Sempiterno querer
Por: Yuuki
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Resumen: "Hey, Sakura, mi hermano mayor necesita un lugar donde quedarse ¿Estás de acuerdo con ofrecerle la ex habitación de Naruto?" "Claro que sí" dijo ella, sellando así su destino sin si quiera imaginar cómo iba a cambiarle la vida con ello.
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Capítulo V
No tan roto
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Se había duchado ya hace bastante rato, de hecho, al subir al segundo nivel fue directamente al baño para poder asearse y matar el tiempo mientras esperaba a que la conversación que se desarrollaba abajo terminase, pero desde aquello había pasado poco más de una hora ya y aquella conversación seguía sin terminar.
Durante ese tiempo Sakura, sin saber qué más hacer, tomó su computadora para leer un par de artículos que había dejado pendiente el día anterior, así al menos podría avanzar un poco de su trabajo del día siguiente.
Fue después de haber pasado más de una hora sentada en exactamente la misma posición que sintió como sus extremidades, y en especial su espalda, se encontraban un tanto adoloridas y acalambradas, por lo que estiró tanto brazos como piernas a la par que recostaba su espalda en aquella silla giratoria en un intento de relajar aquellos cansados músculos.
A pocos metros de distancia la observaba Itachi, cruzado de brazos y apoyado en el marco de su puerta.
Sakura estaba dándole la espalda.
No fue hasta que giró junto con su silla distraídamente que se percató de su presencia ahí. El pelinegro señaló sus oídos como una señal para que la muchacha se quitara los audífonos que rato antes se había puesto para evitar escuchar cualquier ruido externo.
"¿Ya se fue Izumi-san?" Cuestionó la muchacha mientras se ponía de pie. Itachi negó, observando con cierta curiosidad como aún vestía su camiseta. "No tenía sentido vestirme si no iba a salir de casa." Contestó ella a aquella inexistente pregunta mientras se acercaba hacia el más alto.
"Voy a darme una ducha y luego llevaré a Izumi a casa." Le comentó, recibiendo un asentimiento como respuesta. "Debería estar de vuelta en un rato."
"Voy a pedir una pizza mientras tanto." Avisó ella, viendo cómo el pelinegro comenzaba a dirigirse hacia el baño. Como respuesta recibió un asentimiento.
En vista de que esos dos ya habían terminado de conversar decidió bajar para buscar algún tipo de snack en lo que llegaba la comida que pediría. Estaba muriendo de hambre desde hace demasiado tiempo.
Bajó entonces la escalera y una vez llegada a la sala dirigió sus pasos hacia la cocina, sin detenerse para evitar así cualquier tipo de contacto con Izumi, quien continuaba sentada en exactamente la misma posición y lugar de hace rato.
Caminó directamente hacia la puerta, en silencio, y una vez que la cruzó dejó escapar un suspiro. No se había dado cuenta, pero desde la escalera había estado conteniendo su respiración.
Ya en la habitación aquella se dedicó a buscar en los mubles una caja de cereal que estaba muy segura de haber comprado hace un tiempo, y que esperaba no se la hubiesen comido los Uchiha. Para su suerte la encontró en el tercer mueble que revisó, aún sellada.
Feliz por su descubrimiento tomó la caja y procedió a reunir todas las otras cosas que necesaria para servirse un tazón del leche y cereal. Estaba tan ensimismada en ello que no se percató cuando Izumi ingresó a la cocina.
"Sakura-san." La llamó la pelinegra, provocando que la joven respingara y dejase caer su cuchara al suelo producto de la sorpresa que le había provocado.
Al instante se llevó una mano al pecho pues le había asustado lo suficiente como para provocar que su corazón se acelerase.
"Izumi-san, ¿Necesitas algo?" Preguntó instantes después, un poco más repuesta, mientras recogía su cuchara del suelo.
"Te has convertido en toda una mujer, Sakura-san." Comentó la pelinegra esbozando una sonrisa. "Recuerdo que cuando te conocí no eras más que una niña." Agregó nostálgica, sin embargo, aquel sentimiento no era suficiente para disfrazar sus palabras impregnadas en segundas intenciones.
