¿El amor es realmente tan fuerte?

- Tartaglia -

Al menos algo ganó de anoche, ¿no? En realidad, muchas cosas buenas. Cuando se rindió, tan solo ayudó a Lumine a vestirse y la vio volver con tremenda cara de vergüenza hasta su cama. No dejó que le diera un beso de buenas noches, pero sí pudo susurrarle las buenas noches buenas noches. Si se durmió o no rápido lo ignora, pues él salió con su camisa y guantes sobre un brazo. Cruzó miradas con el guardia, pero sus ojos azules tan fríos y helados no permitieron que el caballero si quiera dijera algo antes de que Childe caminara por su cuenta hacia donde recuerda estaban las duchas.

Carajo, ¿quién se baña a las 2 de la mañana? Alguien a quien le frustraron los planes, sin duda. Pero al mismo tiempo, tal vez no fue tan malo. Él mismo sabía que no era el momento, tan solo… Ah, carajo, tal vez solo se dejó llevar.

Volvió a la habitación más entrada la noche, más refrescado. Cuando entró no había ni un ruido y pudo ver que, de hecho, Lumine sí estaba dormida. Y lucia tan plácida… La observó unos largos segundos en completo silencio, envidiando la forma en que Paimon podía abrazarla y absolutamente nadie pensaría que era raro o que estaba mal. Incluso la desconfianza del arconte anemo lo perseguía. Jamás podría salir con Lumine sin que la gente los viera mal…

¿Y por qué ese pensamiento lo incomoda?

Todavía Childe no podía prometerse ni a sí mismo que no iba a lastimarla, porque en realidad quería hacerlo. Y de muchas maneras, unas más bélicas que otras. Pero no le deseaba la muerte, y de todas formas puede que incluso fuera él quien más lo resintiera. Niega con la cabeza y resopla, regresando a su cama.

Maldito Barbatos que arruinó su momento. No, en realidad no tenía la culpa de nada. Él incluso lo sabía, y vuelve a repetirse otra vez que solamente no era el momento.

Solo pienso idioteces, sigue protegiéndola. Creo que Lumine está en mi futuro.

Le dio vueltas al asunto por un rato hasta que consiguió quedarse dormido.

Por la mañana, la puerta abriéndose hizo que abriera sus ojos de golpe. Era nada más y nada menos que la hermosa Lumine, quien volvía a la habitación con ánimos y con una bandeja en sus manos.

— ¿Lumine..?

— ¡Ya es hora de despertar! Es tarde.

Lumine parecía brillar hoy, estaba tan animada y radiante que Childe cerró sus ojos en cuanto la ve gracias al deslumbrante brillo de la viajera. Incluso a Paimon le extrañaba tanto ánimo. Pero ya era hora de despertarse, su día tenía que ser productivo y en cama -sin Lumine- seguramente no lo iba a ser.

Childe cubre con una mano su bostezo mientras se incorpora hasta sentarse, perezoso. ¿A qué hora se quedó dormido? Recuerda haberle estado dando vueltas a lo que pasó en la noche y en su frustración, seguramente cayó dormido bastante tarde como para resentirlo ahora.

— ¡Arriba, Childe! ¡Tenemos muchas cosas qué hacer hoy! —Paimon entra también a la habitación, flotando como siempre.

— ¿Las tenemos? —Pregunta, arrastrando cada palabra con bastante pereza. Cuando consigue espabilar un poco, nota que lo que hay sobre la bandeja de Lumine es comida. Huele a pan con ajo, huevos y también a unas bien redondas, jugosas y apetecibles naranjas… Extiende su mano lentamente hasta atrapar una. Lumine se sobresalta y echa un grito tan alto que el guardia de afuera entra con prisa a la habitación con su espada en alto.

— ¿¡Qué pasó!?

— ¡Idiota!

— Ay santos arcontes…

Lo que el guardia vio no era algo que podía decirle a la intendente Jean. ¿Pero equivocarse así? Joder, ese noble idiota.


— ¡No puedo creerlo!

Lumine caminaba con prisa por la calle del pueblo, tomando la delantera como siempre mientras Childe le pisaba los talones y se encorvaba para hablarle más a la altura, lucía arrepentido. Lumine ya no quería ni siquiera verlo y todo ese ánimo de la mañana se había esfumado por su error.

— Ya te dije que lo siento, me equivoqué. Estaba dormido aún, señorita. —no dejaba de repetir, Paimon se preguntaba si Childe realmente lo sentía.

— ¡No te creo!

