Los siguientes recuerdos de Andy mostraron imágenes de las guerras de Somalí y de Kosovo. También mostraron un par de terremotos y de huracanes, pero no pudieron identificar los lugares donde estos se desarrollaron. Nicky, Joe y Booker intentaron adivinar, recordando un par de ellos, pero no estaban del todo seguros. Luego estuvo la bienvenida del nuevo milenio, para la cual estuvo con el equipo en Malta.

— ¿Por qué el festejo de un nuevo año sería un trauma? — Preguntó Nile confundida, los festejos de año nuevo siempre habían sido de sus fiestas favoritas.

— Mira y ya verás. — Indicó Booker, sin poder contener su sonrisa.

Booker, Joe, Nicky y Andy aparecieron en un museo. Se los vio recorrerlo hasta que encontraron lo que estaban buscando.

Ahí está, eso es lo que es nuestro. — Dijo Joe, encontrando la pintura que habían venido a buscar.

¿Realmente Joe? ¿Tanto lío por esto? — Preguntó ella frustrada al observar la pintura que los había llevado a realizar esa misión.

Es mi pintura porque yo la hice y yo soy el único que tiene derecho a ver a Nicky desnudo. — Argumentó Joe.

Entonces deberían dejar de tener sexo delante nuestro en cada refugio, departamento y hotel al que vamos. — Dijo Booker divertido, haciendo que Andy suelte una carcajada.

Salieron del museo sin problemas, pero al hacerlo se activó una alarma de seguridad. Se subieron al auto y comenzaron a andar. A los minutos ya los perseguían varios autos de policía. Andy manejaba a toda velocidad, esquivando ágilmente los autos con los que inesperadamente se cruzaban al romper ella toda norma de tráfico.

Nos voy a hacer caer del puente. — Informó ella.

El puente que venía a un par de metros estaba lleno de autos de policías y atrás de ellos venían varios más. Saltar al río era la única salida.

¿Qué? — Preguntó Nicky, sin poder creer lo que escuchaba.

Estás loca. — Dijo Booker, negando con su cabeza.

Una vez bajo el agua esperen a escuchar los tiros. Cuando terminen de dispararnos, salimos del auto y nadamos para abajo del puente, no dejen que nos vean así piensan que nos ahogamos. — Indicó ella los pasos de su plan.

Ya en el puente, Andy hizo girar el auto de costado para avanzar por la baranda del puente y evitar el choque con los autos policías que tenían de frente. Y luego, giró el auto para hacerlo caer al agua.

Una vez que el auto estuvo hundido completamente bajo el agua, esperaron lo que Andy había indicado. El auto se empezó a llenar de agua hasta que se ahogaron, pero cuando revivieron comprobaron que ella había estado en lo cierto en sus predicciones. De repente un montón de balas atravesaron el auto. Cuando los disparos terminaron, abrieron las ventanillas y nadaron para debajo del puente.

¿Todos siguen conmigo? — Preguntó ella, algo divertida al ver que todos estaban enojados.

Si. — Respondieron uno por uno.

No sé para qué hicimos esta misión, si al final mi pintura quedó arruinada. — Le reprochó Joe.

No te preocupes, estoy segura de que Nicky puede volver a modelar para vos si quieres hacer otra pintura. — Aseguró ella. — De hecho, creo que podrías hacer una hasta de memoria. — Agregó, satisfecha con sí misma cuando vio a Joe sonreír.

Esperaron un largo rato, hasta que sintieron que ya estaban a salvo como para salir.

Los siguientes recuerdos los mostraron en distintas ciudades de Estados Unidos yendo a marchas a favor del movimiento LGBT. Sorprendentemente, fue por eso que estaban a dos horas de Nueva York cuando ocurrió el atentado contra torres gemelas. Fueron, se infiltraron en un grupo de bomberos y ayudaron a sacar a los heridos y los cuerpos de los muertos.

Después de eso, sin embargo, los recuerdos de Andy los mostraron a todos en Afganistán defendiendo a las personas de las ciudades que los estadounidenses bombardearon durante años. Había algo pasional en la forma en que todas las personas del equipo elegían siempre pelear por la causa que les parecía justa.

Los recuerdos continuaron y mostraron a Andy otra vez navegando. Esta vez iba en un velero sola, nada más llevando con ella radares tecnológicos, equipos de buceo y provisiones de comida. Las siguientes muertes fueron otra vez por ahogarse, ya que continuaba buceando aún cuando se le acaba el oxígeno.

Andy estuvo varios días sin tener tanques de oxígeno, pero continúo su búsqueda por Quynh sin importarle ese detalle. No le importaba morir ahogada, el dolor le hacía bien. Le recordaba que Quynh estaba sufriendo y que no tenía que darse por vencida, aún cuando cada fracaso le partía el corazón en mil pedazos. Recién regresó a tierra después de estar tres días sin provisiones de comida.

