Disclaimer: Bleach y sus personajes no me pertenecen, son creación original de Tite Kubo. La historia sí es mía.
Petición: Amablemente les pido que no fomenten el plagio, no sean mal rollo y no roben esta o cualquier historia que esté a mi nombre. (Las adaptaciones también quedan prohibidas.)
Especial de San Valentín
Mundo: Universo alterno
Summary: Ichigo nunca tuvo suerte con sus relaciones amorosas, es por eso que siempre se veía obligado a pasar el día de San Valentín soltero. Pero él no contaba con la grata sorpresa que llegaría a él, tener una cita con la ayudante de cupido era lo único que necesitaba para empezar a disfrutar el 14 de febrero.
~ TUTSIPOP (PARTE 1) ~
El 14 de febrero es horrible, toda persona soltera la pasa mal ese día, nadie puede estar a gusto en ningún lado sin sentir la bruma del amor sobre sus hombros.
Un ejemplo de ello era Ichigo, él era del grupo de personas que no disfrutaba para nada el día de San Valentín, ha decir verdad, él nunca había pasado un 14 de febrero en pareja, sus relaciones eran tan pasajeras que ninguna había logrado llegar a festejar un 14 de febrero.
— ¡Oye, Ichigo! ¿No quieres venir con nosotros? — habló con burla un compañero de clase.
— No. — respondió con enfado.
— ¿Por qué no? Será divertido. —
— Podríamos presentarte alguna chica para que no estés solo. — rió fuertemente un joven de cabellos oscuros.
Ichigo frunció el ceño cuando una enorme ola de risas burlonas cayeron sobre él, el ser el único de su grupo de amigos en estar soltero un 14 de febrero provocaba que todos lo jodieran hasta el cansancio.
— ¿Entonces no vienes? — preguntó Mizuiro.
— Ya les he dicho que no. — replicó harto por la insistencia de sus amigos.
— ¡Bah, qué aburrido! — bufó Keigo.
Ichigo giró los ojos con ironía, tomó sus cosas y se marchó del lugar mientras todavía escuchaba las risas y burlas de sus amigos a sus espaldas, su molestia era tanta que no evitaba azotar y abrir con fuerza las puertas, su aura era tan negativa.
La universidad estaba tapizada de adornos, adornos que seguramente terminarían en la basura al día siguiente. En cada rincón encontrabas una parejita empalagosa, besos por allá y confesiones de amor por acá, todo de muy mal gusto para todo solitario que vagaba por ahí.
Ichigo era tan apático en este día que le era imposible no mostrar una mala cara, él daba entender su incomodidad e irritabilidad, cualquiera que lo llegara a ver entendería que este no era un buen día para él.
En sí, para muchas personas el 14 de febrero es un día como cualquier otro, el estar soltero en un día como este no estaba mal, quizá sólo provocaba un mal genio por las burlas y por la pequeña sensación de soledad, pero nada de esto era la razón para deprimirse y atormentarse a uno mismo.
El año pasado el horario de Ichigo se llenó de actividades, por lo que no tuvo que estar aguantado las burlas de sus amigos. Pero desafortunadamente hoy no sería como el año anterior, por más que intentó inundar su día con deberes escolares; Ichigo no logró ocupar su día por completo.
Su horario de clases terminó antes, por lo que desde la 1:00 de la tarde el chico ya se encontraba fuera del plantel, con muy pocas ganas de seguir en la calle, él se apresura a llegar a casa. En su camino observaba los locales y sus ofertas para este día de San Valentín, desde peluches y dulces, hasta flores y joyería.
Todo era tan irritante e incómodo, Ichigo no tardó en colocarse sus audífonos con el fin de no escuchar nada del exterior. El camino de a poco empezó a no ser tan molesto, pero fue hasta la cuarta canción cuando todo se amargó.
El joven sacó su celular de su bolsillo, frunció el ceño cuando vió la canción que se estaba reproduciendo.
— ¡Qué mal gusto! — dijo para sí mismo.
Nada de canciones románticas hoy, no es sano escucharlas cuando a tu alrededor abundan parejas felices y enamoradas.
