¿El amor es realmente tan fuerte?
- Dias de sol -
Izquierda, derecha y luego cubrir un golpe bajo. La espada de Lumine bloqueaba con rapidez todos los ataques de las cuchillas que se dirigían hacia ella. Los afilados ojos azules del heraldo no se apartaban de los suyos, amielados, en ningún momento. Eran ataques muy fuertes y certeros, no tenía ni un poco de piedad ni siquiera por ser ella.
— ¡Lento!
— ¡Hey!
La cuchilla, que iba directamente hasta su vientre, de repente fue girada por la misma mano que la sujetaba y lo que pudo haber sido una herida falta terminó siendo apenas un fuerte golpe con el puño. El cuerpo de Lumine retrocedió al instante y soltó la espada sin querer, sujetándose el abdomen por la impresión del golpe. Le sacó todo el aire con eso.
Apenas la espada toca el suelo, Childe se incorpora para cambiar su posición de ataque. Con un pie empuja un poco la espada que entonces patea hacia Lumine de nuevo.
— ¡No te detengas y tómala de nuevo! ¡Ningún Fatui va a tenerte piedad, aunque estés desarmada!
— ¡S-Sí!
Lumine se inclina para sujetar el mango de su espada justo a tiempo para bloquear otro de los ataques de Childe. Algo de hydro le salpicó en el rostro por la inercia del movimiento. Pero Childe tiene otra cuchilla, que apenas y alcanza a esquivar al dar un salto hacia atrás. Entonces Lumine toma su arma con firmeza e inclina su cuerpo ligeramente hacia el frente, frunciendo sus cejas.
— ¡Mi turno!
Pudo verse reflejada por un instante en los ojos afilados de Childe cuando se acercó hacia él con el filo de su espada por su franco derecho. El primer ataque no lo alcanzó, pero el segundo sí. Rasgó su brazo, y aunque se sintió un poco culpable por la herida no dejó que eso se interpusiera en su entrenamiento y rápidamente arremete de nuevo. El combate se hizo cuerpo a cuerpo nuevamente, anemo e hydro iban y venían mientras Bárbara tomaba un sorbo refrescante de una bebida veraniega de Liyue. Sacarosa, sentada a su lado en el mismo tronco, tomaba apuntes velozmente sobre el entrenamiento.
— ¡Muy bien Childe, es hora! ¡Adelante! —Le gritó Sacarosa al heraldo, y Lumine se apartó al instante.
— ¡Allá voy, señorita!
Su visión chisporroteó un poco, pasaba de azul a morado en parpadeos rápidos. Finalmente tomó un aspecto a una visión electro, y sus cuchillas se hicieron casi tan largas como dos lanzas por la inestable energía electro. Si bien su apariencia no cambió como Tartaglia, era la fase antes de su forma como heraldo. Se puso la máscara al frente y se lanzó contra Lumine con una daga al frente y otra tras su espalda.
Le costó esquivar ese golpe, Bárbara y Sacarosa gritaron de lo increíble que se vio su salto, mientras que Paimon animó a Lumine con todo lo alto que sus pulmones podían gritar. Childe arremetió contra ella una y otra vez, ¡sus ataques tenían un alcance impresionante! Cada vez que tiraba una flecha hydro o que utilizaba sus cuchillas metía a Lumine en aprietos. Lo que dijo fue verdad, en serio mejoró. Pero no era el único con un as bajo la manga. En un momento, cuando lo tenía lo suficientemente cerca, Lumine pisó el suelo con tanta fuerza que retumbó y las piedras geo mandaron a volar a Childe algunos metros en área. Fue suficiente para protegerse, la reacción le dio un escudo por un rato.
Cayó algunos metros hacia atrás, sobre su trasero. Eso dolería más tarde.
— Mh, tener la bendición de los arcontes es casi como tener un engaño, supongo. —Murmura Childe mientras se pone de pie, acomodándose la máscara Fatui de nuevo frente al rostro. — Eso no va a detenerme como la última vez. Deberías rendirte, ¡después de todo esto se trata sobre mí!
Tanto Bárbara como Sacarosa abrieron su boca de la impresión que les causó ver a Childe en acción. Tenía un manejo de armas perfecto, era demasiado modesto al decir que el arco era lo que peor se le daba. Pese a que estaban peleando a varios metros de ellas, se abrazaron cuando una ráfaga de aire llegó hasta ellas por el geo de Lumine. Sacarosa alcanzó a tomar a Paimon de su capa para que no se fuera volando.
— ¡Necesitas más que eso para detenerme! —Childe juntó las cuchillas electro, una enorme lanza de dos cabezas apareció. Encajó la lanza electro en el suelo para usarlo como punto de apoyo y levantarse de un salto. A una velocidad vertiginosa, volvió a acercarse a Lumine. Golpes iban y venían, el sonido metálico de la espada de la viajera resonaba en cada uno de ellos. La energía electro chisporroteaba alrededor de Childe, el sonido era estremecedor.
Estaba siendo demasiado duro con ella, ni siquiera por ser un entrenamiento acordado tenía compasión alguna. No podía contraatacar porque ni siquiera tenía tiempo para ello, Lumine estaba en aprietos. La risa de Childe era alta y ruidosa, parecía realmente entregado a esto. Estaba en problemas.
— Esto es un entrenamiento, ¿¡sabes!?
— ¡Una pobre excusa para no darlo todo!
No tenía caso, pero después de todo el entrenamiento era sacar a relucir el engaño sin llegar a usar a Tartaglia. No tenía otra opción más que esforzarse también. En cuanto Lumine se lo tomó en serio, tal como Childe deseaba, las cosas cambiaron. Logró encontrar un tiempo muerto para golpear con su espada y desviar una cuchilla hacia afuera. Con ese nuevo camino que abrió fue más sencillo seguir atacando, una y otra estocada eran dirigidas para él. Su ropa estaba rasgándose, igual que su lindo vestido. Pero ni siquiera alcanzaba a tocarle la piel, él era demasiado rápido.