Una lástima, porque en parte era verdad. No tiene más remedio que dejar que siguiera molesta con él… Pero al menos estaba obligaba a cargar con Childe mientras estuviera aquí. ¿Cuánto, tal vez una semana? Mhh, cuestionable, tenía pendientes en Liyue de parte del banco y de los Fatui. Duda mucho que encuentre oportunidad para escaparse de la vista de Lumine y hacer sus propios pendientes aquí en Mondstadt. Y aunque la acompañó, todos sus intentos de conversación eran cruelmente rechazados o ignorados por Lumine. Incluso Paimon estaba algo incómoda, pues el mal humor de Lumine se notaba a leguas. Tan diferente a esta mañana.

En una misión en particular, luego de hablar con una pequeña de nombre Ella, él y Paimon se quedaron al lado de la niña mientras Lumine se aventuraba cerca de tres Hilichurls. No sabe exactamente qué pasó allá, pero algo definitivamente salió mal pues los tres se enojaron y trataron de atacarlo. Childe apenas estaba apuntando con su arco en esa dirección, ansioso por desquitar un poco su frustración por tan desastrosa mañana, pero Lumine tenía exactamente el mismo plan y acabó con los tres en apenas un parpadeo.

— Es una lástima que no haya funcionado… ¡Tengo que seguir estudiando! —Ella parecía muy decepcionada cuando se fue, pero Childe ahora sonreía mientras miraba a Lumine. Sí, esa es su chica.

Cuando la aventurera vuelve a ellos nota la mirada orgullosa de Childe y la comprende al instante. Se sonroja, pero aun así sigue molesta así que pasa de largo y toma la delantera en el camino de nuevo a Monsdtadt. Bueno, al menos esta vez se sonrojó y no solo lo ignora. Esta vez Childe la siguió con un paso un poco más entusiasmado y feliz, confianzudo nuevamente por la vergüenza de Lumine.

La viajera tuvo qué aguantar la mirada insistente y feliz de Childe en todo el camino de regreso, por fin la atmosfera volvía a la normalidad.

Una vez Lumine reclama su recompensa, sabe que es su oportunidad de volver a intentarlo. Se acerca desde atrás a Lumine y con calma, se inclina un poco hacia abajo para asomarse por sobre su hombro, sorprendiéndola. Childe tenía una enorme sonrisa en los labios.

— Señorita~

— ¿Qu-Qué es lo que quieres? —Pregunta Lumine con un tono algo alto, pero avergonzado también.

La sonrisa de Childe se hace más larga.

— ¿Estás desocupada ahora, no es así~?

— Su-Supongo que sí…

— ¿Me dejarías invitarte a almorzar?

Le gustaría rechazarlo, más por orgullo que por otra cosa. Pero a decir verdad… Luego de esas cuatro tareas su estómago le rogaba por algo delicioso pues rechazó cada intento de Childe por unirse a las batallas y al final terminó haciéndolo todo ella sola. Comer sin pensar en el dinero que costaría ahora mismo no sonaba nada mal.

— No veo por qué no…

El gran cazador estaba abierto, un restaurante bastante popular de dos pisos. Childe entro al establecimiento, bastante… mh… ¿Cómo decirlo? Sencillo, para ser un restaurante luce exactamente igual que una taberna. Dentro, la gente lucía llena de energía y ni bien pasaron por la puerta todos voltearon a verlos.

Algunos los ignoraron, pero otros no. Childe no tiene muy buena memoria con las personas que le resultan inferiores o inútiles como rivales, pero hubo una cara en particular ahí que reconoció al instante.

Era aquella maid, la amiga de Lumine. Claro que la recordaría, recuerda lo fuerte que es. Tal vez no lo suficiente como para vencerlo a él, pero era fuerte. Tanto Childe como Lumine levantan una mano para saludarla y Noelle les sonríe a lo lejos, en una mesa sola. Noelle los animó a que se unieran a ella cuando se hace un poco a la orilla para dejar el espacio a su lado libre.

— Ven, vamos. —Lumine toma la mano de Childe sin darse cuenta y lo lleva con prisa hasta la mesa con Noelle. Pero Childe sí lo notó, no pudo dejar de ver sus manos hasta que Lumine lo soltó y luego, a levantar la vista, ella todavía le sonreía. ¿Oh?

— ¡Chicos! Es bueno verlos tan pronto, ¿cómo pasaron la noche?

La voz de Noelle lo saca de su embelesamiento, sentándose en frente de la señorita.

