Disclaimer: Los personajes de Pokémon no me pertenecen, son de respectivo creador Satoshi Tajiri.
Como se menciona en la breve descripción, este fic incluirá diversas historias de las chicas de Alola con el mostaza. Cada chica tendrá su capitulo y todavía no se si incluir a las chicas de otras regiones, ya que cuando digo chicas de alola me refiero a todas o esa es la idea.
Este capitulo es una continuación de otro fic que escribí hace unos meses, "Despedida". No he visto ningún capitulo de Pokemon Journeys por lo que puede que algunos datos no cuadren, no le tomen importancia xD
Un avión aterrizaba en la región de Galar proveniente de Kanto como indicaba el logo en la parte lateral del avión. Cuando se abrieron las puertas para que los pasajeros empiecen el descenso se escuchó un fuerte ruido para que acto seguido dos chicos bajen a empujones que provocó que rodaran cuesta abajo por la escalera hasta chocar con el suelo.
— Eso dolió —mencionó uno de los chicos, de cabellos azabache, gorra color rojo y blanco con el diseño de la Liga Pokemon y unas extrañas marcas en sus mejillas, a su lado se encontraba un Pikachu que también se levantó agitando la cabeza de un lado a otro.
— ¡Es tu culpa por querer bajar rápido! —lo reprocho un chico de cabello negro rizado con un pequeños adornos de color rojo en su lado izquierdo, a su lado se encontraba un Raboot cruzado de brazos mirando hacia otro lado.
— Por fin estamos en Galar —rápidamente el azabache se levantó ignorando los reclamos de su amigo.
— ¿Por qué estas tan entusiasmado? Ya habíamos venido cuando ocurrió lo de Eternatus —
El azabache no respondió y rápidamente se dirigió a recoger su maleta, esta acción provoco nuevos reclamos en su compañero quien tuvo que seguirlo paran o perderlo de vista, sabía que su amigo podía ser bastante descuidado.
Pikachu, en el hombro del azabache, sabía el porqué del entusiasmo de su amigo. Dos días atrás había recibido un carta de Alola, más específicamente de Mao, que aparte de los saludos y una invitación para que lo visiten nuevamente, le contaba que había recibido una carta de Lillie. El viaje de la chica rubia que conoció en Alola para encontrar a su padre los llevó a la región de Galar.
El pokemón eléctrico rio por lo bajo al recordar la expresión de su amigo, salto tanto que se cayó de la cama para risas de él y su compañero de habitación. Todo ese entusiasmo aumentó cuando el profesor Sakuragi le pidió que fueran a Galar para poder conocer más sobre las formas regionales.
— ¡Vamos Goh! ¡Tenemos que ir a buscar a Sonia! —el azabache tomo su equipaje, su mochila, y rápidamente puso rumbo a la salida del aeropuerto.
— Espera Satoshi —Goh lo detuvo al sostenerlo del cuello de su camiseta. — ¿Por qué vamos a buscar a Sonia? —
El azabache no supo que responder, el motivo por el que buscaba a Sonia era porque quería que lo ayudara a recorrer más rápido la ciudad. Si, el objetivo de Satoshi era buscar a su rubia amiga.
— Ehm… —trataba de pensar en una excusa que convenciera a su amigo. — Lo tengo… Es porque ella es ayudante de la profesora Magnolia, debe saber mucho sobre los pokemon de Galar ¿Cierto? —
Goh miro un poco sospechoso a su amigo, si bien era cierto lo que dijo no era algo que Satoshi simplemente propusiera. Normalmente solo se lanzaba a la aventura, como siempre decía, que se haya puesto a pensar en un plan para que la chica que conocieron aquella vez los ayude era raro.
— Supongo que tienes razón —dejo sus sospechas a un lado para seguirle la corriente, por ahora. — Como futura profesora de la región podría ayudarnos a completar el encargo del Profesor Sakuragi —
Sin más que decir ambos pusieron rumbo al laboratorio para comprobar si es que la chica pelinaranja se encontraba ahí, y el azabache esperaba que así fuese.
Mao, Suiren, Wicke y la profesora Burnet arrastraban a un Satoshi bastante confundido hasta una pequeña cafetería, al llegar rápidamente lo dejaron en una de las sillas mientras todas ellas se sentaban frente a él.
— ¿P-Pasa algo? —preguntó bastante nervioso, antes que las chicas lo arrastrarán había visto una extraña mirada en todas ellas.
Y no ayudaba el hecho de que todas tenían una sonrisa en su rostro, daba un poco de miedo. Un mesero se acercó para anotar su orden y fue rápidamente despachado para que no las molestarán.
— Satoshi-kun —comenzó la profesora Burnet provocando un leve temblor en el azabache, era la primera vez que lo llamaba de esa forma
— ¿S-sí? —
— ¡¿Te gusta Lillie?! —interrumpió Mao acercándose lo más que pudo a su amigo.
Todo el nerviosismo y confusión del azabache lentamente desaparecieron ante la pregunta de su amiga peliverde. Era algo que él tampoco sabía y que esperaba que el profesor Kukui le ayudase en eso.
— Aunque… supongo que las mujeres saben mucho más del tema —ese pensamiento recorrió su mente, recordó las palabras de su madre cuando le contó sobre el beso que le dio Serena.
Viendo que las mujeres frente a él esperaban una respuesta, y también veía como Suiren regañaba a su amiga, tomo un profundo respiro antes de responder.
— Yo… no lo sé —
La respuesta del azabache detuvo todas las acciones de las mujeres frente a él, sobre todo de Suiren, todas ellas pudieron ver que el chico no estaba mintiendo más que todo porque se le daba pésimo mentir.
