¿El amor es realmente tan fuerte?
- A mi familia, allá en Snezhnaya -
No sabe la respuesta, pero sí sabe que no es correcto tratar mal a una señorita que le dio algo tan preciado como su confianza. Un caballero no hace eso, y era bastante irónico que un Fatui lo pensara pero era el deber básico de un hombre, ¿no?
Childe tiene honor, lo suficiente, y esta vez siente que debe tenerlo más que nunca. ¿Zhongli tuvo razón todo este tiempo? Jamás lo admitirá, no en voz alta. Sube la cobija hasta los hombros de Lumine y permanece un rato así, en completo silencio mientras la observa dormir. Una de sus manos estaba sobre el estómago de la viajera, dando palmadas pequeñas. Pero aún tiene algo qué hacer…
Se levanta con mucho cuidado de la cama y se coloca la bata, ni siquiera iba a revisar sus nuevas heridas. ¿Nadie diría nada no? No muchos lo veían sin camisa, prácticamente nadie de hecho. Lumine sí, ahora. Abre la ventana un poco y corre la cortina hacia los lados para que la brisa refresque un poco la habitación, luego camina hasta un mueble con cajones y toma la jarra de agua de encima. Bebió primero, sediento, y usó el resto para volver a la cama y limpiar el cuerpo de Lumine con cuidado. Pese a sus sentimientos tan contradictorios llevaba todo este rato sonriendo como tonto, yendo de aquí para allá para limpiar y vestir a Lumine. Para él, esta es una oportunidad de oro para terminar con uno de los principales enemigos de los Fatui y hacer feliz a la arconte de su tierra, pero para él, para Ajax, éste era un momento especial. No para Childe, no para Nobile, mucho menos para Tartaglia. Para Ajax.
Finalmente le cierra la bata y le quita ese lindo adorno de flores de su cabello rubio, dejándolo en la mesita de noche a un lado de la cama. Se sienta cuidadosamente en la cama y la observa un rato más. Se siente tentado a recostarse de nuevo y acompañarla pero el pensamiento de que no debería hacerlo lo incomoda. ¿Por qué no puede? Pasa su dedo en una caricia tibia por la mejilla rosada, y se ríe en voz baja cuando Lumine murmura algo tonto sobre el sol. "Mucha luz…" la escuchó, o algo así. ¿Pero qué luz? Era de noche y no había ninguna luz encendida aquí adentro, solo la poca luz que entraba por la ventana.
Un sonido lo alerta, la caricia se detiene y él al instante busca la causa. Es afuera, por el pasillo. Podía escuchar pasos de diferentes cuerpos. Un par más ligeros que uno en específico. Carajo, incluso puede reconocer cómo suenan los pasos de Zhongli. Paimon muy lógicamente buscaría a Lumine para dormir con ella, y él…
Cierra los ojos, resignado, y al abrirlos solo se pone de pie y cubre a Lumine con la cobija nuevamente. Era su señal para irse. Se inclina una última vez para dejarle un beso en la frente y abandona la habitación.
Usa la puerta de la derecha, la que estaba conectada a la penúltima habitación del piso. Al entrar, cierra la puerta y se recarga contra ella, pensativo. Acaba de darse cuenta de que olvidó su ropa allá… ¿Estaba bien si regresaba? Se da la vuelta y toma el pomo pero se detiene en seco cuando escucha que la otra puerta se abre, la que estaba en el pasillo. La voz de Paimon llamando a Lumine le hace saber que su ropa era ya un caso perdido. Pero entonces la puerta de la habitación en la que él está se abre, y al darse la vuelta y levantar la vista puede ver a Zhongli de pie. Tiene sobre sus manos toda su ropa, con su visión hydro justo encima de todo todavía sujeta a su cinturón. No puede descifrar la clase de mirada que le da.
— Estás aquí, maestro Zhongli.
— ¿"Maestro"? Estás de mejor humor si no estás gritando. —Zhongli enarca una ceja, pero Childe ignora su comentario y se acerca para tomar la ropa que Zhongli le ofrece. Zhongli da un paso dentro de la habitación y cierra la puerta con su pie, cruzándose de brazos. La bata de Childe cae al suelo, el viejo arconte lo sigue con la mirada mientras toma asiento en la cama. — ¿La trataste bien?