Una nueva piedra geo hace que Childe de un salto hacia atrás para aprovechar el impulso que le dio al aparecer bajo sus pies de repente, fue una buena forma de aprovecharlo tiene qué admitirlo. Con el arco, apuntó de último momento desde arriba directo hasta ella. La flecha hydro fue lanzada seguida de una flecha electro, y aunque no le dieron la reacción de electrocargado la hizo quejarse mientras sentía el dolor de la descarga en su carne. ¿Amor a primera vista, dijo Lisa alguna vez? Oh, era más doloroso que eso, en opinión de Lumine.
Los labios de Childe se tuercen bajo la máscara por un segundo, para ser sincero había pensado que no se atrevería a dañar a Lumine pero tal como lo pensó… ¡Era demasiado divertido! Una sonrisa siniestra decoró su rostro pese a que nadie podía verla. Tampoco era necesario, era su propio y retorcido gusto. Aterrizó en el suelo de nuevo y el arco se dividió en sus dos lanzas electro. A este punto era increíble que su cuerpo no se resintiera ni un poco. Deseaba ya probar a Tartaglia así pero ya rompió demasiado las reglas, Lumine estaría muy enojada con él. Como si el enojo de ahora no fuera suficiente.
La mirada de ira que le dirigía ahora lo hacía sentir de una forma… especial.
Ambos se acercaron de nuevo, la energía anemo y electro crearon una electrificante reacción de torbellino que llegó incluso hasta donde las chicas veían el encuentro. Bárbara gritó y cerró sus ojos, por suerte Paimon ya estaba sentada sobre el regazo de Bárbara y ésta la abrazó con fuerza. La bitácora de Sacarosa voló, no pudo hacer nada para evitarlo… Era eso o sus lentes.
Al abrir sus ojos, Childe estaba contra el suelo con la punta de la espada de Lumine contra la garganta y su capa roja siendo fuertemente sujetada por la misma aventurera, era una pose de completa dominancia. La mandíbula de las dos cayó hasta el suelo, se acercaron de inmediato corriendo. Aunque Sacarosa primero fue por su bitácora, a unos cuantos metros. ¡Oh no, sus apuntes sueltos estaban dispersos!
— ¡Eso fue increíble!
— ¡Lumine ganó!
Lumine respiraba con agitación, cuando el polvo que se había levantado por fin se dispersó la escena pudo hacerse más visible.
— Ya es suficiente, Childe.
— Aah… Qué decepcionante… —Childe se quita la máscara y suspira, apoyando su mentón contra la espada de Lumine. Le pone esos lindos ojitos de cachorro. — Aunque puedo durar más con el engaño, aún no es suficiente para derrotarte. ¡Qué vergüenza! —Pese a lo que decía, sus ojos estaban brillantes. La imagen que tenía de Lumine era hermosa, lucía tan fiera y hermosa con ese aspecto salvaje y dominante.
— No digas eso. —Lumine baja su espada y le ofrece una mano, soltando también su capa. Tal vez eso fue demasiado. Cuando Childe la toma, ella usa algo de fuerza para ayudarlo a ponerse de pie. — Eres bastante fuerte ahora mismo. Me metiste en aprietos.
— Oh, cuando quieras. Sabes que me encanta meterte en problemas, señorita~
Toma la misma mano que le fue ofrecida y atrae el cuerpo de Lumine hasta el suyo de golpe en un abrazo. Su mano presiona gentilmente la espalda de Lumine para mantenerla cerca. Childe era alto, más que Lumine, pero eso no era problema si podía encorvarse un poco y darle un beso en la frente. Fue Lumine quien se puso de puntillas para alcanzar sus labios en un beso corto.
Bárbara y el resto llegan hasta ellos. La verdad, ver ese comportamiento las había sorprendido al inicio. Pero ahora, a tres días desde aquella noche que pasaron todos juntos en la hoguera, ya no era incómodo en absoluto. Aunque a Lumine aún le seguía dando algo de pena hacer cosas así en público Childe parecía más que feliz.
— ¡Gran trabajo, chicos!
Childe sonríe y suelta a Lumine, quien retrocede un par de pasos y suspira con gran cansancio. Su rostro seguía rojo por todo el esfuerzo y por la vergüenza de ese último beso. Fue lindo.
— Tal como lo pensé, esa visión falsa se ve muy peligrosa…
Lumine se ríe tras decir otro comentario sobre lo exagerado que fue Childe al final, y en lugar de contestarle él solamente la mira de forma fija. Lumine se calló, esa mirada… Esa mirada decía muchas cosas, era tan oscura y llevaba una propuesta hacia ella. ¿Acaso está entendiendo bien, o sus pensamientos la estaban traicionando?
Mientras Bárbara curaba, Sacarosa leía en voz alta sus apuntes sobre Childe usando su engaño. Sorprendentemente, gracias a aquella poción no sentía tantas repercusiones luego de usarlo. Tal vez con Tartaglia sería diferente, pero por ahora estaba feliz con el resultado. Sobre todo porque ella aseguró que la fuerza seria únicamente suya y que esto era alguna clase de analgésico.
Las heridas de ambos fueron curadas, aunque no la ropa. Ambos estaban hechos un desastre en ese sentido. El vestido de Lumine estaba rasgado y la chaqueta de Childe tenia algunos cortes en la parte de los brazos. Bárbara toca un momento la visión hydro de Childe en su cinturón, curiosa.
— Volvió a la normalidad…
Childe pone ambas manos en su cadera y mira hacia abajo con una ceja enarcada. ¿No estaba demasiado cerca? Bárbara se da cuenta y retrocede al instante, cierto. Por alguna razón, pese a que ahora era más sencillo hablar con él, todavía ponía ese tipo de miradas frías y secas cuando una chica se le acercaba a él.
— Ya que el entrenamiento de hoy fue tan productivo, ¡Paimon propone ir a celebrarlo al restaurante de Xiangling!
— Paimon, quienes pelearon fuimos nosotros.
— ¡Al restaurante se ha dicho! —Exclamó con ánimos, ignoró completamente el comentario de Lumine.
— En realidad, tenía planeado volver al banco luego de esto a resolver ciertos… asuntos. No puedo acompañarlas. —Childe abre un poco su chaqueta y saca de un bolsillo interior su elegante billetera. Muestra por fin una generosa cantidad de billetes que ondea justo frente a la cara de Paimon, dejándola hechizada. Ni siquiera Lumine podía apartar su vista de tal cantidad de moras. — Es tuyo si me dejas llevarme a Lumine.
