Lo siguiente que pudieron ver en la pantalla fue a Andy matando a un par de personas, por proteger un grupo de caballos.

— ¿Realmente acaba de matar a esas personas para salvar unos caballos? — Preguntó Nile impresionada.

— Si, Andy no iba dejar que esos cazadores maten a esos caballos, porque ella los ama. — Asintió Nicky.

— A veces creo que ama más a los caballos que a algunas personas. — Comentó Joe, haciendo que Booker y Nicky rieran.

— ¿Se acuerdan cuando nos llevó a Baja California para salvar un grupo de caballos mustang? — Preguntó Booker a los otros dos.

— Si, ella creía que era un crimen que los mataran solo porque nadie quería comprarlos al ser casi imposibles de domar. — Le explicó Nicky a Nile.

— Deberías pedirle que te enseñe a cabalgar, sus lecciones pueden ser muy divertidas. — Le aconsejó Booker a Nile, haciendo que Joe y Nicky rieran y Nile tuviera ganas de poder conocer todos sus recuerdos y no solo los traumáticos.

Por un día continuaron las imágenes de batallas con los scythians, hasta que volvió a aparecer un momento privado con Aquiles. Ella estaba llorando. Era raro para todos escuchar a Andy llorar, porque ella era de las personas que lloraban silenciosamente. Pero en el recuerdo lo hacía con sonido, intensidad, fuerza. Por un lado era aliviador que pudiera expresar su dolor, todos sabían que cuando lo hacía en silencio una parte de ese dolor quedaba guardado dentro de ella, en cambio de esta manera lo liberaba. Pero a la vez era desgarrador poder sentirla así de triste.

¿Cómo me podes pedir eso? ¿Cómo te puede parecer buena idea que me case con otro hombre si me amas? — Reprochó ella, enfrentándolo con furia mientras lloraba.

Es la única manera de que liberen a tu gente Andromache, si querés que los scythians vivan y no sean esclavos, y los troyanos no revelen tu inmortalidad a los otros reinos, esta es la forma. — Justificó Aquiles su razonamiento.

Es injusto. — Se quejó ella.

La vida es injusta. — Asintió él.

No quiero ser una reina, odio la realeza. — Dijo ella frustrada.

Lo sé, pero ambos sabemos que es la única forma. — Insistió él.

¿Por qué estás tan tranquilo y seguro con esto? ¿No te duele que tenga que casarme con otro hombre? — Cuestionó ella, sintiéndose algo dolida.

Claro que me duele, me duele en cada parte de mi ser. — Aseguró él. — Pero entiendo lo que es ser un líder y los sacrificios que eso implica. — Agregó argumentativamente.

No quiero ser la líder de nadie. — Dijo ella y se dejó caer en la hierba.

Pero lo eres, y ambos sabemos que si no haces esto te sentirás culpable por el resto de tu vida. — Dijo él y se sentó a su lado. — Sabíamos que nuestra relación iba a terminar en tragedia amor, lo supimos desde el principio. — Agregó tomando una de sus manos y dio un beso suave en esta.

Odio que tengas razón. — Admitió ella, acariciándole la cara con ternura.

Me gustaría poder quitarte el peso de la inmortalidad, estaría dispuesto a cargarla conmigo si eso significaría que no sufras más. — Confesó él.

¿En verdad harías eso por mi si podrías? — Preguntó ella, totalmente emocionada y sorprendida.

Si. — Afirmó él con sinceridad.

Se secaron las lágrimas mutuamente y unieron sus labios en un beso cargado de amor y dolor.

— No entiendo. — Se quejó Nile. — ¿Sobre qué estaban discutiendo? — Pidió saber a los demás.

— No lo sé, nunca me lleve bien con el griego antiguo. — Respondió Nicky.

— Yo tampoco. — Agregó Joe, cuando Nile centró su atención en él expectante.

— Aquiles le pidió que se case con otro hombre. — Dijo Quynh, interviniendo en la conversación.

— ¿Qué? ¿Por qué le pediría eso sí la ama? — Cuestionó Nile, confundida.

