Los siguientes recuerdos de Andy mostraron al equipo reunido en algún refugio. Booker, Joe y Nicky se estaban peleando, pero no se podía escuchar lo que decían. Era como si Andy hubiera estado aturdida, como si lo que estuvieran hablando la estuviera afectando y hubiera decidido desapegarse de la situación.

Booker, Joe y Nicky comenzaron a pegarse tiros entre ellos. Andy finalmente reaccionó, se levantó de la mesa y agarró una espada. Volvió hacia los tres hombres y les cortó las gargantas con un solo movimiento. En los segundos que estuvieron muertos, ella les quitó sus armas.

— ¿A eso se referían cuando dijeron que a veces ella los mata cuando la hacen llegar a sus límites? — Pidió saber Nile, asombrada al observar toda la situación.

— Si. — Afirmó Booker.

— Ese no fue un buen momento de nuestra parte. — Admitió Nicky, algo avergonzado.

— Estábamos peleando porque no nos poníamos de acuerdo sobre que frente pelear en la segunda guerra mundial. — Informó Booker.

— Yo quería pelear para el bando de Italia y Booker para el de Francia. — Explicó Nicky.

— Yo estaba de acuerdo, mientras el bando en el que estemos estuviera a favor de los judios. — Agregó Joe. — No me gustan estas peleas, prefiero cuando Andy nos mata porque nos tomamos todo el té y no dejamos nada para ella. — Dijo con cierto humor.

— O cuando nos comemos su baklava sin pedirle permiso. — Agregó Booker.

— Y cuando olvidamos pedir pistacho dentro los gustos de helado. — Sumó Nicky.

Todos rieron al compartir ese momento de complicidad y después volvieron a concentrarse en las imágenes de la pantalla.

Andy se sentó en la mesa con las tres pistolas y la espada, y esperó a que todos volvieran a la vida.

Mierda. — Dijo Booker al revivir.

¿Qué demonios? — Preguntó Joe, levantándose del piso.

Andy, ¿Por qué…? — Comenzó a decir Nicky, entendiendo la situación.

Porque estoy cansada de sus peleas infantiles. — Lo interrumpió ella. — No me importan sus creencias religiosas, sus nacionalismos, ni sus partidos políticos; pero me importa la decencia humana. Y esta guerra es sobre eso. — Expresó ella su opinión con seriedad.

A veces es complicado ponernos de acuerdo. — Intentó justificar Booker.

Pero no debería, no en este caso. No cuando hay un grupo de personas específicas siendo perseguidas y asesinadas simplemente por lo que son. — Dijo ella pasionalmente.

Andy se levantó de la mesa, agarró un bolso y empezó a juntar sus pertenencias.

Andy, ¿Qué estás haciendo? — Preguntó Nicky, siguiéndola impacientemente.

Me voy a unir a las brujas nocturnas. — Informó ella. — Ustedes hagan lo que quieran, solo espero que lo que elijan sea lo que necesiten para poder estar en paz con ustedes mismos. — Agregó, sonando algo resignada.

Andy terminó de juntar sus cosas y se fue.

Los siguientes recuerdos mostraron a Andy aprendiendo a volar aviones, y luego combatiendo con ellos al ser parte del grupo de aviadoras rusas llamadas "las brujas nocturnas". Las muertes de esos recuerdos mostraron explosiones aéreas, choques de aviones, saltos de aviones.

— Así que es verdad que sabe pilotear. — Comentó Nile, observando los recuerdos con admiración.

— Cierto que pensaste que no sabía hacerlo. — Dijo Booker, recordando que Nile había hecho un par de comentarios donde cuestionaba si Andy sabía pilotear un avión.

— Cuando nos conocimos, Andy me llevó en avión desde Afganistán a Francia. Me sentía secuestrada, así que la até mientras dormía y amenacé al piloto para que aterrice el avión. — Relató Nile su recuerdo.

— ¿Y qué pasó? — Preguntó Joe, con curiosidad.

— Ella le disparó al piloto y dijo que podíamos saltar del avión y sobrevivir. — Respondió Nile y todos rieron.

— Eso suena como Andy. — Aprobó Nicky.

— La desaté porque ella me dijo que sabía pilotear, pero después el piloto despertó, resulta que había estado simulando estar muerto. — Nile terminó de explicar la situación. — Pensé que tal vez había sido mentira lo de que sabía pilotear, que simplemente me había estado poniendo a prueba. — Agregó pensativamente.

— Seguramente te estaba probando, pero es verdad que sabe pilotear. — Opinó Joe.

— Después peleamos, a las piñas. — Recordó Nile la pelea que habían tenido con una sonrisa.

