Snow White Memories

PARTE II

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—Entonces, ¿vives sola Maki-chan?

—Sí, mi papá me consiguió un lugar después de la universidad, el hospital quedaba muy lejos de la casa, perdía mucho tiempo en ir de uno a otro y con los horarios extenuantes de los turnos, se volvió muy cansado.

Maki explicó, sosteniendo la puerta para que Honoka entrara. Apenas miró el lugar, la sorpresa se expandió en sus ojos. Comenzaron a recorrer el departamento juntas. Era una suerte que mandara a limpiarlo esa mañana y no dejar que Honoka viera algo vergonzosa.

Del lado derecho se encontraba la sala, un espacio que por sí solo podría ser un nuevo departamento, bastante grande y cómodo que se sentía demasiado solitario para alguien que sólo llegaba por unas cuantas horas. Tenía una modesta cocina con lo básico ya que solía comer fuera; un pequeño cuarto como estudio y al fondo, su habitación que incluía un baño personal. Del lado izquierdo estaba el amplio comedor, semi nuevo porque trataba de pasar más tiempo fuera que adentro, con sus pensamientos. Había un segundo baño con ducha.

Siempre pensó que el lugar era una exageración, demasiado amplio y solo. Justo ahora, agradecía a todos los cielos no haberse negado a tenerlo.

Cada espacio y cada pequeño mueble, Honoka lo inspeccionó con fascinación. Eso le agradaba, haberla tomado desprevenida luego de su atrevida invitación.

Llegaron al final del pasillo, Maki estaba ansiosa de enseñarle lo que sería su cuarto, de frente a la suya. Era un poco más pequeña que la suya porque no tenía baño, pero igual de grande y espaciosa en la que hasta podrían dormir dos personas más en la gran cama. Tenía un escritorio y una pequeña puerta que daba al balcón compartido con el otro cuarto.

—¿Y bien…? —preguntó. Su corazón no dejaba de palpitarle y sus manos se sentían muy sudorosas. Apenas podía creer que tuvo el valor para hacer su propuesta.

—Es que…

Maki miró a Honoka que estaba hecha un lío de temblores y miradas esquivas.

—¿Por qué de pronto estás tan nerviosa? —preguntó. Lejos del inicial asombro, los pasos de Honoka se volvieron sigilosos.

—Es más grande de lo que esperaba, ¿estás segura de que puedo quedarme en un lugar tan bonito?

Maki aguantó las ganas de reír, ¿era eso lo que le preocupaba?

—Tengo una habitación que no necesito. Es un gran desperdicio si me lo preguntas —dijo, jugueteando con su cabello para ocultar el temor que le provocaba si ella se negaba.

—Woah, ¿eres realmente la misma chica que nos pidió una casa entera de vacaciones sólo para practicar?

Esta vez sí rió.

—Hemos crecido, ¿sabes?

—Vaya que si —Honoka lucía esa sonrisa que iluminaba el mundo.

Llegó la parte más importante y crucial, lo que cambiaría todo. Tenía que hacer la pregunta y oh dios, cuanto esperaba que la respuesta era la que quería oír.

—Entonces… ¿Qué dices? P-Puedes pensarlo por unos días si quieres —murmuró, más inquieta de lo que alguna vez hubiera estado en su vida. Ver a Honoka pensándolo, esperando algún indicio de que quisiera irse, eran segundos que la mataban.

«Di que te quedarás, por favor»

—Yo… no tengo mucho que ofrecer, pero estaré a tu cuidado.

Fue muy difícil poder ocultar la enorme sonrisa y las ganas de gritar de felicidad. Estaba hecho, tenía una nueva oportunidad de hacer las cosas bien.

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¿Yukiho? ¡Ah! No lo vas a creer, ¡me encontré con Maki-chan! Sí, ha sido genial, me quedaré en su casa esta noche —Honoka se puso a reír y era como la música más increíble del universo— Lo explicaré mañana, ¡nos vemos!