Se tomó un día de descanso en la ciudad de Amsterdam. Al otro día iría a comprar más provisiones y volvería al océano. Pero, ocurrió algo que no esperaba. Cuando fue a comprar el almuerzo en el lugar tenían encendida la televisión en el canal de noticias: tsunami en Tailandia.

Su corazón se detuvo por un instante ante el pánico que sintió, Joe y Nicky estaban de vacaciones en Tailandia.

Agarró su celular y llamó a Booker.

Hola. — Saludó él.

Book, soy yo. — Dijo ella.

Hola jefa. — Dijo él.

¿Viste las noticias hoy? — Preguntó ella.

No. — Negó él.

Deberías hacerlo. — Indicó ella.

Estoy prendiendo la televisión. — Le dejó saber él. — Mierda. — Maldijo al ver la noticia.

Estoy yendo al aeropuerto, saldré en el próximo vuelo que haya a Tailandia. — Informó ella.

¿Dónde estás? — Preguntó él.

Amsterdam. — Respondió ella.

Yo estoy en París. — Informó él. — También salgo ya para el aeropuerto. — Agregó, sumándose al plan de ella.

Bien, nos vemos en Tailandia. — Dijo ella.

Andy cortó la llamada y volvió al hotel a recoger sus cosas. Luego fue al aeropuerto.

En el aeropuerto de Tailandia se encontró con Booker y juntos recorrieron la ciudad Khao Lak, ayudando a poner a salvo todas las personas que podían. Una semana más tarde se encontraron finalmente con Joe y Nicky. Andy estaba tan feliz y aliviada de verlos vivos que los abrazó con todas sus fuerzas, haciendo que algunos de sus huesos hicieran ruido.

A partir de eso, los recuerdos de Andy comenzaron a cambiar un poco. O mejor dicho empezaron a mostrar cómo cambió la forma en que el equipo trabajaba. Con el nuevo milenio la forma en que las guerras funcionaban habían cambiado. Ahora estaba todo centrado en el terrorismo, el tráfico de armas, drogas y personas. Y ellos se adaptaron, haciendo de eso un trabajo. Empezaron a realizar misiones en donde les pagaban para intervenir en esas situaciones límites y peligrosas.

Estos recuerdos les mostraron que había temáticas específicas que a cada uno lo apasionaban y se notaban según quién elegía la misión. Las misiones que Andy elegía estaban generalmente relacionadas al tráfico de personas: ya sea para explotación laboral, sexual o venta de órganos; y el tráfico de animales. Las que Joe y Nicky elegían estaban relacionadas a los crímenes de odio: ya sea por creencias religiosas o temas relacionados a la identidad: nacionalidad, sexualidad. Y las que elegía Booker más que nada estaban relacionadas al tráfico de armas, drogas y las experimentaciones ilegales con personas.

Con todos esos recuerdos empezaron a ver como Andy tomó su rol de ser siempre la que entraba primero en escena. Ella siempre había sido protectora, todos lo sabían y lo habían comprobado. Pero en un campo de batalla las cosas funcionaban diferente, todos avanzaban juntos por más que ella lideraba. En cambio, en estas situaciones más de una vez quedaban separados. Y al ser ella siempre la primera en entrar en la escena se exponía a experimentar lo peor. Y no solo en el sentido físico, sino también en el mental y emocional.

— Es impresionante. — Comentó Nile, mirando la pantalla maravillada.

— ¿Qué cosa? — Pidió saber Nicky con curiosidad.

— La forma en que todos se entienden y se manejan. Con una simple mirada o un gesto ya saben lo que quieren decir, es como si se leyeran la mente. — Explicó Nile lo que había estado rescatando de ver todos los recuerdos de Andy.

— Eso pasa por todo el tiempo que compartimos juntos. — Concluyo Joe.

— Nos conocemos hasta las partes feas, esas que serían preferibles olvidar. — Agregó Booker.

— No es solo eso, ella los ama. — Dijo Nile, con cierta melancolía.

— Y nosotros la amamos a ella. — Afirmó Booker, y los otros dos asintieron.

— Ella los ama mucho. — Repitió Nile.

— Andy también te ama a vos Nile — Dijo Nicky con seguridad. — El tiempo que compartieron parecerá corto en comparación a lo nuestro, pero ella te ama. — Aseguró.

— Fuiste especial desde el principio, se nota que se entendían y conectaron. — Sumó Joe, con la misma confianza que su amado.

