-Oye Emma, y hablando de chicos…-

Era un nuevo día en Neverland Gakuen. Los rayos de sol en la mañana eran los mismos cálidos de siempre, como cualquier día en marzo (al menos en ese hemisferio del planeta). La chica de colores de verano paseaba lentamente en medio de dos chicas, dos amigas dentro de la academia a las que había conocido en talleres extracurriculares. A pesar de que eran de grados mayores (o sea, sus senpais) las tres se llevaban muy bien fuera de sus clases.

-¿Hm?- respondió la de verdes ojos, atenta a su pregunta -¿Chicos?—

-¿Cómo te gustan los chicos? Me refiero a cual es tu tipo.-

Gillian, la bonita y enérgica rubia que se había vuelto su amiga también, la contempló con esos orbes parecidos a los suyos, verdes y llenos de vida.

-Oye, Gillian.- Llamó la atención la chica al otro lado. –Puede que a Emma no le interesen esas cosas, no la molestes—

-Puede que sí. Apuesto a que muchos chicos deben quererla. —anunció la pícara joven del gorro. –Y yo quiero saberlo

-Emma no es tan adelantada como tú. Porque… ¿Cuántos años tienes? ¿Quince años? Y hace dos sales con el tipo del gorro. —

-Que tiene un nombre ¿Vale?- protestó la joven agitando los brazos

-De todos modos no intentes quitarle ese tipo de inocencia a Emma. —La chica se cruzó de brazos. –Ella aun tiene trece.-

-Oh,… no pasa nada, Violet—Anunció Emma sonriendo con timidez, observando a la chica que, tal y como decía su nombre, poseía corto cabello y ojos color violeta suave. –No creo que esté mal que te guste alguien, sea a la edad que sea—

-¿Entonces si hay un tipo de chico? ¿O más bien, alguien?- Gillian la abrazó. -¡Dime, dime, dime!—

-Mmm… Bueno…- Emma apretó los ojos, un poco ahogada por el abrazo de la chica y sus insistentes saltos. La antenita de su cabello formó un signo de duda.

-¿Puede que sea uno de esos chicos? De con los que siempre te juntas. —Dijo intentando hacer que escupiera cualquier prueba de ello.

-¿Eh? Claro que no. Ray y Norman son como mis hermanos. —dijo desconcertada, aunque dudó en pronunciar un poco… el último nombre. –Hemos estado toda la vida juntos. Seria imposible que...-

-Oh, ya veo. Es una lástima. – Dijo para parpadear un par de veces. –Pero bien, no puedes evadir mi otra pregunta. ¿Te gusta algún tipo de chico, entonces? ¿Algo que llame tu atención? ¿Alguna característica?

-Gillian, ya fue suficiente.—Alegó Violet suspirando

-¡Déjame, quiero saberlo!—

-Es confuso… nunca me había preocupado de eso…- La pelinaranja estaba ruborizada. Es cierto. Apenas se había dado cuenta de que… estaba creciendo, y estaba próxima a convertirse en una adolescente, y que pronto las molestas hormonas comenzarían a llegar, y llegarían de golpe, sin que se lo esperase. Debía asumirlo antes de que fuera demasiado tarde. Pensó y entonces…

-Supongo que, preferiría a un chico que siempre esté conmigo. —pensó en voz alta, mirando hacia arriba. –Que no me juzgue por mi carácter, y sea listo. Que sea alguien interesante, para que podamos comentar sobre muchos temas y compartir todo tipo de ideas. Así puede enseñarme cosas que no sé. Cosas sobre ciencia y experimentos, y universos y galaxias…- clamó, poco a poco le entusiasmaba la idea. –Ojalá sea más alto que yo y podamos compartir absolutamente todos nuestros gustos, y-

-Ok, ok. Te emocionaste un poco, chica. —Dijo Gillian mareada ante tantas cualidades que la joven daba sobre su hombre perfecto, aunque ella misma se arriesgó a preguntar.

