Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi
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La Venganza de Mousse
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Capitulo VII
Situaciones, tentaciones
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No sé cómo controlar esto todo esto…
Es obvio que ese golpe cambio su conducta.
-debo...debo seguir buscando la cura…sí. Eso-bajo decidido para mirar en sus libros. En los que tenía en la bodega del sótano. Camino a paso firme. Llego a la primera planta, pero estaba oscuro. Se aproximó a la pared. Encendió el interruptor. Al hacerlo ensancho los ojos con sorpresa. Había alguien al lado de la entrada.
-¡Akane!-dijo pasando saliva a su garganta-
-Hola-saludo sensual. Tofú sudor frío-
Eran las 11.30 de la noche. No era hora para que ella estuviera allí, pues estaban solos y ambos estaban ligeros de ropa. El con solo una playera musculosa dejando a la vista su magnífico y trabajado físico. Y ella…
No pudo evitar recorrerla con la mirada.
Akane estaba vestida de forma más sugerente. Tenía una minifalda muy corta y una blusa ajustada que pronunciaba sus atributos. Además era escotada.
-Vine visitar a mi doctor favorito-dijo despegando su espalda del concreto y avanzo lentamente hasta ponérsele en frente. Muy cerca. Levanto sus manos y acaricio el pectoral del hombre. La chica se sintió genial. Siempre había querido tocar su torso. Era fuerte y firme. Amaso lo que su tacto palpaba. Tofú trago duro. Muy duro. Cerró los ojos por la caricia.
Debo...debo
A…a…alejarla…si
Yo…
Ella levanto la cabeza, Ono era por lo menos 20 centímetros más alto que Akane.
-Eres...tan…tan fuerte…Mi Tofú…-ese tono sensual hizo estragos en su zona baja. Consternado quiso controlarse. Tomo las manos de la chica tratando de apartarlas-
-Detente-dijo con voz ronca por el deseo que comenzaba a nacer en su interior-
-¿De verdad quieres que me detenga?-pregunto mirándolo profundamente. Deseosa.- ¿De verdad?-dijo moviendo su delantera-
El castaño se preguntó lo mismo mientras desviaba su vista a ese escote que mostraba el inicio de sus juveniles pechos.
¿De verdad lo quería?
¿Quería que parara?
-No tengas miedo, estamos solos. Nadie nos molestara-lo brazo y beso su torso por encima de la tela-
-Ahrg…n-no…hagas...e…ess-s-o-dijo muy nervioso pero ya excitado-
-Te amo Ono, te amo-esas palabras lo desarmaron, pero no podía creerlas del todo-
-Akane-
-¡Te Amo! …Solo yo…Solo yo-
-por favor Ak-
Ella no lo dejo terminar. Se paró de puntitas y capturo sus labios y el ya no pudo negarse a todas sus emociones. Bajo su cabeza. Tomo fuerte la nuca de la chica y cintura respondiendo demandante aquel segundo beso que los estaba llevando a la locura.
Presa del deseo Ono bajo su mano y acaricio la suave piel de los muslos de Akane. Lo hizo con ahínco y fuerza. Ella lejos de molestarse se excito demasiado. Sabía que estaba jugando con fuego, pero eso era lo que quería.
Quemarse.
Levanto la pierna dejándola en la cadera del hombre. Eso le permitió sentir el cambio en el pantalón de su compañero. Su deseo se delato calentando más la sangre de la joven. Se sentía feliz por provocarle eso. En su amor. Ese que vio tan lejano, pero que ahora estaba tan dispuesto para ella. La vida le daba una oportunidad.
Tofú
Abrió su boca, permitiendo saborear más.
Ono en tanto, aumento su necesidad por ella al verla receptiva. La comenzó a acariciar usando sus tácticas. Sabía cómo tocar a una mujer, solo que había perdido práctica.
