Hola! He vuelto con esta historia luego de un añito, la verdad es que no quería dejarla tirada porque aún tengo muchas ideas aun despues de que TPN termino! así que espero que si aún queda alguien por aqui con vida le guste mucho este capitulo. Planeo terminar esta historia en dos capitulos mas uwu!

Una vez mas lamento la tardanza, espero que les guste.

Por cierto, tengo algunas acotaciones:

-En este AU Peter y Norman son hermanos, no olvidar.

-Las personalidades de nuestros protagonistas son una mezcla de las normales y las personalidades de Oyakusoku (El manga Spin-off)

-Mucho Noremma y Rayanna cute moments porque Sí.


Disclaimer; The Promised Neverland pertenece a Kaiu Shirai y Posuka Demizu.


Capítulo 10: Camisetas.

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Un mes había transcurrido desde que Emma y Norman se habían vuelto oficialmente novios.

Desde luego, Norman se había encargado de difundir la información sin importar qué, y no se trataba sólo de comentar con los demás que, por fin, la chica de sus sueños correspondía sus sentimientos. No.

Aunque no lo aparentase, si se trataba de Emma, al muchacho le gustaba ser un poco más extravagante.

-Uhm … ¿Norman? —Preguntó su novia con una sonrisa apenada. No es que no estuviera feliz ahora que por fin caminaban de la mano por los pasillos extensos de la academia, pero…

-¿Sí? —Preguntó el muchacho con suavidad.

-Gracias por tomar mi mano. —musitó apenada. La mano del muchacho era más grande que la suya y se sentía tan cálida. – Pero creo que están mirándonos demasiado…-

-¿Eso crees? ¿Te molesta, Emma? —preguntó afligido, pero antes de esperar la respuesta de la chica, Norman chasqueó sus dedos e inmediatamente, uno de sus más cercanos subordinados apareció.

-Jefe. —Respondió Vincent apareciendo cual ninja, mientras se acomodaba los anteojos. A Emma se le erizó incluso la antena ¿Cómo es que apareció sin más? –Estoy a sus órdenes. —

-Vincent, suspende a todos los que están mirando a Emma de manera indeseada. Se siente incómoda. —Clamó con autoridad el albino. –Usa tus influencias del consejo estudiantil. —

-Sí señor. —Obedeció el moreno, para proceder a mirarlos a todos y tomar un block de apuntes desde su bolsillo. -¡Muy bien, todos! ¡Está estrictamente prohibido contemplar a la señorita Emma! ¡Si lo hacen, los suspenderé de clases en este instante!— Clamó el muchacho, haciendo que el resto de los estudiantes retrocediera con miedo. Desde luego no querían la suspensión de clases y Emma tembló ligeramente…

-Eh… ¡Eso no era necesario! —Volvió a musitar la chica, preocupada. -A ese paso, media escuela será suspendida...- En ese momento, Norman tomo con delicadeza las manos de su novia.

-Si media escuela debe ser suspendida para que seas feliz, entonces no me importa. —Su expresión angelical era lo que más asustaba a Emma, porque sabía que estaba siendo muy serio al respecto de suspender a toda la academia.

-No me refiero a eso, además ¿Cómo podrían evitar mirarnos? —Dijo sonriendo suavemente, mientras observaba su remera color blanco, y luego la de Norman.

– Después de todo, llevamos camisetas que combinan con el otro. Mira, esta dice ''Yo estoy con mi Norman'' y la tuya dice ''Yo estoy con mi Emma''. —Describió la pelirroja. –Y por debajo, apuntan a cada uno de nosotros. Además, tienen muchos corazones… ¿No va contra el reglamento de la escuela? —Emma sudó frío.

-Está bien, eso está controlado. —Su chico volvió a sonreír de forma angelical.

-Sí, pero…-

-¿Quizás… no fueron de tu agrado? —Norman obtuvo una expresión genuinamente triste, y tan tierna, que conmovió el corazón de Emma. - Pensé que sería un bonito regalo para esta ocasión…-

-¡Oh, claro que no! ¡Me encantan! —dijo con rubor, y honestidad. –D-De hecho, me gustaría que paseáramos por la ciudad, así …- Emma volvió a tomar su mano, aún muy ruborizada.