No era ninguna chismosa, sólo que Honoka estaba en el pasillo hablando por teléfono con su familia y podía escucharla. La televisión tampoco tenía un volumen alto, aunque debía admitir que lo mantuvo así a propósito. Cuando escuchó a Honoka acercarse, aumentó el volumen de inmediato.

—Regresé —Honoka anunció entrando a la sala de nuevo— ¡Wow! Eso es bastante, ¿siempre bebes así?

Miró a lo que Honoka se refería, las variadas latas de cerveza y snacks en la mesa.

—¿Cuál es el problema?

La verdad es que no solía beber en abundancia, pero cuando a Honoka se le hizo extraño que caminara hasta su departamento, tuvo que añadir que había salido a comprar algunas cosas que quería. Eso le dejó con bastante alcohol y snacks, ya que su despensa estaba completa desde el día anterior.

—Sólo pensé que no eras alguien de beber. Una chica que creía en Santa hasta que se graduó.

Aquello fue un golpe bajo, su cara se calentó. No había forma de superar la vergüenza de una creencia tan infantil, le hacía pensar en la extrema burbuja en que vivía.

—B-Bueno, al menos mantuve la fe por unos años más, ¿no es eso algo bueno? Me ha hecho apreciar mejor a los niños que encuentro en el Hospital.

—Eso es más que bueno, ya eres una gran doctora, Maki-chan.

El halago acrecentó su rubor. Honoka tomó asiento a su lado, en el gran sillón. Su presencia y su aroma seguían siendo igual de cálidas y fuertes. En un intento por dejar los nervios de colegiala, centró su atención en la televisión a la que no había prestado atención.

—¿Huh? Esta película… todas solíamos verla, ¿verdad? Aunque tú te quedabas dormida.

—Guh —Honoka se desinfló en el sillón, avergonzada.

Era una vieja película romántica, de las que Eli y Kotori insistían tanto en ver. Recordó a Hanayo y Nozomi conmovidas, a Rin, Nico y Honoka dormidas y a Umi en una esquina ocultándose con una almohada murmurando indecente cada minuto.

Era una cosa divertida de ver.

En aquél entonces, apenas aprendía a incorporarse en ese extraño grupo de school idols. Todas parecían muy metidas en sus metas, y luego estaban esos momentos de unión.

¿Qué era lo que pensaba en aquél entonces? Además de sentir el contagio de la emoción por el Love Live, ver esas películas era también una especie de descubrimiento. Estaba dividida entre ser como Kotori que lloraba y ansiaba un romance como el de los protagonistas, y la idea de Umi de lo desvergonzado que era.

¿Ya veía a Honoka de una forma diferente?

Recordaba que, tal vez en un par de escenas, llegó a proyectarse. Era un recuerdo muy difuso para traer de vuelta, pero algo le decía que sí, que ella estaba viendo a Honoka en el otro protagonista. Fue desde ahí, cuando comenzó a cuestionar sus sentimientos.

Años después, esa chica estaba ahora a su lado.

Sintió el peso ajeno caer sobre su hombro, sacándola del pasado. Honoka estaba dormida.

«Hizo un total de 15 minutos ésta vez» rió «Supongo que eso cuenta como crecimiento»

Se veía tan hermosa dormida, sus facciones tranquilas y llenas de una madurez encantadora. Dolía tanto amarla.

Desvió la mirada hacia la ventana, notando las luces extrañas que parecían caer del cielo y el empaño en las ventanas.

¿Nieve?

Dejó a Honoka con mucho cuidado en el sillón, procurando no despertarla.

Se acercó a la ventana carente de cortinas, las luces eran realmente nieve. Una nevada como otras, sólo que, ahora se veía algo diferente.

Lo recordó.

La Maki de 17 años que se quedó absorta en la primera nevada sin μ's, la comprensión de los caminos que se separaron y el hecho de que su amor no correspondido se fue para siempre. Fue un invierno frío y solitario, uno que creyó que seguiría así por siempre.