Childe pasa sus brazos por las mangas de la chaqueta y la cierra con rapidez, la pregunta lo hace soltar un sonido reprobatorio.
— No deberías hacer ese tipo de preguntas, hablamos de una mujer. —No luce enfadado, pero ciertamente no era correcto preguntarlo. Zhongli se muerde la lengua al darse cuenta de su error, lo que no esperaba es que Childe le tirara su visión hydro a la cara como regaño. Alcanzó a atraparla justo frente a su nariz, ¡Vaya!
— No quiero ser irrespetuoso, pero Lumine me importa. Si creé esta oportunidad para ti es porque creo que ambos merecen progresar. —Ah, es una hermosa visión hydro desde Snezhnaya. Zhongli la observa de cerca mientras Childe se sube el pantalón allá de fondo. Su cinturón se ve solo sin la visión al frente, así que Zhongli se la regresa al lanzársela de vuelta.
Childe la atrapa en el aire, justo a tiempo. La coloca sobre su cinturón y entonces toma su máscara. Lo piensa un poco pero al final, se la coloca como siempre.
— Lumine está bien. —Responde por fin, si tanto le importa… — Está muy bien de hecho.
Zhongli frunce las cejas, hace un momento lo regañaba a él por preguntar algo tan personal sobre Lumine, ¿pero está bien que él haga un comentario así? Pudo ver su mirada satisfecha y extraña cuando se sentó a su lado, igual en la cama.
— Pero cambiando de tema, ¿cómo te fue con las viajeras de Mondstadt?
El solo recuerdo de su noche hace que Zhongli ría muy suavemente, parece que le fue muy bien.
— Fue realmente agradable, ambas tienen mucha energía y son muy curiosas. —Zhongli pone ambas manos sobre sus rodillas, manteniendo una postura recta. — A la señorita Sacarosa le gustan mucho las flores, es estudiante de Alquimia en Monsdadt y su maestro parece una persona muy interesante. Se emocionó mucho cuando pasamos por el jardín de Ninguang, tomó un lirio de cristal. No creo que a ella le moleste. Y la señorita Bárbara tiene un corazón muy noble, dijo que no todos los días puede salir así y divertirse siendo solo ella. Parece que ser una celebridad puede ser pesado.
— ¿Celebridad?
— Además de ser diaconisa, también deleita a las personas con su canto por Teyvat.
— Ah.
— Pensé que podrían sentirse incómodas conmigo, pero me da gusto que no fuera así. —De hecho, se enteró de otro par de cosas de ambas pero Childe no parecía muy interesado en la conversación así que se lo guardó para él. Y tampoco se olvida de aquella maid de la otra vez, su sentido de ser servicial y su fuerza fueron dignas de apreciar. Simplemente, saber que Lumine tiene tan buenas amistades lo hace sentir tranquilo y aliviado, después de todo se preocupa por la aventurera.
— Son muy ruidosas si las juntas a las cuatro… —murmura Childe, dejándose caer en la cama. Extiende sus brazos y mira el techo un rato. — Escucharlas me hace recordar a mi familia. Ruidosa, feliz, sin preocupaciones. Esa inocencia entre toda la maldad. La mayoría de gente en Mondstadt es realmente débil. Todo allá es tan… feliz. —Childe frunce las cejas, repentinamente incómodo. — No parece que la guerra exista, pero existe. No estuve mucho tiempo, y Lumine tampoco me dejó solo por precaución, pero algo escuché en un restaurante. Había un grupo de hombres que hablaban sobre héroes oscuros que protegen a Mondstadt por la noche, y también sobre misteriosas sombras que vigilan en las sombras. No lo subestimaría si fuera el Abismo.
Zhongli asiente, interesado en el tono serio que tomó la conversación de repente. Lleva una mano a su mentón en un gesto pensativo, incluso cierra sus ojos.
— ¿Dices que, aunque parezca una nación débil e ingenua, es muy fuerte?
