Las siguientes imágenes de los recuerdos de Andy la volvieron a mostrar sola, en la soledad del océano. Buscando a Quynh una y otra vez, y fallando miserablemente en cada intento.
La próxima vez que apareció con el equipo murieron todos al recibir reiterados tiros en sus cuerpos.
— Llegamos a su última muerte. — Dijo Booker, reconociendo ese momento.
— Si, pero todavía quedan más traumas, muertes de nosotros y personas a las que mató. — Le recordó Nicky.
— ¿Sabías que en esa misión nos iban a matar? — Preguntó Joe a Booker.
— Si. — Admitió él algo avergonzado.
— Al menos podrías haber pedido que fuera con menos balas. — Intentó bromear Joe, pero nadie rió.
Luego llegó el sueño sobre Nile y la imagen de Andy disparándole en la cabeza en medio del desierto.
— ¿Cómo? ¿Por qué es un trauma para ella haberme disparado? — Cuestionó Nile sorprendida, porque no se lo había esperado. — Pensé que el hecho no tenía relevancia, que era muy nueva. — Dijo al recordar lo que Andy había respondido a su pregunta de por qué le había disparado.
— Ella se hace muy la dura, pero no lo es. — Dijo Booker señalando a Andy.
— Y en verdad nadie disfruta de matar a nadie, sentimos cada muerte. — Agregó Joe.
Eso era verdad. Y lo habían podido comprobar al observar los recuerdos de Andy. Cada muerte que ella había causado estaban dentro de sus recuerdos traumáticos. Andy había sido sincera con Nile cuando le había dicho que sentía cada muerte.
Los recuerdos continuaron avanzando y mostraron a Booker muerto por la granada que había caído en su estómago. En las imágenes se pudo observar con detalle las heridas de Booker y escuchar la voz preocupada de Andy pidiendo que despierte. Todos pudieron sentir la desesperación de Andy, y luego también su alivio cuando Booker revivió. Su intento de poner humor a la situación con el "es una mejora" hizo a todos reír, y a Booker en el recuerdo también porque le había traído a su mente el recuerdo de la Batalla de Arras. Pero después la preocupación de Andy siguió, se pudo notar en la manera en que preguntó por Joe y Nicky.
— Soy un idiota. — Dijo Booker con amargura.
— Ya lo sabemos. — Asintió Joe, algo divertido ante el comentario del otro.
— Yo nos entregué, nos traicione. Esa herida fue mi culpa, y sin embargo ahí estaba Andy toda preocupada y dispuesta a defendernos ella sola. — Continuó Booker, sintiendo la necesidad de explicar lo que estaba sintiendo.
— Andy ya te perdonó por eso. — Le recordó Nile.
— Y nosotros también. — Agregó Nicky.
Los recuerdos de Andy continuaron y mostraron el enfrentamiento de la iglesia, todos los hombres con los que había peleado y había matado. Después mostraron el momento en la cueva en que descubrió que su herida no había sanado, su visita a la farmacia y su confusión ante no saber qué comprar, y el momento en que dejó ir a Nile.
— ¿Es un trauma porque siente que la abandoné? — Pidió saber Nile, sintiéndose algo culpable.
— No, no creo que sea eso. — Negó Quynh, sorprendiendo un poco a los demás con su intervención. — Creo que está haciendo el duelo de su mortalidad y dejarte ir en ese momento para ella significó que tal vez no iba a volver a verte, ni llegar a conocerte del todo. — Explicó lo que pensaba.
Las imágenes continuaron avanzando, dejándoles ver la traición de Book. Las lágrimas de Andy al descubrir la traición les partió a todos el corazón. Y en ese momento, más que nunca, todos pudieron entender perfectamente sus palabras "así no Book". Así no, ella había tenido razón. Estaba bien que quisieran saber más de su inmortalidad, que hasta en algún punto quisiera controlarla... Pero no estaba bien usarse a ellos mismos como ratas de laboratorio. Ahora, ya habían pasado todos por eso; y ahora, ya todos sabían que esa no era la forma.
Los recuerdos prosiguieron a mostrar los momentos del laboratorio de Merrick, la discusión, la aparición de Nile, la salida del laboratorio y cada una de las heridas que su equipo había recibido para protegerla, la conversación con Nile sobre su mortalidad, la interrupción de Merrick, y el salto de Nile y Merrick desde el loft del edificio.
— Fue un gran salto. — Apreció Joe.
— Merecería ser repetido. — Bromeó Book.
— Van a tener que esperar mínimo un siglo, odio las alturas. — Advirtió Nile, haciéndolos reír.
Después pudieron observar la despedida de Booker y las misiones que realizaron hasta que se reencontraron con él. Cada herida que alguien del equipo había recibido para protegerla estaba en su memoria, un trauma que demostraba lo mucho que los quería y la culpa que le daba que dolieran por su culpa.
