Y bueno, vuelvo con un nuevo capitulo de mi fic y el corazón destruido ante los actuales sucesos del manga (En serio, no daré spoilers pero…MALDITO CAPITULO 145! JURO QUE ME HA HECHO LLORAR MAS DE LO QUE NUNCA HE LLORADO POR UN MANGA, Y ESO ES DECIR MUCHO!)

Al menos olvidé un poco mi tristeza escribiendo este capítulo. Contiene mucho RayAnna esta vez debido a que se estuvo haciendo una semana en honor a ellos dos y situaciones. Quería participar pero no sabía con que tema... así que al final aquí tendremos de todo un poco sobre ellos dos y NorEmma por supuesto.

Por cierto, espero que no les molesten las situaciones un poco ecchi (ligero, por supuesto. Siguen siendo niños, pero igual tho)

Sin más, disfruten.

DISCLAIMER: The Promised Neverland pertenece a Kaiu Shirai.


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Por su cuenta, Ray no dejaba de observar aquel video que a base de trueques, había conseguido de parte de Norman. Lo miró incluso cuando iba de camino a casa, en el mismo tren, pero ahora, una vez más en la soledad de su cuarto, lo reproducía con el único objetivo de hacerse una idea sobre a qué iba a enfrentarse a continuación..

Cuando por fin decidiese confesar sus sentimientos.

-¿E-Estamos hablando de chicos? Qué pena…- En el video, habló una muchacha de cabello verde y anteojos. Se tomó las mejillas a continuación. Tal y como dijo, claramente estaba apenada y nerviosa.

–Ahhh, Gilda ¿De verdad te avergüenza?—dijo otra chica riendo divertida, mientras casualmente masticaba carne. – No es que me interese de todos modos, pero se escucha interesante. — La muchacha llevaba el larguísimo cabello negro atado en una coleta única hacia un lado.

-¿Cómo? ¿Te interesa o no, Bárbara? Y ya dije que dejes de masticar esa carne seca. ¡Es un hábito muy raro!- clamo la peliverde, apuntándola. Anna escuchaba atenta al lado derecho de ambas amigas. –De todos modos, no quiero hablar de eso. No es que me dé pena… ¡Es simplemente incómodo!- Gilda alzó la mirada, y entonces, casi como si estuvieran conectadas, ella y Bárbara miraron a Anna a continuación.

-¿Qué hay de ti?—Ambas se dirigieron al mismo tiempo a la rubia que se mantenía callada y pensante. Ella abrió los ojos sorprendida, contestando con un ¿Eh? la pregunta tan persuasiva y que aparentemente, debería contestar a como dé lugar juzgando por las miradas de sus amigas.

-¿Te interesan los chicos? Más bien ¿te interesa algún chico? No es que me interese saber, pero quiero saberlo. —Bárbara sonreía siempre con esas afirmaciones en las que uno no sabía si contestarle o no, pero sus amigas ya estaban acostumbradas. Era difícil entenderla aunque ella fuese de grado mayor y su senpai. Anna parpadeo un par de veces, miró hacia adelante y, entonces sonrió.

-sí, hay alguien. — afirmó tranquila, hasta un poco ruborizada. Eso hizo sorprender a sus amigas. De hecho, los ojos se les pusieron brillantes, y ambas tomaron cada brazo de la rubia para llevarla un poco más cerca de la pared y-

-¡¿Quieeen?! – Las miradas tan inquisitivas de ambas hicieron que la chica se pusiera nerviosa, y se ruborizara más. -¿Es cierto, Anna? Bueno, no es de extrañar. Eres linda y de seguro se te proponen mucho…- añadió Gilda

-¿Entonces fue alguien que se te propuso? ¿Quién? quiero saberlo. Lo voy a interrogar. Quiero saber si ese chico es lo mejor o no para mi amiga. O sea, no es que me importes, pero me importas. —Añadió Bárbara con seriedad.

-Pero no puedo decirles. Eso sería demasiado temprano. —Dijo la rubia, con una sonrisa modesta. –y, no es alguien que se me haya confesado. – Añadió para saciar un poco la curiosidad de sus amigas, que todavía no estaban satisfechas.

- Así que simplemente lo haré yo cuando llegue el momento indicado. —Miró con dulzura hacia abajo.