El chico continuó antes que cualquiera de ellas pudiese hablar. — Solo sé que me gusta cuando estoy cerca de ella, no me gusta verla triste y… —
—¿Y? —preguntaron las chicas, el chico se estaba tomando su tiempo para continuar.
— Su sonrisa… —involuntariamente el azabache empezó a sonreír al recordar el rostro de su amiga. — Me gusta su sonrisa, siento que puedo hacer cualquier cosa, vencer a los rivales más poderosos si es que ella me sonríe —
Todas las mujeres estaban en silenció ante las palabras de Satoshi. Las más jóvenes, Mao y Suiren, estaban bastante sonrojadas por las palabras de su amigo mientras Wicke y la profesora Burnet solo veían con cariño al chico, bastante felices de conocer sus sentimientos con respecto a Lillie.
— Satoshi —la profesora Burnet se acercó al chico colocando una mano sobre su cabeza. — ¿Tú quieres a Lillie? —
— Claro que la quiero —dio una respuesta inmediata. — Al igual que a Mao y a Suiren —
Ambas chicas se sonrojaron por las palabras del azabache, Wicke solo pudo reír ante el rostro de ambas chicas y por la respuesta del chico, parece que no comprendía el significado de la pregunta.
— No me refiero a eso Satoshi, sé que quieres bastante a las chicas —comento la profesora despeinando un poco al azabache. — Pero lo que te pregunto es si las quieres como más que amigas —
Lentamente se pudo ver como las mejillas del chico se enrojecían, lo que provocó que nuevamente Mao y Suiren enrojecieran al ver al chico ya que era la primera vez que lo veían de ese modo.
—Yo… —no sabía cómo responder a esa pregunta. — No lo sé —
La profesora y Wicke se miraron, eran las que tenían más experiencia tomando en cuenta que la primera se había casado hace poco y la segunda había tenido varias citas. Wicke se levantó sentándose al otro lado del chico para poder explicarle a que se referían.
— Satoshi-kun —llamó la castaña de lentes. — ¿Eres feliz cuando la señorita Lillie está contigo? —
— Claro que si —otra respuesta inmediata. — Pero es porque somos amigos —
— ¿Te sientes feliz cuando estas con nosotras? —preguntaron Mao y Suiren al unísono.
El azabache solo asintió ante la pregunta de ambas, para el chico era lógico que se sintiera feliz cuando estaba con sus amigos.
— ¿No hay ninguna diferencia? —preguntó esta vez la profesora.
— Claro que- —el chico se detuvo a mitad de sus palabras.
El repentino silencio del azabache saco una sonrisa en la profesora Burnet y en Wicke, ambas se miraron al ver que el chico se estaba dando cuenta de algo muy importante.
La mente de Satoshi trabajaba a toda máquina, era cierto que se sentía a gusto cuando estaba con sus amigos pero… con Lillie era diferente. No sabría cómo explicarlo con palabras, era un sentimiento único que no había sentido con ninguna de sus amigas.
— Yo… estoy confundido —
— Es normal estar así Satoshi —la profesora Burnet lo abrazó y le hablo en un tono maternal a quién consideraba casi como un hijo. — Aun cuando ya tienes 17 años todavía eres bastante inocente en varios temas, uno de ellos es el amor —
Las palabras de la profesora eran algo que el azabache no podía negar, desde que salió de casa en lo único que había pensado era en alcanzar su sueño de ser maestro pokemon aunque recordaba algunos momentos en los que Brook le decía que tenía bastante suerte.
Casi nunca se había detenido a pensar en tener una relación, de hecho ni siquiera se fijaba en las chicas y la única vez que lo hizo fue cuando conoció a Giselle del Tec Pokemon. Y no es como si sus compañeras no hayan sido lindas solo que en esos momentos no tenía tiempo para pensar en ello.
—Entonces… ¿Estoy enamorado de Lillie? —
Mao y Suiren estuvieron a punto de hablar hasta que fueron calladas por la voz de una nueva persona.
— Eso es algo que solo tú puedes decidir —el profesor Kukui entro en escena sentándose al lado de sus dos estudiantes.
El azabache se dejó caer en la mesa, no estaba llegando a ningún punto en específico. Sabía que quería a su amiga rubia pero no sabía cuánto.
— Una vez más… sé que puedo saber lo que siento si la veo una vez más —
Desde que regreso de Alola no había podido dejar de pensar en Lillie, y la conversación con su mamá no ayudo mucho ya que la respuesta fue la misma que le dieron en Alola.
Solo tú puedes saber si es que estas enamorado de Lillie.
— ¿Satoshi? —llamó Goh al ver que su amigo no se emocionaba al ver la forma galar de Weezing. — ¿Pasa algo? —preguntó moviéndolo por el hombro.
— ¿Eh? —el azabache reaccionó ante el golpe de su amigo. — N-No… ¡Mira a ese weezing! ¡Es como si tuviera un par de edificios en su cabeza! —
Goh suspiro ante la actitud de Satoshi, se estaba comportando más extraño que lo usual. Cuando volvieran a Carmín le preguntaría.
Ambos chicos habían llegado al laboratorio de la profesora Magnolia pero no lograron encontrar a Sonia para disgusto del azabache. Ahora estaban viendo a algunos pokemon que la profesora estudiaba.
— Datos recolectados —comentó Goh guardando su pokedex. — Con este ya van 5 formas galar que hemos analizado, solo nos faltarían un Slowking, un Mr. Mime y la línea evolutiva de Darumaka —
— ¿Estás diciendo que ya vieron las formas galar de Moltres, Zapdos y Articuno? —preguntó la profesora.