-¡Lo siento!—Clamó, pero entonces miro a la rubia y… -¿Qué hay de tu relación? Ese chico… tu novio ¿Cumple con tus ideales de chico?— Su curiosidad fue bastante grande al mirar a la rubia. Emma era un universo de dudas y curiosidad. Si ella preguntaba era porque debía de tener a su chico ideal a un lado… ¿No?

-¡Para nada!—Añadió para levantar su mano… como si fuera lo mas natural del mundo.

-¿Eh?—la antena de Emma volvió a ser un signo de duda. Violet suspiró.

-¿Ah? ¿No? Pero, no entiendo…- Emma se tomó el cabello, confundida.

-Entonces ¿Por qué estas con él? Quiero decir, si no es tu tipo, uh…-

La del gorrito rosa llevó un dedo a sus labios. – La respuesta es… - Cerró sus ojos, y sonrió.

-¡Apoyo mutuo! ¡Y mucha, mucha paciencia! ¡Además de confianza!-

Emma la miró sorprendida.

.—Mientras existan esas características en una relación, no importa como sea la persona. Entonces sabes que vale la pena…-

-…Apoyo, paciencia y confianza…- Repitió en un susurro, y desde ahí, la perspectiva de Emma dio un radical giro de 360 grados. No, espera, de 180. No queremos volver al mismo lugar ¿Verdad?

Emma comenzó a pensar. Gillian le dijo en pocas palabras, que el amor no era un principe azul (de albinos cabellos) montando un caballo (también albino) trayéndole rosas (También blancas, por cierto) No, el amor era algo más complicado que eso.

El amor era apoyo incondicional. Creyó haberlo vivido antes, esa clase de apoyo.

" Yo… lo viví"

El amor era paciencia.

"Él me tuvo un montón de paciencia…"

El amor era confianza.

"Confianza" Continuaba pensando. A él podría contarle todo. Simplemente no tenía miedo de ser ella misma a su lado. Y sabía, de antemano, que sea lo que fuese que le dijera, él estaría bien preparado, con esa expresión dulce en su rostro y le diría…

-Norman va a tener que pagarme bien por esto…-

Mientras tanto, una malévola presencia guardaba con sumo cuidado la grabación que había captado con su smartphone. Relajado y confiado, se alejaba del trío de chicas quienes aseguraron haber sufrido un escalofrío en mas de alguna ocasión mientras caminaban en el pasillo, y eso que era aun verano y hacía bastante calor. Ha de ser el calentamiento global, en fin. Ray no podía parar de sonreír. Resulta que había estado en el momento y en el lugar perfecto (y no, no es que tuviera algo con el chantaje, claro que no) para grabar a su amiga diciendo cosas muy convenientes para su persona.

Y cuando se refería a convenientes, era porque iba a poder usar dicho filme para pagar las deudas con cierto albino (amigo y hermano suyo de toda la vida) con el que ya tenia unas cuantas acumuladas, aunque ya había olvidado por qué. Sin embargo, no se esperaba una jugada muy parecida en su contra...

-Ray sin duda no podrá chantajearme nunca más gracias a esto. —

Resulta que Norman tampoco es que fuera menos acosador. Y obviamente, no era menos listo que él. Si veia la oportunidad la aprovechaba, sobretodo si esto podía significarle una ayuda extra en el futuro.

Resulta que dentro de Neverland Gakuen, la sección de Biología, Química y Física, estaba estrictamente ligada con el área de ciencias exactas o matemáticas, sección en la que justamente el joven prodigio de las ciencias participaba e incluso era tutor. Así que había coincidido en la hora y en el lugar, justo cuando cierta rubia hablaba a rienda suelta sobre chicos con algunas amigas que compartían su especialidad en dicha rama científica. Tenia el audio bastante especifico de Anna hablando sobre sus gustos, y la verdad es que, entre todo lo que escuchó, tenía buenas noticias para Ray. A Anna le agradaban los chicos inteligentes y seguros, pero de eso el no tenía idea. Por eso, cuando quedaron en juntarse…

-Hola, Norman.—Saludó Ray. Apenas sonreía. Se dijo a si mismo que debía ocultar toda prueba que lo hiciera ver que había ganado contra él, porque era una simple batalla de orgullo masculino (bastante idiota, aun eran niños después de todo) pero que iba a ganar a toda costa.