—¡Wow! —Honoka la sorprendió, alcanzándola en la ventana.

Tal vez fue la calefacción, su cara estaba roja.

—¿Tienes frío?

—No, estoy bien, ¡la nieve se ve hermosa desde aquí!

Honoka se quedó mirando el cielo, la caída de la nieve a una lentitud mágica.

Era una visión maravillosa, cómo el blanco resaltaba en esos destellantes ojos azules.

«Quiero ser alguien importante en tu vida»

Sus miradas se conectaron, había una intensidad abrasadora. Apartó la mirada, incapaz de seguir sosteniéndola.

«Incluso si un día soy solo parte de tu pasado» Honoka juntó sus hombros, dejando que su cabeza descansara en su hombro, era como una venganza, por dejarla de mirar.

«Por ahora» Volvió a mirarla, encontrándose con una sonrisa traviesa y un extraño, pero hermoso sonrojo.

«Quiero creer en el futuro brillante que ves»

—Estaré a tu cuidado, Maki-chan.

—Lo sé.

«En éste cálido invierno»

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Las cosas de Honoka comenzaron a llegar por la mañana del día siguiente. La camioneta de Homura por segunda vez en la historia de la familia Kousaka, no hizo entregas a domicilio (la primera vez fue cuando Honoka se mudó a la Universidad), las pesadas llantas se adentraron varias veces en los alrededores de Chiyoda. El olor a pan y dulces se quedó impregnado en las cajas y muebles, haciendo que el departamento se sintiera animado.

Una fragancia tradicional que derrumbaba el estilo insípido y serio del lugar.

Los colores también hicieron acto de presencia, Honoka se encargó de colgar cuadros y fotografías en el pasillo y sala. Reemplazó cortinas y manteles del comedor.

La cantidad de utensilios en la cocina aumentó, había nuevos vasos, platos, sartenes y una que otra cosa de la que no tenía idea para qué servía estaban ahí. El baño que siempre estuvo vacío, porque ella usaba el que estaba en su cuarto, ahora vibraba de energía y aroma con los jabones, el shampoo y acondicionadores.

Esas fueron algunas de las cosas que notó cuando llegó por la noche al departamento, después de su turno en el Hospital. Era un lugar totalmente nuevo, casi increíble de creer que era el mismo en el que había vivido durante dos años.

—¡Bienvenida, Maki-chan!

El afectuoso saludo fue suficiente para derribar cualquier defensa, ¿alguna vez siquiera había sido recibida con tanta alegría?

Honoka estaba en la sala, revisando algunas cajas que parecían no haber encontrado su lugar.

—Hola, Honoka —saludó.

Al pasar por un espejo, notó que estaba sonriendo. Compuso su expresión, tratando de verse… normal.

—Lo siento, planeaba terminar antes de que llegaras, no pensé que eran demasiadas cosas, tal vez debí omitir algunas.

—Mudarse no es tan simple —comentó, para el tiempo que pasó, fue un gran avance.

Sintió un fuerte aroma a pan recién horneado viniendo del comedor, la curiosidad la llevó a mirar, notando las enormes bandejas de panes y manjus.

—Son un regalo de papá y mamá, están muy agradecidos de que me dejaras quedar —explicó Honoka, observándola. Tenía esa sonrisa de ensueño que la hacía ver tan adorable y hermosa.

—Lamento no estar para saludarlos. Aunque Yukiho me llamó hace unas horas, me dijo que no aceptaría devoluciones y que me golpearía si las cosas iban mal —dijo riendo.

—¡¿Yukiho se atrevió a hacer eso?! ¡Esa pequeña…!

Recordar la extraña conversación con la hermana menor era tan divertido. Era como si estuvieran comenzando una vida marital y la hermana se encargaba de advertirle sobre hacer llorar a la otra.

Era una metáfora absurda, pero no negaría que el pensamiento la aturdió. Si tan sólo fuera real.