El rostro del pelinegro adquirió una mueca. — No, nadie sabe el paradero de las aves legendarias y el profesor Sakuragi solo nos pidió la información de algunos pokemon —
La profesora tuvo que asentir ante las palabras del muchacho, eran contadas las personas que habían logrado ver a las aves legendarias. La mirada de la profesora paso del muchacho frente a ella hasta el chico azabache quien estaba acariciando un Ponyta, se veía distinto a cuando los ayudo en el incidente con Eternatus.
— Te ves distinto muchacho —el comentario de la profesora no causo reacción en Satoshi. — Por tu mirada puedo decir que no estás muy emocionado con las formas regionales —
— No es eso —con una sonrisa despidió al Ponyta que fue con un grupo de Rapidash. — Es… nada importante —
— ¿Por qué no me cuentas que es lo que tanto te aflige? —ante la mirada confusa del azabache continúo hablando. — Esta anciana quizás te pueda servir de ayuda —
— Yo… no sé si sea buena idea —
— No te preocupes muchacho, no pienso divulgar tus secretos… déjame adivinar ¿Es por una chica? —ante la mención pudo ver un enrojecimiento en las mejillas del muchacho. — Ya veo, así que es por una chica —
No había que ser un genio para adivinar los posibles problemas de un chico de 18 años.
— ¿Cómo sé si estoy enamorado? —
— Pregunta complicada chico —la profesora rio un poco ante la pregunta del azabache, no se andaba con rodeos. — Como explicarlo… —colocó una mano en su mentón mientras trataba de encontrar las palabras adecuadas.
Se tomo una leve pausa antes de continuar.
— Déjame preguntarte algo muchacho… ¿Ahora mismo extrañas a esa persona? —un asentimiento fue la respuesta del chico.
— Bien, siguiente pregunta… ¿Esa persona te parece linda? —
— ¡Claro que sí! —la profesora no esperaba ese grito de parte del chico. — Sus ojos verdes, su cabello, su sonrisa… una sonrisa que te puede calmar y alegrar inmediatamente —
La profesora ya sabía lo que pasaba al azabache pero necesitaba confirmarlo una segunda vez. — Última pregunta chico… ¿Te imaginas un futuro sin esa persona? —
Esta vez no hubo una respuesta inmediata, la pregunta había hecho pensar bastante al azabache.
— Un futuro sin Lillie... —
La sola idea lo aterraba, pensar en que no la volvería a ver era suficiente para sentir un dolor punzante en el pecho. Quería estar al lado de ella.
— No quiero… —comentó el azabache confundiendo un poco a la profesora. — No quiero estar alejado de ella —
La profesora sonrió ante la respuesta, eso lo había terminado de confirmar.
— Parece que ya sabes lo que sientes chico solo que no quieres admitirlo —
El azabache vio a la profesora un poco sorprendido, todo lo que había dicho era verdad, todo con respecto a su amiga era lo que sentía. Una sonrisa se formó en su rostro mientras se dirigía rápidamente a la puerta del laboratorio.
— Gracias profesora Magnolia —se despidió rápido mientras abría la puerta. — Goh nos vemos en un par de horas —
— ¿Eh? —el pelinegro confundido por el accionar de su amigo rápidamente lo siguió. — ¡Espera Satoshi! —
La profesora Magnolia solo pudo sonreír al ver la actitud del azabache, ahora que el dúo se había marchado tendría que continuar con la investigación que estaba realizando.
Goh caminaba detrás de Satoshi, no sabía por qué pero parecía que su amigo estaba buscando a alguien ya que miraba a todos lados cada cierto tiempo. No sabía a quien buscaba y no creía que conociera a varias personas en Galar, a no ser que haya conocido a alguien más durante el incidente con Eternatus.
— Cuando regresemos tendré que pedirle ayuda a Koharu —sabía que con la ayuda de su pelirroja amiga podía hacer que el azabache hablara.
Goh estuvo tan metido en sus pensamientos que no vio cuando la puerta de una tienda se abrió, lo último que vio fue un cabello rubio antes de chocar con alguien. Debido al choque el pelinegro cayo de espaldas mientras la otra persona pudo recuperar el equilibrio para no caer.
— Deberías fijarte por donde caminas —se notaba un poco de molestia en la persona que seguía de pie.
— Lo siento —el pelinegro rápidamente se levantó para disculparse, la mirada de la persona que tenía en frente le daba un poco de miedo.
—¡Goh! ¿Estás bien? —se escuchó la voz del azabache quien regreso sobre sus pasos al ver que su amigo estaba en el suelo.
El pelinegro le hizo un gesto con la mano para que no se preocupara pero no pudo decir nada al ver el rostro del azabache, se veía bastante sorprendido y su mirada estaba dirigida al chico rubio con el que choco.
— Gladio… —
— Satoshi… —
Azabache y rubio se quedaron viendo durante varios segundos, segundos en el que ninguno de los dos dijo alguna palabra. Goh quien se había quedado al margen no sabía qué hacer, por un lado tenía a su amigo y por el otro lado al chico con el que choco y ya que ambos dijeron el nombre del otro suponía que se conocían.
Cuando el pelinegro estuvo a punto de hablar pudo ver como ambos chicos se acercaron hasta quedar frente a frente. Ambos levantaron su mano para posteriormente saludarse con un apretón.
— Ha pasado un tiempo —comentó el rubio siendo secundado por el azabache. — Es raro encontrarte por aquí, pensé que seguías en Kanto —
El azabache solo rio ante lo dicho por su amigo. — Vinimos para investigar las formas regionales de Galar —
— Supongo que con lo de vinimos te refieres a él… —el rubio dirigió su mirada al pelinegro que seguía en silencio.
