Piers Nivans emprendió un viaje en su coche personal para visitar a sus padres después de haber renunciado a su empleo ejerciendo como oficial de la unidad de crímenes violentos después de haber tenido varios conflictos personal con su compañero de patrullaje.

Nunca pensó regresar a aquella ciudad pequeña donde pasó su infancia y parte de su adolescencia adaptándose a su nuevo modo de vida siendo una persona diferente a las costumbres de la sociedad. Todavía se cuestionaba si estaba mal tener sentimientos hacia otro hombre por los comentarios constantes en las conversaciones ajenas y opiniones públicas en los diarios, aunque en la actualidad existen argumentos a favor ayudándolo a aceptar su sexualidad.

A lejos se alcanzaba a leer bienvenido a Raccoon City" en un cartel cuando se aproximaba a la ciudad que ha cambiado con el pasar de los años cuando decidió marcharse a estudiar una carrera universitaria rompiendo la tradición familiar de unirse a las fuerzas militares del país.

Detuvo el coche en una gasolinera a fin de recargar el tanque de gasolina y continuar con su recorrido a pesar de la tormenta que había azotado a Raccoon desde hace unas horas atrás, de acuerdo al pronóstico metodológico mencionado en la radio.

Entró a la tienda de autoservicio para hacer el pago correspondido y comprar una botella de refresco con una bolsa de papas después de tener ocho horas sin consumir ningún alimento por la decisión impulsiva elegida en el día.

—Son ciento cinco dólares —dijo un hombre—¿Pago en efectivo o con tarjeta?

Piers sacó una tarjeta de débito de su billetera. Contar con una mínima cantidad de dinero en sus ahorros fue una buena decisión posteriormente de haber experimentando una crisis financiera personal tras realizar una inversión de un auto nuevo y el seguro contra accidentes.

El hombre regresó tarjeta a su dueño, por lo que, Piers cogió sus cosas y salió de aquel sitió para subir a su coche retornando su camino hacía la casa de sus padres con la finalidad de pasar unos días pensando en el rumbo que tomará su vida.

—Bien, Bonnie esta tormenta no puede complicarse —susurró Piers

Miró hacia el asiento del copiloto donde yacía una gata siames dentro de una mochila para mascotas, la cual se convirtió en su compañera de hogar en una mañana gélida en la gran ciudad.

Bonnie se limitó a maullar y a recostarse en la mochila. El recorrido era cansado y tedioso por las horas largas de viaje en el coche; algunos de sus amigos le aconsejaron abordar un autobús directamente a Raccoon, pero Piers prefirió aventurarse en su coche sin tomar en cuento los peligros posibles en los viajes a largas distancias.

De pronto, escuchó el sonido del motor apagarse en la carretera principal conectada a la zona comercial. ⟪Maldita sea, lo único que falta⟫, pensó. Su primer instinto fue llamar a su padre, quien podría recogerlo en esta situación drástica, pero trágicamente su móvil no recibía señal debido a la renuncia de la compañía telefónica evitando tener que pagar una factura mensual por la falta de presupuesto.

Golpeó el volante maldiciendo en repetitivas ocasiones pensando la predicción de Jamie basada en una tragedia en el recorrido hacia la casa de su infancia, ¿Por qué todas las visiones de su amigo se cumplían? No era la primera el cumplimiento de una predicción mencionada por Jamie Park relacionada a una desgracia ya que, hace seis meses atrás Jamie aseguraba una traición fuerte con un compañero del trabajo, lo cual termino cumpliendosé en el trasncurso de una semana.

Piers volvió a intentar prender su coche sin tener resultados, debió revisar el coche con anticipación antes de emprender el viaje hasta Raccoon.

—Bonnie, tendremos que caminar bajo la lluvia —dijo Piers

Decidió bajar del auto para buscar un negocio abierto y poder pedir ayuda. Soltó una risa en recordar que eran las 2:30 a.m. No había ninguna alma en la calle, por lo tanto, su única solución sería esperar arriba del coche con la esperanza de que pasará un alma caritativa e inocente que pudiera ayudarlo sin problemas.

Una tragedia que añadir al listado de predicciones.

A Piers le frustraba perder el tiempo esperando a recibir la ayuda de un extraño, pero ese pensamiento cambió cuando a través del retrovisor observo a un coche ajeno detenerse.

Sin dudarlo bajó del coche nerviosamente con la creencia de ser asaltado por un ladrón dando cumplimiento a una segunda predicción de Jamie, ¿Por qué no trajo consigo un arma de defensa personal? Hubiese sido una excelente opción, aunque recordó los puntos de control de chequeo evitando el aumento de la delincuencia en los pueblos que pasaba.

