña sustancia espumosa de la boca.

-Emmaaa… no digas esas cosas…-

-¡Ya lo echaste a perder todavía mas! ¡Si serás una idiota!- Clamó Ray aun mas aterrorizado de que su amigo tuviera los síntomas de la rabia. Ambos se agacharon en el suelo para socorrer al ojiazul, casi en estado liquido (si es que eso podía ser posible para un humano) tendido frente a ellos.

-¿Por qué? Yo solo dije la verdad ¿No es así? –

-…Tienes razón, Emma. —Una cuarta presencia aparecía en la escena.

- Un bebé es concebido cuando un óvulo, que es la célula sexual femenina y un espermatozoide, la cual es la célula sexual masculina, se unen durante el acto sexual para formar una nueva existencia. ¿Sabias que el segundo cromosoma, que define el carácter sexual del nuevo individuo, siempre lo aporta el padre?—

De pronto, Emma y Ray observaron a una joven que se agachó en el suelo junto a ambos. Era una preciosa rubia de dos largas trenzas, expresión sumisa, calmada y muy dulce. La niña de su misma edad era tremendamente popular en la academia no sólo por su belleza y su caminar tan femenino, sino por su amplio conocimiento de todas las ramas biológicas habidas y por haber.

"Demasiado…Brillo…"

-¡Anna!—clamó Emma esbozando una amplia sonrisa. La dulce niña iba en su misma clase, y ellas rápidamente se hicieron amigas cuando comenzó el año. Era un alivio tener también, al menos una amiga que fuese una chica… ¿verdad?

–Buenos días, Emma. —señalo. –Buenos días, Ray.- levantó su mano. Debido a haberse convertido en una amiga cercana a Emma, conocía a Norman y a Ray.

-Buenos días, Anna.- De pronto, el pelinegro había cambiado toda su enfadada y preocupada actitud para intentar mostrarse cool frente a Anna. –Como siempre, tus conocimientos sobre biología son impresionantes…-

-Pero eso es algo muy básico, Ray…-

"¿Por qué los chicos son tan extraños?" Pensó Emma con una gotita en la sien. De pronto tenía al albino desmayado en el piso porque hablaron de sexualidad, y ahora Ray tenía toda una producción de brillos y anteojos de sol que había conseguido quien sabe donde para verse muy interesante frente a la rubia. Por suerte, Anna no parecía estar preocupada por ello. La niña solo volvió a reír calmada otra vez

-Buenos días Norman….Oh, esto es grave. —anunció la rubia quien aspiraba a convertirse en una gran médico algún día, mientras observaba a Norman tendido en el suelo.

-¿Grave? Anna… ¿Sabes que puede estar pasándole a Norman? De pronto se desmayó, y ahora… ¡Ahhhh! ¡¿Es eso espuma saliendo de su boca?! ¡Resiste, no veas la luz!-

-Es un caso muy extraño sin duda…- analizó la rubia con el ceño fruncido. –Pero creo que es el síndrome de la pubertad. —añadió tranquila, mirando a sus dos compañeros todavía conscientes.

-¿Síndrome de la pubertad?—Emma parpadeó un par de veces.

-Ah sí, eso. Por supuesto que lo sé- Dijo Ray. Miró hacia otro lado, suponiendo que lo sabía. –Y….¿De qué iba? Es que ya no lo recuerdo...-

"Pero bueno ¿Por qué estoy mintiendo?"

-En realidad…- La niña sonrió -Es un diagnóstico que yo misma inventé.—

-¿Eh?—Emma y Ray obtuvieron expresiones confusas.

-No se preocupen. No es nada realmente grave…Es sólo que, Norman está teniendo problemas con los nuevos descubrimientos que suceden a esta edad. Eso se ve mucho.- Apunto, para mirar al albino. –Sobretodo con los chicos, ya que suelen asumirlo un poco después. En resumen…- Anna obtuvo una mirada sombría - Los chicos son mucho más inmaduros que nosotras.—

-Ohh…- Emma parpadeó curiosa. – Ya veo… ¡Definitivamente se va a la lista de cosas que recordaré! Aunque no me puedo imaginar a Norman o a Ray siendo inmaduros…- dijo, para voltear hacia su amigo pelinegro… quien miró hacia otro lado.