Al menos, su propia intención era esa.

No estaba segura de sí Yukiho o los padres de Honoka lo tomarían igual de bien en esas circunstancias.

—También pediste un día en la oficina, me hubiera gustado ayudar más.

—¡No te preocupes! Ya es mucho con dejarme pagar en el siguiente mes. Además, ser editora tiene sus ventajas, puedo adelantar artículos desde casa. Salvo en las fechas límites que es cuando suelo salir tarde. Y para ti eso es más difícil, ¿puedes hacer que pacientes te esperen?

—No, no se puede —Le dio la razón. Los horarios de ambas eran tan diferentes y, aun así, Honoka tendría un poco más de tiempo libre—. Iré a… bañarme, cuando regrese te ayudaré con el resto.

—Ni hablar, debes estar muy cansada, aún tengo tiempo mañana al regresar. En vez de eso, ¿has cenado ya? ¡Salgamos fuera! Yo invito por hoy y prometo que mañana cocinaré, tal vez no tan delicioso como Nico-chan, pero servirá para sobrevivir.

—Todo lo que tú haces es delicioso.

No se dio cuenta de lo que había dicho hasta que vio la sorpresa en el rostro de Honoka.

—Wow, ese es un impresionante halago viniendo de ti.

Sintió que los colores se le subieron al rostro. De pronto, el uniforme azul estaba muy apretado.

—I-Iré por la ducha. Vuelvo en un rato.

Salió corriendo de ahí para refugiarse en su cuarto.

«Bien hecho Maki, no ha pasado un día y ya has hecho el ridículo» pensó.

Apenas se daba cuenta de lo difícil que sería a partir de ahora, convivir con la chica de su amor de preparatoria por la que aún tenía sentimientos, ¿cómo iba a lidiar con ellos mientras encontraba la forma de confesarse? Claro, si es que lo hacía, y la cobardía y conformidad no terminaban de aplastar su convicción.

En el reguardo de su cuarto, mientras tomaba la ducha y buscaba ropa adecuada para la ocasión, su mente divagó.

Estaba a punto de terminar el internado, necesitaba prepararse para la residencia. Preparar informes, atender los turnos, tener pacientes a cargo e incluso entrar en cirugías si le daban la oportunidad. Lo cual era seguro que sucedería. Por mucho tiempo logró escapar de la vigilancia de su padre, optó por hacer servicio en hospitales públicos y el internado en Juntendo, una filial al Nishikino. Pero en la recta final, era imposible seguir huyendo.

Los papeles estaban hechos, la última fase de su preparación sería en el Hospital Nishikino de su familia. Aunque pensar en ello ya no sonaba tan asfixiante como antes, las palabras de Honoka deshicieron una cadena muy tensa que la retenía. Pensando que todo fue por su familia y no por ella misma.

No se valoró lo suficiente, hasta que ella le mostró el error.

En cambio, estaba segura de que merecía el reconocimiento a su esfuerzo y su padre no la detendría.

Aun así, su tiempo era mucho más limitado. Incluso si su plan era sólo confesarse, aún tenía una ligera esperanza de ser aceptada. Y para conseguirlo, necesitaba entrar en la vida de Honoka de nuevo. Tal vez con mucha más fuerza que en el pasado.

Saber qué de nuevo había en ella y qué conservaba de la vieja Honoka.

Tratar de conquistarla sin presionarla.

Al menos así, si era rechazada, sabría que lo intentó. Que luchó por ello.

Sólo así podría aceptarlo.

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N/A:

Parte II de III.

¿Tendrá alguna oportunidad Maki?

Como nota, el doujinshi termina en la conversación de Maki y Honoka en la ventana. A partir de ahí en adelante, la interpretación y seguimiento es mío.

Gracias a todos por leer y por estar al pendiente de esta corta historia ;D Agradecimientos especiales a Suzume Tachibana, ¡espero te siga gustando! ^^