— ¡Fue genial! La noche estuvo muy fresquita, gracias a Barbatos. —Paimon es la primera en contestar la pregunta, sentándose cómodamente sobre el regazo de Lumine ni bien la aventurera toma asiento al lado de Noelle. Con eso tenían al fatui de frente, y no parecía molestarle en lo mas mínimo. Childe tenia esa sonrisa encantadora en los labios nuevamente.

— Pasé una muy buena noche, señorita Noelle. —responde Childe con toda la intención de avergonzar a Lumine, fingiendo completa inocencia con la inocencia pintada en sus ojos y su encantadora sonrisa. Su rostro hasta brillaba, a Noelle le daba gusto verlo tan animado. — La cena fue lo mejor.

Su comentario iba con una apariencia inocente que Paimon y Noelle atraparon, pero Lumine sabía bien a qué se refería. A su beso y… y a todo lo demás. Por debajo de la mesa, Lumine lo pisa con fuerza y el entrecejo de Childe apenas y se frunce un poco pero esa sonrisa no se va ni por un segundo. ¡Desgraciado!

Una mujer alta y rubia pronto vino a su mesa para dejar la orden de Noelle, y cuando los nota a ellos ahí les toma la orden, volviendo al cabo de unos cuantos minutos. Nuevamente, Childe pagó para los cuatro. Para él no era ninguna molestia, pero Noelle lucía especialmente incómoda.

— Ya pagaste por nosotras en todo el viaje y ahora también, al menos déjame darte algo a cambio. —Responde Noelle. Childe estaba listo para rechazar cualquier ayuda monetaria pero la maid ni siquiera hizo el esfuerzo de sacar su dinero, para su curiosidad. — Déjenme acompañarlos a un dominio.

— ¿Un dominio?

Childe toma un trozo de su filete con el tenedor, los jugos de la carne le daban un aspecto espectacular al platillo. Tal vez los edificios en Mondstadt no sean tan sofisticados, pero la comida era más deliciosa.

— ¿Te refieres al dominio en el Pico de Vindagnyr? —cuestiona Lumine. Era especialmente conocido por sus recompensas para aquellos con visión hydro, como la de Childe precisamente.

— ¡Pico de Vindagnyr! Se encuentra en Espina Dragón, ¡qué frio hace ahí! —era como si Paimon tuviera una costumbre por acordarse de cada lugar que habían visitado, era una buena guía después de todo.

— ¿Espina Dragón? Uh, nunca he ido personalmente a esa zona. Pero suena interesante. —Childe aún no acepta la ayuda, pero sin duda le interesa ir. Aunque tal vez se esté adelantando… — Señorita, ¿querrías ir conmigo? —le pregunta a Lumine.

— Paimon casi se congela ahí, es demasiado alto. ¿Realmente tenemos qué ir, Lumine?

Paimon parecía no querer ir, pero Childe por otro lado parecía realmente entusiasmado. Con ambas miradas sobre ella, Lumine tomó una decisión con un pensamiento mas lógico.

— Bueno, podríamos conseguir cosas para Bárbara y Kaeya también… ¿En serio no te molesta acompañarnos, Noelle?

Paimon fue derrotada, pero al menos tenia un delicioso puré de patatas para no sentirse tan triste, ¿no? Childe empujó su plato hacia ella para que lo viera, volvió a su ánimo de inmediato. Tal como una niña.

— Para nada, estoy feliz de servirte.


El camino hacia Espina Dragón fue, de hecho, ¡bastante ameno! La mañana fue desastrosa, a medio día fue mejorando hasta este punto. Lumine ya no estaba molesta con él y tampoco lo ignoraba, de hecho, inclusive le prestó el mapa para explorar rápidamente las zonas de Espina Dragón por tinta. Estaba emocionado por salir a explorar en un lugar frio. ¿Podría pescar? No tenía una caña consigo, tan solo dinero y su arco.

— Lumine, pelea conmigo cuando consiga artefactos nuevos.

— No lo creo, Childe.

— Pero señorita, ¿cuándo podremos volver a pelear? Al menos busquemos a alguien aquí para matar, no me importa si es un Fatuiiiii~ —Childe arrastra la voz cuando dice esa última palabra, casi colgándose del delgado cuerpo de Lumine. Pero ella se detiene.

— ¡Pesas, Childe!

Justo frente a ellos había un puente roto, era el inicio de Espina Dragón desde el norte. Childe de inmediato se baja de un salto para ofrecerle su mano a Lumine y ayudarla a bajar. Hace lo mismo con Noelle, pero no con la misma cara encantadora que usó para Lumine.

— Comienza a hacer algo de frio por aquí. —Dice tras ayudar a Noelle, caminando entonces detrás de las tres señoritas y manteniendo especial vigilancia desde atrás.

