¿El amor es realmente tan fuerte?
- Las enseñanzas de Zhongli -
Cuando Childe abandonó el restaurante todavía sentía ese peso de las palabras de Zhongli en sus pensamientos, haciéndolo sentir incómodo y extrañamente avergonzado. ¿Acaso hablaba con un niño? Lo que le preguntó iba en serio, y él le respondió igual de serio sin siquiera voltear a verlo.
El deseo de proteger a alguien. Cuando lo comprendas, te harás más fuerte.
¿Por qué tuvo qué hacerle esa pregunta a ese condenado arconte? Se siente estafado, eso no era lo que esperaba. Los derrotará a todos algún día y se dirá que es él el más fuerte, ¿no es así? No necesitaba a alguien a su lado, necesitaba a alguien contra él. Pero a esa persona ya la había decidido, ¿no?
El rostro de Lumine llegó de pronto a su cabeza, ofuscándolo todavía más pero con vergüenza. Ella entendería, ¿cierto? Lo que ese arconte tonto dice son puras tonterías.
¿Pero por qué su corazón siente como si le hubiera quitado un peso de encima? Eran solo tonterías, ningún guerrero que él conozca se ha enamorado para hacerse más fuerte. ¿No era al revés? Enamorarte te hace débil, ¿no es así? Enamorarse haría que solo quisiera estar con esa persona y ni siquiera pensaría en hacerse más fuerte y dominar sus destrezas en combate. Lo haría tonto, tonto y además débil. Y él no es ni una cosa ni la otra.
Antes de que pudiera dar un paso más, Zhongli lo alcanzó en la entrada y gritó su nombre.
— ¡Childe!
Childe se detiene en seco y gira un poco la cabeza, para luego voltearse del todo para ver al arconte de frente. Él vino con prisa, tal vez corriendo, lo sabe porque está recuperando el aliento, además tiene a dos personas detrás suya pisándole los talones con el uniforme del restaurante. Zhongli apoya una mano sobre su rodilla, y la otra la extiende hacia él.
— No puedo pagar la cuenta. ¿Puedes prestarme moras?
Childe sonríe.
— Realmente eres increíble.
— ¡Lumine, Lumine!
— Paimon, ahora no es el momento…
— ¡Por favor, Lumine! ¡Solo mira!
Tanto Noelle como Lumine se detuvieron en su búsqueda de cangrejos para ver aquello que Paimon tenía en sus manos. Orgullosa, ella sujetaba un cartel sobre el restaurante de Xiangling en Liyue. Una oferta. Noelle se ríe en voz bajita, y Lumine suspira.
— Creo que a Xiangling le gustaría verte, Lumine. —Opina Noelle en voz alta, por supuesto con un tono respetuoso.
— Estamos algo lejos de Liyue ahora. —Responde, echando el cangrejo que atrapó al balde junto a los demás. Noelle hace lo mismo con los dos que ella atrapó, con esos ya llevaban siete. — Sería un viaje largo, no creo que la oferta siga para mañana. Pero… me gustaría ver a mis amigos.
— ¿Vamos a Liyue, Lumine? —cuestiona Noelle con una sonrisa tranquila. — Llevaré regalos para todos en Monstadt.
— No creo que puedas cargar con tanto tu sola… —Murmura Paimon. — ¡Lumine y yo te ayudaremos!
— Claro, pero antes cocinaremos estos cangrejos.
— ¡Te ayudaré a cocinarlo!
Para Noelle, salir de exploración con la caballero de favonius más reciente y sorprendente era una oportunidad que agradecía con todo el corazón. Podía ver a Lumine en acción de cerca y más importante, ¡servirle! Era demasiado amable con ella, y Paimon también. Cuando salieron el viaje no se hizo pesado en absoluto. Fue tan solo una noche, pues el paso al que iban fue bastante a prisa desde la posada Wangshu hasta el puerto de Liyue. El rico aroma de la sal del mar y la frescura del viento la hicieron volver a casa por un momento.
Por favor, protégenos en este viaje, Barbatos.
