Andy condujo todo el día, hasta que llegaron a las afueras de Rijeka, donde tenían el pequeño refugio. Era una casa de dos plantas, hecha de cemento y piedra. En la planta baja había un baño, una cocina, y un living-comedor. En la segunda planta había un amplio espacio con varias camas y un segundo baño. Y lo más importante, tenía agua corriente y electricidad.
— ¿Quién viene a hacer el chequeo conmigo? — Preguntó ella a su equipo.
Joe y Nicky gruñeron, ambos habían estado dormidos hasta recién. Booker y David estaban demasiados sumergidos en una conversación. Al parecer, quedaba todo en manos de las mujeres.
— Nile, Quynh, vengan conmigo. — Pidió ella. — Ustedes, esperen aquí. — Les indicó a los demás.
Nile y Quynh la siguieron, cada una llevando un arma en su poder. Andy trepó la pared de la casa y sacó una llave de arriba de un farol.
— Ustedes revisen el interior de la casa, si está todo en orden regresen a la camioneta. — Andy les dio sus tareas para hacer. — Yo revisaré los alrededores. — Les dejo saber.
Andy comenzó a revisar los alrededores. En general siempre caminaba un kilómetro a la redonda de la ubicación dónde estaban para quedarse tranquila.
Nile y Quynh revisaron la casa. Nile revisó la primera planta y Quynh la planta baja. Una vez que comprobaron que estaba todo bien, regresaron a la camioneta.
Cuando Andy terminó de hacer su recorrido, entró a la casa y activó los sistemas de luz y agua. Luego, subió al techo. Eso era lo último que siempre le gustaba hacer. Sentía que revisar los alrededores, desde una distancia más alta, le daba mayor perspectiva en sentidos de seguridad.
— ¿Esa es Andy? ¿Qué hace en el techo? — Preguntó Nile, identificando a la otra en el techo de la casa.
— Está haciendo el último chequeo. — Respondió Booker.
— Le gusta subirse a los techos, dice que le da perspectiva para observar si la zona es segura o no. — Explicó Joe.
Andy llamó a Copley y lo puso al tanto de toda la situación. Quedaron que al día siguiente tendrían una conversación con todo el equipo para que les pase los detalles de lo que había estado investigando. Luego, se bajó del techo y fue a la camioneta en búsqueda del equipo.
Bajaron las pocas cosas que tenían y entraron a la casa.
— Ya saben como es, sientanse cada uno como en su propia casa. — Les recordó ella. — Yo voy a darme una ducha. — Dijo, señalando hacia el piso de arriba.
Y así, Andy desapareció.
Booker y Nile se pusieron a conectar la red de wifi y el cable. Joe y Nicky tomaron el otro baño, para ducharse, ya que luego se iban a encargar de preparar la cena.
Cuando Nile terminó de ayudar a Booker con todas las conexiones vio que Joe y Nicky ya habían comenzado a cocinar. Quynh también ya se había duchado y estaba sentada en el living leyendo un libro. Ahora era David quien estaba teniendo su turno de ducharse.
— ¿Y Andy? — Pidió saber Nile.
— Sigue en la ducha. — Respondió Nicky.
— ¿No es mucho tiempo? — Preguntó Nile, mientras Andy continuaba duchándose en el otro baño ya se habían duchado tres personas. — ¿Deberíamos ir a ver cómo está? — Agregó con preocupación.
— Creo que lo que necesita es que le demos tiempo, está lidiando con mucho. — Respondió Joe, dando su opinión.
— Cuando haya logrado relajarse y sacarse los rastros de sus recuerdos, va a salir del baño. — Dijo Nicky, para intentar tranquilizar a Nile.
— O cuando se de cuenta que hay más personas que necesitamos usar el baño. — Sumó Joe.
Al parecer ellos habían tenido razón, porque a los cinco minutos apareció Andy y les dejo saber que el baño de arriba estaba libre.
— Voy a salir un rato. — Les dejo saber Andy.
— De acuerdo. — Aceptó Nicky.
— La cena estará lista en una hora. — Le informó Joe.
— Intentaré estar para eso, sino comiencen sin mí. — Dijo ella.
Andy agarró un par de cosas y salió de la casa.
— ¿Hacemos bien en dejarla ir sola? — Preguntó Nile, sin poder dejar de preocuparse.
— Andy puede cuidarse perfectamente. — Aseguró Joe.
— Y le hace bien tomar aire. — Agregó Nicky.
— Pero está ignorando lo que sucede. — Protestó Nile.
— Necesita asimilarlo antes de poder hablarlo. — Intentó explicar Nicky.
— Y no lo está ignorando, sino no se habría llevado objetos de comodidad. — Dijo Joe con seguridad.
— ¿Objetos de comodidad? — Preguntó Nile confundida.
— Si, objetos que la hacen sentir cómoda, que la ayudan a mantenerse en el presente. — Respondió Nicky.
