- De acuerdo, ¿era en serio Castle que estuvo aquí? – La detective estaba extrañada.
- Sí, dijo que esta noche saldría con una amiga. Quiso que te dijéramos eso. – Su amiga le había dicho con tanta serenidad.
- ¿Es en serio? ¿Por qué no me lo dijo a mí?
Fue Esposito para intervenir.
- Supongo que debido a la prisa no pudo esperarte…
-…porque en verdad, quería verte – Ryan terminó la oración después de ver a su compañero algo nervioso.
- Beckett, ya estás con alguien, ¿por qué tan celos saber que él quiere salir con una amiga? – Lanie entendió después de un largo rato lo que pasaba y volvió a preguntar. - ¿O es que estás enamorada de él?
- ¡CLARO QUE NO! – la voz de la detective sonó como un alarido, hasta que todos los que estaban ahí se quedaron viéndola raro.
- No pasa nada, vuelvan al trabajo – Javier les comentó a los demás.
La detective se encontraba roja del coraje y se fue sin despedirse.
Unas horas después:
Rick, Martha y Alexis habían llegado junto con Seeley y Temperance en taxi al cine, y mientras Martha y Alexis compraban las palomitas, Brennan, Castle y Booth vieron que ya era tarde para la función de la película que verían.
- Creo que empezó – Booth les dijo a los dos.
- ¿Ya ves, Temperance? Pero es la última vez que te invito al cine – le reclamó el escritor sin necesidad de enojarse.
- ¿Qué me invitas? – Brennan miró a Castle de una forma no muy agradable. - ¡Ah qué cinismo, Richard! ¡La de la idea fui yo!
- ¿Quién pagó los boletos? – le volvió a preguntar el hombre.
- Yo – respondió Booth.
- ¿Quién escogió la película?
- Tú.
- ¿Ya ven?
- Paren de discutir – dijo Brennan. – Parece que va a empezar.
- Menos mal, porque falta lo más importante. – Richard sonaba tranquilo.
- ¿Y qué es lo importante, Castle? – Booth estaba tan intrigado.
- Cuando sale la muchacha en bikini.
Tanto Booth como Brennan se veían en shock al escuchar tal respuesta. Luego se aguantaron las risas y en cuanto la mujer y la chica entraron a la sala, buscaron sus asientos. Booth y Brennan se sentaron juntos, y al lado de la antropóloga, Alexis y luego Martha y Rick se sentaron.
El ambiente comenzó a ponerse de repente tenso, porque llegó una mujer fúrica. Sus bellos ojos café avellana brillaban del enojo (desde luego) sentándose al lado del hombre de ojos azules.
Una voz femenina familiar se escuchó susurrar, aunque de forma entendible.
- ¿Por qué no me dijiste que ibas a estar en el Distrito, Castle? – Rick sintió escalofríos al percibir que su compañera le reclamaba.
