Disclaimer: Los personajes de King Of Fighters No me pertenecen
Aclaraciones: Universo Alterno, no sé si decir que va a tener algo de romance o no, capaz si insinue algo pero hasta ahí. Puede quedar a criterio de cada uno. Personajes: Shun Ei, Leona Heidern y Iori Yagami. Solo voy a desarrollar la convivencia de este equipo.
Serie de Three-Shot.
Summary: [Three-Shot] Un equipo, eso es lo que son. Fue algo raro al ser seleccionados de manera aleatoria pero quizás algo en común tienen… Eso son, compañeros de equipo.
Compañeros
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I. Proteger
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Shun Ei se había retirado primero a su habitación. Dejando a solas a sus nuevos compañeros, que no solo del torneo sino también del departamento. El silencio incómodo ya estaba desde que los tres ingresaron al departamento, en donde se hospedaban hasta que termine el torneo.
Ambos se miraban en silencio, como si uno estuviera analizando al otro. Hasta que después cada uno se dirigió a su respectiva habitación, algunos podrían decir que es un equipo raro pero la persona que había organizado el torneo en este año tuvo la idea de mezclar a los equipos, sin importarle que se llevara bien o no. Claramente, era una manera de impactar más hacia sus espectadores para que miren otro reto que estarían enfrentando los participantes a parte de estar peleando para ganar su premio.
Sin dudas. Este equipo era algo…Inesperado, ya que el nuevo integrante no conocía exactamente a los otros dos integrantes de su equipo; Iori Yagami y Leona Heidern. Las caras de sus compañeros al enterarse que su compañera estaría cerca del pelirrojo, les inquietaba un poco. En cambio, Vice y Mature se mostraban indiferentes pero les generaba curiosidad en saber cómo ellos se relacionan, quizás uno va querer matar al otro, sobre todo por su disturbio de la sangre.
A diferencia de los compañeros de Shun, su maestro Tung Fu Rue no aparentaba estar sorprendido, todo lo contrario, sentía confianza en los otros dos participantes que se unen junto a Shun. Desde su punto de vista, ese muchacho puede aprender a convivir con otras personas y no solo eso, también conocer con más detalle el disturbio de la sangre que está latente en aquellos dos individuos. Porque Shun Ei se creía alguien "maldito" por los poderes que no podía controlar, esa podría ser su oportunidad de saber controlarlo.
Yagami arrastró la ventana para abrirla y salir hacia el balcón, para fumar un poco. Ni él se imaginaba tener un equipo así, pero no va ser el niñero o el tutor del chico nuevo con problemas de identidad. Cuando encendía el cigarrillo con su pulgar, salía una pequeña flama púrpura. Respiraba y luego, expulsaba el humo que fue conteniendo hasta sentir que llegara a sus pulmones. Se quedaba contemplando la vista nocturna que tenía de la ciudad, muchas luces como si fueran "estrellas" terrenales o un intento de reflejo de las estrellas del cielo nocturno. El pelirrojo se sentía tranquilo desde su rincón que es el lado izquierdo, por otro lado, tenía esa sensación de que alguien lo observaba; se giró hacia su derecha y era cierto, esa persona lo estuvo analizando desde el principio.
Él recordaba las palabras de ella cuando hizo una comparación hace dos o tres años atrás, con respecto a ellos dos; Iori nunca sintió odio hacia esa persona, quizás sólo indiferencia. Se burlaba de cómo Leona buscaba la manera de diferenciarse, empezando por el disturbio y su uso, capaz incluía su comportamiento. Aunque esa mujer no lo admita, el disturbio le daba una gran ventaja hacia el enemigo, en su caso, contra Kyo pero la desventaja es saber controlarlo y ella no lo sabe controlar, o capaz ni lo intenta. Prefiere estar solo enfrentando sus demonios internos y alejar a todo ser que quiera buscar en él alguna pizca de afecto, porque no quiere encariñarse y pasar por el sufrimiento, de nuevo, de perder a alguien cercano.
Su solución es alejarse de todo.
Otros participantes, podrían decir que ellos son el reflejo del otro, hasta los han tratado de hermanos cosa que no lo son; por ser dos individuos con personalidades casi idénticas. En ese sentido, Yagami detestaba ese tipo de opiniones y comentarios al compararlos, ellos podrán estar malditos con el disturbio de la sangre pero sus pasados son distintos; si no fuera por cumplir esas obligaciones de su padre y de los ancestros, quizás por más que suene absurdo, nunca tendría como objetivo en acabar con Kyo Kusanagi, fue criado para odiar aquellas personas con descendencia de ese Clan. Con respecto a su disturbio, si Yashiro estuviera vivo se burlaría llamándole "esclavo de Orochi" o quizas "falso Hakkesshu", porque no es un Hakkesshu de sangre pura, solo es alguien a quien sus antepasados pactaron con Orochi.
Culpaba y maldecía a sus antepasados por todo esto.
