[Título: La Continuación del Pánico]
[Genero: Humor]
[Pareja/Personajes: El Grupo de Conejas anteriormente mencionado.]
La Continuación del Pánico
El grupo de conejas universitarias se reunían en la terraza de una cafetería cerca de la escuela. ¿La razón de la reunión? Chismear de su compinche coneja, Haru.
-Es que eso no es normal-decia una de ellas, de color gris y manchas blancas.
-La relación inter-especie cada vez están más de moda-recordó una coneja de orejas caídas
-Ahora que lo mencionas parecía muy intensa cuando hablo con Ako-recordó la coneja de orejas peludas, amiga de Haru.
-Ay, pero porque Ako era una poser-reclamo la líder de las conejas-¡Estando en una relación inter-especie para sobresalir!
-Na na na na, yo tengo un novio lémur-dijo una coneja completamente gris-las relaciones inter-especie a nadie sorprenden, es que SEA UN CARNIVORO
-Y un carnivorote-recordó la conejita pelirroja.
Todas las conejas asintieron a ese comentario.
-No, en serio ¿han visto el tamaño de sus manos?-pregunto la coneja de orejas caídas, separando sus manos de manera exagerada.
-¿Eso qué?-pregunta la coneja gris.
-Pues el tamaño de las manos-señala hacia abajo-lo único que digo, es que eso no cabe.
-No quiero pensar en la vida sexual de una coneja y un lobo-interrumpió la líder, que cada vez tenía menos liderazgo.
-No sé-dijo una coneja con café con el pecho blanco-¿Suena interesante?
-¡No seas pervertida!
-SOMOS CONEJAS. ES EN LO UNICO QUE PENSAMOS.-recordó la coneja de orejas caídas, y la mesa permaneció en un incómodo silencio.
-….
-La verdad, bien por ella, si está feliz-sonrió la amiga de Haru, intentando apoyar a su amiga aunque no estuviera ahí.
-nadie te cree la mentira-le dijo la cafecita.
-Ay, qué bueno, ¡IMAGINATE QUE TENGAN HIJOS!
-Uff, eso ha de ser duro, tener un hijo hibrido-comento la pelirroja, tomando un sorbo de su té.
-Escuche que el profesor que corrieron era realmente un hibrido, y que lo corrieron por estar loco-comento una conejilla de pelo largo de primer año
-Ah, si, también yo oi ese rumor. Incluso hay gente que dice que era líder de la mafia-le respondió su amiga, igual de primer año.
-Ay bueno, todos le quieren echar crema a los tacos.-Las tranquilizo la líder-los chismes crecen sin control en la escuela.
-…¿Qué no él estaba interesado en Haru?
-Tal vez, pero, mira, al menos ahí si supo escoger-la defendió su amiga- Mejor un carnívoro que un hibrido, mi humilde opinión.
Hubo un silencio incomodo antes de que la conejilla de orejas caídas se atreviera a hacer la pregunta.
-¿Qué sería peor? ¿Un hibrido o un reptil venenoso?
-¡Ay, ni digas, que los reptiles venenosos son ilegales!-dijo tal vez demasiado fuerte la pelirroja. Un estudiante de su clase se escondió bajo su menú, incomodo. Era un dragón de komodo.
-¡Ay tonta!-le reprocharon sus compañeras, en un susurro acusatorio
-Me refería como matrimonios-susurro-no… tu sabes. Además, debería estar adentro escondido, no en medio de la terraza frente a todos.
En mejor momento no pudieron pasar Haru y su anormalmente alto novio. El grupo de conejas los saludaron con sonrisas falsas, pero bien intencionadas.
-Haru, querida… ¿vienen por un postre?
-Sí, le había mencionado taaaantas veces a Legoshi de este lugar, que TENIA que traerlo, ¿verdad Legoshi?
El lobo solo asintió con su cabeza, intentando no abrir su boca por nada del mundo.
La pareja camino a hacia la entrada del café, justo cuando el compañero que habían incomodado accidentalmente, salía del café
"Uy, tal vez les den su mesa, eso sería desafortunado"
Y en eso, paso el suceso.
El dragón de Komodo, se tropezó y comenzó a caer frente a la pareja. Rápidamente y en un fluido movimiento, Legoshi tomo al dragón del brazo, evitando que callera.
Pánico descendió sobre las conejas
-¡VENENO!
-¡No traigo alcohol!-chillo el dragón de komodo-¡no tengo que con que limpiarte!
-Tenemos toallitas desinfectantes,-gritaron las conejas- ¡límpiate con unas lo antes posible!
-¡no servirán de nada!-grito el dragón de komodo, ansioso.
-¡Tenemos que intentar algo!
El lobo solo levanto sus manos, deteniendo los gritos de todos.
-Está bien, no se preocupen-dijo en su voz ronca pero tranquila.
-¿Qué eres? ¡¿Suicida?!-le regaño la coneja líder.
-No, no, no. Soy un cuarto dragón de komodo, por mi abuelo. Su veneno no me hace nada.
-…ah.
Cinco conejitas se desmayaron ese día.
