SEMANA 2

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Bajó las escaleras de su cama la cual es igual que donde se encuentra Mizu y Kelvin. Como si fueran literas, él se queda en la de arriba. Se levantó sin saludar siquiera a su compañero de cuarto, tenían ya tiempo en la misma habitación como para saber cuándo él se encontraba molesto por alguna situación desconocida. Aunque no tan desconocida, ya que sospechaba la razón por la que estaría así. Lo escogieron a él, a Haruka para promocionar el deporte en varias agencias y además había sido el primer lugar en las competencias nacionales. Si ellos iban como equipo a competir en las olimpiadas, no entendía por qué siempre quería competir contra él, sin embargo, esa duda no era lo suficientemente importante como para quitarle el sueño. En definitiva, eso era problema de Rubeus y no suya.

Dirigiéndose al baño para lavar su cara con agua fría y cepillarse los dientes, se detiene un momento antes de comenzar con su rutina y se mira en el espejo. Recuerda que en la primera hora de clases toca la asignatura de inglés.

Suspira mirándose fijamente con una sonrisa fingida, preguntándose si algún día la profesora Marina se fijaría en él más que como un alumno o amigo.

Incluso antes de estar en el colegio, ellos ya se conocían, habían vivido en el mismo vecindario durante varios años, hasta que ella lo dejó (el vecindario) para irse a la universidad. Y una de las razones por las que Haruka eligiera ese colegio, era porque se enteró que ella entraría a esa escuela como docente.

El conocerla desde hace tiempo no le ha ayudado para que se interese en él y aunque realmente no le importa demasiado para rogarle, si le gusta. A pesar de haber insistido varias veces con invitarla a salir (sin llegar a hostigarla), aún no pierde las esperanzas en tener algún día una respuesta positiva. Ella dice que está comprometida y que lo suyo es solo un capricho, y aunque Haruka reconoce que tiene algo de cierto, sabe que Marina es alguien que vale la pena conocer, en cuanto a capricho: ni siquiera él sabe la respuesta, lo único cierto es que le gusta y le divierte un poco esa coquetería, aunque ella lo niegue.

Después de pensarlo unos segundos lo tiene decidido, quiere mantenerse limpio y fresco para ella, que aunque no son nada realmente (sentimentalmente hablando), es su amiga y por sobre lo demás, la estima por eso. En lugar de enjuagarse la cara, se mete en la ducha, bañándose con agua fría. Luego de quince minutos, se seca la cabeza y el cuerpo con su toalla.

Terminando de arroparse, regresa al baño directo a mirarse en el espejo. ¿Qué será lo que le hace falta para que ella pueda fijarse en él? Al no encontrar respuesta, no se detiene para pensar más, se peina haciendo ligeros movimientos en su cabello, no le gusta maltratarlo poniéndose cosméticos ni nada por el estilo, si acaso solo un poco de crema y su cabello por sí solo se acomoda, es algo que agradece a diario. Con una pasada de los dedos y queda listo. Tampoco se pone perfume, no le gusta opacar el olor a frescura que se mantiene después del baño, además le gusta mucho el olor de manzana que deja penetrado su shampoo.

Ya una vez frente al aula, echa un vistazo a su peinado en el reflejo de la ventana, aunque la verdad no se refleja del todo, pero por lo que se ve, el cabello se ve bastante bien: estilo desordenado con ese aspecto de haberlo peinado sin mucho esfuerzo.

— Otra vez tarde Haruka.

— Lo siento profesora — contesta con una sonrisa de cómplice, como si ella supiera que se la dedica especialmente. Pero al contrario del efecto que quiere causar, solo provoca molestia en las facciones de la joven maestra.

— No es broma, el cuatrimestre pasado hacías lo mismo, solo faltó una clase para mandarte a recuperación — le contesta más en "privado" cuando Haruka se acerca a ella para pedirle "disculpas".

— Yo sé que le preocupo, así que lo siento — Da media vuelta antes de que pueda lanzarle alguna palabra o mirada de reproche, se dirige entre los estudiantes y se sienta detrás de un muchacho con cabello lacio castaño, es cierto que antes se había sentado en ese lugar solo porque no había nadie delante de él, nadie que le obstruyera la vista hacia su preciosa dama, pero la estatura de su compañero no es para que le tape el panorama.

Después de unas cuantas lecciones, ella pone a repasar lo aprendido juntándolos en equipos con la persona que tienen a su espalda. Comenzando de adelante hacia atrás, por lo que Mizu y Haruka tienen que hacer equipo.

Mizu da vuelta a su banca para estar frente a su compañero de lección, pero éste no hace otra cosa que ignorarlo. El pobre chico nota la expresión de desinterés en su rostro y se limita a ignorarlo, dedicándose por completo a su trabajo como si el rubio no existiera, como lo hace su compañero.

A Haruka no es que le desagrade trabajar en equipo, pero le agrada más hacer las cosas solo. Ríe por lo bajo al recordar que está siendo tan vil como su compañero de cuarto, al principio intenta no importarle la situación, pero un remordimiento de conciencia hace que pronto inicie una conversación con su nuevo compañero.

— ¿Has terminado? — inquiere Haruka para romper el silencio.

— No — levanta la vista rápidamente y lo ve por detrás de sus grandes gafas, lo que parecen ser de mal gusto para el rubio. — Me falta poco — no es que le haya contestado tan secamente por puro gusto, pero sus ojos de un verde oscuro (tan extraños como los de ella) son tan penetrantes que la forma en que Haruka le mira la pone nerviosa. Aunque esto sea solamente porque el rubio no recuerda haberlo visto anteriormente en esa clase. Y él no es de los que olvidan un rostro.

— Eres nuevo ¿cierto? — Mizu asiente con un movimiento de cabeza.

Haruka no intenta hacer más preguntas, lleva su cuaderno y su libro con la profesora y los guarda en su mochila una vez que vuelve a su lugar.

Mizu aún continúa con sus trabajos y se sorprende de la forma tan rápida que los resolvió el atleta, además que la profesora terminó de revisarle con un "excelente" lo que quería decir que ni siquiera tuvo un error, lo que no pudo decir de sus demás compañeros, quienes se regresaron como mínimo una vez por los errores.

Ella seguía en la misma posición de frente a él, con la cabeza baja hacia los libros, pero mirando de reojo a su compañero mientras éste, con los brazos cruzados y recargado en el respaldo de su silla, miraba hacia la ventana con aire distraído. Michiru se sorprendió a si misma contemplando sus facciones de la misma forma que anteriormente lo había hecho con Seiya. Pero su fisionomía era distinta, hermosa en sí la de los dos, pero la de él era más ausente que presente, Seiya irradiaba simpatía, optimismo y alegría. ¡Haruka no se distinguía qué demonios era lo que irradiaba! parecía estar en otro mundo. Aunque es alguien meramente humano, pero un humano distinguido. Realmente se notaba que era un ídolo del modelaje masculino y ahora lo sabía que no por nada, se había posicionado durante cinco años consecutivos, como el mejor.

Haruka regresa la vista hacia el frente, como cuando un sentimiento o escalofrío extraño te hace notar que alguien te está observando. Se despabila un poco y nota a Mizu quien le toma unos leves segundos reaccionar. Haruka abre los ojos como si estuviera haciendo la expresión "¿Qué esperas? Voltéate" mientras hace un círculo con su dedo índice en el aire, indicando el movimiento que debe hacer el chico nuevo; incluyendo en sus facciones una mueca de desagrado.

Y aunque lo había hecho por la incomodidad del asunto al ser observado por alguien en un momento de privacidad interior, lo cierto es que la posición del chico era ya la única que se encontraba fuera de lugar, todos los demás estudiantes habían regresado los pupitres a sus lugares iniciales y solo quedaba él en aquella posición. Los más cercanos los observaban con gracia y diversión en sus rostros por la penosa posición de Mizu.

Este volteó lentamente su lugar y recargó su mano derecha en su sien para evitar las miradas de reojo que aún lo seguían, lo cierto es que ninguno de los dos se había percatado de que la profesora había hecho esas indicaciones hacía algunos momentos.

Después de unos minutos le restan importancia al asunto y continúa la profesora con las indicaciones y platicando con sus alumnos acerca de las vacaciones. Michiru hecha una vista a su alrededor, todos sus otros compañeros se encuentran platicando efusivamente en inglés (por lo menos en uno más o menos entendible). Riéndose de alguna broma, entre carcajadas o cara chistosa y alguno que otro golpe en el hombro, cada uno va abandonando el salón paulatinamente y ella hace lo mismo.