-Lo siento, es solo que no estoy acostumbrada a esta atención, pero lo soportaré. Norman es alguien que también atrae muchas miradas después de todo. —frunció el ceño con determinación. - Yo… Me gustaría que sepan que estás conmigo. - mantenía su mano con firmeza.

-Emma.…—El muchacho se ruborizó también ¿Y cómo no? Se sentía tan especial que era indescriptible. La chica tomaba su mano con ambas suyas mientras intentaba mirarlo sin sentir tanta pena. Era adorable, oh, tan adorable. Su corazón hizo bien al enamorarse de tan dulce ser.

-Está bien. Iremos el sábado. A la ciudad…- Habló el muchacho, acercándose un poco más a su rostro. -¿Te parece, Emma? -

-El sábado, sí. —Confirmó la muchacha con ojos brillantes. –¿Y también al cine? —

-También al cine. —Confirmó. Oh, quería besarla. Pero eso en la escuela estaba prohibido después de todo. Y ni siquiera sus influencias podrían salvarlo si lo hacía.

-Hecho. —Pero Emma era un poco más impulsiva. Se acercó tanto que rozaron sus narices, mientras esbozaba una sonrisa alegre y única sólo para él. Ah, si debía ser suspendido, entonces no importaba. Sus labios eran suaves y se sentían tan bien.

Pero, cuando estuvieron a punto de concretar el tan ansiado beso…

-Oops. Alto ahí, están suspendiendo gente más allá. — Habló una voz muy conocida por ambos, quien caminaba hasta ellos con seguridad y cierto sarcasmo.

-Ray…! —Dijeron sus amigos al mismo tiempo. Emma con más ánimo, y Norman con ganas de cometer un atentado en contra de su mejor amigo. En fin. El muchacho caminaba junto con Anna a su lado.

-Hola, chicos. —Saludó la rubia a continuación. –Por cierto, si quieren hacer esas cosas, deberían aguantar hasta casa…- dijo con cierto rubor. –Aunque, el gimnasio suele estar vacío, por cierto…—volvió a ruborizarse. Ray también lo hizo. –Bueno, ya no está tan vacío. – Cada uno miró hacia otro lado. Parece que habían revelado un lugar ciertamente clandestino para los dos.

-Sí, gracias por la información. —Norman volvió a esbozar una sonrisa tan tierna que escondía al demonio detrás. A todos les recorrió un escalofrío en la espalda.

-Como sea, pffftttt….—Ray aguantó una carcajada

–¿Qué son esas camisetas tan ridículas? ¡Jajajaja! ¿Esos son… corazones y unicornios? —Burló apuntando a Emma, quien de inmediato infló las mejillas.

-¡JAJAJAJA! Sus cursilerías ya me superan. Quiero vomitar. -

-¡Hey, no son ridículas, son muy tiernas! —Reclamó Emma agitando sus brazos.

-Si tu concepto de tierno es la posesividad sobre el otro entonces tienes un concepto muy erróneo de tierno. Pero esto fue obvia idea de Norman. —concluyó volviendo a reír.

-Ray, estás acumulando puntos… - Norman continuaba con esa sonrisa palpada en su rostro. –Y no querrás saber para qué…-

Anna parpadeó un par de veces, y puso una mano cerca de su boca.

-A mí sí me parece lindo… - Dijo, para mirar a su novio, preocupada de que se estuviese burlando, también un poco molesta. –Ray, no deberías mofarte de esto. -

-¿Eh? —Ray paró en seco ante la mirada un tanto fulminante de su novia. –¿De verdad te… parece tierno? —

Ok, si era así, entonces la había fregado.

Emma carcajeó maliciosamente.

-¿Lo ves? Es tierno. Y más vale que tengas un par de camisetas listas para una cita doble en la ciudad este sábado. – Dijo la pelirroja, tomando los hombros de la rubia con suavidad, quien sonrió ilusionada

-Ahhh… ¿Una cita doble? —

-¡¿De qué rayos están hablando?! No voy a usar esa cosa. —Reclamó el de cabello negro, bastante indignado ante esa propuesta.