En su intento de sacar la canción de su lista de reproducción, un mensaje parece de repente en su pantalla. Era Yuzu, su hermana.
"Yuzu (12:45 pm): ¿Dónde estás?"
"Ichigo (12:45 pm): En la calle principal."
"Yuzu (12:46 pm): ¿Ya saliste de la escuela?"
"Ichigo (12:46 pm): Sí, ¿Por qué?"
"Yuzu (12:46 pm): ¿Podrías traerme algunos dulces y chocolates?"
"Ichigo (12:47 pm): Hay mucha gente en la calle, ¿Podría llevártelos mañana?"
"Yuzu (12:47 pm): ¡Nooooo! ¡Hoy venden los chocolates de fresa y caramelo, mañana ya no habrá ninguno! :("
Ichigo apartó su vista de su celular, se detuvo por un momento a imaginar a su hermana pidiendo casi al llanto sus dulces y chocolates. Suspiró resignado mientras volvía a su celular.
"Ichigo (12:49 pm): Está bien, te llevaré algunos."
"Yuzu (12:49 pm): ¡Yupiii! ¡Gracias, te veo al rato!
Una de las pocas cosas que Ichigo no quería hacer era pasar de regreso por la calle principal, pero tampoco deseaba ver a su hermana triste por sus dulces.
Era gracioso, pero a él no le gustaba mucho esa debilidad que tenía con sus hermanas, daba gracias al cielo porque jamás llegó a tener esa accesibilidad con una chica ajena a su familia.
Antes de regresar, el chico volvió a reproducir su lista de música pero esta vez con el volumen un poco más alto. Y de nueva cuanta, regresó por el mismo camino hasta llegar a la tienda de dulces que tanto amaba visitar Yuzu.
El lugar estaba infestado de gente, ¿Una simple dulcería podía tener tantos clientes un 14 de febrero? Las personas no suelen regalar muchos dulces. Como pudo, Ichigo entró y tomó los dulces que iba a comprar, de paso también agarró algunos chocolates para él.
En el mostrador, una chica de cabello anaranjado atendió las compras de Ichigo, la joven se veía nerviosa, el pelinaranja notó de inmediato el rubor extremo que lucía el rostro de ella, ¿Sería nueva en el trabajo? Quién sabe, igual él no le tomó importancia.
El proceso de pago se le hacía eterno, la chica era lenta, suspiró desesperado mientras metía ambas manos en sus bolsillos de su pantalón.
— ¡Muchas gracias por tu compra! — dijo por fin la empleada mientras le extendía su bolsa y su ticket a Ichigo.
— Gracias. — él tomó sus cosas y se dió media vuelta.
Al caminar hasta la salida, Ichigo escuchó como la chica que lo atendió hablaba muy nerviosa y apenada con otra persona, parecía ser otra trabajadora, lo supuso al momento de mirar atrás y ver que ambas compartían el mismo uniforme. Volvió a su camino, restándole importancia a la situación.
La música de sus audífonos estaba casi en su punto más alto, caminaba entre la multitud rechazando a todo comerciante que le ofreciera un servicio o producto referente al día de San Valentín. Todos sus pensamientos se inundaban en la letra de la canción, como si fuera un estímulo muy relajante.
Todo parecía estar tranquilo, pero aquel ambiente no perduró mucho, de repente, el pelinaranja sintió un ligero jalón, sentía como su brazo era tirado hacia atrás, como si alguien lo estuviera llamado y a la vez deteniendo.
— ¿Pero qué...? — se quitó los audífonos y giró su vista hacia atrás. — ¿Necesitas algo? — le preguntó un poco incómodo a la persona que lo había hecho parar en plena calle.
— Discúlpame por llegar así y por llamar tu atención tan brusco, pero, ¿Podrías enseñarme tu ticket? —
— ¿Perdón? — exclamó confuso y ofendido.
La chica que se encontraba parada frente a él sólo suspiró nerviosa mientras pasaba una de sus manos por detrás de su nuca entre sus cortos cabellos oscuros.