Los recuerdos continuaron y mostraron el rescate de Booker y el reencuentro con Quynh. El momento en que el equipo la dejó sola y el momento en que ella no aceptó ir con Quynh.
— Le fallamos. — Comentó Nile tristemente.
— Todos fallamos a veces, eso es lo que tenemos que aprender de sus recuerdos. — Dijo Nicky, intentando animarla.
Y eso era verdad. En los recuerdos de Andy habían podido observar muchas acciones que ella debía vivir como fallas o errores. Habían podido comprobar que la culpa generaba trauma, sino esos recuerdos no se habrían dejado ver.
A los siguientes recuerdos todos prestaron mucha atención, porque nadie había estado con ella, así que eran nuevos. La mayoría de los recuerdos fueron de incendios. Tuvo un par de accidentes donde resultó herida, pero nada muy grave.
El recuerdo más triste donde la vieron durante esos tres años que estuvieron separados fue la muerte de un compañero de trabajo. Andy vivió dura esa pérdida, tomándosela personal. Ella era la capitana y lo tendría que haber salvado.
Finalmente llegaron a su reencuentro con Copley y a su rescate fallido del equipo. Los recuerdos mostraron cada uno de los experimentos que Andy observó que le hacían a cada persona de su equipo. Luego, la despedida de ellos. Y a partir de eso, las torturas a ella.
Los recuerdos mostraron torturas físicas, experimentos, y cómo le hicieron biopsias de sus distintos órganos. El proceso de las biopsias siempre empezaban con ella estando despierta y sin anestesia, por eso las imágenes estaban en su memoria. Cuando llegó el turno de la biopsia del corazón, Andy perdió el conocimiento, pero ocurrió algo diferente que las otras veces… un sueño.
Estaba todo oscuro, hasta que de repente se hizo la luz y pudo ver a Lykon. Corrió hacia él y lo abrazó con todas sus fuerzas. Lo había extrañado demasiado.
— Te extrañe mucho. — Dijo ella, mientras disfrutaba del abrazo.
— Yo también te extrañe. — Dijo él y le dio un beso en la cabeza.
— Espera. — Dijo ella, saliendo del abrazo. — ¿Estoy muerta o sos producto de mi mente o mi imaginación? — Preguntó al recordar que hace unos segundos atrás había estado escuchando a la doctora Kozak explicar el proceso de biopsia coronaria.
— Soy un reflejo de tu mente, de cómo me recuerdas y crees que te acompañaría en este momento. — Explicó él.
— ¿Si me muero, vamos a reencontrarnos? — Preguntó ella.
— No lo sé. — Respondió él.
— No tendrías que haber muerto. Se suponía que yo me tenía que ir primero, soy la más vieja. — Expresó ella su culpa.
— No es tu culpa Andy, no es como si tuvieras control o poder sobre lo que muere. — Le recordó él.
— Lo sé, pero más de una vez se siente como si lo fuera. — Discutió ella. — A veces siento que tal vez todos estarían mejor si nunca los habría buscado y encontrado. Quynh no habría pasado tanto tiempo en su prisión marítima, Joe y Nicky podrían estar felices viviendo su historia de amor en cualquier parte del mundo, Booker no se sentiría solo y depresivo aún en compañía de otras personas, y Nile podría vivir y compartir el tiempo que a su familia le queda. — Dijo pensativamente.
— ¿Qué hay de mí? — Preguntó él. — Yo te encontré a vos. — Le recordó.
— Vos nunca me tendrías que haber encontrado porque nunca tendrías que haber dado tu libertad por mi. — Contestó ella.
— ¿Qué hay de los sueños que compartimos entonces? — Preguntó él. — Ambos sabemos que pensás que nos conectan, que son una señal para encontrarnos. — Dijo.
— No lo sé- — Admitió ella. — Lo que sé, es que a cada lugar donde voy llevo destrucción conmigo. — Agregó tristemente.
— ¿Qué hay de las investigaciones de Copley entonces? ¿No crees que es verdad los efectos positivos luego de cada vida que salvan? — Cuestionó él.
— No creo que sean suficientes. Son más las personas a las que fallamos o matamos. — Confesó ella.
— No eres una diosa Andy. — Justificó él.
— Lo sé, pero tendríamos que poder hacer más de lo que hacemos. — Insistió ella.
— Hacen lo que pueden y eso es suficiente. — Aseguró él.
— Me había olvidado lo agotador que es discutir con vos. — Le dejo saber ella, algo frustrada.
— Eso es porque somos dos cabeza dura. — Dijo él y ambos rieron.
Se quedaron un rato en silencio, sentados lado a lado, Andy descansando su cabeza en el hombro de él.