— ¿Quieres una bebida caliente, Childe? Traje algunos ingredientes para el viaje, si llegamos al campamento de Albedo-sama… —ofrece Noelle, pero Childe niega con una sonrisa amable en los labios. Ojalá Lumine le hubiera dicho eso, habría saltado hasta de la emoción.

— No sé si debamos molestarlo. Si dejamos que nos de la noche aquí la paseremos muy mal. —responde Lumine, y Paimon asiente mientras abraza su pequeño cuerpo. — Pero necesito algunas insignias… no estaría mal derrotar a unos cuantos Fatui. Sin ofender. —Aclara rápidamente, pero Childe no parecía incómodo en lo más mínimo.

— Si los derrotas tú solo significa que no eran dignos de ser Fatui. Aunque me muerda la lengua diciendo eso. —Se lo tomaba con humor, pero nadie ve el brillo helado de sus ojos cuando dijo eso. Él también perdió, por eso estaba determinado a ganar la próxima vez y recuperar un poco de su dignidad y orgullo. — ¿Y quién es Albedo? ¿Otro de sus encantadores amigos?

Su tono fue especialmente ácido, recordaba la mirada fría de Jean, la desconfianza de Diluc y también la mirada reprochante de Amber sobre él.

— Albedo-sama es el maestro alquimista de los Caballeros de Favonius. Él viene aquí muy seguido por días o semanas, tiene un campamento no muy lejos de aquí.

— ¿Es fuerte?

— ¡Claro que es fuerte! —Noelle salta de inmediato en defensa del príncipe, orgullosa repentinamente. — ¡Su visión geo no tiene comparación!

— Eh~ Sí que hay gente interesante por aquí, huh. Me gustaría conocerlo.

— Te lo presentaré luego, tal vez.

El camino se hizo algo complicado, pero no imposible. Los Fatui que se iban encontrado retrocedían en su mayoría ni bien veían al mismísimo Childe, el onceavo heraldo de los Fatui. Algunos otros, muy pocos, inclusive los siguieron por un rato hasta que Childe les ordenó regresar a sus asuntos. Pero fue bastante amable con ellos, no todos los días veían a uno de los once en persona. El dominio estaba en uno de los puntos más altos, alguien con una visión hydro como él tal vez debería sentirse intimidado pero no lo estaba, ¡de hecho estaba emocionado! Podría probar su arco nuevo y su daño.

Entraron con confianza, explorando cada espacio con cuidado. Childe se mantuvo tan cerca como pudo de Lumine en la oscuridad, pero tomaba la delantera cada vez que algún mago del abismo o hilichurls se les atravesaba. La racha iba e favor de Childe.

Para su decepción, una vez que llegaron hasta el final y despejaron la última sala, no había nada realmente útil para él. Tal vez una copa con daño elemental… pero no era mejor que lo que él ya tenía. Aun así fue divertido. No usó su engaño, ni siquiera su propia visión. Habría sido mala idea para empezar, ¿no?

Pero cuando salieron ya era de noche, no les quedó de otra más que buscar el campamento de Albedo para buscar un lugar cálido. Cuando llegaron, un joven rubio estaba frente a una pizarra improvisada observando sus observaciones sobre un Hilichurl Brazo Helado, con un dibujo hecho por él mismo justo en el medio. Ni siquiera los notó hasta que Noelle habló:

— ¿Maestro Albedo?

— ¿Mh? —Albedo da un pequeño salto en su lugar, sorprendido. Entonces voltea a verlos, manteniendo una expresión neutral. — La maid de los caballeros de Favonius, Lumine. Y… no sé quién seas. ¿Qué están haciendo aquí?

Albedo era un muchacho algo enano, con una presencia que sinceramente pasaba algo desapercibida y parecía que eso no le molestaba. Cabello algo largo en rubio platinado, y unos ojos desinteresados. Su apariencia en general era interesante para él, ¿sería fuerte? Childe puso ambas manos en su cadera y sonrió en cuanto Albedo puso sus ojos en él.

— Explorábamos el dominio cerca. ¿Podemos pasar la noche aquí? —Pregunta Lumine, dándole un vistazo a la pizarra de Albedo. — Oh, enfrentamos a uno así en el dominio.

— ¿Sí? ¿Quieres contarme? Tal vez puedas ayudarme, y ustedes también.

