Todos los personajes de Ranma ½ pertenecen a Rumiko Takahashi

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La Venganza de Mousse

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Capitulo XIII

Revancha Saotome

¡Maldita sea!

¡¿Qué hice?!

No noto que había alguien más escuchando.

Una mujer lloraba al corroborar que todo fue parte de una venganza. Porque a pesar de saberlo por su anciana pariente, oírlo del mismísimo joven le apuñalo el corazón.

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Miraba el papel que estaba en la mesa.

La amazona se debatía en qué hacer. Había faltado al compromiso impuesto por su tribu. Se había entregado a otro hombre que no era su prometido. A un hombre que la odiaba, pero que ella…

…que ella ahora amaba.

Después de escuchar la plática de Akane y Mousse supo todas las consecuencias de la venganza. No solo ella estaba herida, Ranma y su ex rival también. Por eso el odio destilado por su ex airén. Comprendía muchas situaciones. De alguna forma, sentía pena por la chica Tendo. Ella solo había sido la carnada para el plan del chico. Ellas dos eran las que más perjudicadas. Los hombres que amaban las odiaban.

Aunque se atrevía a pensar que el artista marcial de trenza sentía más rechazo hacia Akane que el propio Mousse con ella.

De cualquier forma… Shampoo sufrir.

Shampoo tomar decisión.

Eso…eso es lo único que poder hacer… sentir bisabuela.

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Consulta.

Luego de dejar a Akane, no pudo dejar de pensar en ella durante todo el día.

Las cosas habían avanzado tanto que ya no sabía cómo controlar su deseo por ella. Porque haberla hecho mujer había despertado en él un sentimiento por ella que no tenía. Antes estaba interesado en su hermana mayor, pero estaba seguro que ya no. No después de lo que vivió con Akane. Fuera o no real para la chica.

A pesar de que ella no querría nada con su persona, tenía que alejarse para tratar de olvidar todo lo vivido, pero esperaba que la chica lo llamara para hacer frente a sus actos. No iba a irse sin antes dar la cara o quedarse a recibir todo el regaño del patriarca Tendo.

Por ahora solo tenía en su cabeza el momento en que la hizo suya.

Akane…

Sentado en su cama echo su cabeza para atrás teniendo como visión el techo de su habitación.

Recordaba muy bien todo.

Flash back.

"Akane…yo…te necesito"

"también… yo"

"Ah…tócame-el guía la mano de ella a su hinchado pantalón"

"Ahh…estas…-el asiente entendiendo"

Comienza restregarse fuerte. Ella suelta un gemido que lo enciende.

La necesitaba, no podía esperar más. Le subió la blusa y bajo su sostén. Se llenó de sus pechos, los que le encantaban. Akane estaba excitada. Tocaba a Ono en su espalda. Le saco la camisa y vio su gran pectoral, el cual lamio con lujuria. Se levantó un poco hasta que él se recuesto en la camilla

"Ahrg…"

Lamio su pecho hasta su abdomen. Se queda frente a su bulto. El gimió por eso.

Akane hizo un gesto que lo volvió loco y se le fue encima. Tofu le quito su falda y su braga. Acaricio su intimidad con ahínco. Ya estaba muy excitada. La lujuria en ambos era grande y deliciosa, pero solo en uno había algo de amor.

Tofu la tomó en brazos y se la lleva otra habitación. Subió rápido las escaleras y la dejo en el cuarto donde una vez estuvo hospitalizada. La dejo caer en la cama.

La pasión no había cesado ni un ápice.

Ono se bajó los pantalones junto con sus calzoncillos.

Akane se asustó al ver el gran tamaño de su hombre, pero este la beso ayudándola a que perdiera el miedo. Esto le dio confianza dándole más ganas de hacer lo que ambos necesitan.