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Terminadas las materias siguientes a inglés, Mizu tomó su hora de alimentos yendo a la cafetería, cuando estaba dispuesta a sentarse en una de las mesas vacías, vio una mano que le indicaba que fuera hasta donde estaba él y se sentara ahí.

— ¿Qué tal te va Mizu? — antes de siquiera responderle, ya le estaba bombardeando con más comentarios — Veo que ya entablaste conversación con Haruka Tenoh. ¿Qué tal te pareció?

— Pues, realmente no creo que me pueda figurar una opinión sobre alguien que acabo de conocer, pero… supongo que es algo solitario y muy cuidadoso con sus trabajos.

—¡Bromeas!, ¡Vamos! No me des esa respuesta tan simple y trillada.

— Entonces ¿qué quieres que responda?, realmente no sé a qué te refieres. — le responde a Kiba. Quien hasta el día que lo vieron, le había contado sobre Haruka de una manera menos efusiva.

— Hablo de que es el chico más "importante" del salón, ¡el muchacho es toda una celebridad! — lo dice con emoción.

— Ya lo sé, pero… ¿qué con eso? — lo dice con real sinceridad e inocencia. El ver a una celebridad para ella no es ninguna novedad, aunque pronto comprende que aunque realmente todos los que están en esa escuela vienen de familias adineradas y con gran prestigio, el que Haruka esté ahí es toda una noticia, a pesar de ya llevar dos años en el colegio, según fuentes oficiales; el mismo Kiba para ser precisos se lo comentó segundos después de salir del aula, argumentando que pocas veces lo habían visto hacer equipo con nadie y todos deseaban entablar amistad con él.

— Incluso tiene su club de fans que lo esperan a la entrada/salida principal de la escuela, por si acaso saliera. — Y luego se recarga en su mano suspirando con cara de ensoñación y un poco de decepción— lo que daría yo porque grandes grupos de chicas lindas estuvieran a la puerta de mi escuela esperándome — Mizu no puede evitar reír al ver la cara de su nuevo amigo. — ¡Hey! No te rías, es verídico mi sentimiento.

— No te agobies por eso, estoy seguro que de repente puede ser frustrante. Una multitud de cámaras siguiéndote a todos lados a donde quiera que vayas. — Y movió negando con la cabeza.

— Aun así, sería fantástico — siguió diciendo sin dejar su postura de ensueño. Mizu solo negó con la cabeza, aun sonriendo por la expresión de su amigo. — Incluso los Three Lights tienen grupo de fans, pero no le llegan ni a los pies a Haruka — Levanta su postura y sacude la cabeza — Bueno, bueno, a lo que iba — menciona como si hubiera algo importante qué agregar. — Te quería comentar, su representante fue quien casi casi nos prohibió hablarle, eso de molestarlo demasiado, incluso nos hizo firmar un contrato de que de quien recibiera alguna queja pagaría no se cuánta suma de dinero.

— Eso es absurdo — comienza a sentirse un poco inquieta por la situación.

— Incluso todos lo pensamos, pero el rector dio permiso de que así se cumpliera. Es por eso que no nos acercamos. Quise advertirte desde el primer día que llegaste pero no me imaginé que alguien tan simple como nosotros pudiera hablarle, no te ofendas — le agrega antes de que su amigo se molestara, lo cual ni siquiera pasó por la cabeza de la chica — pero antes de que me diera cuenta ya estabas haciendo equipo con él.

— "Maldita sea" — pensó, y se llevó ambas manos a la cabeza, sumergiendo sus dedos en sus cabellos, perpleja de desconcierto y desesperación, ¡demonios! Qué descuidada había sido, por poco y provoca un escándalo, y no de esos en donde sólo te peleas con un alumno que es una celebridad, si no que se imaginó todo el escenario. A Haruka acusándolo de molestarlo y ella siendo expulsada y al mismo tiempo descubierta como mujer, no sólo por la escuela sino por todo el mundo, llevada ante los penales a declarar que había roto quién sabe cuántas leyes.

De pronto se vio pálida y su amigo le dio una palmadita en la espalda, creyendo que solamente era por lo de la suma de dinero por lo que estaba preocupado Mizu.

— Tranquilo, no lo sabías. Todos pensamos que Haruka es un buen chico, pero por si acaso tomamos distancia. Ya sabes, nunca se sabe.

— Así parece — siguió recargada en su mano y enseguida abandonó su postura para tomar un sorbo de agua.

— Bueno, ya que te puse al tanto me voy, he terminado de desayunar y tengo que ir a mi siguiente clase. Falta un poco de tiempo, quiero salir a tomar aire.

— Nos vemos Kiba — se va después de dejarla con semejante angustia. Aunque al poco tiempo se le calman los nervios — ¡vamos! Solo fue un cruce de palabras, no es para tanto — se dice para sí.

— Parece que estás preocupado por algo — escucha una voz conocida y se sobresalta.

— Hola Seiya, ¿qué haces por aquí?

— Bueno, siendo comedor… — contesta viendo lo obvio de la pregunta, Mizu asiente — he visto a tu amigo que se acaba de ir, por tu cara estoy seguro que te contó lo de Tenoh. — voltea a verlo, ¿desde hace cuando que los estaba observando? — La verdad es que Haruka no es tan severo en lo que concierne al contrato que nos hicieron firmar, pero lo cierto es que nadie quiere acercársele por eso. Y los entiendo hasta cierto punto, es un desprestigio que te expulsen de aquí por algo como eso.

— Ya lo creo.

— Pero como te digo, no hay que preocuparse por eso.

— Lo tendré presente. — Y de pronto, por quién sabe qué clase de pensamiento desvariado recordó al chico que la había ayudado cuando intentaban golpearla y considerando que Seiya es de esas personas observadoras a las que no se les escapa nada, aprovechó para preguntarle — Por cierto, cambiando de tema, ¿Conoces a un muchacho…? cómo decirlo… ¿algo desalineado y con ropa floja de taekwondo?

— Claro — comenta comiendo su puré de patata. — Se llama Nícolas. — contesta tan pronto con solo haberle dicho esas dos descripciones.

— Ayer unos chicos intentaron molestarme pero él que me ayudó, no supe ni de dónde salió.

— Seguro que fueron los buscapleitos seguidores de Tigre. Un chico con ojos que le hacen honor a su apodo. — Mizu asiente. — Vaya, sí que son una molestia. Para tu fortuna te encontraste con Nícolas, han sido así con los nuevos desde siempre, puedes confirmarlo preguntando a los compañeros de tu grado. Nícolas no los tolera por eso siempre anda detrás de ellos cuidando o más bien evitando… bueno, que golpeen a los chicos como tú.

— Ya veo, bueno, intenté agradecerle pero fue muy rápido en irse.

— Descuida, no es algo que lo haga porque le agrades o porque sienta que debe proteger a los debiluchos como tú…

— ¡Vaya! Muchas gracias por describirme tan valiente… — lo menciona en tono sarcástico volteando hacia la ventana por instinto.

— ¡Ja, Ja, Ja! — su risa contagiosa incluso hizo sonreír a Mizu que se encontraba según levemente ofendida a su orgullo — Ya, ya, es solo que como te digo, no le gusta que estén provocando problemas, le gusta que el colegio sea tranquilo. Parece busca-pleitos pero la verdad es que es un buen muchacho. Y para librarte un poco de la carga que te aqueja contra Haruka Tenoh, de hecho, él (Nícolas) fue de los primeros en protestar contra ese estúpido contrato, y le pareció ridículo que el rector aceptara esa tonta regla. Estuvo a punto de que lo expulsaran, pero le convencí al rector que él era el mejor profesor de artes marciales y taekwondo del país, además que gracias a él, las "calles del colegio" por decirlo de alguna forma, son seguras para los estudiantes. — Eso considerablemente era un alivio escucharlo, tanto por lo de las peleas, como por lo de Haruka, aunque realmente éste último no cree que sea tan problemático como para causar la expulsión de alguno de sus compañeros, de ser así, es seguro que hubiera utilizado eso para beneficio propio; pero al contrario, sabía mantenerse alejado de sus compañeros como para evitarles problemas. Esa percepción le parecía la más acertada.

— ¿Entonces también es profesor? — reacciona una vez que procesa todos sus pensamientos.

— Así es, es alumno y profesor: el mejor en su arte como ya te lo había dicho — termina sus alimentos y agrega — Bueno, el punto es que desde entonces no le tiene por muy buena estima a Tenoh, incluso intenta molestarlo siempre que puede, aunque intento convencerlo de lo contrario. Gracias a eso fue que nos bajaron de piso, porque él está también en el tercero, no acepta que ningún estudiante tenga privilegios, sin molestarse siquiera en pensar que él sí los tiene.