Mientras se besaban sin darse cuenta avanzaron hasta topar con la puerta de un cuarto. Chocaron con la pared. Tofú acorralo a la joven y se aventuró a tocar sus hombros. Luego bajo a su cintura…esa estrecha cintura que acaricio con sus callosas manos. Toco su vientre y ella sintió escalofríos. Era algo nuevo. Un deseo tan grande que ambos se permitieron tocarse de una manera intima. Tofú sentía las manos de la chica en sus pectorales y luego abarcaron a su oblicuo, algo que lo lleno de lujuria. Perdiendo la cabeza, enterró su cabeza en el cuello de la joven besándolo. Hecho que provoco un gemido de satisfacción por parte de Akane. Ante aquello se excito más, revelando que tenía una gran erección al frotarse en la parte interna de los muslos de ella. Alargo la mano y apretó su trasero haciendo que ella se le pegara más, sus senos chocaron con su ancho pectoral haciéndolo también soltar un sonido de placer. Sumergidos en el deseo, Ono levanto a la chica tomando su trasero con ambas manos y así obligarla a rodearle la cadera con sus piernas. Se sostuvo en él, al estar todavía acorralada.
-AHhhh…Ono…-
-¡Akane!-
Separo sus labios de su cuello volviendo a tomar su boca siendo correspondido. Se besaban hasta que tomaron un respiro mirándose mutuamente. Ella levanto su torso mostrando sus senos. Los pezones se le notaban por encima de la blusa. Ono no lo soportó. Tomo ambos con sus manos y los amaso. Lamió el escote.
-¡Ahhhhhh! ¡Tofú!-
La lucidez llego al hombre.
En ese momento el entendió lo que hacía.
¡¿Qué rayos estoy haciendo?!
Con una maldición casi jamás escuchada de su parte se separó de la chica.
Esta quedo aturdida por la abrupta separación que caso la bota al suelo. Sentía húmeda su intimidad. Estaban sonrojados. Sus cuerpos evidenciaban la excitación. Los dos respiraban agitadamente. Ella hizo el amague de acercársele de nuevo pero el no la dejo.
-¡No!-
-…pero-
-¡AH!-respiraba con la boca abierta-esto…esto está mal…yo…no-se volteo afirmándose de la pared. Era doloroso aguantarse el deseo. Sus pantalones se estaban apretando mucho. El bulto era evidente.
-…eh…bien…pero eres malo, al parar tan de repente-reprocho con un tono carente de molestia. Bajo la vista hacia la cadera de su médico. Noto que estaba tan excitado como ella-si tú quisieras…-
-¡Vete!-
-¡No! ¡Lo que siento por ti es algo fuerte! No puedo simplemente olvidarlo-
-Akane esto no está bien…tu-
-Yo sé bien lo que siento…tal vez…eres tú el que no quiere aceptarlo-
Ella se acercó y lo abrazo.
-No me alejes…no lo hagas-dijo en su cuello-
No pudo separarla de sí. Se golpeó mentalmente por ser tan vulnerable con ella. Su deseo pudo más que la cordura.
-No lo haré-
-Tofú-
Se besaron. Sabían que esto era el comienzo de una extraña relación a escondidas de otros. Porque ni el mismo sabia o entendía que estaba haciendo o porque lo permitía.
Ella se despidió con una sonrisa, pero estaba feliz porque ya tenía la seguridad que no le era para nada indiferente. Al contrario. Aunque por ahora solo alimentara su deseo, por algo se comenzaba.
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Ranma se la paso la tarde buscando un regalo para Akane, saco dinero y salió a buscarlo. Aunque no supo que darle. La razón era clara. Tenía que ganársela. Si antes erró al tratarla mal y no aprovecho de mostrarle sus sentimientos, ahora que ella estaba recordando a su primer amor debía usar sus métodos para conquistarla. No podía perderla sin antes tenerla. Llego a las 11 de la noche. No sabía si ella estaba, pues en estos días salía mucho y llegaba tarde, ya que sus amigas la invitaban. Eso les decía a los demás justificándose. No estaba seguro, pero prefería creer en ella.
