Capitulo IV: Un sueño

El oscuro ambiente en el que estaba fue iluminado por un relámpago, ese corto período de luz pudome a identificarlo, se encontró escondido en la rama de un árbol, no se dejaba ver, ya mi parecer no mostraba claras intenciones de atacarme… sentí como gruesas gotas de lluvia empezaban a caer… "Genial lo que me faltaba"

-¿Estas detrás de la perla de Shikon también?

-¿Perla de Shikon ?, y… ¿qué es esa perla? - al escucharlo me sorprendí, era la voz de un muchacho, su tono de voz me confirmaba que este ser no tenía ni la más mínima idea de quien era yo, y del tesoro que me encargaba de proteger.

-Es mejor si no sabes- dije - después de todo esta perla solo atrae tristeza- añadí casi susurrando. Era extraño, esta criatura no emanaba ninguna especie de Youki, su aura era completamente humana… igual todo era sospechoso, no había percibido su presencia antes del ataque de los Youkais, y un humano normal no subiría tan alto a un árbol, por lo menos sin llamar mucho la atención… ¿Quién eres? ¿Qué eres?

-Entonces… ¿No me dirás que es esa perla Miko? - "Estoy seguro que la escuche decir algo más, mi audición como humano es tan limitada, si fuera un Hanyo en este momento ... esta sacerdotisa ya me había purificado"

-ya te dije que es mejor si no sabes, ahórrate problemas y olvídate de todo lo que viste- le dije

-¿Y si no lo hago? ¿Me eliminaras como lo hiciste con todos esos monstruos? - dijo el muchacho. "Eliminar" que fea palabra ... me hace sentir como asesina ..., no es como si me gustase lo que hago, no tengo opción

-Solo si representas un peligro, pero es mejor que no te acerques por aquí si no tienes un buen motivo- me voltee, y empecé a caminar en dirección a la aldea, detrás de mí no sintió ninguna respuesta por parte del joven, de la nada sentí como si el estómago se me revolviese, empecé a sudar en frio, mire mis manos y estaban pálidas ... "esto no es bueno" pensé, poco a poco mi campo visual se fue reduciendo, perdí el equilibrio y caí pesadamente sobre la hierba . Completamente indefensa, en medio del bosque, a merced de este misterioso hombre… ¿Acaso este es mi fin? A mi mente llegaron imágenes de mis padres, de mi maestro, de la gente del pueblo, y de Kaede, mi pequeña hermana me había gustado verte crecer y formar una familia. Inmóvil, sin fuerza alguna, sobre la fría hierba y con la lluvia empapando mi cuerpo, fui perdiendo la conciencia.

Fin PROV Kagome

PROV Inuyasha

Esa Miko… había acabado con un grupo bastante grande de Youkais, como evidencia de que estaba la gran cantidad de sangre y pedazos de cuerpos esparcidos por el bosque. Era poderosa, no tenía dudas, y estoy seguro que si me hubiera visto en mi forma de Hanyo no hubiera dudado en eliminarme, ¿Cómo una chiquilla podía verse tan aterradora? Con su rostro sucio, su traje de sacerdotisa teñido de rojo y sus manos manchadas con sangre de Youkai.

-¿Y si no lo hago? ¿Me eliminaras como lo hiciste con todos esos monstruos? - dije tentando a la suerte

-Solo si representas un peligro, pero es mejor que no te acerques por aquí si no tienes un buen motivo

La escuche alejarse, no necesitaba mis sentidos de Hanyo para saber lo débil que estaba esa Miko, avanzaba lentamente, podía escuchar claramente cada débil paso que daba con dificultad en la húmeda hierba… hasta que deje de oírla, voltee a verla, y ahí se Una parada parada, temblando levemente mientras observaba sus manos, alzo su rostro y miro hacia ningún punto específico del bosque, para después caer inconsciente. Sin pensarlo dos veces salte de mí escondite y corrí hacia ella, me arrodille a su lado y vi su rostro, la lluvia enjuagaba su delicado rostro. "Parece que tu rostro no es tan aterrador después de todo" pensé

-¿Qué clase de sacerdotisa eres? - "¿Cómo es que alguien como tu es responsable de toda esta carnicería?"

-¡Kagome-sama! ¡Señorita Kagome! ¡Hermana! - escuche voces, varios aldeanos con antorchas se acercaban, la estaban buscando. "Debo irme"

Fin PROV Inuyasha

PROV Kagome

-¡Sí! Como duele- dije instintivamente llevando ambas manos a la cabeza, no era un dolor insoportable, pero si era algo limitante, abrí lentamente mis ojos, la luz del sol molestaba un poco. Observe a mi alrededor, un bello jardín con cultivos de diferentes plantas, nunca había visto algo similar, atrás de mi había una cabaña un poco más grande que el promedio, se veía bastante acogedora desde afuera. "¿Dónde estoy?"