Sus orbes carmesí hicieron contacto visual con esos orbes azules fríos, de manera discreta. Leona fue rápida en apartar la mirada, al darse cuenta que él hacía lo mismo. Expulsaba, nuevamente, el humo de su boca y la observó con determinación dándose cuenta que ella disimuló su disgusto al verlo fumar estando ahí, con la espalda apoyada contra la pared desde la otra punta del balcón. Otra vez, sus orbes azules se fijaban en el cielo estrellado parecía estar pensando, o recordando alguna orden.
—¿Vienes a controlarme? Princesa Ikari — preguntó, sin apartar la mirada de ella.
La joven seguía ignorándolo, manteniendo su boca callada pero sí tuvo la sensación de que lo miró por unos segundos.
—No, no es eso —respondió sin mirarlo, —No eres mi objetivo. Iori.
Iori ni se movió de su lugar, se quedó mirando de reojo como las luces tenues hacían contorno en aquel físico femenino. Frunció el ceño al escuchar que él no es el objetivo principal de la militar, sabiendo que hace años atrás sí fue el objetivo principal y sospechoso de ella, por la "desaparición de Vice y Mature''. Aunque en este torneo aparecieron como si nada hubiera pasado.
—Qué curioso — dijo. Fingiendo interés en saber quién es, sea quien sea, no le interesa mientras que esa mujer no se meta en su camino y su objetivo, mejor.
— ¿Qué se siente? — preguntó ella sin mirarlo.
Ella lo miraba de reojo, hasta que él la miró de igual manera.
—¿Eso importa? —contestó Iori con otra pregunta.
—A mi me importa, Yagami Iori—respondió Leona, tratando de disimular su preocupación.
El pelirrojo frunció el ceño al saber que alguien más se preocupaba, y no solo por mencionar a Chizuru; — Qué curioso. Lo dice alguien que intentó suicidarse hace unos años atrás — comentó, mientras que seguía expulsando el humo de su cigarrillo.
En ese momento, sintió como unos orbes azules se fijaban en él, mostrándose amenazantes e intimidantes, ella parecía como una gatita con garras preparada para atacar en cualquier momento. Yagami se burló por lo bajo, viendo a la mujer de cabello azul sin apartar la mirada hacia él. Le agradaba ver su reflejo en esos ojos azules.
—No vuelvas a decir eso —le habló Leona Heidern, al acercarse un poco hacia el pelirrojo sin dejar de mirarlo de manera intimidante —Tú no sabes nada de mí.
—De hecho. Intentar tomar ese camino no es la solución —comentó el muchacho, viendo como la mirada de Leona se suaviza al escucharlo —Lo digo porque lo intenté, pero al final, decidí no hacerlo porque tengo algo que cumplir antes de morir. Y, sí lo cumplo, voy a romper esta maldición.
—Habla por tí — murmuró la joven, desviando la mirada hacia el cielo —. En parte, tienes razón. No vale la pena hacer eso, el coronel y el comandante me han dicho que hay mucho por qué vivir. A veces no quiero pensar en esa sangre maldita.
—Orochi no es asunto tuyo, no servirá de nada que te lo diga —sugirió Iori al asomarse hacia ella, quedando cara a cara —. No voy a tolerar eso.
Leona no hacía contacto visual hacia él, parecía estar pensativa pero a la vez algo le preocupaba y su rostro era un claro ejemplo de eso.
—¿Tolerar? — interrogó al mirarlo, tomando por sorpresa al pelirrojo — ¿Por qué lo dices?
—No importa, creo que hablé demasiado —respondió, el pelirrojo negó con la cabeza. Se giró sobre sus talones para irse sin decir nada más. Sintió como alguien lo retenía, él miró de reojo para darse cuenta de que Leona lo estaba agarrando de su traje negro —¿Qué estas haciendo?
— Quiero saber más, ¿qué está pasando con Orochi? Porque mi sangre permanece inestable como de costumbre.
La joven militar lo suelta para no insistir, ya que él mismo dijo que no le informará nada con respecto a Orochi, más si ahora son compañeros. Aceptando de que no podía quitarle nada de información a Yagami Iori, decidió irse hacia su habitación.
—Solo…—hizo una pausa al verla caminar hacia la ventana amplia — Es para protegerte…
Escuchó como la princesa Ikari arrastraba suavemente la ventana, dejando con la intriga a su compañero de creer que lo había escuchado, aunque ella le dio una última mirada para después cerrar las cortinas para tapar la ventana.
Yagami se retiró en silencio, pensando que ella no lo escuchó; por primera vez se estaba sincerando y protegiendo a alguien a quien siente respeto y cierta empatía hacia ella. Teniendo a una persona que podría comprender su dolor y ahí estaba, lamentándose porque ella no conoce sus razones para protegerla de Orochi. Iori no podría tolerar verla como su enemiga, no después de saber como lucha contra ese enemigo interno, porque él también lo hace.
él quiere proteger a Leona y nadie lo sabe, algo que Iori no sabía es que ella sí lo escuchó.
Continuará…
Espero que les haya gustado.
¡Saludos y cuídense!
Atte.J.H ©