Al inicio, Albedo no parecía realmente interesado en la situación pero ahora incluso sonreía débilmente y se mostraba un poco más animado. Para Childe, luce como un niño, pero tiene qué admitir que se nota que tiene clase. Puede verlo desde su forma de vestirse y su ropa tan noble. Él también se acerca a ver la pizarra.

— Dibujas bastante bien…

— … —Albedo le dirige una mirada curiosa. Childe es muy alto, y nunca había visto a alguien con ropas así por Monsdtadt a parte de Diluc. — No eres de por aquí, ¿cierto? ¿De dónde vienes?

Noelle y Lumine comienzan a dejar sus equipajes y artefactos conseguidos en una mesa que despejaron un poco de tantas notas. Por suerte aquí Albedo tenia suficientes cobijas para todos. ¿Realmente estaba aquí solo? Su ayudante no se veía por ningún lado. Childe, por otro lado, se quedó al lado de rubio.

— Soy Childe, de Snezhnaya. Onceavo heraldo de los Fatui, ¡es un placer!

Cuando Childe se presentó con todo y su título antagónico, Lumine se puso alerta al instante y estuvo a punto de decirle algo pero Albedo aceptó la mano que le ofrecía a modo de saludo.

— Albedo, jefe alquimista y Capitán del equipo de investigación en los Caballeros de Favonius. Me gustaría hacerte unas preguntas.

Ambos nobles parecían estar al mismo nivel… era demasiado brillante, las cegaba. Resulta que lo interesó por su engaño, ni bien prepararon algo para cenar todos juntos Albedo comenzó a hacerle preguntas a Childe mientras tomaba apuntes en su bloc, con todo y un pequeño dibujo del heraldo y su peculiar máscara.

— ¿Cómo funciona el engaño? ¿Qué clase de consecuencias tiene en tu cuerpo?

— ¿Mi engaño? Te lo explicaré. Incluso puedo mostrártelo.

— ¡No! —Lumine y Paimon saltaron, pero Albedo no compartía el mismo pensamiento.

— Me encantaría verlo. —Responde, y como si fuera un instinto ya está tomando su bloc de notas para llevar.

— ¡Albedo-sama, por favor no!


Fue peligroso permitir que Albedo experimentara con Childe, definitivamente. Cuando Tartaglia salió, tanto Albedo como Noelle se quedaron sorprendidos por esa apariencia tan poderosa. Era la primera vez que veían algo así en el cuerpo de una persona.

Pusieron a prueba su resistencia en la fría noche de Espina Dragón, lejos de la vigilancia de Jean. Ella definitivamente estaría en desacuerdo, ¡al igual que Lumine! Quien se mantenía cerca por si algo malo sucedía y tenia mala cara, no podía evitar estar enojada con ambos hombres por hacer estas locuras ahora.

Tartaglia pasó cada prueba con resultados excepcionales, pero al cabo de un rato…

— ¡Ah, Childe volvió a la normalidad! —Paimon exclamó cuando

— Ugh…

Childe estaba de rodillas en la nieve, con una mano presionando fuertemente su costado. Ahí estaban las repercusiones de Tartaglia. Lumine corrió hasta él para ayudarlo a levantarse, visiblemente preocupada. Albedo deja su bloc de notas a un lado y también camina con prisa hacia ellos.

— ¿Esta es la consecuencia de un engaño? —Pregunta, tomando el brazo libre de Childe también para ayudarlo a incorporarse junto a Lumine. El castaño asiente con la cabeza, todavía con esa mueca de dolor.

Childe curvea sus cejas y se ríe sin ganas, desplomándose apenas lo acercan a una roca para sentarse. Acepta la bebida caliente de Noelle y la manta que Lumine le pone sobre los hombros.

— Aunque ahora me vea así de lamentable, puedo mantenerla por más tiempo que antes. La transformación. —Aclara, sujetando una de las manos de Lumine cuando esta lo cubría con una cobija. — Es vergonzoso que me veas así otra vez, señorita.

— Ya no hables. Te dije que no era una buena idea. Tú ya eres bastante fuerte sin eso, Childe…

— ¡Lumine tiene razón! Sin esa horrible visión falsa ya eres bastante fuerte. ¿Por qué los aventureros como ustedes quieren ser más y más fuertes? —Paimon se cruza de brazos, pero aunque su tono suene molesto su cara también mostraba preocupación. Albedo era el único que parecía neutral en el tema.

— En muy poco tiempo, hiciste cosas sorprendentes con esa visión electro. Duraste casi 10 minutos. —Albedo repasaba sus apuntes mientras caminaba en círculos frente al pequeño grupo, más perdido en su propia investigación. — Tartaglia es sorprendente, me gustaría verlo en una batalla contra otras visiones.

