[Título: Pánico]

[Genero: Parody/Humor]

[Pareja/Personajes: Un montón de conejas]

Pánico

De cierta manera, era de esperarse.

Después del accidente de Ako y su novio… su ex novio, los herbívoros pequeños habían empezado a caminar siempre en grupo grandes por su seguridad. Aunque antes las conejas solían estar en grupos d ahora un grupo de 10 de ellas pasaban casi siempre el tiempo juntas.

Comían juntas, se acompañaban a los baños, se acompañaban a la puerta…

Ese ritual se volvió aún más esencial cuando comenzaron los rumores.

-Oí que media dos metros.

-Oí que es el lobo más grande de la ciudad.

-Al parecer tiene una cicatriz enorme en la cara- se comentaban unas a otras las conejitas mientras comían en la cafetería.

Un lobo gris, que no era estudiante en la universidad, había sido visto por muchos esperando fuera de la puerta. Según algunos se quedaba ahí casi media hora. Según muchos, nunca atacaba, ni antagonizaba con nadie, solo esperaba.

¿Pero esperaba que?

El grupo de conejas realmente no discriminaban a los carnívoros, el problema con este era que lucía como un delincuente. Un verdadero delincuente como en las películas.

-¡seguro es un adicto a La carne! -dijo la conejita líder, una coneja negra con manitas blancas- ¡Que desde que ya no está el mercado negro tiene que buscarse su carne él solito!

-¡Me han dicho que ha preguntado por conejas!-le respondió su amiga, se cabello largo y rojizo

-¡No es posible!-exclamaron varias.

-¡Sí! Al parecer le pregunto al compañero de laboratorio del hermano del asistente de profesor de mi roomie-volvió a decir la pelirroja.

-¡Oh! ¡Qué miedo!

Pimpim

-¡Ahh!-exclamo la líder, revisando el mensaje que acababa de llegar a su celular-¡Al parecer está afuera de la puerta principal en este mismo instante!

-Lo mejor será no salir ¿no creen?-dijo una conejita de orejas caídas-aunque seamos muchas, lo más seguro es simplemente quedarnos aquí.

-Si, si… nos debemos de quedar todas juntas.

-¡Oh no! ¡Haru!-dijo una conejita de orejas peludas

-¿Quién?

-¡Haru! ¡La conejita blanca que toma historia conmigo! ¡Dijo que iba a ver a su novio en la puerta! ¡Qué tal si el maleante la ve sola! ¡Estaría muy vulnerable!

Las conejillas se vieron unas a otras, y en un momento de solidaridad, todas se levantaron de su asiento, determinadas.

-¡Tenemos que proteger a Haru!-grito la líder.

Las conejas corrieron a la entrada principal, donde esperaban llegar a tiempo a rescatar a su amiga… bueno, conocida coneja.

Corrieron y corrieron, empujando a animales más grandes y gritándoles a otros que se quitaran de su camino. Cuando por fin llegaron a la entrada principal vieron una imagen que las congelo a todas.

Ahí estaba Haru, la pequeña, dulce e inocente Haru, frente al terrible y aterrador lobo, este acercando su hocico a la pequeña conejita. La pobre de seguro demasiado asustada para poder correr.

Y por un segundo, todas fueron valientes.

-¡Déjala en paz! Viejo vulgar!-grito una de ellas, lanzándole una bola de papel, a lo que todas siguieron

-¡quite sus garras de encima!

-¡suéltela ahora!-gritaron ellas, lanzándole lápices, plumas, papeles y hasta un frasquito de crema para manos.

Pero era muy tarde, el lobo al verlas se abalanzo sobre Haru, rodeándola con su cuerpo.

-¡Haruuuuu!-Gritaron las conejillas, al ver que sus esfuerzos habían sido inútiles.

El lobo levanto su mirada hacia ellas con…

¿Eso era miedo?

Se levantó solo un poco para mirar al espacio entre sus brazos, y las conejas pudieron ver un par de largas orejas blancas que se asomaban.

-¿Haru estas bien?-le pregunto el lobo con un tono demasiado dulce para su cara de villano de película.

-Ay, eran solo bolas de papel y lápices, no me iba a pasar nada.-rio la coneja, dándole unas palmaditas en su brazo con cariño.

-¡Pero y si si!

-¿Pero y si no?-Haru se voltio a ver a las conejas, que estaban felices de verla pero… extrañadas

Era bueno que estuviera viva.

Pero ¿Por qué diablos estaba viva?

-Pe…pero el… él es el lobo… pe-intento comenzar la líder del grupo

-Ay, chicas, no se los he presentado.-dijo Haru con una gran sonrisa-Él es Legoshi, mi novio.

Ese día, tres conejitas se desmallaron.