¡Hola a todos otra vez! ¡Muchísimas gracias por seguir mi historia!
Este es un capítulo RayAnna en su mayoría, me inspiré mucho ya que ellos me parecen sumamente tiernos y asadsdf no diré nada más, espero que les guste. ¡Por cierto, muchas gracias a todos por sus hermosos reviews! ¡Me hacen muy feliz en serio! Continuaré posteándolo en twitter y estuve pensando en postear en AO3, no sé si será buena idea, ¿qué dicen ustedes?
¡Aquí un pequeño espacio para responder reviews!
SugarQueen97: En serio preciosa, muchas gracias por tus reviews en cada capítulo, y me alegra saber que también ves a Eddie Fox jajaja he pensado en hacerle referencias en este fic pero ahí pueden caerme problemas de derecho y mejor no, así que dejaré al Saskito y a Nerdman para otro fic XDDD jajja y Bárbara se me hacia extraña para hablar así que, la puse aquí siendo igual de extraña a como me le imaginaba. En este capítulo descubrirás por que Anna se cortó el cabello!
Kuramune: ¡Muchas gracias! El capítulo tres fue uno importante para esta historia. Me pregunto si Emma será capaz de afrontar sus sentimientos ahora que escuchó a Norman confesarse por fin. Tiene el apoyo de Papá Lucas y Tío Yuugo (bueno, más o menos)
Amu chan: JAJAJA yo necesito ver ese video. El Norman de mi fic está completamente loco pero sigue siendo dulce e inocente con Emma después de todo. Intento hacerlo una mezcla del Norman real y el del spin-off de la serie.
Miyasa: Nena tú vienes desde Twitter. ¡Muchas gracias por darle una oportunidad a mi historia, te lo agradezco mucho! El primer capítulo creo que ha sido el más bizarro de todos e intentaré escribir algo así en las próximas situaciones. Ahora me he ido por más slice of life que nada, pero también quiero que mis niños la pasen bien, bromeen y sean unos adolescentes tontos (y muy listos al mismo tiempo) que pasen la vida.
Sin más que agregar, los dejo con el capítulo!
Disclaimer: The Promised Neverland pertenece a Kaiu Shirai
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-… -
- ¿Entonces? —
Ambos tomaron asiento en un banquillo. La muchacha mantenía la toalla sobre sus hombros, secando ligeramente su piel. El ambiente climatizado le hacía no sentir frío.
-¿Hay algún problema? —Anna le sonrió con dulzura, para mirarlo directamente.
–Creo que luzco bien, no importa si mi cabello es largo o corto…- Esa afirmación provocó que Ray se sonrojase ligeramente al mirarla, sorprendido. Ella lucía coqueta. -¿No te parece? -
-¿Eh? ¡Por supuesto, pero…! —
-¡Hahahaha! —Carcajeó divertida. –Es divertido molestarte. – Dijo, mientras tocaba su cabello rubio. Ray hizo una mueca que pretendía verse enfadada pero lo cierto es que, sabía que había un motivo mucho más profundo por el cual ella lo hizo.
Y quería escucharlo.
-Pero en realidad, no tenía problemas con mi cabello largo. Es sólo que, quería cambiar… un poco.
-…- Ray diría algo, pero.
-Porque la verdad es que…- La niña miró hacia abajo. – Creo que fui rechazada por …el chico que me gusta. —
-… Oh. —
Bien ¿Qué se supone que sintiera en ese momento? Era la primera vez en su corta vida, que padecía tamaño cóctel de sentimientos. Pues, era una loca mezcla de tristeza, compasión, confusión, desesperanza… y bastante rabia, todo al mismo tiempo.
