La situación los tuvo a todos tensos por unos cuantos minutos. Tenían que decidir qué hacer, y lo mejor iba a ser hacerlo rápido, porque la vida de Andy estaba en peligro.

— Necesitamos llevarla a un hospital. — Dijo Nile, rompiendo el silencio.

— Pero no podemos, es muy peligroso. — Negó Booker.

— Además, ¿cómo explicamos lo que le sucedió? ¿la droga? — Expusó Nicky sus preocupaciones.

— ¿Y si le hacen esos exámenes donde ven la actividad de tu cerebro? — Agregó Joe. — Es muy peligroso. — Coincidió con los otros.

— Bien, nada de hospitales entonces. — Aceptó Nile.

— Y tampoco nadie de aquí puede ayudarnos, no confío en ninguna persona del equipo de trabajo de la doctora Kozak. — Les dejo saber Quynh. — Necesitamos otra alternativa. — Exigió.

— David. — Dijo Nile, como si le hubiera ocurrido una gran idea.

— ¿David? — Preguntó Quynh confundida, porque no conocía a nadie con ese nombre.

— David es un doctor, él estuvo examinando a Andy desde que ella es mortal. — Explicó Joe.

— Es doctor de emergencias, de terapia y especialista en neurología. — Agregó Nile de modo informativo.

— No sé si es buena idea. — Dijo Booker, algo nervioso.

— Este no es momento para tus crisis amorosas. — Advirtió Nile.

— ¿Crisis amorosa? — Preguntó Quynh, sin entender la situación.

— David y él fueron novios por un tiempo. — Le dejo saber Nile.

— ¿Te gustan los hombres? — Preguntó Quynh a Booker sorprendida, como había estado casado con una mujer pensaba que le gustaban las mujeres.

— Y también me gustan las mujeres. — Contestó Booker.

— Es bisexual, como Andy. — Agregó Nile.

— Creo que Nile tiene razón, David es nuestra mejor opción. — Dijo Nicky, volviendo la conversación al tema que importaba.

— Bien, contactemonos con él entonces. — Aceptó Booker.

— Y necesitamos otro lugar para instalarnos, aquí no sé si estamos seguros. — Sumó Quynh.

— En eso Copley puede ayudar, puede buscarnos un lugar seguro. — Dijo Joe.

Conversaron un par de cuestiones tácticas y se dividieron las acciones por hacer.

Estaban en Estonia, pero como había dicho Quynh tenían que irse de ahí. El equipo de la doctora Kozak tenía contactos en el fbi y la cia, y era probable que ninguna de estas agencias iba a tener buenas intenciones con ellos.

Copley les consiguió un refugio seguro en Polonia y se aseguró de equiparlo con todas las provisiones médicas que necesitaban. Así que, Joe, Nicky y Quynh se encargaron de trasladar a Andy al refugio; mientras Booker y Nile viajaron a Grecia para buscar a David.

— Book. — Dijo David, sorprendido al encontrar al otro hombre en su departamento. — ¿Qué haces aquí? — Preguntó.

— Necesito tu ayuda. — Respondió él. — Sé que las cosas entre nosotros no quedaron de la mejor manera, pero es sobre Andy. Vos sos el único que puede ayudarnos. — Justificó.

— ¿Encontraron a Andy? — Preguntó David ilusionado, extrañaba a su amiga.

— Si. — Afirmó él.

— Perdón, pero tenemos que irnos, sino vamos a perder el avión. — Los interrumpió Nile, saliendo de la habitación de él.

— ¡Nile! — Exclamó David contento de verla y la saludó con un abrazo.

— Que lindo verte David. — Apreció ella. — ¿Vienes con nosotros entonces? — Preguntó.

— Por supuesto. — Afirmó David.

Rápidamente lo ayudaron a guardar un par de pertenencias en una valija y salieron al aeropuerto. En el viaje en avión no pudieron hablar mucho porque estaba lleno de extraños que podían escucharlos, pero en el viaje en auto hasta el refugio le explicaron toda la situación. Le explicaron sobre la droga de la doctora Kozak y todo lo que esta había generado en Andy.

Al llegar al refugio Joe y Nicky recibieron a David alegremente, todos se llevaban bien con él.

— David, ella es Quynh. Quynh, él es David. — Los presentó Joe.

— Un gusto. — Dijo él y ella se limitó simplemente a asentir con su cabeza. — ¿Andy? — Preguntó.

— Ven, te llevaré con ella. — Dijo Nicky.

Nicky llevó a David a examinar a Andy. Luego, regresó a la sala con el resto del equipo.