"Bueno, han pasado varios años desde entonces." Respondió, sin entender hacia dónde se dirigía la Uchiha, pero captando perfectamente que aquel comentario era causado por lo que vio aquella mujer en relación con Itachi y ella.
Expectante, la muchacha se apoyó en el fregadero y cruzó sus brazos mientras observaba directamente a la pelinegra.
"Puedo entender perfectamente el deseo de mi marido por ti. Eres joven, muy atractiva, alegre, y apuesto que estás muy bien encaminada en tu carrera." Ante lo último Sakura simplemente asintió. "¿Sabes? Esa prenda que llevas puesta es un regalo que le hice un poco antes de que se marchara de casa. Nunca esperé verla en el cuerpo de otra mujer."
La pelirrosa quiso rodar los ojos, pero se contuvo. No quería ser maleducada.
"Izumi-san, si tienes algo por decir, hazlo." Espetó seria, soltando un suspiro.
"Mi matrimonio no está acabado y haré todo lo que esté en mis manos para salvarlo, pero no puedo hacerlo si sigues rondando a mi marido."
Sakura enarcó ambas cejas, incrédula ante las palabras que escuchaba.
"No estoy rondando a Itachi." Fue todo lo que dijo al no ser capaz de articular otra respuesta en su cabeza.
"Sakura-san, no me parece muy correcto que trates de aquella forma a mí marido. Es un hombre mayor y está casado, creo que lo correcto sería un trato más cordial y distante." Aquellas eran las mismas palabras que le había dedicado años atrás, la primera vez que Izumi le pidió guardar distancia de Itachi.
"Están divorciándose." Acotó, como si la pelinegra estuviese olvidando aquel importante detalle. "Además fue él quien me pidió expresamente dejar de referirme a él como Itachi-san."
"A estas alturas realmente no importa cómo o porqué sucedió, sólo quería pedirte, muy humildemente, que por favor pongas un fin a lo que sea que sucede entre tú e Itachi."
Sakura soltó un nuevo suspiro, estaba desagradándole demasiado aquella conversación y el rumbo que estaba tomando, pero en particular le desagradaba el tono que empleaba Izumi para dirigirse a ella, una mezcla entre algo muy poco agradable que no alcanzaba a distinguir debido a que lo disfrazaba perfectamente de una falsa amabilidad
¿Estaría intentando manipularla?
"Izumi." Itachi estaba parado en la puerta de la cocina, ya vestido correctamente, aunque con el cabello húmedo pegándosele al rostro. "¿Qué haces?" Cuestionó, dirigiendo su mirada a Sakura casi al mismo tiempo que ella buscó los ojos de él.
Ambos lucían incómodos, aunque Itachi parecía desbordar hastío por cada uno de sus poros. Sakura por su lado, se veía por demás tensa, apoyada en el fregadero con los brazos cruzados a la altura de su pecho.
"Ah, sólo estaba preguntándole a Sakura-san por los estudios."
Al instante que terminó de hablar, la pelirrosa soltó un bufido, llamando la atención de Itachi.
"De hecho, estaba pidiéndome amablemente que deje de rondarte, que ponga una respetuosa distancia entre tú y yo, y, finalmente, que le ponga un fin a lo que sea que sucede entre nosotros." Comentó negando suavemente con la cabeza.
La menor abandonó su posición sólo para dirigirse hacia la salida de la cocina, pasando en el camino por el lado de la pelinegra, quien sólo atinó a voltear cuando la muchacha pasó por su lado. Sakura se detuvo justo donde estaba Itachi, quedando frente a frente con el pelinegro y a escasa distancia.
El rostro de Izumi se observaba sorprendido y avergonzado, sus mejillas sonrojadas y su expresión apenada la delataban, haciendo imposible sostener su versión de lo que hacía con Sakura.