Prácticamente, la chica que amaba le estaba diciendo que fue rechazada por el chico al cual ella quería. Sí, claramente no era él, pero si lo analizaba, ignorando su propio mal estar en ese instante, se preguntaba… ¿Quién sería tan imbécil como para rechazarla? ¿Quién podría estar tan ciego y sordo para rechazar a tan hermosa chica, tanto por dentro como por fuera? Ray sintió tristeza, pero estaba muchísimo mas enfadado con aquel sujeto como para enfocarse en sus propios sentimientos destruidos en ese momento.
-¿Quién? - Preguntó el pelinegro, tranquilo, pero… entonces razonó. –Espera… ¿Crees? Estás diciendo que… ¿Crees que fuiste rechazada? — la rubia asintió con pesar, y sonrió.
-No me he declarado, sabes…- Continuaba mirando hacia la piscina. –Me da demasiada pena. Más ahora, conociendo el hecho de que posiblemente yo no sea la chica de sus sueños…-
-¿Qué estás diciendo? Si ni siquiera le has dicho … ¿Cómo puedes saberlo? —Miró hacia otro lado. Odiaba verla triste, es por eso que debía ocultar su propia tristeza, la cual camuflaría para aconsejarla. Anna lo miraba con tierna curiosidad.
– Lo más probable es que su respuesta sea positiva…-
-Ray…-
-Sería un tonto si no. —
La niña abrió los ojos un poco más sorprendida. Parecía que Ray estaba soltando cosas ya sin preocupación alguna. Si no podía verlo como alguien más, al menos quería que lo viese como su amigo. Anna entonces sonrió.
-¿Eso crees? Pero, somos tan diferentes … - Nuevamente miró hacia el frente. – a el probablemente ni siquiera le gusten las chicas. —Ante esa declaración, el chico no pudo evitar sorprenderse y…
-Pfff… ¡hahahah! —Soltó una carcajada bastante grande. Algo poco típico de él, que riera tan agudo. Aunque mirarlo así la hizo feliz, frunció el ceño falsamente enfadada.
-N-No es gracioso. Eso quiere decir que desde el comienzo no tuve oportunidad…- dijo, con las mejillas infladas.
Ray terminó de reír y -No es tan difícil determinar si un hombre baitea para el otro lado en realidad. —Dijo seguro de lo que decía. – Pero si no estás segura entonces… ¿Qué hay de tus sospechas? Han de tener una base. —
-…Claro que la tienen. —Dijo, para mirar hacia abajo. –Es que, siempre que lo veo está junto a otro chico. Uno de los más populares de la academia. Últimamente se la pasan hablando y riéndose y mirándose como si nadie mas pudiera entenderlos… Y eso es genial, pero, me hizo desistir de confesarme. —juntó sus manos.
-Tal vez son sólo buenos amigos...—Ray suspiró, apoyándose en aquel banco con desinterés. Aún tan lastimado como estaba, había sido capaz de sobrellevar la situación con bastante naturalidad. Sin duda tenía que mantenerse así. Anna volvió a mirarlo una vez más y…
-Ray… ¿Quién te gusta? —
Aquello volvió a sorprender al joven, quien no fue capaz de mirarla de inmediato.
-…-
Apretó los labios. Decirle que se moría por ella sería en vano. No conseguiría nada más que liberarse un poco de aquella presión en el pecho, pero también, y mucho peor, originar una gran incomodidad perdurable entre ambos. Tenía las de perder, así que decidió mentir. Decidió hacerlo por el bien de la amistad que aún podía cuidar.
-La chica que me gusta es…-
-A mí me gustas tú, Ray. —
-….-
-…-
-¿Eh? —
¿Pero qué pasaba? ¿Acaso su oído lo estaba engañando?
No podía ser cierto… ¿Verdad?
Al menos eso creyó hasta que ladeó su rostro para encontrarse con los celestes ojos de Anna tan determinados como nunca, acompañados de un gran rubor bajo ellos. Lo miraba pese a que se notaba, quería retractarse y esconderse en algún lado. Ella definitivamente había ahorrado valor para hablar… Pero Ray sólo podía mirarla estupefacto, ido, casi como si no pudiera procesar todo lo que estaba pasando pese a su perspicaz mente.
