Sempiterno querer
Por: Yuuki
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Resumen: "Hey, Sakura, mi hermano mayor necesita un lugar donde quedarse ¿Estás de acuerdo con ofrecerle la ex habitación de Naruto?" "Claro que sí" dijo ella, sellando así su destino sin si quiera imaginar cómo iba a cambiarle la vida con ello.
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Capítulo I
El matrimonio roto
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Estaba disfrutando al máximo su primera semana de vacaciones. Como estudiante de medicina ignoraba lo que eran los días libres, al menos durante la larga temporada escolar en la cual tenía que repartir su tiempo entre las clases presenciales, las prácticas y las interminables jornadas de estudio autónomo que necesitaba para sortear exitosamente cada año escolar. Entonces, su único tiempo de descanso se reducía a las vacaciones de verano.
Era ahí cuando podía disfrutar de una tranquila tarde acostada en el sillón con los pies sobre las piernas de su compañero de casa y mejor amigo, mientras distraía sus pensamientos con una película cualquiera de la TV. El pelinegro que le acompañaba se mostraba concentrado en el móvil, pero ocasionalmente desviaba también la mirada hacia el televisor.
"Hey, Sakura." Murmuró Sasuke, despegando su oscura mirada del móvil.
"¿Mh?"
"Itachi necesita un lugar donde quedarse un tiempo ¿Estás de acuerdo con dejarle utilizar la ex habitación de Naruto?"
Observó su rostro y simplemente asintió, por ningún motivo iba a negarse a recibir a Itachi en su hogar.
"Claro que sí. ¿Está bien Itachi-san?" Cuestionó ella con cierta preocupación.
"Aparentemente problemas con Izumi-san." Respondió el Uchiha, encogiéndose de hombros.
Ella asintió y volvió a dirigir su mirada hacia el televisor, aunque su atención seguía puesta en lo que le había comentado Sasuke, y es que si Itachi necesitaba un lugar para quedarse probablemente el problema era bastante serio.
"¿Cuándo llegará? Hay que preparar la habitación."
Sasuke asintió y tecleó un par de palabras en el móvil, en lo que esperaba una respuesta la pelirrosa se incorporó y estiró sus brazos por sobre su cabeza. Llevaba apenas unos días de vacaciones y su cuerpo, acostumbrado a una excesiva cantidad de movimiento, ya estaba reclamando las horas que se la pasaba acostada en el sofá sin hacer nada.
"Dice que llegará en un par de horas, por la tarde."
"Bien, yo preparo el cuarto y tú haces la cena."
El Uchiha asintió.
Sin decir más la pelirrosa se puso de pie para trabajar en la preparación del cuarto. No lo habían limpiado desde que Naruto se había ido a vivir con su novia y eso ya hace unos tres meses, así que muy probablemente el cuarto había juntado más que una fina capa de polvo.
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Puntual como Itachi Uchiha era, en exactamente dos horas estaba de pie frente la puerta con dos maletas tras de sí. Fue Sakura quien le recibió, con su característica sonrisa amable en el rostro.
La pelirrosa no pudo evitar fijarse en las prendas que vestía el mayor de los Uchiha. Aparentemente apenas y había salido de la oficina, pues vestía uno de los usuales trajes que ocupaba para trabajar, aunque cabe destacar que se veía bastante desaliñado con la corbata suelta, los primeros botones de la camisa desabotonados, y la chaqueta en su mano, sobre el maletín de trabajo.
"Hey… Ha pasado un tiempo desde la última vez." Comentó, acercándose al más alto para poder envolverlo en un cariñoso abrazo que el Uchiha respondió al apoyar su mentón sobre los rosados cabellos de ella.
A penas unos instantes después ambos jóvenes se separaron y cada uno le dedicó una sonrisa al otro.
"Bastante tiempo, sí."
"Vamos adentro, deja ayudarte con las maletas." Dijo ella, y antes de recibir una negativa por parte del pelinegro se deslizó por su lado para tomar con una de sus manos la manija de una gran maleta que insinuaba una larga estadía.
