Capitulo II: La Perla de Shikon
Inuyasha
En algún lugar, lejos de la aldea de Kagome, en medio de un frondoso bosque se encuentra un Oni, arreglando árboles desde sus raíces, busca algo.
-¡¿Dónde estás Hanyou?! - gritaba el Oni arrasando todo a su paso- puedo oler tu pestilente sangre de híbrido
-¡Aquí estoy! - de entre los árboles salió un joven de trajes rojos- ¡Garras de acero!
Kaede
Salió en dirección al templo en busca de su hermana, como era de costumbre Kagome se había marchado antes de la salida del sol.
-¡Buenos días señora Nekota! - gritó al pasar corriendo por su cabaña
-¡¿Adónde vas vas tan deprisa Kaede?! - al escucharla Kaede aminoro el paso- Si vas a buscar a tu hermana, hoy en la mañana el jefe de la aldea vecina vino a buscarla
- ¿Un exorcismo? - pregunto Kaede acercándose a la señora
- No, creo que era algo más grande que eso, menciono algo de necesitar a las mejores sacerdotisas de la zona para exterminar un grupo de Youkais que atormentan la zona
Al escuchar eso, Kaede corrió en dirección a la aldea vecina, no sin antes agradecerle a la señora Nekota por la información, y escuchar un "No vayas pequeña es peligroso".
Había caminado bastante, la aldea hacia dónde se dirigía ya se podía visualizar, se detuvo a un lado del camino y se envió para descansar un rato. Al mirar el paisaje, muy a lo lejos en una pradera pudo visualizar dos siluetas, eran sacerdotisas, una de ellas vestía de colores oscuros, y la otra tenía el típico traje de los sacerdotisas de los templos sintoístas, definitivamente era Kagome. Kaede no lo dudó y corrió hacia ellas.
-¡Hermana! - gritó al encontrarse a pocos metros de ella- ¡Kagome!
Kagome volteo hacia donde se encuentra su hermana, su sorpresa al verla fue reemplazada rápidamente por el miedo, Kaede no tendrá que estar ahí, se verá en pleno escenario de combate, la espera que los youkais atacaran; su hermana se perdió en peligro. Ya era muy tarde para regañarla, y no servía de mucho.
-¡No vengas conmigo Kaede! ¡Busca un refugio! - gritó Kagome. Kaede paró en seco, y se escondió entre unas rocas, "tal vez no debí venir". Observo a la otra sacerdotisa, la de los trajes oscuros, ya la había visto antes.
-Ella es la sacerdotisa Tsubaki- dijo para sí misma
-Así que ella es tu pequeña hermana, Kagome- dijo Tsubaki mientras veía en dirección al escondite de Kaede
El cielo que se encontró de un hermoso color celeste y completamente despejado, comenzó a rasgar gris, y las nubes violáceas se empezaron a agrupar formando poco a poco una especie de vórtice.
-¿Estás segura de esto Kagome? Soy perfectamente capaz de hacer esto yo sola, será mejor que tomes a tu hermana y te la lleves- dijo Tsubaki con su tono tan altanero. Kagome realmente lo perdió, pero ya era demasiado tarde, lo más seguro que podría hacer para el bienestar de Kaede era eliminar a cada uno de los Youkais que se presentaran
-no te preocupes
-estoy impresionada, puedo percibir tu miedo, sin embargo tu voluntad es mayor Kagome. ¿Acaso el deber es más importante que la vida de tu hermana?
"Claro que no" pensó Kagome, si bien era su deber como sacerdotisa exterminar esos Youkais, primero en su corazón estaba Kaede, y de algún modo tenía que arreglárselas para protegerla mientras cumplía con su deber. De nada servía huir en esos momentos, los Youkais ya empezaban a aparecer, lo más seguro para Kaede era esconderse, y el deber de Kagome era protegerla.