Pasaron por el puerto por un momento, ya que Noelle se veía especialmente interesada en los pescados del pequeño mercado. Luego por una tienda de dulces, donde tanto Paimon como Noelle se llevaron generosas cantidades. Ni siquiera habían llegado al restaurante de Xiangling pero ya siente que su monedero se resentía un poco. Mientras caminaban no se dio cuenta de que cierto fatui la veía a lo lejos, interesado por su presencia de nuevo por Liyue.
En cuanto pasaron por la puerta del restaurante Wanmin Xiangling echa un grito pequeño y corre hacia Lumine y Paimon, con el rostro brillante.
— ¡Lumine, Paimon! ¡Y una amiga nueva! ¡Es un gusto verlas por aquí! Por favor siéntense, les prepararé algo delicioso.
— Bu-Buenos días, me llamo Noelle. Soy la criada de los caballeros de Favonius en Monstadt. Es un placer.
— ¡Xiangling! ¡Me gusta cocinar todo lo que me encuentro! Verás, todo es un buen ingre… ingrediente si sabes mezclarlos en la cocina.
La cara curiosa de Noelle hace que Lumine se ría bajito, ella también se sintió así en un inicio cuando la conoció cazando jabalíes. Xiangling pone sus manos en la espalda de cada una y las lleva con prisa hasta una pequeña mesa para cuatro, donde las hace tomar asiento. Tras dejar la orden de las tres, y la suya propia, en manos de Mao Xiangling regresa a la mesa en la que las dejó.
— ¡Tomaré un descanso!
— ¡Claro, yo me hago cargo, Xiangling! —El chef Mao responde desde atrás de las parillas.
Xiangling le sonríe y entonces toma asiento ella también, justo frente a Noelle.
— ¿Por qué no me avisaron que vendrían? Jó, te habría preparado algo delicioso como sorpresa. Y a Noelle también. ¿Qué gustos tienes, Noelle? ¿Te gusta la comida picante? ¿La dulce? Parece que te gusta más lo dulce y tradicional. Es la primera vez que veo a una maid aquí.
— Oh… Me gusta toda la comida, en realidad. Como maid de los caballeros de favonius, es mi deber probar toda la comida en la sede para asegurarme de su calidad. Estoy acostumbrada a toda clase de sabores, en realidad. —Responde Noelle con calma, consiguiendo una sonrisa de Xiangling. Parece que ya le cayó bien.
La comida llega, raciones exquisitas de fideos de varios tipos, sopas calientes con verduras y pequeños aperitivos con jade. Al primer bocado la lengua de Noelle bailó por el sabor salado y algo picante del platillo, ¡pero qué delicioso! Agradecieron por la comida y comenzaron a comer mientras la conversación fluía de forma amena.
Un hombre un poco alto entró de repente al restaurante, moviendo los pequeños banderines tradicionales sobre la entrada. En cuanto la ve, la sonrisa de Childe se deja ver y se acerca con entusiasmo.
— ¡Lu-Lu-Lumine! —Paimon pone una mano sobre la falda de Lumine y la estira un poco para llamar su atención. Ella, con los fideos a medio camino a su boca, se detiene en seco.
Verla llevar su mano directamente a su espada hizo que soltara una carcajada y negara con la cabeza una y otra vez con entusiasmo.
— ¡No voy a atacarte! No aquí, la geoarmada será una molestia, Lumine. —Dice, repentinamente más serio. Se acerca a la mesa de las señoritas y pone una mano sobre la silla libre. — ¿Puedo?
— ¿Puedes? —cuestiona Lumine con algo de brusquedad, y Paimon se cruza de brazos. Lo tenso de la situación hizo que Noelle se mordiera el labio y buscara ayuda en Xiangling. ¿Pero qué hacer?
La última vez que se vieron, Tartaglia rompió el suelo bajo ellas y cayeron varios metros. ¡Paimon se asustó mucho!
Xiangling asiente a la silenciosa petición de Noelle y se levanta con un entusiasmo digno de su visión.
