Capítulo 9
SAKURA
Temía la conversación que estaba a punto de tener con Neji. Se enfadaría conmigo, con todo el derecho del mundo. La culpa me reconcomía hasta el fondo del alma y no lograba librarme de aquel sentimiento. Me había apoyado tanto que sentía como si lo traicionara. No éramos novios formales. De hecho, ni siquiera habíamos salido a cenar juntos. Pero me seguía sintiendo como si hubiera hecho algo malo.
Me abrió la puerta con la misma expresión fría que exhibía la última vez que nos vimos. Llevaba vaqueros y camiseta y tenía el pelo húmedo porque acababa de salir de la ducha. Cuando no dijo nada, supe que seguía irritado conmigo.
―¿Puedo pasar?
―Claro. ―Entró en la cocina y se quedó junto a la encimera. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho, con los músculos de los brazos tensos y sus ojos, habitualmente brillantes, oscurecidos.
Yo me quedé en el extremo opuesto de la encimera y sentí su hostilidad entrarme por los poros.
―Neji, tenemos que hablar...
―Así es. Y creo que debería empezar yo.
Ya estaba cabreado conmigo por la manera en que habíamos dejado nuestra última discusión. Cuando dejara caer esta nueva bomba sobre él, se enfadaría aún más.
―Vale.
―No sé qué somos, pero creo que deberíamos tomárnoslo con más calma. Después de la otra noche, no me siento cómodo con que continuemos avanzando.
Mi expresión no cambió, pero desde luego me había sorprendido. Habíamos tenido un momento de tensión, pero no me había dado cuenta de que le hubiera molestado tanto.
―¿Puedes ser más específico?
Se apoyó contra la nevera, dejando gran cantidad de espacio entre nosotros.
―Cada vez que nos acostamos, se transforma en otra cosa. Quieres que te azote o que te ate... Sé que has pasado por mucho este último año. Nunca hablas de ello, pero me puedo imaginar lo horrible que fue. Y... me da la impresión de que estás proyectando esas experiencias en mí, y eso me hace sentir incómodo.
―Neji, no se trata de eso. Simplemente... me gustan esas cosas. ―El mejor sexo que había tenido había sido con Sasuke. Al principio, no me habían gustado las cosas retorcidas que me hacía. Pero ahora, el sexo vainilla era el tipo de sexo que menos me gustaba. Prefería las perversiones, la oscuridad.
―Pero antes no te gustaban las cosas de ese tipo.
―Las cosas cambian, Neji. Llevamos años sin estar juntos. Tú tampoco eres el mismo en la cama.
―Pero no hago cosas raras.
Me tragué la ofensa y lo dejé pasar.
―No es raro. A mí me gusta, y no me avergüenza admitirlo.
–Bueno, pues a mí no. Y no puedo dejar de pensar en... ya sabes.
Aquello fue lo que más me dolió. Sasuke nunca me miraba como si yo fuera mercancía estropeada. Me follaba como si fuera la mujer más sensual del planeta. A sus ojos, Bones nunca me había tocado. Sasuke se negaba a permitirme sentir lástima por mí misma. Esperaba de mí que fuese la mujer fuerte que siempre había sido.
―Neji, tienes que dejar de mirarme como a una víctima de violación.
―Verás, no puedo evitarlo. Intento no hacerlo, pero me resulta difícil. Si no me hubieras pedido que te azotara con el cinturón o que te atara, habría podido pasarlo por alto. Pero soy incapaz.
Odiaba que la gente me viera como a alguien débil. Lo que me había sucedido no había sido culpa mía, y esgrimirlo en mi contra no estaba bien, y punto. A lo mejor Neji no lo entendía, pero aquello era lo más doloroso que podía decirme.
―Sigo siendo yo...
Bajó la cabeza, dejando escapar un callado suspiro. Cerró los ojos un momento antes de volver a abrirlos. Dejó caer los brazos a los costados y se acercó a mí.
―Ya lo sé, Sakura, sigo amándote. Siempre te amaré. Pero no creo que pueda con todo esto.