Por los siguientes dos días todo lo que pudieron observar en los recuerdos de Andy fueron misiones que el equipo realizó alrededor de todo el mundo, entre ellas la de Surabaya. Esa misión había resultado bastante catastrófica, pero habían logrado su objetivo, salvar a un grupo de personas refugiadas. Para la CIA había sido imposible poder rescatarlas, pero ellos lo hicieron posible.

Después de varios días caóticos habían logrado cumplir la misión que los había llevado a Surabaya. Ahora estaban en un hotel para ducharse y dormir, y luego partir hacia algún otro lado.

Andy estaba en la cama viendo televisión, pasando de canal en canal. Cuando de pronto una noticia llamó su atención. El volcán Copahue de Chile había entrado en erupción. Eso le hizo sentir un gran dolor al traerle los recuerdos de Pompeya. Así, perdida en sus recuerdos, entró en estado de shock.

Eeyy Andy. — Llamó Joe su atención y se sentó a su lado. — ¿Estás bien? — Preguntó.

Si, solo estaba mirando las noticias. — Dijo ella, con su mirada perdida.

Joe se acomodó a su lado y la abrazó, luego cambió de canal. Puso una comedia musical para probar si eso ayudaba a la otra a relajarse.

— Nunca había entendido porque la noticia de un volcán en erupción la había afectado. — Comentó Joe, observando aquel recuerdo.

Pero ahora todos ya podían hacer la relación. Porque hace varios días atrás los recuerdos de Andy habían mostrado que ella y Quynh habían estado durante la violenta erupción del volcán Vesubio que había destruído la ciudad de Pompeya.

— Por Pompeya. — Dijo Quynh y todos asintieron.

En los recuerdos de Andy también pudieron observar manifestaciones sociales de las que participaron relacionadas a los derechos de las mujeres, la comunidad lgbt, las personas de color y los pueblos originarios de diferentes países para evitar accidentes y represiones. Esos momentos aparecían en los recuerdos porque ellos siempre salían heridos en alguna de las evasiones.

Andy tenía una mala sensación respecto a esta misión, pero avanzó con decisión a realizarla. La idea era terminar con las operaciones de un laboratorio de droga clandestino en algún lugar de Siria. Vaciaron el lugar sin grandes complicaciones. Booker, Joe y Nicky comenzaron a llevar a los criminales que habían atrapado fuera del edificio; luego se encargarían de llamar a la policía y desaparecer antes de que lleguen a la escena.

Explorando el edificio, algo que no habían visto antes llamó su atención. Había una puerta que llevaba a un sótano. Bajó a este con su pistola lista, para defenderse en caso de necesitarlo, pero el sótano estaba vacío. Algo de la situación seguía sin dejarla tranquila. Corrió la alfombra con su pie y se encontró con una puerta-trampa.

La abrió y bajó. Ese fue un grave error, ya que la puerta era hermética y solamente se abría del lado de afuera. Mierda, ahora tendría que esperar a que alguno de sus hermanos la encuentre y la saque de allí.

Pero eso no era todo, al ver el pequeño espacio donde se encontraba atrapada, se encontró con cinco niñas de unos siete años aproximadamente.

¿Quién sos? — Preguntó una de las niñas.

Soy Andy. — Respondió ella, bajando su arma. — ¿Ustedes? — Pidió saber.

Las niñas se presentaron. Andy habló con ellas un rato y descubrió que las usaban para probar las drogas.

¿Viniste a salvarnos de la bomba? — Preguntó repentinamente una de las niñas.

¿Qué bomba? — Preguntó ella.

La que tenían preparada para que destruya todo si alguna vez nos encontraban. — Contestó otra de las niñas.

Las niñas le mostraron la bomba. Andy la examinó, pero era imposible detenerla. La bomba no tenía válvula de seguridad y los controles eran inalámbricos, es decir que estaban en otro lado. Sintió el pánico apodarse de ella porque solo quedaban diez minutos de tiempo para poder salvar a las niñas. Así que empezó a pegar piñas a la puerta del techo, con intenciones de romperla. Sabía que no iba a poder lograrlo porque era hermética, pero era lo único que podía hacer. Así que se rompió varias veces las manos y los dedos, intentando abrir la puerta.

¿Vamos a morir, no? — Preguntó una de las niñas, llorando del miedo.

No, no vamos a morir. — Negó ella.

Pero quedan cinco minutos y vos no podes sacarnos de aquí. — Dijo la niña.

Andy se acercó a la niña y le secó las lágrimas. Tenía que pensar algo para calmar a las niñas, y esperar que en esos cinco minutos alguno de sus hermanos pueda encontrarlas a tiempo.

No vamos a morir porque yo tengo poderes mágicos. — Dijo ella.

¿De verdad? — Preguntó una de las niñas.