Aunque se perdió la cena no le importó, los nervios no lo dejaron probar bocado. Nunca fue romántico y regalar algo a una chica, que era una indirecta lo alteraba, no sabía cómo lo tomaría, pero debía arriesgarse.
-Ranma, llegas tarde-opino la mayor de las hermanas ya en pijama-
-Ah…si…-
-Re deje tu porción en la nevera-
-Gracias Kasumi…eh…-debía preguntar por su prometida- ¿Akane?... ¿Esta?-
-Desde hace unas horas se quedó en su cuarto, no bajo a cenar-
-Ah…entonces iré a verla-
-Bien-
Subió la escalera. Quería darle su regalo, por eso camino hacia el cuarto de la chica, pero, se detuvo. La timidez lo invadió.
¿Qué? ¿Qué le digo?
Am…no se… ¿Me rechazara?...
¡Rayos! ... esto es difícil…
Mejor…iré a mi cuarto a pensar en cómo darle esto.
Miro su mano. En esta había un obsequio con una rosa. Adentro había un peluche que decía Te quiero. Cursi, sí. No se reconocía, pero estaba tan desesperado que resto interés a ese detalle. Ella pensaba que no le gustaba, por eso tenía que sacarla del error. Claro, cuando se lo dijo dolió, pero ya estaba hecho. Se recostó en su futon. Esperando encontrar las palabras adecuadas para decirle lo que sentía por ella. Sin darse cuenta se quedó dormido con aquel detalle en su pecho.
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Varios minutos después.
Entro despacio sin hacer mucho ruido. Era consciente de lo tarde que era, por ende cerro con cuidado de no hacer ruido. La luz estaba apagada. Se dispuso a subir por la escalera.
Cuando…
-¡Vaya! Tu llegando a estas horas hermanita. ¿De dónde vienes?-
Tuvo que reprimir un grito. Se giró viendo a una Nabiki con pijama recargada en la muralla al frente de las escaleras. La luz entraba por la ventana, por eso pudo ver ese gesto divertido. Además, era consciente de que su abrigo negro tapaba el atrevido atuendo que utilizo esa noche solo para Tofú. No estaba segura si le convenía que su hermana la descubriera.
-Eh…yo… ¿Estabas esperándome?-
-No-dijo sincera acercándose a ella- baje por leche y escuche un ruido. Vine a ver que era y…me encuentro contigo. Curioso. No eres muy bohemia que digamos-
-Mira Nabiki, no te daré explicaciones-dijo a la defensiva-
-No, descuida. Basta con olerte-
-¿Eh? ¿De qué rayos hablas?-
La castaña tomo su hombro y la acerco hasta oler su cuello.
-Sin duda vienes de verte con un hombre ¿No?-
Sus nervios la traicionaron haciéndola responder algo que de inmediato se arrepintió.
-¡Sí! ¡¿Y qué?!-
-¡Vaya! Estas más respondona y más decidida… ¿Dime? ¿Es alguien que conozco?-
-Me voy a dormir-
Su hermana sonrió con suficiencia, dándole a entender que a ella nada se le escapaba.
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Al llegar a su habitación se sacó el abrigo dejándolo en la silla. Se acostó en la cama. Si no quería dejar evidencia debía darse un baño y así lo hizo, agradeció que todos, excepto Nabiki estuvieran durmiendo.
Después de media hora, en la cual se aseo, salió del baño con dirección a su cuarto. Había olvidado su pijama por eso solo estaba envuelta en una toalla. Paso por la habitación del chico de la trenza, pero al llegar a la suya propia, se sorprendió al verlo ahí. Mirándola de arriba abajo. Se quedó estática en su lugar. De la nada, un sentimiento muy molesto en su interior se hizo presente al momento de ver los azules orbes que la observaban con demasiado interés.
En eso…una imagen llego a su cabeza.
Ella con su cabellera larga también en paños menores, entrando al baño encontrándose con un desnudo chico, igual al que tenía en frente. Un grito. Y…nada más.
¿Otra vez?
¿Qué eran esos recuerdos?