Se quitó por completo los pantalones. Restregó su miembro en la intimidad de Akane y los dos sintieron esa deliciosa sensación. Lo hicieron por bastante rato. Sabía que tenía que estar preparada para recibirlo y evitar al menos un poco el dolor, pero ella quería que ya la llenara con su gran hombría. Su cordura se había perdido, solo estaba la pasión y gran excitación.

Le abrió las piernas y la penetro fuerte hasta traspasar su himen.

"AHHhhhhhh"

"Ohhhh…Ahhh…Akane"

Siguió sin piedad haciendo que la chica gritara le placer…el dolor lo encontró genial mezclado con la lujuria y el sentimiento de amor por Tofu, pero que ahora veía más difuso, solo sentía calentura en su cuerpo. La cama se movía mucho por culpa de las dos personas que estaban embistiendo.

"¡Akane…Argh…!"

"¡Tofú!"

Ono la levantó y ella queda encima, pero él estaba levemente inclinado. La tomó de las caderas afirmando el ritmo que seguían ambos. Unos cuantos movimientos más, los cuales se hacían más acelerados. Akane saltaba. No podía parar. Tofu saca su miembro y lo vuelve a llenar en su interior haciendo que sus gemidos suban de tono.

"¡Más, más!"

El hace caso…

Se acerca a ella y la besa apasionadamente mientras sus caderas siguen la sincronía. Le toma los pechos y se los estruja y besa.

"Ahh…esto es…tan…umm… ah…"

"tofu…si, si…más...-ella subía y bajaba hasta que el no pudo más"

"ahh…"

"Ahhh..."

Tofu la penetro más fuerte y de pronto los alcanzo a ambos el orgasmo mientras Ono apretó las caderas de la chica vaciándose en ella con un rugido.

"¡Ohhhhhh!"

"Ugh"

Akane lo sintió en su interior mientras ella se estiraba hacia atrás. Respiraba agitada. La sensación de placer había sido buena…gozosa…

Ya sin más se fue hacia adelante y tofu la recibió. Ambos desnudos encima de la cama.

Fin Flashback.

-Ahhh…Akane-dijo al tener tan gráficamente todo en su memoria-

Sus pantalones eran una carpa al albergar su miembro hinchado por tal recuerdo que era muy reciente.

-¿Qué haré con todo esto que estoy sintiendo?-se preguntó contrariado-¡Rayos!-

Otro asunto que lo tuvo preocupado era el de un posible embarazo, pero gracias a las preguntas que le hizo a Akane estaba algo más tranquilo. Ella no estaba en su periodo fértil, pero aun así, para evitar cualquier consecuencia esas píldoras le ayudarían a eliminar cualquier posible fecundación.

Ninguno de los dos está preparado para ser padre en una situación así.

Llamaría a un amigo. Necesitaba desahogarse con alguien de confianza. Muchas cosas pasaban por su cabeza. Quería que alguien lo regañara. Que le dijera como estaban las cosas. Porque sinceramente él no era de hierro. Le estaba afectando todo y quería saber qué rumbo tomar. Si alguien podía decirle el camino le estaría muy agradecido.

Tomo el teléfono y marco.

-Moshi, Moshi. Toya. Sí. Tofu. ¿Tienes ganas de compartir una copa?

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Dos días después.

Todos estaban desayunando en la ya conocida sala.

Los dos días anteriores Akane apenas había comido. Se la pasaba encerrada en su habitación. Ninguno lograba comprender del todo esa situación. Su padre se preocupó, pero Kasumi al ver que la chica no quería interrogatorios, la justifico con el periodo mensual, por tanto el hombre no pregunto más quedando tranquilo con la respuesta.

-¿Cómo te sientes hoy hija?-inquirió Soun algo preocupado-

-Bien papá, gracias por preguntar-

-Akane querida, cuando vuelva Ranma estarás mejor-

Le costó responder. El solo hecho de volver a verlo la ponía nerviosa-Si tía, cierto-

Que aceptara las palabras de la señora Saotome terminaron por convencer a Nabiki que había gato encerrado.