— Él va a hacerle varias pruebas, y después nos va a dar su evaluación médica al respecto. — Informó Nicky.

Joe preparó cafés para todos y se sentaron en los sillones a esperar.

— Creo que es buen momento para hablar. — Dijo Quynh.

— De acuerdo. — Aceptó Nicky. — ¿Estamos todos como para hablar? — Preguntó a los demás.

— Si. — Afirmaron uno por uno.

— Quiero empezar. — Pidió Quynh y todos centraron su atención en ella. — La forma en que regresé no es la mejor, puedo darme cuenta de eso ahora. Pero no sé cómo manejar mis sentimientos todavía. La mayor parte del tiempo siento que sigo en el agua, que no puedo respirar. Quería culpar a alguien de lo que me pasó, quería un culpable para poder hacerlo sufrir como yo sufrí. — Intentó expresar su estado mental y emocional

— Entendemos, debe ser difícil todo esto. — Asintió Nicky.

— Perdón por no haberle creído a Andromache, por haberlos hecho querer sufrir, y perdón a ustedes, Book, Nile, quedaron en el medio de este lío y no es justo. — Se disculpó con sinceridad.

— Está bien. — Aceptó Nile.

— Yo también tengo que pedir perdón, en primer lugar si no fuera por mí nadie habría conocido a la doctora Kozak. — Dijo Booker, expresando su culpa.

— Entiendo que la hayas buscado, yo quería lo mismo que vos, terminar con nuestra inmortalidad. — Dijo Quynh.

— Pero creo que ambos, y todos, podemos darnos cuenta que esta es la mejor forma. — Agregó Booker.

— Está bien que queramos controlar nuestra inmortalidad, pero no convertirnos en ratas de laboratorio para lograrlo. — Expuso Quynh su aprendizaje.

— Nosotros también tenemos que pedirte perdón Quynh. — Dijo Joe. — Perdón por habernos dado por vencidos en la búsqueda, no fue justo para vos ni para Andy. — Se disculpó honestamente.

— Creo que al haber visto los recuerdos de Andromache pude poner un poco de perspectiva al asunto y darme cuenta de la inmensidad del océano, era imposible que puedan encontrarme. — Dijo Quynh pensativamente.

— Igual, se merecían más. — Dijo Nicky. — Si nosotros hubiéramos estado en esa situación, no nos habríamos dado por vencidos. Por lo cual Andy y vos se merecían lo mismo. — Le dejo saber.

— Y perdón por haberte querido encerrar. — Agregó Nile. — Esa no era la solución. En vez de pelear con vos, tendríamos que haber buscado una alternativa. Haber buscado una forma de ayudarte, de que puedas volver a vivir en paz en este mundo. — Explicó con calma.

— Disculpas aceptadas. — Aceptó Quynh. — Creo que podemos mantenernos en paz, y una vez que Andromache esté bien podremos decidir cómo seguir. — Ofreció una mediación.

— Me parece bien. — Afirmó Nile, y todos concordaron con ella.

Al rato, apareció David. Lucía un poco preocupado y cansado. Le ofrecieron un café y se sentaron nuevamente en los sillones para que pueda informarles sobre la evaluación médica de Andy.

— Sus tomografías cerebrales salieron normales. — Informó David.

— Eso es bueno, ¿no? — Dijo Nile.

— Espero que sí. — Respondió David. — La verdad es que no encuentro un motivo médico para que esté en el estado en el que está. Por lo que tendría que experimentar con la droga de la doctora Kozak para saber más detalles. — Explicó.

— Tenemos un par de muestras de la droga, podemos dárselas. — Les dejo saber Quynh.

— Entonces, ¿qué tiene? ¿cuándo va a despertar? — Preguntó Booker, volviendo la conversación hacia Andy.

— Está en coma. — Respondió él. — Estuve observando sus imágenes mentales gracias al chip que le pusieron en el brazo, y estas varían a gran velocidad, mostrando trauma tras trauma. — Agregó pensativamente.

— ¿Como si la droga no hubiera terminado de hacer efecto? — Preguntó Joe.

— Es una posibilidad. — Contestó David. —Mi teoría es que la mente de Andy revivió todos sus traumas, pero estos no coinciden con lo que sucede en su cuerpo. Por lo que su mente está intentando procesar eso e identificar que ya no tiene esas heridas, que sanaron. — Explicó su teoría.

— ¿Qué podemos hacer? — Pidió saber Nicky.