— ¡Trato hecho!
— ¡Paimon, no puedes venderme así!
¿Había sido una mala idea? ¿Tal vez demasiado obvio? Lumine había tenido ese tipo de preguntas desde que Childe la había tomado de la mano para irse. En algún momento sus caminos se separaron, pues efectivamente se dirigían hacia el banco. Childe no le dijo nada a ningún Fatui, ni siquiera a aquella señorita que era muy buena escuchando a escondidas cuando se acercó a ellos, preocupada por el estado de la ropa de Childe. Solo subió las escaleras con prisa y los encerró en una habitación.
Recordaba este lugar, era el mismo en donde le invitó una taza de té aquella noche de la tan desastrosa cita. Era un lindo recuerdo, pero ahora mismo no era lo que le interesaba aquí. Por lo visto, sí habían pensado en lo mismo pues ni bien esa puerta se cierra las manos de Childe se aferran a las suyas. La hace caminar con él, él de espaldas a la cama y ella de frente. Childe se deja caer sentado en el borde de la cama y usa sus manos juntas para atraerla de golpe a su cuerpo. Con sus piernas separadas Lumine entraba perfectamente entre ellas.
Labios se encuentran, las manos de Lumine se aferran a sus hombros y las de Childe, a su vez, a la cintura de la aventurera. Sus botas altas quedaron al lado de las botas cortas de Childe, a los pies de la cama.
Aunque habían pasado pocos días desde su primera vez juntos, esta no era la segunda vez que lo hacían. Desde que Lumine había correspondido y dado luz verde a Childe, él había sabido aprovechar cada oportunidad en Liyue. Como Fatui que era tenía una habilidad impresionante para escabullirse en donde fuera, eso incluía por supuesto ese sitio entre las piernas de Lumine. Pero en esta posición más bien parecía más sencillo que Lumine lo tuviera a él a su merced, pues el apretado pantalón de Childe al tener las piernas separadas resaltaba ciertas zonas y le imposibilitaba un buen movimiento a él. Lumine no supo desaprovecharlo y puso una mano sobre la entrepierna de Childe.
Se sorprendió enormemente cuando el bulto que sintió ya estaba un poco duro.
— ¿Childe?
— ¿Qué quieres que diga? —Contestó, con sus párpados ligeramente caídos y sus lindos labios brillantes por el beso. — Me pone de humor pelear contigo, señorita.
— Pervertido.
Su mano izquierda se ciñó a la forma, sobando por encima del pantalón mientras pone una rodilla sobre la cama. Lo sentía caliente y firme en su mano, ¿tal vez por eso le incomodó que Bárbara estuviera tan cerca? Porque esto era de Lumine, después de todo. Antes de que lo empujara sobre la cama, alcanzó a verla bajándose el short. ¿Así iba a ser hoy? La recibió con gusto encima de su cuerpo, sus manos no tardaron en volver a aferrarse a su hermoso cuerpo esta vez al sujetarla por la cadera. Lumine tomó su lugar sobre su entrepierna, balanceando con fuerza su pelvis sobre el bulto formado. Aunque siente más presión que nada, el solo hecho de verla moverse sobre él hacía que su sonrisa se torciera en una mueca extraña de placer y sus cejas se alzaran. Era una buena vista.
Si sus manos trataban de deslizarse bajo su falda, Lumine ponía más peso en donde se sentaba y eso le dolía un poco pero al mismo tiempo no podía evitar jadear. Sentía tanto calor, como si se asfixiara. Lumine era dura con la forma en que se movía, ni siquiera perdió el ritmo cuando se inclinó sobre él para besarlo. Al menos su dulce saliva lo aliviaba un poco, pero abajo era puro calor. Finalmente, en un descuido, consiguió deslizar sus manos bajo la falda y sujetarla bien. No la hizo detenerse, ¿para qué? Lo que hace le gusta, maldición, que siga. Apretó a dos manos su exquisito trasero y Lumine le mordió el labio en respuesta.
— Tocas demasiado.
— Tú tocas demasiado poco. —Contesta de vuelta, con una sonrisa de lado que hizo sonrojar a Lumine. Por esta vez, le va a dar la razón. Sus manos cosquilleaban ante la sola idea de volver a tocar su cuerpo pese a que esta mañana ellos…
Le abre la camisa de par en par, uno de los broches hizo un sonido un poco incómodo así que muy posiblemente lo echó a perder por la fuerza, ¿importaba? Tenía miles de chaquetas igual a esa, nada podría valer éste momento junto a su señorita. Lumine pasó sus manos por todo su pecho con hambre, pasando sus palmas por sobre sus pezones con algo de fuerza. Éstas pectorales eran magníficas… Se inclina hacia abajo para besar una, la delicadeza con la que pasaba sus dientes por encima hacía que Childe suspirara y deseara ya hundirse dentro. ¿Podía ser tan sensible aquí? No era la primera vez que lo notaba, solo era interesante.
Sus manos finalmente se deslizan hasta el cinturón de Childe, y mientras lo desata abre su boca para pasar su lengua por encima del pequeño montículo rosado. Childe suspira, en serio… No puede con el entusiasmo de esta mujer, ver hacia abajo era un arma de doble filo. Era una de las mejores vistas que posiblemente tendría en su vida, y al mismo tiempo la más letal. Se sentía tan avergonzado y precoz así, era una vergüenza para él mismo.
Finalmente desliza el cinturón fuera de su pantalón y sigue el botón, luego el cierre. Una de sus manos sujeta la erección, apretaba justo como le gustaba. Subió de nuevo hasta su boca. Él la recibió con hambre, sabe que es su debilidad que lo apriete así… La mano de Lumine era firme, el miedo que su inexperiencia le generaba se había ido hacía poco pero el cambio era incomparable. Se quejó entre los bonitos labios de Lumine cuando quitó su mano, pero cuando se sentó sobre él… Sus manos apretaron la fina cobija roja bajo su cuerpo, era sobre la ropa interior de Lumine pero aun así se sentía mil veces mejor ahora que él estaba expuesto.