Soltando al rubio el azabache se colocó al lado de su amigo. — Él es Goh, un amigo que hice en Kanto, ambos ayudamos a un profesor en varias investigaciones —
— Un gusto, mi nombre es Gladio Aether lamento mi rudeza de antes —
— N-No, fue mi culpa por chocar contigo, mi nombre es Goh —
Con un gesto de su mano el rubio le dijo que no se preocupara y se dirigió nuevamente al azabache. — ¿Ahora eres asistente de un profesor? ¿Qué paso con lo de ser Maestro Pokemon? —
El azabache volvió a reír. — Aún es mi sueño convertirme en un Maestro Pokemon, estoy participando en el Campeonato Mundial Pokemon, soy de clase Super —sacó su SmartRotom para mostrarle el puntaje acumulado que tenía.
— Interesante —comentó el rubio al ver la puntuación de su amigo. — Había escuchado del torneo y quería participar pero luego de pensarlo bien decidí no hacerlo —
Viendo la mirada confundida del azabache decidió continuar. — Como sabes, seguimos buscando a papá por lo que estamos cambiando de región constantemente —
Satoshi asintió a lo dicho por su amigo, aunque eso no impidió que le dijera que quería enfrentarse a él en el Campeonato alguna vez por lo que esperaba que el próximo año se inscribiera.
— No necesitas esperar al próximo año —el rubio mostro una leve sonrisa mientras sacaba una pokeball. — Espero que no hayas olvidado nuestra promesa hecha en Alola —
El azabache no dudo en sacar una pokeball. — La próxima ves que nos veamos tendremos una batalla —
Cuando ambos se disponían a lanzar su pokeball para poder empezar la batalla alguien los detuvo.
— ¡Esperen! —Goh intervino al notar la tontería que estaban a punto de hacer. — No pueden pelear en medio de la calle, busquemos un campo de batalla —
Azabache y rubio se miraron entre sí, tenían que aceptar que Goh tenía razón. Unas pocas personas los habían rodeado al pensar que se pondrían a luchar en ese mismo momento. Ambos guardaron sus respectivas pokeball para seguir al pelinegro en busca de un campo de batalla.
En una pequeña cafetería, más específicamente en una de las mesas, se encontraba una mujer de hermoso cabello rubio comiendo un trozo de pastel. Su mirada estaba dividida entre el postre frente a ella y el exterior, como si estuviese esperando a alguien.
Segundos después de un tercer bocado de parte de la mujer, la puerta de la cafetería se abrió dando paso a una joven de, igualmente, hermoso cabello rubio con una pamela sobre su cabeza. Entre los brazos de la joven se encontraba un Vulpix de color blanco y a un lado de ella lo que parecía un robot de color plateado, Magearna.
La joven colocó en una de las sillas a su compañera blanca antes de retirarse la pamela para sentarse frente a la mujer, soltó un gran suspiro cuando lo hizo.
— No encontré a Onii-sama por ninguna parte —
La mujer solo suspiro un poco antes de responder. — Acordamos reunirnos aquí ya que quería ver algo que le había interesado, no debería de tardar —levantó su brazo llamando a un mesero para hacer un nuevo pedido.T
Una vez hubo un nuevo plato con un trozo de pastel frente a la joven rubia siguieron con su conversación. — ¿Qué es lo que habrá captado la atención de Onii-sama? —
— Quizás se deba al Campeonato, recuerda que Galar es donde se realizará la batalla final y donde se encuentran la mayoría de las participantes —
La pequeña rubia soltó un suspiro al recordar lo del Campeonato, le había insistido a su hermano que participara ya que sabía lo emocionado que estaba, aunque este no lo admitiera, ya que no había tenido la oportunidad de tener una batalla pokemon con alguien interesante desde que se fueron de Alola.
— De verdad quería que Onii-sama participara en el Campeonato —
— Ho… —una sonrisa se formó en el rostro de la mujer. — ¿Querías que se encontrara con alguien en particular en el Campeonato? —
El rostro de la joven adquirió un pequeño rubor al entender el significado de la pregunta. — N-No sé de lo que hablas madre —
— Oww… mi pequeña Lillie sigue pensando en Satoshi-kun —
Ante la mención del azabache el rostro de la menor se tornó de un color rojizo y rápidamente desvió la mirada. Esa acción solo provocó una pequeña risa en Lusamine.
— E-Eso no es verdad —un pequeño puchero apareció en el rostro de la pequeña rubia para luego soltar un pequeño suspiro.
Hace más de seis meses que no sabía casi nada sobre su amigo entrenador, lo poco que sabía era lo que Mao le había contado mediante una carta cuando el azabache los había visitado en Alola. Según la carta de su amiga el azabache estaba participando en el Campeonato Mundial Pokemon y estaba visitando distintas regiones, al enterarse de ese detalle una parte de ella se sintió bastante feliz
— Tal vez, solo tal vez pueda verlo nuevamente —ese pensamiento aparecía cada vez que leía la carta.
Lusamine tomo un poco de té mientras veía fijamente a su hija, según lo que Gladio le había contado Lillie había recibido una carta de Alola con la noticia de que el campeón había regresado a la región para visitar a todos sus amigos, o casi todos. Ese día Lillie había tenido una gran sonrisa en su rostro e incluso se animó a entrenar un poco con Vulpix, cuando le preguntó el motivo ella no se lo dijo pero el pequeño rubor que pareció en su rostro la delataba.
Un entrenador azabache estaba involucrado en el cambio de actitud de su hija.