Se tomó la cabeza con ambas manos. Al ver ese gesto Ranma se acercó, pero ensancho los ojos cuando la toalla cedió y cayo a los pies de la chica, que repentinamente sintió un escalofrió en sus pechos. Miro a Ranma y este con un sangrado de nariz la veía como un pedazo de carne, tarde descubrió que estaba desnuda frente al chico.
-¡AHh!-al ver que gritaría se le fue encima, le tapó la boca arrinconándola a la pared-
-¡Vas a despertar a todos!-susurro-
-…-asintió. Hizo gesto para que la dejara hablar, aceptando la petición movió su mano dejándola abrir la boca-¡Pervertido!-
-No es mi culpa que tu toalla cayera…pero no me molesta-dijo ronco sintiendo los senos de Akane en su pecho. Era consciente que se estaba excitando. Su miembro estaba semi-erecto-
-Aléjate…-
No sabía porque se ponía nerviosa. Ella estaba clara en sus sentimientos. Seguro era solo una confusión. Sí, eso quería creer.
-... Akane-hablo con una voz grave, ella forcejeo y en eso pudo sentir la dureza del chico chocando en su intimidad. Lo miro sorprendida, pero no atino a hacer nada. Solo sentirse deseada por él. Por ese chico arrogante que negaba su gusto por ella entonces ¿Era solo la situación en la que estaba lo que lo ponía así?
-Ranma…suéltame…esto no…no está bien…-
Estaba excitado. No era para menos, la tenía desnuda para sí. Si fuera un aprovechado la tocaría como ya lo quería hacer, pero jamás se aprovecharía, aunque fuera doloroso.
-Yo…-vio la confusión de la mujer en sus ojos. No podía negar lo que ella sentía de su ser chocando con su cuerpo. Avergonzado acepto sus palabras-Si-cerro los ojos y la soltó dándose la vuelta –anda…no mirare-
Ella asintió y recogió la toalla enredándola en su cuerpo. Su corazón latía a prisa, estaba sonrojada y nerviosa, tanto que quiso huir de lo que le pasaba con él. Sin decir nada entro a su cuarto dejando a un alborotado y excitado Ranma.
-nece…necesito…-trago con dificultad-un baño…agua…de agua fría…si-bajo a la primera planta para cumplir con su objetivo.
Esto va a volverme…loco
Ya en la bañera suspiro frustrado. No pudo hablar con su prometida ni darle el obsequio.
¡Todo me sale mal!
Aunque…verla…fue lo mejor…su hermoso cuerpo…a…a crecido bastante…
Dijo recordando los bien formados pechos de la chica y sus caderas. Las gotas cayendo por su tersa piel. Sintió como su entrepierna volvía a despertar, por tanto dejo aquellos pensamientos y tomo la ducha para mojarse otra vez con agua fría.
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Mientras se ponía su ropa para dormir…pensaba en esas imágenes ¿Qué había sido todo aquello?
¿Había pasado?
¿Pertenecía a sus recuerdos olvidados?
Todo era confuso. También lo que sintió hace unos momentos con Ranma. Ese nerviosismo que solo tenía con Tofú, pero si acababa de estar con el hombre que amaba… ¿Qué tenía que ver Ranma en todo?
¿Acaso la antigua Akane de la que todos hablaban sentía algo por él?
No quería creerlo.
Incluso Mousse, su ahora confidente le había contado que era así, que a pesar del daño o lo mal que la trataba ella lo amaba, y eso la ponía enferma. No la gustaba saber que un hombre que no la respetaba fuera dueña de su amor, pero ya no mas, eso ya no era, no ahora y le gustaba que así fuera, porque si antes ese Ranma la hizo sufrir, entonces ella ahora viendo el interés del joven, sin querer le estaba pagando con la misma moneda. Es no la hizo sentir bien, pero pensó que la vida se encargaba de poner las cosas en su lugar. Además, no era tonta…podía intuir cuando alguien gustaba de ella y Ranma lo hacía. Sabía con más certeza que le gustaba, pero no podía corresponderle, porque ya había alguien por quien siempre había sentido algo. No había lugar para alguien más.