— Porque al parecer el acuerdo de ese casamiento era la única manera de salvar a los scythians. — Contestó Quynh.

Quynh había estado en lo cierto, pudieron comprobarlo cuando la siguiente imagen los dejo ver el casamiento de Andromache con Héctor de Troya. Al finalizar la ceremonia, las siguientes imágenes mostraron la noche de bodas. La consumación del casamiento por medio del acto sexual, con testigos presentes.

— ¿Por qué estamos viéndola tener sexo, si hasta ahora no habíamos visto recuerdos de este estilo? ¿Cuál es la diferencia de las otras veces que tuvo relaciones sexuales con esta? — Preguntó Nile, algo disgustada ante las imágenes.

— Bueno… — Dijo Booker y se tomó un momento para pensar. — Es posible que esta vez sea un trauma para ella porque no quería casarse, por lo que vivió el hecho de tener relaciones con Héctor como una obligación. — Expresó su opinión.

— Eso es terrible. — Dijo Nile, intentando asimilar los hechos.

— Lo es. — Concordó Booker.

— ¿Cuanto más vamos a verla sufrir? — Preguntó Nile, sintiéndose cansada de repente. — No puedo creer todo lo que ya vivió, y todavía ni siquiera conoció a ninguno de ustedes. — Protestó.

— Nos queda muchísimo más todavía. — Dijo Booker tristemente.

— Pero, tenemos que recordar que Andy sobrevivió, ella está acá con nosotros. — Dijo Joe, señalando a la camilla donde Andy seguía inconsciente y con la mirada blanca.

— Y que a pesar de todo el dolor que vivió, ella mantuvo su buen corazón. — Agregó Nicky, mostrándose orgulloso ante ese hecho.

— Ella se podrá hacer la dura, pero todos sabemos que su corazón es de oro. — Coincidió Booker.

— Ella siempre fue la mejor de nosotros. — Dijo Joe con convicción.

La siguiente imagen mostró algo aún más doloroso. Los scythians que habían tenido los troyanos capturados fueron asesinados ante los ojos de Andy, en vez de ser liberados como habían acordado. Por lo que su matrimonio no había servido de nada, ya que esa parte del trato había sido roto.

Lo único que cumplieron del trato fue que cambiaron los textos históricos sobre Andromache the Scythian. En los textos ya no se la conocía más como la guerrera eterna de Scythia, la que era inmortal. A partir de ese entonces sólamente de la conocía como Andromache the Troy, la mujer de Héctor de Troya.

Después de eso hubo batallas de Andy peleando para los troyanos, y un día más tarde llegó el momento de su parto. Andy tuvo un hijo con Héctor.

— Andy tuvo un hijo. — Dijo Booker completamente sorprendido, porque siempre había creído que él era el único que había tenido hijos.

— Al parecer si. — Dijo Joe, igual de sorprendido.

— Nosotros tampoco sabíamos Booker. — Aseguró Nicky.

La única persona que había sabido de antes que Andy había tenido un hijo era Quynh. Sintió algo raro al ser la única que lo sabía. Se dio cuenta que Andromache en verdad había confiado en ella, y para hacerlo debía venir de un lugar de amor. Eso la hizo emocionar, pero intentó guardarlo para ella ya que no quería que el equipo lo notará.

— Eso quiere decir que esto va a terminar mal, ¿No? — Pidió saber Nile, comprendiendo que si Andy nunca había hablado de ello era porque debía ser doloroso.

— Si. — Afirmó Booker.

En los siguientes recuerdos pudieron observar más batallas de los troyanos, una muerte de Andy para salvar a su hijo y una vez ella intentando curar una herida de su hijo con su propia sangre.

— ¿Por qué está intentando usar su sangre? Ya lo había probado antes y no funcionó. — Dijo Nile, recordando cuando Andy había intentado hacer eso mismo con el grupo de personas de donde provenía su origen.

— Tal vez piense que esta vez puede ser diferente porque es su hijo. — Teorizó Booker. — Yo también lo intenté con los míos. — Agregó con melancolía.