— Por supues-

— ¡No! —Exclamaron al mismo tiempo las tres señoritas, consiguiendo una cara ligeramente decepcionada de ambos nobles.

La bebida caliente de Noelle lo ayudó a relajarse un poco, pero todavía dolía. Contestaba con voz cansada las preguntas de Albedo, al parecer ni siquiera le importaba darle a Mondstadt detalles sobre las sucias herramientas de los Fatui… Eso mostraba muy bien que a Childe realmente no le agradaban los Fatui, su determinación por conseguir más fuerza era realmente grande. Cuando todo estuvo hecho, y él se encontraba un poco mejor, volvieron al campamento.

— Me han ayudado mucho hoy, ha sido una grata sorpresa que llegaran con tanta información. —A comparación del principio, ahora Albedo estaba más relajado y lucía incluso feliz. Esa era la cara de un investigador que encontró muchas cosas interesantes hoy, sin duda. — Duerman hoy aquí, y cuando regresen a Monsdtadt por favor entréguenle esto a Sacarosa.

Era su investigación sobre el hilichurl y también, al frente del montón de hojas, un dibujo entoda la hoja sobre Childe. La hoja estaba dividida en dos, en una Albedo dibujó el rostro de Childe haciendo énfasis en su máscara, y en la otra mitad estaba un boceto mas rápido sobre Tartaglia. Aunque había un dibujo más pequeño y divertido abajo del de Tartaglia. Era un dibujo detallado de Lumine con una expresión molesta.

Childe se acercó desde atrás para ver el dibujo, colocando confianzudamente una de sus manos sobre el hombro descubierto de Lumine.

— Realmente dibujas muy bien. Me gusta este, sobre todo. Capturó a la perfección tu naturaleza, señorita.

— Tonto…

Tras un último aperitivo, la mayoría ya estaba en cama descansando. Albedo no se encontraba a la vista, y tampoco Childe pues él se apartó un poco del campamento hasta encontrar un lugar alto, ahí se sentó. Ni siquiera se sorprendió cuando Lumine se sentó a su lado luego de seguirlo. Ya sabia que iba a seguirlo, después de todo estaba a cargo de él mientras estuviera en Mondstadt.

— No te sientes sobre la nieve si tienes vestido… —regaña, y con la nueva confianza que estaban generando se atrevió a sentarla sobre sus piernas. — Te congelarás más rápido.

— ¡Pero esto es muy vergonzoso! —Se queja Lumine, pero aun así no hace nada por bajarse. — Childe, ¿en serio estás bien?

—No me hagas preguntas ahora, ya es bastante vergonzoso que me hayas visto así. —Pide con voz calmada, recargando su barbilla sobre la coronilla de Lumine. También la abraza a su cuerpo. — Estoy bien, pero no preguntes más.

— Está bien…

Se quedaron en silencio por un rato, Childe invitó a Lumine a levantar el rostro hacia el cielo y observaron juntos los coloridos tintes de lo que era una galaxia cercana a este mundo. Cada estrella brillaba con tanta fuerza y tan hermoso, se parecía mucho a la primera noche en su viaje, y también a la noche de su extraña cita en Liyue.

— A veces veo la luna y pienso que mis hermanos la ven también. —Childe habla de repente, llamando la atención de Lumine. — Puede que tu hermano también la esté viendo, tal vez piense en ti como tú en él. Lo encontrarás, y podré barrer el suelo con ambos.

— Aether y yo seríamos un problema doble para ti.

Childe se ríe en voz baja, no tiene ninguna duda de eso. Abraza con un poco más de fuerza el cuerpo de Lumine y esconde su rostro entre el fresco cabello rubio, cierra sus ojos y se permite relajarse.

— ¿Te sentiste bien ayer?

— ¿Te refieres a…? —Childe asiente, y las mejillas de Lumine se colorean suavemente. — Sí…

Cuando Lumine se recorre un poco hacia el frente y queda sobre las rodillas de Childe, este se queja en voz baja. Todavía su cuerpo se resiente un poco pro la transformación, más por reflejo la toma de la cintura para volverla a acomodar más cerca de su torso y no sobre sus rodillas. El calor de los brazos del heraldo la hacían sentir extrañamente pequeña pero bien, para nada indefensa. ¿Estaba mal? Piensa en eso mientras recarga su cabeza en el hombro de Childe. Relajarse, sentirse de esta manera… Su prioridad no había cambiado, pero esta es de las pocas veces en donde de verdad sentía que vivía una aventura propia, donde puede preocuparse un poco por ella y sobre cómo se siente. Y ahora mismo se siente bien. Sus ojos se cierran cuando concluye en eso, como si un peso emocional se fuera de ella con eso.