-Buenas tardes, querido hermano. Mi mejor amigo…- El albino sonrió tan tierno como siempre. Pero lo cierto es que ambos ocultaban oscuras intenciones tras esas sonrisas inocentes, que de inocencia en realidad no tenían nada. Solo eran un par de chicos con la intención de jugar al chantaje, sintiéndose poderosos con la información en la palma de sus manos, una básica, pero la mas importante en esos años de incertidumbre, pubertad y hormonas…

¡Información sobre chicas!

-Te he contactado, porque resulta que he recolectado información…jodidamente valiosa para tu conveniencia.—Aclaró el pelinegro, sonriendo de lado.

-No me interesa.

-Es sobre Emma

-…-

-…-

-Haberlo dicho antes.—Dijo, mostrando su smartphone. –Me parece justo un intercambio de información, entonces, Ray.—

El pelinegro chasqueo la lengua con sumo desinterés-

-No me interesa—

-Es sobre Anna—

-…-

-…-

-…Como dices que dijiste? Diablos, me interesa.—El chico apretó los dientes. Tsk, se maldijo por ser débil. Estaba bien que Norman accediera, era un idiota baboso por

Emma ¿Pero él? ¿Acaso ya había llegado a ese punto también?

-¿Ves como podemos llegar a un mutuo acuerdo?—La manipulación se le daba muy bien a su mejor amigo, eso pensó Ray en esos instantes, sin embargo, era un intercambio equivalente en realidad.

-Si algo me enseñó Full metal Alchemist, es que no puedo obtener algo a cambio sin haber dado también algo de valor equivalente. A la cuenta de tres, me pasarás lo que tienes, y yo también lo haré.- Sonrió decidido el joven de cabellos oscuros. –nada de trampas.—

-Nada de trampas. Está bien para mi, mientras me pases la información de Emma—Norman miró totalmente confiado su teléfono, y en ese momento… comenzó. El tan dichoso intercambio de información se estaba generando en ese preciso instante.

A cada chico le carcomió el corazón y los nervios los estaban matando. Pensar en que se encontrarían en aquella grabación, de que manera sorprenderían a sus respectivas chicas (y ojala, futuras citas) en base a lo que escucharían a continuación.

-Más te vale sea algo bueno…- masculló Ray, nervioso, sintiendo rabia por sus propios nervios…. Es que, en primer lugar ¿Por qué demonios estaba haciendo algo como eso?

-Fufu… Es tan bueno que no te lo podrás creer. He sido… generoso. – Bufó Norman. –Sin embargo ¿Qué hay de las palabras de Emma? suponiendo que hemos captado lo mismo. Sí, entonces ha de ser equivalente…-

-Ah, ella dijo que…-

"-¿Eh? Claro que no. Ray y Norman son como mis hermanos."

-…- El chico sudó frío.

-¿Hm?—

La mirada inquisitiva de Norman, y el hecho de que en realidad la información que

como espía estaba a punto de pasar no era tan buena, hicieron que el chico se sintiera, realmente acorralado.

-¿Me vas a decir o no, Ray?—

-…-

En ese momento, Ray sintió el verdadero terror. (Aunque técnicamente no fuese su culpa, de seguro terminaría pagando platos rotos y unas cuantas cantidades de pañuelos desechables para Norman)


Capitulo cortito, espero me disculpen! queria hacer una cooperacion entre mis dos niños para que asi puedan conquistar a sus niñas 333