— Disculpe, cliente, pero no nos gustan los problemas frente a la comida. Si van a pelear o algo así, ¡por favor háganlo afuera!
— No vine a pelear, en serio. —Childe alza ambas cejas, las manos de Xiangling lo están tocando y no la conoce de nada. Es raro… Lumine también se fija en eso, ella es bastante confiada. Xiangling asiente.
— Oooh, ya veo. Entonces sí eres un cliente, ¿verdad?
— Claro, comeré algo. Y pagaré su cuenta.
— No es nece-
— ¡Gracias! —Paimon respondió al instante, consiguiendo una sonrisa más simpática de Childe. Lumine infla las mejillas y frunce las cejas, volteando la cabeza al instante. Que reaccione así le hace adivinar a Noelle que no es un buen muchacho en absoluto. ¿Pero por qué? Si habla muy bien, se ve que es un caballero…
Cada vez que Childe trataba de conversar, Lumine se portaba cortante pero no grosera exactamente. Respondía lo necesario, y mantenía el ceño fruncido. A él no parecía molestarle en absoluto, de hecho se reía. La risa de Childe era… en realidad, un poco atractiva. O eso piensa Noelle. Incluso la forma en la que come delata que es un hombre de alta clase, ¿qué hizo?
— ¿Así que aún tenemos rencor? Creí que te caía bien.
Mientras Xiangling y Noelle se susurran entre ellas sobre la situación, Lumine le responde.
— No me culpes, no quiero que lastimes a alguien aquí.
— Podrías detenerme si quisieras, ¿o no? —Pregunta, logrando un rostro pensativo en la rubia. Hasta que luego asiente con confianza.
— Claro que podría.
— Lumine, hay algo que quiero preguntarte.
El cambio del tono relajado a serio llama la atención de la aventurera, quien ahora lo mira con más atención.
— ¿Qué cosa?
— ¿A ti te gusta alguien?
— ¿¡Q-Qué!?
Las cuatro chicas se exaltaron, Paimon flotando de la sorpresa de la pregunta y Xiangling y Noelle poniéndose de pie de golpe y golpeando la mesa con las manos. Lumine por otro lado solo se sonrojó y permaneció quieta unos segundos.
— N-No exactamente… ¿Qué preguntas tan raras haces? —Murmura, desviando la mirada.
Childe se ríe suavemente y se encoge de hombros.
— Lo siento, creo que no lo pregunté bien. ¿Tienes alguien a quien desees proteger?
— …por supuesto que sí. —Responde. — Todos tenemos a alguien a quien queremos proteger, ¿no es así?
— E-Es verdad… —Responde Noelle, pero al ver que Childe la mira fijamente se sonroja y cierra la boca al instante. Eso fue… aterrador. ¿Hizo eso porque se entrometió? No fue su intención, se le escapó. El corazón le late con fuerza de vergüenza.
En cuanto Childe deja de verla, Noelle puede respirar de nuevo. La cara le cambia de nuevo ni bien ve a Lumine, más relajado y juguetón.
— ¿Y esa persona te hace ser más fuerte?
— Sí, si no fuera por él no habría podido hacerte frente ese día. Yo gané, ¿o no? Juzga por ti mismo si soy o no fuerte. —Responde Lumine, cruzándose de brazos y volteando el rostro nuevamente.
Childe se queda pensativo unos segundos, y luego asiente. Sabe que está hablando de su hermano, solo no entiende aún del todo por qué su hermano le da fuerza para seguir peleando. Él solo quiere que los suyos sean más fuertes, dignos guerreros.
— Sí, te hace fuerte.
— ¿Por qué haces preguntas tan raras? —Paimon flota alrededor de la cabeza de Childe, sin comprender bien. De hecho Lumine tiene la misma pregunta.
— Zhongli dijo algo interesante ayer. Ayer pensaba que era una tontería, pero ahora puede que no suene tan bobo como creí.
— ¿El señor Zhongli? ¿Qué dijo?
— Te lo diré si me dejas invitarte a salir más tarde.
— ¿¡Eh!?