―Lo entiendo. ―Quizá hacía falta un hombre como Sasuke para lidiar con mi pasado. A lo mejor sólo alguien tan marcado y destrozado como él podía mirarme a los ojos y ver todo lo que había debajo de la superficie. Cuando se movía en mi interior, sólo existíamos él y yo. No pensábamos en los hombres y mujeres que nos habían precedido.
―Lo siento... Espero no haberte hecho daño.
―No te sientas mal, Neji. Estás siendo sincero, y lo entiendo perfectamente.
Su mano se movió por la encimera hacia la mía y me acarició suavemente los nudillos con el pulgar.
―Todavía quiero que seamos amigos. Quiero que sigamos viéndonos.
A lo mejor cambiaba de opinión cuando le hablara sobre Sasuke. Aunque Neji había roto conmigo y había cierta distancia entre nosotros, mis acciones seguían siendo imperdonables.
―Me encantaría. Pero yo también tengo algo que necesito contarte.
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NEJI ESTABA SENTADO en la mesa frente a mí. Se había quedado sin palabras, permaneciendo callado casi dos minutos después de que yo terminara de hablar. Se frotaba la barbilla con las puntas de los dedos y miraba fijamente la superficie de la mesa.
―Sé que es mucho que digerir... No espero que lo entiendas.
―Entonces este tío te capturó y te mantuvo prisionera durante un año... ¿pero tú te enamoraste de él?
Oír a alguien decirlo en voz alta me hacía comprender lo ridículo que sonaba.
―Eso es.
―Pero él no sentía lo mismo por ti.
―No. ―Aquel frío recordatorio volvió a hacerme sentir como una mierda.
―¿Y ahora está aquí?
―Sí.
―¿Y lo has besado?
Asentí.
―Sí. ―Después de meses de silencio, pensé que sería capaz de resistirme a él. Pero como si el tiempo no hubiera pasado, había vuelto a caer en sus redes.
―De acuerdo... ―Continuó frotándose la barbilla―. Tienes razón. No lo pillo. Suena a síndrome de Estocolmo.
―No lo es. ―Sasuke nunca me había hecho daño con malas intenciones. Ni siquiera había cumplido su amenaza de violarme. Cuidó de mí, cuando podía haber hecho cosas mucho peores. Se merecía el respeto que le tenía.
―¿Quiere eso decir que estás saliendo con él otra vez?
No podía mencionar el sistema de botones. Neji nunca lo entendería.
―No, no realmente. Está aquí, y hemos hablado, pero no vamos a volver juntos.
―¿Entonces a qué ha venido?
Celos. Posesividad. Demencia.
―Para ver qué tal estoy.
Neji estrechó los ojos con desconfianza.
―¿No podía haberse limitado a llamarte?
―Sí. Pero le gusta hacer las cosas a su manera. ―Nunca podría explicar a alguien como Neji mi relación con Sasuke. Después del suplicio por el que había pasado, yo ya no era una persona normal. Y las personas normales nunca me entenderían―. Entonces, ¿todo bien?
―¿A qué te refieres?
―Anoche lo besé y tonteé con él. Nosotros no íbamos en serio, pero... sigo sintiéndome culpable por haberlo hecho. Espero no haberte hecho daño.
―No, no te preocupes ―contestó rápidamente―. Como ya te he dicho, ya hace algunos días que no estoy seguro de esta relación. No tienes por qué sentirte mal.
Me alegraba que hubiéramos hablado y conservado nuestra amistad.
―Me alegra oírlo. Eres mi único amigo, Neji. No quiero perderte.
Sus ojos se suavizaron al otro lado de la mesa. Su mano recorrió la superficie que la separaba de la mía.
–Nunca podrías perderme. Amigos para siempre, ¿de acuerdo?
Sonreí.
―Amigos para siempre.
―Pero como amigo tuyo, debo decir que esto que tienes con Sasuke escapa a mi entendimiento. No estoy seguro de que pasar tiempo con él sea muy buena idea. Sinceramente, suena como un psicópata.