-Me niego rotundamente a…! —

-…—Pero, antes de que pudiera decir nada más, se fijó en Anna. Su dulce novia lo observaba con esos brillantes ojos celestes y, oh no, la mirada de cachorrito…

-No la mirada de cachorrito. — pidió Ray en un susurro, queriendo evitar mirarla, pero…

Anna continuaba observándolo, como si con cada segundo destruyera mas y más sus fortalezas de orgullo. Ah, solo ella sabía cómo convencerlo sin decir nada.

-Gh… Está bien, está bien ¡De acuerdo! —clamó el muchacho con las manos sobre la cabeza. –De acuerdo, lo haré, demonios…-

-¡Sí! —Y mientras Emma y Anna se tomaban las manos, emocionadas por la llegada de ese día, Norman se acercó cuidadosamente a su mejor amigo, y sonrió presumido, victorioso.

-No puedes escapar de las ''cursilerías'', ¿O sí, Ray? —

-Déjame en paz, maldita sea. No me hables mientras usas…esa camiseta- clamó para ponerse las manos en los bolsillos. Su aura se volvió azul, quería llorar.

-Y más vale que me pases el dato de donde las has comprado, ahora… -


-¡Deberíamos ver ''Jurasic World!''— Clamó Emma emocionada, apuntando el cartel.

Finalmente, el día de la improvisada cita doble llegó. Era sábado, y las calles y centros comerciales estaban activos y llenos de gente. Los cuatro adolescentes llegaron hasta las carteleras del cine buscando la película que más se acomodara a sus preferencias.

-Yo estoy de acuerdo. Me parece una saga interesante. – Opinó Norman, y la verdad es que no se opondría a lo que su novia prefiriese.

-¿Qué opinan ustedes, chicos? —

-Oh, yo estoy de acuerdo también—Dijo Anna levantando su brazo con suavidad, mientras que tomaba la mano de su novio, el cual tenía un aura resignada. -¿Qué te parece a ti? -

La rubia estaba especialmente feliz desde que estaban usando camisetas combinables. Sí, sus camisetas tenían corazones, unicornios y las simbólicas frases de ''Yo estoy con mi Ray'' y ''Yo estoy con mi Anna'' justo al igual que Norman y Emma las utilizaban en ese momento.

-Tantas miradas. - Balbuceó Ray un poco incómodo. Desde luego, todo eso era bastante cursi, y las personas simplemente no estaban acostumbradas a presenciar algo así, por eso los miraban, algunos riéndose, otros simplemente apuntando lo tierno que era. De cualquier forma, eso incomodaba bastante al chico.

-¿Ray?— Preguntó Anna con suavidad.

-Ah, Lo siento. Esa película está bien. —Asintió luego de aquel pequeño trance, avergonzado.

-¡Bien, entonces vamos!- Clamó Emma feliz llevando de la mano con cierta prisa a Norman para que pudiesen entrar a la sala del cine.

Anna también rió feliz y entonces Ray la observó con fijeza mientras caminaban.

Bueno, si podía verla sonreír de esa manera, tal vez usar esas ridículas camisetas no era tan malo después de todo… Sí, incluso estaba dispuesto a usarlas más seguido. Quería más de esa sonrisa. Era linda …


Cuando la película finalizó, las parejas emergieron de la sala bastante satisfechos por lo que acababan de ver.

-¡Estuvo muy buena! ¡Adoro a los dinosaurios! —Clamó Emma feliz, alzando su brazo. –Ojalá pudiera montar uno. —

-Un día, crearé un dinosaurio solo para que puedas montarlo…- Prometió Norman con bastante dulzura y devoción hasta su novia.

-Oye oye ¿Qué acaso no viste lo que les pasó a esos científicos por querer replicar dinosaurios? No aprendiste nada de la película. —Regañó Ray.

- Yo quisiera acariciar un Diplodocus, esos de cuello largo. – Dijo Anna, sonriente. –Claro, si fuera posible. —

-Bueno…- Ray se rascó la mejilla, apenado. – Si la tecnología avanza, yo tal vez podría… -

-¿Oh? Pensé que era peligroso. - Burló Norman. Era de cierta forma satisfactorio ver que Ray caía cada vez más en aquel espiral de la cursilería mientras intentaba ser complaciente con su novia.