-Ah, ya veo. Así que ella cree que yo soy escoria inmadura…- Clamó, para sacar una soga de su bolsillo. –Emma, el tiempo que pasé con ustedes fue increíble.—

-¡Que dejes de sacar esa cuerda cada vez que algo te sale mal! —

-No se preocupen, voy a proceder a curar a Norman.—dijo la rubia más allá sin haberles escuchado. De pronto, se puso de pie… Tomó aire y extendió sus brazos. Sus amigos estaban muy expectantes y atentos a lo que la asertiva chica haría.

¿Quizás se trataba de alguna complicada maniobra médica de emergencia?

-¡LAS PANTYS DE EMMA!—Gritó apretando los ojos.

-¡ALGUIEN LAS HA ROBADO!—

-…-

-…-

-….¿Eh?—

"Oh no."

Los segundos pasaron. Emma continuaba apenándose con fuerza, pero justo cuando estaba a punto de expresar su opinión sobre la mala idea que era gritar algo como eso a los cuatro vientos…

-…¡¿HAAAAAAAHHHH?!—

Como si hubiese despertado de entre los muertos, Norman se levantó con un aura totalmente endemoniada. Los ojos azules estaban vacíos y reflejaban el instinto más psicópata jamás antes visto en esa escuela.

-¡Norman! ¡Estás bien!- clamó Emma queriendo llorar, pero entonces. –N-No te preocupes, lo que dijo Anna es…-

-Emma, todo estará bien…- Él le sonrió tan dulce como siempre. –Así que no te preocupes. Déjamelo a mí. Voy a recuperar tus lindas pantys blancas…-

-… ¿Cómo sabes que son blancas?—

Antes de que pudiera contestar, el chico se dio a la fuga para intentar buscar al culpable de tan abominable acción. El único que podía tener las pantys de la chica que amaba era él, solo él y nadie más.

Aaaah, de sólo pensar en que tendría en sus manos esas bonitas pantys…

-Annaaaaa…- Emma le lloriqueó a la rubia. –Agradezco que lo hayas hecho despertar, pero ahora estará buscando por toda la academia a un culpable que no existe…-

-¿Qué no existe? Pero, si existe, Emma…- dijo sonriente con dulzura, para sacar tras de sí unas pantys de color blanco.

-Soy yo.—

-…-

-…-

-….¿Eh?— La expresión de Emma decía que no daba crédito a lo que veía. Efectivamente esas eran sus pantys. Tenían la cintita color rosa en el centro y todo.

–Pero, no recuerdo haber traído un cambio…-

…La brisa que sintió bajo su falda no podía mentir. Todavía mas apenada, la chica intentó taparse abajo como si estuviera desnuda. Bueno, prácticamente si lo estaba

. -¿E-En qué momento…?—

-Lo siento. Es muy temprano para revelar mis trucos.—Anna mantenía esa dulce sonrisa que decía que ella no quebraba un plato. A decir verdad, ella tenía muchos ases bajo la manga que todavía no eran revelados.

-Woah…- Ray, quien observó atento todo el tiempo, estaba sencillamente sorprendido ante ello. –Pero qué chica…- Su corazón comenzó a latir con aun más fuerza. De pronto miró la soga que aun permanecía en su mano y la lanzó a través de la ventana. No era hora de morir ni de hacer bromas con respecto a ello. Anna era una niña demasiado interesante como para dejarla pasar. Ya lo sabía, lo mucho que esa rubia llamaba su atención. No por su belleza (Aunque era muy hermosa, pero había algo más especial en ella) sino por aquel carácter dulce que podía volverse de pronto, pícaro y misterioso.

Lo alejó de sus pensamientos el gritito desesperado de Emma, y el hecho de que la pobre chica se alejó corriendo hasta el baño más cercano para cubrirse.

-…Supongo que debo ir a devolvérselas.—Clamó la rubia curiosa, mirando la prenda entre sus manos. Miró a Ray. -¿Quieres acompañarme? Aunque no puedes ingresar al baño de chicas.

Asintió, con una suave sonrisa luego de haberse perdido en sus pensamientos. –Claro que lo sé. Además, no tengo necesidad de hacer algo como eso.

-Oh…¿Entonces ya has entrado al baño de chicas?—

-Fue por accidente, lo juro…-

Y así, transcurría un día aparentemente normal en Neverland Gakuen. ¿Qué otra clase de situaciones azarosas ocurriría entre este grupo de jóvenes prodigios, que poco a poco descubrían la vida y sus relaciones?

Continuará.