-¡WAAAA!—Gilda y Bárbara se tomaron las mejillas, sin evitar el grito fangirl que emergió de sus voces. – ¿Te confesaras? ¡Que atrevida! ¡Yo quiero verlo!—

-¿Y cuánto falta para eso?—pregunto la pelinegra, con los ojos brillantes. -¿Quién es? ¡Ya sé que dijiste que no lo dirías pero de todas maneras quiero saberlo!

-¡Al menos danos sus características! Si nos dices eso, no insistiremos más ¡Promesa!- clamo Gilda entusiasmada.

-¡Si, si! ¡Promesa!—Apoyó Bárbara. Anna suspiro con suavidad, volvió a mirar hacia el suelo y…

-Él es… un chico muy culto. Sabe muchas cosas de las que me gustaría seguir aprendiendo, pero de sus propias palabras. Es tranquilo y siempre tiene una respuesta para todo. Veamos… Le gusta mucho la historia y el arte. Tiene una perspectiva muy sensible de las cosas, ya que bajo ese temple de chico rudo sé que se esconde un chico suave que sólo quiere ser escuchado…- Juntó sus manos, ruborizada. –Y yo quiero que confíe en mí. Me propuse acercarme más a él ¿Saben? Quiero ser una persona que tenga ese privilegio. Así que yo… ¡Lo haré! Estoy muy decidida.- añadió. Las tiernas mejillas estaban teñidas de rosado, y no cambiaba esa sonrisa dulce y tranquila de su rostro.

-Annaaaaa….- Ambas volvieron a tener ojitos hacia su compañera -¡Esa es la determinación de una mujer!—Clamó Bárbara levantando su brazo. En ese momento, la grabación se cortó pues las chicas continuaron avanzando por el pasillo, y Norman, quien captó el video no quería quedar como un pervertido acosador por grabar a un trío de chicas… bueno, quizás si era un pervertido acosador, pero ese era otro asunto.

-…Tch. —Ray quitó el celular de su vista dejándolo a un lado, para colocarse un libro abierto sobre la cara que le ardía como si tuviera fiebre. Así que después de todo, a Anna sí le gustaba alguien.

¿Era muy presuntuoso creer que podría gustarle el?

A él le gustaba mucho la historia y el arte.

¡Espera! A toda su clase le gusta la historia y el arte, pensó. Podría ser cualquiera. Comenzó también a cuestionarse si era tranquilo. Bueno, si tenemos de referencia a personas enérgicas como Emma o como Gillian, si, el definitivamente era tranquilo. ¡Pero todavía había personas que eran tranquilas, y también cultas! Como Norman u otros compañeros que formaban parte de su clase.

-Diablos, diablos…-Aun si los signos parecían ser claros, no quería ilusionarse. ¿Qué pasaba si al final no era él? ¿Todo sería en vano, y estaría por años deprimiéndose, arrepintiéndose toda la vida por haber perdido la amistad de la rubia solo por querer expresarle sus sentimientos?

-Esto es una reverenda mier-…

-Oh, me temo que deberás parar ahí.- Dijo la tranquila voz de su madre. Cruzada de brazos, Isabella observaba a su hijo sufrir una gran crisis existencial (una vez más) a sus cortos trece años.

-Tienes ese mal hábito de entrar sin tocar la puerta antes. —reclamó el muchacho sentándose, intentando de que el rubor se le fuera lo más rápido posible de la cara, aunque fuese en vano.

-Puedo entrar cuando quiera. Soy tu madre. —Aseguró con una sonrisilla tranquila y triunfante. La mujer del largo y trenzado cabello negro lo miraba desde su posición.

-Ah, ya entiendo. Estás aplicando lo de "Respeto tu privacidad pero reafirmo mi autoridad como tu madre entrando de todos modos?"

-Alguien aún recuerda las caricaturas que veía a los tres años…- Dijo la mujer con una sonrisa suave.

-Literalmente recuerdo todo desde que nací. —Clamó Ray con tranquilidad, casi encogiéndose de hombros. Isabella sonrió, pero de todos modos, no era eso lo que deseaba saber.