"Lo siento, Izumi-san, no pretendo ser maleducada, pero debo pedirte que por favor te vayas de mi casa. Si necesitas hablar con Itachi nuevamente, les ruego a ambos que lo hagan en su hogar, mi casa no es sitio para resolver problemas maritales."
"Hey." Murmuró Itachi, apoyando una mano en su cintura para evitar que continuase su camino. Su otra mano se aproximó a su rostro para apartar uno de sus rosados mechones de cabello. Si bien la situación en sí no daba nada de gracia, no podía negar lo mucho que le gustaba ver aquella expresión de genuina molestia en la pelirrosa. La menor levantó la mirada y rodó los ojos ante esa estúpida sonrisa en los labios del más alto. "Vuelvo dentro de poco, no olvides pedir la comida."
La joven simplemente asintió, y sin decir más, se deshizo de su agarre y se dirigió hacia su habitación en busca de su móvil. Sí, estaba molesta, pero a cantidades iguales estaba terriblemente hambrienta y antojada de una pizza.
Izumi nuevamente se dedicó a observar aquella interacción en absoluto silencio, intentando por todos los medios posibles contener el enojo y los celos que afloraban y aumentaban cada vez que veía a Itachi tocar de forma tan íntima a Sakura.
Tenía que repetirse una y otra vez que aún no era demasiado tarde para salvar su matrimonio y así poder calmarse un poco.
No, definitivamente no era tarde para recuperar a su marido.
"Vamos, debo volver pronto." Anunció el Uchiha, saliendo de la cocina y siendo seguido al poco tiempo por su exmujer.
El camino en automóvil hacia la propiedad que aún pertenecía a Uchiha Itachi se hizo prácticamente en silencio. El pelinegro se negaba a sostener cualquier tipo de conversación casual, y si había ofrecido llevarla a casa, fue única y exclusivamente porque ya se había hecho demasiado tarde para dejarla marchar así sin más.
Pese a las negativas del mayor, Izumi no se rindió en sus intentos de entablar una conversación, pero en vista de que ningún tema parecía llamar la atención del pelinegro, decidió recurrir a nombrar a una muchacha que estaba segura le sacaría al menos una palabra de los labios al Uchiha.
"Sakura-san se ha convertido en una mujer muy bella ¿No crees?"
Sólo eso bastó para que Itachi frunciera el entrecejo.
"¿Qué pretendes hablándome de Sakura, Izumi?" Cuestionó en un cansino suspiro. Internamente estaba agradeciendo que no faltaran más de un par de cuadras para llegar.
"Aparentemente es la única forma de que logres dirigirme la palabra."
"No tientes a mi paciencia, querida." Respondió él, irónico.
Había pasado ya demasiado tiempo desde la última vez que se refirió a aquella mujer como "querida", y la verdad de las cosas no creyó volver a hacerlo otra vez, mucho menos en aquel tono y con aquella intención casi burlesca.
Izumi suspiró, triste, decaída, cosa que Itachi ignoró a propósito.
"Al menos di que vas a considerar volver a casa. Te necesito a mi lado, Itachi, no iría a buscarte si realmente no fuese así, pero de verdad necesito tenerte a mi lado en estos momentos." Dijo, apoyando una de sus manos sobre el hombro de él.
Aquel contacto se le tornó incómodo, sin embargo, no dijo ni una palabra al respecto.
"Lo prometimos, Itachi, en la salud y en la enfermedad…" Agregó la mujer, a lo que él rodó los ojos.
"En la salud y en la enfermedad." Repitió, con un deje de sarcasmo. "Llegamos." Anunció después de estacionar el vehículo fuera de aquella propiedad que llevaba tantos meses sin visitar.
Izumi asintió y retiró su mano, le dedicó una última mirada y antes de bajar dejó un sobre que contenían una serie de exámenes e imágenes médicas, mismo que le había enseñado antes.
"Por favor considéralo." Dijo antes de cerrar la puerta.
El pelinegro negó con la cabeza y sin decir nada se puso en marcha nuevamente.