— Entonces, Quynh. — Dijo él, rompiendo el silencio.
— Está de vuelta. — Dijo ella.
— Pero no es la misma de antes. — Retrucó él.
— No podía ser la misma de antes, las personas cambiamos todo el tiempo. — Razonó ella.
— ¿Pero? — Pidió saber él.
— Me habría gustado poder salvarla, me habría gustado poder darle eso. — Admitió ella.
— Que se haya salvado a sí misma puede ser empoderador. — Intentó él cambiar la perspectiva, para animarla.
— Si, eso es verdad. — Afirmó ella.
— ¿Pensás que va a perdonarte? — Preguntó él.
— No lo sé, no puedo saberlo cuando ni siquiera sé si yo me perdono. — Respondió ella sinceramente.
Se volvieron a quedar otro rato en silencio.
— ¿Puedo preguntarte algo por más que suene tonto? — Pidió saber ella.
— Adelante. — Asintió él.
— ¿Crees que hay algo diferente en mí por ser la primera inmortal? — Preguntó ella.
— La soledad, la miseria, los años interminables de dolor. — Enumeró él.
— Estoy hablando enserio, concentrate. — Se quejó ella.
— No lo sé, nunca tuvimos explicaciones de nada. — Dijo él pensativamente.
— Lo sé y eso es frustrante. — Dijo ella con irritación.
— Pero, hay algo, tal vez. — Dijo él.
— ¿Qué? — Preguntó ella.
— Va a haber un momento en que vas a tener que hacer una elección. — Respondió él.
— ¿De qué estás hablando? — Preguntó ella confundida.
— Cuando llegue el momento, lo sabrás. — Respondió él. — Espero que en verdad elijas lo que sea mejor para vos. — Le deseó.
De pronto, se pudo escuchar el ritmo cardíaco de Andy a una altura que hacía querer taparse los oídos. Y entonces, Andy despertó. Y al hacerlo, la doctora Kozak la saludó en un tono algo burlón.
— ¿De qué elección estaban hablando? — Preguntó Nile confundida.
Pero, nadie supo responderle. Todos estaban tan confundidos como ella.
Los recuerdos continuaron y mostraron el momento en que el equipo entró capturado a la habitación donde estaba ella. Por último estuvieron las explicaciones de la doctora Kozak sobre cómo funcionaba la droga que le iban a dar para esta tortura, para que reviva todos sus recuerdos traumáticos.
Luego, la pantalla quedó en negro.
— Un millón. — Dijo Booker.
— ¿Qué? — Preguntó Nile confundida.
— Estuve llevando la cuenta de los recuerdos traumáticos de Andy, son un millón. — Explicó Booker.
Un millón de recuerdos traumáticos. Todos se quedaron como en una especie de estado de shock, porque no entraba en sus cabezas cómo alguien podía tener tantos recuerdos dolorosos.
Después de unos minutos los ojos de Andy volvieron a su color normal, pero en vez mantenerlos abiertos para despertarse, los cerró. Nicky llamó suavemente su nombre, para intentar despertarla. Pero ella no despertó.
Andy empezó a convulsionar y los controles de su ritmo cardíaco y respiración empezaron a sonar al captar anormalidades. Todos se desesperaron, nadie sabía qué hacer. La agarraron para evitar que se lastimara e intentaron hacerla reaccionar, pero nada funcionaba.
— ¿Qué le sucede? — Pidió saber Quynh a la doctora Kozak, apuntándola con su espada.
— No lo sé. — Respondió la doctora Kozak.
— ¿Qué tenemos que hacer para despertarla y estabilizarla? — Preguntó Quynh con extrema seriedad. — ¡Decímelo! — Ordenó bruscamente.
— No lo sé, no llegué a averiguar esa parte del experimento. — Contestó la doctora Kozal. — Con las pocas personas que lo probé, ninguna pudo volver a despertar, murieron. — Le dejo saber con una sonrisa de satisfacción.
Quynh clavó su espada en en el medio del pecho de la doctora, quitándole así su vida.
— Quynh... — Comenzó a decir Nicky.
— Lo siento, pero tuve que hacerlo, no confiaba en ella. — Lo interrumpió Quynh, sintiendo la necesidad de justificar lo que acababa de hacer.
— ¿Y ahora? ¿Qué hacemos? — Cuestionó Joe.
Finalmente Nile fue la que decidió como accionar. Ella pasó un calmante por la entrada de suero que Andy tenía conectado a uno de sus brazos, y eso hizo que la otra vuelva a estabilizarse.
Pero todos seguían haciéndose la misma pregunta que Joe había expresado en voz alta: ¿Y ahora? ¿Qué iban a hacer? ¿Cómo iban a traer a Andy de vuelta?