-Hoy no cenaste apropiadamente. Eso no es normal. Apenas tocaste tu plato, y era tu comida favorita. Además, te apresuraste en encerrarte en tu cuarto. —suspiró. Se sentó a su lado en aquella cama, observando como el niño mantenía silencio

-¿Hay algo que te moleste, Ray?—

-…-

El chico sabía que podía taparle sus emociones a cualquiera, excepto a Isabella. De alguna manera ella siempre leía en donde no había palabras. Solo observando en silencio siempre, había descifrado que algo lo acomplejaba. Pero decirlo era demasiado vergonzoso…

-¿Es una chica?—

Bueno, sabía que su mama era intuitiva pero eso era pasarse de la maldita raya… ¿O quizás no? ¿Era normal que un chico a su edad estuviera tonto y confundido por amor? Mientras pensaba en eso, no pudo controlar su ceño fruncido y el rubor que apareció a continuación. Cuando abrió la boca para negarlo…

-Ya veo. —Sonrió la madre sin necesidad de respuesta.

–Espera ¡No he dicho algo como eso!—protestó Ray realmente ofendido por esa suposición, pero…

-No es necesario que lo digas. Hmm… esto me trae recuerdos. —La mujer miró hacia arriba. –Tu padre se comportaba muy extraño cada vez que nos veíamos cuando éramos pequeños. Muchas veces balbuceaba o se comportaba de manera torpe. Realmente estaba fuera de sí. —Isabella se mantenía sonriendo. –Luego siguió nervioso cuando nos convertimos en novios, y nos dimos nuestro primer beso. Y cuando fue nuestra primera vez…-

-¡Demasiada información! ¡Basta, suficiente!- protestó Ray asqueado, formando una equis con sus antebrazos y sin querer siquiera imaginarse algo tan vomitivo. -¡No es que yo esté planeando nada de eso, de todos modos!— volvió a decir casi desesperado, cosa que cambió cuando notó que había revelado lo que ocurría, de manera insconciente.

-…Entonces si es una chica. —La mirada que le dedicó ahora fue con triunfo. Diablos, siempre perdía ante ella. Calló aceptando la derrota. Tal y como decían, el silencio otorga.

-Es totalmente normal que pienses en cosas que puedan pasar, pero… Por lo que veo, ni siquiera ella lo sabe aún. Sería demasiado rápido proyectar tantas posibilidades. —La madre lo miró de manera comprensiva. Ray solo apartaba la mirada completamente apenado.

-Pero, no está mal hacerlo. Es bonito imaginar que la persona que amas te corresponde. Y ¿Quién sabe? Puede que sea así.

-Es mi amiga. También de Emma y de Norman. —Ray habló luego de una breve pausa. –Si me confieso y fallo, la perderé para siempre. Perderé nuestra amistad. Si ese es el caso, prefiero guardar la distancia. —Aseguró. Isabella se sorprendió un poco. No era normal que su hijo fuese sincero con sus sentimientos. Eso sólo podía significar que de verdad necesitaba una guía. Entonces era su momento.

-Eso suena a que primero deberías evaluar la situación ¿No es así? A veces, callar es una opción que tomamos para no lastimar a los demás, pero… ¿Qué pasa si no decir nada es lo que realmente va a lastimarlos?-…Ray se mantuvo en silencio. La madre puso una mano sobre su hombro. –Eres bueno analizando las cosas, pero recuerda que no debes ahogarte en un pequeño vaso de agua. La respuesta está frente a tus ojos y siempre la ha estado. Es cosa de analizar menos… y observar más.- ella cerro sus ojos. –Los gestos dicen mucho de una persona. La mirada que va más allá, es diferente a la de amistad. – Ella retiró su mano. Se levantó de la cama, y avanzó hasta la entrada.

-Sé que lo descubrirás. Ver lo más sencillo de las cosas es difícil para una mente tan racional como la tuya. —Cerró los ojos. –Pero, no es imposible. Buenas noches, Ray. —

-…Buenas noches. —Contestó el muchacho, pero mientras Isabella salía del cuarto…

-Hey, gracias… Mamá. —

La pelinegra sonrió sin mirarlo. Su pequeño hijo ya no era pequeño después de todo, y estaba orgullosa de eso.

-… ¿Gracias? Mañana te tocan todos los quehaceres de la casa. —Ella sonrió tan implacable como siempre. –Mis consejos no son gratis después de todo. —Cerró la puerta dejando a un consternado pelinegro.

-¡Tsk! Siempre hace lo mismo…-…Pero luego de molestarse, sonrió. Aquella relación siempre se trataba sobre quien era más frio y dominante que el otro, pero por supuesto como la familia que eran, se amaban. Ahora estaba más decidido con respecto a sus próximas acciones

Analizar menos. Observar más.