-¡Silencio! No es lo que… ¡D-¡De todos modos, es imposible! —clamó muy ruborizado. Todos rieron ante eso, era inevitable. –Parece que todos se unieron para molestarme hoy.—

-Ehehe, es el poder de la camiseta! —Burló Emma, provocando que el muchacho recordara la razón por la cual había decidido ceder a su orgullo y ocuparlas.

Es que Anna era demasiado linda.

-¿Qué haremos ahora? —Preguntó la pelirroja, tomando firmemente de la mano a Norman. –Oh, ya sé. ¿Qué tal si vamos a tomar helado a la ciudad? —Propuso y entonces todos aceptaron.

Emma mantenía muy bien tomada la mano de su novio. La verdad es que esperaba hacer valer todo lo que le dijo ese día, en el que cumplieron su primer mes de novios…

''Quiero que sepan que estás conmigo'' Recordó, para ruborizarse. Miró una vez más a su novio. Ah, era tan lindo.

Norman tenía una sonrisa que a veces podía equiparar al diablo, pero cuando sonreía con honestidad, era el ser más puro y angelical que jamás vio. Era etéreo, tan atractivo …

Y por esa razón es que no sólo era popular en la escuela, sino que incluso en la calle las chicas lo miraban con desdén, comentando entre ellas lo afortunada que era Emma de tenerlo de la mano, caminar junto a él y hacerle usar esas remeras combinables tan melosas que, aunque fueron idea del muchacho, simbolizaban aquel compromiso y remarcaban el título de novios que ahora oficialmente tenían.

Emma sonrió. En vez de sentirse celosa o amenazada ante las miradas, se sentía bastante orgullosa y le tomaba la mano de la misma forma a su chico. Porque, aunque todos lo desearan, él la había escogido a ella y … eso era suficiente.

-¿Emma? ¿De qué sabor quieres tu helado? - Preguntó con dulzura el muchacho, despertándola de sus pensamientos.

-¿Mmm? De algún sabor delicioso, y diferente al tuyo. De ese modo, podré probarlo también. —Dijo con una amplia sonrisa. Norman se ruborizó…

¿Emma probando gentilmente de su helado…? Se escuchaba como un sueño, uno que pronto se haría realidad.

Y, cuando tuvieron sus helados de diferentes sabores, la chica procedió a acercar su helado de sabor frutos silvestres a los labios de Norman, quien lo probó con cuidado y…

-Es muy bueno…! —Mencionó admirado… para a continuación, acercar su helado de sabor menta a los labios de Emma, con intenciones de que ella también lo probara.

-¡Ahhh…! El helado de menta es muy refrescante. Me gusta mucho. —Dijo tomándose la mejilla. -¿Sabes qué otra cosa también me gusta mucho? —Preguntó feliz hacia su novio, quien la observó confundido.

-¿Eh?¿Qué cosa…?—

-Tú. Tú me gustas mucho…- la tierna mirada que la chica le dedicó en compañía de sus palabras, fue suficiente para que Norman casi cayese desmayado al suelo. Emma había sido tan directa e incluso seductora, que su corazón comenzó a latir a mil por hora en un instante…

-Emmaaa…—susurró apenado, tapándose el rostro. Emma sonrió y carcajeó ligeramente al saber que había logrado que se apenase tanto, era adorable. –Hehehe…hehe.—

-Tú también me gustas mucho, Emma…-

-Tch…- Y mientras tanto, más allá, Ray observaba de vez en cuando a sus amigos sin poder creer que fueran tan melosos en plena calle, y no se apenasen en lo más mínimo aun estando allí . –Que ridículo.—

-¿Puedo probar de tu helado? —Sonrió Anna mirándolo con dulzura. La cosa es que a su novia no le molestaba ser cursi, es más, le gustaba.

-Claro…- y si era por hacerla feliz, al muchacho no le molestaba perder aquel orgullo de chico serio y frío por un momento. Así que, de manera bastante cariñosa, ellos también probaron el helado del otro mientras lucían con mucho mas gusto aquellas melosas camisetas con el nombre del otro.