— No diría que tan fuerte, pero no está desprotegida. Incluso su arconte, aunque parezca ausente, tuvo sus ojos sobre mi desde que pisé su tierra. —Childe cierra sus ojos, tratando de hacer memoria. — ¿Venti, se hace llamar? Es un bardo, como lo describiste. No pensé en tomarlo en serio por las cosas que dijiste de él, pero la verdad… es intrigante. Hubiera amado pelear contra él. —Su tono decepcionado hace que Zhongli niegue con la cabeza, la actitud de Childe hacia las peleas no cambiaría jamás.
— Hace rato no quisiste hablar, pero ahora que estás de mejor humor… ¿te importaría contarme todo lo que pasó en su viaje?
— ¿Dónde están? Ya se tardaron demasiado…
— Lumine suele madrugar, ¿estará todo bien? ¿Se sentirá mal?
Bárbara y Sacarosa se miran entre ellas, visiblemente preocupadas. Pero Zhongli y Childe tenían una buena idea de lo que pasaba. Pero no era algo que se pudiera compartir en público.
— Childe, ¿por qué no vas a buscarlas? —Sugiere Zhongli, y el pelirrojo se levanta al instante de la silla.
— Iré.
Abandona la mesa y el restaurante para caminar con prisa hasta el hotel, aunque no se siente preocupado en absoluto. Todo estaba bien, pasó por su habitación antes de que se fueran hacía rato. Lumine estaba dormida, pero Paimon estaba despierta y pudo hablar un poco con ella. Al parecer no logró despertar a Lumine, de lo contrario ya estarían de camino. ¿Escaleras? Era mas rápido escalando, cuando estuvo en la ventana abierta de la habitación entra de un salto y mira el interior. La cama ya estaba vacía, Lumine estaba frente al espejo secando rápidamente su cabello mientras Paimon pasaba un cepillo por su cabello claro. Ni siquiera notaron que entró hasta que carraspea. Paimon suelta un grito agudo y de inmediato se pega a Lumine, quien lo observa igual con sorpresa.
— ¡Es Childe!
— Buenos días, señorita. Paimon. —El heraldo se cruza de brazos y les sonríe amistosamente a ambas. — Vine a ver si todo estaba en orden.
— Ah… sí… lo siento…
— ¡Lumine se despertó muy tarde! ¡No quería dejar ir a Paimon! —La pequeña flotó a los alrededores de Childe mientras le explicaba, haciendo gestos exagerados que lo hacían reír.
Aunque era vergonzoso que Paimon la descubriera, verlos hablar y reír de hecho se sentía agradable. Lumine los observó por un rato hasta que Childe volteó a verla y le sonrió solo a ella. Sus mejillas se ponen rojas al instante, ella le sonríe de vuelta y peina su cabello con sus dedos en un gesto avergonzado y femenino. Era lindo.
Verla actuar así luego de lo de anoche era extrañamente agradable, al parecer no hizo nada equivocado si Lumine no lo está evitando.
— ¡Lumine, Paimon! ¡Por fin llegaron!
Las cosas estaban bastante animadas en el restaurante Wanmin, Xiangling iba y venía con distintos desayunos sobre sus manos, brazos e incluso sobre su cabeza. Gouba iba tras ella, manteniendo caliente una olla con un delicioso estofado que le sirvió a Zhongli con todo el gusto del mundo.
Lumine y Paimon apenas venían cruzando la puerta de entrada, con Childe justo tras ellas. Zhongli estaba sentado frente a una gran mesa redonda con Bárbara y Sacarosa a sus costados. La variedad de platillos que Xiangling estaba dejando en su mesa hizo que Paimon soltara un grito de emoción y se apresurara a tomar lugar en la mesa justo al lado de donde Lumine se sentó.
— Nos sorprendió mucho que aún no despertaran, así que enviamos a Childe por ustedes.
Childe mantenía una conversación animada con Zhongli mientras batallaba un poco en manejar los palillos cuando Xiangling le puso unos fideos de aspecto ligero justo en frente. Lumine se sonroja un poco y solo se disculpa en voz baja.
— ¡Las aguas termales fueron muy pesadas! Lumine no dejaba ir a Paimon por más que la llamara.
¿Soltar? Lo que pasó, es que cuando Paimon despertó descubrió que estaba entre los brazos de Lumine y por más esfuerzos que hacia la rubia no la soltó hasta que se despertó, ya cuando todos se habían ido. Finalmente, cuando Childe tocó a su puerta Lumine se despertó y se arregló tan rápido como pudo. Paimon no entiende cómo su amiga se levantaba tan tarde si desde que se conocen Lumine ha logrado madrugar sin problemas.