Si, sonaba completamente imposible. Ray siempre buscaba encontrar la razón lógica detrás de un funcionamiento. Resulta que observar y dejarse llevar no era lo suyo, pero tendría que aprender.

Por ella.

Por esta vez, tenía que permitirse equivocarse.

En lo posible, intentaría no hacerlo, pero ya no tenía miedo. Eso era lo importante.

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La siguiente mañana transcurrió de lo más normal en Neverland Gakuen.

Transcurría otra mañana en la que caminaba hasta la academia en compañía de sus dos mejores amigos, Norman y Emma; el par de idiotas tórtolos que quizás compartían el mismo miedo que él había sufrido ayer y sólo ello les impedía dar el siguiente paso.

-¡Ahh! Hoy tengo examen de relevos en natación.—suspiró Emma mientras los tres caminaban juntos. La chica levantó los brazos, estirándolos con mucho relajo. Sostenía una barrita de chocolate en sus manos. Las calorías eran importantes ese día –Pero practiqué mucho durante la semana así que descansaré antes del examen ¡De otro modo, podría ponerme nerviosa!—

-Ánimo, Emma. De seguro lo harás muy bien.—Norman le dedicó una muy dulce sonrisa.

-Mientras no te confíes…- dijo Ray aún un tanto pensativo sobre el tema de ayer.

-¡Sí! Lo bueno es que también participará Anna, y estaremos en el mismo equipo. No me sentiré tan sola después de todo.—La jovencita se puso una mano en la nuca. Al escuchar ese nombre, Ray se desconcertó y miró a su amiga con sorpresa.

-Oh, es cierto. Ella también está en ese taller extracurricular… Es curioso que haya decidido dar el examen, cuando no pertenece a la clase como tal.—Dijo Norman con cierta curiosidad. Inevitablemente miró a Ray, se dio cuenta de su desconcierto. Aquello le provocó una risa.

-Sí. Es beneficioso para ella si obtiene más buenas calificaciones. Es muy buena en deportes también!—añadió Emma. –Me pregunto si ella deseará practicar.

-Tal vez, ella querría que le den ánimos.—El albino sólo miró de reojo a su amigo pelinegro, quien sabía que estaba buscando molestarlo.

-¡Sí! ¡Se los daré, y también le daré este chocolate! ¡Es bueno comer chocolate antes de una actividad física importan…- Sin embargo, ese día hacía tanto calor, que Emma observó dolida como el envase del que era un delicioso chocolate parecía ahora un calcetín mojado y derretido entre sus manos. Era asqueroso.

-No puedo creer que el calor del sol viajara 149.6 millones de kilómetros solo para derretir mi barrita de chocolate para hoy. —

-Oh, te compraré otra, Emma.—Norman sonrió intentando ocultar su fascinación ante la adorable carita de tristeza de la pelinaranja. Esa definitivamente era una toma que debía tener en su santuario de Emma. Sí, ya estaba anotado.

-Chocolate, huh?—Ray estuvo pensativo. Podría regalárselo como muestra de ánimos a Anna, antes de la competencia. Pero… ¿No era acaso entregar chocolate un símbolo de romance? Diablos. De todos modos, ni siquiera estaban cerca de San Valentín o algo. No había nada de malo en hacerlo. ¿O sí?

-¡Por cierto! Es difícil conseguir el traje de baño que tiene la insignia de la academia, pero ya lo tengo, sin problemas!- señaló la enérgica joven de naranjos cabellos sacando de su bolso el bonito traje de baño escolar color azul, que en un borde llevaba la insignia de Neverland Gakuen.

Al instante, Norman se ruborizó con fuerza. -¿Usarás ese traje… hoy?—intentó ser lo más cauteloso posible, pero al imaginarse a su querida Emma en un traje tan corto y ajustado…

-¡Así es! Ya me lo probé y es muy cómodo!—Confesó la niña volviéndolo a guardar.

-Definitivamente tengo que tener una foto de eso.—Dijo Norman sin poder controlar sus susurros pero-

-¿Huh?

-¡Nada, nada! Decía que espero que te vaya muy bien en el examen, Emma…- Sonrió tan angelical como siempre.

-Espera. ¿Anna también usará eso?—Ray de partida la tomó de los hombros mientras que, tardíamente, analizaba la situación y se daba cuenta de que su interés romántico también usaría algo como eso. -¡Contesta!—

-¿Hahh? ¡Pues claro! ¡Daremos el mismo examen!—Protestó Emma.