Lo que dijo Childe era cierto. Pagó la cuenta de las cuatro y se marchó con una orden para llevar para él. Cuando las chicas comenzaron a hacerle preguntas tanto Paimon como ella se esforzaron por explicar todo -omitiendo ciertos detalles como la existencia de Rex Lapis entre los humanos de Liyue- sin llamar tanto la atención de los demás clientes. Ahora Noelle estaba nerviosa en su habitación compartida caminando en círculos, su pesada armadura resonaba con cada paso.
— ¿No pensarás en ir, o sí? Si vas, podría pasar algo malo. ¿Debería ir en tu lugar y decirle que no vas a asistir? Parecía tan amable y bueno. ¡Es un lobo con disfraz de cordero, sin duda!
— ¿¡Verdad!? Aunque si no fuera porque lo pagó todo, Paimon no habría podido comer tanta de la deliciosa comida de Xiangling…
— Paimon, eso no es importante.
— Paimon piensa que sí. Pero de todas formas, Paimon también cree que si Lumine decide ir estará bien. Ella es muy fuerte, no lo olvides. ¡Derrotó a Storm terror!
Pero Venti también estuvo ahí…
Por favor, Barbatos, ¡protege a la señorita Lumine!
— Puedes relajarte, no pienso ir. —Responde Lumine, sentada en su cama.
Noelle junta sus manos y sonríe enormemente, aliviada por esa decisión. Pero cuando la hora de dormir llegó, la mente de Lumine estaba en otra parte. Siente culpa, antes de irse Childe dijo que estaría esperándola en el muelle a las 8. Pero ya era tarde, tal vez debió al menos… avisar que no iría para que no estuviera esperando tanto.
Cuando escuchó las primeras gotas de lluvia el ruido de su propia culpa aumentó más. Decidida, se viste y sale en silencio de la habitación para correr por el pasillo. En la recepción del hotel, pide un paraguas y entonces sale con prisa hacia el muelle, rogando a todos los arcontes que Childe no siguiera ahí.
Y cuando llegó, no lo encontró. Lumine jadeaba en voz baja, cansada por su carrera de recién. Él ya no está, pero ella está afuera tan tarde y en plena lluvia. El aire comienza a sentirse más frío también. Fue tonto, ¿no? Debió haberse quedado en cama con Paimon descansando para regresar mañana…
Una mano sujetándola por el hombro la sorprende y voltea al instante a ver al culpable. Era childe, también con un paraguas. No lo vió, estaba justo al lado de las escaleras frente al muelle, resguardándose. Ya eran las 10 y aún así…
— Childe…
— Sí viniste, vaya. Creí que tu amiga no te dejaría, ¿le contaste lo que pasó, supongo? No me gusta ser el malo, ¿sabes?
— …por qué…
— ¿Mh?
— ¿Por qué te quedaste?
— Creí que podrías venir. Mira, te compré esto.
Childe saca de su bolsillo una pequeña caja y se la ofrece. Cuando Lumine la abre ve dentro un exquisito y muy elegante dulce ámbar con un pequeño adorno con caramelo rosado.
— Lo compré de camino hacia aquí, no está bien llegar a una cita con las manos vacías, ¿no? No hago esto muy seguido. —Dice a modo de disculpa, su experiencia con estos asuntos era mínimo. No se había interesado realmente en tener citas con chicas, en realidad, la invitó a salir solo para hablar en privado sobre lo que dijo Zhongli, tal y como dijo en el restaurante. Pero el sonrojo y los ojos tan adorables de Lumine lo dejaron embelesado. Ella sí piensa que es una cita común, ¿no? Le da una sonrisa pequeña.
Como si no fueran suficientes sorpresas, pronto el cuerpo de Lumine se estrella contra el suyo en un abrazo rápido.
— ¡No sabía que esperarías tanto tiempo! Perdón. No iba a venir pero entonces comenzó a llover y no dejaba de pensar en ti. Me sentí muy culpable, pero estás bien… Lo siento, Childe.
— Hey, no te preocupes.