— Me habría gustado ver eso. — Dijo Booker, algo divertido al imaginar la situación.

— Pensaba que me estaba yendo bien porque logré darle un par de golpes, pero una vez que Andy decidió que la pelea había terminado no pude contra ella. Me fracturó el brazo y la pierna. — Relató Nile y todos rieron.

— Nadie tiene chances contra Andy en combate mano a mano. — Dijo Quynh, en un tono que indicaba que esa era como una verdad absoluta para ella.

— Lo sé, ella ha olvidado más maneras de matar de lo que ejércitos enteros llegan a aprender. — Dijo Nile, repitiendo las palabras que Booker le había dicho en la iglesia de Goussainville.

Los recuerdos de Andy como aviadora continuaron, hasta que volvieron a mostrarla con Joe y Nicky.

Andy volvió a reencontrarse con Booker, Joe y Nicky después de dos años. Ella recibió una carta donde ellos le informaban que se habían unido a la resistencia francesa y que iban a dedicarse a interceptar y rescatar grupos de personas que iban dirigidas a campos de concentración.

El plan que tenían para las operaciones de rescate requería que todos simularan ser soldados alemanes del partido de Hitler. Así que Andy se vistió como hombre y fue a mostrarse frente a Joe y Nicky para que le dieran sus opiniones. Ambos estaban sentados en el sillón, bebiendo café.

Perfecta. — Apreció Joe. — O mejor dicho, estás perfecto. — Se corrigió a sí mismo.

Esto es ridículo. — Dijo ella, fastidiada con la situación. — ¿Por qué tengo que simular ser hombre? — Preguntó frustrada.

No sabía porque le frustraba tanto la situación, cuando muchas veces había tenido que simular ser hombre y no le había molestado. Evidentemente era simplemente la bronca que tenía acumulada contra los nazis y la guerra que habían desatado.

Porque es la forma de no llamar la atención. — Respondió Nicky.

Ya sabemos como son los nazis, no les gustan las mujeres fuertes y poderosas. — Agregó Joe y le dio la mano para tirarla al sillón con ellos.

Sus egos son estúpidos, estoy cansada de todo lo que creen menos que ellos: mujeres, judios, comunistas, personas negras, gays, lesbianas, transexuales. ¿Algo más? — Enumeró ella, dejándose caer en el sillón, en medio de los dos.

Paciencia Andy, tenes que tener paciencia. Vos sos más fuerte y poderosa que ellos. — Dijo Nicky, buscando animarla.

De acuerdo. — Aceptó ella y cerró los ojos al sentir como ambos la abrazaban. — Pero espero que haya una próxima misión donde ustedes se hagan pasar por mujeres. — Agregó haciendo que los otros rieran.

El momento fue interrumpido cuando sintieron una explosión.

¡Booker! — Dijeron los tres al mismo tiempo y se levantaron del sillón a toda velocidad para ir a buscarlo.

Encontraron a Booker aplastado por los restos de una pared. Lo liberaron y esperaron a que regrese a la vida, luego inspeccionaron los alrededores para poder saber qué era lo que había causado aquella explosión.

Los siguientes recuerdos los mostraron realizando rescates. Interceptaron personas que viajaban en trenes y camiones. Lo que hicieron fue evitar que esas personas fueran llevadas a campos de concentración y se encargaron de guiarlos a territorios seguros.

Los recuerdos continuaron avanzando y mostraron más guerras. Booker, Joe, Nicky y ella estuvieron en los rescates de Nagasaki e Hiroshima, en la independencia de Argelia, en la revolución rusa y en la revolución cubana.

Estaban en Cuba cuando les llegaron las noticias de la guerra de Vietnam. Eso la hizo activar a Andy enseguida, ella debía estar allí. Se lo debía a Quynh.

Tengo que ir a Vietnam. — Les dejo saber ella a los demás.

Pero aquí las cosas todavía no están como para irnos, queda mucho por hacer. — Intentó razonar Nicky con ella.

No me importa. — Negó ella. — Vietnam significa algo para mí, Quynh era de allí. Tengo que estar en esta guerra, ayudar como pueda. — Explicó sus motivos.

Entendemos. — Asintió Joe.

Pero, ¿este proceso revolucionario todavía no ha terminado y ya nos quieres llevar a otra guerra? — Pidió saber Booker. — Siempre tomamos un descanso después de cada guerra, lo necesitamos. — Les recordó.

No es necesario que vengan conmigo, yo jamás los obligaría a que lo hagan. — Aseguró ella. — Pero yo me voy mañana, mi decisión ya está tomada y no hay vuelta atrás. — Dijo con convicción, sin dar lugar a que la contradigan.

Al otro día Andy partió a Vietnam.