— Gladio no ha logrado tener una buena batalla después de la Liga Alola —comentó Lusamine viendo de reojo a su hija. — Según me han dicho, en Kanto hay buenos entrenadores y los líderes de gimnasio son los más fuertes —
Lillie soltó un suspiro al escuchar a su madre. — Madre ya hablamos de esto, tenemos que encontrar a padre primero —
Ambas rubias ya habían perdido la cuenta de cuantas veces habían discutido sobre el mismo tema. Lusamine sabía que sus hijos querían encontrar su padre, ella tambien quería encontrar a su esposo, pero tambien sabía que ambos querían perseguir sus propios sueños.
Hace un par de meses cuando estaban por Unova, ella y Gladio habían tenido una conversación bastante inusual. Ella había salido a tomar un poco de aire ya que no podía dormir, cuando salió al balcón se encontró con su hijo apoyado viendo el cielo.
Fue ahí donde su hijo le había comentado que una vez que encontraran a su padre haría un viaje para convertirse en el próximo campeón de Alola, seguiría los pasos del actual campeón, quién había viajado por siete regiones, y luego de viajar lo retaría por el puesto.
— Gladio… sé que te convertirás en un gran Campeón —una sonrisa se formó en su rostro al recordar lo que paso aquella noche.
— Estoy segura de que pronto encontraremos a padre —
Lo dicho por Lillie puso de buen humor a Lusamine quien pidió un trozo más de pastel. Estuvieron conversando sobre Alola durante unos cuantos minutos cuando escucharon un pequeño bullicio en una de las mesas.
— Ey mira a ese Lycanroc —se escuchó la voz de una de las dos personas sentadas. — Nunca había visto a uno de esa forma —
— Parece que está peleando contra un Lycanroc nocturno. —
Ambas personas tenían sus celulares en mano.
— Están cerca al centro pokemon, vamos a verlos —
Rápidamente ambos chicos pagaron la cuenta para salir a toda velocidad de la cafetería. Lo dicho por ambos chicos dejó bastante pensativa a la pequeña rubia.
— ¿Un Lycanroc extraño? ¿Quizás…? ¿Podría ser…? —varios preguntas llegaron a la mente de Lillie, una parte de ella quería ir al Centro Pokemon para ver a aquel Lycanroc pero otra parte no quería ir ya que temía que no fuera la persona a quien deseaba ver.
— Tal vez Gladio este en el Centro Pokemon —el comentario de su madre logró hacer reaccionar a la pequeña rubia. — Vamos —pagó rápidamente la cuenta y ambas salieron del local.
— ¡Bola Sombra! —
— ¡Rayo! —
Ambos ataques colisionaron, cancelándose mutuamente y provocando una pequeña explosión. Cuando el polvo se disipo se podía apreciar a un Pikachu frente a un Umbreon, ambos tenían pequeñas heridas producto de la explosión y de algunos movimientos previos.
— Como siempre, el poder de Pikachu sigue tan fuerte como siempre —
Satoshi rio bastante orgulloso por la declaración de Gladio. — Pikachu y yo siempre nos volvemos más fuertes, seguiremos mejorando hasta lograr nuestra meta. ¡Ataque Rápido! —
El pequeño roedor rápidamente se volvió una estela de luz blanca y avanzó rápidamente hacía el pokemon siniestro, aun con las indicaciones de su entrenador le fue imposible esquivar varios golpes que provenían de varias direcciones. La velocidad de Pikachu era muy superior a la suya misma.
— Trata de sentir de donde vendrá el ataque y lanza un pulsó umbrío —
La evolución de Eevee trato de hacer lo que su entrenador le dijo pero le resultaba bastante complicado adivinar de donde vendría el ataque, cuando se preparaba a lanzar su ataque sentía un golpe solo para ver como el roedor ya estaba bastante lejos.
— ¡Cola de Hierro! —
— Espéralo… —
Segundos antes de que el ataque conectara en su pokemon siniestro dio la orden para que lo esquivara y rápidamente atacar con una bola de sombra, aunque no espero que el roedor aun con su cola de color plateado bloqueara el ataque.
— Tch… Se ha vuelto más fuerte —su pokemon había recibido varios ataques, para su suerte tenía un movimiento perfecto para solucionarlo. — ¡Luz Lunar! —
Le tomo unos segundos al azabache recordar que era lo que hacía ese movimiento. — ¡No dejes que recupere su vida! ¡Electrotela! —
Rápidamente el roedor lanzo una tela de electricidad desde su cola atrapando al pokemon siniestro y evitando que su salud de restableciera.
— ¡Terminemos con un rayo! —
— ¡Trata de liberarte! ¡Pulso Umbrío! —
El pokemon siniestro lanzó su ataque en un intento de liberarse y lo había logrado pero no pudo esquivar a tiempo el ataque eléctrico de su rival, todo su cuerpo se entumecía por la electricidad que recorría su cuerpo. Al no poder soportar más carga eléctrica en su cuerpo se desplomó.
— ¡Umbreon no puede continuar! —declaró Goh quien estaba haciendo de árbitro.
Gladio regresó a su pokemon mientras que el azabache tenía en sus brazos a Pikachu, ambos entrenadores se acercaron y se dieron un apretón de manos.
— Te has vuelto más fuerte Satoshi —
— Tu tambien Gladio, tu Lycanroc es mucho más fuerte que aquella vez en la Liga —
— Pero fue el tuyo que se ganó la atención del público —dio un leve vistazo a los espectadores que se habían acercado a ver su batalla.
Si bien el pokemon del rubio atrajo varios comentarios y uno que otro grito ya que era raro ver un pokemon de Alola en Galar, fue el de Satoshi quien atrajo la mayor atención ya que era la primera vez que veían a un Lycanroc de esa forma, normalmente solo se conocían dos formas para el pokemon de roca.