Ni si quiera quería mirar ese estúpido sobre, mucho menos quería saber de aquellos exámenes que estaban obligándole a considerar una opción que ni si quiera imaginó volver a considerar. No, no quería volver a su casa, no quería volver con su mujer, no quería, pero ¿Realmente era tan simple como no querer hacerlo?
No, no iba a ponerse a pensar en ello, primero hablaría con Sakura y recién después se preocuparía de las otras cosas por las que debía preocuparse.
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Cuando escuchó la puerta abrirse, ella ya estaba instalada en el sillón, cenando aquella pizza que hace un rato había pedido, mientras miraba una clásica película de princesas en la televisión.
Al percatarse de que era Itachi quien había llegado, lo invitó con una seña al sillón. Itachi asintió y se acercó, tomando asiento a su lado. Al instante la pelirrosa le ofreció un plato con un trozo de pizza que el pelinegro no tardó en aceptar.
"Hay algo que quiero hablar contigo." Dijo ella, y él no pudo más que asentir, sabía y quería tener esa conversación con ella.
"Lo sé, yo también." Sakura negó con su cabeza, sacudiendo sus cabellos en el proceso, ante sus palabras.
"Déjame hacerlo a mí primero." El pelinegro asintió y observó cómo se acomodaba para poder observarle de frente. "Estoy molesta contigo."
Itachi quiso estirar una de sus manos para acariciar su rostro, pero Sakura lo detuvo capturando aquella extremidad entre sus propias manos.
"No estoy molesta por lo que creas que estoy imaginando sobre tú e Izumi-san, eso te concierne a ti explicármelo en caso de que corresponda hacerlo." Entonces el mayor la observó con cierta extrañeza. "Itachi, esta debe ser la última vez que traes tus problemas maritales a mi casa. Ni siquiera debió existir una primera vez, y no creí tener que explicártelo, pero sucedió.
A esta casa no se traen los conflictos externos, puedes quejarte sobre tus problemas todo lo que necesites hacerlo y cuantas veces quieras hacerlo, pero no puedes traerlos a mí hogar. Este es mi lugar seguro, mi hogar, y ni tú, ni yo, ni Sasuke pueden convertirlo en un campo de guerra o similar.
Por otro lado, que sepas que jamás podría negarle la entrada a Izumi-san o cualquier persona de tu familia, pero no voy a tolerar que nadie me trate de la forma en la que lo hizo tu esposa que, por cierto, estuvo bastante fuera de lugar desde el momento en el que se presentó sin avisar, pero eso bien lo sabes tú.
Eres un hombre adulto, así que resuelve tus conflictos fuera de mi casa y elige la forma que más conveniente estimes, pero dentro de estas paredes cualquier problema que pueda haber, se resolverá conversando directamente, y no lanzando comentarios pasivo-agresivos como estuvo haciendo tu esposa conmigo."
Itachi no pudo más que observar y escuchar atentamente cada palabra que escapaba de los labios de aquella muchacha. Aquella era simplemente una más de las ocasiones en las que le había demostrado lo directa, honesta y adulta que era la pelirrosa para resolver cualquier cosa en su vida.
Internamente estaba sonriendo, pero por fuera su expresión se mantenía serena. Había comprendido cada palabra que dijo y entendía también el motivo de su molestia, además de compartirlo de principio a fin.
"Lamento que Izumi haya cruzado los límites de aquella manera." Sakura asintió, esbozando una sonrisa. "Será la última vez."
"Espero que lo sea, Uchiha, porque la próxima no voy a ser tan educada con tu esposa y definitivamente tú pagarás los platos rotos."
"No habrá próxima vez, y es exesposa."
"Aún no." Murmuró, acercándose al pelinegro lo suficiente como para recostar la cabeza sobre su hombro. Al instante él rodeó su espalda con uno de sus brazos.
"Aún tengo que explicarte lo sucedido." Susurró sobre sus rosados cabellos. Sakura se encogió de hombros.