— ¿Hubo algún problema? — le preguntó Ichigo. Sus ojos escanearon el extraño atuendo de la joven, fue cosa de segundos recordar la tienda de dulces donde había comprado recientemente.
— ¿Qué? ¡No, no, no! — negó rápidamente. — L-la chica que te atendió olvidó darte esto. — ella le extendió un sobre color crema, sus manos temblaban, esperaba que él tomara el sobre, pero no lo hizo.
— ¿Qué es eso? —
— Un obsequio. —
— ¿Un obsequio? ¿Por qué razón? — cuestionó extrañado el pelinaranja.
— El registro nos marcó que se cobró la compra número 100 y al parecer tú fuiste el cliente que hizo aquella operación. —
Ichigo aún podía ver como ella sostenía el sobre frente a él, ni siquiera se había tomado la amabilidad de tomarlo, prefirió dejarla con las manos estiradas.
— ¿Qué se supone que hay dentro del sobre? —
— Ah, pues...creo que es una invitación para una cena gratis hoy en la tarde. — respondió amable la joven.
— ¿Una cena? ¿Por qué, por el día de San Valentín? — dijo sarcástico.
— ¡Sí, sí, sí, así es! — asintió enérgica.
— Ya veo, la verdad no me interesa. Gracias. — dijo más que cortante mientras se daba la vuelta ignorando completamente lo que acababa de pasar.
— ¿Qué? ¡Oye, espera! — gritó la joven mientras iba detrás de él. — ¿No planeas aceptar el regalo? — le preguntó ella una vez que alcanzó el paso de Ichigo.
— No. Puedes dárselo a otra persona. —
— ¡¿Estás loco o qué?! Estás recibiendo una cena gratis en... — la chica abrió rápidamente el sobre, sacando de el una tarjeta donde decía toda la información sobre el premio. — ¡Yoshimi! — completó después de haber hallado el nombre del restaurante.
— No me emociona ir a un lugar así. — se excusó el pelinaranja.
— Tal vez a ti no te guste los lugares así, pero a tu novia sí. Estoy segura que ella estará feliz por ir a comer ahí. —
— Oye, de verdad, no tienes que hacer esto. Sólo regresa y dale ese sobre a cualquier otra persona. —
Ichigo aceleró el paso, pero ella parecía no estar dispuesta a dejarlo ir.
— ¡Por favor! — suplicó. — Acéptalo, la chica que te atendió olvidó dártelo y yo asumí la responsabilidad en hacerlo llegar a tus manos, tendré problemas con mi jefa si no... — sus palabras no llegaron a terminar, su hilo de voz se desvaneció al oír un estruendo.
— ¡RUKIA! — el gritó llegó a oídos de ambos y de cualquiera que estuviera cerca, la joven se paró en seco tras escuchar su nombre, Ichigo la miró extrañado, paró su paso al notar como ella se congelaba.
— Mierda... — musitó ella.
— ¿Qué haces? Ya te has demorado demasiado. — decía con enfado una mujer de cabello anaranjado. — ¿Ya has hecho lo que te pedí? —
— Sí...digo, más o menos. — contestó entre risas Rukia.
La mujer desvió sus ojos a Ichigo, se cruzó de brazos mientras lo escaneaba intrigada.
— ¿Él es el muchacho que Orihime dejó ir? — le preguntó.
Con la vista al suelo, Rukia asiente.
La bruma del momento era incómoda, la gente que pasaba rodeaba a los tres como el río a las rocas, Ichigo presentía que en cualquier instante un regaño caería sobre Rukia, la miró de reojo y observó su desesperación visible en su rostro. Él jamás dejaría a una mujer sola en un aprieto como este. De nuevo, sentía esa necesidad de meterse en asuntos que no eran de su incumbencia.
— Yo le agradezco mucho su atención. — habló de golpe Ichigo sorprendiendo a ambas mujeres. — La chica que me atendió no me hizo saber sobre el obsequio que adquirí gracias a mi compra, de todos modos, ella fue muy amable en traerlo hasta aquí. — miró a Rukia mientras tomaba el sobre abierto de las manos de ella.