— Sera mejor que entremos al Centro Pokemon, sus pokemon necesitan descansar —
Siguiendo el consejo de Goh, los tres entraron al establecimiento para entregarle sus pokeball y Pikachu a la enfermera Joy, quien les dijo que en unos minutos estarían recuperados. Mientras esperaban ambos entrenadores se ponían al día sobre lo que habían hecho desde que se fueron de Alola.
Goh escuchaba atentamente las anécdotas de ambos entrenadores e incluso se animó a preguntarle a Gladio como había sido su pelea en la Liga de Alola ya que el azabache casi nunca hablaba de lo que paso en esa región.
— P-Po cierto… —interrumpió el azabache un poco nervioso. — ¿D-donde te estas quedando? —
Gladio se sorprendió un poco por la pregunta de su amigo, o así estaba hasta que recordó lo que paso la última vez que lo vio y lo que su hermana le había dicho en el barco. Goh tambien estaba sorprendido del nerviosismo de su amigo, era una actitud bastante rara en él, definitivamente quería saber que estaba pasando.
— Bueno, estamos en- —
No pudo terminar de hablar ya que las puertas del Centro Pokemon se abrieron dando paso a una chica de cabello rubio y vestido blanco, tenía un Vulpix blanco en sus brazos y se podía notar la agitación y el cansancio en su rostro. Su mirada recorrió todo la sala de espera mientras buscaba a un par de personas en específico aunque una de ellas ocupaba sus pensamientos.
— ¡…! —
Los ojos de la recién llegada se posaron en un grupo de tres chicos, reconoció rápidamente a dos de ellos aunque su mirada se centraba más en el chico de gorra roja. Este por su parte se quedó sin habla cuando vio a la recién llegada, lentamente se colocó de pie ignorando a su dos amigos que estaban al lado suyo.
Satoshi no sabía qué hacer, era cierto que tenía bastantes ilusiones de poder ver a la chica rubia que conoció en Alola, quería aclarar sus sentimientos de una vez por todas pero ahora que la veía fijamente todos sus pensamientos eran un desastre. Sentía como su temperatura lentamente subía y no era porque estuviese enfermo.
Lentamente se empezó a acercar a su amiga mientras la seguía viendo fijamente, a simple vista se veía igual que la última vez que se despidió de ella aquella vez en el puerto pero ahora que sabía que sentía algo por ella, no podía evitar verla aún más hermosa de lo que ya era.
No lo malentiendan, siempre había sido consciente de que todas las chicas que había conocido y viajado por varias regiones habían sido bastantes lindas, entre ellas estaban Kasumi, Haruka, Hikari, Iris, Serena, Mao y Suiren, todas ellas eran lindas y era algo que tenía bien en claro pero nunca había sentido algo más por ellas.
Estando a pocos pasos de su amiga no sabía que decir a continuación, ella no se había movido y su mirada estaba un poco oculta por su pamela pero suponía que tambien estaba feliz de verlo ¿Cierto?. Un pensamiento cruzo su mente, que pasaría si ella no estaba tan feliz de verlo como lo estaba él, quizás haya malentendido lo que ella le había dicho en el puerto y solo estaba agradecida por todo lo que había hecho en Alola.
No pudo evitar preocuparse de que las cosas no resultaran tan bien como él quería.
Estando frente a ella tomo un gran respiro antes de saludarla. — Li- —
— ¡Satoshiii! —
El azabache sintió un golpe y tuvo que utilizar toda su fuerza para no caer junto a la chica que ahora mismo se abrazaba con fuerza a su cuerpo. La pamela blanca estaba ahora en el suelo y podía sentir como lentamente su camiseta se humedecía un poco, él había crecido un poco por lo que superaba a la rubia por unos cuantos centímetros y ahora la cabeza de su amiga estaba apoyada en su hombro.
— ¡Satoshi! ¡Satoshi! —
Todos aquellos pensamientos que lo hacían dudar sobre si su amiga estaría feliz de verlo se desvanecieron al escuchar su voz, podía sentir como su amiga lo abrazaba como si no quisiera soltarlo. Lentamente, y esperando que no se molestara o tocara de más, empezó a rodear la cintura de su amiga con sus brazos mientras la atraía más hacía él.
— Te extrañe mucho Lillie… —susurró en su oído aprovechando la cercanía.
Tres chicos estaban de pie frente a la enfermera Joy quien entregaba una bandeja con las pokeball que había recuperado y Pikachu a su lado, esté inmediatamente saltó al hombro de su entrenador aunque el roedor se sorprendió de ver el estado de su compañero.
— Todos sus pokemon han sido completamente curados, suerte y… por favor eviten realizar una escena nuevamente —comentó la enfermera mientras cubría con una mano su boca para no reír tan fuerte.
Lo dicho por la hermosa enfermera provoco unas risas en el chico rubio y el pelinegro mientras el ultimo simplemente se avergonzaba y trataba de ocultarse con su gorra.
Hace unos cuantos minutos se había dado el reencuentro entre Satoshi y Lillie, mientras ambos estaban en su mundo no se dieron cuenta de que estaban llamado la atención de todos los presentes. No ayudo lo que paso después de que la rubia se diese cuenta de que era lo que estaba haciendo, con una gran sonrojo en su rostro se alejó de su amigo mientras se disculpaba una y otra vez haciendo varias reverencias.
