Andy se despertó bruscamente. Se miró a sí misma y vio que tenía varios cortes y quemaduras en su cuerpo, pero se estaban curando. Respiró hondo un par de veces para intentar calmarse y recordar que todo eso solamente había sido una pesadilla.
A los segundos, las luces de la habitación donde estaban durmiendo se encendieron. Booker, Joe y Nicky salieron de sus camas y se dirigieron a donde ella estaba...
— Andy… — Comenzó a decir Joe.
— No, no sé me acerquen, no creo que podría soportarlo en este momento. — Pidió ella y comenzó a sacar las sábanas de la cama. — Necesito cambiarme y lavar la ropa sucia. — Les dejo saber para que la dejaran ser.
— Bien. — Aceptó Nicky. — Pero cualquier cosa, si nos necesitas, despertanos. ¿Podés prometer eso? — Pidió amablemente.
— Lo prometo. — Aseguró ella, mirándolo a los ojos para que pueda ver la verdad en ellos.
Al parecer Nicky se sintió conforme con lo que vio en su mirada, porque después de eso volvió a su cama. Booker y Joe lo imitaron. Nile entró a la habitación y fue directo a su encuentro.
— ¿Te ayudo? — Ofreció Nile.
— No, no es necesario. — Negó ella.
— Es mi turno de hacer vigilancia, así que puedo hacerlo. — Argumentó ella.
— Gracias. — Agradeció ella.
Entre las dos cambiaron las sabanas. Luego, Andy se cambió, y agarró toda la ropa sucia para llevarla al lavarropas.
— Si querés podés irte a dormir, yo empezaré mi turno de vigilancia antes, total no es como si fuera a dormir después de esto. — Le dejó saber ella a Nile.
Andy se fue hacia el lavadero. Nile sintió que necesitaba compartir su experiencia con alguien, pero no creía que Andy estuviera apta como para tener esa conversación en ese momento. Así que se dirigió a la cama de Joe y Nicky. Para su sorpresa Booker también estaba con ellos, y estaban todos sentados hablando del sueño de Andy.
— Yo fui quien la despertó. — Informó Nile.
— Si, todos nos dimos cuenta de eso. — Afirmó Booker, ya que en el sueño siempre veían y sentían las cosas como si fueran Andy.
— A lo que me refiero es que yo estaba despierta, por eso pude interactuar en el sueño con Andy. — Explicó Nile.
— Eso es nuevo. Estabas despierta, pero aún así estuviste en el sueño. — Dijo Nicky, intetando asimilar todo.
— Si, exacto. — Afirmó Nile.
— ¿Crees que a nosotros nos habría pasado lo mismo si hubiéramos estado despiertos? — Preguntó Joe.
— Es probable, y también es probable que al poder interactuar en el sueño con ella podamos despertarla. — Respondió Nile, expresando su opinión.
— Entonces alguno de nosotros tendría que estar despierto cuando Andy duerme. — Sugirió Joe pensativamente.
— Creo que sería buena idea intentarlo. — Asintió Nile.
Cuando terminó la conversación, Nile y Booker se despidieron de la pareja. Booker se fue a su cama, y Nile se fue a la cocina a preparar té.
Andy se sentó en el techo, tomó un sorbo de vodka y se puso a fumar un cigarrillo. Había vuelto a ponerse la campera de Nicky y la gorra de Joe, y a agarrar la petaca de Booker y los cigarrillos de Nile. Le gustaba tener objetos de las personas que quería con ella, para sentirlas cerca. Buscaba que le dieran paz, que la confortaran dentro de todo su caos. La ayudaban a no perderse demasiado en sus complejos y rebuscados pensamientos.
Buscó su colgante y recordó que ya no lo tenía con ella. Quynh se lo había quitado. Eso le generó tristeza, lo que tanto tiempo había utilizado como medio de unión con la otra y que hasta se había convertido en parte de ella misma, ya no estaba en su poder.