— Por eso agarró la campera de Nicky y mi gorra. — Concluyó Joe.
— Y la petaca de Booker. — Sumó Nile, siguiendo el razonamiento y pensando en lo que había visto agarrar a Andy antes de irse.
— Y tus cigarrillos. — Dijo Nicky.
— No me di cuenta de eso. — Admitió Nile.
— Andy también te ama. — Aseguró Nicky.
Nile se fue a duchar. Joe y Nicky tenían razón. Andy la amaba, y ella amaba a Andy. Que hayan pasado un par de años separadas por una pelea, no quitaba el cariño que se tenían. Necesitaban hablar y aclarar un par de cuestiones que habían quedado pendientes. Pero lo importante era que estaban todos juntos, a salvo.
Andy caminó un rato, hasta llegar a un descampado donde había un grupo de caballos descansando. Se sentó en la hierba y se dedicó a observar las estrellas mientras acariciaba a los caballos. Todo lo que había pasado desde que se había despertado en Polonia era mucho, y necesitaba empezar a asimilarlo. Tenía que hacer paz con el hecho de que había vuelto a la vida y de que era inmortal nuevamente. Y tenía que hacer paz con sus recuerdos, que ahora estaban más vivos que nunca.
Ella siempre había recordado todo. Pero, con el tiempo, lo que había pasado hace miles de años atrás le dolía y pesaba menos. Ahora, al haber sido todo revivido, sentía que todo estaba fresco. Era demasiado dolor para asimilar. Y, sin embargo, no le quedaba otra que volver a hacerlo.
Pensó en su equipo y en Quynh. Pensó en todo lo que habían sufrido… Pensó en todo lo que les quedaba por delante, en la misión que iban a tener que realizar para terminar con todo lo relacionado con la doctora Kozak de una vez por todas. También pensó en todo lo que tenían pendiente por hablar… En el tiempo que habían pasado separados y en los errores que todos habían cometido.
Miró las estrellas, buscando alguna respuesta. Le gustaría que alguien pudiera decirle cuál era el sentido de la inmortalidad y porqué ella la había recuperado. Se separó de los caballos para fumar un cigarrillo, tomó energías y volvió al refugio.
Cuando Andy entró a la casa, ya estaban todos alrededor de la mesa cenando. Ella se sentó en la silla que quedaba vacía, y Nicky le sirvió un plato. Ella sonrió al ver que Joe y Nicky habían preparado borsch, una de sus comidas favoritas.
— Gracias por consentirme. — Agradeció ella a Joe y Nicky, luego de probar un sorbo de la sopa de remolacha y hacer un sonido de aprobación ante el increíble sabor.
— Siempre jefa. — Dijo Joe cariñosamente.
Pasaron un minuto en silencio, disfrutando de la comida. Hasta que surgió un tema de conversación, uno que ella habría preferido ignorar.
— Ya que estamos todos, creo que es buen momento para hablar de que eres inmortal de nuevo y de los sueños. — Dijo Nile.
— No quiero. — Negó ella.
— Pero, Andy… — Protestó Nile.
— No tengo energías para hacerlo ahora. — La interrumpió ella. — ¿Podemos dejar esa conversación para mañana por favor? — Pidió, casi en un tono suplicante.
En verdad preferiría no tener esa conversación nunca, pero sabía que en algún momento iba a tener que ceder. No era que no quisiera hablar con ellos, sino que no se sentía emocionalmente lista para afrontar todos los sentimientos que esos temas generaban en ella.
— De acuerdo. — Aceptó Booker, sintiendo que en verdad lo necesitaba.
— Mañana. — Repitió Nile, para hacerle saber que al otro día no iba a tener escapatoria de esa conversación.
— A mi me gustaría decir algo, que creo que puede estar relacionado a los sueños. — Dijo David, sorprendiendo a todos.
— Te escuchamos. — Indicó ella, dándole permiso para hablar.
— El mes que estuvimos en Polonia estuve experimentando con la droga. — Le dejo saber David a Andy, ya que era la única que no sabía ese detalle. — Y por lo que he experimentado, no creo que sea una droga. Creo que es un virus. — Expuso su teoría.
— ¿Y eso en qué cambia? — Preguntó ella, con cierta curiosidad.
— En que los virus tienen cura. Y creo que si encuentro la cura de este, entonces dejarías de ver tus recuerdos en tus sueños. — Respondió David pensativamente.
— Bien, espero que puedas encontrar una cura entonces. — Dijo ella, asimilando la información.
— ¿Qué hay si no puede encontrar una? — Preguntó Quynh a Andy, en vietnamita antiguo.
— Más temprano o más tarde lo va a hacer. — Respondió ella, siguiendo en el mismo idioma que la otra había elegido.
— Tus sueños… — Comenzó a decir Quynh.
— Dije que no quiero hablar de ellos. — Dijo ella, interrumpiéndola.