Ignore completamente el dolor de cabeza, y me levante, camine en dirección a la cabaña, el paisaje era desconocido para mí, y cuanto más me esforzaba para ubicar un punto de referencia, más me daba cuenta que no tenía ni la mínima idea de donde me volvemos. Pero no tenía duda de algo, este lugar me daba paz y tranquilidad; rápidamente llegaron a mí, mis últimos recuerdos, yo desmayándome en medio del bosque delante de aquel misterioso muchacho. De repente el pánico me invadió "¿Estoy muerta? Pero los muertos no sienten dolor" me sostuve del marco de la puerta, y deje mi cuerpo caer, escondí mi cabeza entre mis rodillas… "¿Qué está pasando?"

-¡Mamá! ¡Mamá! - escuche la voz de una niña gritar, dirigí mi vista en dirección a la voz. Era una niña, de aproximadamente 10 años, de contextura delgada, piel blanca, cabello negro, algo largo y alborotado, con unos hermosos ojos color chocolate, vestía una yukata roja, llevaba una canasta entre sus brazos.- ¡Mamá! ¡¿Qué haces despierta?! - se acercó. "¿Acaso me está hablando a mí? Cuando dice mamá… ¿Se refiere a mí?"

-No… yo… - no tenía idea de que decir, torpes monosílabos salieron de mi boca y voltee en todas las direcciones tratando de buscar a la madre de la niña. La niña tiro la canasta a un lado y para mi sorpresa me abrazo carbonatado

-Está bien mamá, papá me dijo que actuarias raro al despertar- era un abrazo cálido, instintivamente la abrace, y su dulce fragancia a flores me envolvió.

- pero yo… no… - se separó de mí y puso su mano sobre mi frente.

-no parece que tengas fiebre, ¿Te duele algo? ¿Te duele la cabeza? - dijo rápidamente mientras entraba a la casa sin si quiera darme tiempo para responderle- te prepare un té de hierbas medicinales así como me enseñaste- y así tan rápido como se fue regreso con un tazón de cerámica

-¿De dónde sacaste esto? - le pregunta asustada, solo las familias adineradas poseían cerámica

- papa la consiguió para ti en uno de sus viajes, es tu favorita, toma- me lo entrego y lo bebí, sentí el sabor amargo de la infusión… se sintió tan real

-¿Quién es tu papa? - le pregunte, ella me miro sorprendida

-¿Qué quien es mi papa? - repitió mi pregunta, cruzo sus brazos y me miro con seriedad- de verdad no recuerdas, hace un rato estuvo por aquí, pero bueno mi papa es… - de la nada empecé a toser, la niña se asustó y se acercó a mi, me dio palmaditas en la espalda tratando de ayudarme

-¡Kagome! ¡Hermana! - escuche la voz de Kaede, sus llamadas se iban intensificando, mi campo de visión se volvió oscuro otra vez, sintió como me daban palmadas en la espalda- hermana perdóname

Abrí los ojos y me encontré con el piso de nuestra cabaña, en la que vivía con Kaede, yo estaba acostada de lado, tosiendo y Kaede me daba palmaditas en la espalda mientras me sostenía por mi hombro.

-hermana perdóname, casi te ahogas con el té, pero al fin despertarse, estoy tan feliz- me dijo entre sollozos mientras me abrazaba por detrás

- Kaede, ¿Qué me paso? - pregunte

-Hermana te encontramos tirada en el bosque. Ya era tarde y nos preocupamos por ti, junto a los aldeanos salimos a buscarte, y yo estaba tan preocupada, no volvías… - Kaede siguió hablando, lleve mis manos al pecho, y la sentí, la perla de Shikon seguía ahí

- no me robo la perla- susurre, "y tampoco me hizo daño"

Fin PROV Kagome

PROV Kaede

Después de encontrar a mi hermana, los aldeanos me ayudaron a llevarla a nuestra cabaña, me las arregle sola para quitarle su traje de sacerdotisa, que aparte de estar húmedo por la lluvia tenia demasiada sangre, por un momento pensé que esa sangre le pertenecía a mi hermana, me había llevado un terrible susto, prácticamente estuve llorando todo ese tiempo hasta que descubrí que el cuerpo de mi hermana estaba perfectamente bien. Después de ponerle un traje limpio, la arrope para que no sintiera frio, dormía tan plácidamente. Estuve vigilándola toda la madrugada, le tocaba su frente para certificar que no tuviera fiebre, cada cierto tiempo la escuchaba murmurar cosas, me preguntaba que estaba soñando.

Por la mañana de ese dia, la gente de la aldea se acercó a preguntar por la salud de Kagome, oraban por su salud. Mi hermana despertó al atardecer, después de que casi la ahogara al tratar de darle te… se encontró algo confundida, le explique como la había encontrado y lo preocupados que estábamos, la escuche susurrar "no me robo la perla", tenía curiosidad de preguntarle a que se refería con eso, pero en ese momento estaba tan feliz que me olvide por completo.

Notas: La verdad es que ya tenia listo este capitulo desde hace meses, queria alargarlo más :( pero por cosas del tiempo no pude.

Espero que lo disfruten