-…Oye, Norman. Hay algo de lo que quería hablarte.—

Emma y Anna acudieron juntas a una tienda de ropa femenina antes de finalizar la cita doble esa tarde, así que sus novios se mantuvieron juntos en la salida mientras las esperaban. Ray aprovechó esa instancia para conversar de algo con su mejor amigo, de un tema que había estado rondando por su memoria últimamente. Por eso miró al albino.

-Ese día, hace algunas semanas atrás, cuando fuimos a tu casa… - comenzó a decir el pelinegro. –Noté algo extraño. —

-¿A qué te refieres? —Norman lo observó atento, serio.

-Luego de que me retiré de tu cuarto…- Comenzó a decir, con las manos en su bolsillo. –Estoy seguro de que ví a alguien. Estaba espiándote …- señaló, con seriedad. –Me pregunto si ya lo sabías. Lo lamento, te lo mencioné demasiado tarde. —

-No. Ya tenía mis sospechas, pero como esperaba, las cámaras de seguridad han sido alteradas. - agregó el muchacho, con una mano en su mentón. –Gracias a que me dijiste esto, puedo comprobarlo. Efectivamente estoy siendo espiado, y el peor escenario posible seria…-

-Tu hermano ¿Verdad? —Ray lo miró desde un lado. Norman asintió.

-Está buscando alguna excusa para chantajearme, y, quien sabe, enviarme al extranjero. —suspiró, con una risilla. –Mi mera existencia sabotea todos sus planes aquí. Así que… - El joven frunció el ceño, molesto. –Es el peor escenario posible. —

-Oye, no dejaremos que te envíen al extranjero. No seas idiota. —Nombró Ray, preocupado. –Aunque sea peor de lo que esperábamos, debe haber alguna forma de evitarlo. —

-Si, tienes razón. —Sonrió el albino, mirando hacia el frente, con una sonrisa.

-Quiero decir ¿Ya viste a la idiota de Emma? No puedes dejarla sola. No cuando usan camisetas combinables… - Sonrió –Es lo que deseaste toda tu vida.

-A veces no puedo creer que esté sucediendo. Emma me corresponde, y está conmigo- Dijo calmado, con dulzura. -¿No te parece como un sueño? —Miró a Ray. –Tú también llevabas algún tiempo tras Anna ¿No? —

-Ella… - El chico se ruborizó. Desde hace mucho tiempo pensaba en Anna, pero solía conformarse solo con admirarla desde lejos. No imaginó que algún día, eventualmente ella llegaría a sentir lo mismo, a ser su novia. Sonrió

–Sí. Es como un sueño. -

Ninguno de los dos dijo nada más, puesto que tanto Emma como Anna caminaban juntas y de vuelta hacia los muchachos, cargando algunas bolsas de compras.

-Lo siento ¿Los hicimos esperar mucho? —Sonrió Emma alegre.

Ambas sonreían de oreja a oreja, agitadas, un poco despeinadas debido a que se probaron un montón de ropa. Cansadas, pero felices.

-No.—Contestaron ambos al unísono, embelesados por la belleza de sus respectivas novias. –Está bien ¿Se probaron mucha ropa? —Preguntó Norman con cortesía.

-¡Sí! Verás…- Emma comenzó a hablar con entusiasmo sobre todo lo que habían visto y lo mucho que le encantó ese día de citas. Su novio simplemente escuchaba con mucha paciencia todo lo que su enérgica y resplandeciente Emma tenía que decir. Ah, su alegría era definitivamente su combustible para seguir día a día, para enfrentar la realidad de tener que despedirse de ella cuando estuvo en las afueras de su casa.

Ella era el calor que le daba la valentía de volver a su casa, aun cuando era tarde, aun cuando era todo tan frío y estricto. No importaba. Nada ni nadie podría arruinar uno de los mejores días de su vida.

Uno de los mejores se decía a sí mismo, porque cabía destacar que el mejor día de su vida fue cuando luego de tanto tiempo, pudo declararse a Emma, enterándose de que ella también correspondía todo su amor.