-Entonces Anna va a usar ese traje de baño.—Le dijo con completa seriedad.

-…¿Sí? Ray, te estás comportando extraño.—Dijo Emma con miedo ante la mirada terrorífica del chico, que parecía estar perdido en sus pensamientos. Ray se apartó cuando se dio cuenta de que estaba tan entusiasmado (y asustado de sus propias emociones) por una chica, que ya se andaba pareciendo a Norman.

Éste le sonrió mientras se mantenía caminando tras Emma. "No puedes evitar convertirte en un acosador" Le dijo con la mirada completamente resuelta.

-¡AAAAAH!—Espantado, Ray corrió solo hasta la entrada del edificio dejando a una consternada Emma y a un Norman con una graciosa sonrisa de lado.

-¿Pero qué le pasa?—Emma obtuvo un signo de duda que curiosamente se formó en su antena. -¿Me pregunto si no le gustó el traje? ¿Le incendiará el traje a Anna?—Se tomó el cabello asustada ante los instintos pirómanos que su amigo demostró cuando eran más pequeños. Norman rio, la inocencia de Emma le parecía encantadora. Ni siquiera se imaginaba que era un asunto completamente distinto lo que abatía a Ray.

-No te preocupes, no es nada de eso, Emma. Él solo debe estar emocionado por presenciar la competencia de relevos… Igual que yo.—El albino la observó con suma dulzura. Emma notó esto, mientras avanzaban juntos. –Estoy muy emocionado por verte participar, Emma.—

La cara de la joven tomó un divertido color rojo. De pronto, la situación del día de ayer, el hecho de haberlo escuchado confesar sus sentimientos, y ahora que había descubierto los suyos, todo le hacía sentirse bastante nerviosa. No sólo eso, la mirada azul y tan dulce del chico hacía que cientos de mariposas flotasen al mismo tiempo en su estómago. Era una sensación de ansiedad, pero también de alegría. Le gustaba, y quería decírselo-

-Sí. Te esperaré. Yo también quiero que me veas… ¡Porque, será una competencia que todos podrán presenciar así que…!—Comenzó a ponerse nerviosa, pero lo miró. -¡Espero que no faltes, me iría mucho mejor si me das esos ánimos presencialmente!—

-…- La decisión en los ojos de Emma, sus pómulos ruborizados y el hecho de que estaba pidiéndole especialmente que asistiera, casi enloquecieron a Norman internamente. Su tez no pudo evitar manifestar un suave rubor también. –Emma…- Él entonces sonrió, y le ofreció su dedo meñique. –No faltaré. Es una promesa.—

- ¡Ah! ¿Lo juras por la garrita? ¡Muy bien!—Ella también le dio su dedo y entonces, ambos sellaron aquella promesa.

-¿Por la garrita?-

-Por la garrita.—Contestó el albino, mirándola con mucha dulzura y entonces…

-¿Quieren besarse ya?—Gillian les sacó la lengua mientras pasaba por ahí. Muchos los miraban con curiosidad así que la pareja de tórtolos rápidamente se apartó por pena.

-¡Gillian!—

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-¡Anna! ¡Olvidaste tu toalla!—

Ray entró presuroso al edificio de la escuela, huyendo de Norman y del pensamiento de que se estaba volviendo una criatura como él pero, al escuchar el nombre de la rubia que estaba colada en sus pensamientos, el chico volteó inmediatamente.

-¡Ah, qué bueno que te encuentro, Ray!—Pudo notar a una aproblemada Gilda acercándose a él. El joven aún seguía desconcertado por la situación pero la chica de anteojos no le permitió siquiera preguntar. –Tengo que ir junto a Don a nuestra clase de piano. ¿Puedes entregarle esta toalla a Anna? De otro modo llegaré tarde!—

-Pero…-

-¡Qué bien que lo entendieras ¡Gracias! ¡Nos vemos!—La peliverde se marchó sin dejarle explicación alguna, cosa que dejó al muchacho desconcertado. Pero no había nada que hacerle. Contaban con él para que le entregase la toalla a la chica y lo haría, aun cuando estaba pasando por un momento de tremenda confusión.