— Ciertamente, yo también dormí apenas toqué la cama. Fue un día con tantas emociones. —La voz de Bárbara, tan animada y emocional, llama la atención de todos en la mesa. Lucía tan contenta. — ¡Incluso compré cosas hermosas para mi hermana mayor! Cuando vuelva le dará mucho gusto. ¡Ah! ¡Gracias, Xiangling! —Exclama cuando la cocinera pone frente a ella una rica ensalada con pescado y una bebida con un aroma fuerte a picante. ¿Era lo que usaba para despertar por las mañanas?
— ¡No es nada, Bárbara! ¡Gracias por compartir tu receta especial conmigo!
— ¿Qué vamos a hacer hoy? Señor Zhongli, ¿está ocupado hoy? ¿Se nos unirá?
— Temo que no, la funeraria tiene un itinerario para hoy y debo estar presente. Pero nos encontraremos por la tarde, sin duda.
— ¡Le mostraré mi bitácora, señor Zhongli! Usted me dijo cosas tan maravillosas sobre las flores de aquí, me gustaría mostrarle mis apuntes y dibujos sobre las flores de Monsdtadt.
Zhongli le regala una sonrisa formal.
— Me gustaría escucharlo todo, señorita Sacarosa.
— ¡Eh, pero no olvide que también prometió que me ayudaría a escoger una joya para mi hermana!
Lumine sonríe y le dirige una vista a Childe, quien parecía igual de impresionado que ella. Childe la mira de vuelta en cuando siente su mirada. Lumine se inclina hacia él y, curioso, Childe hacia ella.
— ¿Sabías que se llevaban así de bien?
— Zhongli me dijo algo sobre eso anoche. Pero no te sorprendas mucho. Es un hombre muy interesante después de todo.
Lumine asiente, está de acuerdo. Paimon termina de masticar uno de los panecillos a vapor y se une a esos dos.
— Lumine, Paimon recuerda que tú también fuiste así cuando lo conociste…~
— ¿De qué hablas? —Lumine se sonroja, ocasionando la risa de Childe. — Yo-
— Me pondré celoso, señorita.
— ¡No tienes por qué! —Se apresura a decir, y Childe solo se vuelve a reír.
Pero Childe ríe, ríe para esconder que no sabe usar bien los malditos palillos de Liyue.
Todo en este momento se sentía correcto, familiar, cálido. Su hermano no estaba aquí, pero Lumine podía ver a su alrededor y encontrar… que no estaba sola en un mundo tan grande y aún desconocido. Tantas personas magníficas a su alrededor, tantas caras que conoció en Mondstadt y en Liyue… Caminaba junto a al pequeño grupo por el puerto de Liyue ahora mismo, y aunque iba hasta atrás no se sentía abandonada ni nada parecido. Frente a ella, Zhongli y Sacarosa iban en al delantera. Bárbara estaba a su lado izquierdo, agarrada de su brazo en un gesto amistoso entre chicas mientras bebía una deliciosa bebida de color interesante que compraron hacía un rato. Childe iba a su lado derecho, un poco más al frente. Hablaba con Paimon sobre algo pero sus manos… le sujetaba la mano derecha mientras caminaban, incluso la forma en que a veces su pulgar acariciaba su dorso se sentía bastante agradable.
Todos lo sabían, pero nadie decía nada. Y tampoco parecía molestarles.
— También están los narcisos. Son flores muy hermosas, son estas. Por favor mire.
— Oh, es un dibujo muy hermoso.
— ¡Albedo-sama lo dibujó para mi bitácora! Es una representación fiel de uno.
Llevaban pocas cosas, todo lo cargaba Childe sobre su hombro sin problema alguno mientras hablaba con Paimon sobre los dulces de temporada. Ya que Paimon era una pequeña, ve correcto preguntarle por los dulces más indicados para enviarle a sus hermanos pequeños. La única condición era que tenia que catarlos primero. Zhongli dijo que eso era un trato justo, ya que estaba dispuesto a ayudarlo.
