Jolly Roger. El sitio favorito de los marinos en cuanto llegaban al puerto y desembarcaban su mercancía, porque allí se olvidaban de los problemas y podían tener la libertad que tanto ansiaban desde el momento que habían entrado en tierra firme.

Normalmente eran los capitanes de cada navío quienes tenían la preferencia en el cabaret. Sin embargo, había un capitán que supera al resto: Killian Jones. Él gozaba del privilegio de elegir con quién estar, y de que nadie estuviera con esa persona hasta su regreso. Eso incluía aprobar la mercancía nueva. Nadie podía tocar a los nuevos hasta que él lo aceptará o los probará, dependía de la situación.

Todos los privilegios se los había ganado defendiendo a la dueña del cabaret y a su gente, junto con darles una cantidad no menor de dinero por todos los servicios. Es por eso que ahora que ingresaba lo esperaba Emma, la encargada del sitio, tenía la misma sonrisa que cuando se conocieron y él aclaró que ella no era su tipo. De eso ya tres años.

-Tenemos un chico nuevo-dijo con una sonrisa ladina- no es como los otros y a pesar de verse menor quiere probar que puede estar en este lugar.

-Entonces, no lo hagamos esperar-dijo conforme con la información.

Se movió por una compuerta que estaba junto a la barra. Se camuflaba con los colores del bar y era ideal para emergencias, como cuando una esposa celosa y molesta hacía escándalos porque había tenido a su marido entre las piernas. En esos casos él se ocultaba y Emma enfrentaba la situación, algo comprensible por una alta suma de dinero.

Cuando ingresó estaba Robin ayudando con la ropa del nuevo, pero al escuchar que ingresaba lo saludo con un gesto y los dejó solos.

-Tu nombre muchacho-dijo mirándolo de pies a cabeza.

-Peter-susurro titubeante.

-Edad-preguntó caminando a una esquina para tomar un poco de ron.

-20-dijo siendo iluminado por la poca luz del lugar, sitio de paredes azules como el mar. Todo con un aspecto demasiado idílico, como un burdel.

-Tengo 32-dijo bebiendo su trago y mirándolo de pies a cabeza-soy el capitán Killian Jones.

-Un gusto señor-dijo sin atreverse a mirarlo. Killian se acercó y cuando puso una mano sobre el hombro del muchacho sintió que temblaba, tal vez no serviría para el puesto.

-Que te trae aquí, niño-dijo alejándose y sentándose en un cómodo sillón en el centro del lugar.

-Quiero ser parte del Jolly Roger y satisfacerlo, señor-solo con esas palabras y el tono suave de Peter, fue que Jones sintió su entrepierna reaccionar con fuerza.

-Muestra lo que vales-dijo al momento que tomaba un control remoto y daba inicio a la música. El chico estaba paralizado y durante el siguiente minuto en que las luces daban distintos tonos y formas al lugar, el capitán se dedicó a mirar hasta la última parte del muchacho. Definitivamente en más de un aspecto era sólo un niño.

Killian apagó la música y se puso de pie caminando a la puerta.

-Dame una buena razón para no enviarte a casa-dijo casi abriendo.

- Mi madre está enferma y mi pequeña hermana, Wendy, la cuida, solo me tienen a mi, desde que afortunadamente, mi padre murió.

-¿Afortunadamente?- dijo alzando una ceja- Quizás cayó sobre un cuchillo estando borracho cuando quería golpearlas una vez más, cuando tu regresabas de buscar trabajo.

-Algo así…-murmuró bajando los hombros y con la culpa pintada en el rostro.

-Así sucedió, muchacho. Esos accidentes son demasiado frecuentes-al segundo siguiente abrió la puerta e hizo ingresar a Emma que estaba esperando afuera.

-¿Llegaron a acuerdo?-dijo la mujer sorprendida del problema entre las piernas de Killian y de que el muchacho estuviera paralizado delante de ellos.

-Sí. Trabajará a tiempo completo en la barra. Nadie puede tocarlo, tu eres su jefa y es mi protegido. Pagale la bolsa seis-dijo de forma firme y sorprendiendo ligeramente a la mujer-dile a Smythe que me vea en unos diez minutos en la barra, tengo algo que solucionar antes-se marchó de ahí sin dirigir la palabra a Peter.

-Bienvenido, Peter-dijo Emma con una sonrisa-te mostraré lo que debes hacer-dijo indicando que la siguiera.

Caminaron hasta la barra donde Robin limpiaba jarros y preparaba algunas bebidas.

-Robin, por favor enseña a Peter, es protegido y cualquier problema me lo dices.

-Sí, Emma-dijo la muchacha con una sonrisa y comenzando a instruir al muchacho, ya averiguaria qué hizo para que Killian no lo quisiera y lo pusiera a limpiar jarras.