Maldita sea, a este punto, si Anna seguía indagando en su mente, se volvería como su peor enemigo; Norman (Ray creía ciegamente en que enamorarse te volvía un acosador en potencia, un tonto como su amigo de toda la vida) Pero, dejó esos pensamientos de lado y se encaminó primero, al gimnasio.

Pero la rubia no estaba ahí.

-¿Huh? ¿Anna?—Muy luego fue al jardín, al segundo gimnasio, a los salones… Nada.

Incluso como Emma mencionó que tendría el examen de natación, se dirigió a las piscinas cerradas en las instalaciones de la academia. Per otra vez nada.

-No puede ser. —Ray comenzó a asustarse. No encontraba a la muchacha por ningún lado aun cuando recorrió severos minutos la academia. A ese punto ya no le importaba atrasarse en llegar a su propia clase. Anna… Estaba perdida.

-¿Acaso ella salió de la academia? No, es bastante responsable, no creo que se haya retirado si hoy tiene un examen. Entonces… - el chico dio un jadeo, y la paranoia lo llevó a imaginar escenarios bastante terribles. -¿Y si se perdió? ¿Y si la han secuestrado? No, es casi imposible, la seguridad aquí es excelente, pero entonces… ¿Por qué no está por ningún lado?—

De espaldas a la gran piscina semi-olímpica de la academia, no pudo notar que del agua emergió una curiosa y empapada carita que lo miró con suavidad y sonrió al comprobar quien era quien la estaba buscando.

-¿Y si simplemente está ocupada? ¿Fue a practicar a otro lado?¿Y si…? L-La secuestraron…-

Mientras el joven no paraba de murmurar y murmurar aterrado, la niña salió del agua., avanzando a paso lento tras él.

-Ray…-

-Secuestro….

-¿Ray?—

-¡Ella se perdió!- clamó para tomarse el cabello espantado pero al oír aquella armoniosa voz, atinó a dar la media vuelta.

-¿Perdida? ¿Te refieres a mí?—Anna sonrió con la máxima dulzura posible. –Pero si yo estoy aquí. —

-…Traje de baño…- El chico apenas pudo ocultar su sorpresa. La preciosa rubia estaba frente a él portando el traje de baño de la academia y nada más. Estaba empapada, había estado nadando claramente. Y ahora que la miraba, aunque no quería parecer un pervertido, y ella era aún una niña …

Tenía lindas piernas.

-¿Hmm?—sonriente, la chica ladeó la cara y Ray volteó la suya, o si no seguiría idiotizado mirándola de pies a cabeza. Anna era realmente muy bonita por donde se mirase, y su cuerpo estaba destinado a volverse uno completamente curvo cuando fuese una mujer.

Diablos ¿En qué estaba pensando?

-Efectivamente estoy ocupando un traje de baño…- afirmó tranquila Anna, con las manos tras su espalda.

-¡Sí! Digo ¡No!—Ray intentaba alejar cualquier clase de pensamiento oscuro de su mente.- Yo, me enteré de que hoy tienes un examen…- declaró mirándola directamente a los ojos, decidido a que estos no se le desviasen a sus hombros empapados y a esas muylindaspiernas que debía evitar mirar a toda costa. –Gilda me pidió que te entregase esta toalla…-

-¡Ah! Es cierto. Estaba tan emocionada por practicar que la olvidé. Muchísimas gracias, Ray.-

-Entonces, la razón por la que no te ví en primera instancia, era porque estabas bajo el agua…- Razonó el joven mientras ella recibía la toalla blanca y la repasaba por su cabello. –Realmente no contemplé esa posibilidad.—

-Incluso a alguien tan listo como tú se le pueden pasar detalles a veces…- Rió la rubia. El chico estaba a punto de decir algo pero entonces, se fijó en un detalle que ni siquiera podría habérsele pasado.

-Anna…- Notó que el usual largo cabello trenzado en dos mitades… había sido cortado. Ahora la chica llevaba su lindo cabello atado en dos menudas coletas, las cuales tomaban todo lo que podían del escaso cabello de oro.

-¿Por qué… cortaste tu cabello?—

-…- La niña lo miró sorprendida, y luego sonrió con melancolía.

-Vaya, eres la primera persona que me lo pregunta…-

Y hasta aquí el capítulo, espero que les haya gustado. Estaba pensando en poner situaciones del manga pero explicarlas a mi propia manera (y por supuesto adaptarlas a mi AU)

¡Saluditooooos!