Debo olvidar esto que paso…yo solo
-Amo a Tofú y esta noche comprobé cuanto me desea-hablo en voz alta para convencerse de los hechos-
También paso por su mente que Ranma también la deseaba, pero movió la cabeza negativamente.
Eso no podía afectarle.
Cuando acomodo su cabeza en la almohada recordó aquel sentimiento molesto que tuvo cuando vio a Ranma antes de que la viera desnuda.
Y…
…al reconocerlo se sintió confundida.
Se abrazó a si misma al entender eso, pero… ¿Por qué lo sentía?
Era…
¿Remordimiento?
¿Por qué rayos sentía remordimiento por Ranma?
Lo que ella hiciera con Tofú era su asunto, nada tenía que ver con él pero…
¿Porque no se iba? ¿Por qué es molesto sentimiento aún estaba allí?
Ahí iba otra pregunta sin respuesta.
No lo sé… no sé nada…todo es tan confuso…
Creo que si sigo dando vueltas a esto…no dormiré…
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Los siguientes días pasaron sin novedad.
Pero…había algo diferente.
Y eso era la nueva relación que Akane y Ono sostenían. Si bien, el quería buscar la cura de la desmemoriada chica, no podía negarse a sus encantos. Le gustaba y mucho, aunque no cesaba de buscar el motivo de su cambio, por primera vez fue egoísta y convenenciero. Iba a vivir con Akane esa pasión que despertaba en él. Lo haría sin importar nada. Pues estaba cegado por sus besos y caricias, solo que no sabía hasta cuando aguantaría solo eso, pues ella misma había estado dispuesta a algo más la noche que lo convenció. Su cuerpo necesitaba de más, mucho más y si no paraba sucumbiría al deseo y la lujuria que ella despertaba en él, porque amor no sentía.
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Nekohanten
Tomo las cajas. La mercadería encargada había llegado en la mañana y él fue quien lo recibió. Mientras reponía aquellas cosas del negocio recordó su última plática con su amiga.
Su ahora mejor amiga.
2 días atrás.
Sentados bajo un árbol Mousse y Akane conversaban de lo que habían hecho estos días, en realidad era el quien hablaba mientras ella solo escuchaba y asentía cuando era necesario, pero el chico noto la falta de interés de su amiga.
-¿Akane pasa algo?-
-¿Eh? No nada, yo solo…lo siento…estaba ida…-
-ah…pero…dime…quiero saber-
-es que yo…-
-¿Tú? …-
-…-
-anda Akane…puedes confiar en mí-
Ella lo miro con una sonrisa que lo hizo dudar de sus sentimientos.
-bien te lo diré-vio como mordía su labio-yo…estoy saliendo con Tofú-
Sus palabras lo impactaron. No podía creer que ella estuviera haciendo eso. No. ¿Habría escuchado mal?
Akane...
Ella
¿Estaba con Tofú?
No entendía porque no estaba feliz…si eso era lo que buscaba ¿No?
-Mousse-
Su venganza tenía un objetivo y parece que lo había logrado. Ella estaba con otro siendo aún la prometida de Saotome.
-Ah…eh…si-
-¿Sucede algo?-
-¿Eh?...ah, no-
-¿Y no dices nada? Anda, acabo de confesarte que estoy saliendo con el hombre que amo y tú no dices nada-
-Ah…-se obligó a ser coherente-felicidades Akane. Lo lograste-
-Si-
La abrazo como felicitándola por eso, pero al sentirla no pudo negarlo más. Le gustaba. Akane le gustaba y mucho, pero no podía hacer nada. Solo ver la sonrisa que tenía por otro hombre que no era él.
Momento presente.