-¡Ahh! - grito Kaede al ver que un Youkai se acercaba a ella. Una rápida flecha de su hermana se encargó de purificarlo
-¡Kaede no salgas de tu escondite! - gritó Kagome mientras disparaba. Kaede pudo observar en el cielo como las flechas sagradas de su hermana purificaban a los monstruos, "Increíble" pensó Kaede
-Para ser una sacerdotisa, eres fácil de leer Kagome, como un libro abierto, ahorrado puedo percibir la angustia que te causa poner a tu hermanita en una situación tan peligrosa como esta- identificado Tsubaki con un tono burlón, mientras purificaba a los Youkais con su báculo- Si no fuera por tus poderes espirituales pensaría que eres una mujer más. ¿Segura que quieres ser sacerdotisa?
-Tsubaki deja de hablar y concentrarse en los youkais- dijo Kagome lanzando una de sus flechas en dirección a Tsubaki, abrió los ojos al observar como la flecha impactaba en un youkai que estaba en un punto de ataque por detrás. Tsubaki aunque le costaba admitirlo, tenía que reconocerlo, Kagome tenía talento.
"Soy una sacerdotisa, nací con este poder espiritual, es mi deber cuidar a la gente que me rodea, incluso si eso significa sacrificar mi propia vida" pensaba Kagome.
La aldea de los exterminadores
En lo más profundo del bosque, oculta a la vista de humanos y youkais, se identifica la aldea de los exterminadores. Rodeada de imponentes muros, una aldea conformada por valientes que se encargaban de eliminar Youkais que atemorizaban las demás aldeas.
-¡Jefe! - al escuchar el llamado, el jefe de la aldea de los exterminadores volteo hacia la dirección de ubicación proveniente del ruido, dos hombres corrían hacia el
-¿Si? ¿Qué es lo que pasa? - los hombres se veían agitados
-Hay problemas en la cueva- dijo uno de ellos
-Jefe por favor vayamos, hay algo muy malo en esa cueva
-¿Qué? - dijo con asombro- ¡Vamos!
Salieron de la aldea a toda prisa en dirección a la cueva. Al llegar al lugar, dos de sus hombres miraban asombrados hacia la cueva, ya sus pies los restos de un Youkai de mujer ciempiés.
-Que bueno que llega jefe
-¿Sabe que esta pasando jefe? - un gran campo de energía se alzaba en la entrada de la cueva
-No hay duda, esa debe ser Midoriko- dijo el jefe
- Se refiere a la legendaria sacerdotisa que hizo la perla de Shikon
-¡Es imposible! Ella murió hace cientos de años
-¿Pero que es eso? - pregunto el jefe al ver el cuerpo del ciempiés
-Ayer la exterminamos, nos dio demasiados problemas
-Cortamos su cabeza, debería estar muerta
Con un certero golpe al cuerpo de la mujer ciempiés logro expulsar una joya que rodo por el piso, la recogio y la observo, los hombres se acercaron y preguntaron "Que es"
-Esto es a lo que el alma de Midoriko esta reaccionando- dijo el jefe
-Acaso esto es la ...
-Si- se anticipó a decir el jefe, era evidente- la perla de Shikon
Un abrupto sonido los libero de su asombro, el cuerpo de la mujer ciempiés se elevó, estaba viva.