— ¿Qué hay de lo que yo quiero? — Preguntó Quynh de manera desafiante. — Quiero irme. — Agregó secamente.
— Nunca te retendría en contra de tu voluntad, nunca obligue ni obligaría a alguien a quedarse si no quiere. — Aseguró ella.
— Pero lo estás haciendo. — Retrucó Quynh.
— Es solo hasta que todos estemos a salvo del equipo de la doctora Kozak, luego serás libre de irte si quieres. — Dijo ella con sinceridad.
— No sé si merezco estar a salvo del mismo lío en que yo nos meti. — Comentó Quynh amargamente.
— ¿Es eso? ¿Se trata de culpas? — Cuestionó ella. — Porque si vamos a hablar de culpas, mi lista es larga. Todos merecemos estar a salvo y no ser encerrados por lo que somos. — Dijo, dejando su plato a un lado porque la conversación le estaba quitando el humor como para comer.
— Es diferente. — Discutió Quynh. — ¡Lo que yo hice, lo hice porque quise, porque lo elegí! — Insistió, descargando la culpa que sentía.
— Vos te culpas por lo que hiciste este último tiempo para lidiar con el trauma que te quedó por morir ahogada constantemente por cientos de años, ¡y yo me culpo por no haberlo evitado, por no haberte encontrado, y salvado! ¡Por no haber pasado cada día de estos quinientos años buscándote! ¡Todos nos sentimos culpables por algo! — Expresó ella con gran intensidad.
— ¿Cómo ibas a evitarlo? — Preguntó Quynh. — No es tu culpa la prisión que eligieron para mí, vos también viviste la tortura y prisión que eligieron para vos. — Dijo, dando cuenta por primera vez de ese importante dato.
— Y no es culpa de nadie la forma en que que cada uno elije cómo lidiar con sus traumas, hacemos lo que podemos. — Dijo ella.
— Pero si es mi culpa que tus sueños se vean afectados por tus recuerdos, por los recuerdos de tus... — Continúo Quynh la discusión.
— ¡Basta! — Pidió ella levantando la voz y golpeando la mesa con su mano. — No insistas, no puedo hablar de mis sueños. — Negó.
Su pequeña crisis fue suficiente para que Quynh se callara y se maldijo por eso. Andy no quería hacerla sentir mal, pero todavía no se sentía preparada emocionalmente para hablar de sus recuerdos traumáticos.
— Me voy a dormir. — Decidió ella, volviendo a hablar en inglés y se levantó de la mesa.
— Pero no terminaste la cena. — Dijo Nicky.
— Se me fue el hambre. — Justificó ella.
— ¿Y el postre? — Intentó Joe convencerla, sabiendo que los dulces eran su debilidad.
— Guardenme mi porción para mañana. — Respondió ella. — Y por cierto, hagamos turnos para vigilar, yo haré el de las cuatro de la mañana. — Informó antes de retirarse.
Odiaba dejar preocupado a su equipo por sus reacciones, pero en verdad necesitaba estar sola. Necesitaba acostarse y dejar de pensar por un rato. Se sacó las botas y se acostó en una de las camas, sin importar que todavía estaba vestida. Cerró los ojos y antes de quedarse dormida deseó que sus sueños no se vean invadidos por algún recuerdo.
Quynh también dejó la mesa una vez que Andy se fue, informó que iba a hacer el primer turno de vigilancia y salió de la casa.
— ¿Alguien entendió algo de lo que hablaron? — Preguntó Nile.
— No, nada. — Negó Nicky.
— Ninguno de nosotros sabe vietnamita antiguo. — Informó Joe. — Pero creo que todos sabemos que eso fue una pelea. — Agregó y todos asintieron.
A la noche, tarde, otra vez todos los inmortales se encontraron compartiendo el sueño de Andy. Esta ver era un recuerdo de cuando había estado siendo torturada por la iglesia que cazaba brujas.
Pero esta vez hubo algo diferente. Nile, quien había estado despierta porque era su turno de hacer vigilancia, podía ser partícipe del sueño. Ella no estaba desde el punto de vista de Andy como todos los demás, sino como ella misma. Así que se acercó a la mesa donde Andy estaba atada con cadenas y comenzó a hablarle.
— Andy, tienes que despertar. — Dijo Nile, llamando su atención.
— ¿Nile? ¿Qué haces acá? — Preguntó ella confundida.
— Vos me trajiste acá, tenes que despertar. — Respondió Nile.
— Yo no, vos no podes estar acá, vos sos de otro tiempo. — Negó ella, reaccionando. — Tenes que irte antes que vuelvan y te lastimen a vos también. — Dijo y empezó a mirar hacia todos los alrededores con pánico.
— ¡Andy tenes que despertar! ¡Desperta! — Exclamó Nile agarrándole la cara.
Finalmente, Nile le pellizcó el brazo y eso aparentemente hizo la diferencia. Porque después de eso, todos los inmortales despertaron.