Elevó su mirada hacia una silueta masculina que se dirigía hacia él. Ligeramente, sintió un alivio en haber recibido un rayito de luz en esta noche trágica y cuando pudo tener una mejor vista de aquel hombre quedó atónito y no reaccionó hasta que escuchó su voz.

—¿Necesitas ayuda? —preguntó el hombre

—Sí, mi auto dejo de funcionar —respondió Piers

Una curiosidad invadió a Piers al mirar aquel hombre con barba, un cuerpazo que sus ojos no cesaban de mirar en cada oportunidad y sobretodo su rostro le parecía muy familiar como si en el pasado hubiesen convivido en diversos momentos.

—¿Cuál fue el problema? —preguntó el hombre

—Mi coche se apagó en medio recorrido —contestó Piers—, ¿me podría ayudar en revisarlo?

Una pregunta muy estupida diría el padre de Piers cuando le enseño a revisar las fallas mecánicas básicas de un coche, pero terminó olvidándolo por las comodidades que le fue brindando la vida cotidiana.

—Por supuesto.

El hombre revisó el cableado, el motor e intentó recargar la batería de aquel coche teniendo un resultado desfavorable para Piers Nivans dejándolo sin alternativas solamente puede pedir hacer una llamada de auxilio a su padre.

—Al parecer necesitarás un mecánico que revise el coche —comentó—. Puedo recomendarte uno que cumpla adecuadamente con su trabajo.

Piers bajo la mirada y pudo percatarse de la placa que portaba aquel hombre en su cinturón con el logo de STARS. Dejo el nerviosismo atrás al sentir seguro con un agente de dicha unidad policial que puede brindarle una seguridad.

—Comprendo, ¿puede prestarme su celular para hacer una llamada? —dijo Piers tímidamente

—Dudo que encuentres señal por la tormenta, pero puedes intentarlo —dijo Chris, e hizo entrega del móvil

El joven ex policía aceptó hacer un intento de localizar a su padre mediante el celular prestado de ¿Chris Redfield? Imposible que se haya reencontrado con su primer amor platónico que indirectamente lo ayudó a hacer fácilmente su proceso de aceptación debido a que, se sentía diferente a los demás niños de su edad.

Revisó la señal del celular y era bastante baja, lo cual dificultará tener una conversación de cinco minutos sin enfrentar interferencias. Resignado regresó el dispositivo a su dueño sin tener esperanza de cumplir la meta propuesta.

-¿Quieres que te lleve algún lado? -preguntó Chris

Piers se ruborizo. El escuchar aquella pregunta proveniente de su primer amor platónico había sido un sueño hecho realidad para su yo de once años.

—Pero… no vamos al mismo lugar y no quiero causar molestias —aseguró Piers

Chris río.

—No es una molestia —dijo—. Eres un visitante que necesita ayuda y mi deber como policía es ofrecerte seguridad.

—Aceptó —agradeció el joven—, gracias por la ayuda.

"Aceptó" una palabra que provocó una visión en Chris basada en una boda con Piers cercas de un altar a punto de casarse. Un escalofrío recorrió su cuerpo en tener esa imagen en su cabeza.

No fue una opción decir aquel discurso de ser un super poli para "obligar" a Piers en aceptar su ayuda evitando dejarlo sólo en medio de la nada a manos de un agresor que lastimara al muchacho.

Entonces, decidió ayudar a Piers en bajar varias maletas de la parte trasera del coche y subirlas a la camioneta de Chris. Ambos hombres nunca pensaron en volverse a ver después de los buenos momentos que pasaron juntos en las diferentes salidas creadas para distraer a los pequeños Nivans.

—¿De casualidad nos hemos conocido en otro lado? —cuestionó Piers

Piers no soportó la curiosidad de preguntarle a aquel hombre si formaba parte de su pasado, además el mensaje recibido había delatado la identidad de su salvador.

—Sí, ¿recuerdas a Claire Redfield? —argumento Chris

Piers sintió un hormiguero en su cuerpo al escuchar el nombre de su niñera cuando sus padres no tenían tiempo libre para cuidarlo debido a las diversas actividades que desempeñan.

—¿Eres Chris? —fingió Piers

—Recuerdo aquella vez cuando visitamos la feria local y comimos algodón de azúcar —replicó Chris, mientras arrancaba el coche para dirigirse a la casa de los Nivans—. Ese día brincabas demasiado hasta que te cansaste y dormiste en mi habitación.