Se alejaron más y más del puerto de Liyue, pasaron por las viejas ruinas en donde Sacarosa se tomó un poco de tiempo en dibujar rápidamente lo que veía y hacía sus apuntes. Además, entrevistaba a Zhongli cuando tenía dudas y también lo escribía todo en su bitácora. A este paso necesitaría conseguir otra porque la cantidad de información que estaba reuniendo era bastante.
La noche había caído ya hacía rato, luego de que Zhongli los encontrara nuevamente habían decidido dar una vuelta un poco a las afueras de Liyue. Justo luego del puerto pasaron por el gran puente hacia el camino. Sacarosa tomaba muestras de todo lo que le gustaba y a veces se alejaba un poco del grupo, pero Paimon mantenía a todos en su vista ya que podía ver desde lo alto sin problemas. Cuando llegaron a un pequeño campamento abandonado decidieron descansar. La melodiosa voz de Bárbara frente a la hoguera hizo que el ambiente fuera todavía más agradable mientras sentían como si su salud mejorara de repente. Paimon tarareaba con ella, con tantos días de viaje ya hasta Lumine conocía la canción favorita de Bárbara.
Pero Childe se mantenía con un rostro extraño. Cuando Lumine lo miró él ni siquiera lo notó hasta que algún pensamiento suyo la hizo voltear a verla y sus miradas se encontraron. Aunque Lumine le sonrió, Childe devolvió el gesto con una sonrisa más floja. Eso la hizo preocuparse un poco pero ni siquiera pudo preguntar antes de que Zhongli hablara.
— Barbatos te bendijo con una visión hermosa, señorita Bárbara. Esa melodía es muy refrescante.
— ¡Muchas gracias, señor Zhongli! Así puedo agradecerles a todos por permitir que me uniera. Admito que al inicio no quería, pues no sé nada sobre aventuras… Pero cuando estoy con ustedes, me siento relajada y animada al mismo tiempo. Tal vez me una al gremio de aventureros ahora.
Childe levantó ambas cejas en ese momento, como si las palabras de Bárbara le hicieran alguna clase de eco en su cabeza.
— Cuando vi que mi hermana ponía esa cara de orgullo cuando nos fuimos, pensé que todos mis esfuerzos por hacerla feliz no estaban siendo suficientes si verme irme la hacía sentir así. Pero creo que ahora lo entiendo… Ella genuinamente está orgullosa de mí, quiere que conozca el mundo. Cuando vuelva a Monsdtadt me aseguraré de contarle todas nuestras aventuras juntos. Gracias a todos.
Incluso alguien tan débil como ella tiene a alguien a quien desea proteger, uh.
Conocía esa forma de hablar, su hermano menor Teucer era así respecto a él. Admiración, amor, cariño. Childe recarga su mejilla sobre su mano vuelta puño. Sacarosa se mostró conmovida, al igual que Paimon que abrazó a Bárbara y le dijo que ella también estaba agradecida por estar aquí. Lumine le sonrió, y Childe suspiró. La pesadez de su suspiro llama la atención de Zhongli, quien voltea a verlo con un gesto más serio, preocupado.
— ¿Todo está bien, Childe?
— Eh… —Childe se lleva una mano a la cabeza, revolviendo un poco su cabello. Tenía demasiadas cosas en la cabeza. La charla que iba a dar mañana a los nuevos reclutas, el hecho de que su aventura con Lumine iba a terminar pronto gracias a que tiene deberes personales con el banco, y también están sus pensamientos sobre si debería o no estar cerca de la viajera… Todos lo miraban, incluso Paimon parecía interesada. Era algo incómodo.
Childe se ríe a secas, curveando sus cejas. Aún si no puede decirlo todo, hay algo que sí puede compartir.
— Estar con todos ustedes juntos me hace recordar a mi familia en Snezhnaya. Me hace sentir muy nostálgico, la verdad. —Admite, algo tendrán las hogueras con amigos que ponen un poco nostálgico a uno.
Una mano se posa sobre su hombro, y luego otra sobre su mano izquierda. Eran Zhongli y Lumine. Al voltear a verlos, primero a uno y luego a otro, las dos sonrisas que le daban lo hicieron sonrojarse y fruncir un poco las cejas. ¿Por qué lo miran así? Ya saben que la lástima y la comprensión no le gustan.