Sin mucha dificultad ingresó con el objeto a casa y fue directamente a la que ahora sería la habitación del mayor de los Uchiha, siendo seguida por el sujeto en cuestión. Ingresó al cuarto para dejar la maleta y de paso presentarle el lugar al pelinegro.
"Bueno, este era el cuarto de Naruto, pero no te preocupes, lo limpiamos cuando se fue y volví a limpiarlo un rato antes de que llegaras, así que puedes descansar tranquilo." Comentó en un tono divertido. "Sasuke está preparando la cena aún, así que si prefieres puedes ducharte y ponerte cómodo, hay toallas limpias y todo lo que puedas necesitar en el baño. Tómate el tiempo que necesites ¿Sí?" Dicho eso, la pelirrosa encaminó sus pasos hacia la salida de la habitación. "Ah, y espero que te sientas como en casa."
Itachi simplemente respondió con una sonrisa y un par de asentimientos a todo lo que le había dicho la muchacha. Se sentía profundamente agradecido tanto con su hermano como con la pelirrosa por recibirle sin ningún tipo de aviso y, sobre todo, sin cuestionar más allá de lo que él mismo quería explicar.
Cansado como estaba decidió cerrar la puerta tras la salida de Sakura para ir a sentarse unos momentos a la orilla de la cama. Eran a penas las seis de la tarde y se sentía demasiado agotado gracias a la tensión que llevaba acumulando por varias semanas.
Soltó un suspiro a la par que deslizaba sus dedos por sus lizos cabellos negros, buscando sacar de algún lugar las energías y el ánimo para irse a duchar. Le daba pereza deshacer las maletas para buscar la ropa que necesitaba, pero tampoco podía quedarse todo el día de traje y corbata.
Otro suspiro más y se puso de pie para acercarse a una de sus maletas a buscar ropa, ya más tarde ordenaría lo que había traído.
Quizás media hora después el mayor de los Uchiha estaba ya saliendo del cuarto con ropa considerablemente más cómoda y con sus largos cabellos aún húmedos, pues apenas y se tomó el tiempo de quitarle el exceso de agua con la toalla.
Dirigió entonces su pasos hacia la sala de estar, esperando encontrar ahí a Sakura y su hermano.
"Itachi-san, ya está lista la cena, estábamos esperándote para empezar." Comentó la pelirrosa.
Se dirigieron ambos a la cocina donde Sasuke estaba terminando de servir la cena en la pequeña mesa del lugar. Tenían un comedor, pero la verdad es que muy rara vez lo ocupaban.
Los Uchiha se acercaron para saludarse cuando se percataron de la presencia del otro. Para ellos dos, no había pasado tanto tiempo sin verse, después de todo solían encontrarse bastante seguido en casa de su madre, además, nunca pasaban más de una semana sin hablar por teléfono.
Durante la cena era principalmente Sakura la que hablaba, poniendo al día a Itachi sobre cómo había sorteado su año escolar y sus prácticas médicas.
La última vez que lo había visto fue hace más de seis meses, en un encuentro casual en el que apenas cruzaron saludo, así que había bastantes cosas por contar, especialmente en aquella situación en la que el pelinegro parecía estar más dispuesto a escuchar que a hablar.
Aunque pese a los esfuerzos de la pelirrosa por evitar tocar la razón que había llevado a Itachi a alojarse con ellos, Sasuke decidió no ser tan amable y cálido como la muchacha.
"Y bien ¿Qué sucedió?" Cuestionó él.
El otro Uchiha enarcó una ceja y de sus labios escapó un sonido similar a una risa.
"Bien, al grano. Izumi y yo estamos separados, nos vamos a divorciar."
Si bien es cierto que Sakura esperaba un problema serio, no esperaba en ninguna circunstancia que el asunto fuese tan serio como para considerar el divorcio.
Si recordaba bien, ellos dos llevaban alrededor de siete años de casados y antes de eso estuvieron de novios unos tres años, así que la noticia del divorcio realmente le dejaba descolocada, incluso un poco triste.