Disfrutaba el abrazo, incluso cerró sus ojos y se mantuvo quieto antes de corresponderlo y abrazarla de vuelta, soltando su paraguas para resguardarse bajo el de Lumine. Esta sensación es… bastante agradable, de hecho. Abre sus ojos lentamente y al ver hacia abajo descubre que Lumine lo estaba viendo. Con una mano todavía sujetaba la caja con el dulce y la otra se mantenía apretando la tela de su camisa por la parte de la espalda.
— No iba a ponerme triste o algo así porque me dejaran plantado. Pero gracias por venir, hay algo de lo que esperaba hablar en privado.
— Oh, es cierto. Lo dijiste en el restaurante… —Lumine se separa del abrazo y guarda la caja con el dulce en su pequeño saco de moras, con la caja cerrada no pasaría nada. — ¿Qué fue lo que te dijo Zhongli exactamente?
— Él dijo que puedo hacerme más fuerte si tengo a alguien a quién proteger. Creí que pensarías que era tonto, como yo ayer, pero hoy me quedó claro que no piensas eso. Por eso me gustaría que me ayudaras a entenderlo. —Para nadie debería ser sorpresa que el onceavo de los Fatui deseaba más fuerza. — Ven, vamos al banco. La lluvia parece que empeorará.
— Está bien.
— Te ofreceré algo caliente allá, señorita.
La sonrisa de Childe junto a ese comentario hicieron que Lumine se sonrojara de nuevo.
Pero claro, con algo caliente se refería a una bebida. Un asistente del banco llegó a la pequeña habitación de Childe y se retiró tras dejar las bebidas. Tenia ropa de fatui… como casi todos aquí. Era extraño, por un momento se siente como si estuviera justo en la cueva del lobo. Lumine estaba sentada en una bonita silla acolchonada frente a una pequeña mesa redonda, con Childe justo en frente. En la habitación había decoración de todo tipo y una sola cama individual con cobijas de colores profundos de rojo y morado. Parecía hasta nueva. Todo aquí dentro dejaba en claro el dinero de Childe, incluso la taza en la que tiene su bebida.
— ¿Por qué piensas que es tonto?
— Creo que el amor te hace débil. —Dice sin más, y Lumine asiente.
— ¿Por qué? El amor te puede hacer muy fuerte realmente, dependiendo de a quién.
— ¿Cómo te ayuda a ti?
— Bueno… sobre mi hermano…
Childe asiente. Recuerda haber visto los carteles de Se Busca. La imagen de ese muchacho, de hecho, le recordó muchísimo a Lumine cuando lo vió la primera vez. Realmente se parecen.
— Llegué a este mundo sin conocer a nadie. Pensar que mi hermano estaba aquí también, tal vez igual de perdido que yo, me dio fuerza para empezar mi búsqueda. Tal vez sin esa luz me habría llenado de miedo para empezar. Pero nunca sentí miedo, ni siquiera ahora que estoy atrapada contigo de nuevo.
Childe se ríe e inclina la cabeza un poco, quitándose la máscara de Tartaglia.
— ¿No me tienes miedo?
— No.
— Tampoco te tengo miedo, señorita. De hecho, me excitas.
Nuevamente el uso de cierta palabra hace que Lumine se sobresalte y baje la taza de vuelta a la mesa, sorprendida y avergonzada. Cuando Childe ve su rostro, junta sus manos sobre sus piernas y se inclina un poco al frente por sobre la mesa.
— Y mucho. —Entonces deja pasar un pequeño rato en silencio antes de volver a hablar. — Verte me hace querer pelear contigo.
Lumine frunce las cejas.
— ¿Qué?
— Eres una adversaria digna, peleando contigo sé que me haré más fuerte. Me venciste una vez, pero habrá una segunda y tal vez tercera o más. Ganaré todas las que pueda. No por orden de los Fatui, lo hago por mí. Por favor no me odies si llego a barrer el suelo contigo.
Ese comentario hace que Lumine se ría en voz alta y se lleve una mano al pecho.
— ¡Quisieras!
Childe vuelve a sonreír.