— No me miren así… —reprocha, visiblemente avergonzado.
La pequeña mano de Paimon toca su mano libre, incluso Bárbara se puso de pie para ponerle una mano en la espalda en un gesto más amistoso y Sacarosa se acercó con una sonrisa que buscaba darle ánimos también.
— Estamos contigo, Childe. —Dice Paimon.
— Ah, en serio… —Childe oculta su rostro con una sola mano. ¿Iban a hacerlo en serio? ¿A dónde debe mirar? Se siente el centro de atención, y por primera vez no le está gustando la sensación. Es muy vergonzoso.
— Sabemos que es muy difícil estar lejos de casa. —Comienza Bárbara, el rostro de su hermana estaba en sus pensamientos cuando dijo eso.
— Y lo difícil que es solamente aferrarte a un recuerdo, sin tenerlos a tu lado otra vez. —responde Lumine, sus ojos claros mostraron la tristeza de una hermana que perdió a su hermano.
— Y pensar en las personas que dejas atrás. —Agrega Zhongli, su mano aprieta amistosamente el hombro del Fatui. Esta frase la dijo desde su corazón. Amigos que ya no estaban, protegidos que ya no le hablaban, incluso un viejo amor…
— ¡Pero los amigos estamos para ayudar y aprender juntos! —Añade Sacarosa, abrazando su bitácora contra su pecho. Sonaba llena de esperanza, pero también de amor. Ella sabía que su maestro Albedo estaría en Mondstadt para recibirla cuando fuera que decidieran regresar. Y ella también deseaba ese momento.
— Y para traer paz a nuestros corazones cuando alguien se siente así. —Termina Bárbara.
Childe siente el peso de cada experiencia golpearlo con fuerza, el shock que sintió lo deja callado por unos segundos. Pero cuando acepta esas experiencias y sus palabras de apoyo siente paz, paz… ¿Paz? No era tan familiar a este sentimiento, por eso cuando lo encontró en medio de todos estos pensamientos nostálgicos y extraños la abrazó y pudo relajarse un poco, sonriendo de una forma pacífica como hacía tanto que no lo hacía. No había rastro de su peculiar encanto, tampoco malicia ni un ápice de sarcasmo. Solo una sonrisa sincera, que nadie pudo ver ya que se cubría el rostro. Pero cuando baja sus manos, parecía ser el mismo de siempre una vez más.
— ¡Ya dejen de hablar y comamos algo para cenar! ¡Paimon, acompáñame a pescar!
— ¡Sí!
— ¡Ah! ¡Yo también ayudaré!
— ¿Por qué no me dijiste que te sentías así?
Childe espera el momento preciso antes de lanzar su flecha. Lumine se apresura a tomarla de entre las piedras del río, descubriendo en la punta a dos pescados que Paimon no se tardó en recolectar en una cubeta.
— ¡Dos más! —Paimon parecía completamente ajena a la conversación.
— Porque si te lo decía, ibas a preocuparte. —dice Childe, preparando otra flecha. No era necesario usar hydro para esto, era pan comido.
— Pues claro que sí. Estuviste extraño desde que salimos. —Lumine sale del agua de inmediato para dejar que los pescados volvieran a juntarse. Childe apunta, espera… y dispara de nuevo. Certero. — Actuabas extraño. —Lumine vuelve a acercarse a la flecha para tomarla, sacarla y con ella a un pescado más. ¡Era grande! Childe era muy bueno pescando, y eso que no lo ha visto en pesca en el hielo. Era todo un prodigio pescando. Cuando Lumine lo echó en la cubeta de Paimon, ella batalló para seguir volando del peso que estaba tomando la cubeta.
— ¡Ay! —De hecho, no pudo soportarlo, y afortunadamente la cubeta ni siquiera alcanzó a tocar el suelo antes de que Lumine la atrapara desde abajo. ¡Es verdad, pesa!
— ¿Estás bien? —Le pregunta Lumine a Paimon, y ella asiente enérgicamente.
— ¡Sí, gracias!
— Creo que son suficientes para todos. —Murmura Childe, con ese último pescado ya sumaban nueve en total. Guarda su flecha y se cuelga el arco en el hombro.