Pero los recuerdos mostraron lo que todos ya sabían que iba a mostrar, que compartir la sangre con los mortales no hacía que ellos se vuelvan también inmortales. La doctora Kozak se mostró frustrada ante ello y les sacó nuevas muestras de sangre a todos para poder volver a investigarlas.

Los próximo recuerdos de Andy mostraron el comienzo de la guerra de Troya. Luego, pudieron observar una discusión con Héctor.

No lo enfrentes por favor, él puede matarte. — Pidió ella.

Tengo que hacerlo, tengo que aceptar este duelo si quiero mantener mi honor. — Dijo él seriamente. — Yo maté a su sobrino. — Le recordó.

Pero no sabías que era su sobrino, nadie sabía, ni siquiera su propia gente. — Argumentó ella.

Necesito hacer esto si quiero mantener mi honor, soy un rey y tengo que dar un buen ejemplo a mi pueblo, y tengo que hacer lo necesario para estar bien con los dioses. — Insistió él.

¡Troya te necesita, nuestro hijo te necesita, yo te necesito! ¿Eso no cuenta? ¿No vale más que tu honor? — Exclamó ella, liberando su frustración.

Claro que cuentan. — Asintió él. — Pero mi honor y los dioses están primero. — Agregó.

Déjame pelear a mi entonces. — Pidió ella, como último intento de negociación.

No puedes pelear esta batalla por mí, es mi responsabilidad. — Rechazó él su idea.

Héctor se fue de la habitación, dejando a Andy sola. Ella se derrumbó en la cama y se puso a llorar.

En la siguiente imagen pudieron observar el enfrentamiento entre Aquiles y Héctor. Aquiles fue el ganador, y Héctor murió. Luego, observaron como Andy le rogó a Aquiles que le entregará el cuerpo de Héctor para poder dar al este la ofrenda de despedida que se merecía, hasta que finalmente él aceptó. Andy tuvo que seguirlo y hasta suplicarle de rodillas para que le diera el cuerpo de su esposo.

Durante la cremación de Héctor, la atención de Andy estuvo más que nada centrada en su hijo. Por eso, casi lo único que pudieron ver fue al niño de unos nueve años abrazado a ella llorando.

— Pensé que ella no lo amaba. — Dijo Nile, observando las imágenes de la cremación de Héctor.

— Tal vez no lo amaba, pero le duele igual porque era el padre de su hijo. — Opinó Booker.

— Además, suponiendo que la historia que llegó hasta la actualidad sobre Troya es cierta, Héctor era un buen hombre y un buen rey, muy querido por su gente. Si era un buen hombre, seguro se ganó el respeto de Andy. — Agregó Nicky pensativamente.

La siguiente imagen mostró que Andy estaba persiguiendo a alguien en el parque del castillo, hasta que finalmente alcanzó a ese alguien y lo acorraló contra la pared.

¿Qué haces acá? — Preguntó ella sorprendida al encontrarse con Aquiles. — Si alguien te encuentra te van a matar. — Le advirtió.

Tenía que venir a verte. — Dijo él, como si fuera obvio.

¿Para qué? ¿Para pedirme perdón por matar a mi esposo y hacerme rogar para entregarme su cuerpo? — Lo cuestionó ella, enojada.

Perdón, no estuvo bien que te haya hecho pasar por eso. — Se disculpó él con sinceridad. — Pero él mató a mi sobrino, y yo estaba demasiado cegado por mi enojo y mi tristeza. — Dio su justificación.

Lamento lo de tu sobrino, pero en verdad nadie sabía que era él, hasta tus hombres pensaban que eras vos. — Explicó ella.

Lo sé. — Admitió él y dio un largo suspiro para calmarse. — Perdón. — Volvió a disculparse.

Bien, acepto tus disculpas, pero puede que me lleve un tiempo perdonarte. — Asintió ella.

Ven conmigo. — Pidió él.

¿Qué? — Preguntó ella confundida.

Mañana vamos a realizar un plan que nos va a asegurar la victoria sobre Troya. — Informó él. — Así que, el momento en que se desate la batalla es el momento perfecto para irnos. Tu hijo, vos y yo, podemos ser felices lejos de aquí. — Propuso el plan que tenía.