— Yo lamento mucho el incidente, me disculpo por haberte causado este mal rato. — se disculpó la mujer. — Mis empleadas pueden llegar a ser un poco despistadas. —
De un momento a otro la mujer cambió su mal genio a una actitud amable y coqueta, Ichigo se sintió intimidado por el repentino cambio de actitud de ella, dió algunos pasos atrás cuando sintió los pasos de la mujer acercarse a él. Ahora era él el que estaba en un aprieto penoso.
— Señorita Ranguki, creo que ya hemos estado mucho tiempo fuera de la tienda, deberíamos volver. — comentó Rukia intentando ponerse frente a Ichigo como barrera, evitando que Ranguki soltara sus impulsos raros.
— Ah, tienes razón. Aún hay mucho que hacer en la tienda. Pero antes, me gustaría preguntarte algo jovencito. — sus ojos se clavaron en el joven pelinaranja. — ¿Llevarás a tu novia a disfrutar de ese obsequio, no es así? —
— ¿Qué? ¿A mí no-novia? — expresó confundido.
— Se-señorita, creo que eso es algo que nos nos incumbe. — Rukia se mordió el labio inferior, no le interesaba para nada saber sobre la vida privada de los clientes, jamás fue de su agrado. Miró a Ichigo el cual estaba perdido en busca de una mentira rápida.
— La verdad... — calló por un par de segundos, lo que estaba apunto de decir fue lo mejor que se le ocurrió para tapar su triste y deprimente soltería. — Esperaba que ella aceptara mi invitación. — dijo refiriéndose y mirando al mismo tiempo a Rukia.
De repente, un silencio incómodo se apropió del momento. Todo se congeló por un par de segundos, aquella respuesta nadie la esperaba. Rukia se puso en blanco mientras que Ranguki se pintaba de colores.
— ¡¿QUEEEEÉ?! — gritó alterada la pelinegra.
— ¿T-tú quieres invitar a Rukia a cenar? — cuestionó Ranguki. — ¿Por qué, acaso no tienes novia? —
— Hace tiempo terminé con una relación de larga distancia. — Ichigo mintió, usó como referencia la historia de amor fallida que Keigo tuvo el año pasado, no tenía una buena imaginación, así que se le hizo fácil robar la historia de otra persona. — Ahora estoy intentando conocer personas diferentes. — continúo mintiendo hasta lograr engañar a la mujer.
Rukia estaba paralizada, ninguna palabra salía de su boca, ella no creía nada de lo que decía Ichigo, todo era una completa mentira, lo sentía muy en su interior, pero entonces, ¿Por qué no decía nada para contradecir todo?
— ¡Oh, esto es maravilloso! — Ranguki entrelazó sus manos fascina por lo que sus oídos estaban escuchando. — ¡No puedo creer que una ayudante de cupido haya flechado a alguien, esto es tan emocionante! — seguía diciendo con emoción mientras soltaba brillos a su alrededor. — ¡Rukia, no te preocupes por el día, tu deber es aceptar la invitación de este joven apuesto! —
— ¡¿Qué? ¿De qué está hablando?! ¡Ni siquiera lo conozco! —
— ¿Y? ¿Acaso importa?, esta es tu oportunidad de oro. —
— Pero... —
— ¡Shhhh! — calló son suavidad las palabras de Rukia. — Recuerda no llegar tarde mañana al trabajo. —
Ranguki se marchó a toda prisa, dejando a Rukia e Ichigo en plena calle peatonal paralizados y atónitos.
— ¡Oye! — llamó con enfado Rukia una vez que la presencia de Ranguki no se encontraba con ellos. — ¿Por qué hiciste todo eso? —
— ¿De qué hablas? — cuestionó incrédulo.
— ¡No te hagas el tonto! ¡¿Dime por qué le dijiste todas esas mentiras a mi jefa?! —
— Nada fue mentira. — se justificó torpemente.
— ¡Ay, por favor. Es obvio que todo lo que dijiste era una completa mentira! —
— ¡Oye, en lugar de reprocharme deberías agradecerme por haberte sacado de ese lío! — él no quería levantar la voz, pero los gritos de Rukia eran tan altos que todos lograban escuchar su discusión casual.