Ella había estado presente en la boda viendo como los jóvenes novios de tan sólo veintitrés años prometían amarse hasta el final de sus vidas, y siete años después, cuando aquellos novios tenían ya treinta y un años le tocaba verlos al borde del divorcio.
"No es necesario que empieces a buscar un lugar para vivir, puedes quedarte aquí hasta que soluciones tus asuntos." Sakura asintió en apoyo a las palabras de Sasuke.
"Gracias." Y con aquel sincero agradecimiento se dio por finalizada la cena.
Ambos jóvenes Uchiha se retiraron a sus cuartos mientras que la chica se quedó para levantar la mesa y lavar los trastes.
Cuando Sasuke cocinaba, era ella quien asumía cualquier tarea de limpieza.
Una vez que estuvo lista encaminó sus pasos hacia la sala de estar pues no tenía ganas de encerrarse en su cuarto, así que en su lugar se acostó en el sillón de tres cuerpos para juguetear un rato con el móvil.
Después de un rato se quedó dormida y despertó en la madrugada únicamente debido a la intervención del Uchiha. De no haber sido por él, probablemente hubiese continuado durmiendo hasta el día siguiente, después de todo estaba cómoda y lo suficientemente abrigada como para pasar la noche completa en el sofá, sin embargo, el pelinegro no vio como una opción dejar a la muchacha dormir al descubierto y con altas probabilidades de caer al suelo, así que cuando se la topó en medio de su viaje nocturno a la cocina no dudó en acercarse hacia ella para despertarla.
Con cuidado se arrodilló al lado del sofá, a la altura de su rostro y antes de despertarla se dedicó a contemplar la pacífica expresión que mostraba al dormir.
Una pequeña sonrisa se apoderó de sus labios cuando con una de sus manos apartó los rosados cabellos que caían sobre su cara.
"Sakura…" Susurró él, apoyando una mano sobre su hombro para sacudirla con suavidad. "Sakura." Repitió y la muchacha frunció el entrecejo en señal de haberle escuchado. "No deberías dormir en el sofá."
"Mh…" Él negó brevemente con la cabeza al verse ignorado.
"Vamos, despierta y ve a acostarte." Insistió.
"¿Itachi?" Cuestionó ella, apenas abriendo los ojos. Se sentía demasiado somnolienta como para intentar ponerse de pie, así que iba a optar por pasar la noche ahí, en el sofá, descansando tranquilamente como había estado haciéndolo. "No te preocupes, déjame dormir aquí…" Y sin si quiera esperar por una respuesta, cerró los ojos de nuevo.
Alcanzó a escuchar cómo el mayor soltaba un suspiro, pero no le prestó atención, aunque lo que no pudo ignorar, aunque hubiese querido, fueron los brazos de aquel hombre deslizándose bajo su espalda y muslos. Lo siguiente que supo fue que él estaba llevándola hacia su cuarto como tantas veces lo había hecho cuando ella era una niña: cargándola entre sus brazos.
"No puedo creer que teniendo veinticuatro años aún debo irte a acostar." Comentó con un falso tono de cansancio mientras subía lentamente la escalera.
"Mh, lo haces porque te gusta, yo quería quedarme en el sofá…" Ni si quiera se había molestado en abrir sus ojos, aunque sí había rodeado el cuello del más alto cuando éste le había levantado del sillón.
"Ibas a resfriarte si te dejaba dormir ahí. ¿Cuál es tu habitación?"
"Última puerta."
No recordaba la última oportunidad en la cual estuvo de esa forma con Itachi, pero el familiar aroma del hombre le evocaba agradables sensaciones un poco complejas de explicar.
Para cuando Itachi ingresó a su habitación ya estaba bastante más despierta, pero continuaba con sus ojos cerrados; estaba dejándose acunar por el calor y el aroma tan agradables que emanaba aquel hombre.
"Hemos llegado." Susurró a la par que recostaba, con cuidado, a la menor sobre la cama. Sakura abrió sus ojos, encontrándose de lleno con la mirada oscura observando su rostro a una distancia menor a la usual.