— Me encantaría demostrártelo ahora mismo. Pero estuve 2 horas sentado sin hacer nada, me gustaría que mi cita se apiadara un poco más de mi y siguiera hablando conmigo. Fue solitario. —La exageración se sentía, pero de todas formas Lumine sintió un pinchazo pequeño de culpa nuevamente. — ¿Por qué no te comes ese dulce?
— Oh, es cierto. —Lo saca de su pequeño saco y lo pone sobre la mesa, curiosa. El pequeño brote amarillo se veía apetecible, era innegable. Aunque pequeño, como un bocadillo. Se veía caro también… — ¿Puedo confiar en la comida que el onceavo Fatui me regala?
— Me lo comeré por ti si no lo quieres.
— ¡Lo quiero! —Responde de inmediato Lumine. Comer dulces era lo mejor con bebidas calientes, ¿o no?
— Adelante. —Responde Childe y la mira expectante desde que toma el dulce hasta que lo lleva a sus rosados labios.
Dentro del caramelo ámbar había tres capas cremosas de distintos postres. Primero, una pequeña galleta al fondo, por encima un crocante aperitivo con nuez y caramelo y arriba un dulce más suave de leche. Fue delicioso, cada gesto que hizo llenó a Childe de gusto. A sus hermanos también le gustaban los dulces, era lindo verlos reaccionar. Ver a Lumine también fue lindo.
— Gracias por el dulce, Childe.
— A ti por contarme tu experiencia. —Responde, recargándose más sobre el respaldo de su silla. Aún así, luce algo decepcionado. No es fácil comprender algo así, ¿no? Esto es algo que debe experimentarse en carne propia. — Yo siempre he esperado que mis hermanos se vuelvan unos guerreros fuertes. Snezhnaya es una tierra dura. Pero no me hice fuerte por ellos. Me hice fuerte porque quiero que el mundo esté a mis rodillas.
— Espera, ¿dices algo así pero aún así, tuviste el descaro de decirme que no querias que te viera como alguien malvado? Lo pones difícil. —Lumine enarca una ceja, pero su sonrisa le hace saber que estaba bromeando. Aún así, Childe se hace el ofendido, llevando una mano a su pecho y enarcando una ceja.
— Perdón, pero quien me pateó el trasero fuiste tú, ¿eso no te hace malvada a ti? Y abusiva, de hecho.
— ¡Solo si ser malvada significa detener un plan malvado!
— Fue un engaño, en realidad. Fue realmente desagradable.
— Oye, si te ayuda en algo yo tampoco lo sabía. Aunque sí sabía… sabía que Zhongli era Rex Lapis. —Susurra en voz baja, acercándose más a Childe. Aunque de todas formas, los Fatui ya lo sabían, ¿no? Pero nunca se sabe quién podría estar escuchando fuera de la habitación, sobretodo en este banco. — Lo presentí, esa vez solo me lo confirmaron. Era obvio si lo llegas a conocer.
— Supongo que sí… Lumine. —La llama con voz suave, poniendo una de sus manos enguantadas sobre una de las de Lumine sobre la mesa. Su mirada se hizo más tranquila.
— ¿Sí?
— Déjame volver a Monstadt contigo.
— ¿Por qué quieres eso?
— Monstadt es una tierra más emocional que Liyue, aquí todo es muy frío y sobre negocios. Creo que viajar contigo de regreso podría ayudarme en mi búsqueda de fuerza. ¿Podrías dejarme? También necesito a una guía por Monstadt, ¿o no?
— Pero…
— Pagaré toda nuestra comida y hospedaje.
— Pero Childe…
— ¿Aceptas?
— Te dejaré acompañarnos, y no tienes qué pagar todo. Pero aleja tu trabajo como Fatui de nosotros y de Monstadt o me veré obligada a patearte el trasero de nuevo.
Childe sonríe.
— Claro, no será un problema. Pero estoy esperando que peleemos de nuevo.
Su sinceridad la hace suspirar, pero no le parece para nada extraño su comentario. ¿Ahora a ver cómo le explica a Noelle y Paimon de su compañero nuevo de viaje?