Su propia erección estaba siendo restregada contra su vientre, podía sentir la calidez de su presemen en su propia carne cada vez que Lumine iba hacia adelante. Era extraño, cálido y pegajoso. ¿Se siente así cuando se abrazan desnudos? Seguramente sí, debería sentir vergüenza de tener su presemen en el vientre pero de hecho, no le importaba. Desliza sus manos hacia las piernas de Lumine de nuevo. Esa falda, mh… Si tan solo…
Ella le permitió mover su cuerpo. Se queda quieta por un momento y él encuentra la oportunidad para separar sus muslos un poco. ¿Quiere ver, no es así? Dejará que vea. Lumine sujeta la falda de su vestido con ambas manos y la levanta para él, sus ojos estaban pendientes de cada reacción del pelirrojo. ¿Veía todo, no es así? Amó el instante en que el rostro de Childe se puso rojo y suspiró por la vista. En ese momento se sintió traviesa, ¿era una buena vista? Presionó de nuevo su pelvis, le haría el favor de mantener su falda así por un rato más.
Encontró este momento como oportuno para quitarse sus guantes, no los iba a necesitar.
Childe muerde su labio inferior y se aventura a estirar un poco más su mano hacia la ropa interior de Lumine. En ese momento la viajera se detiene y levanta un poco la cadera para dejarlo moverse con libertad. Justo por la zona de su entrepierna, consigue meter un dedo bajo la tela y la estira un poco hacia un lado hasta descubrir del todo la suave y húmeda carne que tan bien lo hacía sentir. Ahora piel contra piel podía sentir sobre su propia erección lo húmeda que estaba su señorita por él. Para él.
Pensó que iban a seguir así, pero de hecho Lumine aprovecha la oportunidad para llevar una mano entre sus cuerpos y sujetar la erección del pelirrojo. Con cuidado, Lumine guía la punta hasta su entrepierna, la sensación los hace suspirar a los dos. ¿Iba a ser así? Le gustaba que tomara iniciativa. Poco a poco, Lumine presiona con su cadera hacia abajo. Puede sentir cómo se abre paso hacia su interior, la hacía estremecerse. No puede soportarlo mucho y ni bien termina de sentarse, se muerde los labios e inclina su cabeza un poco hacia atrás. Childe se inclina al frente y sonríe contra su cuello expuesto.
— Ah, ya deseaba esto…
— Yo también. —Admite Lumine, cerrando sus ojos. Al sentir a Childe cerca abraza su cuerpo y acomoda sus piernas a los lados de su cuerpo, sobre la cama. Estaban sentados, con Lumine encima de su regazo. Su falda cayó de nuevo sobre sus piernas, cubriendo tan íntima unión entre ambos. ¿Pero a quién podrían engañar? Bastaría con notar la forma en que ambos se miraron, la forma en que Lumine se aferró al cabello anaranjado de Childe y él a su cintura, y finalmente el movimiento tan sugerente de la cadera de Lumine al montarlo.
Apretada, húmeda y caliente. Justo lo que necesitaba. Childe cierra sus ojos e inclina la cabeza hacia atrás tal como la mano de Lumine lo pide al tomarlo del cabello. Una lengua pequeña y húmeda lo toca desde labios hasta el mentón, da cosquillas. Es agradable sumar esta sensación con la otra… Las comisuras de sus labios se levantan e inevitablemente gime su nombre cuando Lumine vuelve a su boca para besarlo. Era hermosa, era atrevida y era fuerte. ¿Había una mejor combinación? ¿Había en serio otra persona así de correcta para él?
Desliza sus manos hacia abajo hasta sujetarle los muslos con fuerza, deteniéndola en seco al no permitirle moverse. Childe hace un pequeño esfuerzo para levantar a Lumine lo suficiente como para salir de su interior y entonces gira sus cuerpos para irse directamente a recostar en la cama, con él arriba ahora. Todo esto era muy lindo, pero él necesitaba continuar de otra forma. Pone sus brazos sobre el colchón, justo a los lados de la cabeza de Lumine. Con esta pose prácticamente estaba recostado sobre Lumine, lo único que evitaba que la aplastara eran sus rodillas y sus brazos.
Lumine lo miraba con reproche por lo que hizo, pero de todas formas su cintura pronto se ve abrazada por las hermosas piernas de la aventurera. De hecho, con ayuda de sus pies, Lumine consigue bajarle el pantalón hasta las rodillas. Así el cinto no sonaría tanto… Y podría moverse mejor, ¿no? Esa señorita piensa en todo, Childe lo aprecia. Baja un poco la cabeza hasta recargar su frente con la de Lumine, sus respiraciones se mezclaron por unos segundos.
— ¿Una ayudita más?
Ambas manos de Lumine viajan entre sus cuerpos, una atrapando la erección húmeda de Childe. La otra mano va hacia su propia intimidad y separa un poco con sus dedos sus labios exteriores, guiándolo nuevamente hasta ella. Ni bien siente el lugar, Childe cierra sus ojos y empuja contra su cuerpo. Lumine gritó y se aferró a sus brazos con fuerza, él solo se ríe y se disculpa por sorprenderla. Aunque era obvio que no lo sentía en absoluto.
— No te enojes, preciosa. Solo estoy ansioso. —Murmura contra su oído. Las manos de Lumine encajaron las uñas, pero ya se estaba acostumbrando. ¿Sabe cuántos rasguños tienen sus antebrazos y su espalda? Los aceptaría todos, después de todo se los estaba ganando. Atrapa el lóbulo de la oreja de Lumine y espera tan un momento su respuesta para entonces moverse contra ella.
Lo hace fuerte, el sonido de sus cuerpos no tardó en llenar la pequeña habitación junto a los suspiros y gemidos de ambos. Las manos de Lumine encontraron su sitio justo en la amplia espalda de Childe, aunque bajaban de vez en cuando en caricias hasta su espalda baja. Era un cosquilleo agradable, pero no tan agradable como escucharla gemir en su oreja. Él lo hacía igual, cada vez que gemía su nombre sentía como si ese interior lo apretara un poco más todavía, ¿le gustaba tanto?