-Y… ¿No me vas a decir nada…? —La niña miró hacia abajo, juntando sus manos. La valentía se estaba pasando y pronto llegarían las ganas de correr y ocultarse.
-¿Yo…? —Se apuntó sin saber por qué –Te gusto como… amigo. ¿Es eso? —
-No, realmente me gustas. No como un amigo. Como algo más allá…- La rubia se tapó el rostro. –Pero no me hagas repetirlo. Incluso para mi es bastante vergonzoso…-
-Pero, mencionaste que te habían rechazado. –
-Creí que no estabas interesado en mí, aunque… sé que no sueles exponer tus sentimientos. —Le dijo con una sonrisa. –Lo siento mucho.
-¡Pero!- La siguiente suposición hizo que Ray obtuviera un aura azul –Mencionaste que creías que era…- La miró con profunda indignación y bastante cómica.
-¡¿Creíste que yo era gay?!—
-Son mis amigos, pero Norman y tú pasan mucho tiempo juntos. Apenas se miran y se entienden, entonces… - La niña juntó los dedos apenada. –Creí que podían gustarse. Es que Norman es un poco rarito a veces. -
-No te lo niego, pero … ¡Es porque nos conocemos desde hace más de diez años! Diablos, si hubieras sospechado de Emma… también me daría asco. Pero por alguna razón, se siente mucho más feo que hayas pensado que era gay. Nada personal, pero Norman es …-Obtuvo una mueca de disgusto al pensar en su obsesión por Emma.- y sinceramente es desagradable pensar que…- No dijo nada más al notar que Anna lo miraba atenta y curiosa.
-Aun así. —Ray bajó la mirada, y dirigió suavemente su mano hasta la de la chica. –Lamento que por eso, tuvieras que cortar tu cabello. —
-…- Anna tomó la mano de chico entre las suyas. –Más importante que eso, no es tu culpa, y además quería un cambio de look de todas formas. – Ambos se miraron por un par de segundos.
-Pero, todavía no has respondido a mi primera pregunta. Aún si estuve equivocada, o aún si no soy yo…- Los ojos de la niña brillaron. –Quiero…quiero saber quién te gusta, Ray. —
-…- Él sonrió de lado. –Heh. —
No dijo nada más.
Su mano abandonó la suya solo para tomarle la mejilla. Ya nada importaba, lo haría. Tenia que demostrarle lo seguro que estaba de sus sentimientos, lo abrumado que estuvo al pensar que no era para ella,y lo dispuesto que estaría a plasmarlo exclusivamente todo sólo para ella. Asi que se acercó y, para sorpresa de la rubia, sintió aquellos cálidos labios sobre los suyos, sin más que pequeños movimientos que sólo consumaron un beso dulce, inocente, suave como seguramente ninguno. La mano gentil tomaba su mejilla con cuidado. El era profundamente cuidadoso y atento aún cuando no tenía la experiencia previa. Eso parecía haber terminado de conquistarla.
-Me pregunto si eso… Responde a tu pregunta. – Cuando se separaron, apenas podían mantener el contacto visual. Ciertamente era penoso. Anna rió y.—
-Fue excelente, pero todavía quiero escucharlo…- añadió con los ojitos brillantes.
-Tsk… bien…- Ray le tomó las manos, y la miró directamente a los ojos.
-Me gustas, Anna. – Impulsivamente la abrazó, apoyándola en su pecho. Era porque no quería que lo viera mientras decía todo lo que su pecho sentía, y su cara ardía como el infierno
–Por favor, sal conmigo. —
-¡…!— Anna estaba tan feliz, que sus ojos brillaron y su corazón latió muy fuerte. Rió, sin darle respuesta.
-Siento que mi corazón está en llamas…- dijo, para levantarse del asiento, y tomarle de las manos.