— ¿Sabes? ¡Hubiera preferido el regaño que ser parte de tus mentiras! —
— ¡Oh! ¿Estás segura? — Ichigo la retó, en el fondo él sabía que lo mejor fue evitar un escándalo con su jefa en plena calle.
— Por supu... — ella guardó sus palabras, de repente se puso a imaginar como hubiera resultado todo si Ichigo no hubiera mentido. — Po-posiblemente sí. — dijo arrepentida después de haber tenido una imagen fugaz de ella siendo regañada por Ranguki.
— Como sea, no espero que me des las gracias. — su ronca voz sonaba más calmada a comparación de cuando comenzó a discutir con Rukia. Sin tener la intención de decir algo más, Ichigo se da la vuelta dispuesto a irse a casa.
— ¡Espera un segundo! — Rukia rápidamente tomó el antebrazo de Ichigo impidiéndole irse nuevamente. — Al menos dime que si harás uso del obsequio. —
— ¿Qué? ¡No! ¿Por qué te preocupa tanto ese estúpido premio? Sólo dije todo eso para que esa mujer no dijera nada, por supuesto que no haré uso de ese premio. —
— ¡Tienes que hacerlo! — recalcó con desesperación la pelinegra.
— ¡¿Por qué?! —
— Porque si ella se entera que nadie hizo uso de ese premio se dará cuenta que todo fue una mentira y seguramente me matará a mí por solapar tu mentira. —
— ¡Qué basura! — protestó con mal genio.
— ¡Por favor! Si no puedes asistir tú al menos dáselo a alguno de tus amigos! —
— ¡Por supuesto que no! Además no puedo hacer eso. —
— ¡¿Qué, por qué no? ¿Acaso no tienes algún amigo que pueda llevar a su novia a cenar hoy?! —
— Mmm sí, pero los mandé al demonio esta mañana, así que dudo que contesten mis llamadas. — Ichigo soltó un leve silbido mientras desviaba sus ojos a otro lado.
— ¡Estupendo! — se quejó ella, soltando por fin el antebrazo de Ichigo.
El pelinaranja sovo su brazo suavemente, bajó un poco la manga de su camisa, sus ojos se abrieron de asombro al ver una marca roja impresa en su piel, ¿Cómo una chica tan pequeña tenía tanta fuerza?, miró a Rukia, ella estaba molesta e irritada, el impulso de Ichigo lo invitaba a discutir nuevamente con la chica, pero algo lo detuvo, aquella debilidad que tenía con sus hermanas la sentía con Rukia, ¿Por qué?, Quizá él tuvo la culpa por haber mentido, su mejor opción era rechazar el sobre y ya, pero Ichigo prefirió esconder su soltería y aparentar algo que no es. Suspiró con culpa, pensó varias veces las palabras que estaba por decir, probablemente se arrepentiría después.
— Bueno, supongo que podríamos hacer uso de este premio. Claro, si tú quieres. — se sentía tímido, sus manos temblaban, dudaba bastante que ella aceptara.
— No te entiendo, primero te pones a la defensiva y ahora quieres que vaya contigo a una cena. —
— Lo estoy haciendo para que no tengas problemas en tu trabajo, no me quiero imaginar como te irá mañana cuando tengas que darle explicaciones a tu jefa. — miró insistente el joven. — ¿Entonces? Creo que también sería una buena forma de matar tu día libre, ¿No? —
Rukia sentía una ligera presión en sus hombros, no sabía si aceptar o no, pero después de todo aquella invitación dependía de su trabajo. Total, la chica necesitaba una historia para cuando regrese a casa.
— Está bien. — dijo sin queja y sin molestia.
Ichigo quedó impactado, no dijo nada, sólo observó como ella adelantaba el paso, dejándolo atrás.
— Vamos. — incitó a caminar al pelinaranja. — Supongo que no sabes como llegar al lugar, ¿Verdad? —
— La verdad no, esperaba que tú me dijeras. — Ichigo iba detrás de ella mientras intercambiaban palabras de manera extraña.
— Dime, ¿Cómo te llamas? — preguntó de sorpresa Rukia mientras se detenía.