-¡No puede ser! ¡Como pude dejar que esto me pasara!-dijo frustrado-
Sentía impotencia. El mismo había hecho que las cosas llegaran a ese punto. Claro, fastidiar a su rival en el amor de Shampoo había sido el inicio de todo cuando vio como ella monto ese teatro al metérsele a la cama y besarlo siendo correspondida por Ranma, pero después uso a Akane en todo el embrollo, y al acercarse a ella había olvidado su amor por la china y de a poco su corazón comenzó a gustarle la calidez de la joven. Joven que ahora le decía lo feliz que estaba con su reciente pareja que no era su prometido. Si bien, eso lo hacía sentir satisfecho porque Ranma era un cornudo, no lo dejaba conforme por completo.
Le molestaba que el único que estaba disfrutando de la perdida de la memoria de Akane fuera ese doctor.
-Es un aprovechado-soltó con resentimiento-
-¿Quién ser aprovechado?-pregunto la china apareciendo en la entrada de la bodega-
-Ah…Shampoo-dijo al verla-
-Mousse no verse emocionado de ver a Shampoo-critico ofendida-
-pues ya sabes que no-
-¡Shampoo harta de esta situación!-
Sin importar sus palabras le dio la espalda guardando las cajas y poniéndolas en el mueble.
-¡Estar hablando!-grito exasperada de ser ignorada-
-Lo se Shampoo. Escucho tus chillidos-respondió hastiado. No tenía ganas de discutir cuando estaba tan irritado. Estaba experimentando celos por otra mujer y eso era nuevo-
Apretó sus puños a cada lado. No lo pensó solo actuó. Enardecida por su actitud se puso frente al pelinegro e hizo algo que hace días pensaba.
Se puso de puntitas y lo beso.
Un beso demandante que dejo perplejo a Mousse. Jamás creyó que ella fuera hacer algo así. Su cabeza daba vueltas. Si bien, descubrió que gustaba de Akane, no era inmune a los encantos de la chica que había estado enamorado toda su vida, y aun lo estaba, solo que la lejanía lo había hecho mirar a otras mujeres. A otra que no era ella. Respondió al beso, más por entender que era lo que sentía su corazón. No podían gustarle dos mujeres ¿O sí?
Sintió como la chica adentraba más su boca metiendo su lengua y la aceptó gustoso, porque a pesar de todo esa mujer era atrevida, sensual. Pero le extrañaba que usara esas tácticas con él, cuando ahora tenía el camino libre con su Airén. Al pensar en eso sintió rabia. Al o mejor lo estaba usando solo por sentirse herida en su orgullo. Molesto la rodeo con su cintura, la recargo en la muralla. Beso su cuello y con sus manos apretó sus exuberantes pechos, esos que siempre lo hacían perder la razón y quiso tocar. Este hecho provocó un gemido en su compañera.
-¡Ahhh Mousse!-
Su quejido lo excito, pero tenía que controlarse.
Shampoo estaba fascinada. Ese hombre la estaba volviendo loca. Jamás imagino sentir todo aquello por él. Sin pensarlo, subió su pierna y se froto sintiendo el deseo del muchacho por ella. Se sorprendió por el gran bulto que sentía en su vientre. Bajo su mano tocando aquello, Mousse por su parte gruño al sentir esa caricia. La china volvió a tomar sus labios, uno largo e intenso. De pronto todo se detuvo. La soltó.