-¡¿Eh?! No fui y-yo. —
-¡claro que fuiste tú! — Dijo retrocediendo algunos pasos, obligándolo a levantarse, a ir con ella y de pronto…
¡SPLASH!
-¡Waa!—De pronto, ambos estaban en el agua. Anna reía divertida, claro, ella llevaba puesto aquel traje de baño, pero Ray de pronto se vió en el agua portando el usual uniforme que ya sentía le pesaba, y era una sensación bastante incómoda de la cual sólo quería quejarse, pero entonces la entusiasta rubia lo abrazó con fuerza.
-Sí quiero salir contigo, Ray. Desde ahora somos… — Se ruborizó un poco, al mirarlo. –Novios. —
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La competencia de natación había acabado.
La participación de Emma le dio un giro drástico a la situación; Si bien todos en su grupo eran muy buenos, ella era tan buena nadadora y deportista en general, que el puntaje de su equipo terminó siendo el mejor sólo gracias a ella. En sencillas palabras, habían ganado.
-¡Emma…! — Norman corrió a recibir a la pelinaranja quien festejaba con los brazos arriba y reía sumamente feliz. El albino estuvo animándola todo el tiempo en el que ella participaba.
-¡Norman! ¿Me viste? ¡Fui capaz de remontar a último minuto, ah!—Clamaba ella mientras sostenía la toalla que una de sus compañeras le dio. -¡Estuvieron a punto de ganarnos, pero lo hice!¡Pude llevar a todos a ganar! —
-Yo estaba un poquito nervioso, pero no dudé en ningún momento en que podrías lograrlo, Emma!—anunció el joven. En ese instante Ray también se acercó. –Felicidades, cabeza hueca. Remontaste el juego. —dijo para sonreírle y levantarle el dedo pulgar. – Este idiota estaba completamente nervioso mientras te veía. —Apuntó molestando a Norman, quien se puso una mano en la nuca. –No es cierto, sólo fue un poco…-
-¡Es normal! Yo también lo estaba y eso que era yo la que estaba participando, pero… si recibía el apoyo de mis queridos amigos, sólo debía dar lo mejor de mí, ¡y no decepcionarlos! —anunció levantando su puño. En ese instante, Anna se asomó para tomarle el hombro a su amiga.
-¡Lo hiciste muy bien, Emma! - anunció la rubia. Ambas sonrieron y a continuación, la rubia llegó hasta Ray para tomarle las manos. -¡Gracias por los ánimos! Realmente me inspiraron. —dijo, mirándolo con mucha dulzura. –Claro, es que si vienen de ti… —
-Sabía que podías hacerlo. —El chico le puso una mano sobre el cabello pero en ese instante, sintió un par de punzadas en el pecho; y es que, el filo de dos pares de ojos lo miraron de pronto, de manera muy insistente, como si no se pudieran explicar tamaña cercanía entre sus dos amigos…
Norman fue el primero en estallar, imaginándose lo peor.
-Ustedes, se ve que están muy cercanos…- El albino sonrió tan dulce como lo hacía siempre, pero en vez de tranquilizar a Ray, solo le puso los nervios de punta. Esa sonrisa sólo podía significar que iba a matarlo por lo que sucedería a continuación.
-En realidad se ven muy cercanos…- Emma se encontraba un poco más tranquila, pero, por el contrario de Norman, no pudo disimular la curiosidad mezclada con malicia en sus expresivas facciones. Eso sin embargo, no lo hacía menos terrorífico; De pronto sus dos amigos parecían querer apuñalarlo con la mirada.
-Ah, entonces no les has dicho todavía…- Luego de mirar a Ray,Anna juntó sus manos, muy apenada mientras apartaba la mirada del albino y la pelirroja. Ella no se había dado cuenta en lo absoluto de dichas nada bien intencionadas miradas o preguntas que ambos habían puesto sobre ellos. Sí, la mismísima prueba de fuego le tocaba nada más que a él, y como hombre debía afrontarlo.