-¡Devuélvela! - grito el Youkai, y se dirigió hacia el para atacarlo
-yo me hare cargo de ella- grito el jefe, pero fue rápidamente envuelto por el cuerpo del ciempiés, que por detrás le clavo sus colmillos causando que soltara un grito de dolor
-¡Jefe! - Todos estaban atemorizados, el mismo Youkai que habían eliminado el dia anterior estaba atacando de nuevo
Kirara atacó a la mujer ciempiés, pidió que el jefe escapara con un ágil salto, lanzo el hiraikotsu que llevó, y partició en pedazos al Youkai. Abrio su mano, aun sufrió la perla con el
-¡Jefe! ¡¿Se encuentra bien?! - todos los hombres se acercaron a el para socorrerlo
- es el poder de la perla, mientras que esta perla está cerca de la mujer ciempiés revivirá- dijo el jefe. Se llevó su mano hacia su hombro derecho, el sitio donde el Youkai lo había herido- No podemos hacer nada con esta perla oscura ... Necesitamos una sacerdotisa
Kaede
-Gracias por ayudarnos- dijo el jefe de la aldea. Le entregó una bolsita a la señorita Tsubaki-este es el dinero que habíamos acordado- al escuchar eso Kagome se tenía bastante incómoda
-Gracias- dijo Tsubaki sonriendo maliciosamente mientras recibía el dinero
-Fue un placer poder ayudarlos- dijo Kagome con la dulce sonrisa que la caracterizaba. Tsubaki sacó de la bolsita lo que le corresponde
-Toma Kagome, esto es lo que te toca- Tsubaki le extendió la bolsita
-No lo necesito gracias, puedes quedártelo- dijo Kagome. En el rostro de Tsubaki se podría ver el desconcierto
-Así que era cierto, que no recibes recompensas por tus servicios como sacerdotisa- dijo Tsubaki mientras volvía a juntar todo el dinero que les habían dado en la bolsita. "Qué engreída" pensó
Caminaron juntas hasta la salida del pueblo, allí ambas hermanas se despidieron de la sacerdotisa Tsubaki con una reverencia.
-¿Estas segura que no quieres tu recompensa? - respondió Tsubaki
-Si, puedes quedartela Tsubaki- le dijo Kagome por segunda vez
-Entiendo, en ese caso ... muchas gracias
Ambas hermanas ya estaban alejando, cuando Tsubaki dejó de hablar.
-Kagome, este es un pequeño consejo de una sacerdotisa a otra- dijo Tsubaki mirando fijamente a Kagome- una sacerdotisa suele dejar todos sus sentimientos humanos para que su poder sea mayor, pero tú eres diferente, como mujer es natural enamorarse
-¿Enamorarse? - repitió Kagome sorprendida, "¿A qué viene eso?" - ¿Yo enamorarme? - "Mi deber como sacerdotisa y cuidado de Kaede me impide enamorarme" por un instante los ojos de Tsubaki cambiaron de color
-No lo olvides, no debes enamorarte, no dejes que un hombre te desee, si antepones a un hombre a tus objetivos vas a morir violentamente- al escuchar eso, Kagome específicamente como una corriente fría pasaba por su cuerpo
-Recordaré esas palabras- dijo Kagome, tomo la mano de su hermanita- vamos Kaede
Ya estaban llegando a la aldea, durante todo el trayecto Kagome se la había pasado en silencio, y Kaede por su parte se culpable después del incidente con los Youkais, fue bastante imprudente de su parte en pleno campo de batalla.
-Tsubaki ... esa mujer no tiene escrúpulos- dijo Kagome algo enojada e indignada, era raro ver a Kagome así- me envió una maldición
-¡¿Una maldición?! - exclamó Kaede, su rostro reflejó el miedo que tuvo al recordar las últimas palabras de la sacerdotisa "Una muerte violenta" - Hermana
-No hay de qué preocuparse Kaede ... - dijo Kagome tranquilizandose al notar la expresión de su hermanita- no hay forma de que pueda enamorarme ..., y sobre lo de hoy ...
-¡Hermana, perdóname! - Kaede no dejo que Kagome terminara de hablar, ya se imaginaba lo que iba a decir- fui muy irresponsable, no debí irte a buscar
-No Kaede- dijo Kagome mientras se arrodillaba al lado de su hermana- fue mi culpa, debí decirle a la señora Nekota que cuidara de ti y no te dejara ir por mi. La próxima vez espérame en la aldea por favor
-Hermana, perdóname te causa muchos problemas- Kaede abrazo a su hermana, mientras lagrimas corrían por sus mejillas
Inuyasha
Inuyasha era perseguido, dos furiosos Onis destrozaban el bosque a diestra y siniestra.
-¡No escaparas Hanyou!