Esto es extraño hermanita…cuando siempre niegas todo…tu actitud culposa es algo nuevo... ¿Qué habrás hecho?

La puerta de entrada se abrió siendo escuchado por los presentes del salón. Los nervios de Akane se intensificaron. Solo una persona faltante podría entrar con llave. Sus músculos se tensaron al saber lo que vendría.

-¡Tadaima!-la audible voz masculina era inconfundible-

-Hijo mío-fue la expresión que salió de los labios de la señora Saotome al ir a recibir al joven-

Ranma entro a la sala con su mochila aun a cuestas. Viendo a todos los presentes, su vista se detuvo en la chica de cabello corto que tenía su mirada en sus rodillas. Sonrió para sus adentros de manera cínica.

Veremos si soportas los días siguientes…

-Espero que el entrenamiento que tuviste se note Ranma-

-No lo dudes viejo-respondió sin despegar sus ojos de la chica, la cual sentía esa penetrante mirada-

No tengo cara para verlo. Seguro m-me odia…eso…eso… d-duele…tanto

-bien, me pondré cómodo. Iré a dejar esto al cuarto, permiso-volteo y se fue-

Hay mucha tensión entre la parejita… ¿Qué es esa actitud de mi cuñadito? Umm…definitivamente, todo es raro.

Después de esto el día siguió su curso. Ranma volvió y comió tranquilo conversando de su entrenamiento con los patriarcas y respondiendo las preguntas de su madre con respecto a su alimentación en esos dos días dejándola satisfecha. Akane no entendía. ¿Porque no hablaba? Se suponía que rompería el compromiso que tenían, pero hasta ahora solo había mostrado indiferencia para con ella y el tema tan delicado que se suscitó. No comprendía que pasaba por la cabeza del artista marcial.

Su estómago sufría los estragos y nervios de no saber qué pasaría. Sin poder soportarlo más, decidió salir del salón.

-Gracias por la cena, me voy a mi habitación-

La chica se levantó y algo nerviosa salió del lugar bajo la atenta mirada de su aun prometido.

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Al día siguiente temprano por la mañana Nodoka recibió lo que esperaba de China hace días. Con la ayuda de Soun guardo el barril en su cuarto. Ranma aun dormía.

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Ese día Akane se levantó más tarde. Había tenido una mala noche por culpa de las píldoras que le dio el doctor. Tuvo náuseas y vómitos. Agradeció que nadie más se diera cuenta. Por eso prefirió quedarse en el primer piso mientras se le pasaba el malestar. Mas repuesta se fue a las escaleras en la madrugada.

Cuando bajo para desayunar noto que no había ruido.

-Qué extraño-

Llego a la cocina y se sirvió. No quiso ir al salón. Comió en ese lugar. Luego de unos minutos cuando salió de esa habitación se topó de frente con su prometido y no pudo evitar verlo.

-¡Ranma!-exclamo asustada-

-Akane-su voz sonó neutra. Sin ningún atisbo de sentimiento-

-…-quería decir algo, pero las palabras no salían. Quería disculparse, pedirle explicaciones de porque no la había delatado. No entendía nada, pero cualquier interrogante quedo atrapada en su lengua. No podía articular palabra alguna-

-¡Vaya! Pensé que mínimo estarías a mis pies postrada luego de lo que paso-hablo muy cerca de su rostro provocando el temblor en el cuerpo de la joven-

-y-y-yo…-trato de hilar palabra-

-Todos salieron. No hay nadie por si los buscas-informo pasando de largo a la sala-

-…como… ¿Cómo sabes?-su tono de voz era muy bajo-

-Al fin me diriges la palabra-objeto sentándose en la mesa tomando su desayuno previamente preparado por el mismo minutos antes-

-…es que…yo-

-¡Habla de corrido tarada!-exclamo enojado volteando y dejando la cuenca en la mesa para pararse y volver a encarar a la chica-

-¡NO Te permito que ofendas Imbécil!…-no había querido refutarle nada, pero el insulto había sido demasiado y no pudo controlar el responderle. Aunque ahora se sentía muy vulnerable ante su presencia tampoco permitiría que le hablara así-

-¡Sigues igual de respondona!-

Se sentía odiada, y eso era algo con lo que no podía lidiar, pero su carácter no iba a cambiar de la noche a la mañana.