-…No se…que haces aquí…deberías…estar con tu Airén…-el escarnio fue claro al remedar el apelativo que siempre usaba ella en Saotome, aun así, hablo con dificultad por la irregular respiración-
-¿Eh?...Mousse…Shampoo querer estar con…-
-¡Cállate!-la miro con una rabia que ella no había visto. Un dolor en su corazón le dio a entender que todo estaba mal-No eres más que una… ¡Mujerzuela!-escupió venenosamente-…Que es capaz de ofrecérsele a cualquiera con tal de subir tu ego de mujer-
-¡MOUSSE callar!-quiso abofetearlo pero este detuvo la mano que iba directo a su mejilla-
-¡No volverás a golpearme ni hacerme menos como lo hacías antes!-lo que le diría a continuación le dolía, pero no pudo pasar el decírselo. La mezcla de sentimientos no lo atraparon en su mejor momento para desquitarse de la mujer que tenía en frente- …Me arrepiento de haberme enamorado de ti…Shampoo-
Tras decir esto se fue dejando a una conmocionada chica. Lagrimas cayeron de sus ojos. Su cuerpo se debilito y quedo hincada en el suelo sintiéndose la peor mujer en el mundo. Todo lo malo que había hecho con ese joven cayó sobre sus hombros. Un peso grande. Una culpa que no podía soportar. Porque al escuchar sus palabras, entendió que lo quería. Quería a alguien que siempre estuvo ahí para ella, a alguien por quien nunca se preocupaba, porque sabía que pasara lo que pasara nunca se iría de su lado. Que ese amor que despreciaba siempre estaría ahí. Inquebrantable, pero…ahora se daba cuenta que nadie soportaba tanto rechazo. Uo hiriente y cruel en todos los sentidos y que para su pesar, ahora recibía de vuelta.
-¡Mousse…Mousse!- sollozo débilmente-…
Unos recuerdos azotaron su mente. Dos años después, cuando conoció a Mousse y ambos tenían 5 tiernos años, por primera vez sintió celos por el niño, pues en ese entonces ella lo llamaba 'sirviente' y el pequeño de enormes gafas más grandes que su pequeña faz, se desvivía por atenderla. Le daba sus helados. La ayudaba a andar en bicicleta cuando estaba aprendiendo a andar en esta, pero un día otra niña quiso la atención del cegatón. Eso la hizo poner su carita roja de la molestia y boto a esa pequeña rival alegando que su tonto amigo era solo para ella.
Sonrió al recordar eso.
Pero los celos que sintió ahora eran maduros, de una joven mujer que recién ahora se daba cuenta de sus errores. Recordó uno de tantos. El más reciente. El cómo había tirado al suelo aquel dije que con tanta ilusión el guapo pelinegro le obsequio meses atrás. Recordó también las despiadadas palabras que le dijo, y entonces noto que desde ese día, el ya no fue el mismo con ella, pues vio la inmensa desilusión en los verdes del joven y esa vez sintió una desolación que supo cubrir muy bien con la acostumbrada hostilidad, pero que ahora no podía esconder, pues lo que su corazón latió al recibir el presente la asusto, porque desencajaba todo lo que supuestamente sentía por su Airén, pero que en ese momento dudo, y ahora se odio. Se odio a si misma por haber actuado de esa manera. Porque esa vez no se entendía ella misma, solo que ahora veía con más claridad las cosas.
"Me duele amarte Shampoo"
"Me arrepiento de haberme enamorado de ti…Shampoo"
Dos frases que dolían en el alma. Que se astillaban en su corazón.
Shampoo siempre…
…tratar mal a Mousse…pero…
Shampoo…estar arrepentida…
Comprendía que ella sola había saboteado el amor eterno que Mousse siempre le demostró y que ahora veía como se acababa de a poco y eso motivo a más lagrimas bajar por sus ojos, anhelando imperiosamente que ese amor resurgiera sin pensarlo como algo lejano.
¿Ser posible?
Mousse…
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Fin capítulo 7
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¡Hola!
Pasaron muchos días, lo se. Quería actualizar antes, pero tengo pendientes otros fics, como "SIN COMPROMISO y Blue lagoon, que aún no termino de redactar. Eso me frustra. (Aunque el primero ya lo actualice)
En fin.
Gracias a: azucenas45, bry, Lisa 2307, Ana, Pame-chan Neko, gris, ranma k, ranaka, znta, nancyricoleon, rosi, Katia XD, susyakane, KattytoNebel, Elena 79, angie cortes, ilkane, angie12,
El siguiente, si todo sale bien lo subo el lunes 30.
Ojala lo pueda cumplir, pues son dos capis divididos por eso este no es tan largo.
Como siempre espero sus sinceros comentarios. Gracias a todos (as) por leer.
Atte.
Akane Tsukino de Kou.