— Sí, creo que sí. Yo llevaré esto, gracias Paimon.
— ¡No es nada, Lumine!
Dispuestos a volver, caminan nuevamente hacia el campamento.
— Solo digo que cuando te sientas así, ¿puedes hablar conmigo, sabes? Ya que somos-
— Alto.
— ¿Eh?
Childe pose una mano frente a Lumine y Paimon para detenerlas. Curiosas, ambas buscando una respuesta en su rostro él tiene la mirada fija al frente y se mantiene serio, analizando la escena a unos metros de ellos. Lentamente, ambas miran hacia esa dirección, de inmediato Paimon se pone tras Lumine y se aferra a su ropa mientras la viajera lleva una mano a la empuñadura de su espada.
— Quédate atrás, Paimon. —Susurra Lumine, Childe a su lado nuevamente estaba cargando una flecha.
Más adelante, un gran número de cazadores de tesoros rodeaban a sus amigos. Zhongli se mantenía al frente de ambas chicas, protegiéndolas con su cuerpo mientras trataba de conversar con el que tal vez era el líder.
— Vamos, no nos mientas. Te ves como alguien rico, ¿no? Danos todo y no les haremos daño…
— ¡Váyanse ya, no les vamos a dar nada! —Bárbara gritó, y ni bien un cazador le pone la vista encima ella chilla y vuelve a esconderse tras Zhongli.
— Esa chica del vestido es muy hermosa, jefe.
— Por favor, no se expresen así de la señorita. La están incomodando. —Zhongli comenzaba a notar, para su desgracia, que dialogar no estaba sirviendo de nada. Era una pena tener que usar su visión contra su propia gente pero no le estaban dejando más opción, Bárbara se aferraba con fuerza a su gabardina desde atrás y Sacarosa ya tenía una poción inestable en su mano. ¿Iban a apoyarlo?
La flecha de Childe llegó hasta ellos, y una fuerte brisa sacó volando a dos de la docena de los cazadores. La flecha hydro de Childe impactó justo sobre el pie del mismo que amenazaba a Zhongli, y el anemo de Lumine se encargó fácilmente de dos de la izquierda. Zhongli ve esta oportunidad para interponer frente a ellos dos de sus pilares, la reacción de cristalización con el hydro de Childe y Bárbara los protegería.
— ¡Maldita sea, había más de ellos!
— ¿¡Cómo no nos dimos cuenta de que todos tenían una visión!?
Una fuerte explosión, producto de la poción de Sacarosa, se suma al hydro para hacer una reacción de torbellino bastante efectiva con el hydro de Bárbara. Lumine y Childe se hacían cargo de los más grandes cuerpo a cuerpo, ella con su espada y él con sus cuchillas hydro o con flechas para hacerlos retroceder. Pronto ganaron terreno, ya no estaban rodeados sino frente a frente. Era una ventaja importante.
Bárbara apoyaba a Sacarosa y Zhongli, quien a su vez bloqueaba a cada cazador que intentaba escaparse. Oh no, eso no era correcto. Empezaron algo y debían terminarlo. Anteponerse así ante una derrota tan obvia y querer escapar… no lo permitiría. Fue cuestión de minutos para que la victoria llegara a favor de los viajeros, y pronto todos los cazadores estaban maniatados contra unos árboles cercanos.
El grupo celebraba su victoria con una merecida cena, ¡una de las especialidades de Bárbara! Y que casi nunca se permitía, unas deliciosas brochetas picantes de pescado. Acordaron, pese a que Childe no parecía muy seguro, que lo mejor era entregarlos a la geoarmada por la mañana. Después de todo solo eran ladrones no tan peligrosos y sin visión, unas semanas en una celda y quién sabe, tal vez hasta reconsideren sus acciones. Al menos alguno. Zhongli se había prometido que, de ahora en más, Liyue quedaba en las manos de las siete estrellas y su gente.
— Maldición, no sabía que tendrían guardias…
— Jefe.
— ¿Qué?
— Creo que más bien como que viajan juntos…
— Sí, jefe. Su conversación es tan aburrida y casual, jeje.
— ¡Idiotas, no me importa si viajan juntos o no! ¡Debemos irnos antes de que nos vuelvan a ver!