-Veo que la culpa no te deja decir mucho-

-N-no…no sé porque crees que hice algo…a propósito…yo jam-

-¡Cierra la boca! ¡Eres patética!-le soltó acercándose amenazadoramente a su rostro, por ello Akane retrocedió. Hecho que desato la rabia del joven-

-¿Me tienes miedo o qué?-

-¡Por supuesto que no!-se defendió con sus palabras sacando a relucir su carácter.

Ranma sonrió ante ello.

-Qué bueno, tampoco pretendo que me lo tengas-

-Ranma, tenemos que hablar yo…-

-Tú nada. Cerraras tu boquita. Yo seré quien hablara. No te meterás ¿Oíste?-

-de…de acuerdo-dijo sumisa bajando la vista-

Ranma no pudo evitar verla bella con su rostro asustado y sonrojado. No quiso reprimirse. Para él, Akane ahora era un objeto que usaría a su antojo. La tomo del brazo y la aprisiono con el otro rodeando la cintura. Akane se tensó, pero no tuvo tiempo de pensar ya que sus labios fueron besados bruscamente por Ranma.

Fuerte. Posesivo.

Así era su beso, carente de amor. Solo de pasión dominante. Metió su lengua sin permiso obligando a la chica a responder sintiéndola reticente. La empujo hasta que esta choco con la pared lo que permitió tenerla presa. La batalla de bocas fue ganada por mucho por Ranma. Luego de unos momentos, dejando sus labios de lado, beso su cuello. Ese blanco marfilado.

Akane se sentía confundida. El solo la estaba usando. No podía darse el lujo de pensar que la besaba porque la deseaba. Sabía lo competitivo que era su prometido, por tanto al saber que otro la había tocado antes que él no dudaba que eso lo motivara a besarla. Eso la hacía sentir humillada, porque ella quería que la amara, pero si eso ya no se podía preferiría ser rechazada a ser tomada como un objeto.

-basta-

-¡No!-sin hacer caso a la chica, siguió besando y chupando-

Se permitió tocar los senos de Akane apretándolos fuerte provocando un gemido de dolor de esta. Ese piyama amarillo era delgado, haciendo notar los pezones de la chica que por el escalofrió de los manoseos se erguían. Osado, como no lo había sido, mientras una mano aun rodeaba un pecho, la otra atrapo un glúteo siendo también oprimido con rudeza.

-¡Ra…Ranma ya!-

-¡¿Qué?! ¿Solo te gusta que te meta mano tu doctorcito?-pregunto venenoso-

-No se trata de-

Su boca fue callada por otro beso más apasionado, pero menos brusco. Solo un beso más, pero según ella sin amor por parte del joven. Aunque sabía que de la noche a la mañana no podía dejar de quererla tenía claro que el desprecio primaba a la hora de sentir algo por ella en estos momentos.

De pronto se vio libre del chico. La soltó como si quemara. La miro de nuevo con desprecio y volteándose camino a la salida del salón se alejó de ella. Le hablo de espaldas.

-Ya comí lo suficiente-

Ranma…Idiota…

Su cuerpo resbalo de la pared hasta caer al suelo en actitud derrotista. Una lágrima se asomó de su ojo.

Ranma

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Neko Hanten.

La anciana estaba sola.

Ese día no abrió como los dos anteriores. Solo tenía una cosa en mente.

Saber dónde demonios estaba su bisnieta.