El cuerpo de Lumine se movía bastante bajo el suyo, todavía era muy sensible al placer. Se arqueaba, presionaban sus pechos contra su torso y también levantaba su cadera a veces para que al encontrarse se sintiera mejor para ambos. Era lindo verla disfrutar tanto, y también escuchar. Ni siquiera podía mantener sus ojos abiertos y lo llamaba. Se aferraba con tanta fuerza a su cuerpo pero al mismo tiempo no hacía nada para escaparse de estas sensaciones. Childe asoma la punta de su lengua para lamer desde su hombro hasta su cuello, pasando por su garganta hasta el mentón. La sentía temblar incluso bajo su lengua, tan linda. Su escaso vello púbico acariciaba por segundos su entrepierna cada vez que empujaba hacia ella y parecía disfrutarlo un poco más que todo lo demás. Sí que tiene un punto sensible en su clítoris. Ya comenzaba a conocer mejor su cuerpo.
Se apoya en un solo brazo y ladea apenas un poco su cuerpo para que su mano alcance a abarcar la forma de su pecho izquierdo. El vestido estorbaba, pero hacerlo con ropa tenía su encanto de vez en cuando… Toma con su lengua cada pequeña gota de sudor que alcanzaba a ver por su cuello y hombros. Ni siquiera se tensó cuando las uñas de Lumine volvieron a encajarse en la piel de su espalda. Se levanta un poco y la mira desde arriba, sonriente.
Se veía hermoso así. Lumine abrió sus ojos cuando lo sintió apartarse y se topó con tan hermosa vista. Childe estaba ahí, mirándola con esa cara satisfecha y extraña de nuevo. Extiende sus manos hacia la cara del heraldo, sus mejillas están ardiendo como si tuviera una severa fiebre. Le presiona el labio inferior con su dedo pulgar y él la muerde suavemente, chupando luego su dedo mientras se acomoda de nuevo cerca de ella hasta llegar a sus labios. La chica cierra sus ojos y lo acepta de nuevo entre sus brazos, pero no iba a soportar mucho más así. Un insistente cosquilleo en su zona íntima hacía que todo se sintiera mil veces mejor, el sonido húmedo era realmente estimulante también. Pero lo mejor era escuchar la voz de Childe ahogar sus sonidos en su beso. Era el cielo, hacer esto era increíble.
Se aferra con fuerza al cuerpo de Childe. Sus sonidos comenzaban a ser más agudos y cortos, suspiraba su nombre de una forma tan necesitada que comprendió lo cerca que estaba. No podía fallarle, Childe se apoya sobre sus rodillas y se toma un instante para apartar su flequillo húmedo de la frente, resoplando un poco. El sudor comenzaba a resultarle molesto, pero ni siquiera eso lo distraería de su meta principal: complacerlos a los dos. Grande su sorpresa cuando el cuerpo de la viajera comenzó a temblar cuando Childe retomó las embestidas. Segundos después Lumine gritó su nombre. Fue tan violento que incluso levantó su cadera e hizo que Childe saliera de su cuerpo sin querer. Se agarraba con tanta fuerza a las sábanas, en serio estaba temblando.
La vista valía la pena, sin duda. Pero no esperaba que lo sacara de su cuerpo así. Estaba empapado, su chaqueta estaba húmeda por completo desde la parte del vientre y sus pantalones en todo el frente gracias a Lumine. La envidiaba tanto, siempre tenía orgasmos tan fuertes. Injusto. Ah, también era injusto que lo sacara de su cuerpo… estaba goteando, tan necesitado y solamente ella podía ayudarlo ahora. El cuerpo de Lumine todavía temblaba, pero eso no le impidió a Childe tomarla por las rodillas y hacerle separar sus piernas de nuevo. Con cuidado de no lastimarla, pasa sus manos por la parte trasera de las rodillas de Lumine y la ayuda a doblar sus piernas un poco hasta que las rodillas tocan el colchón, justo a los lados de su cabeza. En esta pose, tan expuesta, era inevitable no avergonzarse. Termina por quitarle las bragas por fin, no harían falta para continuar de todas formas.
— Es- Espera, estoy-
— Sensible, ya lo sé.
Childe guía su miembro de nuevo hasta la sensible entrada y ni siquiera duda, el grito de Lumine fue tal vez el más agudo y largo que le haya escuchado. ¿La lastimó? Tenía la cara roja, pero no podía ver nada de dolor en su rostro. Tal vez se precipitó un poco… El vestido estaba tan desordenado que podía ver sus pechos perfectamente. Como siempre, tiene las vistas más vergonzosas de la heroína de Mondstadt y Liyue. Ese pensamiento consiguió que su mente se nublara otro poco más, torciendo su sonrisa con ese extraño sentimiento de malicia y perversidad. Childe embistió fuerte, su cuerpo estaba tan sensible que movía su cadera tratando de escapar dela sensación pero fue cuestión de tiempo antes de que sus dulces gemidos volvieran a rebotar en las paredes dela habitación.
¿No era demasiado? Se abrazaba el pecho ante esa necesidad de aferrarse a algo, la mirada de Childe era tan hambrienta y pesada. Se sentía deseada, pero también… hay algo más, algo más que la hace estremecerse y querer estar tan cerca de él como su cuerpo se lo permita. Como si no fuera suficiente, nuevamente ese cosquilleo molestaba en su bajo vientre, preparándose de nuevo para su culminación. Fue muy rápido pero no pudo evitarlo, estaba tan sensible. Incluso el roce del aire la estremecía, ¿él estaría igual?
Childe la sujetó bien por la cadera y así, con las piernas sobre sus hombros y su pecho casi expuesto del todo, Childe le dio a Lumine otro orgasmo. Las deliciosas sensaciones de su piel apretándolo le regalaron a él el suyo, su propia gran liberación que lo hizo encoger un poco sus hombros y entreabrir sus labios para gemir el nombre de su señorita.