Intenté no reírme.
―No voy a ir en serio con él otra vez. Estará aquí un tiempo y después se marchará. Probablemente no vuelva a verlo nunca más.
Neji asintió.
―Entonces... ¿sigues enamorada de él?
La pregunta me cogió desprevenida, sin ningún sitio en el que esconderme.
―Da igual que lo esté o no. Eso no cambia nada.
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DESPUÉS DE CENAR CON NEJI, volví a mi apartamento. Al entrar por la puerta, casi me doy de bruces contra un muro de cemento.
―Mierda. ¿No puedes esperar fuera, como las personas normales?
Me empujó contra la nevera y me sujetó las manos por encima de la cabeza. Su contacto era gélido y poderoso, y su fuerte pecho se apretaba contra el mío.
―¿Has terminado con él?
―Em, hola a ti también.
Me apretó las manos.
―No he terminado con él porque no ha hecho falta.
Frunció las cejas y entrecerró los ojos. Me presionó con más fuerza contra la nevera.
―¿Qué quieres decir?
―Que rompió él conmigo. ―Me retorcí para zafarme de Sasuke y me aparté de él. Me estaba ahogando contra la nevera y necesitaba un poco de aire. Lancé mi bolso sobre la encimera.
No volvió a atosigarme, pero no me quitaba los ojos de encima.
―Explícate.
―Le pedí hacer ciertas cosas en el dormitorio con las que no se sentía cómodo. Así que pensó que lo mejor era que siguiéramos siendo amigos.
Sasuke apretó la mandíbula, alterado por el tema.
―Así que yo no tuve que hacer nada.
―¿Le contaste lo nuestro?
―Sí. Le dije que estabas en la ciudad, pero que te marcharías pronto. ―Cuanto antes se fuese Sasuke, mejor. Me agarré al borde de la encimera y contemplé la ciudad a través de la ventana. Mi conversación con Neji se repetía en mi mente, y no podía ignorar el dolor que me provocaba.
Sasuke me miró en silencio, leyendo la tristeza en mis ojos como en una valla publicitaria.
―Te ha dolido.
―Sí...
Se acercó a mí, pero no me tocó. Se quedó de pie junto a mí, con sus ojos ardiendo a un lado de mi cara.
―Cuéntamelo, Botón. ―Sus dedos se acercaron a mi mejilla y me puso el pelo detrás de la oreja.
―Dijo que no podía dejar de pensar en el hecho de que me habían... ya sabes. ―Neji no me miraba con ojos sinceros. Lo único que lograba ver eran las cicatrices que otros hombres me habían hecho. Yo no era deseable porque había sido usada.
Sasuke me pasó un brazo por la cintura y después me atrajo hacia su pecho. Me posó los labios en la frente mientras formaba una jaula de acero a mi alrededor con sus fuertes brazos. Con su protección, mantenía fuera todo el dolor y el sufrimiento.
―Nunca fue lo bastante bueno para ti, Botón. ―Sus labios se movían contra mi frente al hablar―. Un hombre de verdad no piensa en los hombres que lo han precedido. Los borra.
Ya me sentía segura con aquel hombre. Decía las palabras correctas y me tocaba como necesitaba que me tocaran. Ya empezaba a sentir cómo volvía a enamorarme de él, ansiando la fortaleza y el poder que irradiaba constantemente.
―¿Sabes lo que veo cuando te miro? ―Cerró un puño alrededor de mi pelo y me echó la cabeza hacia atrás, obligándome a mirarlo a los ojos―. Veo a una mujer fuerte que se niega a rendirse. Veo un fuego resistente que no puede ser extinguido. Veo a la mujer más sensual y deseable del planeta. Si no es capaz de aceptar tu pasado, no se merece tu futuro. ―Sasuke me tomó la cara con las manos y me besó―. No dejes que te deprima, ¿de acuerdo?
Todo lo que pude hacer fue asentir.
―Porque la mujer que yo conozco no permite que nadie la resquebraje... ni siquiera yo.