Estaba frente a una de las mesas de su local. En esta descansaba la carta que la chica peli-morada le había dejado. Una que no le decía mucho. Solo la llenaba de interrogantes que no sabía cuándo serian respondidas. Estaba preocupada. Quería saber que rayos había pasado para dejarla así de la noche a la mañana sin una explicación que valiera la pena.

Bisabuela:

Shampoo no estar bien. Necesitar pensar. Shampoo irse por un tiempo. Cuando Shampoo resolver problemas, regresar. No buscar. Shampoo estar en lugar seguro.

Con cariño para abuela.

-Niña tonta-aspiro su pipa-Más vale que no vayas muy lejos-

Mousse tampoco estaba. Se había ido. Lo comprobó al ver la habitación vacía desde el día anterior, por lo que supuso Shampoo no estaba con el chino.

-¡¿Dónde se metieron?!-

Dijo preocupada, más por su joven amazona. Bueno, algo de estima le tenía al muchacho, pero después de su venganza le tenía respeto. Ella era partidaria de jugar sucio como lo demostró al mentirle al artista marcial que quería para su nieta, por eso elogio el que el chico pato haya efectuado un plan tan bien planeado. Independiente de las consecuencias. Ahora solo le restaba confirmar las sospechas que tenía con respecto a la huida de Shampoo.

No era tonta. Conocía a su nieta más que ella misma, por eso al verla tan alterada por Mousse terminaba por encajar las cosas, pero no podía permitirle eso. Ellas ya habían designado al que sería esposo de esta y ahora que había escapado solo quedaba encontrarla para hacerla entrar en razón y que olvidara cualquier afecto que ahora sentía por el chico chino.

-Nada salió como lo había planeado ¡Rayos!-

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Era bastante tarde. Casi las diez de la noche. Akane estaba sentada en el salón de la casa mirando hacia el estanque. En la tarde había ido a dar un paseo para tranquilizarse. Por la comida no se preocupó. Kasumi la había dejado hecha, pero no terminaba de entender porque todos se habían ido. Tampoco entendía la actitud de Ranma. Quería saber cuándo la delataría y rompería el compromiso. Le dolería. Si. Pero prefería eso al verlo despreciarla cada que podía. Era su culpa se decía, pero debía enfrentar sus actos. Eso era mejor a estar en ascuas sin saber que pretendía su prometido.

Escucho que la puerta se abrió. Ranma no estaba desde de la tarde. Llego ante ella sin demoras.

La miro.

Akane vestía un sencillo vestido de tirantes color celeste un poco más arriba de la rodilla, dejando ver un poco el inicio de sus senos. Estaba perfecta para él.

-Ranma…eh…quiero…hablar contigo-dijo tomando valor. Lo vio a la cara. Este mostraba un rostro inexpresivo. Solo la miraba muy penetrante-

-Yo no-

-¿Eh?-

-No quiero hablar-

Sin más preámbulos el chico se acercó a ella. La tomo de los brazos y la tumbo en el tatami y se posiciono encima de ella. Akane temió por sus acciones.

-Eres mi chica-dijo con voz ronca.

-¿Qué?

-Vas a complacerme-.

-…-

Nuevamente tomo sus labios sin permiso dejándola confundida. Era claro que siempre soñó con ser besada por él, pero no en estos términos. No así. Por lo mismo comenzó a revolverse y tratar de quitárselo de encima.

-No te resistas. Si te abriste de piernas con él ¿Porque conmigo no?… ¿Eh?-la miro dañándola con sus palabras-Tengo más derechos, soy tu prometido. Aunque no quieras-susurro sobre su cuello, luego fue lamido y succionado dejando una marca roja.

-Ranma no, déjame - suplico herida y sollozando.

Las manos masculinas tenían vida propia. Sus pechos volvieron a ser apretados con desesperación, la misma que no le permitía a ella moverse mucho, pues Ranma era mil veces más fuerte.

Con una maestría que ni el mismo se conocía, desabrocho el vestido en la parte trasera dejando al descubierto el sostén de la chica.