"Si las cosas no han cambiado desde esta mañana, si tu divorcio sigue en trámite, y si no has cambiado de opinión respecto a divorciarte, no creo que sea necesario explicarme nada más. Sé que soy joven, pero puedo entender que en ese proceso puedan suceder muchas, muchas cosas, pero si nada ha cambiado para ti, no tiene por qué haber cambiado para mí."
Itachi soltó un largo suspiro, quizás aliviado por el peso que le había quitado de encima, pero por otro lado no podía evitar sorprenderse de la actitud de la muchacha. No es que hubiese esperado un escándalo o una escena de celos, pero sí esperaba molestia, enojo, incluso quizás que se negase a hablarle o escucharle, sin embargo, había recibido todo lo contrario.
"Nada ha cambiado respecto a eso." Respondió, y era cierto, sus sentimientos al respecto no habían cambiado, sólo lo habían hecho las circunstancias.
"Entonces come, hablaremos otro día si así lo quieres, pero ahora aliméntate y déjame terminar mi película de princesas."
Itachi sonrió divertido.
Habían sido innumerables las veces que habían compartido tardes frente a la tv, casi siempre acompañados de Sasuke, pero aquella era la primera vez que estaban tan relajados en la presencia del otro, tan cómodamente abrazados, envueltos en tan íntima confianza.
Era la primera vez que se compartían de esa manera y secretamente ambos esperaban que no fuese la última.
Sasuke llegó un rato después, siendo recibido por una sonriente Sakura que le informaba contenta sobre las porciones de pizza que le había guardado.
Cuando el recién llegado Uchiha se acercó a la sala pudo ver aquella escena casi tierna de su hermano mayor abrazando a Sakura, mientras ella apoyaba la cabeza sobre su hombro, e Itachi, a su vez, apoyaba su cabeza sobre los rosados cabellos de ella.
De no haber estado tan derrotado, quizás hubiese sonreído por la escena, en su lugar simplemente se acercó y se dejó caer en el espacio libre del sofá que ocupaban Sakura e Itachi, para seguidamente recostar la cabeza en las piernas de la pelirrosa.
La chica al instante comenzó a acariciar sus mechones de cabello negro, siendo seguida por la mirada de Itachi.
Conocía a su hermano de toda la vida, pero no podía negar que después de adulto le sorprendía verlo adquirir aquel comportamiento tan dócil y casi infantil. Le provoca ternura pues evocaba aquellos recuerdos de cuando era un dulce niño que siempre buscaba su protección, pese a ello no dejaba de sorprenderle.
Le agradaba de sobra que su querido, y muy molesto, hermano menor contase con la confianza en la pelirrosa para comportarse así.
"¿Qué te sucede? Te ves… acabado." Comentó la chica.
"Karin terminó conmigo, otra vez." Tanto Sasuke como Sakura rodaron los ojos. Aquella no era historia nueva. "Aparentemente soy un cretino."
"Aw, por supuesto que lo eres." Respondió risueña. "Pero no creo que ese sea el problema. No has pensado, mh, no lo sé ¿Buscar otra novia? Aun no entiendo dónde guardas esa cantidad de optimismo que sale a flote cada vez que vuelves con Karin y esperas un resultado distinto al anterior."
Sasuke bufó y cerró sus ojos, no quería responder porque sabía que Sakura estaba en lo cierto, pero tampoco quería reconocerlo, así que el silencio era su mejor opción.
"Ugh, ¿Se puede saber por qué hueles exactamente igual que mi hermano?" Cuestionó arrugando su nariz.
La pelirrosa no pudo evitar soltar una corta carcajada ante la inesperada pregunta.
"Está usando mi ropa." Respondió el otro pelinegro.
"Y tuvimos sexo." Agregó ella, aguantándose la risa.
"Gracias por la información que definitivamente no necesitaba saber."
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Tres semanas publicando puntualmente en domingo. Es un récord para mí.
Muchas gracias a las personas que han dejado rvw, muchos cariños para ustedes, y espero que les guste este capítulo.
Me gustaría mucho leer sus comentarios!