— Ichigo, Ichigo Kurosaki. —
— Bien, Ichigo, ¿Prefieres caminar o usar transporte? —
— Eso depende, ¿No te hará sentir rara ir caminando por la calles con esa ropa? —
— ¿Por qué lo dices? —
Ichigo arqueó la ceja, resultaba increíble que ella no entendiera lo que él intentaba decirle, su ropa no era informal pero tampoco parecía ser casual, el vestido blanco era lindo, pero el gran moño de color rosa y azul que estaba en su cuello, las pequeñas alas de su espalda y ese tipo de muñequeras peludas eran muy llamativas y raras.
— ¿Qué se supone que eres? — la interrogó curioso. — ¿Eres la ayudante de cupido? Según recuerdo así fue como te llamó esa mujer, ¿No? — se burló discretamente.
— Mi jefa nos da la orden de que tengamos este tipo de vestuarios para algunas fechas, es parte de mi reglamento. Y sí, soy una ayudante de cupido. — resopló, sus mejillas estaban teñidas de rojo, era penoso que la gente hablara de su atuendo, normalmente nunca se sentía incómoda cuando una chica hablaba de sus ropa, pero cuando un chico lo hacía provocaba nervios en su cuerpo. — Sólo hay que irnos. —
— ¿No prefieres ir a cambiarte antes? —
— No, estoy bien, no te preocupes. Le llamaré a Orihime para que lleve mis cosas a su casa, después iré por ellas. —
— Bien, como gustes. —
La inusual situación que empezó incómoda, pasó a estar estable. Sin llegar a interactuar mucho entre ellos, Ichigo y Rukia caminaban por las calles, las personas los miraban curiosos por la inusual pareja que aparentaban ser, de vez en cuando se escuchaba uno que otro halago en susurro, el contraste de ambos era brillante.
— Oye, Rukia. — sentía miedo, él no sabía si ese era su nombre o era un simple apodo. — ¿Ese es tu nombres no es así? — preguntó nervioso.
— Pues los gritos de mi jefa no dicen lo contrario. Soy Rukia Kuchiki, para ser más exactos. —
— Oh, entiendo. Bueno, Rukia, ¿Puedo preguntarte algo? —
— Supongo que sí. — respondió sin más.
— ¿Tienes novio? — su pregunta era extraña, fue enviada como piedra estrellando un vidrio. — Pregunto porque sería malo que estuvieras en una cena con otra persona cuando tienes nov... —
— No tengo novio. — lo interrumpió como si no quisiera escuchar el resto. — ¿No crees que si tuviera novio en primera no hubiera aceptado venir contigo? —
— No es por ser respectivo, pero algunas chicas salen con otros chicos aún estando en una relación. —
— No te límites a esa idea, no todas son iguales. — lo contradijo.
— Lo sé. —
— No parece, ¿Acaso tuviste una experiencia así con alguna de tus ex's? —
— Nada de eso. —
— ¿Entonces, por qué tan negativo? — Rukia lo miró intrigada. — ¿No crees en el amor? —
— No del todo, quizá será porque jamás me he sentido enamorado de alguien, conozco otro tipo de amor, pero... —
— Jamás has experimentado el sentimiento de amar a alguien, ¿No es así? — dijo, arrebatándole las palabras a Ichigo.
— Exacto. — contestó con una voz apagada.
— Entiendo como te sientes, yo estoy en las mismas que tú, conozco otras formas de amar, pero jamás me he sentido enamorada de alguien. — Rukia suspiró, pasó sus manos por detrás de su espalda mientras las entrelazaba. — ¿Sabes?, Pienso que no hay que atormentarse por no tener a quien amar. Creo que antes de querer amar a otra persona, primero debemos empezar por amarnos a nosotros mismos, es el primer paso que se debería hacer. —
— ¿De verdad piensas eso? — una ligera sonrisa esbozaba en el rostro de Ichigo, el pensamiento de Rukia era diferente al de otras chicas, su concepto de amar a alguien más era distinto.