Si, tengo poderes curativos. — Respondió ella. — Miren. — Les indicó.

Sacó un cuchillo de su pantalón y se hizo un corte en la mano. A los segundos la herida desapareció, cicatrizando, sin dejar rastro de ella. Todas las niñas quedaron maravilladas.

¿Y eso cómo nos va a salvar? — Preguntó otra de las niñas, con curiosidad.

Porque yo les voy a compartir mis poderes. Así que, cuando la bomba explote, si nos lastimamos todas nos vamos a poder curar. — Respondió ella. Luego, las hizo sentar en ronda y agarrarse de las manos. — Ahora necesito que cierren los ojos para poder recitar las palabras mágicas. Son bastantes largas y en idioma mágico, así que no se sorprendan si no las entienden. Pero hagan lo que hagan no abran los ojos, sino no va a funcionar. — Dijo ella con calma.

Andy no cerró los ojos, sino que miró a cada una de las niñas mientras recitaba cuentos fantásticos en tamil, uno de los primeros idiomas que había aprendido. Se mantuvo hablando, hasta que la bomba explotó.

— ¿Qué idioma es ese? — Pidió saber Nile, lágrimas cayendo de sus ojos.

— Ni idea. — Respondió Nicky.

— Yo tampoco sé. — Dijo Quynh, cuando vió que todos la miraban porque esperaban que ella tal vez lo supiera al ser la siguiente más vieja.

— Parecían casi palabras mágicas de verdad, como si tuvieran el efecto o mensaje de un cuento o canción de cuna. — Expresó Nile lo que le había hecho sentir lo que Andy había relatado.

— Creo que ese era el sentido, poder transmitirles algo de paz. — Apreció Nicky.

— Cuando la encontramos nos asustamos mucho, Andy tardó un día en regresar a nosotros. — Dijo Joe tristemente al recordar ese momento.

Las siguientes imágenes mostraron a Andy abrir y cerrar un par de veces los ojos, como si mientras se regeneraba habría muerto un par de veces. El equipo le explicó a Nile cómo funcionaba el cuerpo de ellos cuando eran destruidos por una bomba. El cuerpo buscaba la parte del cuerpo más vital e importante que haya quedado a salvo, y a partir de allí regeneraba el resto.

Andy abrió los ojos. Estaba acostada en una cama, en algún lugar donde su equipo la había llevado para estar a salvo. Todavía faltaba que parte de una de sus piernas se terminará de regenerar, pero al recordar todo lo referente al accidente necesitó levantarse e ir en búsqueda de un trago.

Estás despierta, al fin. — Dijo Joe y avanzó hacia ella para abrazarla.

¿Murieron todas, no? — Pidió saber ella, refugiándose en el abrazo.

Si. — Afirmó él. — Perdón que no llegamos antes, que no las encontramos a tiempo. — Se disculpó.

No es culpa de ustedes, ninguno sabía. — Dijo ella tristemente.

A los minutos Booker y Nicky se unieron a ellos, y ambos también la recibieron con un abrazo.

Necesito dejar de hacer las misiones por un tiempo, necesito un descanso. — Dijo ella, después de terminar su trago.

Andy… — Comenzó a decir Booker.

Necesito tiempo, porque lo que estamos haciendo no está sirviendo, no está dando resultado, no estamos ayudando a nadie. — Lo interrumpió ella, liberando sus frustraciones.

Está siendo injusta con vos misma Andy, nadie sabía de la presencia de las niñas. — Dijo Nicky con empatía.

Antes de tomar una decisión tan importante date unos días de tiempo. — Propuso Booker.

¿Para qué? ¿Para asimilar las muertes de las niñas? — Preguntó ella amargamente.

Solo, queremos cuidarte Andy, no creemos que lo mejor sea que estés sola en este momento. — Justificó Joe.

No me están escuchando, necesito estar sola, necesito tiempo. Necesito que paremos porque nada de lo que hacemos sirve. — Se quejó ella. — ¿No ven las noticias? Todos los días suceden catástrofes. Sin importar qué hacemos, el mundo no mejora. — Dijo, luciendo agotada y llena de miseria.

Todos se quedaron callados, los había dejado en estado de shock y preocupación. Pero ella necesitaba moverse, necesitaba irse y estar sola para poder pensar con claridad y poder respirar sin sentir que tenía el peso del universo sobre sus hombros. Encontró su mochila en un rincón de la habitación y empezó a recoger sus cosas.

Andy… — La llamó Nicky.

No, simplemente no. — Negó ella, en un tono casi suplicante.

Y así, la dejaron ir. Porque Andy no era de las personas que suplicaban, por lo que sabían que en verdad necesitaba lo que estaba pidiendo.

Andy se fue.