En una de esas reverencias se vio envuelta en un abrazo nuevamente lo que provocó un gran sonrojo en su rostro. Esta vez fue el azabache quien la estaba abrazando, la rubia no podía decir nada y solo algunos balbuceos salían de su boca. No fue hasta que un carraspeo los interrumpió a ambos, la enfermera del lugar estaba frente a ellos con una mirada un poco molesta por todo lo que estaba ocurriendo.
Rápidamente ambos se disculparon con la pelirrosa y cuando se dieron cuenta pudieron ver como las demas personas se encontraban viéndolos fijamente, incluso podían escuchar varios murmullos de los demas.
Agradeciendo a la enfermera los chicos se retiraron a la cafetería del lugar mientras buscaban con la mirada a una chica en específico. Cuando la encontraron pudieron ver que no se encontraba sola, sentada a una lado suyo se encontraba una mujer reconocida fácilmente por dos de los tres chicos.
Goh se sorprendió cuando su amigo le presentó a la madre de Lillie, fue una gran sorpresa para el pelinegro por lo joven que aquella mujer se veía, el comentario del chico provoco una mirada molesta del rubio y una leve risa de Lusamine.
— Es bueno verte luego de tanto tiempo Satoshi-kun —comentó Lusamine. — Mi pequeña Lillie te ha extrañado mucho —abrazó cariñosamente a su hija quien trataba de alejarla.
— ¡E-Eso no es cierto! —exclamó la rubia menor cuando logró zafarse de su madre aunque al ver al azabache un leve rubor se formó en su rostro. — S-Solo un poco —comentó en un murmuro.
Al ver la interacción del azabache con sus amigos de Alola, Goh logró comprender el porqué de la actitud de su amigo cuando bajaron del avión.
— Ahora entiendo porque actuabas así, felicidades amigo —comentó Goh dando leves palmadas en la espalda al azabache.
Al ver que nadie, incluido el mencionado, entendía lo que trataba de decir procedió a explicarles la actitud de Satoshi cuando llegaron a Galar, una actitud muy diferente a la que tuvo la primera vez que llegó a la región.
— Parecía que estaba buscando a alguien e incluso me pidió buscar a Sonia, una amiga nuestra de la región que nos ha ayudado bastante. Ahora entiendo que estabas buscando a tu novia, debiste decírmelo te hubiera ayudado desde un inicio —comentó entre risas.
Y mientras el pelinegro se reía, el azabache tenía un gran sonrojo en su rostro por todo lo que su amigo había dicho. Era cierto que tenía sentimientos por su amiga rubia pero no esperaba que su amigo malinterpretara las cosas, dio un leve vistazo a la mencionada solo para ver que su rostro se encontraba bastante rojo mientras abrazaba y enterraba su rostro en Shiron.
Lusamine tuvo que cubrir su boca para no soltar una sonora carcajada al ver el rostro de su hija y del azabache. Gladio simplemente sonrió mientras se cruzaba de brazos y se apoyaba aún más en su silla, la actitud de su hermana simplemente le había confirmado lo que ella trataba de negar.
Satoshi y Goh fueron invitados por la familia Aether para que se quedaran con ellos en el hotel donde se estaban hospedando, previamente tuvieron que hablar con el profesor Sakuragi y la profesora Magnolia ya que ella les había dicho que los alojaría por un par de días mientras investigaban las formas regionales de Galar.
Todos cenaron en un restaurante, Goh aprovecho para contarles el motivo por el que se encontraban en Galar algo que emocionó a Lillie al confundirlo con un investigador que ayudaba al profesor Sakuragi. Esto provocó un leve mueca del azabache que entre dientes decía que el hacía lo mismo, fue consolado por Lusamine quien lo abrazó al verlo en ese estado, claro que esta acción fue suficiente para que la rubia menor se quejara seguido de su hermano.
Pasadas las horas había llegado tiempo de dormir, Lusamine había dado la idea de que Goh se quedara en la habitación de Gladio mientras que Satoshi se quedara con Lillie, esto rápidamente fue negado por el par de hermanos rubios y por el azabache quien tenía un gran sonrojo en su rostro. Al final madre e hija compartirían una habitación al igual que los dos invitados de la familia Aether mientras que Gladio se quedaría en su habitación.
Satoshi no podía conciliar el sueño por lo que salió de su habitación tratando de no despertar a su amigo, cuando estuvo fuera se dirigió a un balcón que había visto cuando subieron en el ascensor.
Al llegar se sorprendió de ver a su amiga apoyada en el balcón por lo que se acercó en silencio.
— Lillie… —llamó el azabache, vio como su amiga dio un leve salto por el susto.
— S-Satoshi… —
— ¿No puedes dormir? —un asentimiento fue su respuesta. — ¿Algo por lo que deba preocuparme? —
Lillie no pudo evitar reír ante lo dicho por su amigo. — No, no es nada grave… simplemente estoy f-feliz —
— Yo tambien estoy bastante feliz, de verdad que te había extrañado… a t-todos, los había extrañado a todos ustedes —corrigió rápidamente aunque sentía como sus mejillas se ponían más y más calientes.
Ambos se quedaron en un silencio un poco incomodo mientras veían el cielo de Galar, Satoshi ya tenía claro lo que sentía por su amiga aunque todavía tenía un poco de miedo de que ella no sintiera lo mismo, no quería que la amistad que tenía con la rubia se perdiera.
El azabache hizo unos leves estiramientos, para sorpresa de la rubia, y tomo un profundo respiro antes de dirigirse a su amiga. — ¡Li-Lillie! —
El grito tomo desprevenida a la rubia, nuevamente, y el rostro serio del azabache junto a la mirada fija que le daba fue suficiente para que un rubor se formara en su rostro.