-¡No!-

El no dijo nada. Solo siguió. Se estaba excitando, pero no podía evitarlo. La amaba a pesar del desprecio y aberración que sentía, pero tenía que seguir adelante con su plan, y de paso disfrutar.

Sin dejar el agarre del cual la tenía presa, se desabotono la camisa china sin mangas quedando su atractivo pecho al descubierto. Akane a pesar de que se sentía sometida, lo miro con deseo, nunca iba a ser inmune a él.

Satisfecho solo sonrió.

Ranma bajo sus pantalones rápido quedando solo en boxers, se apretó más a la chica, subió su falda sintiendo sus bragas. Junto sus caderas soltando un gemido provocando que Akane notara su erección.

-por…por favor…no me hagas esto.

Jamás creyó que tratara de forzarla. Por muy enojado que estuviera sabía que Ranma no era tan canalla. No podía ser así.

-¡Cállate!-

Ágilmente sin que su compañera se diera cuenta rodo haciendo que Akane quedara encima de él. Esta noto el cambio, pero Ranma no le dio tregua. Tomo una vez más sus labios con fiereza. Esa que no lograba calmar al saber que fue de otro. Algo que estaba hecho. Tal situación lo enardecía avivando más el ímpetu de posesión. Quería borrar cada beso del Doctor. Cada roce, pero aunque ese hombre seguro tuviera más experiencia que él al tocar a una mujer, no le importaba que Akane se sintiera mejor con Ono, porque solo quería molestarla. Ella no lo quería, pero aunque eso doliera sabía que si Akane lo detestaba por tocarla sin su consentimiento, era suficiente para dejarlo conforme. Porque ella merecía pagar por su corazón herido. Uno que aún estaba dañado por su causa.

A pesar de no querer ser tocada por motivos tan sucios como el del desquite, su cuerpo reaccionaba a las caricias de Ranma. No quería, pero no podía librarse. Por eso se dejó llevar a pesar que para el chico quizá solo fuera un desfogue.

Por eso, por primera vez en esta lucha por no dejarse vencer respondió a un fogoso beso de su prometido. Lo cual lo entusiasmo a más no poder. Su prenda interior que cubría sus pechos estaba subida dejándolos expuestos. Hasta que sintió la áspera mano del chico tocar uno de ellos.

-¡Ahhh!-gimió ella dejando que su cabeza descansara en el cuello del chico-

-¡Akane!-su jadeo de excitación fue inevitable. Sentir los pechos de Akane tan directo, y en su mano fue más de lo que pudo soportar. Además por la posición los sentía más pesados-

En ese instante más que nunca su duro miembro choco con esas húmedas bragas. Estaba perdiendo la cordura. Olvidando el porqué de sus acciones. Su mano libre toco el trasero de la chica, pues el vestido estaba enredado en su cintura. Ranma se obligó a terminar lo que tenía en mente. Rápido sin dar pie a evitarlo, bajo la prenda inferior y también la suya hasta que esta quedo en su tobillo. Su miembro toco directo la intimidad de la muchacha que volvió a gemir al sentirlo. Sus piernas se abrieron un poco más. Ranma tampoco pudo evitar gemir.

-¡Argh! ¡Akane!-

Se vieron a los ojos, los cuales mostraban la pasión e inseguridad. Por lo menos en los marrones. Akane toco la mejilla de su prometido.

-Ranma y-yo-

Este volvió a callarla con su boca. Sus manos volvieron a manosearla a su antojo y con gran deseo. Uno que ahora era más grande por la sensación de piel con piel.

Estaban inmersos en su burbuja. Por eso solo notaron las voces de sorpresa cuando un grito los saco de su propio mundo.

-¡Ranma!-se escuchó la voz del patriarca Tendo.

-¡Hijo!

-¡Akane-chan!

Ambos jóvenes se tensaron. Los habían atrapado en un momento muy íntimo. Akane solo quería que la tierra se la tragara.