— ¿Cómo te atreves a hablar de mí a mis espaldas y a desprestigiar mi reputación Kou? — Nícolas le toma de la cabeza y mueve su mano despeinándolo un poco, haciendo que este se sobresalte por la sorpresa de su amigo.

— No estaba hablando de ti, ¿quién te dijo eso? — Por un momento Michiru logró percibir una pequeña gota de sudor en el elegante muchacho.

— No me metas en tus asuntos — contesta sin ninguna señal de molestia ni enojo. Simplemente con ignorancia hacia la situación, cualesquiera que esta pudiese involucrarlo.

— No lo hacía, solo le contaba a mi amigo que si Haruka Tenoh o Tigre lo molestaban, podría pedirte ayuda.

— ¿Lo vuelo a repetir? — el muchacho despeinado, quien estaba comiendo su puré de manzana, deja de comerla para mirar desafiante a Seiya, quien a su vez, hace un puchero como si lo hubiera regañado su padre. La reacción de ambos provoca en Michiru una sonrisa inevitable, a lo cual ambos se le quedan viendo extrañados sin saber qué fue lo que provocó tal sonrisa — ¿qué es lo que es tan gracioso? — ladea la cabeza como un felino que está analizando a su presa. Mizu deja de reír instantáneamente y mueve la cabeza aprisa.

—Nada — se apresura a decir cuando se percata de la mirada fulminante de ambos.

—No me inmiscuyan en sus asuntos — sin decir nada más, se hunde en sus pensamientos mientras va devorando su comida.

— Tengo nulas intenciones de mantener una pelea con nadie, así que no creo…. — antes de que terminara su oración, Nícolas escupió trocitos de su comida, provocados por atragantarse mientras intentaba reír. Pero esto no le impidió soltar una carcajada.

— Es que ni siquiera necesitas no desearlo, basta con que provoques lo más mínimo a esos cuatro… — indicó en la mesa donde estaban sentados los que acompañaban al que apodaban Ojo de Tigre, apodo ganado debido al color y la extraña forma de sus ojos, tan parecidos a los del peligroso felino — para que te busques pleito en todos lados. Normalmente te molestan una vez y ya pero…— lo miró de arriba abajo una vez más, como el día anterior lo hizo el profesor de atletismo — con esa facha que te cargas…. — negó con la cabeza en señal de desaprobación. Michiru no comprendió porqué les era tan difícil verlo como hombre. Bueno, hasta la pregunta le parecía tonta conociendo ella de antemano la respuesta, pero se estaba esforzando por parecer un machito, tal como se lo había dicho a Kelvin.

El alumno-profesor guardó silencio y se metió a la boca un gran trozo de carne, masticándolo sin la más mínima compasión por el animal muerto, como si fuera un salvaje que recién encontró comida después de estar días perdido en el bosque.

Mizu hace el gran esfuerzo de contener una mueca de asco y desagrado. Una vez más conoce a una persona que le pareció genial y a la mínima oportunidad de conocerlo, éste le muestra otra cara. Bueno, aunque realmente no le pareció tan amable desde la primera vez que lo vio.

— Que no te engañe, no es tan desagradable como parece — como si estuviera leyendo sus pensamientos, Seiya rompe los segundos de hielo que se habían formado tras la declaración del chico desalineado. El muchacho guapo se detiene unos milisegundos a pensar y luego reacciona — Bueno la verdad es que si es desagradable, pero es buena persona — Nícolas sonríe de lado y en unos minutos de terminar su comida, se va. Es como si Seiya fuera su hermano pequeño, que puede decir cualquier cosa de él, pero él no le dice nada o lo golpea si quiera.

— Es probable que le haya resultado desagradable a tu amigo.

— Tranquilo, eso pasa con todos. Antes creo que le caíste bien porque tuvo una conversación contigo. Normalmente no habla con nadie— a Michiru esto le dio una buena corazonada, tal vez encontraría en ellos dos unos buenos amigos. Ambos tenían cualidades extrañas, pero que le gustaban mucho para poder congeniar con ellos. Eran sus modelos perfectos.

—¿Qué clase tienes ahora? — preguntó cuando ambos terminaron su comida.

— Física Nuclear, supongo que estará en el otro edificio.

—Así es, está en el edificio C. Yo voy al Edificio F, así que luego nos vemos bonito.

—Nos vemos— no se dio cuenta de lo que había dicho su amigo pues estaba viendo el horario en la hoja de su itinerario — ¡… Espera ¿Qué dijis….?—, antes de terminar, Seiya ya estaba unas cuantas mesas delante de él. — Demonios, no quiero que me empiecen a etiquetar de niña. — caminó derecho hacia el lado contrario que había caminado su carismático amigo y se encontró enfrente de las puertas del edificio C, Abrió las puertas de cristal y recorrió los salones de la planta baja para ver si se encontraba con el número del que le habían asignado. Al no encontrar ninguno preguntó con la secretaria del edificio, en el momento, atrás de Mizu llegó alguien conocido.

— El salón que buscas se encuentra en el segundo piso, en el fondo, subiendo las escaleras, del lado derecho — contesta la secretaria de forma cortés.

— Gracias — quien había llegado era Haruka Tenoh. Al topárselo de frente cuando iba a retirarse, pensó en saludarle al ver que éste también le miraba, pero enseguida abandonó esa idea cuando su mirada solo duró unos instantes, tan fugaces como un parpadeo.

Ella se retira y su compañero de atletismo se queda platicando un rato con la secretaria quien se le ve muy sonriente.

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Sin embargo, a Haruka no tiene intenciones de coquetearle, solamente está preguntando si llegará su profesor ya que tiene media hora de retraso y en caso de que no asista, aprovechará el tiempo para ir a entrenar.

— El profesor avisó que no va a venir. Les mandó esta lista de trabajos — La secretaria aprovecha para rosarle la mano cuando le entrega los trabajos con ambas manos pero él ignora el coqueteo, que más que intimidarle, le resulta incómodo, un roce de piel no va a despertar en él sentimientos amorosos ni el gusto por alguien que ni siquiera conoce. No por descortesía ni desagrado, simplemente por sentido común. Toma sus tareas y les da un vistazo, son más que suficientes, pero no lo suficientemente complicados como para que no pueda hacerlos por la tarde cuando terminen todas sus clases y los entrenamientos.

— Te lo agradezco — se apresura a subir y darle los trabajos al prefecto.

Una vez habiendo tomado las fotos necesarias a las notas, aprovecha los 15 minutos que le quedan libres para llegar tiempo antes a la cancha de entrenamiento. Pero desde lo lejos puede ver que Rubeus ya ha estado un rato entrenando. Después de pasar por los vestidores y cambiarse la ropa, se acerca a un paso moderado a su compañero de habitación.

— ¿Ya llevas tiempo aquí?

— Más o menos una hora. No vinieron los profesores de física, tuvieron una reunión.

— Ya veo.

—Si no fueras tan… "dedicado"— menciona esto de forma despectiva y ríe por lo bajo — entonces hubieras tenido más tiempo para entrenar.

—No necesitas explicaciones — Rubeus solo se limitó a sonreír sarcásticamente en una lateral sonrisa.

— ¿Que no te pagan suficiente en tus comerciales, videos, presentaciones y tu modelaje? — a Haruka esta pregunta no le provoca intimidación, ni enojo. Al contrario, sabe que le carcome la envidia a Rubeus y no cree necesario el pelearse cuando él mismo reconoce que le tiene envidia. Tan solo se limita a reír mientras tomas sus posiciones de carrera, de cuclillas y levantando los muslos, con un pie adelante y el otro atrás, esperando la señal del entrenador. Ambos parten en carrera, pero todos están conscientes de quién será el ganador, siempre ha sido así. Cinco vueltas son las que tienen que dar, Haruka de repente parece que pierde la velocidad, pero nuevamente se recupera en la curva de la tercer vuelta. Entonces llega la quinta, y cuando parece que Rubeus va a ganar, Haruka incrementa su velocidad nuevamente llegando en primer lugar. Suena el silbatazo del profesor, bajando la bandera cuando llega el primero.

—Demonios Haruka… — dice molesto Rubeus, mientras estira sus pies y respira hondamente. — No tienes que fingir que te voy a ganar, simplemente corre y ya.

Haruka bajó su velocidad para ver si Rubeus era capaz de ganarle cuando descendiera su velocidad, pero al ver que iba llegando a la meta su contrincante, sintió una descarga de adrenalina y corrió hasta rebasarlo.