— Y-Yo… quiero decir… t-tú… —por más que se había dado el valor necesario las palabras no lograban salir de su boca, nuevamente respiro hondo. — ¡Tú me gustas! —gritó en un intento de no tartamudear.
— … —
Satoshi tenía los ojos cerrados cuando termino de confesar lo que sentía por su amiga, pasados varios segundos seguía con los ojos cerrados no quería ver la expresión que tenía su amiga, no quería pensar que ella simplemente no sintiera lo mismo.
— Sa-Satoshi… —
Al escuchar la voz entrecortada de su amiga rápidamente abrió los ojos, ella estaba llorando, lágrimas caían por sus mejillas y tenía ambas manos en su boca sin contar que había retrocedido un par de pasos por su declaración.
Todo esto fue entendido por el azabache. — Supongo que me equivoque… —lentamente se acercó a su amiga. — Lo siento Lillie, por favor olvida lo que dije —tenía la mirada baja mientras se disculpaba.
El azabache al no recibir respuesta quiso huir del lugar, sentía un dolor en el pecho que lentamente se hacía más y más grande.
Antes de si quiera despedirse de su amiga, nuevamente sintió un golpe en todo el cuerpo solo que esta vez no pudo evitar caer al piso. Cuando abrió los ojos pudo ver a su amiga apoyada en su pecho, su rostro estaba oculto por lo que no podía ver su expresión y era algo que agradecía ya que no soportaba el verla llorar.
— Tú tambien me gustas… —
— … —
Lillie levanto el rostro para ver fijamente al azabache, todavía tenía algunas lágrimas en sus ojos pero lo que mas impacto al entrenador fue la gran sonrisa que tenía en su rostro.
— Satoshi, tú tambien me gustas —repitió al ver que el azabache no decía nada.
Cuatro palabras.
Aquellas cuatro palabras fueron suficientes para que el dolor que sentía en el pecho se desvaneciese.
En esa posición abrazó fuertemente a la rubia quien hizo lo mismo, aunque era un poco difícil al ser ella quien se encontraba arriba.
¡Click!
El sonido de una cámara, y un flash, hicieron que ambos voltearan al pasillo solo para ver a Lusamine y Goh quienes aun descubiertos tomaban fotos a diestra y siniestra. Gladio se encontraba recostado en una de las paredes, oculto de su hermana y amigo, con una ligera sonrisa en su rostro.
Rápidamente ambos se levantaron e increparon al dúo que se fueron a sus habitaciones, cortesía de Gladio, para darle privacidad a la futura pareja.
—No puedo creer que mi madre siga haciendo eso —murmuró con un puchero en su rostro.
Satoshi simplemente rio ante la expresión de Lillie, que luego de varios segundos igualmente empezó a reír. Cuando ambos se calmaron pudieron notar que sus manos seguían juntas lo que provocó un pequeño sonrojo en ambos.
Lentamente ambos se fueron acercando, el sonrojo en su rostro aún seguía en sus mejillas pero no dejaron de acercarse, ya podían sentir la respiración del otro.
— Te quiero Lillie —el azabache colocó una de sus manos en la mejilla de la chica.
— Yo… Yo tambien te quiero Satoshi —respondió con una gran sonrisa en su rostro, sentía como nuevamente algunas lágrimas amenazaban por salir.
Las palabras de Lillie fueron como un permiso para que el azabache cerrara la distancia entre ambos.
Una hormigueo recorrió el cuerpo del azabache mientras sentía como su pecho quería explotar, los labios de Lillie eran suaves, mechones de su cabello tocaban su rostro y lentamente colocó sus manos en su cintura atrayéndola mas hacía él. No quería terminar con esa sensación, era completamente inigualable.
Lillie tenía similares pensamientos, el roce sus labios con el de Satoshi fue un contacto suave al principio con algunos movimientos torpes de parte de ambos, una descarga eléctrica recorrió su cuerpo mientras continuaba disfrutando aquella sensación bastante agradable y reconfortante, sintió los brazos del chico en su cuerpo mientras era atraída hacía él. Tardo un poco en darse cuenta de que ella misma le estaba devolviendo el beso con la misma intensidad, pasó su brazos por el cuello del azabache mientras revolvía su cabello.
Lamentablemente para ambos, había un factor que impedía que continuasen con lo que estaban haciendo. Tuvieron que separarse al sentir como se quedaban sin oxígeno, ambos tenían un sonrojo pronunciado en su rostro.
Ambos tenían una gran sonrisa en su rostro y no dudaron en nuevamente en juntar sus labios por segunda vez. Varios minutos después Lillie tuvo que interrumpir lo que ahora es una de sus actividades favoritas porque tenían que ir a descansar, con sus manos entrelazadas ambos caminaron por el pasillo hasta llegar a la habitación donde se quedaba la rubia.
Se despidieron con un beso suave y corto para que acto seguido el azabache se dirigiese a su habitación que estaba dos puertas a la derecha. Se quedaron viendo unos momentos antes de que cada uno entrara.
Lo que no esperaban ambos era que Lusamine por parte de Lillie y Goh por parte de Satoshi lo estaban esperando para que les contaran todo lo que había pasado. En definitiva ambos no iban a poder descansar tanto como lo habían querido.
Fin.
Primer capitulo terminado con la favorita de muchos. Este capitulo resultó mas largo de lo esperado y no puedo asegurar que los demas tengan la misma extensión.
Otra cosa es que quise terminar este capitulo, e incluir en los próximos, con la frase del titulo: Alola Surprise! pero creo que no encaja al menos en este capítulo, tenía la idea de que el mostaza lo dijera luego del beso pero creo que no quedaba bien, leo opiniones.
Siguiente Pokewaifu: Mao.