Aunque el miedo haría que su cabello se erizara cual gato.
-No…- negó, para tragar saliva y mirar a sus dos amigos.
-¿Decirnos…? —Emma no cambió su expresión en ningún momento. Aquello seguía haciendo sudar al chico ya que de ella se esperó compresión y aceptación, pero resulta que también quería matarlo.
-Anna y yo…- miró hacia otro lado. Tenía que ser valiente. La chica tomaba su mano esperando ansiosa el anuncio que le haría a sus amigos. No sabía que aquello sería, poco menos la sentencia de muerte de su pareja.
-Anna y yo estamos saliendo. —
-…-
La cara de Norman se deformó por un microsegundo.
Emma sólo podía obtener una gran expresión sorprendida, y ruborizada.
"Ellos… ellos ahora mismo…" Pensaron al mismo tiempo, apretando sus puños.
"¡¿Ellos acaban de ganarnos?!"
-Oh… ¡F-Felicidades, en serio! —Clamó Emma nerviosa, juntando sus manos. -¡De verdad! ¿P-Pero desde cuándo?—
-desde hace sólo un rato… Ray me buscó mientras practicaba para la competencia. —dijo la rubia con dulzura.
-Por eso estaba todo empapado… ¿Acaso practicaste con el uniforme puesto? ¡Hahahah! —
Emma se notaba un poco impactada por la noticia pero lo aceptó rápidamente. Aunque le hubiesen ganado, estaba feliz por sus dos amigos. Eso tranquilizó un poco al pelinegro, dándose cuenta de que el real problema no sería ella.
-¡Qué graciosa! —Ray estuvo a punto de tirar de la antena de Emma pero entonces, una mirada que le congeló hasta los huesos le detuvo de hacerlo, sólo por el hecho de mirarlo.
-Muchas felicidades, a ambos…- Norman continuaba sonriendo como el ángel que parecía ser, pero en realidad, sabía que que si pudiera quemarlo en ese preciso instante, lo hubiera hecho mientras se bebía un Martini y tal vez fumaba un puro… claro, si tuviera la edad para hacerlo. De todos modos, si pudiera hacerlo en ese preciso instante, lo disfrutaría y de eso no cabía la menor duda.
-¡Gracias, de verdad! —clamó Anna, dirigiéndose con la dulce mirada hacia Emma. En ese instante en el que ambas chicas se distrajeron, Ray sintió una gélida mano posarse tras su hombro.
-Mi querido hermano ¿Te molesta si hablamos un poco…? —
Ray ni siquiera quiso voltear. Sintió que, si lo hacía, iba a recibir toda la furia de mil infiernos.
-Podemos hablar aquí…-
-No. Hablemos a solas. —Anunció sonriente, apretándole el hombro.
-A SOOOLAAAAS…— Norman estaba sacando fuerza de donde no tenía para hacerle crujir el hombro a su amigo. Es más, lo agarró de los hombros y se lo llevó como si lo estuviera secuestrando. Para darle el toque dramático, incluso le tapó la boca y desaparecieron de ahí pese a los intentos en vano de Ray de pedir auxilio en forma de MFFFHMFHMF intentando alertar a las chicas, pero no fue para nada efectivo.
Cuando Emma y Anna voltearon a ver a los chicos, ambas se extrañaron al no ver siquiera rastro de ellos en todo el recinto deportivo.
-Así que…- ambos hermanos fueron a parar a un rincón de la academia.
-Asi que lo hiciste maldito…- añadió Norman para mirarlo directamente a los ojos. –Me ganaste. Aunque yo pretendía confesármele primero a Emma…-
Ray sentía que la furia de mil demonios se le venía encima, pero… Estaba preparado para enfrentarlo.
¿O no?
Continuará.