Michiru quien llegó hace unos segundos, escuchó la conversación, no se imaginó que de verdad Haruka tuviera tanta velocidad, aun manejando distintos niveles al mismo tiempo. Era increíble la manera en la que se manejaba con el viento y la tierra, como si volara cada vez que él quisiera. Aunque sabía que era un gran corredor, no se imaginó que tanto.

—Señor Kobayashi ¿se va a quedar ahí de bobo o va a empezar a calentar?

— ¡Lo siento señor! — esta vez ya tiene preparada su uniforme deportivo. Se lo mandaron unas tallas grandes y le queda flojo, pero eso es precisamente lo que desea.

—¿Por qué no se vino a entrenar antes como sus compañeros?

—¿Cómo?

—Los docentes de física tuvieron una reunión así que no tuvieron clases la hora anterior los del edificio C.

—Amm… es que… yo, bueno….

— ¡Vah! Olvídelo. ¡Vamos apúrese a entrenar!

La verdad era que había aprovechado para salir del instituto y comprar nieve en la cafetería de afuera, la cual se encuentra en medio de los dos institutos, el de mujeres y el de hombres. La idea había sido de Kiba y Kelvin quienes últimamente los habían visto muy contentos, incluso cuando el profesor de Química ambiental los retó por no terminar su tarea a tiempo. Kelvin ni siquiera se puso a llorar como normalmente lo hacen cuando lo regañan (Michiru no había asistido con él en ninguna clase, pero él lloraba con ella por teléfono a causa de los regaños de los profesores).

Fue cuando entonces decidieron contarle que se iban a ir de intercambio en Alemania, en una competencia internacional de ajedrez.

"¡Oh! ¿De verdad? — contestó un tanto entusiasmada, pero al mismo tiempo asustada porque se iba a quedar sola en ese peligroso instituto. Estaba feliz por Kelvin, pero pensaba que se iba a sentir muy sola cuando él se fuera. Si bien, no es que Kelvin la mantenga muy protegida, pero así se siente cuando está cerca de él, se siente segura y no se siente sola estando rodeada de tantos hombres — ¡Me alegra saberlo Kelvin! — le dio un golpe en el hombro, pero notó que este muchacho se había puesto triste también.

Pero te voy a dejar solo Mizu, tú que vienes de tan lejos — contestó cabizbajo el chico de lentes. Ambos sabían a lo que se refería, no era que Michiru hubiera ido de intercambio, incluso había asistido a la escuela hermana.

¡Vah! Voy a estar bien — Michiru sabía que en cualquier momento se le podrían salir las lágrimas a su compañero así que lo distrajo cuando vio entrar a su querida Molly — Mira Kelvin, ahí viene Molly — el posible llanto desapareció de la cara de su amigo para convertirse en una gran sonrisa. En cuanto la vio, se levantó y le ofreció comprarle un helado, ella aceptó aun cuando él no le gusta, pero Michiru sabe que es una muchacha tierna que jamás será capaz de romperle el corazón a su mejor amigo".

Haruka y Rubeus continuaron entrenando sin prestarle atención al muchacho más era su disputa silenciosa que su interés por el chico nuevo.

Mizu realizó una rutina de tres vueltas, esta vez las terminó sin estar tan cansada ya que afortunadamente hizo un duro calentamiento, ni tampoco corrió de un lado para otro buscando su uniforme. Esta vez solo hizo sus vueltas. El profesor le había pedido cinco pero realizó cuatro, suficientes como para que se le considerara a ingresar en las competencias locales. Los demás que estaban entrenando, la felicitaron por el logro y por el ingreso en el grupo, solo Haruka y Rubeus la ignoraron. Algunos solo iban a practicar deporte por diversión y otros si lo hacían como una meta, como su pasión. Pero ninguno se atrevía a competir contra los dos grandes líderes.

— Es cierto que eres rápido, pero naturalmente nunca podrás ganarle a Rubeus — dice un chico de cabello dorado, llamado Andrew.

— ¡¿Que dices?! ¿a Rubeus? ¡Ja!, nunca será capaz de ganarle a Haruka. Ni siquiera Rubeus ha podido con él, por más que lo ha intentado — contesta más efusivo Yaten — ese Haruka es todo un Dios en este deporte — ambos sonríen por la efusividad de su compañero.

— Tranquilos amigos, no tengo intenciones de ganarle a ninguno de los dos. Además no es que pueda aunque así lo quisiera. ¡Mírenlos! parecen gacelas — les indicó al lugar donde estaban los competidores estrella. Ambos corrían de un lado a otro con una velocidad impresionante.

— Bueno como les iba diciendo, las competencias estatales serán en un mes, así que tendremos tiempo de sobra para entrenar.

— ¿Estatales? ¿Qué no son locales? — Corrige Andrew. Yaten hace una pausa y después continúa sin prestarle atención a su error.

— Cómo sea, estos dos no serán problema para nosotros, ellos ya están compitiendo para otro nivel.

— ¿Ellos para qué convocatoria participan?

— ¿Qué no lo sabes? ¡Buff!, novato — echa un bufido el de cabello plateado, al tiempo que cruza los brazos — ellos están compitiendo para las olimpiadas, son seleccionados.

— ¡Wow! ¿De verdad? — abre sus ojos como plato al escuchar la grande noticia, como si no lo supiera. Por un momento piensa que tal vez por eso Haruka se ve siempre tan ausente, pero después recuerda su expresión, y reconoce que parece por motivos diferentes.

— Es cierto, fueron elegidos los campeones para representar al país en las siguientes olimpiadas. — afirma Andrew

— ¡Eso es increíble!

— Ni tanto, entrenan muy duro — interrumpe el rubio — Hay veces en que alguno de los dos no asiste a clases por el cansancio, a pesar de que el profesor les dice que duerman sus 10 o 9 horas como mínimo.

— Además eso también les impide tener una vida social activa.

— ¿Son tan antisociales?

— ¡No es verdad Yaten! una vez conocí a una atleta de natación que entrenaba muy duro, pero aun así le quedaba tiempo para salir con amigos y parrandear — contesta muy orgulloso de la información — el ser tan presumidos y codiciados (en el sentido que son deseables por las chicas) es lo que les quita a los amigos — hace una pausa y aprovecha para añadir una corrección — bueno Rubeus solo es presumido, codiciado no.

— Haruka habla y te contesta pero… supongo ya que sabrás las razones por las que con pocos o nadie conversa — Mizu asiente — Dan miedo los dos, Haruka por eso y Rubeus por su antipatía.

— Es el precio de la fama. — Andrew voltea hacia los atletas.

— Es cierto, sabe por qué será así — Michiru se pone pensativa sin llegar a levantar ningún comentario.

— Ha de ser porque no tiene novia — contesta tratando de inmiscuirse en la conversación, fuera de solo escuchar o afirmar.

— ¡Cállate Mizu! Yo tampoco tengo novia y no soy antisocial — al contrario de provocarle miedo, a Michiru le dio risa la furia del plateado.

— Vaya, supongo que después de todo serías un gran "amigo" de Haruka — contesta levantando sus cejas en forma picaresca. Naturalmente los tres entendieron la insinuación de Andrew.

— ¡Ya, dejen de burlarse de mí! — Esto solo provocaba que los otros dos rieran más fuerte, provocando que el chico también terminara por reírse — ¡Wacala Andrew! ya apestas horrible, vámonos ya a duchar.

— Espera, yo no juego del mismo lado que tu — contesta todavía riéndose — ¡Rayos! — Se olió de lado levantando su brazo, arruga la nariz y cierra los ojos apretándolos mientras su boca emite un sonido de asco — es cierto, ya olemos feo — se levanta de su asiento en el primer escalón de las gradas — vámonos antes de que se llenen con los de futbol.

— Si, todos esos son unos cochinos entre ellos, y luego dicen que nosotros.

— De vez en cuando los veo tocándose entre ellos.

— Si, eso es asqueroso. Y lo peor es que lo hacen en frente de todo el mundo, en sus partidos cuando meten gol o cuando están un cerca del otro.

— Es verdad, que asco — hace una mueca como si estuviese oliendo algo desagradable.

— Vámonos ya tú — dice refiriéndose a su rubio amigo.

— ¿Vienes Mizu?

— Luego los alcanzo — lo dice con cara de susto.

— No te pases Mizu ¿A poco por lo que acabamos de decir? — suelta riendo.

— No en realidad, solo quiero tomar unos cuantos trucos de aquellos dos — apunta hacia Haruka y Rubeus.

— ¡Ja, ja, ja! ¿Trucos? ¿A caso piensas que hay algún truco detrás de su velocidad? — cuestiona incrédulo el chico de ojos verdes. — ¡Ja! Novato

— No lo sé, puede ser posible — Yaten niega rodeando sus ojos fastidiado por la respuesta del muchacho. Mizu está consciente de que no hay nada raro en su velocidad, pero… ¿cómo decirles que no puede entrar con ellos en las duchas?