Salió de su cuerpo tan solo cuando la sensación de cosquilleo terminó, sentándose sobre su trasero. Childe pasa una mano por su cabello para apartar su flequillo húmedo de la frente y suspira ruidosamente, abriendo sus ojos un poco. Podía ver el cuerpo recostado de Lumine, aún con sus piernas flexionadas y separadas, luchar por aire tal como él lo hacía. Su pecho subía y bajaba con rapidez. La falda del vestido se le amontonaba en el vientre y dejaba a la vista su zona más privada. Ah… qué problema, en serio hizo un desastre ahí. Pero confirma, al volver a bajar la mirada hacia sí mismo, que Lumine dejó otro más grande todavía en él. Dos orgasmos, era una chica envidiable.
— ¿No te lastimé?
— Para nada…
Su tono tan melodioso, sumiso y satisfecho le sacó una risita a Childe. Por un momento se preocupó por su insistencia al final pero menos mal no estaba molesta con él.
Estaba cansada, pero extremadamente satisfecha. Su entrepierna todavía le cosquilleaba un poco y su pecho apenas y logró acompasar su respiración. Lumine junta sus piernas y extiende sus brazos a todo lo largo de la cama, cansada. Mantuvo sus ojos cerrados hasta que un sonido metálico llama su atención. Al abrir sus ojos lo primero que alcanza a ver es a Childe quitándome la chaqueta y la camisa, sentándose luego para quitarse el pantalón. Era incómodo tenerlos tan húmedos ahora. Al darse cuenta de que Lumine lo ve, le dirige una mirada y le sonríe.
— ¿Volviste en ti?
— ¿Eh?
— Terminamos hace como cinco minutos.
Las mejillas de Lumine se colorean de nuevo, ¿en serio le tomó 5 minutos recuperarse? Era vergonzoso, solo esconde su rostro en sus manos. Childe la hace hacer muchos esfuerzos que nunca antes había hecho, después de todo. Pero si hay que ser justos, a él le dolía un poco la cadera. Hasta ahora, sus aburridos encuentros en el pasado no se comparaban a los encuentros con Lumine, la sensación que le dejaba estar con ella era insuperable. Childe se acerca a la cama de nuevo, completamente desnudo ahora, y la hace sentarse para abrazarla. La aventurera cierra sus ojos cuando la húmeda sensación de algo saliendo la incomoda, pero el cariñoso abrazo de Childe la sumerge en un mar de fantasías que la hacen sonreír y buscar un lugar en su hombro, apoyándose en él.
Pensó que solo quería abrazarla, pero de hecho sus manos tomaron la falda de su vestido para levantarlo y desnudarla. De inmediato la abrazó, apretando sus lindos pechos contra el suyo otra vez.
— ¿Incómoda? —pregunta en un susurro cerca de su oído, sacándole una risita pequeña. La sensación es agradable.
— Expuesta. —Dice Lumine. Se queda quieta cuando Childe se echa para atrás y le echa un vistazo para nada sutil a su pecho expuesto. Ya se había tardado en querer verlas, aunque no eran de un tamaño tan exuberante… a Childe le gustaban mucho, era fácil verlo. Siempre le miraba el escote cuando tenía oportunidad y en la intimidad, siempre buscaba acariciarlas y besarlas fuera la posición que fuera. — Lo siento todo dentro…
— ¿Es incómodo?
— Sí, un poco. —Admite.
Childe baja una de sus manos hasta la entrepierna de Lumine solo para tantear, sorprendentemente la humedad de ahí llena su mano al instante. Oh, las cobijas serán un desastre… no valía la pena mandarlas a lavar, simplemente las quemaría y conseguiría otras después. Ni bien las yemas de sus dedos la rozan, Lumine cierra sus ojos y recarga su frente contra su hombro. No está tan sensible como hace un momento, pero eso igualmente se siente bien. Childe sonríe para sí mismo y comienza a acariciarla con cuidado, recogiendo un poco de esa humedad con sus dedos. Tenía la palma ya llena de su semilla, deslizándose hacia su muñeca y brazo casi. Lumine se arrodilla y mantiene su falda elevada mientras Childe ladea un poco su cabeza y se acerca a besar su pecho.
— Van a entrar. —Avisa, y Lumine asiente mientras se aferra a los hombros de Childe. Está nuevamente sonrojada y apretado sus labios mientras soporta el impulso de mover su cadera junto a sus dedos.
Empuja sus dedos con cuidado en su interior, el sonido hace que Lumine apriete sus párpados cerrados y desee esconderse de la vergüenza. Esto era demasiado íntimo, jamás pensó que Childe la limpiaría. Sentía sus dedos moverse en su interior, tratando de empujar todo hacia afuera. Su mano ya estaba llena de sus fluidos, pero va, para empezar, fue su culpa ¿no? De todas formas, no se siente para nada incómodo por tocar algo suyo, incluso las reacciones de Lumine se le antojaban adorables. Evitaba su mirada y apretaba sus labios hasta ponerlos rojos. Toda su cara era como un tomate.
Se le escapa un sonidito cuando la lengua de Childe pasa por encima de su ya de por sí sensible pezón. La forma en que la tocaba ya no era para limpiarla exactamente… presionaba suavemente su clítoris con la yema del dedo pulgar, mientras esos dos dedos seguían entrando y saliendo gentilmente de su cuerpo. Apenas la respiración de Lumine se vuelve pesada de nuevo ya se siente con la espalda contra el colchón por, ¿segunda vez? Tal vez tercera, no podía pensar en eso ahora mismo. Separa sus piernas y se sujeta de nuevo de los brazos de Childe.
— Childe… Aah… ya nos tardamos mucho…
— Entonces tendrás qué darte prisa, ¿no?
Era prácticamente imposible presentarse en público sin un baño de por medio. No solo por su aspecto, sino más por el sudor y las señales obvias de que habían estado juntos. Lumine estaba algo pegajosa ahora pero Childe estaba peor luego de atrapar cuatro orgasmos de Lumine con su cuerpo, ni más ni menos. Luego el problema fue la ropa, al menos para ella. Childe buscó algo en su armario para ella pero o todo era muy grande, o era de hombre. Lumine no tuvo más remedio que usar el mismo vestido hasta que Childe la llevó a una tienda de ropa para conseguirle algo adecuado. Ella tiene más vestidos en el hotel, pero quedaba más lejos regresar hasta allá que buscar algo improvisado camino al restaurante.