— Sí, sí, perdón.
— Es que solo quería aclararlo, jefecito. Se ve obvio.
— Sí, sí, se ve muy obvio.
— Idiotas.
Las cuerdas estaban demasiado apretadas, forcejear en este caso era contraproducente por las heridas que ya de por sí cargaban en las muñecas por eso. Los nudos de Childe eran realmente fuertes, los aprendió como soldado después de todo. Además, desarmados y sin una sola visión… No tuvieron de otra más que aceptar la derrota y esperar la condena de mañana.
A la mañana siguiente, el grupo se disponía a por fin regresar a Liyue ante la insistencia de Childe por un "asunto personal". Bárbara iba hoy al frente de todos, estirándose con energías nuevas. Su lindo vestido bailaba cuando caminaba con un paso tan animado que hasta daba saltitos, ¡qué linda mañana!
— ¡Qué buen día hace hoy!
Sacarosa no pensaba lo mismo, lucía cansada. Dormir a la intemperie no parecía muy de su agrado. Zhongli lucía tan tranquilo como siempre mientras caminaban. Childe tenia ambas manos en su espalda baja mientras hacía algunos estiramientos, al igual que Lumine que extendía sus brazos al aire y se estiraba un poco a los laterales. Se diría que ya deberían estar acostumbrados pero…
— Amaría una taza de té ahora mismo.
— Resiste un poco, no estamos lejos de Liyue.
Cuando llegaron al hotel la mayoría de ellos se fue a vestirse y a dormir, Childe tan solo se dio un baño rápido y se vistió para salir a su deber. ¿Lumine? Había salido con Paimon a explorar o algo así. Era mejor que no estuviera cerca, no sabe cómo reaccionaría la aventurera sabiendo que Childe tenia un pendiente con los Fatui. Se vio frente al espejo antes de salir rumbo al punto de reunión pero ni bien pone un pie fuera del hotel una voz lo detiene.
— ¡Señor Childe!
Era esa niña alquimista, bajaba con prisa las escaleras y corría por el pasillo sujetando algo con sus dos manos. Parecía importante, era un delgado y largo tubo de ensayo con un extraño líquido dentro. Lo toma en una de sus manos cuando la estudiante se lo ofrece.
— Por fin terminé la poción que el maestro Albedo me pidió. —Con eso, su misión estaba completa. Se lleva una mano al pecho y suspira, la carrera de recién aceleró su corazón y tenia la cara roja por el esfuerzo. — Por favor, úsela cuanto quiera. Si pasa cualquier cosa extraña por favor venga a mí, pero no creo que pase. ¡Mis pruebas me dicen que es completamente segura!
— Claro. Gracias. —Childe coloca el tubo de ensayo en un bolsillo interior de su chaqueta, lo tendría en mente. Pero debía irse. Se despide rápidamente y se da la media vuelta para irse con algo de prisa. Sacarosa lo despidió hasta que ya no lo vio más, y entonces volvió al hotel. Era hora de usar esa cama para descansar porque su espalda la estaba matando.
Antes de llegar hasta el sitio donde era la reunión, le echó un vistazo más de cerca al extraño líquido púrpura. ¿Debería confiar? Albedo era un caballero de Favonius después de todo, la cabeza dentro de la parte de Alquimia en Mondstadt. Sacarosa era su estudiante, casi un fiel reflejo del alquimista. Pero… Por alguna razón, pese a que su cabeza dudaba, no sentía dudas en su corazón. Al final, le quita el tapón y bebe todo de un trago.
El sabor era particularmente extraño, no podía compararse a nada que hubiera probado antes. No era agradable pero tampoco asqueroso. Guarda de nuevo el tubo de ensayo, ¿seguramente la chica lo querría de vuelta después? Cambió su cara a una más seria y se aproximó al grupo de Fatui que lo esperaban.
Esperen, ¿ese que ve es Teucer con Lumine y Paimon? Lo notó mientras hablaba, cambiando inmediatamente las palabras en su mente para adecuarlas a su penosa situación. Cabe mencionar que el día fue bastante… extraño, pero muy divertido al final.
Nunca pensó que Lumine conocería a una parte de su familia de esta forma.