Ambos se fueron burlándose de la ingenuidad del muchacho. Mizu se queda observando atentamente y se pregunta ¿Cómo es posible que alguien alcance tanta velocidad? Es cierto que Haruka quizá no era tan rápido como aquel quien rompió el récord de velocidad por segundo, pero se le acerca mucho al nivel.

— ¿Piensas ir a ducharte? O te vas a quedar aquí contemplando a los atletas.

— Quihubo Seiya ¿qué haces en este lado de la cancha? Tú eres de por allá — le indica a donde están sus compañeros.

— Me topé a tu profesor en el camino cuando él venía hacia acá, me pidió que le trajera una bebida. Hace unos minutos se la acabo de dar.

— ¿Cómo es que no te vi pasar?

—Estabas platicando con Yaten y con un rubio — Mizu hace memoria y asiente.

— Es cierto — reacciona un momento — ¿conoces a Yaten?

— ¡Claro! Estamos en la misma clase cultural, la de música.

— ¿De verdad?

—Así es, él y otro compañero hemos formado un grupo que se llama Three Lights y tocamos en el club Fugaz.

—Wow, eso es genial. Recuérdame pedirte después un autógrafo para cuando te conviertas en famoso.

— ¡Hey qué te pasa! pero si ya somos famosos.

— Nunca había escuchado de ese grupo.

—Tal vez vienes de un rincón muy alejado de la tierra — responde ofendido —somos muy buenos.

—Quizá algún día de estos los escuche tocar y entonces pueda forjarme mi propia opinión — Seiya le da un leve golpe en el hombro.

— Que gracioso Mizu — esta ríe por la cara de agobio en su amigo.

— ¿Por qué nunca los he visto juntos? Me refiero a si son amigos o solo lo hacen por tocar.

—Nos llevamos bien, pero el grupo se formó en base a una sugerencia del profesor de música respecto a nuestras voces y los instrumentos que tocamos. Dijo que seríamos buen equipo y la verdad no se equivocó. La convivencia es amena cuando estamos tocando y ensayando, pero amigos lo que se dice amigos, realmente no.

—Ya veo. ¿Cuándo van a tocar?

— Este sábado, en la noche.

— Muy bien, espero poder ir. — Mizu se levanta y toma su mochila junto con su bebida — Cuando terminé la rutina el profesor me eligió para participar en las competencias locales de atletismo. Así que tal vez me pida que entrene muy duro estos días. La verdad no creí que fuera tan rápid…— por un segundo se le estaba escapando decir rápida. Pero se muerde la lengua y se detiene a tiempo sin que Seiya pueda notarlo.

— Sabía que te elegiría, te lo dije desde un principio. Eres bueno — menciona mientras camina a una zona peligrosa: los vestidores. En el trayecto Mizu busca algún pretexto que le haga regresarse y no entrar a ese edificio peligroso lleno de hombres desnudos.

—Espera — se detiene en seco y da un golpe en la frente — ¡que bobo!, se me olvidó mi ropa. Tendré que ir al edificio por ella — Seiya suelta una carcajada que contagia indirectamente a la chica —¿Qué es tan gracioso?

—Sí que eres un muchacho tonto Mizu. Por eso se llaman vestidores, ahí en tu casillero debes tener tu ropa. La has de haber dejado cuando te pusiste el uniforme — Lo había olvidado. Aprovechó que no había nadie y entró para cambiarse el uniforme que le acababan de enviar.

—Eh… es cierto… ¿Qué distraído verdad? — Emite una sonrisa nerviosa, lo que hace que Seiya la analice cuidadosamente — "¿Y ahora cómo salgo de esta?"

—¡Mizu! —detrás de ellos venía corriendo un muchacho de estatura baja y muy delgado pero con músculos definidos, pareciera que todos los que practican deporte en esa escuela también lo hacen para ganar músculos. Llega sudando debido al entrenamiento y a la corrida que dio para alcanzarlos.

—¿Qué sucede Mimo? — pregunta Seiya quien al parecer conoce al chico. A estas alturas ella se pregunta a quién no conoce.

—El profesor quiere hablar contigo — con la cabeza indica con una mirada hacia Mizu. Ella agradece por lo bajo y suelta un suspiro bendiciendo a su suerte.

—Gracias Mimo — encoje los hombros volteando a ver al chico de cabello largo — Nos vemos entonces Seiya.

—Ya dijiste — contesta el chico no muy feliz por la interrupción, si ella hubiese entrado, entonces por fin podría saber si sus sospechas eran ciertas. Pero lo mejor era que todavía tenía tiempo para averiguarlo.

— ¿Me llamó, profesor? — no sólo estaba el entrenador, también estaba Haruka. A Rubeus se lo había topado en el camino y al parecer se le veía molesto y frustrado.

— Hace un momento te dije que competirías en los torneos locales y como todavía te falta condición, tomando en cuenta el tiempo que nos queda, el señor Haruka Tenoh será tu entrenador — realmente le inquietó y asustó esa noticia. Que le pusieran por entrenador al chico más prohibido de la universidad (sin el sentido extraño que le dio a esa oración), no era lo más adecuado para ella.

— Entrenador, pero usted…

—Yo tengo que continuar apoyándolos a ellos ya que van en un nivel más avanzado que el de ustedes y van a competir. Yaten y Andrew también tienen que entrenar, pero ellos ya tienen más experiencia. Usted entrenará junto con el señor Tenoh ¿Si quedó claro para los dos, verdad?

—¡Si, señor! — respondieron al unísono. De saber que esto pasaría, entonces Michiru estaba segura que no hubiera aceptado competir. Estuvo a dos milisegundos de retractarse y no competir en las locales, pero por algún motivo no reunió el valor para hacerlo, el entrenador estaba tan emocionado cuando se lo dijo que le pareció difícil expresar una negativa ante la propuesta.

—Denme sus credenciales, los tengo que registrar para que puedan usar el campo en el horario que necesiten. — Ambos se las entregaron.

El entrenador se fue y los dejó solos para que discutieran acerca de horarios y acuerdos que manejarían. Estar con Haruka en inglés, era una cosa. Fácilmente se podría cambiar de lugar y sentarse en un sitio apartado de él, cerca de Nícolas y Seiya, por ejemplo. Pero ahora no tendría escapatoria, debía estar al mando de él… miles de preguntas le brotaron en el interior, entre ellas estaban: ¿Y si lo fastidiaba?, ¿y si lo acusaba por no ser lo suficientemente buena?, ¿y si la descubría por ser mujer? La más importante de todas.

Por su parte a Haruka no tiene inconveniente ante la situación, ya había entrenado antes a otros de sus compañeros. El profesor se lo había comentado el día anterior pero no se imaginó que sería el chico que había hecho equipo con él en inglés, aunque eso era realmente irrelevante.

— Este es el horario que vamos a manejar — se acerca a la mesita de metal que tiene el profesor debajo del toldo. Comienza sacando del bolso de su short del lado derecho un pequeño papel doblado, lo desenvuelve y explica — Tenemos una hora de clase aquí, pero después tenemos la actividad cultural, aunque esa realmente no será problema. Tendremos una hora adicional al entrenamiento. Esto es esencial para que tu cuerpo se acostumbre ¿Ya habías practicado deporte antes?

—Em… si claro — pensó en decirle que también practicaba natación, pero para no entrar en esa clase de forma obligatoria tuvo que dar una receta médica en la que señalaba que era alérgico a los productos químicos que se ponen en una alberca — corría también en la escuela de donde vengo.

—Bien, no será tan difícil entonces, pero también deberás cuidar mucho tu alimentación. No todo lo que sirven en la cafetería es bueno para los deportistas. Así que tienes que ser selectivo. En cuanto a la hidratación, debes tomar bebidas que sean isotónicas, que aporten glucosa y agua en concentraciones del 5% al 7%, también pequeñas dosis de sales, en particular sodio para evitar la hiponatremia que se sufre en temporadas de calor. Aunque debes de estar consciente que el hidratarte no significa que tomes demasiada agua. Tanto es malo no beber, como beber en exceso. Así que con estas recomendaciones puedes seguir una dieta perfecta para el entrenamiento. Te servirá para que tengas un mejor rendimiento y concentración, así como también para la agilidad y la memorización — Conocía bien el tema y sabía hablarlo perfectamente, tal vez esa era su rutina de diario y aún más estricta — Aquí tienes una lista de los alimentos — Michiru echa un vistazo a la lista que le entrega, tenía una dieta de lunes a domingo.