Pero cuando cruzó las grandes puertas de la mansión Ratri, se topó con lo único que no quería ver para finalizar ese día tan perfecto.

-Bienvenido, Norman. – Dijo Peter Ratri, su hermano, con una gran sonrisa. A su lado se encontraban ciertos especialistas, algunos hombres y mujeres en elegantes trajes formales que miraron a Norman con interés, esperando hablar con él o incluso más.

El muchacho se quedó bastante sorprendido. Parecía que estaban esperándolo.

-Tengo excelentes noticias para ti.—El rubio juntó sus manos. -¿Puedes adivinar qué es?

-…-Norman no dijo nada, solo frunció el ceño intentando analizar toda la situación.

-¿Oh? ¿Sin respuesta? ¿Qué pasó con esa determinación afilada, querido hermano? —

-Si es una bienvenida, no me agrada … en lo absoluto. —Dijo, aun con el ceño fruncido, tenía un mal presentimiento. Peter esbozó una sonrisa muy presumida y victoriosa.

-Y yo que lo preparé todo con tanto cariño. - El sarcasmo era pesado, incluso un poco malvado. El joven extendió sus brazos, apuntando entonces hasta las personas en elegantes trajes a cada lado de él.

-Norman, dado que tu intelecto va mucho más allá en comparación a tus congéneres, estos amables profesores han venido directamente desde Inglaterra a llevarte a una nueva Universidad de investigación especial. —Anunció, sorprendiendo al muchacho.

-Su nombre es Lambda 7312. —

-….—El joven frunció el ceño con aun más amenaza.

-¿No estas contento? Una nueva universidad de prestigiosa gama te ha escogido aun cuando eres tan joven. Estoy seguro de que piensas que es todo un privilegio…-

-No hagas suposiciones, Peter. Jamás he estado de acuerdo con esto… No me hagas reír. – miró a su hermano con soberbia, simplemente retirándose hasta otra sección de la gran casona. –No iré a ninguna parte. Los has traído en vano. —

-Ya veo…- Peter sonrió, y entonces… -Vaya, supongo que Emma y Ray nunca podrán alcanzar sus sueños de asistir a la universidad ¿No es triste? —

-¿…Qué?- ¿Qué se supone que significaban esas palabras? Norman volteó un tanto sorprendido. ¿Además, como es que Peter conocía sus nombres? Entonces, efectivamente él fue quien lo espiaba ese día, cuando sus amigos decidieron asistir a casa.

Eso fue sucio.

-Si te atreves a meterte con ellos…-

-¿Lo sabías, Norman? – Interrumpió el hombre con aun más arrogancia. –Lambda es un nuevo proyecto financiado por nuestra familia, que también ha comprado los derechos de admisión de la mayoría de las universidades a lo largo del país. – Sonrió, expandiendo sus brazos.

-Pronto administraré todos esos negocios. Y si lo deseo… - Sonrió malévolamente – Me encargaré de que tus amigos jamás pisen la universidad, por muy buenos resultados que obtengan en la preparatoria...—

-¡Peter! —clamó Norman con impotencia. –¡No lo lograrás, después de todo, Emma y Ray son…! —

-Talentosos sin duda. —afirmó juntando sus manos. - pero todo lo que importa en esta cruel vida son las conexiones que tenemos. Unos pobres niños como ellos, jamás van a…-

-Basta. —Clamó con rabia el albino, mirándolo furioso. –Te prohíbo que hables así de ellos. No los conoces. —

-Hmm? Se ve que los quieres. Que gran error…- abrió su mano. –¿Los amigos solo pueden distraerte de tus deberes, sabes? Y más aún algo así como una novia. – Dijo, mirando la camiseta del muchacho con bastante disgusto. –Estoy haciendo bien al proponerte todo esto. Piénsalo, Norman…-

Peter se acercó con malicia a su hermano menor.

-Si vienes conmigo, entonces prometo no meterme con tus queridos amigos. Te dejo el camino libre, y tú me dejas el camino libre a mí… - Clamó, sonriendo torcidamente.

-Entonces ¿Qué dices? Todo es por el bien de Emma y Ray.—


Continuará.