¿De verdad querés eso? ¿No querés quedarte a obtener el reconocimiento, los premios y la riqueza de la victoria? — Preguntó ella sorprendida.

Lo único que me importa sos vos. — Respondió él. — Te amo y quiero vivir lo que queda de mi mortalidad con vos. — Confesó.

Yo también te amo. — Dijo ella.

Andromache y Aquiles se besaron. Se tomaron su tiempo y se besaron con pasión, demostrándose todo lo que sentían y disfrutando de poder volver a hacerlo cuando no se habían visto por varios largos años.

Al otro día pudieron observar cómo se desató la histórica batalla. El famoso caballo. Andromache intentó hacer que no fuera aceptado como regalo de los dioses, pero los troyanos no la escucharon y entraron el caballo al interior de las murallas de la ciudad. Por la noche se desató el caos, los soldados espartanos y aqueos salieron del caballo y comenzaron a destruir la ciudad.

Andromache mandó a su hijo con sus tres sirvientes por los pasadizos del castillo para protegerlo y quedaron encontrarse más tarde, en la costa. Luego, se dedicó a pelear contra los espartanos y los aqueos. Peleó hasta que la batalla comenzó a apaciguarse, llegando a su fin, dando la victoria a Esparta y la derrota a Troya.

Andromache peleó hasta que se reencontró con Aquiles. Ambos se besaron. Los espartanos y los aqueos eran los ganadores de la guerra, ahora ellos podían irse. Era el momento de ellos para ser felices.

Pero, de repente, sucedió algo que no habían previsto. Se vieron rodeados de soldados aqueos, ambos fueron agarrados entre varios de ellos y separados. Los propios hombres de Aquiles, lo estaban traicionando.

¡Andromache! — Gritó Aquiles, forcejeando contra los hombres que lo estaban reteniendo.

¡Aquiles! — Gritó ella, con la misma desesperación que él.

Aquiles pudo liberarse de los hombres que lo tenían agarrado y comenzó a correr hacia ella. Pero, en el trayecto le dispararon varias flechas. La que recibió en uno de sus talones fue la que finalmente lo hizo caer. Andromache se deshizo de los soldados que la tenían retenida, corrió hacia él y se derrumbó a su lado.

¿Por qué hiciste eso? ¿Por qué? — Preguntó ella. Era tonto que él haya querido ir por ella cuando sabía que le iba a causar su muerte.

Te amo. — Dijo él y luego de dar su último suspiro, cerró los ojos .

Andromache le dio un beso y lloró hasta que varias flechas también la alcanzaron a ella y la hicieron morir.

Cuando revivió, seguía en el mismo lugar que antes. Sólo que estaba atada con cadenas y frente a ella los aqueos tenían agarrados a su hijo y a sus sirvientes.

No lo maten, por favor. — Pidió ella por la vida de su hijo.

Andromache. — La llamó quien estaba al mando y se ubicó delante de su campo visual. Ella lo pudo reconocer, era Neoptolemo, el hijo de Aquiles. — Los troyanos y mi padre nos habrán querido engañar, pero yo sé tu verdad. Sé que sos la guerrera eterna, Andromache the Scythian. — Dijo con seguridad.

Me tienes, soy tuya y haré lo que sea que quieras que haga. Pero, por favor deja ir a mi hijo. — Intentó ella negociar con aquel desagradable hombre.

Los demonios como vos no tienen derecho a negociar. — Negó él.

El hombre dio la señal a sus soldados y ellos cortaron las gargantas del hijo y los sirvientes de Andromache. Ella gritó desesperadamente el nombre de su hijo "Astianacte" una y otra vez, forcejeando contra sus cadenas hasta que sus muñecas sangraron. Lloró desgarradoramente, no sabía cómo tanto dolor podía caber en su cuerpo.

No podrás morir, pero yo me voy a encargar de que tengas muertes dolorosas continuamente y voy a disfrutarlo. — Él le dejó saber su plan.

Lo último que pudieron ver antes de que la pantalla vuelva a quedar en negro, fue como aquel hombre cortó la garganta de Andy con su espada.