—Está bien — Haruka se siente un poco fastidiado, en parte por su presión que se viene siempre antes de las competencias y ahora con más razón porque podría ocupar ese tiempo que está utilizando en entrenar a aquel muchacho para entrenar él. Pero sabe que el profesor así lo sugirió para que no se sobreentrene, lo conoce demasiado.

— Comenzaremos ahora mismo, que es la clase de cultura, pero como estamos justificados en representación de la escuela nuestras clases respectivas se suspenden en temporada de competencia. Justo ahora el profesor fue a entregar los justificantes a las áreas.

—¿Entrenaremos justo ahora?

—Así es… ¿tienes algún inconveniente? — Le espetó molesto, acentuando en su tono un aire retador, a que dijera un sí por respuesta.

El deseo de Mizu es realmente ese: responderle que sí tiene problema, que le molesta que le hayan avisado a última hora los cambios de planes y que quiere abstenerse de participar. Que quiere pasar los días con su amigo Kelvin antes de que se fuera al extranjero. Pero naturalmente que él no tendría esa como una respuesta aceptable y temía provocar el disgusto de la celebridad más importante del instituto.

—No — terminó por responder. Muy en el fondo se arrepiente una y otra vez el haber aceptado entrar a la competencia, de otra manera ahora estaría con su mejor amigo festejando su victoria en el ajedrez.

Por un momento creyó que la piedad de Haruka saldría a la luz y le diría que dejarían de entrenar para que se fuera a sus clases de cultura, pero sus falsas esperanzas se fueron al hoyo cuando terminó la hora de una serie de duros y difíciles entrenamientos. Entre velocidad, potencia, salto, trote y demás pesadas rutinas, ahora lo comprueba, Haruka Tenoh es un ser despiadado y sin corazón que no le importa nada más que ganar y él mismo. No encuentra en su rostro ninguna señal de compasión. Haruka no se inmuta frente al dolor y el cansancio del muchacho.

Justo en el momento de la última serie de ejercicios, Michiru siente que no puede más. Un solo movimiento y va a desmayar. Ahora entiende porqué el profesor lo deja a él como entrenador suplente o de apoyo. Porque es más estricto que él mismo.

—Vamos Kobayashi, una más.

—Ya… ya no… — contesta con entrecortadas respiraciones, agitada conteniendo el llanto y con un dolor en el estómago producido por el cansancio, como si tuviera muchas ganas de vomitar.

— Levántate y continúa. Una más — la respuesta sin sentimiento alguno provoca en Mizu aún más furia.

— ¡Que no entiendes!, — dice agitada balbuceando mientras está de rodillas apoyándose con los codos en el pasto, con la cabeza baja dejando caer el sudor en gotas continuas — He dicho que terminé aquí — Haruka no reacciona de ninguna manera a sus palabras de desesperación, en su lugar, mantiene una mirada insensible e indiferente. — ¡Demándame! Haz lo que quieras — se pone de pie, no sin dificultad y le da la espalda para marcharse.

Haruka esboza una sonrisa sin que éste pueda verla o percibirla: ¿demandarlo? ¡Qué tontería!, todos los demás actuaban de la misma forma por el mismo temor; él se agrega a la lista de los más simples tan solo al decirle "demándame", alguno que otro se las ingeniaba por decirle cualquier insulto, que después mágicamente olvidaban que lo decían, como si hubieran estado borrachos.

—Se lo dije al profesor, le dije que no podrías con esto — sin decir nada más, se aleja dejando al muchacho perplejo y furioso por la extraña persona que se encontraba caminando a sus espaldas.

Michiru se deja caer completamente en el piso, dejando su pecho hacia el cielo, agitada, contrariada y fatigada. Aunque reconoce que le hace sentir un poco bien el agotamiento del cuerpo.

— Tal vez me pasé un poco con ese Tenoh — y después recuerda su mirada insensible — No, en realidad no. Se lo merecía por inhumano. Aunque ahora que recuerdo, mi entrenador de gimnasio es igual o parecido — se levanta como puede y hace una serie de estiramientos. Dirigiéndose a los vestidores, camina a paso lento pero ya no tan cansada después de haber entrenado.

Ya no había nadie, todos se habían ido a estudiar o a descansar. Solo quedaban quienes recogían los obstáculos del campo y los que se quedan a recoger la basura.

Entra en el edificio esperando no encontrarse a nadie ahí, voltea disimuladamente a todos lados para revisar si nadie está cerca o si nadie se está acercando.

— Ya empieza a obscurecer, si no fuera por ese "princeso" ahorita estaría en mi habitación haciendo la tarea. Pero en su lugar estoy aquí en los vestidores intentando ducharme y cuidar que no venga nadie — Va a su casillero y saca su ropa, nuevamente mira de un lado a otro antes de entrar en la ducha. No le costaría nada irse a bañar en su cuarto, pero está demasiado sudorosa como para ir caminando por los pasillos así de mugrosa.

Afortunadamente hay tres regaderas que tienen puerta. La de la orilla está pegada a la pared, así que es perfecta y la elige para bañarse. Se asegura de cerrar bien, colgando su toalla en la puerta para que no se logre transparentar (que aunque no lo hace, cualquier precaución es poca). Antes de desnudarse revisa si no escucha ruido. Se alegra de escuchar solamente el silbido del viento. Comienza por quitarse la camiseta y los bermudas, después se quita la venda que rodea su pecho, no la presiona mucho, para que no le duelan sus pechos, pero aun así siente el jalón en la respiración y el peso de la gravedad en sus pulmones. Al quitarse la última prenda abre la llave y sale agua calientita, abre la llave del agua fría y queda una exquisita combinación para recuperar energías: más fría que caliente.

Unos segundos antes de terminar con su baño, escucha que abren la puerta. Inmediatamente cierra las llaves de la regadera — ¿Seguro que las escondiste aquí?

—Claro, la revisión apenas fue ayer, normalmente no revisan dos días seguidos a menos que sepan o se enteren de algo.

—Confirmé con los chicos de los otros edificios y al parecer a ninguno lo han atrapado, hasta ahorita. — ¿Dónde las tienes? ¡Ya sácalas!

—Espera, primero hay que revisar si no hay nadie — esa fue la señal de advertencia que hizo acelerar el corazón de Michiru. Tenía que descubrir cómo podría cambiarse lo más rápido posible sin tener que hacer ruido. La situación y el saber que eran cuatro hombres lo complicaba aún más el tener que vestirse. Sabe que no hay tiempo para ponerse la venda. Se pone su ropa interior, una camiseta, una playera y después el cinturón con su falso miembro, seguido del pantalón. Jamás en su vida se había vestido a la velocidad de la luz. Aunque eso le ocasionó que se escuchara el salpicar del agua en el suelo, cuando sus pies se movían.

— ¡Esperen!... — se quedaron quietos — ¡Escuché algo! — para su desgracia las voces le parecieron conocidas.

—Vamos amigo, sal de donde estés — las voces se escuchan cada vez más cerca, sobre todo porque los acosadores saben que quien esté escuchando debe de estar en alguna de las regaderas con puerta o en los baños. Revisaron estos últimos y por los pasillos que forman entre las cinco filas de los casilleros. Michiru cada vez siente más pánico, sus manos le sudan y apenas puede respirar. Los pies le tiemblan y el piso mojado no ayuda mucho.

Mira de un lado a otro, intenta buscar algún borde que le ayude a levantar los pies y sostenerse para que no pueda verse a través de la rendija de aproximadamente 10 cm que se forma entre la puerta y el suelo, pero no encuentra nada con lo que pueda salvarse. Intenta sentarse en las llaves pero se resbala una y otra vez, ocasionando que ellos confirmen sus sospechas acerca del lugar donde se escucha el chapotear del agua.

— ¡Aquí está, lo encontré! — grita uno que se asoma por debajo de la puerta y puede verle los pies y la cara, Michiru se coloca la toalla como si fuera un saco, por detrás de la espalda y se la lleva hacia adelante, pues a pesar de tener ya toda su ropa puesta, la forma de sus pechos alcanza a notarse. Su ropa interior sucia la sostiene con la venda limpia que se enreda alrededor de la cintura debajo de la camisa. Con las manos sostiene su uniforme deportivo. Agradece que haya llevado consigo la ropa y no la haya dejado en el casillero — ¡Vaya! — su cara de perversión le hace pensar en lo peor — Es el que tiene cara de niña — los demás se ríen y se alcanza a escuchar la furia de Ojo de Tigre.

