No se habían terminado de recuperar de la primera muerte, que la pantalla ya estaba dando lugar a la siguiente imagen.

Andy se había despertado en el lugar donde había muerto. Vieron sus manos, como si ella estuviera observándolas sin comprender lo que sucedía. De pronto, se encontró rodeada de las personas de su grupo. La agarraron y ella comenzó a gritar.

La llevaron a la fuerza y la colocaron en un lugar donde había armado una especie de altar con flores y piedras en la hierba. Para que no pudiera moverse, un hombre se sentó en uno de sus brazos, otro en su otro brazo, uno en una de sus piernas y otro en su otra pierna. Luego, la imagen se centró en la líder, quien estaba a lo lejos con otras mujeres.

— Ellas deben ser las que Andy llamaba hermanas. — Dijo Nicky.

— ¿Alguien entiende lo que están diciendo? — Preguntó Nile.

— No, ni siquiera es un idioma eso todavía. — Negó Joe.

— Son como balbuceos. — Agregó Booker.

Era verdad. Por ahora, habían escuchado que solo se comunicaban en sonidos que parecían monosílabos, gestos y sonidos emitidos con la boca, como distintos tipos de silbidos.

Andy gritó a las mujeres, pero ninguna hizo nada. No fueron a su rescate.

De pronto, ocurrió algo para lo que nadie había estado preparado. La violaron. Todos los hombres del grupo la violaron. Después la cortaron en pedazos. La imagen mostró como Andy vio que le quitaban una de sus manos, una pierna, y todo se volvió negro.

Estaba muerta otra vez.

— ¡No! ¡Andy! — Gritó Nile desesperada, sintiendo dolor ante la imagen.

— Eeyy tranquila, Andy está bien, está acá con nosotros, viva. — Le recordó Nicky, señalando a la camilla donde estaba Andy.

— Pero no está bien, nada de eso está bien. — Dijo Nile, y unas lágrimas silenciosas comenzaron a caer de sus ojos.

— Ella sobrevivió. — Insistió Nicky.

— No sé si eso es bueno, tal vez era mejor no sobrevivir después de eso. — Comentó Nile tristemente.

Nadie se animó a decirle nada más, porque todos en algún punto pensaban lo mismo. Y encima ese recién era el comienzo, todavía les quedaba descubrir miles de traumas más.

La imagen continuaba negra, pero se escuchaba la respiración de Andy. Se la escuchaba agitada, hasta que se detenía. Y siguió así varias veces. Hasta que de pronto pudieron ver sus manos atravesar la tierra.

— La habían enterrado. — Comentó Booker shockeado.

— Lo que no sabían es que ni siquiera eso nos detiene. — Dijo Joe.

Andy volvió al lugar donde vivía su grupo y enfrentó a la líder. Se sumergieron en una gran e intensa pelea, hasta que Andy la mató.

— Parece que no soy la única a quien le gusta la venganza. — Comentó Quynh, sintiendo algo de satisfacción ante eso.

A partir de ese momento Andy se convirtió en la líder del grupo, o mejor dicho en una diosa. La veneraban y la trataban como a una diosa. Todos trabajaban para ella, y a cambio Andy era quien peleaba en los enfrentamientos. Más de una vez moría por su grupo, ella los defendía y protegía. Y las personas que llevaba a pelear en los enfrentamientos con ella, eran personas que habían perdido anteriormente contra ella.

— ¿A eso se refería Andy cuando dijo que tenía esclavos? — Preguntó Nile.

— Probablemente. — Respondió Nicky.

— Parece todo muy diferente de esta forma. — Dijo Nile pensativamente. — Estamos viendo literalmente la época del ojo por ojo, diente por diente. — Comentó, haciendo que todos rían.

Por los siguientes tres días lo único que pudieron ver en la pantalla fueron imágenes de peleas y de rituales donde alaban a Andy como una diosa.

— ¿Por qué sería un trauma que la traten como una diosa? — Preguntó Nile, algo confundida, ya que pensaba que solamente iban a revivir sus traumas.

— Creo que el trauma está en nunca poder terminar de saber si están con ella porque la quieren o porque le tienen miedo. — Dio Booker su opinión.

— Y la soledad. — Agregó Nicky.

— ¿Soledad? — Preguntó Nile, por lo que estaban viendo Andy había estado acompañada.

— Las generaciones pasan y todos mueren, excepto ella. Eso es tremendamente solitario. — Explicó Joe lo que Nicky había querido decir.

— Y deprimente. — Sumó Booker.

El siguiente día continúo igual, lleno de imágenes de peleas. A veces Andy era la única de su grupo peleando en los enfrentamientos, ella sola contra otros grupos de 30 personas, 40 personas…. la vez que se enfrentó sola al grupo más grande, pudieron contar unas 50 personas.

— Así que, así es cómo se volvió una guerrera. — Comentó Booker, apreciando como Andy se enfrentaba a grupos grandes ella sola con tal de proteger al de ella.

— Y esto recién comienza. — Dijo Nicky.

Al otro día las imágenes comenzaron a cambiar. Ya no había enfrentamientos, pero al parecer había una enfermedad. En las imágenes pudieron observar como Andy cuidaba de todos y probaba distintas plantas intentando encontrar una sanación. Ella también se enfermó, la vieron vomitar líquido negro un par de veces, pero a diferencia de los demás se recuperaba al rato.

Fue de esa manera que a su grupo los agarraron desprevenidos y sufrieron un ataque por parte de otros tres grupos.

La siguiente imagen mostró cómo Andy intentó atender a los heridos. Quemó algunas heridas para cerrarlas y evitar que se desangren. Incluso probó usar su propia sangre, la ponía en las heridas de los otros, para ver si de esa manera conseguía hacer que se curen como ella. Pero no funcionó.