Encontrará a Aether, y luchará hasta que lo consiga, pero por ahora… esto no está mal.

— ¿Siempre nos vamos a esconder, Lumine?

Lumine abre sus ojos, confusa por la pregunta. Levanta su rostro pero Childe no la mira a ella sino al cielo, parece muy pronto de pronto. Puede notar que está apretando la mandíbula.

— ¿Esconder?

— Cuando hablamos, cuando obviamente quieres que te abrace y yo también. Como ahora. —Childe por fin baja el rostro pero su mentón choca contra la cabeza de Lumine con un golpe algo suave, por suerte. Sonríe sin ganas, y se ríe entre dientes cuando Lumine se queja. Es linda. — ¿Vas a esconderme como un sucio secreto? ¿Es la clase de cosas que te gustan?

— ¿Por qué te escondería? —Lumine frunce sus cejas. — Tú eres siempre el que se aleja.

Las manos de Childe aprisionan mejor la cintura de Lumine.

— No es cierto.

— Yo no quiero esconderte, aunque ni siquiera sé bien lo que somos. A donde sea que estemos yendo… me gusta. —La confianza con lo que lo dijo dejó a Childe sin palabras por un rato, y su agarre poco a poco se suavizó. Lumine sentía las mejillas rojas pero al mismo tiempo estaba un poco enojada por tanta insistencia de parte del heraldo. — Ojalá dejaras a los Fatui y te unieras a mi para buscar a mi herma- Oh.

Los brazos de Childe la apresan con fuerza, Lumine se queda quieta mientras Childe esconde su rostro en la curva de hombro y cuello de la rubia y aspira su aroma. Como si no fuera suficiente vergüenza, lo escucha suspirar su nombre con una voz extrañamente floja y romántica.

— Me encantaría. Vénceme y lo haré, te seguiré. Véncelos a todos conmigo, señorita.

— ¿Childe? —Pone sus manos sobre los brazos de Childe, repentinamente tensa por esa respiración tan cerca de su piel. Su corazón le late con tanta fuerza

— Derrota a todos los Fatui conmigo. —susurra. — No pienso dejarlos hasta tomar toda la fuerza que necesito de ellos. Por eso véncelos, yo te ayudaré. Lo haremos juntos.

¿Por qué decía estas cosas? Incluso para él era muy vergonzoso decirlo, sentía a su orgullo enojarse y al mismo tiempo una dicha muy grande en su corazón, tan contradictorio. Los labios de Childe acarician por fin su piel de durazno, sobresaltándola y haciendo que su respiración se entrecorte. ¿En este momento? Tan expuestos, hacía frio y aún así Lumine no sentía nada de eso, solo sentía a Childe y sus manos tocando sus brazos con tanta suavidad que la derretía, además de sus suaves labios explorando su cuello.

Cuando los labios de Lumine soltaron su nombre nuevamente, Childe se queda quieto. No, aquí tampoco… Era el lugar menos adecuado, y lo lamentaba por ambos pero no podía exponer a Lumine a un lugar así. Le cuesta voluntad pero se separa un poco, dispuesto a detenerse nuevamente por ahora pero para su sorpresa -y muy grata sorpresa, la verdad- Lumine se incorpora solo para girarse y sentarse nuevamente en el regazo de Childe, pero esta vez de frente a él. Su cara estaba rojísima y no podía verlo a los ojos, pero su cuerpo y sus manos lo estaban buscando. Primero en su cara, luego en su cuello en forma de caricias suaves. Finalmente, Lumine pasa sus manos por el corto cabello castaño hasta sujetarlo por la nuca con algo de firmeza, inclinándose al fin sobre él para besarlo.

Por supuesto él no se quitó, ¿por qué lo haría? Al contrario, Childe ladea un poco su rostro para que sus narices no chocaran tanto y deja caer sus párpados cuando Lumine aprieta su torso al de él. Suave… Ya era extraño que una chica con tanta confianza fuera tímida, ¿no? Era claro que tomaría la iniciativa en algún momento. Sus manos sujetan la cintura de Lumine en un abrazo apretado, pero bajan luego por su cadera hacia sus piernas. Le acomoda las rodillas de ambas piernas flexionadas justo al lado de su propia cadera y abre un solo ojo para echar un vistazo rápido a lo que los rodea. Ningún lugar apropiado…

El nuevo entusiasmo de Lumine hace que el sentimiento de resignación se esfume al instante, inclinándose un poco hacia atrás por la sorpresa cuando algo suave explora entre sus bocas. Lo lamió. Ahora era su turno de sonrojarse por fin, y aunque eso le gustó por alguna razón le resultó bastante vergonzoso que lo hiciera. Los ojos de Lumine se abren, ojos dorados que lo miran con un peso increíblemente excitante, como si lo quisieran doblegar de alguna manera. Obedeciendo esa orden silenciosa, Childe separa sus labios también y la lengua de la aventurera se desliza dentro de su boca.