Piers soltó una risa ligera en recordar ese día en la feria habían subido a todos los juegos disponibles a su edad y la comida grasosa consumida después de darse un respiro de horas jugando para terminar el día dieron un paseo en el coche, mientras disfrutaban un algodón de azúcar.

Por otro lado, Chris guardaba ese recuerdo positivamente al disfrutar la salida a lado de un niño permitiéndole olvidar sus problemas laborales y personales mediante la diversión inocente que se ha ido perdiendo con el pasar de los años.

—Sí, aún conservo el oso de peluche que ganaste —dijo Piers—. Soy un afortunado en que aparecieras temía lo peor.

Los noticieros no dejan de hablar sobre la inseguridad en las calles por los robos a mano arma y los secuestros, así que, Piers estaba temeroso a padecer una de estas situaciones peligrosas.

—Lo eres, Piers —dijo Chris, sin despegar la mirada del volante y giró hacia la derecha—, ¿tus padres viven donde mismo?

—Sí, pero pensaba en quedarme en un motel un par horas para no despertarlos.

Chris movió la cabeza hacia ambos lados al escuchar la respuesta de Piers. Los moteles eran escasos en este pueblo por su ubicación alejada de la población provocando que los viajeros conduzcan alrededor de seis horas.

—¿Sabes que está a mil kilómetros después del punto de control? —argumentó Redfield

—No lo sabía —afirmó Piers—, ¿conoces un hotel de bajo presupuesto?

Chris se quedó pensando en la disponibilidad de un hotel ajustable al capital disponible del joven, pero no había ningún sitió que cumpliera los requisitos del muchacho porque la ciudad estaba diseñada para una cantidad reducida de habitantes por la infraestructura que tenía, además de hallarse en medio de la nada.

Sin tener otra alternativa pensó en invitar a Piers a dormir en su apartamento porque el encontrar un hotel en Raccoon era un verdadero problema dado que, el Apple Inn era exclusivo para políticos y empresarios.

—Si estás dispuesto a pagar cien dólares la noche el Apple Inn es el adecuado —dijo Chris

Piers maldijo en voz baja al quedarse sin opciones.

Lo inevitable sucederá despertar a Daryl Nivans de su dulce sueño después de haber conducido en medio de la noche y con las peores condiciones del clima, lo cual su padre protestará en su contra por cometer una locura.

—Entonces, llévame a casa de papá —mencionó Piers

—¿Seguro? Puedes quedarte en mi apartamento. Tengo una habitación libre —informó Chris

El corazón de Piers se aceleró su yo del pasado hubiese disfrutado todas las atenciones que le brindaba Chris, sin embargo había abandonado sus sentimientos románticos hacia el hombre al percatarse lo imposible que sería estar juntos debido a la diferencia de edad.

—No quiero ser una molestia para su esposa —señaló Piers

Chris soltó una carcajada.

—Soy soltero nunca contraje matrimonio —replicó

Era sorprendente a su edad no estar casado o divorciado con miles de responsabilidades por cumplir mensualmente. A muchas personas les parecía una mentira cuando Chris hablaba sobre su soltería a los cuarenta años porque la mayoría de los hombres se hallan casado con hijos a punto de ser abuelos, para Chris lo fundamental era tener salud y estabilidad económica.

—Debe ser un engaño —insistió Piers—. Recuerdo que salías con una mujer oriental, ¿cuál era su nombre?

Chris sonrió ligeramente.

El recordar a Ada Wong le hacía sentir una fuerte nostalgia porque sus decisiones lo orillaron a vivir en solitario en el apartamento donde actualmente vive. La decisión de dejar a Ada fue difícil y no puede cambiarla porque la mujer se encontraba con una estabilidad apropiada a su edad.

—Se llama Ada Wong —dijo Chris—. Nuestra relación terminó hace años atrás y desde entonces he estado solo por cuestiones laborales.

Piers mordió su labio inferior aún le parecía extraño que Chris viviría solo en su apartamento conociendo su temperamento sobreprotector hacia su hermana menor en elegir sus relaciones sentimentales a fin de continuar con el legado Redfield, no obstante, Chris mostraba sinceridad en sus palabras cuando se caracterizo por ser un mentiroso sino una persona que siempre cumple sus promesas.

—¿Dónde pasarás la noche? —volvió a preguntar Chris

—Aceptó la propuesta de quedarme contigo —respondió Piers

Chris retomó el camino hacia el edificio donde vivía y las palabras de Piers provocaron un ligero miedo a aquella promesa inocente que potencialmente nunca se va a cumplir por los diferentes rumbos que tomó su vida.