De pronto, sus pensamientos se vieron interrumpidos por Nile. Ella apareció con dos tazas de té y le entregó una.
— Gracias. — Agradeció ella.
— De nada. — Dijo Nile y se sentó a su lado. — ¿Puedo hacerte una pregunta? — Pidió saber.
— Mientras no sea sobre el sueño de recién, adelante. — Respondió ella.
— La conversación que tuviste con Quynh en la cena, ¿De qué hablaron? ¿Por qué pelearon? — Preguntó Nile lo que la tenía intrigada.
— Por amor, por nuestros errores y por nuestras culpas. — Respondió ella simplemente.
— El vietnamita antiguo suena difícil. — Comentó Nile, después de unos minutos donde solamente se quedaron examinando el cielo de la noche.
— No, no es tan difícil, de hecho los idiomas antiguos son más sencillos que los modernos. — Opinó ella. — Sé que no está bien que hablemos en un idioma que ustedes no pueden entender. Pero, ella lo eligió y quise respetarlo. — Admitió.
— Entiendo. — Aceptó Nile.
Se quedaron un rato en silencio, simplemente tomando el té y apreciando la calma de la noche.
— Andy. — Nile llamó a la otra mujer, buscando obtener su atención.
— ¿Si? — Preguntó Andy, centrando su atención en la otra.
— Quiero pedirte perdón. — Dijo Nile, algo tímida.
— Nile, no es necesario… — Comenzó a decir ella.
— Si, es necesario. — La interrumpió Nile. — Te juzgué por cosas que no sabía del todo cómo fueron, y debido a eso te dejamos sola. Eso no estuvo bien. — Expresó su arrepentimiento.
— Todos cometemos errores, y mi pasado está lleno de errores. No está mal que me hayan juzgado por ellos, yo también lo hago. — Dijo ella, intentando quitarle un poco de peso a la culpa de la otra.
— No es sano que te reproches todos tus errores y que cargues con todos los males de la humanidad. — Dijo Nile, expresando su preocupación hacia las tendencias de cargar con la responsabilidad hacia todo lo que ocurría de la otra.
— Lo sé. — Asintió ella, dando un pequeño suspiro.
Se volvieron a quedar otro rato en un silencio cómodo. Ambas estaban aliviadas de haber podido intercambiar esa especie de disculpa, porque se tenían mucho cariño y querían que su relación fuera buena.
— Deberías dormir, todavía ni siquiera amaneció así que falta para el desayuno. — Indicó ella, luego de verla bostezar a la otra.
— Bien, pero lo haré aquí si no te molesta. — Asintió Nile.
— Espero que después no te quejes del dolor de espalda. — Bromeó ella.
Nile rió, pero se acostó igual. Se estiró en el techo y acostó su cabeza en las piernas de la otra mujer. Andy la dejó hacerlo, de hecho el gesto le transmitió algo de paz.
— Andy. — La llamó Nile, su voz sonando algo ronca por el sueño que sentía. — ¿Por qué no me dijiste que fuiste una esclava? — Preguntó.
— Porque eso no habría cambiado nada. — Respondió ella con sinceridad. — Que haya sido esclava en algunos momentos de mi vida no borra el hecho de que yo tuve esclavos en otros momentos, y que la esclarvitud está mal. Lo que hice estuvo mal, y no quiero la lastima de nadie hacia lo que viví. — Compartió su punto de vida al respecto.
— Las cosas eran diferentes en ese entonces. — Le recordó Nile.
— Lo eran. — Aceptó ella. — Pero igual estuvo mal. — Concluyó, intentando dar por cerrado el tema.
Nile volvió a bostezar, así que Andy se puso a jugar con el cabello de la joven. De esa forma, Nile se relajó y se quedó dormida.
Andy observó el amanecer, mientras le hacía trenzas en el cabello a Nile. Los amaneceres siempre tenían algo de especial para ella. Cada nuevo día se sentía como una nueva oportunidad, como una posibilidad de comenzar de nuevo. Y era una de esas pequeñas cosas, que a pesar del tiempo, no cambiaba. El cielo siempre iba a existir, sin importar que tanto las sociedades y las ciudades cambiaban.