Pese a que Childe insistía en que viera todo con detenimiento para escoger, Lumine tan solo escogió lo primero que le gustó y le quedó y salió de ahí con un lindo conjunto de una pieza. Era un vestido largo y blanco con detalles discretos y lazos azules en los bordes. El vestido era bonito, pero Lumine lo hacía perfecto. Childe no podía apartarle la mirada ni al escote ni a sus piernas cuando caminaban, pues tenía un corte en la pierna derecha casi hasta la cadera.
— Eres muy obvio… —murmura Lumine, cruzándose de brazos. Eso no hizo sino resaltar más su pecho y poner en aprietos a Childe, quien solo ríe con un tono nervioso y maldijo en sus pensamientos no poder volver al banco.
Cuando llegaron, como era de esperarse, sus compañeros ya estaban comiendo. Xiangling los recibe con una bonita sonrisa y elogia el vestido de Lumine, ¡De hecho se parece un poco al atuendo de la cocinera! Con el mismo corte en el pecho, por ejemplo. Bárbara chilló al verla y le preguntó por la tienda donde había ido, Sacarosa no notaba diferencia en Lumine para ser sincera… y Paimon estaba más concentrada en terminarse las deliciosas bolitas de arroz como aperitivo.
— ¡Lumine, por fin llegaron!
— Ya que nuestra ropa era un desastre, le compré a Lumine un vestido para esta ocasión. ¿No es bonito? Mi señorita lo luce tan bien~ —Childe corre una silla para atrás y toma una mano de Lumine para guiarla y sentarla en esa misma silla, sonriente. Luego toma asiento él entre Lumine y Paimon. Ella masticaba el arroz mientras veía a Lumine, lucía radiante.
— ¿Por eso se tardaron taaaaaanto? —Oh, ese tono. Paimon sabía exactamente por qué se habían tardado y trataba de molestarlos a propósito. Bárbara se cubre la boca con ambas manos y Sacarosa toma nota mental al respecto. Childe alza ambas cejas, sorprendido por la pregunta. ¿Cómo debía exactamente responder sin ser indiscreto?
Como si todo en el mundo se pusiera de acuerdo para hacerlo más incómodo todavía, todas las voces en los demás clientes en el restaurante cesaron de repente. Fue como si el tiempo se hubiera detenido pero absolutamente todos fueran conscientes de lo que sucedía. Lumine bajó el rostro con vergüenza.
Childe decidió para sí mismo que no había forma de salvar la situación sin que resultara más vergonzoso. Solo suelta una risa y dice:
— No la molestes o ya no hay comida para ti, Paimon.
Paimon se lleva ambas manos a su boca, exaltada. ¡Eso era maltrato!
— ¿Esto es para Jean?
— ¡Sí!
Bárbara coloca sobre la cama una pequeña cajita verde menta, y al levantar la tapa dentro puede verse una bonita pulsera con pequeñas piedras, siendo la principal una en forma de gota hecha de cor lapis. ¿Qué joya más adecuada de Liyue que ésta? Lucía muy animada, Sacarosa pidió permiso para tomar la pieza y cuando lo tuvo, lo observa de cerca con un pequeño accesorio frente a su lente. Era una especie de lupa. Incluso vio el cor lapis a contraluz y quedó maravillada por lo brillante y puro que estaba.
— Es una pieza genuina, eso es seguro. Zhongli sabe mucho de estas cosas. —Murmura Childe, quien estaba sentado en esa misma cama pero más cerca de la cabecera, con Lumine justo al lado. De hecho, el brazo derecho de Childe pasaba por detrás de la espalda de Lumine hasta su cintura en un abrazo algo flojo y ella estaba recargada contra su hombro, también mirando la escena con una sonrisa. Lumine asiente.
— El maestro Zhongli es un experto en esto. —apoya, y Bárbara asiente efusivamente.
— ¡Sí, no se detuvo hasta que encontró la pieza de cor lapis más bonita de todo el mercado! Y entonces encontró un lugar para que lo hicieran una pulsera. ¿Creen que le guste?
— Mhh, déjame ver. —Paimon se acerca y Sacarosa le ofrece la elegante pulsera. ¡Qué bonita! Se la devuelve a Bárbara, quien la deja dentro de la pequeña cajita y vuelve a guardarla entre sus cosas.
— Le gustará, aunque ella se ve como una mujer ocupada sin duda se preocupa de verse bien. —Childe hace un ademan desinteresado con su mano. — Esa pulsera no es nada escandalosa y se ve bien, así que la usará seguro.
Sus palabras hicieron que los ojitos de Bárbara se llenaran de ilusión. ¿Será que eso pasará~? ¡Se sentiría muy feliz si la ve usarla! Lumine y Paimon compartieron una mirada divertida y luego voltearon a ver a Childe, quien enarca una ceja ante la repentina sensación de ser el centro de atención.
— ¿Mh?
— Estás hablando como una chica.
— ¡No puede ser!
El coro de pequeñas risas lo hacen rodar los ojos y sonrojarse, ¿en serio? Pero venga, no era tan malo. Al final suspira y se ríe a secas apenas unos segundos, mas sarcástico.
— Es porque siempre que viajas, lo haces con otras mujeres. ¿No hay hombres en el gremio de aventureros? No se ofendan, señoritas, es agradable salir con ustedes de aventuras. Pero necesito más testosterona por aquí.
— ¿Testosterona? —Pregunta Bárbara, llevándose una mano al mentón.
— Es la principal hormona de los hombres. Es otra forma de decir que necesita viajar con otros hombres. —Informa Sacarosa, acomodándose los lentes con un pequeño gesto.
— Oh.
— Bueno, conozco a otros aventureros. ¿Ya te hablé de Bennet y de Razor?
Childe asiente, sí. Le contó sobre sus amigos en una de tantas ocasiones que pasaron un agradable rato a solas. Childe le preguntó sobre sus amigos de Monsdtadt.
— Y aquí en Liyue, están Chongyun y Xingqiu. Pero también están… No, no, no, él jamás querría salir de viaje…
Childe enarca una ceja.
— ¿Hablas de ese adeptus solitario?
Lumine asiente, apartándose un poco cuando Childe se estira un poco hasta tronarse la espalda.