-Vengaremos la muerte de nuestro hermano mayor
Con el brazo herido, Inuyasha se escondía entre las ramas de los árboles. "Maldición, no sabía que tenía hermanos"
-¡Ahí estás! - exclamó el Oni, sacando a Inuyasha de sus pensamientos, el Oni dio un grotesco golpe que Inuyasha pudo esquivar con dificultad- ¡No escaparas!
-Entonces toma esto- manchó sus garras con la sangre que brotaba de sus heridas- ¡Garras de fuego!
Ese ataque llegó a lesionar la vista de uno de los Onis que lo perseguían, quedaba el otro hermano.
-¡Maldito Hanyou! - ataco el otro Oni. Con un agil salto Inuyasha logro esquivarlo
-¡¿Algún problema con eso?! - Desde una roca resistió impulso y se dirigió hacia ellos- ¡Garras de acero!
Con ese ataque acabo de un solo golpe con ambos Onis, sus grandes cuerpos cayeron al suelo. Inuyasha había salido triunfador de ese ataque, pero se había lastimado. "Debo ser más fuerte, debo ser mucho más fuerte", repetía en sus pensamientos mientras detectaba la sangre que salía de su brazo herido.
Kagome
Al llegar a la aldea, Kagome pudo visualizar un grupo numeroso de aldeanos, ¿La esperaban? Si bien era normal que tras sus viajes, uno que otro aldeano la recepción de alimentos o alguna que otra cosa, nunca había visto a casi toda la aldea reunida esperándola. Algo debería estar pasando.
-Señorita Kagome bienvenida- hablo el jefe de la aldea, y tras el de una manera desordenada el resto de aldeanos soltaron frases de bienvenida
-Buenas noches señor Mizuno- dijo Kagome amablemente-
-Señorita Kagome, un exterminador vino a buscarla hoy por la mañana. Cuando le explique que no estaba dicho que volvería en la noche
-¿Un exterminador? Me pregunto qué es lo que querían- dijo Kagome para sí misma
Al llegar a la cabaña, Kagome encendió el fuego y puso a guisar verduras que los aldeanos le habían regalado.
-Está lloviendo demasiado, ¿No crees hermana? - Kaede disfrutaba ver desde la puerta el hermoso paisaje que se formaba. A lo lejos logro dividir un grupo de hombres que se acercaban. "Deben ser los exterminadores" juzgaron a Kaede- ¡Hermana ven apresúrate!
-¿Qué pasa Kaede? - pregunto Kagome yendo junto a su hermana
-Hijo los exterminadores de los que hablo hoy el Sr. Mizuno
De una manera muy ordenada los exterminadores se detuvieron frente a su cabaña, todos se arrodillaron, y de entre ellos un hombre fornido camino hacia ella; "Debe ser el jefe" pensó Kagome.
-Señorita Kagome, usted es la única que puede cuidar de este tesoro- dijo el jefe mientras depositaba en sus manos la poderosa joya- La perla de Shikon, ahora tu deber purificarla
Sin más que decir, de la misma manera rápida y sigilosa en la que llegaron, los exterminadores se marcharon
-¿Qué es hermana? - pregunto Kaede tirando de su brazo
-Es conocida como la perla de Shikon- dijo Kagome sufrir con delicadeza la perla entre sus manos y poniéndola a una distancia donde Kaede podría observarla con claridad, la tarea de purificarla
"Ahora soy la guardiana de la Perla de Shikon", pensó Kagome, sin imaginar los grandes cambios que tuvieron su vida gracias a esa joya.
Un nuevo capítulo que registra subir después de bastante tiempo. Perdon por la demora :(
Solo dire que prometo seguir actualizando cada vez que pueda.
Espero que lo disfruten! Y si! Mi base en el capítulo 147, Múltiple es el mismo, solo que en vez de la poderosa Kikyo, mi bella y dulce Kagome es la protagonista.
En el próximo capítulo "La guardiana de la Perla", la vida de Kagome cambia drásticamente.