—¡Maldición! ¡Sal de ahí desgraciado! ¡Abre! — golpea la puerta. Michiru no sabe para dónde esconderse, toca y golpea las paredes como esperando que se muevan y le den paso a una salida. En su desesperado intento por salirse, se pasa rápido por debajo de la puerta, a la siguiente regadera, sin que los otros se den cuenta pues están ocupados intentando tumbar la puerta de donde estaba. Al ver que no logran tirarla, uno de ellos se asoma por debajo dándose cuenta que ha desaparecido. Pero gracias a su panorámica visión, puede verla que está arrastrándose para pasar al tercer baño.

— ¡Allá está! — los otros tres se apresuran a ir por el pobre muchacho quien intenta levantarse rápido para salir corriendo. Sus intentos fallan cuando uno de ellos lo toma de la camisa jalándolo hacia él y después tomándolo de los hombros, lo empuja hacia la cabecera de la primer fila en los casilleros.

Era el colmo, primero los encontraba detrás de los edificios; después se entera de que su mejor amigo la va a dejar sola; Haruka quien es una pesadilla como entrenador y ahora esto… no era justo, sencillamente no lo era.

— ¡Otra vez tú! Dime ¿Qué escuchaste? — los cuatro la estaban rodeando asegurándose de que no tuviera lugar por dónde escapar. A Michiru le invade la impotencia y la furia, no era su culpa el haber estado ahí en ese momento preciso como si fuera su intención acusarlos y sin embargo ahí estaba, en el momento y lugar no indicados, y todo por tomar decisiones apresuradas. Debió de haberse ido a duchar a su cuarto como tantas veces se lo decía a sí misma y se lo recalcaba Kelvin.

— No escuché nada, lo juro — contesta intentando parecer tranquila — levanta su mano derecha como si estuviera en un interrogatorio. Y en realidad no mentía, sólo había escuchado que estaban buscando algo, quién sabe qué cosa. Pero al parecer esto no le ayudó nada en su defensa ya que Tigre, quien se encontraba ya con los puños cerrados y la mandíbula fuertemente apretada se acercó rápido hasta ella, la tomó por el cuello de la playera y la levantó hasta ponerla de puntillas.

— El otro día por tu culpa pasamos un mal rato con Nícolas… — la zarandeaba con mucha facilidad golpeándola contra el casillero. Mizu le sostuvo por las muñecas con fuerza y le miró desafiante a los ojos.

— ¡No es mi culpa que sean unos idiotas! ¡IMBÉCILES BUENOS PARA NADA!, ¡se merecen que les de otra paliza y más palizas! — si iba a ser golpeado, por lo menos que tuvieran motivos para hacerlo. En la furia que descargó con cada una de sus palabras se iba toda la frustración que había sentido desde que los vio. Estaba indefensa, sola y aun así sintió coraje para soltarle un puñetazo. Los presentes se quedaron desconcertados. Tigre la soltó por un momento y al darse cuenta la sostuvo nuevamente.

— ¡Escúchame, ya me cansaste! — la sostiene con una mano mientras que con la otra toma vuelo para darle un golpe directo en la cara. Mizu cierra los ojos, en un instante fugaz recuerda la vez que la salvó Nícolas, pero se recuerda nuevamente que esta vez está sola.

Por segunda ocasión siente que la adrenalina le invade el cuerpo recorriéndole desde la punta de sus pies, pasando hasta su estómago y sus manos, obligándola a apretar sus puños como volviéndose más fuerte y sacando la furia al abrir los ojos. En ese momento mira que Tigre lanza el golpe y rápidamente ella mueve su cabeza hacia un lado provocando que éste se golpee en el casillero con la misma fuerza con la que intentaba no solo pegarle, al parecer tenía también pensado romperle la nariz. Con el golpe latente, Michiru lo avienta, provocando que éste se tambalee y la suelte, se cae al piso mojado y los otros tres se quedan reaccionando lentamente momentos después cuando ven que Mizu intenta escaparse. Sin ser conscientes aún de la escena presenciada. ¿Cómo alguien de forma tan frágil puede tumbar a tigre?

— ¡Atrapen a ese desgraciado! — les grita mientras intenta en el piso de forma inútil ponerse de pie para terminar por caer nuevamente.

Mizu se las arregla para no caerse mientras corre en las bañeras, en parte por sostenerse de los casilleros y los gabinetes y otra parte por el entrenamiento otorgado a poder correr con zapatillas.

Cuando está a punto de llegar a la salida, uno de los que la perseguían alcanzó a empujarla provocando que ella chocara contra una pared. Interpone sus manos entre la pared y su cara para evitar golpearse, no sin terminar con rasguños en los codos y las manos a causa de la fuerza del golpe. Intenta retomar su partida pero uno llega por la derecha y otro por la izquierda mientras el que la empujó llega por enfrente otra vez consiguiendo rodearla.

— Ahora si ya no vas a escaparte — esta vez sin intentar más preámbulos para que no se escape el perseguidor, Tigre rápidamente levanta el brazo para golpearlo lo más rápido que pueda. Mizu cierra los ojos con resignación: por lo menos dio pelea.

— ¿Tienen algún problema con el estudiante? — ¡esa voz! Jamás se imaginó que le resultara tan agradable escucharla.

— Mira Tenoh, este no es tu asunto, no te incumbe. ¡No te estamos molestando a ti, maldita sea! — menciona Tigre evidentemente molesto por la interrupción. Haruka le da un vistazo a Mizu que se encuentra pegado a la pared.

Con toda razón le desagradaban aquellos muchachos, siempre provocando problemas y aprovechándose de los demás mientras están solos. Muy dentro se preguntó dónde se encontraba el estúpido de Nícolas quien siempre anda detrás de esos provoca pleitos. Miró a Mizu escaneando si aún no lo habían golpeado, de lo contrario ya ni siquiera les pediría amablemente que lo soltaran.

— Suelta al muchacho — sentencia como si no hubiera escuchado nada de lo que dijo.

— No me asustas Tenoh, tú y tus estúpidos contratos no me afectan, y si no quieres ser golpeado también, será mejor que te retires y me dejes terminar con lo que estaba haciendo. — Haruka peinó su cabello mostrando un leve signo de irritación. Más por escuchar otra vez la mención del contrato que por todo lo demás.

— Ya me tienes cansado con tus estupideces Tigre — todos sabían aquello de que quien molestara a Haruka se iría de aquel colegio o pagaría una suma considerable. Pero jamás se había visto en la necesidad de cumplirlo o tan siquiera de tomarlo como una amenaza, era como una leyenda o una profecía que creían jamás se vería cumplida, pero en aquella ocasión realmente pareció dejarlo sentenciado. Todos se quedaron perplejos con su voz. Se quedaron sin habla y a Tigre, de pronto Mizu le sintió temblar el brazo con el que lo estaba sosteniendo. Haruka siempre había sido una persona tranquila, jamás lo habían visto tomar ese tono de voz.

— No… no… no lo soltaré — Michiru pudo percibir el temblor en los otros tres que la estuvieran molestando.

Tigre, Zafiro y Ojo de Águila se dejaron ir contra Haruka. Suponían que era un muchacho tranquilo, jamás había tenido peleas con nadie y no tenía fama de ser buen peleador, hasta por eso creían que evitaba a la gente, para reconocer que era un debilucho. Pero los desafortunados de ese pensamiento se dieron cuenta de su error. Cualquiera diría que él y Nícolas fueron discípulos del mismo instructor. Sin embargo, no eran las mismas técnicas ni movimientos, en efecto eran distintos, pero con igual agilidad.

— ¡Qué demonios!, — reacciona el que se quedó atrás, viendo a sus compañeros en el piso. Haruka se acomoda el uniforme de entrenamiento, ni siquiera espera el momento en el que el otro intente atacarle, sabe de sobra que no lo hará.

Pasa brincando a los que estaban en el piso e ignorando al que seguía de pie — ¿te encuentras bien? — pregunta al chico que se había hecho bolita y recargado en la pared en cuanto Tigre lo soltó. — ¿Qué esperas? Vámonos, o quieres quedarte con tus amigos — Mizu reacciona poniéndose de pie, regresa por sus cosas volteando de vez en cuando para revisar si Haruka no se hubiera ido sin ella, pero ahí seguía él esperándolo. Él se asegura de que el muchacho pequeño salga primero y cierra la puerta tras de sí, dando una mirada sin expresión a los muchachos que todavía ni siquiera intentaban levantarse.

Mizu lleva aún sus cosas apretadas fuertemente contra su pecho.

— Te lo agradezco — logra decirle una vez que ha intentado controlar el sentimiento de llanto que le había provocado todo lo anterior. Haruka solo lo mira de reojo y asiente.