Los siguientes recuerdos mostraron a Andy en la guerra de Vietnam. Después de varias imágenes donde se notaba que estaba ella sola en la guerra, llegaron Booker, Joe y Nicky. Pelearon otra vez a su lado. Los recuerdos mostraron una pausa de la guerra, y dejaron ver al equipo en Oslo, Noruega.

— ¿Oslo 1967? — Preguntó Nile, esa era la misión que había mencionado Joe en el laboratorio de Merrick.

— Si. — Asintió Joe.

— Fuimos a proteger a las personas de la asociación jóvenes amigos de la tierra de Noruega. — Informó Nicky.

— Fueron uno de los primeros grupos activistas en luchar por el cuidado de la naturaleza. — Agregó Booker.

Después de Oslo, aparecieron en Nueva York, en la primera marcha LGBT.

Luego las imágenes volvieron a Vietnam, pero esta vez Andy estaba nuevamente sola. La última imágen de la guerra que mostraron los recuerdos de Andy fue la Operación Babylift, una operación para poner a salvo a miles de refugiados.

Los recuerdos continuaron y esta vez mostraron al equipo alrededor de toda Latinoamérica. Fueron de país en país realizando misiones para rescatar a personas de los centros clandestinos, producto de la dictaduras militares. Avanzaron desde el sur de Argentina y fueron subiendo de país en país, hasta llegar a México.

Después volvió a aparecer Andy sola. Esta vez, en un submarino. Lo cual dejó a todos completamente sorprendidos.

— ¿Qué es eso? — Pidió Quynh.

— Es un submarino. — Respondió Joe.

— Un submarino. — Repitió Quynh, aún en modo interrogativo porque seguía sin saber qué era eso.

— Es una especie de barco. Pero en vez de ir por la superficie del agua, va por el fondo. — Explicó Nicky.

— Andromache en verdad me buscó. — Dijo ella, observando la pantalla maravillada, pero llena de tristeza.

— Si. — Afirmó Joe.

No hubo muertes en esos recuerdos. Pero todos sabían por qué esos recuerdos estaban apareciendo en la pantalla, y eso era porque para Andy el hecho de no encontrar a Quynh era traumático.

Andy estaba frustrada, había pasado casi ocho meses en ese submarino que había alquilado, con la tripulación a la que le pagaba para que la ayuden a explorar las profundidades de los mares alrededor de Gran Bretaña y el océano atlántico. Y todavía no había resultados, seguía sin encontrar a Quynh. Cada vez se sentía más destruida, decepcionada y dolida. Tal vez era hora de pensar en ponerle fin a esa misión y continuar en otro momento.

Jefa, encontramos algo. — Indicó un hombre de la tripulación, luego de golpear la puerta de su camarote para llamar su atención.

Voy. — Dijo ella.

Respiró hondo y siguió al hombre hacia la sala de controles.

Su corazón se volvió a partir en mil pedazos cuando vio que lo que encontraron no fue a Quynh, sino un gran barco… O mejor dicho, los restos de un barco.

¿Ese es el tesoro que buscabas? ¿El Titanic? — Preguntó.

No. — Negó ella. — Pero pueden quedárselo, creo que es hora de poner fin a mi misión ya que es casi imposible que encuentre lo que estoy buscando. — Informó su decisión.

Al mes la dejaron en las costas de Canadá.

¿Segura que no quieres la parte de tu recompensa? — Preguntó. — Nos vamos a hacer famosos por haber encontrado el barco. — Insistió.

Segura, pueden repartirse mi parte y usarla en algo útil como comida, alcohol, autos lindos. — Respondió ella y él rió. — O mejor, hagan donaciones a organizaciones que luchan contra el hambre y defienden los derechos humanos, o a refugios de animales como elefantes, caballos, tortugas marinas. — Agregó pensativamente.

¿Tortugas marinas? — Preguntó divertido.

Amo los animales. — Dijo ella defensivamente. — Hagan lo que quieran, lo único que pido es que nunca aparezca mi nombre en ninguna noticia. — Pidió.

Andy se despidió de la tripulación y se fue.

— Titanic, Andy encontró el Titanic. — Dijo Nile completamente asombrada.

— No entiendo que es lo tan importante, es solo un barco. — Dijo Nicky.

— ¿No vieron la película? — Preguntó ella y rió al notar que ninguno de los otros la entendía. — Andy es realmente icónica. — Apreció.

— Lo es. — Afirmaron todos a la par.

Todos miraron a Andy con cariño. Tenían ganas de que todo eso terminara de una vez, para que ella pudiera despertar. La querían de vuelta con ellos. Pero todavía quedaban más recuerdos...