Al fin llegaron…de lo contrario…la habría tomado aquí mismo.

-¿Qué significa esto?

Nabiki rodo los ojos por la absurda pregunta de su padre.

Ranma se separó de la chica con cuidado, aunque esta seguía arriba suyo. Todos podían ver donde tenía las manos. Las saco y movió su cadera. Akane reacciono y se quitó de encima cuidando que no vieran su torso desnudo. Ranma se tapó su miembro con su mano y la otra la tenía en la parte trasera del pecho de la chica. La cual daba la espalda a la familia por la vergüenza.

-¡¿Responde muchacho?!-dijo su padre.

-es que…nosotros-comenzó a hablar.

-¿Hija? ¿Acaso ustedes?-decía entre sorprendido, feliz y enojado Tendo.

-…yo…-la chica aun no daba la cara. Estaba muy apenada.

-Papá, es obvio que no quieren soltar la lengua-argumento Nabiki-los atrapamos in fraganti, de hecho los interrumpimos.

-¡Nabiki!-exclamo abochornada Kasumi

-Chicos, hablen.

La más confundida era Nodoka. El día anterior su hijo le había pedido que se fueran porque quería hacer las paces con Akane a solas. Nodoka logro que todos salieran de casa gracias a su ingenio, pero no pensó que fuera para hacer 'cosas' con su prometida. Hasta cierto punto, eso era varonil solo que algo en la mirada de su hijo no la convencía del todo.

-papá…yo

-Akane. Creo…creo que tenemos que decirles la verdad.

Esta sin verlo tembló. A pesar que estaba preparada para eso, supuestamente, era muy distinto tener claro que ahora se sabría todo y no en las mejores circunstancias estando tan expuesta.

-¿Qué verdad Ranma?

-Akane y yo-sonrió cínicamente para sus adentros-…tenemos una relación hace un tiempo.

¿Qué?

Akane no podía creer lo que escuchaba.

-ella y yo…hemos…tenido relaciones…-dijo avergonzado por su mentira, pero era necesaria-…yo…yo…he tomado a su hija como mi mujer Oji-san-lo miro directo a los ojos-…varias veces.

-¡Ranma!-Soun estaba sorprendido-¿Es cierto?-el chico solo bajo la vista. Esto hizo que el patriarca diera por hecho las palabras del chico.

-¡Oh my!

-¡Hijo mío!

-¿Akane hija?-vio lo nerviosa que estaba-¿No dirás nada? ¿Ranma dice la verdad?-

La chica volteo un poco. Apretaba a su pecho el desarreglado vestido para dar una respuesta, pero su silencio a causa de lo aturdida que se sentía dio por sentado la respuesta.

-No tengas vergüenza mi amor, ya no podemos negar nada-le dijo Ranma a la chica que quedo más petrificada por sus melosas palabras. Además, por sentir como era abrazada por el pelinegro.

-¡Oh! Esto va en serio.

Ranma acerco su boca al oído de la joven.

-Ni se te ocurra refutar-susurro lo suficiente para ser oído solo por ella.

-…- Akane solo abrió más los ojos. Estaba claro que Ranma pretendía algo.

Los jefes de familia se miraron unos momentos y luego asintieron.

-En virtud de la situación no queda otra más que casarlos. Ranma, tomaste la virtud de mi pequeña. Debes hacerte responsable- lo miro con seriedad.

-Tendo tiene razón hijo, responderás por el honor de Akane.

-¡Se casarán y no podrán negarse!

¡Bingo!

Pensó Ranma Saotome.

Aquí comenzaba su revancha.

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Fin capítulo 13.

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¡Hola!

Cumplí. Tarde cuatro días. Qué bien. Ojalá no sea la última vez.

T.T (*Se siente emocionada*)

Un beso a todos por sus comentarios.

Estoy trabajando en el siguiente. Solo pido un poco de paciencia.

Dejen reviews.

Gracias por leer.

Akane Kou.