— Por supuesto. — ella lo miró mientras le ofrecía una pequeña sonrisa. — He tenido experiencias amorosas y tristemente todas han salido mal, supongo que de alguna forma me han ayudado a comprender que no a todos les puedes corresponder y que posiblemente no todas las personas tengan el mismo concepto del amor que tú. Creo que aquí es cuando aplica la frase de "Siempre hay roto para un descosido." —
Ichigo soltó una carcajada, ella lo miró un tanto confundida, Rukia pensó que probablemente la frase fue demasiado tonta como para decirla.
— Lo siento. — se disculpó después de parar de reír. — No quise parecer grosero, sólo me pareció inusual que dijeras esa frase, mi padre la dice todo el tiempo. —
— ¿Así, por qué? — la pelinegra postró sus manos a sus caderas.
— Yo también tuve fracasos amorosos, algunos muy malos y otros no tanto. Pero... — Ichigo almacenó una gran carga de aire dentro de él, como si aguantara un gran suspiro. — Pero gracias a ello pude comprender que el amor que entregas a veces no dura para siempre, la atracción llega a ser más física, el "me gustas o el te amo" sólo perdura por poco tiempo, no siempre hay una conexión especial, todo es pasajero, como un amor de verano. Una persona jamás podrá entregar todo su amor a menos que... — no pudo terminar porque de nueva cuenta sus palabras fueron arrebatadas por su compañía.
— Esa persona sea la indicada para ti. — Rukia desvió sus ojos de Ichigo, él hizo lo mismo mientras rascaba sus cabellos naranjas.
Lo callado del lugar caía sobre ellos, era extraño que los dos sostuvieran una conversación muy profunda, ambos siguieron caminando sin cruzar una sola palabra, pero fue hasta que Rukia decidió quebrar el silencio.
— Es gracioso, apenas te conozco y ya estamos compartiendo opiniones del amor y hablando de fracasos amorosos. — la chica rió un poco. — Tienes un pensamiento muy profundo, ¿Acaso lees novelas de amor? — Rukia quiso abrir una nueva conversación, pero esta vez un tanto diferente.
— Para nada. — contestó fingiendo haberse ofendido. — De hecho me gusta leer Shakespeare. —
— ¡Ah! Eres un chico de palabras con pensamientos y sentimientos profundos, entonces. — ella sonrió.
— Posiblemente. — él también sonrió.
Los chistes y bromas siguieron durante todo el camino, la conexión que había era espontánea y grandiosa. Nunca hablas con un extraño sobre el amor y mucho menos sobre relaciones amorosas fallidas, pero entre ellos parecía ser un tema tan natural que a lo lejos se veía como sus pensamientos y opiniones de ambos enlazaban tan bien que no parecía para nada raro hablar sobre ese tema siendo unos completos desconocidos.
— Ese es el lugar. — dijo Rukia señalando un edificio atractivo y luminoso.
— Es la primera vez que lo veo, nunca había visto a todo color este lugar, luce bien. —
— Espera a que veas el interior, luce aún mejor. — aseguró emocionada la pelinegra. — Hay que entrar. —
Ichigo asintió, siguió a Rukia hasta dentro del lugar, entregaron el sobre que contenía la petición de la cena gratis. Esperaron un par de minutos hasta que el mesero amablemente los llevó hasta el comedor del restaurante, y fue ahí cuando ambos se llevaron la gran sorpresa del día. ¡Sean bienvenidos a la gran cena romántica de San Valentín!
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¡Holaaaaa! ¡Feliz 14 de febrero gente bonita! Hoy les traigo una pequeña historia de dos capítulos como especial de día de San Valentín. La idea principal era escribir un One-shot, pero entré en ansiedad a la mitad y decidí cortar la historia en dos partes jajaja No quería que quedara tan largo, así que pensé en hacer esta historia un two-fic para más facilidad, de esta forma la historia quedará un poco más chula sin la necesidad de omitir cosas.
Estoy emocionada, es la primera vez que escribo este tipo de especiales, espero que tenga un buen recibimiento por parte de ustedes. Por cierto, no olviden dejar un review, me haría muy feliz recibir uno.
Y como siempre, ¡Muchas gracias por leerme!