Joe fue quien las llamó para avisarles que el desayuno estaba listo.
— Momento de ir a desayunar. — Le dijo ella a Nile, mientras la otra se despertaba.
— Mmm que fiaca. — Dijo Nile estirándose. — Espero que hayan preparado algo rico. — Comentó haciendo reír a la otra.
— No sé qué tanto habrán podido hacer con las pocas provisiones que tenemos. — Expresó ella su opinión. — Después de desayunar deberíamos ir a hacer compras. — Agregó pensativamente.
— Andy. — La llamó Nile. — ¿Qué me hiciste en el cabello? — Pidió saber, sintiendo la diferencia de este a cuando se había quedado dormida.
— Trenzas. — Respondió ella.
— ¿Sabes hacer trenzas? — Preguntó Nile sorprendida.
— Claro que sé. — Afirmó ella. — Pero, si no te gustan podés sacártelas. Tendría que haberte preguntado antes de hacerlas. — Se disculpó.
— Yo creo que te quedan hermosas. — Apreció Joe, ofreciéndole su mano a Nile para ayudarla a bajar del techo.
— Gracias. — Agradeció Nile con una sonrisa.
Todos halagaron las trenzas de Nile durante el desayuno. Joe y Nicky habían preparado omelettes, ya que lo único que tenían eran huevos. Pero Andy prefirió comer el postre que le había quedado de la noche anterior.
Andy estaba terminando de tomar su café, cuando notó que todos se habían quedado callados observándola.
— ¿Qué? — Preguntó ella, confundida ante la inesperada atención.
— Creo que es momento de hablar. — Dijo Ncky.
— Pero… — Empezó a protestar ella.
— Dijiste que hoy podríamos hablar. — La interrumpió Joe, recordándole lo que había dicho el día anterior.
— De acuerdo. — Aceptó ella. — Pero, pasemos esta conversación a un lugar más cómodo. — Pidió.
Andy se levantó de la mesa y se dirigió al living para acomodarse en uno de los sillones. A los segundos, ya estaban todos sentados a su alrededor. David se quedó en la cocina lavando las cosas del desayuno, para que ellos pudieran hablar tranquilos.
— Estás viva. — Comenzó Booker.
— Y tu inmortalidad ha vuelto. — Sumó Nicky.
— Al parecer si. — Asintió ella.
— ¿Por qué? — Preguntó Nile.
— No tengo la menor idea. — Respondió ella con sinceridad. — Tampoco siento que deberíamos rompernos la cabeza pensándolo, lo más probable es que no signifique nada o que nunca podamos encontrar una explicación. — Agregó, quitando importancia al asunto.
— Pero para nosotros lo significó todo. — Le dejó saber Joe, haciendo que se dibuje una pequeña sonrisa en la cara de Andy.
— A lo que me refiero, es que nunca supimos el sentido de la inmortalidad, y no creo que lo vayamos a saber. Al menos por ahora. — Aclaró ella.
— Es probable que tengas razón, después de todo los experimentos de la doctora Kozak no nos dejaron saber nada nuevo. — Dijo Quynh pensativamente.
— Hablando de la doctora Kozak, deberíamos hablar con Copley. — Dijo ella. — Necesitamos saber qué averiguó y ver cómo avanzamos a partir de eso. — Justificó.
— Si, quedamos en hablar a la noche. — Asintió Booker.
— Bien. — Aceptó ella.
— Respecto a tus sueños… — Comenzó a decir Nile.
— ¿Es necesario que hablemos de ellos? — La interrumpió ella, sintiéndose nerviosa ante eso porque todavía no se sentía lista para hablar sobre sus recuerdos.
— Es algo bueno, creo. — Aseguró Nile y esperó a que la otra le de señal de que podía hablar. — Creemos que si hay alguien despierto cuando tenemos los sueños, esa persona puede interactuar con vos. — Continuó exponiendo la teoría que tenían.