Poco a poco desenredó sus brazos del cuello del pelinegro, permitiéndole así, alejarse lo suficiente de su rostro.
"Itachi-san ¿Estás bien?" Él soltó un suspiro antes de responder.
"Han sido meses complicados." Ella asintió y luego de acomodarse en su cama le invitó a sentarse en el espacio libre que había dejado. "Es agotador intentar recomponer un matrimonio tan roto como el mío. Hoy simplemente me vi sobrepasado por demasiado y entendí que no tiene sentido obligarme a mantener un matrimonio que dejé de disfrutar hace ya demasiados años."
"Entiendo, pero me preguntaba cómo estás tú con todo esto." Dijo, apoyando una de sus manos en el hombro del pelinegro, quien en respuesta apoyó su mano sobre la de la pelirrosa.
"La tristeza la viví hace un año, cuando Izumi me engañó con un muchacho de la empresa, después de eso la rabia y la frustración, y toda clase de emociones negativas que puedas imaginarte, hoy me sentí, después de mucho tiempo, libre, cansado hasta morir, pero libre."
Ambos se mostraron una sonrisa y dedicaron una especial cantidad de segundos a observar fijamente los ojos del otro, Itachi, con cuidado, retiró la mano de ella que reposaba en su hombro, pero no la liberó de agarre de sus propios dedos.
"Es una lástima escucharlo, pero me alegra que te sientas de esa forma." Dijo ella, sin apartar sus verdes ojos de los ajenos. "Izumi-san y tú eran mi modelo de relación a seguir."
"Pésima elección de modelo." Respondió él con una seriedad que se le tornó graciosa a la pelirrosa.
"Heey, di lo que quieras, pero durante toda mi adolescencia juré que no iba a aceptar a nadie que no me tratase como tu tratabas a Izumi-san, así que técnicamente es tu culpa que mis relaciones resultaran mal y que no tenga pareja."
Itachi enarcó una ceja. Era la primera vez que escuchaba eso.
"Pensé que tus fracasos amorosos eran por culpa de mi hermano y Naruto."
"Ah, claro, claro, pero también tienes responsabilidad en el asunto. Si nunca hubiese visto que era posible amar tanto a una persona de la forma que tu lo hacías con Izumi-san, probablemente hoy estaría con cualquier imbécil que diga quererme."
"Bueno, acepto la culpa, pero el lado positivo es que aún eres una niña y en cualquier momento llegará alguien que te ame mucho más de lo que alguna vez amé yo a Izumi." Murmuró con una expresión más seria de lo que hubiese deseado enseñar. Sus propias palabras le hicieron sentir una incomodidad en el pecho ¿Sería que no estaba acostumbrado a hablar en pasado sobre su, aún, esposa?
"Nah, la verdad es que tampoco tengo tiempo para ello, la escuela de medicina me consume la vida completa, así que mis opciones se reducen a dos: Un amor de verano que no dure más de un par de semanas, o simplemente esperar a completar mis estudios."
Itachi simplemente negó con la cabeza y aproximó su mano libre hacia el rostro de la chica, donde con suavidad acarició su mejilla.
"Es tarde, así que dejaré que descanses." Dijo y recibió al instante un asentimiento. Al ponerse de pie fue que ambos se percataron que seguían sujetando la mano del otro, esa que con anterioridad se había apoyado en el hombro del mayor. Se liberaron con lentitud de aquel agarre y se dedicaron una sonrisa.
Pronto Sakura estaba sola en su oscura habitación e Itachi iba rumbo a la propia, ambos con aquella agradable sensación que deja compartir una conversación con alguien tan estimado para el otro como lo eran ellos dos.
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N/A:
Espero que les guste lo suficiente para dejarme un rvw!
No planeo escribir más de 10 episodios para esta historia, así que espero puedan acompañarme en la creación de esto.
Dentro de mis planes está también actualizar una vez por semana, en este caso, actualizaría cada domingo.
Realmente espero que les haya gustado este primer capítulo 3