— Una lástima, por tu descripción diría que es bastante fuerte. Medir mis fuerzas contra un adeptus sería… Ah~ Realmente quiero una batalla así.
— ¡Bueno, podrías tratar por llamarlo! —Opina Paimon en voz alta, y todos comparten miradas entre ellos. ¿Deberían? Sacarosa ciertamente sentía curiosidad por ver a una de esas criaturas protectoras de esta tierra, Bárbara tenía miedo… pero Lumine sabía lo que pasaría. Por la insistencia de Childe y Sacarosa llamó al Adeptus por su nombre tres veces, pero nada.
— A Xiao no le gustan las multitudes.
— Solo somos cinco.
— ¡Eso es una multitud para él! —Paimon se cruza de brazos, pero luego chasquea los dedos cuando una idea viene a su cabeza. — ¡Tofu de almendras!
— ¡Oh, es cierto! Cocinaré un poco, ¡ya vengo!
Lumine se levanta de la cama y busca entre su inventario por los ingredientes. Al encontrarlos, sale de la habitación con prisa junto a Paimon. Se pensaría que el silencio sería incómodo pero… de hecho, Sacarosa tomó el liderazgo de la conversación y pronto los tres hablaban sobre Zhongli y su extrema sabiduría. Childe no diría que es un arconte, por supuesto, por eso era divertido escucharlas tan sorprendidas.
El tema cambió a la linda ropa que Bárbara compró en compañía de Zhongli. Cuando ella dijo que él le había comprado un vestido a modo de regalo, Childe solo pudo pensar que usó su dinero para eso. ¿Qué remedio? Al menos el vestido era lindo, ella lucía muy contenta cuando lo presionó contra su cuerpo y dio una vuelta como si lo estuviera usando realmente. Ver todos esos olanes entre capa y capa le hizo imaginarse a Lumine en uno así, ¿no sería lindo? No es como que su ropa actual no sea linda, ese vestido tiene lo suyo. Un grandioso escote y un corte adecuado para pelear, ¡perfecto para una mujer aventurera! Pero por alguna razón, la idea de ver algo más casual y hogareño en ella le… atraía. Por ejemplo, el vestido que le compró hoy era realmente lindo. ¿Lo usaría para él de nuevo? Tendría qué preguntarle.
— ¡También compré unos zapatos nuevos! Pero, umh… están allá arriba…
Bárbara señaló el ropero de la habitación, estaba justamente arriba del mueble. Zhongli lo dejó ahí pero no pensó en que Bárbara era un poco… corta de estatura. Y Sacarosa también. Childe entendió la mirada suplicante y suspiró, poniéndose de pie. Era justo como su pequeña hermana, sí.
— Ya voy, ya voy.
Childe se acerca al mueble y extiende sus manos. Estuvo a punto de tomarlos pero notó el espejo frente a su rostro, parte de la puerta del ropero. Había alguien más en su reflejo, era una elegante mujer con el rostro medio cubierto detrás de él que lo miraba con una fría mirada glacial en plateado. Si bien su corazón se detuvo un instante por la sorpresa, Childe solo sonrió de lado y la ignoró para alcanzar la caja y voltearse. Tal como lo pensó, no había nadie tras su espalda más que Bárbara y Sacarosa sentadas en la cama esperándolo.
Ese intento tan pobre de intimidación no funcionará conmigo.
— ¡Muchas gracias!
El par de zapatos en cuestión eran unos nuevos tacones blancos con un gran lazo en colores azul, dorado y negro en las puntas. Para su atuendo de diaconisa eran perfectos.
— Zhongli te llevó a buenos lugares. Esta es una marca cara de Liyue. —Murmura Childe, tomando un ejemplar por el tacón para alzarlo un poco y verlo más de cerca. Sacarosa toma el otro y también lo examina, el lazo era muy bonito. Childe lo devuelve a la caja circular y Sacarosa lo imita. Bárbara lucía muy feliz con todas sus compras y el regalo de Zhongli. Y hablando de… Sacarosa se levanta de la cama para ir hacia la ventana y se asoma. El sol ya se estaba ocultando, ¿Zhongli estaría bien? Había prometido que buscaría las flores de Chingxin.
Lumine volvió al cabo de un rato con dos platos sobre sus manos, otros dos sobre sus brazos y uno sobre su cabeza, parecía hacer un equilibrio perfecto. Paimon entró detrás de ella, sujetando un plato con sus dos manos.
— ¡El tofu llegó!
— Luce delicioso, Lumine.
— ¡Sí~!
— ¡Lumine es la mejor cocinera de todo Teyvat! —Asegura Paimon, y deja con cuidado la ofrenda en el marco de la ventana. Childe se acerca a Lumine para ayudarla con los platos y los va dejando uno a uno sobre una pequeña mesa circular en la bonita habitación. Sacarosa Y bárbara acercan las sillas y Paimon trae consigo la jarra de refrescante agua. Lumine acomoda los cubiertos y antes de que todos comenzaran a comer, trató de llamar a Xiao una vez más.
No hubo respuesta, pero casi en un pestañeo el plato de tofu desapareció del marco de la ventana. Las chicas chillaron y Childe se sorprendió, ¿eran tan rápido? Childe y Lumine corrieron a la ventana para intentar alcanzarlo pero la figura delgada saltaba de techo en techo lejos de ellos.
— Se escapó.
— ¡Ni siquiera dijo gracias! —Se quejó Paimon, haciendo un berrinche.
— Bueno… al menos vino.
Childe se cruza de brazos, pensando más en lo realmente rápido que fue por aparecer así. Ni siquiera pudo sentirlo. Estaba genuinamente intrigado por la clase de amigos que Lumine podía hacer, eran de lo más interesantes. Pero bueno, habrá oportunidades. Childe cierra la ventana y al darse la vuelta sonríe por la imagen. Las chicas ya estaban sentadas en sillas, Paimon sobre la mesa como era usual. Había una sola silla vacía, era la suya. Con un bonito plato con su tofu esperándolo. Como guerrero que era nunca le había de ascos a ningún platillo, pero este que probó hoy se le hizo como uno de los más deliciosos. Paimon tenía razón, Lumine era una muy buena cocinera. Pero también era experta en unir a las personas.