— ¿Cómo pasó anoche? — Preguntó ella. — Vos me despertaste. — Dijo mirando a Nile reflexivamente.
— Si. — Afirmó ella. — Por eso, tal vez sería buena idea que cuando duermas siempre haya alguien despierto. — Propuso.
— Bien, podemos intentarlo. — Aceptó ella la idea. — Puedo buscar momentos del día para no interrumpir sus horas de sueño. — Sumó pensativamente.
— No es necesario que hagas eso, podemos hacer turnos a la noche. — Aseguró Nicky.
— No, suficiente con que ya les esté compartiendo mis pesadillas, como para que encima no los deje dormir bien. — Negó ella.
— No es como si estuvieras eligiendo tener pesadillas y compartirlas con nosotros. — Justificó Quynh, reforzando lo que había dicho Nicky.
— Igual, además hasta que no estemos a salvo del equipo de Kozak prefiero vigilar por las noches. — Argumentó ella su decisión.
— Sos muy cabeza dura. — Dijo Booker, divertido ante su insistencia.
— Gracias. — Agradeció ella, recordando como Lykon siempre usaba esa palabra para describirla.
— No era un halago. — Le dejo saber Booker.
Andy le revoleó un almohadón y este pegó perfectamente de lleno en la cara de Booker. Todos se rieron ante ese pequeño gesto, haciendo que se relajaran y pudieran sentir cómo la dinámica del grupo volvía a una nueva normalidad.
— Perdón por habernos ido Andy, cuando pasó todo lo que pasó. — Se disculpó Joe.
— Eso ya es un tema olvidado. — Negó ella, no era buena aceptando disculpas.
— Para nosotros no. — Retrucó Nicky. — No deberíamos haberte juzgado de esa forma, no cuando todos nosotros hemos cometido también muchos errores y vos nunca nos juzgaste por ellos. — Expresó su arrepentimiento.
— No te tendríamos que haber dejado sola, no cuando sabíamos que ya habías pasado miles de años sola. — Agregó Joe tristemente.
— No estuvo bien dejarte sola, no cuando a mi me perdonaron los años de exilio. Tendríamos que haber tenido la misma consideración con vos. — Dijo Booker.
— Tendríamos que haber averiguado cómo habían sido las cosas en vez de enojarnos y castigarte por eso. — Expresó Nile su arrepentimiento.
— No soy una persona a la que le es sencillo hablar de su pasado. — Argumentó ella.
— Igual, no estuvo bien. — Insistió Nile.
— Disculpas aceptadas. — Aceptó ella, algo emocionada.
— Y si lo pensamos bien, tal vez hay algo bueno en que hayamos podido ver tus recuerdos y es que ahora no tienes que lidiar con ellos sola. — Dijo Joe pensativamente.
Andy hizo una seña a Joe y él se acercó a ella. Ambos se abrazaron y compartieron un par de palabras llenas de cariño en arabe.
— Y aunque ya hemos hablado de esto, creo que es necesario hacerlo otra vez. — Dijo Nile volviéndose hacia Quynh. — Perdón, en vez de ir en contra tuyo, tendríamos que haberte dado una oportunidad e intentado ayudarte. — Volvió a exponer lo que sentía sobre esa situación.
— Y nunca tendríamos que haberte dejado de buscar. — Agregó Joe.
— Tendríamos que haber hecho las cosas de otra manera, mejor. — Dijo Nicky.
— Entonces, yo también tengo que pedirles perdón. — Asintió Quynh. — Perdón por haber descargado mi enojo en ustedes y haberlos usado de experimentos. — Se disculpó honestamente.
Se sintió bien intercambiar esas disculpas, que cada uno haya podido expresar lo que sentía. Era necesario poner el arrepentimiento en palabras para poder sanar. Ahora podrían avanzar. Y lo mejor en ese momento era avanzar juntos, para poder terminar con el equipo de la doctora Kozac y estar a salvo de una vez por todas.