Ese detalle hizo enojar a la doctora Kozak, quien no dejó de maldecir ante el hecho de que compartir la sangre no funcionara para traspasar la inmortalidad.

La mitad de las personas del grupo de Andy murieron. Andy los enterró y lloró de una manera completamente desgarradora. Lloró de una manera profunda, como si tuviera una tristeza tan intensa que no era capaz de caber en ella ni en el universo.

El grupo de Andy cambió de locación.

Lo posterior que vieron fueron imágenes de todas las personas del grupo de Andy, como si ella estuviera buscando a alguien entre ellas. A quien fuera que estuviera buscando no pudo encontrar, eso la frustró y empezó a correr.

— ¿Qué está sucediendo? — Preguntó Nile, confundida.

— Creo que Andy se acaba de dar cuenta que no queda ningún sucesor de las generaciones con las que ella empezó a ser parte del grupo. — Dijo Joe pensativamente.

En eso pudieron ver a Andy, esa era la primera vez que la veían. Podían hacerlo porque ella estaba viendo su propio reflejo en el río. Andy lucía totalmente diferente a como era ahora. Ella tenía el pelo muy largo, todo desordenado y sucio. Su mirada expresaba cansancio y tristeza. Estaba vistiendo unas ropas de pieles y tenía un colgante con dientes de animales alrededor de su cuello. Pero había algo que no había cambiado, y eso era su aspecto fuerte.

Andy hizo un corte en su mano y miró como esta cicatrizó hasta no dejar rastro de que había existido. Eso la hizo enfurecer y pegó una piña a su propio reflejo.

— Esto no está dando resultado. — Dijo Quynh. — ¿De qué nos sirve ver todas sus muertes? En ellas no están la clave de la inmortalidad. — Se quejó.

— Hay que tener paciencia. — Dijo la doctora Kozak.

— No tengo ganas de tener paciencia. — La contradijo ella. — ¿Puedes detener esto? — Pidió, señalando a la pantalla.

— No se puede detener este proceso, si lo hago puede tener muerte cerebral. — Informó la doctora Kozak.

— Bien. — Aceptó ella, derrumbándose en una silla al sentirse derrotada. — Más te vale que haya algo útil en todo esto, sino la próxima persona en quien usemos la droga será en vos. — Le advirtió de manera amenazante.

Entre el equipo intercambiaron miradas de sorpresa y entendimiento. Esperaban que la reacción de Quynh significara algo bueno, significara que estaba comenzando a ablandarse y sentir algo de compasión.

La pantalla volvió a tomar color y pudieron observar cómo Andy finalmente dejó a su grupo.

A partir de ahí la vieron sola por mucho tiempo, caminando y explorando los territorios, sin rumbo. Tuvo varias muertes por deshidratación, hambre y peleas contra extraños animales que nadie podía reconocer.

De pronto, pudieron ver un acantilado. Andy estaba parada en el borde, mirando el fondo. Se apartó unos cuantos pasos, tomó carrera y saltó. Todos sintieron dolor ante eso. Entendían sus desesperación, porque todos se habían sentido abrumados más de una vez por sus poderes. Pero para que Andy quisiera probar eso, significaba que estaba demasiado triste. Su soledad pesaba demasiado y era más de lo que podía cargar. Si ya en ese entonces había querido terminar con su inmortalidad, entonces ¿qué quedaba para todos los miles de años que todavía faltaban?

— Creo que ese salto podría competir tranquilamente con el tuyo en el laboratorio de Merrick. — Dijo Booker a Nile, tratando de poner un poco de humor a la situación.

— Odio las alturas. — Dijo Nile, mientras escuchaban gritar a Andy enojada por haber revivido y veían sus manos pegar piñas a las rocas. — Cuando la conocí me quiso hacer saltar de un avión. — Les contó, haciendo que todos rieran.

— Ella saltó muchas veces de aviones en su época de pilota. — Dijo Nicky, sonriendo ante ese recuerdo.

— ¿Entonces era verdad que sabe pilotear un avión? Por un momento creí que me había mentido y sólo me estaba poniendo a prueba. — Dijo Nile.

— Seguro te quiso poner a prueba, pero es verdad. — Asintió Joe. — Ya vas a ver cuando lleguen esos recuerdos. — Aseguró.

— Pero tené paciencia, falta mucho todavía, eso fue durante la segunda guerra mundial. — Agregó Nicky.

Andy continuó viajando sola por mucho tiempo. Sus muertes continuaron siendo más que nada por deshidratación, o cuando se cruzaba con algún grupo de personas y tenían una pelea.

Finalmente la vieron asentarse con un grupo por un pequeño tiempo. Las siguientes imágenes que vieron fueron peleas entre las personas por intentar ponerse de acuerdo en las palabras que usaban. Estaban observando la creación de uno de los primeros idiomas.

— Fascinante. — Comentó la doctora Kozak. — ¿Sabes qué idioma es el que están creando? — Preguntó a Quynh.

— No. — Negó Quynh. — ¿Alguno de ustedes sabe? — Preguntó, volviéndose hacia el equipo.

— Creo que es el sumerio, ese es el idioma más antiguo del mundo. — Dijo Book.

Las peleas por las palabras y sus pronunciaciones continuaron, hasta que Andy se cansó y también dejó ese grupo. Volvió a viajar, recorriendo la tierra de un lado a otro.

De pronto, algo nuevo, ella llegó por primera vez a algún océano. A lo lejos, en el horizonte, se podían ver montañas blancas.

Estuvo durante un tiempo en esa playa, hasta que finalmente decidió adentrarse al mar. Comenzó a nadar, y dejó que las corrientes y la profundidad del océano la consumieran hasta poder llegar a la otra costa.