— Escúchame bien Kobayashi, la única razón de que te ayudara, o mejor dicho — se corrigió — te quitara a esos brabucones encima, es porque era injusto el número. — en un flash de su memoria, recuerda que fueron palabras parecidas a las de Nícolas cuando éste le ayudó — Pero no me interesa la razón por la que haya ocurrido la riña, ni me interesan los problemas en los que estés metido. El profesor me dijo que vienes de una escuela mixta pero no tienes ni idea de lo que es estar en una escuela de varones. Tienes que aprender a defenderte o te van a seguir persiguiendo.

Quería ella confesarle que no había tenido nada que ver con ellos, pero ¿qué caso tenía? A él no le importaba en lo más mínimo, como ya se lo había mencionado. — Entiendo — contesta sin mucho ánimo.

Haruka se arrepiente por unos segundos por haber sido tan duro, aunque sabe que lo hace por su bien. El chico parece sensible y eso no va a ayudarle a sobrevivir por mucho tiempo. Además, no demandaría a Tigre y a los demás ya que ellos no se habían metido en efecto con él, fue él quien los había molestado por defender a un muchacho que quién sabe qué clase de negocios tenga con ellos, ya que no lo había visto anteriormente en los vestidores y fue mucha coincidencia que ese día justamente si se apareciera por ahí.

Pasan los corredores sin intercambiar más palabras

— Nos vemos Tenoh — contesta cuando por fin llegan a su edificio — estoy en el primer piso, gracias de nuevo por la ayuda — Haruka asiente y sube las escaleras.

Unos pasos antes de llegar a su habitación, Mizu reacciona. ¿Cómo es posible que Haruka haya estado ahí? O será que llegó después que ellos, o llegó antes que ellos. La idea la inquietó demasiado, tan distraída estaba por ese inquietante pensamiento, que al deslizar la tarjeta para abrir su puerta, descubrió que era su tarjeta del comedor. Se busca en las bolsas pero no encuentra nada, echa un vistazo alrededor y tampoco. Toca la puerta esperando encarecidamente que su amigo se encuentre ya adentro. Una vez más sus ruegos son escuchados.

— ¡Mizu! ¿Por qué llegas a estas horas? — le pregunta sentándose en uno de los sillones negros una vez que cerró la puerta detrás de ella. Michiru intenta no llorar ante la presencia de la única persona que la conoce.

— Tenía entrenamiento.

— ¡Pero si el entrenamiento acabó hace tres horas! — lo dice mirando su reloj de mano. Accesorio que ella le había regalado en su cumpleaños hace un año.

— Lo sé, pero el entrenador me eligió para participar en las competencias locales.

— ¡Eso es fantástico Michiru! — hace una pausa — ¿Michiru? — Inquiere un tanto preocupado al ver que su amiga tiene toda la ropa manchada siendo que al parecer se acaba de bañar — ¿Michiru qué te sucedió? — termina diciendo al ver en su rostro un dejo de tristeza.

— Nada… solo me caí en los vestidores — de nueva cuenta se cuestiona si estaría bien o mal contarle. Pero si antes no lo hizo, ahora menos, pues sabía que sería capaz de cancelarlo todo para quedarse a cuidarla.

— ¿Entonces por qué te ves tan triste? Por favor Michiru, sabes que no me engañas.

— Tienes razón — y comienza a quejarse de una de sus molestias — no debí haber aceptado participar en la competencia. No es que sea difícil, pero eso implica atención enfocada hacia mí, no es lo que quiero… ¡es precisamente eso lo que quiero evitar, la atención hacia mí! Y para colmo estoy entrenando con Haruka Tenoh — su amigo se percibe que abre grandes los ojos detrás de sus enormes gafas, pues no evita soltar una expresión de asombro. — Si, si, si… lo sé, ya sé quién es Haruka Tenoh y lo que puede hacer conmigo… Ya estuve al tanto de todo eso. — se adelanta al creer que Kelvin le dirá el mismo sermón que todos los demás.

— ¿Sabías que nuestra escuela ha ganado todas las competencias relacionadas con atletismo, incluyendo jabalina, salto y distancia?

— No… no lo sabía, pero ¿A qué viene esto? — cuestiona un tanto desconcertada.

— Eso es porque Haruka entrena a todos quienes se les ve potencial — ella esperaba que le diría que se saliera y que Haruka era de temer, pudiera ser algo malcriado o algo por el estilo, pero su respuesta si la sorprendió. — Ya se todo lo que se dice de él, pero si a ti te vieron potencial es porque Haruka interfirió en la decisión.

— Pero él me dijo que yo no tenía potencial para eso.

— Esa es una de sus estrategias, siempre utiliza distintas dependiendo de la persona que esté entrenando. Tal vez contigo cree que esa sería la solución para que explotes al máximo tu potencial.

— Pues que rareza de técnica. Realmente yo pienso abandonar, no quiero aceptar su entrenamiento.

— ¿Por qué no? Eso es una buena oportunidad para ti y…— de pronto reacciona a la verdad de la situación, regresando a la realidad — es cierto.

— Lo que menos quiero es llamar la atención, y si un novato gana en pista de atletismo ¿Qué crees que pasará?

— Es posible que seas el centro de atención… pero solo entre los del deporte. Pero es posible que no, verás, entre nosotros no hay tanta atención por las competencias. A la mayoría le da lo mismo la victoria del otro, a menos que seas un campeón estrella como lo son Haruka, Rubeus, Nícolas, Seiya, Diamante… u otros tantos que están por ahí. Pero si tu gloria no es suficiente como para que salgas en televisión, no te estreses, solo relájate y disfruta, es como si ganaras una medalla de chocolate. — Michiru agradeció sus buenos consejos siempre, se abalanzó sobre él y le dio un fuerte abrazo.

— Gracias Kelvin.

— ¡Pero no tiembles Michiru! Mira que vas a terminar por hacerme llorar.

— Es que tengo un poco de miedo.

— Tranquila, verás cómo cuatro meses se pasan volando. Ni los vas a ver pasar siquiera. Además te voy a dejar la habitación para ti sola y que estés mucho más cómoda. Es demasiado extraño que acepten alumnos de intercambio a estas alturas así que nadie reclamará mi habitación.

— Te lo agradezco Kelvin, te voy a extrañar, pero estoy muy feliz por ti. Te lo aseguro. — y le vuelve a dar un fuerte abrazo, a quien más que su amigo, es su hermano y él también la quiere mucho como si fuera su hermana.

— Por cierto, ¿Por qué tocaste al entrar? — Michiru se separa y mira hacia la puerta como recordando lo sucedido.

— No sé dónde dejé mi credencial.

— Despreocúpate, mañana la reportaremos — ella asiente.

— Voy a bañarme de nuevo y después hago mi tarea.

— Está bien, yo ya terminé, ahora solo estoy juntando los documentos para la partida.

— ¿Cuándo te vas?

— En ocho días.

— ¿Tan pronto?

— Antes querían que nos fuéramos el lunes, pero todavía nos faltan agregar algunos documentos.

— Ya veo, ¿quieres que te ayude a buscarlos?

— No Michiru, tienes mucha tarea que entregar.

— No tanta — grita desde el baño.

— Claro que sí: Física Nuclear, Química ambiental, las derivadas de matemáticas, el ensayo de español…

— Ya, ya, no me recuerdes entonces — Apenas empezaban el curso y ya tenían montones de trabajos por entregar, tal vez la única que no tenía era la de inglés y eso porque acabó en la clase el trabajo.

Algo si era seguro, se volvería a dar una ducha bien fría para quitar la fatiga.

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Perdonen el retraso ¡! Lo peor es que ya tenia este capítulo listo, solo que no tenía alguno que otra cosa que modificarle y tiempo pues mucha procastinación jajajja…. Lo siento ¡! De verdad.

Pero bueno, aquí les traigo este otro capítulo, espero traer pronto el siguiente, ya lo tengo escrito en papel, solo me falta pasarlo a computadora.,

¡Vicky! Muchas, muchas gracias por tus reviews, y por tu gusto por mi escritura, es algo que me hace muy feliz. Jajajaj tú imagínate a haru como quieras, eres libre de creación , creo que quiero darle una historia alternativa a esta historia, chan chan chan! Jajajaja pero esperaré como sigue la línea de flujo y ya veremos XP Espero que después de tanto tiempo para publicar el segundo capítulo todavía sigas leyéndome. Gracias! Y claro que no me molestas con tus reviews, al contrario, XP

Disfruten ¡! Saludos, porfavorsillo no olviden pasar a dejar sus reviews, me hacen muy, muy feliz :DDDD