Al llegar a su casa, Castle vio a Alexis, quien tenía sus audífonos puestos escuchando su música favorita mientras hacía su tarea, y por el otro lado Martha esperaba la llamada para saber sí podría tener un papel estelar en otra obra.
La chica vio de sorpresa a su padre después de sentir su mano grande en su hombro.
- ¿Qué pasó, papá? – la pelirroja preguntó. - ¿Pudiste ir a ver a…? – No podía mencionar su nombre debido a lo que pasó la última vez. A pesar de que Beckett se había recuperado, ella no quería ni podía verlo con sus ojos.
- Lo olvidé, mi calabacita – su padre besó su frente. – Este, lo que sucedió es que me encontré con Brennan, y…
- ¿La doctora Brennan está aquí? – la chica se había asombrado. - ¿Qué pasó?
- Espero haber escuchado bien – la voz de una mujer interrumpió lo que el escritor quería decir – que vino para acá tu mejor amiga de Washington, Richard. ¿Está todo bien con ella?
- Sí, me dijo que vino con Booth y, además, nos invitó a salir a los tres junto con él.
- Vaya, me sorprende tanto eso. Debería escoger qué ropa usaré para la noche – Martha directamente se fue, dejando a su hijo y nieta que hablaran más en privado.
- ¿Lo sabe la detective Beckett? – Alexis había roto el silencio incómodo que estaba transcurriendo.
- No. Y la verdad me da miedo – el hombre fue directo a la ventana – porque no sé si decirle o no, además de cómo lo tome.
Castle vio su celular. Llevaban mucho tiempo sin llamarle los del distrito, ni siquiera Kate. Suspiró un buen rato, se veía muy pensativo; luego cambió su rostro por el de una sonrisa.
- De todas formas, salimos. Hace tiempo que no me había divertido tanto. Además, no tengo tanta prisa por lo del libro. Iré al distrito.
- Papá, ¿le puedes decir a Lanie que si después de mis tareas, volveré a ayudarla con el trabajo? Es que no me agrada la idea que lo haga sola.
- Desde luego, Alexis. Y también le puedes pedir a Temperance ayuda cuando la veas para más cosas a futuros casos. – Volvió a besar su frente y se fue para ver a sus compañeros.
Mientras tanto, en el hotel:
- ¿Huesos? ¿Cómo te fue visitando parte de Nueva York? – sus ojos cafés vieron con ternura a su novia. Booth estaba tranquilo desde la noticia de tener un bebé con la mujer que amaba. La besó con ternura en su boca. Brennan respondió de la misma forma.
- Bastante bien, además, ¿te acuerdas de Richard Castle? – le preguntó la doctora.
- Qué si me acuerdo – rió el agente. – Trató de huir cuando creyó que lo iba a arrestar. Fue después del caso de tu libro, Huesos. ¿Te encontraste con él?
-Sí, y pensamos los dos que sería buena idea si… - al ver el rostro de Booth volviéndose serio, la mujer continuó - …si podíamos salir los cinco hoy. Es decir, él, su madre, su hija, tú y yo al cine.
- No sería tan mala idea, sólo con que no quiera traspasarse contigo, aunque sé que te defenderías, Huesos, y me lo dirías, ¿verdad?
- Por supuesto que sí, ya me conoces – volvió a darle un beso. – Además, sé que quieres hablar con él y pasar un rato genial, junto con sus compañeros de trabajo.
- ¿Sabes qué, Huesos? – el hombre dijo emocionado. – La pasaremos bien aquí.
En el Distrito 12:
El ambiente era muy tranquilo dentro. Con la nueva capitana, no había escándalo alguno ni ruido, posiblemente porque el luto no se había ido después de lo de Montgomery. A pesar de todo, Ryan y Esposito habían visto una silueta familiar, y al acertar sobre quién se trataba, salieron corriendo para saludarlo.
- ¿Qué onda, Castle? Tiempo de no vernos, bro. – Javier como siempre, solía estar relajado al verlo.
- Dinos qué te trae para acá – Kevin le dio palmadas al escritor. – Bueno, esta Beckett no se encuentra por aquí, ya sabes que está ocupada. Ya sabes por qué. – Mencionarle a Richard el nombre era como en el caso del otro innombrable. Era tabú mencionarlo frente a él.
- La verdad vine para verla, pero, no creo que haya problema en que ustedes le den el recado de…
La voz de una mujer se le hizo conocida. La forense llegó para decirles sobre una víctima hasta que reconoció al escritor dándole un abrazo demasiado sincero.
- Mira, mira. Rick Castle ni siquiera en sus días de descanso deja de molestarnos. – El molestarnos no sonaba de enojo, sino que lo extrañaba.
- Mira, mira. Rick Castle ni siquiera en sus días de descanso deja de molestarnos. – El molestarnos no sonaba de enojo, sino que lo extrañaba.
- Chicos, yo también los extraño, pero quiero darles un recado. Primero, para ti, Lanie. Alexis pide disculpas por no poder venir, pero ha estado ocupada y no ha podido dormir por los trabajos que ha tenido de la escue…
- Castle, no hay problema. Sé lo difícil que es esto. Pero bueno: ¿qué nos querías decir?
- La verdad, estoy aquí por otra razón. Voy a salir hoy.
- No nos sorprende que estés en plan de casanova, amigo – Ryan sonó pícaro, pero dejó hablar a Rick.
- Es una salida con una amiga. ¿Le podrían decir a Beckett que tal vez pueda platicar con ella mañana?
- Entendido.
- Muchas gracias, ya me voy.
Luego de irse, llegó Beckett.