— Por ahora, nada. — Dijo David tristemente. — Mi sugerencia es esperar, acompañarla, hablarle y hacer la vida normal alrededor de ella para que eso la traiga de vuelta al presente. — Sugirió.

— ¿Y mientras experimentarás con la droga? ¿Podrás darte cuenta si hay algo más? — Agregó Quynh.

— Por supuesto, si ustedes están de acuerdo, me dedicaré a estudiar la droga. — Afirmó David.

Todos estuvieron de acuerdo en que David experimente con la droga.

Así que los siguientes días, David se encargó de estudiar y experimentar con la droga. Booker, Joe, Nicky y Nile se mantuvieron siempre cerca de Andy, hacían toda su rutina en la habitación donde estaba ella. Entre todos le daban clases de idioma y de pelea con espadas a Nile en la habitación, para hacer sentir a Andy que participaba de ellas. Joe le leía poemas y Booker las noticias. Nicky se encargaba de hacerle hacer ejercicios en los músculos para mantenerlos activos.

Quynh se mantenía cerca, pero no demasiado. Iba y venía todo el tiempo. Los tiempos que pasaba constantes en la habitación era cuando ella tenía que dormir. El resto se la pasaba, más que nada, vigilando los alrededores. Pero no le hablaba a Andromache, no se sentía cómoda para hacerlo cuando la otra estaba en ese estado.

Así pasó un mes.

Joe y Nicky estaban preparando la cena. Booker se estaba bañando. David estaba leyendo un par de artículos sobre drogas. Quynh estaba en algún lugar de la casa, haciendo lo que sea que hacía.

Nile estaba con Andy en su habitación. Le estaba pintando las uñas.

— Espero que te guste el color negro para uñas. — Le dejo saber. — Te las quería pintar de fucsia, pero Joe me convenció para que no. — Agregó con una sonrisa al imaginarse la reacción de la otra al encontrarse con las uñas pintadas de alguno de esos colores.

Cuando terminó de pintarle las uñas de las manos, se levantó para buscar algún libro para leerle. Cuando lo hacía, sintió movimiento.

Andy abrió los ojos. Pero sus ojos estaban raros, estaban blancos de nuevo.

— ¿Andy? ¿Me podes escuchar? — Preguntó Nile y le agarró la cara suavemente. — Despierta Andy, despierta. — Le pidió.

De pronto, Andy empezó a convulsionar y los aparatos a los que estaba conectada comenzaron a hacer sonidos raros.

— ¡Ayuda! ¡Andy! ¡Ayuda! — Gritó Nile, llamando al resto para que vengan a ayudarla.

A los segundos la habitación ya se encontraba repleta. Todos estaban allí, intentando ver qué podían hacer para ayudar.

David le dio un calmante a Andy por medio del suero y eso la hizo dejar de convulsionar, pero las máquinas seguían haciendo ruidos raros.

— No entiendo, no hay nada médico que pueda explicar esto. — Dijo David frustrado, mientras revisaba a Andy.

— Tal vez podamos usar lo que nos dejó la doctora Kozak para ver qué está pasando en su cabeza. — Sugirió Booker.

Conectaron los cables a la cabeza de Andy y al chip que tenía todavía en el interior de su brazo, y prendieron la pantalla. Para sorpresa de todos, la pantalla mostró el recuerdo de la primera muerte de Andy. Así que, eso significaba que su mente estaba volviendo a revivir ese momento.

— ¿Qué demonios? — Preguntó Quynh horrorizada.

Eso llamó la atención de todos, porque Quynh casi nunca hablaba cuando estaba en la habitación donde estaba Andy. Al parecer no se sentía cómoda hablándole cuando la otra no tenía posibilidad de responder.

Todos miraron a Quynh para ver que la había hecho reaccionar así. Andy estaba sangrando por todos lados. Era como si las heridas que había obtenido en el recuerdo, se hubieran recreado en el presente, en su cuerpo. Nueve heridas de lanzas atravesando su cuerpo.

— Mierda. — Dijo Nile, maldiciendo la situación.

— Rápido, hay que detener el sangrado. — Indicó David.

Entre todos usaron lo que tenían a su alcance, sábanas y toallas, para tapar las heridas e intentar detener el sangrado. Pero fue imposible. Era demasiado tarde y había demasiado daño hecho. La sangre no frenó. Sus ritmo cardíaco y respiratorio dejo de funcionar.

Andy había muerto.

La muerte no tendría que doler tanto para personas inmortales, pero dolía.

Andy había muerto y esta vez era diferente porque ella era mortal... O por lo menos, eso era lo que creían.