Qué suave y juguetona, su mente se está nublando de nuevo. Childe correspondió el sentimiento, respirando cada vez más aire caliente en cada oportunidad que encontraba. Las manos de Lumine vienen de regreso a su rostro para sujetarlo por las mejillas con cuidado, manteniéndolo quieto. ¿Le gusta besar, mh? Parece que ya lo descubrió. Él cierra sus ojos y se deja hacer, disfrutando de cada pequeño beso en su rostro y luego en sus labios de nuevo. Pero se quedó esperando el último. Confuso, abre sus ojos para verla. La respiración de Childe ya es algo pesada y aunque inhalaba el aire frio, salía bastante caliente por su boca de nuevo. Lumine estaba igual pero lucía distinta.

— Señorita… —Parecía embelesado por ella, con sus ojos brillantes y deseando algo más. Se inclina al frente con la intención de acercarse a Lumine pero ella lo detiene a medio camino al posar su palma frente a su boca. Curioso, Childe alza ambas cejas y la mira expectante.

— No… No es el momento.

Childe se quiso reír por la ironía de la frase, frase que él mismo se había repetido ya bastante.

Le quita la mano de la boca al sujetarla suavemente, poniendo entonces ambas manos suyas en la cadera de Lumine. — ¿De qué hablas? Solo nos besábamos. —su tono ya no suena tan sugerente como al inicio. Todavía estaba bastante sorprendido por el sorpresivo ataque de Lumine, y algo… duro. En el lugar más frio de Monsdtadt y está duro. Tal vez un logro para un hombre en Teyvat. — ¿No es el momento para qué, mh? ¿Señorita?

Tenía ambas cejas hacia arriba y sus párpados ligeramente caídos, esa mirada… ¡Ah, no lo soporta! ¡Se está burlando de nuevo de ella! Con las mejillas terriblemente rojas, Lumine voltea la cara y se cruza de brazos.

Tal vez fue demasiado para ella. Si la besa de nuevo, ¿logrará contentarla si le dice un par de cosas lindas?


— ¿Crees que el señor Zhongli ya se haya terminado todo el dinero que le dejaste?

— Básicamente dejé un cuarto del banco en sus manos, dudo mucho que se lo haya terminado tan pronto.

Lumine y Childe llegaron al campamento al cabo de un par de horas, ambos risueños y bastante animados. Albedo, quien había llegado poco antes que ellos, apenas los mira antes de volver a sus apuntes en la bitácora. Noelle y Paimon todavía se encontraban dormidas, después de todo ya era de madrugada. Incluso Albedo parecía cansado. ¿Acaso los estaba esperando?

— Es tarde. ¿Se alejaron mucho?

— No, Albedo. Lo siento, no quisimos mantenerte despierto… —Lumine se adelanta, y aunque hace el amago de alejarse de Childe este no se lo permite al hacer su brazo un poco más pesado sobre los hombros de Lumine. Cuando ella voltea a verlo con reproche él solo le sonríe.

— No estoy despierto por ustedes. Son grandes, pueden cuidarse. —Albedo les da una sonrisa pequeña para calmar a la chica, soltando un momento su lápiz sobre su bitácora. — Salí a caminar, y el frío de la montaña me refrescó las ideas.

— ¿Te refrescó? Joder, debimos seguirte. No me siento fresco en absoluto.

El codazo de Lumine lo hace doblarse y quejarse, pero nadie podía borrarle la sonrisa de la cara. Que atrevido…

Albedo solo enarca una ceja pero no dice nada, no es que le importe demasiado.

— Pude desarrollar una fórmula que me gustaría probar en ti. Si todo sale bien, deberías poder usar a Tartaglia con menos dolor cuando termine la transformación. —Albedo toma su bitácora con una sola mano y se las muestra, eran instrucciones detalladas. Arranca la hoja y la deja entre los apuntes que hacía horas le pidió a Lumine que llevara hasta Sucarosa mañana.

Childe y Lumine comparten una mirada. ¿Eso era realmente posible?