Miko Kagome

Prefacio

Kagome corría por el bosque en dirección al árbol sagrado, ya había pasado bastante tiempo desde que los primeros rayos del sol iluminaron la aldea, él debía estar esperándola en el Go-Shimboku, ya estaba bastante retrasada… "¿Se molestaría por mi demora?" pensaba Kagome "No creo, probablemente haga uno de sus berrinches pero en el fondo lo entendería".

¡Inuyasha! – grito al visualizar el árbol sagrado, pero al llegar al árbol no encontró a nadie, él no se estaba ahí… - ¿Inuyasha?

No respondió, él no se encontraba en el lugar ¿Se habrá ido? No, definitivamente no haría eso, "entonces yo fui la que llego antes y el…"

Todavía no ha llegado - susurro sonriendo, "y yo preocupándome por llegar tarde"

Se recostó en el árbol sagrado, lo esperaría ahí, probablemente Inuyasha no tardaría en llegar, Kagome había pensado en salir a buscarlo… pero y si Inuyasha llegaba y no la encontraba ahí.

Paso bastante tiempo y él aun no llegaba, Kagome sentía sus piernas entumecidas, llevaba demasiado tiempo sentada esperándolo. Ya se había cansado de esperarlo, no sabía si lo que haría sería lo correcto, pero ya lo había decidido; se levantó de las faldas del árbol y salió en su búsqueda. Lo llame por su nombre varias veces sin recibir respuesta. Kagome llego al claro del bosque donde siempre se encontraban, y se detuvo

Quizás se quedó dormido – dijo mirando a los alrededores. "Después de todo sigue siendo bastante inmaduro" Kagome soltó un suspiro.

Kagome observo la perla que llevaba en su mano derecha, la había tenido entre sus manos durante todo el tiempo que lo estuvo esperando. Kagome durante todo ese tiempo que lo estuvo esperando se encontraba totalmente expuesta, había salido de la aldea sin su arco y flechas con la perla en mano; se suponía que Inuyasha la estaría esperando en el árbol sagrado, ahí pedirían su deseo, nunca más tendría que volver a luchar, llevarían una vida normal siendo humanos los dos, formarían una familia. Al pensar eso Kagome se ruborizo, la sola idea de pasar el resto de sus días con Inuyasha la hacían sonreír.

Saco de entre sus ropas el pinta labios que Inuyasha le había regalado, que mejor momento para usarlo "¿le gustare mas así?" pensó Kagome. Se sentía feliz, un calor agradable emanaba de su corazón en ese momento, mientras habría la conchita y tomaba con su dedo el pigmento de su interior. Estaba por aplicárselo en los labios cuando de repente sintió que alguien se aproximaba hacia ella con gran velocidad.

No tuvo tiempo de reaccionar, sintió como unas afiladas garras la desgarraban por detrás, sin poder conservar el equilibro cayó abruptamente, ni siquiera pudo amortiguar el golpe con sus brazos al caer. Se encontraba tendida en el suelo, el dolor era insoportable, trataba de ponerse en pie pero le era imposible. Estaba asustada, no entendía que había pasado, "Que descuidada he sido"

Incluso si tu tratas de embellecerte con esto no esconderías tu verdadera naturaleza

¿Qué? – dijo entre gemidos de dolor, era capaz de reconocer aquella voz, busco con su mirada la concha que momentos atrás llevaba en sus manos… no la tenía

Este color no te va para nada, la sangre de demonio es lo único que te queda bien- sintió como algo se quebró tras ella, Inuyasha había roto el preciado recuerdo que le dejo su madre. Kagome estaba asustada, tenía ganas de llorar

Inuyasha…- vio la perla delante de ella, trato de alcanzarla, pero Inuyasha piso su mano sin piedad alguna

En ningún momento yo quise convertirme en humano – dijo mientras se agachaba para recoger la perla- gracias por la perla, ahora es mía. Voy hacer que absorba más sangre y odio, matare a los aldeanos

Kagome vio como Inuyasha se alejaba con la perla entre sus manos, lagrimas salían de sus ojos. No sabía que le dolía más, la herida en su cuerpo o la traición de su amado.